Busca tu receta

sábado, 14 de diciembre de 2013

Merengues

Hace unos días os explicaba cómo hacer el VACHERIN, que incorpora merengues. Entonces recomendaba comprar los merengues hechos, pero si sois de los que queréis hacerlo todo,  nada más fácil que hacer merengues puesto que se componen de dos únicos ingredientes : azúcar y clara de huevo.  De la palabra "merengue" procede el término "merienda" ya que en nuestro país se acostumbró a servir a media tarde por ser un tentempié energético y muy barato.
El merengue fue creado en Polonia pero fueron los franceses quienes lo popularizaron, mientras que en España ya se le menciona durante el siglo XVIII. Al principio se les llamaban "suspiros" pero luego se sustituyó el nombre por el galicismo "merengue", aunque en algunas zonas de nuestro país se les sigue llamando como antiguamente.
Hay dos tipos de merengue : los duros, que se hornean rápidamente y a muy alta temperatura, y los blandos, que partiendo del horno frío se hornean durante un periodo largo de tiempo a baja temperatura. Hoy os doy la receta "blanda". Seguid mis consejos y veréis lo fácil que resulta.

INGREDIENTES :

4 claras de huevo
250 gramos de azúcar glass (impalpable)

Recomiendo que utilicéis claras de huevo pasteurizadas que son fáciles de encontrar en cualquier supermercado. Hay dos razones para ello : 1) están libres de cualquier tipo de bacteria o contaminante y 2) no contiene trazas de yema que dificultan montar las claras.

En un bol vertéis las claras con un pellizco muy pequeño de sal y un par de gotas de zumo de limón. A mano, nunca con la batidora, montar las claras a la mayor velocidad que os permita el brazo.

Cuando las claras estén firmes, NUNCA ANTES, añadir el azúcar glass y batir para que mezcle. Hacedlo suavemente porque un exceso de batido una vez ya se ha alcanzado la firmeza puede bajar la masa (perder aire).

Si tenéis una manga pastelera la cargáis con la mezcla y la metéis en las bases típicas de las magdalenas. Si no la tenéis emplead una cuchara.

Lleváis los merengues al horno FRÍO (NADA DE PRECALENTAR) y colocáis la temperatura a 130 grados durante una hora.

Y, aunque os parezca mentira, cuando abráis la puerta del horno ya estarán ahí unos magníficos merengues SIEMPRE Y CUANDO no se os ocurra abrir la puerta del horno antes de tiempo, porque se aplastarían. Y tampoco se os ocurra guardarlos en la nevera PORQUE NO NECESITAN REFRIGERACIÓN. Es más, si los metéis en el frigorífico se estropearían. Hala, a disfrutarlos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario