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martes, 29 de abril de 2014

Peligro, niños en la cocina

Cada día se producen en España alrededor de 5.000 accidentes domésticos (datos UCE), los cuales producen el doble de muertes que los accidentes de tráfico. La mayor parte de accidentes con desenlace fatal se produce entre los menores de 5 años y los mayores de 65 años. En el caso de los menores la causa principal de los accidentes se debe al descuido de los progenitores. He aquí algunas pautas sencillas que de seguirse evitaría muchos de estos accidentes.

La cocina es, junto al aseo, uno de los lugares más peligrosos del hogar. En ella confluyen elementos eléctricos, químicos y físicos que pueden causar daños severos e incluso la muerte a cualquier persona, pero sobretodo a niños y ancianos.  Hay que tomar precauciones con todos ellos y no minusvalorar el daño potencial que pueden causar.

En primer lugar es erróneo considerar que los niños, sea cual sea el carácter que tengan, nunca van a adentrarse en la cocina. La mayoría de ellos lo harán porque sienten curiosidad y cualquiera, por dócil y calmado que parezca, es capaz de provocar un accidente. Una de las primeras medidas que se nos vienen a la cabeza es instalar una cerradura en la puerta de la cocina o , si se trata de una cocina abierta tipo "americana", interponer barreras que impidan que entre (a precios que oscilan entre los 40 y los 150 euros, según el tamaño). Estas medidas son efectivas siempre y cuando los mayores nos acordemos de aplicarlas. Basta con olvidar una vez de cerrar la barrera o la puerta para que la tragedia se pueda desencadenar, así que siempre debemos aplicar todas las medidas de forma simultánea.

1. Apartar los objetos de las encimeras :

Por altura los niños pequeños no alcanzan a divisar los objetos que se hallan sobre las encimeras de manera que tienden a levantar los brazos para afianzarse en las mismas, sobretodo si su andar es todavía inseguro. Basta con que agarren por error un plato u otro objeto para que se desmorone sobre sus cabezas llegando a provocar fracturas graves, sin mencionar lo que pudiera pasar si se trata de objetos cortantes. Colocaremos el menaje lo más cerca posible de la pared o fuera del alcance de sus manos y a ser posible mantendremos las encimeras siempre libres de los mismos.

2. Los fuegos :

Cuando utilicemos los fuegos SIEMPRE emplearemos aquellos más alejados del borde de la encimera. Es muy importante que los mangos largos de las cazuelas o sartenes no sobresalgan de la encimera para evitar que sirvan de agarre a los niños. Cuando cocinemos evitaremos que los niños deambulen por la cocina ya que pueden saltar gotas de aceite o agua hirviendo a gran distancia, provocando quemaduras. Se  venden barreras para aislar los fuegos de las manos de los niños por precios que oscilan entre los 20 y los 30 euros (ver aquí).


3. El horno :



Los hornos que se encuentren al alcance de las manos de los niños deberían disponer de doble acristalamiento para evitar que quemaran al contacto con la superficie de la puerta exterior. Si no disponen del mismo es posible adquirir uno por unos 30 euros. Otro detalle importante, tanto para los fuegos como para el horno si ambos comparten mandos reguladores en el frontal, es evitar que los niños manipulen los botones y con ello la potencia del gas o la electricidad suministrada a los quemadores (por no hablar de posibles escapes). Para evitar este tipo de accidentes se venden protectores unitarios que evitan que los mandos puedan ser manipulados, a menos de 2 euros la unidad.
Las puertas abatibles de los hornos son también un serio peligro ya que se encuentran a una altura ideal para las manos de los más pequeños. Por poco más de 5 euros es posible instalar un cierre externo que haga de esta peligrosa posibilidad algo imposible.

4. Los electrodomésticos :

Existen dos problemas relacionados con la seguridad de los electrodomésticos : la apertura de los mismos y la electricidad. Aunque la apertura de un frigorífico no parece conllevar grandes problemas, es posible que un tarro de cristal o una botella caiga del estante cayendo sobre la cabeza del niño. Es imprescindible fijar la puerta de manera que no se pueda abrir. Para ello existen pequeñas aldabas que por menos de 5 euros impiden la apertura de lavavajillas, microondas, hornos etc.

Para evitar accidentes eléctricos es recomendable desconectar los electrodomésticos que no se vayan a emplear (licuadoras, tostadoras etc). Los electrodomésticos que no pueden desconectarse  como la nevera o porque el acceso al enchufe es complejo, aún son un problema si presentan mal aislamiento eléctrico. Simplemente con que la toma de tierra de la casa no esté en buenas condiciones se presenta en la carcasa metálica una diferencia de potencial que puede llegar a provocar serios accidentes. Teóricamente si hay una fuga a tierra - a través de un cortocircuito o a través del cuerpo de alguien - el diferencial de la instalación debe saltar protegiendo al individuo (puesto que el diferencial reconoce que hay una diferencia inesperada entre la corriente entrante y saliente de la casa) pero no está de más llamar a un electricista para que compruebe la conexión a tierra y no nos tengamos que preocupar si el niño toca el chasis de los electrodomésticos con los pies desnudos. Esto es más importante cuanto más vieja sea la casa que habitemos. Si detectáis que al tocar un grifo o un aparato "da calambre" no dudéis ni un segundo en llamar al electricista.

5. La electricidad :

El mayor riesgo eléctrico para el niño procede de los enchufes. Es relativamente fácil para ellos meter los dedos o un objeto y sufrir electrocución o quemaduras muy graves. Lo mejor es comprar en la ferretería unos pequeños protectores que por menos de 5 euros impiden manipular los enchufes, siendo válidos tanto para la cocina como para el resto de la casa.

6. Fuego y gas :

La cocina es potencialmente peligrosa por muchas razones, pero el fuego - con el consiguiente humo - puede presentarse ante cualquier descuido con relativa facilidad. Lo mejor es no dejar nunca desatendidos los fuegos. Si se presentara un fuego que prendiera en los muebles de la cocina, tened siempre en cuenta que lo más peligroso del mismo es el humo que se genera. Al ser más denso que el aire tiende a acumularse en el suelo, por lo que los primeros en notar sus efectos adversos por una cuestión de altura son los niños. Es conveniente disponer de un detector de humo que nos avise ante cualquier contingencia de este tipo. También es peligrosa la acumulación de gas ciudad o butano, existiendo detectores que emiten una señal acústica que avisa de una concentración peligrosa para la salud. Digamos que una buena protección estaría compuesta por un detector de humo, otro de gas - si tenemos fuegos alimentados por gas ciudad o butano - y otro de monóxido de carbono (apropiado para vigilar calderas, braseros etc).

7. Las distracciones :

Las distracciones matan. Intentad siempre atender el teléfono en la cocina y aplicar las medidas de seguridad antes de abandonar la misma por cualquier urgencia. También es conveniente saber en todo momento dónde están los niños y qué hacen, echándoles un ojo por muy atareados que estemos en la cocina.
Evitaremos que esté al alcance de los niños cualquier objeto cortante o punzante, así como líquidos caústicos o detergentes. Guardad las lejías y otros productos de droguería en armarios fuera de su alcance y a ser posible bajo llave.


Realmente por muy poco dinero podemos hacer seguro un lugar muy peligroso como la cocina. 



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