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martes, 27 de octubre de 2009

Estambul 3ª parte : el Cuerno de Oro / Haliç

Vamos a continuar con nuestra visita turístico-gastronómica por Estambul. Dedicaremos un día entero a recorrer el Haliç, el que antiguamente se conocía como Cuerno de Oro. No va a ser una visita típica puesto que no veremos joyas del pasado histórico de la ciudad. De hecho acudiremos a algunos lugares que hace unos pocos años ni siquiera existían. No suelen ser sitios muy visitados por los turistas pero con las actuales guías de viaje no creo que quede paraje virgen en ningún rincón del planeta. Hace años visité con un local el café de Pierre Loti y se quedó extrañado de encontrarse con tantos extranjeros cuando hasta la fecha era apenas conocido hasta por los mismos habitantes de Estambul. Pensé que algo parecido había ocurrido con Picadilly Circus en Londres o con las Ramblas de Barcelona, que un día eran visitadas, al siguiente asaltadas y al final eran los indígenas los extraños en su propia casa.
El Cuerno de Oro es el estuario de un rio que constituyó el puerto natural de Constantinopla durante muchos siglos. Forma parte del sistema marino formado por los estrechos, el Mar de Mármara, el Egeo y el Mar Negro. Parece ser que en la época glaciar el nivel del agua estaba unos 100 metros por debajo de la línea actual de la costa. Puesto que la mayor profundidad del Haliç se localiza en su conexión con el Mármara y ésta es de solo 35 mts es prácticamente seguro que antes de la subida de las aguas por efecto del deshielo el estuario era un valle abierto al mar. Existe una hipótesis propugnada en 1997 por unos profesores norteamericanos que explica que antes del 5600 antes de Cristo el Mar Negro era en realidad un lago de agua dulce de mucha menor extensión que el actual y no había conexión con el Mar Mediterráneo. Según estos profesores, un monumental terremoto colapsó la barrera terrestre que separaba ambas masas de agua produciéndose una brutal invasión del lago por las aguas del Mediterráneo a través del Bósforo. Cascadas inmensas hicieron subir el nivel del lago que a partir de entonces pasó a ser un mar interior. Esta teoría ha sido rebatida porque huele a la búsqueda de otra prueba del Diluvio Universal y además porque algunos la han utilizado para indicar que la Atlántida se esconde en las profundidades del Mar Negro. Que el Mar Negro fuera en la antigüedad un lago de agua dulce no es algo disparatado. El Mar Caspio, por ejemplo, no está conectado con ningún otro mar y su concentración de sal es sólo 1/3 de la sal que contienen los mares "estandard". De hecho se le llama "mar" por su extensión y porque al gusto es evidentemente algo salado, aunque en el norte, donde desembocan los grandes rios de la estepa rusa, es prácticamente agua dulce. Por cierto, ¿sabéis por qué el mar es salado? Principalmente porque los rios que desembocan en ellos arrastran sales minerales de sus cuencas y la depositan en la desembocadura. Milenio tras milenio la sal, que no puede evaporarse, aumenta su concentración y el agua se va tornando salada. Por esta razón un lago de agua dulce sin salida que recibe la aportación de un rio es más que probable que tarde o temprano se salinice (hablando en términos de miles o millones de años).
Situado en el centro histórico de la ciudad, colindante con los barrios más renombrados (Gálata, Sultanahmet) el Haliç posee algo más de 6 kilómetros de longitud con una anchura variable de aproximadamente 700 mts. Está atravesado por tres puentes por lo que no nos será difícil movernos por una u otra orilla.
En el Haliç haremos tres visitas : el Museo Rahmi Koç, Miniaturk y el café Pierre Loti, si es que necesitamos metas que justifiquen un paseo disfrutando de uno de los mejores paisajes de Estambul.
Ignoro desde qué lado del Haliç iniciaréis la visita. He supuesto que lo haréis desde la zona de Taksim. En ese caso visitaremos primero el Museo Rahmi Koç, luego Miniaturk y finalmente nos relajaremos con una puesta de sol gloriosa en el Café Pierre Loti. Estos tres puntos que visitaremos se hallan directamente a las orillas del Haliç. Estambul es una ciudad salvajemente dominada por el capitalismo más voraz y no se presta ninguna atención a la construcción de parques públicos o zonas de recreo para sus habitantes, y mucho menos en la zona europea. Comparada con Londres, una ciudad de tamaño similar, Estambul es el resultado de una mezquina especulación de cemento mientras que Londres es un poco de cemento sembrado en un jardín. Por esta razón los únicos huecos libres para colocar parques o zonas de esparcimiento se encuentran en las orillas del Bósforo, del Mármara y del Haliç, aprovechando antiguas construcciones militares, tinglados navales o terrenos que hasta hace poco se consideraban insalubres. En resumen, aquellas zonas que las inmobiliarias siempre habían despreciado. Si os apetece caminar partiréis de la costa Gálata - en las inmediaciones de la torre del mismo nombre - e iréis en dirección contraria al Mármara siguiendo las calles de la ribera. Cruzaréis bastantes parques y, no os engaño, es una caminata larga aunque creo que merece la pena. Si queréis ahorrar tiempo recomiendo coger un taxi e indicar "Rahmi Koç Müzesi" que viene a pronunciarse "Rami Kotx Miucesi", más o menos. Los taxistas de Estambul se guían preferentemente por el nombre del lugar más que por el nombre de la calle. De hecho las calles están mal señalizadas y además la mayoría de taxistas proceden de otras zonas de Turquía de manera que su conocimiento en detalle de la ciudad es más que precario. Saben dónde están las diferentes municipalidades que integran Estambul (Eminonu, Kadikoy, Sisli etc) y los lugares más emblemáticos pero poco más. Así que no vayáis con documentados mapas o con el Google Maps en vuestra PDA : los nombres de las calles no están presentes, muchas veces no hay rótulos, y además a los taxistas les sonará a chino.
El Museo Rahmi Koç ostenta el nombre su creador y mecenas, Rahmi Koç. Rahmi Koç es la segunda generación de una importante familia que controla el 5% de todas las exportaciones turcas. Poseen fábricas, bancos, supermercados y ramificaciones en prácticamente todos los sectores económicos del país. Su apellido puede significar "Aries" como signo astrológico o "carnero" como nombre de un animal. Por esta razón la mayoría de empresas que controlan de forma directa vienen representadas por el símbolo del Holding Koç, esto es, un carnero en vista frontal (o el signo astrológico Aries, según se interprete). El por qué "eligieron" ese apellido escapa a mis conocimientos. Hablo de elección porque hasta las reformas promovidas por Atatürk en los años veinte del siglo pasado los turcos carecían de apellidos. Como medida indispensable para la modernización del país las autoridades invitaron a los ciudadanos a inscribirse en el censo con un apellido que escogían libremente. La mayoría eligieron por lógica el sobrenombre con que la familia era conocida en su villa (siempre y cuando no fuera ofensivo, por supuesto). Otros eligieron su profesión u oficio, el nombre de su población natal y otros, no pocos, nombres de animales, fenómenos metereológicos o de simple auto ensalzamiento, algo que provoca cierta hilaridad hoy en día. Si se produjera la misma situación en España en la actualidad muchos me temo se verían tentados a llamarse "Laura Angelinajolie" o "Miguel Bradpit". Claro que en Europa occidental la elección del apellido se produjo en el siglo XV aproximadamente y las tentaciones onomásticas eran muy inferiores a las actuales.
El Museo está dedicado a la historia de la industria, el transporte y las comunicaciones. Se encuentra situado en las antiguas instalaciones navales del Imperio Otomano, justo al lado del parque Hasköy. El museo muestra parte de la colección privada del Sr Koç y otras piezas adquiridas directamente para su exhibición. A la vista de las piezas mostradas en el museo está claro que el Sr Koç es una persona muy rica pero de gusto exquisito, al nivel de otros millonarios como Rockefeller o Gulbenkian que al menos dejaron un fantástico legado y no un montón de horteradas a lo París Hilton.
Alguno os habréis echado las manos a la cabeza al invitaros a visitar un museo de la técnica en vuestra visita a Estambul. Tal vez esté alejado de los estereotipos que se esperan del turismo de la Puerta de Asia, pero me atevería a situar este museo al mismo nivel de supuesta obligatoriedad que Agia Sofia, Sultanahmet o Pera. La primera vez que lo visité me produjo una honda impresión. Acostumbrado a la dejadez de los museos estatales turcos, el museo Rahmi Koç parece una bombonera donde todo está cuidado hasta el último detalle. Los barcos, trenes, coches y aviones expuestos han sido restaurados a la perfección y la mayoría de ellos podrían - literalmente - volver a funcionar en cualquier momento. De todos los medios de transporte expuestos causa una enorme impresión el submarino anclado en el muelle del museo. Perteneció a la Marina Norteamericana y participó en la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente fue vendido al Estado Turco que lo mantuvo en servicio hasta mediados de los setenta del siglo pasado. Mide casi 100 metros de largo y se puede visitar por dentro (si vuestra claustrofobia lo permite). El submarino está botado, así que tras revisar su perfecto estado de conservación creo que nada le impediría recorrer la superficie y las profundidades del Haliç. También en el exterior del Museo se encuentra un avión DC-3 totalmente real que perteneció a General Motors. Pero de todos los aviones expuestos es un bombardero norteamericano destruido el que causa una mayor conmoción. Fue abatido por un caza alemán durante la Segunda Guerra Mundial a su regreso a la base británica de Chipre tras bombardear unas instalaciones petrolíferas en Rumanía. El aparato cayó al mar frente a Antalya siendo rescatado hace unos quince años. En la reconstrucción ayudó uno de los ocupantes del avión que sobrevivió a la catástrofe. Por alguna razón el chasis oxidado y el cuidado en la presentación, consciente del respeto hacia aquellos tripulantes que no sobrevivieron, consigue evocar todas las tragedias aéreas que el hombre ha sufrido para que hoy volar resulte un acto sin importancia dentro de nuestras existencias.
Entre muchos artefactos expuestos destaco una serie de dioramas a tamaño real que reproducen procesos fabriles sencillos como, creo recordar, una fábrica de vidrio y otra de hilados perfectamente detallados.
Dentro del museo hay -al menos había -un excelente restaurante donde se pueden degustar todas las comidas tradicionales turcas. No se trata de uno de esos espantosos restaurantes o self service a los que nos tienen acostumbrados muchos museos sino un elegante restaurante donde se podría celebrar tanto una reunión de negocios como una boda. Este museo está, desde mi punto de vista, al mismo nivel de otros museos de Gran Bretaña o Estados Unidos dedicados a la misma temática y de verdad recomiendo su visita. Así os alejáis del tópico turismo y conocéis la "otra" Estambul.
Ahora vamos a continuar nuestra visita del Cuerno de Oro siguiendo la misma orilla del Museo. Vamos a ir a conocer Miniaturk. Miniaturk está en la línea de los parques temáticos construidos a base de reproducir los monumentos más significativos del país pero a una escala mucho menor. Es similar a Madurodam en Holanda o "Catalunya en Miniatura". Las reproducciones de los monumentos más significativos están muy logradas. Cabe destacar la reproducción del teatro griego-romano de Aspendos, la estación de tren de Haydarpasha en Kadiköy, Ayasofia y la mezquita de Sultanahmet. Otras reproducciones, aquellas que no corresponden a edificios, son "fallidas" desde mi punto de vista. Por ejemplo Pamukkale, unas terrazas creadas por los carbonatos desprendidos por fuentes termales en el valle del rio Menderes (costa Egea), parece un pastel de bodas aplastado mientras que Nemrut Dagi, un mausoleo situado en lo alto de una montaña en el este de Turquía compuesto por gigantescas estatuas, es directamente ridículo. La selección de monumentos responde a varios criterios. Se reproducen monumentos que ya no existen o que fueron llevados íntegramente al extranjero, generalmente cuando Anatolia era tan griega como Atenas. Los turcos tienden a reivindicar dicho pasado aunque fueron los destructores del mismo. Luego están los monumentos correspondientes a los selyúcidas. Los selyúcidas fueron la primera tribu turca que puso su pie de manera firme en Anatolia. Más tarde fueron barridos por los turcos otomanos, pero hay que pagarles un tributo "sentimental". Selyúcidas eran Alp Arslan, Nur al Din y Saladino (aunque este último de etnia kurda). Luego encontramos algunos monumentos bizantinos (hubiera sido un olvido lamentable borrar 2000 años de historia griega de la ciudad). Los otomanos están representados con todo el esplendor que corresponde a uno de los mayores imperios que ha visto la Tierra y hasta hay algo de nostalgia por la misma pérdida del mismo. Y si no ahí está el puente de Mostar en Bosnia o la mezquita de la roca en Jerusalén. El toque político lo da la que fuera casa natal de Atatürk en Salónica, ahora en Grecia. Y aún hay otro.
Cuando visité por primera vez Miniaturk hacía poco que Erdogan había sido elegido primer ministro. Erdogan pertenece al partido islamisma moderado y antes había ejercido como alcalde de Estambul. Algunas de sus iniciativas, que afortunadamente no prosperaron, pretendían hacer transportes públicos en Estambul segregados para hombres y mujeres. Fue gracioso que intentara segregar algo que prácticamente no existe e intentar volver al medievo a la liberada mujer de Estambul. Digo gracioso porque el ejército, heredero directo del laicismo de Atatürk y siempre vigilante ante el avance del islamismo, jamás habría permitido tales cambios. Este agresivo laicismo impide que se celebren bodas por el rito musulmán o que la mujer lleve chador en las administraciones públicas o la Universidad. Así que para mí fue una sorpresa encontrarme con que las azafatas que atendían a los visitantes en Miniaturk iban cubiertas de un velo de diseño pero velo a fin de cuentas.
Miniaturk es un lugar ideal si viajáis con niños. Les encanta eso de sentirse por una vez Gullivers. A vosotros os sirve para "viajar" por el resto de Turquía sin moveros de Estambul y eso os evita muchos trastornos y un buen montón de kilómetros. Miniaturk es relativamente grande pero se ve con rapidez. Durante mi visita tuve suficiente con un par de horas pero si vais con niños probablemente gastéis la tarde entera. El siguiente paso y ya definitivo por el día de hoy es relajarse en el café de Pierre Loti.
Pierre Loti era el pseudónimo de Julien Viaud, un escritor francés a caballo entre los siglos XIX y XX. Gracias a su carrera militar y artística tuvo la oportunidad de conocer Oriente Medio y definirse como un orientalista si bien su actitud fue recriminada como paternalista por aquellos a los que pretendía defender de las apetencias coloniales. Como muestra fue su posición de apoyo a la guerra de independencia turca contra las potencias occidentales después de la ocupación del país tras la Primera Guerra Mundial, a pesar de que una de ellas fuera su patria natal. Loti visitaba a menudo Estambul y se sentía encantado con un café encaramado en una colina desde el cual se divisaba el Cuerno de Oro en toda su grandeza. Podéis disfrutar de la misma vista de la que gozaba Loti si cruzáis el Haliç en dirección al barrio de Eyüp, al norte de Sultanahmet. Está muy bien indicado. Para ascender al café podéis utilizar un teleférico o de nuevo a un taxi que os conducirá a través de una carretera sinuosa. Arriba os sentáis tranquilamente en las alargadas terrazas mientras pedís un té disfrutando del majestuoso Cuerno de Oro mientras el sol pone dorados sobre la ciudad. Es la mejor vista de Estambul con diferencia.
Para descender, si todavía hay luz, recomiendo bajar por un camino que cruza el cementerio de Eyüp. No es que sea macabro, pero los cementerios turcos no son nada tenebrosos. Todas las tumbas están en el suelo con lápidas o sarcófagos simulados de piedra sobre el cual reposa un turbante pétreo. Si las tumbas son anteriores a 1930 están escritas en caracteres árabes. Los musulmanes deben enterrar sus muertos directamente en la tierra por lo cual no es posible ver los "edificios" de nichos tan característicos de los países mediterráneos. Hay muchos cementerios diseminados por todo Estambul y aunque no gozan de la imagineria de los artísticos cementerios parisinos su visita puede ser interesante.
Para cenar tenéis total libertad para elegir el restaurante que más os convenga. En Estambul hay exceso de oferta por lo cual os voy a dar algunas indicaciones prácticas. Hay varios tipos de restaurante. Los más habituales se auto titulan como "lokanta". Serían el equivalente a un restaurante de menú español, barato y popular. Suele encontrarse cualquier tipo de alimento pero por norma general proporcionan menús básicos. Luego hay restaurantes que se titulan según el tipo de alimento que proporcionan. Los donerci se especializan en carnes a la parrilla mientras que los kebapci en hacer brochetas de todo tipo de carne y en ocasiones también pescado. Los donerci serían el equivalente a los doner kebap que encontramos en toda Europa. Los kofteci hacen un tipo de albóndiga que personalmente aborrezco pero que son muy populares en Estambul. Los pideci sirven pidé, una especie de pizza turca alargada también muy popular pero que no recomiendo porque suelen ser muy especiadas. Aunque parezca mentira existen los çorbaci - pronúnciese chorbayi - que están especializados en servir... sopa. Si entráis en uno de esto y es invierno recomiendo la sopa de lentejas - merçimek çorbasi - que es extraodinaria. Otro tipo de restaurante muy especializado son los gözlemeci. Sirven pasta filo rellena de queso, carne, patatas etc. Generalmente los distingues porque a la entrada hay una o dos mujeres ataviadas con trajes de campesina o tradicionales sentadas sobre almohadones confeccionando la difícil pasta filo - para los turcos "yufka"-.
Finalmente, que yo sepa, están los manti , un tipo de restaurante en donde nunca me veréis ya que sirven un plato que detesto. Los manti son una especie de raviolis cocinado o bañados en una salsa de yogur especiada con zumaque, ajo y pimentón. Cuando tengo pesadillas sueño con ellos, pero para muchos turcos y extranjeros son un manjar. En algunos restaurantes indican "iskender kebap". Si tenéis la suerte de encontrar uno no dejéis de ir. Significa que sirven iskender, el manjar supremo de la cocina turca. Se trata de un plato contundente, con una base de pan pita sobre la que se sirve salsa de tomate, carne asada (döner kebap) y yogur, todo ello acompañado de alguna hortaliza. Claro está existen restaurantes donde sirven de todo un poco. Y si queréis probar todo tipos de platos frios y calientes no dejéis de ir a los meze. En los meze llevan al lado de vuestra mesa un carrito lleno de todo tipo de viandas. Los camareros van sirviendo hasta que el comensal dice "basta !" que en turco es "yetér". En otros casos es el comensal quien elige los platos. Sólo he comido meze en Turquía durante el Ramadán, al acudir al Iftar tras la puesta de sol. Como hay algunos platos que se cocinan sólo en esa época merece la pena disfrutarlos todos.
Hay restaurantes especializados en pescado pero en general no es la especialidad más aplaudida en Estambul. Los veremos en las islas del Mármara y por el Bósforo en posteriores entregas. Los mejores restaurantes de pescado se encuentran en el Egeo turco y el Mar Negro. Hay unos cuantos establecimientos regentados por cocineros de dichas regiones y son bastante buenos. En concreto hay uno donde se come extraodinariamente bien y donde llegué a degustar un pan hecho de anchoas - no es broma, tal como suena - que estaba delicioso. Pero aquella noche estaba más pendiente de mi cliente que de la cena y no anoté ni el lugar ni el nombre del restaurante. Lo siento.
Para acompañar la comida se puede pedir un refresco, raki (aguardiente de uva que se rebaja con agua), vino o cerveza. Los locales suelen tomar ayran, que es yogur muy líquido ligeramente salado. También se toma boza, pero está cayendo en desuso. El vino y la cervezas turcas son de buena calidad. Se pueden tomar sin restricciones pese a ser un país mayoritariamente musulmán.
La próxima semana repasaremos otra ruta, la que va de Taksim a Ortaköy.

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