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martes, 30 de septiembre de 2014

Pastel árabe de dátiles sin azúcar

El invitado a un hogar árabe siempre es agasajado con al menos té y café, aunque tampoco suelen faltar los dátiles o cualquier otro tipo de dulce. 

La palabra "dátil" procede del griego "daktilos" la cual significa "dedos" (origen también de la frase "huellas dactilares", es decir, "huellas de los dedos"), nombre que toma debido a su forma. En árabe dátil suena "aunéb".

Los dátiles contienen un 70% de azúcar, así que durante mucho tiempo fue uno de los pocos endulzantes que conocieron los árabes junto a la miel, algo que tendió a olvidarse cuando los mismos árabes conocieron y distribuyeron por su imperio la caña de azúcar. 

Aunque nos pueda sonar extraño en el siglo VII la llegada del azúcar fue equiparada por algunos estudiosos árabes a las más potentes drogas, llegando a clamar por su prohibición. Hasta esa fecha los azúcares naturales que contenían frutas y verduras se absorbían de forma lenta pero el azúcar refinado prácticamente no requería procesamiento llegando al cerebro - que sólo consume glucosa -  de forma casi instantánea ocasionando un cierto estado de euforia. Actualmente nuestra dieta contiene tanta azúcar que el cerebro se ha acostumbrado a niveles altos de glucosa sin que notemos los efectos mas que a largo plazo y cuando ya es demasiado tarde para arrepentirse (diabetes, obesidad etc), 

Esta receta la vamos a hacer sin azúcar. Os aseguro que no la echaréis de menos. Además es fácil y rápida de hacer.

INGREDIENTES :

700 gramos de harina (se puede emplear harina integral o bien blanca de trigo)
1 vaso largo (250 ml) de aceite de girasol o maíz
1 vaso largo (250 ml)  de leche semi o desnatada
2 cucharadas de cardamomo en polvo
2 cucharadas de levadura química (no utilicéis más, no conviene que suba demasiado)
2 vasos (del mismo tamaño empleado para la harina y la leche) de carne de dátil (quitad el piñón del mismo)
1 vaso de nueces picadas

En primer lugar mezclamos en un bol la pulpa de los dátiles con la harina, la leche, el cardamomo y la levadura química hasta obtener una masa homogénea. Si queréis podéis picar los dátiles muy finos o bien a grandes trozos, como gustéis,

Dividimos la masa en dos mitades iguales. La primera la extendemos en un molde que pueda ir al horno y que preferiblemente sea plano y rectangular (de 18 x 30 cm o similar) aunque se puede utilizar uno largo y rectangular como para hacer plumcake.

A continuación repartimos por la superficie las nueces picadas. Seguidamente extendemos la otra mitad de la masa por encima, dejándola bien aplanada.

Precalentamos el horno a 180 grados y horneamos durante media hora o hasta que al clavar un palillo en el centro éste salga completamente seco.

Generalmente se corta el pastel en cubos o rodajas  y se sirve acompañado de café o té. Una auténtica delicia.





lunes, 29 de septiembre de 2014

Klejah (galletas árabes de cardamomo)

Toda esta semana la voy a dedicar a las recetas árabes,  Así que si sois fans de dicha cocina os lo vais a pasar más que bien.
Empecemos por unas galletas muy populares en todo Oriente Medio pero especialmente en los países del Golfo (Kuwait, Arabia Saudita, Qatar etc) aunque su origen parece ser Irak. Así como en Inglaterra se acompaña el té con plumcake, en Oriente tanto el té como el café se suelen servir con klejah, unas galletas aromatizadas con cardamomo. El cardamomo es una especia muy empleada en Oriente Medio, sólo superada por el azafrán. El aroma de estas galletas te pone en Oriente Medio en un santiamén.

INGREDIENTES :

3 vasos colmados de harina de trigo integral (es importante ! no uséis harina blanca)
Medio vaso generoso de aceite de girasol
Tres cuartos de vaso de azúcar
Un cuarto de vaso de leche semi o desnatada
1 huevo 
1 cucharada de levadura fresca
2 cucharaditas de cardamomo
1 pellizco de azafrán (opcional)
Un pellizco de sal

En primer lugar mezclamos el azúcar y la leche en una cacerola  a fuego bajo. Remover sin parar hasta que el azúcar se disuelve evitando que la leche hierva. Retiramos y reservamos.

Tamizamos la harina y añadimos el aceite, mezclando bien (se suele emplear un tenedor para hacer esta labor). A continuación añadimos el resto de ingrediente y la leche (que debe estar ya fría) y mezclamos bien. Atención, y esto es importante, los ingredientes se deben mezclar bien pero la bola de masa resultante no se debe amasar : se la deja reposar en un lugar fresco y oscuro durante 15 minutos y a continuación se estira con la ayuda de un rodillo hasta que la placa resultante tiene medio centímetro de grosor, más o menos.

Utilizando un vazo o un molde para hacer galletas cortamos los círculos y los depositamos sobre un papel para hornear. Es tradicional dibujar un enrejado sobre las galletas, para lo cual podéis emplear un cuchillo o similar.

Precalentamos el horno a 180 grados e introducimos las galletas hasta que estén doradas, lo cual suele conseguirse tras 15 ó 20 minutos.

Sólo con el olor que desprenden ya os parecerá estar de viaje por Oriente.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Sugerencia de menús para este fin de semana (27-28 Septiembre 2014)

SÁBADO


Almuerzo


Entrante





Plato principal




Postre

Fruta del tiempo


Cena


Entrante



Plato principal





Postre

Fruta del tiempo



DOMINGO


Almuerzo




Plato principal




Postre





Cena


Plato único




Postre

Fruta del tiempo


Pollo Gaston Gerard

Una receta típica de la Borgoña francesa que nació por puro accidente. La primera esposa del político francés Gaston Gerard estaba preparando en 1930 pollo a la cazuela para sus invitados cuando por error vertió un pote entero de pimienta en el mismo. Para mitigar el evidente efecto picante que iba a tener el accidente añadió vino, queso rallado y nata para cocinar. El resultado fue mejor de lo esperado y desde entonces se viene preparando con diferentes recetas donde sin embargo nunca falta el vino, el queso y la nata que salvaron a esta buena señora.


INGREDIENTES (4 personas ) :

Un pollo entero cortado como si fuera a hacerse al ajillo (o muslos, patas etc según número de comensales)
2 cebollas moradas tipo "Figueres"
1 chalota
200 gramos de queso rallado  (se suele emplear queso comté, pero vale un Gruyere o similar)
2 vasos (400 ml) de nata para cocinar
1 vaso y medio (300 ml) de vino blanco seco
4 cucharadas de mostaza de Dijon fuerte
50 gramos de mantequilla
Sal
Pimienta
Aceite virgen extra de oliva


En una sartén grande u olla de barro vertemos un chorro generoso de aceite de oliva y la mitad de la mantequilla. Doramos el pollo durante unos 15 minutos (en esta receta se retira siempre la piel).

Se retiran los trozos de pollo y en la misma grasa freímos la chalota y las cebollas picadas muy finas. La receta original dice que se debe utilizar mantequilla nueva y limpiar los restos anteriores, pero la única diferencia es que el caldo sale un poco más claro. Desde mi punto de vista es innecesario.

Cuando la cebolla comienza a transparentar añadimos el vino y volvemos a incorporar el pollo. Cocinamos durante unos diez minutos a fuego medio. A continuación añadimos la nata y dejamos hacer a fuego muy lento durante media hora, vigilando que la nata no hierva en ningún momento. Rectificamos de sal y pimienta.

Retiramos de nuevo las piezas de pollo y añadimos la mostaza. La disolvemos bien.

En una fuente para el horno metemos el base la mitad del queso rallado y a continuación el pollo y la salsa. A continuación cubrimos con el resto del queso rallado. 

Llevamos al horno y gratinamos hasta que se dora.  De hecho es muy habitual que esta receta se prepare el día anterior  y se gratine justo antes de servir, así los sabores se afianzan.

Una receta de pollo que encanta incluso a aquellos a quienes no les gusta el pollo y muy adecuada para celebrar un día señalado.


jueves, 25 de septiembre de 2014

Boxty (crepe de patata irlandesa)

En este blog hemos dado hasta el momento un par de recetas irlandesas : la sopa de salmón y el delicioso caldo de cordero. A diferencia de estas dos recetas, el boxty es más fácil de preparar y sobretodo nos sirve para explicar una de los acontecimientos más terribles sobre el  hambre de toda la historia de la humanidad.

A mediados del siglo XIX la totalidad de la isla de Irlanda formaba parte del Reino Unido. Muchos irlandeses vivían prácticamente en servidumbre trabajando en los grandes latifundios propiedad de los aristócratas ingleses. El cultivo principal era el trigo que se exportaba a Inglaterra mientras que los nativos sobrevivían con hortalizas y sobretodo con patatas, cultivo importado de América y que soportaba muy bien el exceso de humedad y el frío de la isla. De hecho la patata resolvió el problema  endémico del hambre en Europa.

Lamentablemente se desató una epidemia que pronto acabó con toda la producción del tubérculo. Para más inri los campos estaban rebosantes de trigo pero los irlandeses no podían recolectarlos para uso propio ya que pertenecía a los ingleses y estos no lo cedieron a pesar de ser conscientes de las dificultades de los campesinos de manera que estos se vieron conminados a morir de hambre o emigrar. En pocos años Irlanda perdió un cuarto de la población que o bien "eligieron" la primera opción o bien emigró a los Estados Unidos, Australia, Argentina etc.

La Gran Hambruna Irlandesa tuvo un efecto devastador y aún hoy el país no ha recuperado la población que poseía antes de 1850. Si observamos el gráfico lateral observaremos que en apenas un par de años perdió casi 2 millones de habitantes y aún en el año 2000 la población continuaba por debajo de los niveles de 1800.

"Gracias" - es un decir - a esta hambruna algunas zonas de los Estados Unidos han recibido una fuerte influencia irlandesa, celebrándose San Patricio casi como si fuera una fiesta nacional, y en otros países abundan los apellidos que empiezan por O' (O'Malley, O'Donell etc).

Así que la relación de los irlandeses con las patatas es un poco amor-odio, algo que por fortuna no se refleja en el boxty.

El boxty se prepara como si fuera una crepe pero mezclando patata cruda con la harina, un hecho un tanto sarcástico si pensamos que los irlandeses del siglo XIX se murieron a millares precisamente por no disponer de ninguno de ambos productos.

INGREDIENTES (4 boxty más o menos) :

1 vaso (200 ml) de patata rallada
1 vaso de harina de trigo
1 vaso de puré de patatas
2 huevos
1 cuarto de vaso (50 ml) de leche
Levadura química (opcional)
1 cucharadita escasa de sal
Pimienta
Aceite virgen extra de oliva o mantequilla

En primer lugar preparamos el puré de patatas simplemente hirviendo un par de patatas, lo justo para que llene un vaso. No añadáis queso ni mantequilla.

Pasamos las patatas hervidas por el pasapurés y las vertemos en un bol junto a la harina y la patata rallada. A continuación añadimos los huevos, la leche, la sal y la pimienta al gusto. Personalmente me gusta hacer el boxty como si fuera una crepe, pero si os gusta hacerlas como pequeñas tortitas a la americana podéis añadir levadura química según lo que indique el fabricante para la cantidad de harina empleada.

Batimos bien todos los ingredientes. Incorporamos un chorro generoso de aceite o una cucharada de mantequilla a una sartén mediana (de 15 cm, más o menos) y cuando está  caliente - siempre a fuego medio -  vertemos parte de la mezcla hasta que llena la base pero sin ser demasiado gruesa. Dejamos que se fría por cada lado unos 4 minutos, dándole la vuelta como si fuera una tortilla de patatas con la ayuda de un plato.

No son exclusivas de los desayunos, pudiéndose servir en cualquier comida del día acompañadas de mermelada, mantequilla, queso fundido o tal cual. Las recetas más modernas añaden queso, perejil, azúcar etc. En cualquier caso una receta muy original y sabrosa.


miércoles, 24 de septiembre de 2014

Pudin de atún al microondas

Una receta muy sencilla que se hace al microondas, algo que muchos agradecen. Acompañado de ensalada y mahonesa hace un primer plato espectacular.

INGREDIENTES (4 personas) :

200 gramos de atún en aceite o escabeche
200 gramos de tomate frito
5 huevos
200 ml (un vaso) de nata para cocinar
Cebollino (3 ó 4 ramas)
Sal
Pimienta

En un bol mezclamos el atún desmenuzado, el tomate frito, los huevos, la nata, los cebollinos picados y media cucharadita corta de sal con un pellizco de pimienta.

Batimos bien para que queda mezclado, incorporamos a un molde rectangular y largo para meterlo a continuación en el microondas a máxima potencia durante 20 minutos (para un microondas de 700 W)

Si todo ha ido bien habrá cuajado y se podrá desmoldar fácilmente. Se deja enfriar a temperatura ambiente, se lleva entonces al frigorífico y en un par de horas estará listo para comer. Se sirve cortados en rodajas, acompañado de ensalada y mahonesa.

martes, 23 de septiembre de 2014

Tortilla de camarones (Andalucía)

Foto : wikipedia
La tortilla de camarones o quisquillas - ambos nombres son equivalente - es muy típica de toda Andalucía aunque su origen exacto es la zona de Cádiz. El secreto de la tortilla, por otro lado muy sencilla de hacer, es encontrar el punto justo en la mezcla del agua con las harinas de trigo y garbanzo que se emplea, ya que no lleva huevo (una buena noticia para los alérgicos a este ingrediente) y el cuaje de la misma es más bien una combinación entre la temperatura del aceite y la viscosidad de la mezcla. Luego hay que hacerlas finas como el papel - es un decir -, ser crujientes, comerse calientes y hacerlas a ser posible - que nunca es - con camarones vivos.

Los camarones tienen el aspecto aproximado de una gamba o langostino pero son mucho más pequeños, de apenas 1 ó como máximo 2 centímetro de longitud. Suelen ser bastante caros pero se pueden emplear langostinos pelados y cortados en su lugar o comprar camarones congelados cocidos si no hay otro remedio que son mucho más económicos. La harina de garbanzos es insustituible.

INGREDIENTES (para una media docena de tortillas)

120 gramos de camarones
60 gramos de harina de trigo
60 gramos de harina de garbanzos
120 gramos de cebolla fresca
Perejil
Sal
Aceite virgen extra de oliva

En primer lugar vamos a preparar la mezcla de harinas. Las juntamos en un bol y añadimos agua sin dejar de remover hasta que queda una pasta bastante líquida, algo así intermedio entre la consistencia de la mahonesa y la del gazpacho casero. Eso sí, libre de grumos.

Entonces añadimos la cebolla rallada o picada muy fina, así como los camarones crudos y enteros (si tenéis camarones congelados serán cocidos, pero lo ideal es que sean crudos), media cucharadita de sal y un pellizco de perejil picado. Lo removéis todo bien.

En una sartén honda incorporamos un par de dedos de aceite de oliva extra virgen y lo calentáis hasta que casi empieza a humear (pero que no humee, claro).

Con un cazo de los de servir sopa recogemos parte de la mezcla y la vertemos en el aceite caliente. Inmediatamente se hundirá pero si todo va bien subirá enseguida a la superficie con un burbujeo muy vivo. Le dais la vuelta con la espátula para que se dore por el otro lado y a servir inmediatamente. Haced una tortilla cada vez, aunque la sartén sea grande (bueno, si es muy, muy grande tal vez os quepan dos), pero es mejor hacer una sola para que no se toque con la otra y toda vuestra atención esté centrada en un solo punto.

Una tapa deliciosa que os transportará a Cadiz en un segundo. 






lunes, 22 de septiembre de 2014

Pastel de arroz con melocotones en almíbar

Un postre muy fácil de hacer que está para chuparse los dedos.

INGREDIENTES (4-6 personas) :

300 gramos de arroz
1 litro de leche entera
Medio kilo de melocotones en almíbar (también se puede hacer con trozos de melocotón natural)
3 huevos
250 gramos de azúcar
Limón

En primer lugar calentamos la leche con un poco de piel de limón - sin la parte blanca que amarga - hasta que hierve. Inmediatamente bajamos la temperatura para que no desborde la cazuela y añadimos el arroz. Dejamos hacer, removiendo constantemente, durante unos veinte minutos hasta que el arroz está blando. Apartamos del fuego y reservamos.

En un bol batimos los huevos con los trozos de melocotón en almíbar y 150 gramos de azúcar. Añadimos al arroz hervido cuando esté templado.

Añadimos el azúcar restante (100 gramos) a un par de cucharadas de agua e una cazuela a fuego medio. Incorporamos unas gotas de zumo de limón - para evitar que el azúcar cristalice - y removemos hasta obtener un caramelo denso. Vertemos el caramelo en un molde que pueda ir al horno (uno tipo flanera es perfecto) y así mismo lo rellenamos con la mezcla de arroz con leche y fruta.

Precalentamos el horno a 210 grados y horneamos el pastel durante 30 minutos. Transcurrido el tiempo bajamos la temperatura a 180 grados y damos 15 minutos adicionales.

Dejamos enfríar a temperatura ambiente y desmoldamos, pudiendo llevar al frigorífico o tomarlo a temperatura ambiente.

Es un postre potente, así que tomadlo con moderación.


viernes, 19 de septiembre de 2014

Sugerencias de menú para este fin de semana (20-21 de Septiembre 2014)

Sábado


Almuerzo

Entrante



Plato principal



Postre

Fruta del tiempo

Cena

Entrante



Plato principal

Pescado forrado con jamon


Postre

Yogur


DOMINGO

Almuerzo

Entrante



Plato principal



Postre




Cena

Plato único




Masala chai (té indio)

El masala chai (chai significa té, una palabra de origen chino, mientras que masala significa mezcla de especias) es una bebida muy popular en la India que sin embargo no tiene una receta fija. Los ingredientes básicos son evidentemente las hojas de té, la leche y luego una serie de especias cuya variación produce sabores muy distintos. 
Se suelen preparar hirviendo las hojas de té brevemente - si se alarga la cocción amarga en exceso - y añadiendo a la mezcla las especias, el azúcar y la leche. Se puede tomar frío o caliente, según la época del año. Si habéis ido a la India seguro que recordáis la gran cantidad de vendedores callejeros que sirven esta bebida a los transeúntes.

INGREDIENTES (4 personas) :

Un vaso largo (250 ml) de agua
Un vaso largo (250 ml) de leche entera
3 cucharadas de hojas de té de Ceylan o similar
5 palos de canela (4 para utilizar como agitador, el otro para dar sabor)
Un poco de jengibre
1 cucharadita de cardamomo
3-4 clavos de olor
Azúcar (nada o una cucharadita por comensal, al gusto)

En una cazuela calentamos el agua con las hoja de té. Cuando el agua empieza a hervir retiramos de inmediato las hojas con un colador (recordad que si el agua hierve la mezcla amargaría).

Entonces añadimos la leche al agua, el azúcar, el palo de canela, el cardamomo , el jengibre y los clavos de olor (muchas recetas incorporan anís estrellado, pero a mi particularmente no me gusta). Removemos lentamente a fuego medio durante 5 ó 6 minutos. Si lo vamos a tomar caliente vertemos en las tazas (queda bien utilizar un palo de canela en lugar de cucharilla, aunque no pasa nada si no lo hacemos) y ya está listo para tomar. Sólo de meter la nariz en la taza os sentiréis transportados a la India.

Por cierto, es casi seguro que incorporar leche al té es herencia "popular" de los británicos. De hecho en Inglaterra es costumbre preguntar a los invitados si quieren el té sólo, con leche o con limón. Si respondes "con limón" eres considerado un pijo ('posh') o un snob, mientras que solo o con leche es que eres una persona "normal".




jueves, 18 de septiembre de 2014

Pescado a la plancha con salmorreta

La salmorreta (a veces también samorreta) es una salsa típica de la zona de Alicante que se utiliza para aderezar platos de arroz y pescado. Hay muchas recetas de la misma. Algunas emplean perejil, mientras que otras no lo hacen. Así mismo encontraréis recetas de salmorreta hecha en horno y otras es sartén.
La ortodoxia dice que la salmorreta se debe preparar con ingredientes hechos al horno y nunca debe faltar la ñora. La ñora es un tipo de pimiento que se deja secar al sol y luego, convenientemente hidratado, se emplea en multitud de recetas de la cocina española. Esta que os voy a dar es mi receta de salmorreta, hecha al horno, y que sueleo emplear para aderezar el pescado de una manera sana y natural y así no tener que emplear salsas más calóricas como la tártara o la mahonesa.

INGREDIENTES :

Pescado preferiblemente blanco (lenguado, merluza etc) según número de comensales.

Para la salsa

4 tomates maduros grandes
4 ñoras
4 dientes de ajo
Aceite virgen extra de oliva
Caldo de pescado
Sal

En primer lugar rehidratamos las ñoras en agua templada durante media hora. A continuación le quitamos las semillas y el pedúnculo (el rabo, por hablar claro).

Pelamos los tomates y les sacamos las semillas. También pelamos los ajos y les quitamos el germen verde del centro para evitar que repitan.

Disponemos los tomates, las ñoras y los ajos en un recipiente que pueda ir al horno, el cual fijamos a 180 grados. Los dejamos que se hagan durante media hora.

Sacamos los ingredientes del horno y los llevamos a un mortero grande. Los majamos hasta que queda una pasta densa, la cual vamos rebajando con aceite de oliva y caldo de pescado. Debe quedar con la consistencia de una mahonesa densa. Si no la queréis demasiado calórica verted más caldo que aceite, pero recomiendo que al menos se empleen un par de cucharadas de aceite. Rectificamos de sal al gusto. Podéis añadir unas gotas de vinagre si os complace darle un toque como si fuera vinagreta.

En una plancha muy caliente vertemos unas gotas de aceite de oliva para marcar a continuación el pescado, ya sea en rodajas, las supremas o bien en una pieza. Con dos o tres minutos por cada lado será más que suficiente (recordad que el pescado requiere cocciones muy breves). Rectificamos de sal y servimos inmediatamente con la salsa en un lado para que el comensal se sirva a su gusto.

Es una manera de darle un toque muy mediterráneo a un plato de pescado.




miércoles, 17 de septiembre de 2014

Pudin de chocolate con mascarpone

Desde que descubrí el queso mascarpone no he dejado de emplearlo en lugar de la nata o la combinación de nata y leche para muchas de mis recetas. En mi opinión el resultado es más potente y sabroso. Este pudin de chocolate antes lo preparaba con leche y no quedaba mal, pero con mascarpone queda alucinante. Uno de esos postres que repetiréis sin parar.

INGREDIENTES (4 personas ) :

200 gramos de chocolate (mejor tabletas de chocolate con leche o blanco, no del tipo al 60%, 70% etc)
250 gramos de mascarpone
4 huevos
80 gramos de harina de trigo blanco (también se puede emplear pan para darle un toque más "rústico" pero os costará mucho más desmenuzarlo)
80 gramos de azúcar


En primer lugar fundimos la tableta de chocolate y el mascarpone en el microondas en posición de descongelación. No os puedo dar el tiempo porque va a depender de la potencia del microondas y de la dureza de las tabletas. Ir vigilando de tanto en tanto.
Cuando el chocolate esté fundido sacáis el bol y se bate bien con las varillas. Reserváis.
En otro bol mezclamos los 4 huevos con el azúcar y luego añadimos la harina (o el pan desmenuzado). 
Cuando está todo bien homogéneo, mezclamos el contenido del bol de chocolate con el contenido del bol con los huevos, el azúcar y la harina. Batimos de nuevo.
Vertemos el resultado en un molde rectangular de aluminio bien engrasado con mantequilla o un molde de silicona. Precalentamos el horno a 200 grados.
Horneamos durante 25-30 minutos y extraemos. Dejamos enfriar a temperatura ambiente y luego al frigorífico, donde acabará de cuajar.
Para servir se desmolda y se corta en rodajas, acompañándolas con nata si se quiere o incluso un poco de chocolate fundido ligero.

martes, 16 de septiembre de 2014

Tarta de peras

El otro día compré un kilo de peras que no sabían a nada. Cuando algo así ocurre lo mejor es emplearlas en algún postre. Un ejemplo podría ser las peras al vino o una tarta como la que nos ocupa a continuación.

INGREDIENTES (4 personas) :

1 hoja de pasta hojaldre o brisa (de la que no sube)
4 ó 5 peras (según tamaño) para cubrir 
125 gramos de queso mascarpone
1 huevo
3 cucharadas (60 gramos) de azúcar
3 cucharadas de almendras fileteadas
Esencia de vainilla (opcional)
Mermelada de pera (opcional)

Disponemos la pasta hojaldre sobre un molde de tarta de silicona o aluminio de unos 22 cm de diámetro (el típico).
Precalentamos el horno a 180 grados e introducimos el molde durante unos 15 minutos. 
Mientras, en un bol mezclamos el queso mascarpone con el huevo, el azúcar y si queremos algunas gotas de esencia de vainilla.  
Pasados los 15 minutos extraemos el molde y en su interior vertemos la mezcla de mascarpone. Pelamos las peras y las cortamos en gajos que vamos incrustando en la masa previamente vertida. Encima espolvoreamos las almendras fileteadas y una vez hecho esto volvemos a meter la tarta en horno unos 30 minutos adicionales.
Transcurrido el tiempo extraemos y si queremos para que quede brillante la cepillamos con mermelada de pera.
A partir del día que la probéis estaréis deseando que las peras os salgan malas !


lunes, 15 de septiembre de 2014

Panna cotta de salmón ahumado y crema de espárragos

Aunque la panna cotta italiana (una especie de gelatina de nata) casi siempre la asociamos con postres dulces también la podemos emplear para hacer entrantes sofisticados como éste que os describo a continuación. Es un tipo de entrante que se sirve "en vaso", esto es, podemos emplear o se debe emplear un vaso donde en el fondo incluiremos la panna cotta y en la parte superior la crema de espárragos aromatizada con wasabi (un condimento de origen japonés).

INGREDIENTES (4 personas ) :

4 lonchas de salmón ahumado
400 ml (dos vasos) de nata para cocinar
3 hojas de gelatina (o el equivalente en polvo)
Sal
Pimienta negra

para la crema de espárragos :

150 gramos de espárragos verdes
100 gramos de queso fresco tipo Burgos o Filadelfia
Media cucharadita de wasabi (o una cucharadita de mostaza fuerte tipo "francesa")


Cortamos el salmón ahumado en cuadrados no demasiado pequeños. Mientras ablandamos las hojas de gelatina en un poco de agua fría. Vertemos la nata en una cazuela a fuego bajo y añadimos el pescado y un pellizco de sal y pimienta. Cuando la nata está tibia añadimos la gelatina  y la disolvemos (vigilad que en ningún momento la nata hierva). Retiramos y repartimos entre cuatro vasos, dejando que enfríe a temperatura ambiente. Luego llevamos al frigorífico y dejamos gelatinizar pero no excesivamente (máximo dos horas).

Cuando la panna cotta de salmón ha cuajado ya podemos preparar la crema de espárragos. Quitamos las partes más duras a los espárragos y los hervimos en muy poca agua con un poco de sal. Escurrimos y trituramos con el queso fresco y el wasabi. Vertemos la crema en cada uno de los vasos y ya está listo para servir.

Un entrante fácil y elegante.



sábado, 13 de septiembre de 2014

Mango a la vainilla

Este es uno de esos postres que es mejor hacer aprovechando que para algún plato principal se ha empleado el horno. A la vez que hacemos el pollo o la pizza podemos preparar mango a la vainilla con un tercer efecto : nos va a perfumar la casa de la mejor manera posible.

INGREDIENTES (4 personas) :

4 mangos medianos o 2 grandes
2 cucharadas de azúcar vainillado
1 vaina de vainilla
1 chupito de cointreau u otro aguardiente azucarado (opcional)


Cortamos el mango en cubos gruesos. Colocamos en una bandeja que pueda ir al horno y por encima espolvoreamos el azúcar vainillado. Además, cortamos una vaina de vainilla longitudinalmente - o por la mitad - y la colocamos al centro. Si queremos añadimos un chupito de licor.

Precalentamos el horno a 210 grados y mantenemos el mango entre 15 y 30 minutos - cuanto menos maduro el mango, menos tiempo de cocción -. Debe quedar bien blando.

Se sirve a temperatura ambiente acompañado si se quiere de un poco de nata. Más sencillo no podía ser.


viernes, 12 de septiembre de 2014

Tarta de ciruelas con crema de mascarpone

Este es un postre fácil de hacer y que repetiréis infinitas veces puesto que provoca adicción. Y además es fácil de hacer.

INGREDIENTES (4 personas) :

Una base de pasta quebrada (la que no sube)
Ciruelas negras no muy maduras (tened a mano alrededor de una docena, según tamaño)
2 cucharadas de azúcar
1 cucharada de mantequilla
Un chorro de vino negro


Para la crema :

250 ml de nata líquida para cocinar
250 gramos de queso mascarpone
Dos cucharadas de azúcar

En primer lugar extendemos la masa quebrada en un molde de pastel de unos 22 cm de diámetro de manera que suba por los bordes. Precalentamos el horno a 220 grados y horneamos según las indicaciones del fabricante.

Mientras vamos cocinar las ciruelas. Las pelamos, quitamos el corazón y dividimos en dos mitades. En una sartén incorporamos la cucharada de mantequilla y a fuego medio-bajo añadimos la fruta. A continuación añadimos un poco de vino (un cuarto de vaso) con el azúcar disuelto. Dejamos cocinar hasta que la fruta está blanda.

Extraemos del horno la base ya cocinada y vertemos encima la fruta. Dejamos enfríar a temperatura ambiente.

En un bol mezclamos la nata líquida, el queso mascarpone y el azúcar. Cuando la base está fría la cubrimos con esta mezcla. Dejamos reposar en el frigorífico hasta que esté bien fría y lista para comer. 

No sólo su presencia es impactante sino que su sabor es mejor.


jueves, 11 de septiembre de 2014

Crepes dulce sin huevo (para gente alérgica)

La alergia al huevo es una de las más comunes. Resulta un suplicio encontrar alimentos que no tengan dicho ingrediente ya que resulta de lo más ubicuo. Se emplea para casi todo. En este blog ya hemos dado algunas recetas para hacer tortilla de patatas sin huevo (ver aquí) o un buen bizcocho de chocolate (ver ).
Aquí os presento otra
buena receta de crepes que cuaja sin problema en la sartén y que muy pocos diferenciarían de la crepe "normal". Eso sí, medidas exactas tal y como las escribo a continuación.

INGREDIENTES (media docena de crepes, más o menos)

250 gramos de harina blanca
Medio litro (500 ml) de leche
70 gramos de azúcar 
50 gramos de mantequilla o margarina
1 pellizco de sal
Opcional : dos cucharaditas de saborizante tipo canela o vainilla

En un bol introducimos la harina, el azúcar y el pellizco de sal. Vertemos la mitad de la leche (250 ml) y mezclamos con la ayuda de las varillas hasta que no queden grumos.

Cuando la masa queda homogénea añadimos el resto de la leche y la mantequilla derretida por completo. Batimos de nuevo. Es el momento de añadir el saborizante si queremos.

Engrasamos con mantequilla una sartén anti-adherente mediana o grande (15 ó 20 cm) con mantequilla y colocamos al fuego medio-fuerte. Cuando está bien caliente vertemos un cucharón de masa y si es necesario movemos ligeramente para que ésta ocupe toda la superficie. Debe quedar como una lámina muy fina. Veréis que enseguida se forman burbujas.

Cuando los bordes comienzan a tostarse la giramos con un plato (como si fuera una tortilla) o un volteo firme y rápido. Un minuto del otro lado y quedará bien hecha, lista y caliente para ser servida con cualquier relleno de mermelada, fruta, nutella etc.


miércoles, 10 de septiembre de 2014

Desayunar o no desayunar, he aquí el dilema

En breve, si no lo han hecho ya, muchos niños van a comenzar su etapa escolar. De nuevo damos la bienvenida al stress, a las prisas y a las tensiones derivadas del desayuno. Entre aquellos que tiráis la toalla ante la menor resistencia del niño a tomar nada o casi nada al levantarse y aquellos que hacéis de esta comida una batalla existencial os recomiendo que leáis este interesante artículo aparecido en EL PAÍS :


Para más información sobre el tema :



Patatas Lorette

Las patatas lorette son un acompañamiento muy popular en Francia. Se realizan con puré de patata y queso gruyere (aunque las he hecho de manchego semi-curado y también han quedado de vicio). La verdad es que son una bomba calórica, pero de vez en cuando y considerando que suelen utilizarse como acompañamiento de carnes rojas o asados potentes, por un poco más de pecar...

INGREDIENTES (4/6 personas) :

1 Kg de patatas
5 yemas de huevo (ojo, sólo las yemas ! podéis guardar las claras para hacer una tortilla por ejemplo)
100 gramos de mantequilla
100 gramos de queso rallado (gruyere, manchego semi etc)
Una pizca de nuez moscada
Media cucharadita escasa de sal
Pimienta negra


Cocemos las patatas enteras y peladas. Cuando están blandas las pasamos por el pasapurés añadiendo el resto de ingredientes. 

Cargamos la manga pastelera con el puré y la boquilla más grande que tengáis. La forma más tradicional de la patata lorette es la que imita la del croissant (como la de la foto) pero mucha gente les da forma de bola, de estrella, como las patatas delfina o lo que mejor le venga según la boquilla de la manga que posea.

Colocáis una hoja de papel para hornear sobre la bandeja del horno y sobre ella depositáis con la manga los pequeños "gajos" de puré. Precalentáis el horno a 220 grados e introducís la bandeja. Estará lista cuando las patatas se muestren doradas como en la fotografía que acompaña a esta receta. Se sirven calientes o muy calientes siempre como acompañamiento de platos "contundentes". 

Ya os podéis imaginar que por los ingredientes que lleva están realmente buenas.

martes, 9 de septiembre de 2014

Maultaschen, raviolis alemanes (receta para niños)

Maultaschen ya cortados

En el título he hablado de raviolis alemanes aunque debería haber escrito raviolis suabos, puesto que los Maultaschen proceden de dicha región donde la ciudad más conocida es Stuttgart. Realmente no existe una región en Alemania llamada "Suabia", sino que el nombre se correspondería con el de una región histórica repartida entre las actuales Baviera y Baden-Würtemberg. La región heredaría el nombre de una tribu germana que vivió un tiempo en la zona y que en la etapa final del Imperio Romano fundó un reino en el norte de Portugal y Galicia.

Los maultaschen (pronúnciese mol-tes-shén) se consumen prácticamente en toda Alemania y constituyen un comodín para hacer comidas rápidas. Como los raviolis italianos es fácil encontrarlos en cualquier supermercado. Basta con cocerlos dos o tres minutos en caldo y listos para comer. Los maultaschen son bastante más grandes que los raviolis italianos - dos o tres te llenan el plato - así que lo normal es servirlos cortados. Se suelen considerar un alimento perfecto para los niños ya que rellenos de carne y espinacas constituyen un alimento completo. Y de hecho los niños alemanes los suelen adorar.

A menos que vayáis a una tienda especializada no vais a encontrar este tipo de producto pero tampoco son difíciles de hacer y de esta manera podéis jugar con el relleno hasta que halléis el que más os guste. A continuación os indico la receta que me suelo preparar cuando siento nostalgia de mis estancias en Stuttgart.

INGREDIENTES (4 personas) :

12 placas de pasta para hacer canalones (no es lo más ortodoxo pero es un buen sustituto de la pasta original)
300 gramos de salchichas tipo bratwurst
300 gramos de espinacas
Una rebanada grande de pan seco tipo "payés"
1 cebolla morada tipo "Figueres" mediana
1 litro de caldo de carne (lo podéis preparar con un cubito)
Aceite virgen extra de oliva
Perejil picado
Sal


En primer lugar freímos en una cazuela con un buen chorro de aceite de oliva la cebolla bien picada a la que añadimos el pan. A continuación añadimos medio vaso de agua y las espinacas. Cuando están cocidas - dos o tres minutos - retiramos del fuego.

Hervimos las placas para hacer canalones tal y como indica el fabricante. En el mismo agua escaldamos las salchichas. Colocamos las placas sobre un paño de algodón o similar, las cubrimos y reservamos.

Juntamos las espinacas (escurriéndolas bien) y las salchichas y las pasamos por la picadora hasta obtener una pasta suave. Echamos un pellizco de sal y un poco de perejil picado y  con la pasta resultante vamos rellenado el centro de las placas cocidas. Luego las cerramos hasta obtener una forma más o menos rectangular y las cerramos bien. Colocamos los maultaschen en platos hondos.

Calentamos el caldo y lo vertemos en cada plato. Se sirven tal cual espolvoreando por encima un poco de perejil picado. Si los niños son pequeños es preferible cortarlos antes de servirlos. Seguro que les encantan.

También se pueden rellenar de carne, jamón o incluso los hay vegetarianos.






lunes, 8 de septiembre de 2014

Palmeras rellenas

¿Quién no ha comida estas galletas? Ya sea en su versión "mini" , más conocidas como palmeritas, o en su versión "maxi" (lentes), las palmeras las vamos degustando a lo largo de toda la vida sin percatarnos de lo fáciles que son de hacer.
Las versiones más corrientes se pueden comprar a un precio muy bajo y no merece la pena hacerlas en casa pero las rellenas, menos habituales, permiten hacer rellenos salados o dulces y así tener galletas para aperitivos, postres o para picoteo a todas horas.
Os voy a enseñar a hacer palmeritas dulces de nutella y mermelada y también un tipo salado con olivada (pasta de aceitunas condimentada).

INGREDIENTES  (para una docena de palmeritas) :

1 hoja de pasta de hojaldre
Una cucharada de azúcar
Mermelada del sabor que más os guste ó
Nutella u Olivada (paté de aceitunas)

En primer lugar vamos a extender el hojaldre sobre una hoja de papel de hornear. Inmediatamente extendemos sobre ella el relleno que más nos apetezca sin que sea muy grueso. Con una fina capa es más que suficiente. Una vez extendemos el relleno, si se trata de nutella o de mermelada, podemos espolvorear un poco de azúcar (con una cucharadita será suficiente).

Cuando esté bien extendida procederemos a enrollar simultáneamente los lados opuestos tal y como se muestra en el dibujo inferior.


Como podemos observar, ya tenemos la forma habitual de la galleta. Ahora tenemos que cortar rebanadas del cilindro resultante de un dedo de ancho más o menos.

Precalentamos el horno a 180 grados, las colocáis sobre el mismo papel de hornear que os ha servido para que no se pegaran al mármol de la cocina y con unos 15 minutos - o hasta que se dore - será más que suficiente.

Si el relleno es salado no tenemos azúcar que al fundirse cohesione la galleta, así que procuraremos cerrar la pasta de hojaldre solapando los extremos. Así evitaremos que se abran al hornearse. Más fácil no podía ser.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Pollo con piña (receta oriental)

Una receta muy fácil de preparar especialmente dedicada a los amantes de la cocina oriental.

INGREDIENTES (4 personas)

2 pechugas grandes de pollo (400 gramos)
1 lata de piña en su jugo o bien una piña fresca
1 cebolla grande morada tipo "Figueres"
3 dientes de ajo
Medio vaso (100 ml) de salsa de soja
Medio vaso de leche de coco
Una cucharada de jengibre en polvo (o fresco rallado)
Aceite virgen extra de oliva


En primer lugar vamos a marinar el pollo. Cortamos las pechugas en cubos y los depositamos en un bol con las rodajas de piña cortadas a trozos, la salsa de soja y el jengibre. Las dejamos reposar de esta manera durante al menos una hora.

En una sartén vertemos un chorro generoso de aceite y en él pochamos la cebolla cortada en juliana y los ajos bien picados sin el germen verde. Cuando la cebolla empieza a transparentar añadimos los trozos de pollo (sin la marinada) y los hacemos hasta que se doran ligeramente por todos lados.

Cuando esto ocurre añadimos la salsa de la marinada (los trozos de piña, el jengibre y la salsa de soja) y sin dejar de remover esperamos hasta que el pollo está hecho. En ese momento añadimos la leche de coco, removemos bien un par de minutos y listo para servir.

Notaréis que no lleva sal ni pimienta ya que la soja y el jengibre ya constituyen suficiente aderezo. Se suele servir acompañado de tallos de bambú frescos o arroz basmati hervido o con una ensalada donde no falte la soja fresca.





viernes, 5 de septiembre de 2014

Comer o no comer productos caducados

Soy del parecer que no se deberían consumir productos caducados. Entiendo que hayan aparecido iniciativas que pretenden alargar la vida útil de los alimentos más allá de lo marcado como fecha de caducidad en su etiqueta como medida de ahorro - según la Unión Europea tiramos demasiada comida a la basura - pero no es lo mismo consumir unos cereales o una galleta tres días después de que caducaran que llevarse a la boca un bistec fuera de fecha : con los primeros no va a pasar nada mientras que con el segundo te puedes morir. Y no estoy exagerando.

En primer lugar antes de llevarse nada a la boca fuera de fecha conviene aplicar el sentido común. Si huele raro, o tiene un aspecto extraño, esté o no caducado es conveniente no arriesgarse.

En segundo lugar, en ausencia de signos alarmantes, siempre será más seguro consumir un alimento seco que otro con cierto grado de humedad. Por tanto pese a que el envoltorio marque una fecha lejana seguramente no pasará nada por consumir pasta, galletas, cereales o legumbres secas. Como máximo notaremos algún regusto rancio pero nada más. Los productos secos son aquellos que contienen menos de un 14% de humedad y en ellos es difícil que proliferen las bacterias a no ser que sean del tipo extremófilo (que pueden vivir en condiciones extremas de salinidad, radiación ultravioleta, sequedad...) pero vamos, que sería una cruel casualidad que una extremófila llegara a nuestro paquete de garbanzos.

En tercer lugar conviene indicar que los alimentos con muchos conservantes añadidos soportarán mejor su envejecimiento. Esto va en contra de la legislación corriente y seguramente de nuestra salud, pero es un hecho incontestable que sólo en el caso de encontrarnos ante la tesitura de consumir un producto caducado puede tener cierta utilidad.

También conviene indicar que es falsa la creencia de que los alimentos caducados con signos de estar estropeados, si contuvieran alguna bacteria nociva, por el simple hecho de cocinarlos a conciencia volverían a ser aptos para el consumo. Es cierto que la mayoría de las bacterias mueren a altas temperaturas pero los productos con cierto volumen es posible que alberguen bacterias en su interior donde el calor no alcanza la suficiente temperatura para matarlas. Pero el mayor problema reside en las toxinas que las bacterias liberan como resultado de su metabolismo. Las toxinas son productos de desecho que no siempre se destruyen por efecto del calor y pueden provocar intoxicaciones graves.


No es nada recomendable consumir fuera de fecha productos como los embutidos, los huevos o los productos lácteos. Todos ellos son productos húmedos. Los primeros se suelen confeccionar con carne cruda que se seca hasta cierto punto, así que son proclives a tener gran cantidad de bacterias. Los huevos, incluso sin poseer la temible salmonela, puede albergar otros microorganismos potencialmente peligrosos. Si vamos a consumir huevos fuera de fecha, primero pensadlo dos veces, y luego comprobar que está en relativo buen estado introduciéndolos en una cazuela con agua y sal. Si el huevo flota en la superficie sin quedar entre dos aguas, mejor estará en el cubo de basura.

Los lácteos como la leche o los postres son también susceptibles de ser atacados por bacterias muy nocivas para nuestra salud. El yogur, que se emplea siempre como ejemplo de alimento que fuera de fecha sigue siendo apto para el consumo, se debe evaluar con cuidado. Un yogur se podrá consumir una vez rebasada la fecha de caducidad sólo si se trata de yogur puro, esto es, debe leerse en la etiqueta claramente la palabra "yogur" y al abrirlo debe tener una textura firme y un sabor ácido (a menos que haya sido edulcorado).  En el yogur las bacterias yogurtizantes - y por tanto benignas -  han convertido la lactosa en ácido láctico. Este ambiente es muy hostil para las bacterias malignas, así que estas tienen problemas para proliferar y ser un peligro.  Pero si el yogur en realidad indica en su etiqueta "fermento láctico" o contiene otros aditivos lácteos entonces su consumo fuera de fecha es tan peligroso como el de cualquier producto lácteo. Y os puedo asegurar que en los coloridos anaqueles refrigerados donde se guardan los yogures en los supermercados os va a ser difícil encontrar un yogur auténtico.

Las latas pueden ser consumidas más allá de su fecha de caducidad. Esto sólo es válido en el caso de las latas de conserva auténticas, no en el caso de las latas de semiconservas que necesitan refrigeración. Quedan también excluidas las latas que presenten abolladuras o muestren deformidades que podrían ser debidas a actividad bacteriana en su interior. Para que la lata no se deteriore rápidamente es imprescindible que se guarde en un lugar fresco, lejos del sol y del calor. Aunque es difícil precisar el máximo tiempo en que se puede consumir alimento enlatado más allá de su fecha de caducidad digamos que puede llegar hasta un año, manteniéndonos en el lado más precavido del pronóstico,

La carne y el pescado JAMÁS se deberían consumir más allá de la fecha de caducidad. Es realmente peligroso. La carne, especialmente la tratada como la que se emplea para hacer hamburguesas contiene una bacteria denominada listeria que es potencialmente mortal. Aunque se da raramente provoca un tipo de meningitis que es mortal en el 90% de los casos. La listeria está presente en la leche, los quesos, las verduras crudas y por supuesto la carne.

Para los alimentos congelados rige lo mismo que se había indicado para los de lata, con la excepción de la CARNE y LOS PESCADOS. Aunque los alimentos congelados tienen una actividad bacteriana muy baja ésta no es nula, así que comer carne fuera de su fecha de caducidad puede ser nocivo. Para congelar la carne es recomendable hacerlo justo en el momento de comprarla y respetar el tiempo máximo de conservación que marca el congelador. A menudo es recomendable cocinar la carne para luego congelarla. Así evitaremos muchos sustos.

La fruta y la verdura no tienen una fecha de caducidad marcada - excepto la irradiada o la envasada - ya que su deterioro suele ser visible y en caso de consumirla en tal estado los síntomas que nos provocarían serían nulos o muy leves. Eso sí, es importante lavarla muy bien antes de consumirla.


Tergoule normando

Este postre es una variante curiosa del arroz con leche, una receta que se encuentra presente en muchas gastronomías. El origen del arroz con leche es la India, desde donde se expandió sobretodo gracias al impulso de las conquistas árabes a partir del siglo VII.

En un principio el arroz se empleaba para espesar la leche gracias al almidón que contiene para luego, con el paso de los siglos, convertirse en componente fundamental de este postre. Cada gastronomía tiene su variante. Así encontramos la Muhalabiya en los países árabes, el Kheer indio, el rice pudding de los países anglosajones...e incluso en varios países africanos se trata de un postre habitual.

El Tergoule normando tiene una característica muy sorprendente que no nos debe asustar : se tarda 4 horas en hacerlo (!!!). Son cuatro horas desasistidas, de simple horneado, pero no deja de ser una cantidad de tiempo más que considerable. Se precisa un horneado tan prolongado para que se forme sobre la superficie una especia de capa caramelizada que constituye la gracia del tergoule. El tergoule es un postre que es preferible realizar cuando habéis empleado el horno en un menester previo, como por ejemplo hacer un asado o pollo. Aprovechando el calor del horno podéis preparar este arroz con leche con un mínimo gasto de energía y dejarlo listo para la cena o el almuerzo del siguiente día.

INGREDIENTES (4 personas) :

75 gramos de arroz redondo  (nada de emplear arroz vaporizado o del que no se pega !!!)
75 gramos de azúcar vainillado (o  si no tenéis, añadid un sobre de esencia de vainilla)
1 litro de leche entera
Media cucharadita de canela molida


En un bol mezclamos todos los ingredientes y batimos con las varillas unos cinco minutos. De esta manera se desprenderá parte del almidón y el azúcar quedará bien disuelto.

Vertemos la mezcla en un recipiente que pueda ir al horno. Pueden ser ramekines individuales, cazuelitas de barro o bien una bandeja de Pyrex. Precalentamos el horno a 120 grados, calor arriba y abajo, e introducimos. Debe estar horneándose a esta temperatura durante 3 horas, ni una más ni una menos.

Transcurrido las 3 horas debemos sacarlo y cubrirlo con una hoja de papel de aluminio, subir la temperatura a 150 grados y hornearlo otra hora extra.

Notaréis un embriagador aroma que inunda la casa gracias a los aromatizantes. Transcurrido el tiempo lo sacáis, retiráis el papel de aluminio y veréis que se ha formado una capa caramelizada encima del mismo. Se suele tomar tibio pero si lo guardáis para el día siguiente mi recomendación es dejarlo en el horno ya apagado, envuelto en papel de cocina, para que mantenga algo del calor inicial.

Está de vicio, mereciendo totalmente el tiempo que se la ha dedicado.


jueves, 4 de septiembre de 2014

Plátanos a la vainilla (receta oriental-fusión)

En el Lejano Oriente no existe el concepto de "postre" que manejamos en Occidente. Los platos son dulces o salados, o una combinación de ambos, y se sirven conjuntamente con las recetas que aquí denominaríamos como primeros y segundos para que sea el comensal quien decida el orden en que los toma. Así no es nada inusual que alguien en China comience su ágape consumiendo fruta fresca y deje el pato, la carne o el arroz  para el final mientras que su compañero de mesa hace exactamente lo contrario.

Esta receta es una fusión de diversas gastronomías tropicales. Tenemos por un lado el plátano o banana, originario de la India y la leche de coco, muy utilizada en el Sudeste asiático. Por otro lado la vainilla, procedente de México pero que se ha adaptado bien a algunas zonas del Índico (siendo Madagascar su principal productor) y el ron, bebida típica del Caribe.

Una particularidad de esta receta es que el plátano se cocina al vapor para impedir que con una cocción directa en agua convirtiera las rodajas del mismo en una especie de puré. Además, cocinándolo al vapor no se pierden muchas de las propiedades del mismo, que no sólo es una fuente importante de carbohidratos, sino de vitaminas y minerales.

INGREDIENTES (4 personas) :

4 plátanos grandes
1 vaina de vainilla
1 limón
3 naranjas
1 cucharada de Ron
1 cucharada de miel
1 cucharadita de azúcar
Un cuarto de vaso de leche de coco (50 ml)

Pelamos los plátanos y los cortamos en rodajas. A continuación los rociamos con el zumo de medio limón - para evitar que se oxiden - y reservamos.

Ponemos agua a hervir en una cazuela. Cuando hierve introducimos la vaina de vainilla partida por la mitad. Colocamos los trozos de plátano en un utensilio para cocinar al vapor - si no lo tenéis podéis emplear un colador, escurridor o similar - y lo situamos sobre la cazuela espolvoreándolos con azúcar. Cubrimos y dejamos hacer durante 20 minutos. De esta manera el plátano se ablandará sin perder la forma y además tomará el aroma de la vainilla.

En una sartén vertemos el jugo de las tres naranjas, el jugo de la otra mitad del limón, el ron y la miel sin dejar de remover a fuego medio. Cuando espesa y forma una especia de caramelo añadimos la leche de coco y removemos lo justo para que todo se mezcle.

Emplatamos las rodajas de plátano y vertemos por encima la crema que hemos hecho en la sartén. Se puede servir frío, caliente o lo más habitual, del tiempo. 

Se puede servir tal cual o acompañado de nata montada, o con un poco de sirope de chocolate o incluso sobre una crepe. En cualquier caso un postre que de verdad merece la pena hacer.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Clafoutis de salmón ahumado

¿Que qué es un Clafoutis (pronúnciese en castellano "clafutí"? Es una tarta muy típica de Francia, originaria del Lemosin (región francesa que tiene como capital Limoges). 
En su origen se trataba de una masa muy parecida a la que se emplea para realizar las crepes bretonas a la que se añadían cerezas con hueso, para luego hornearla y degustarla tanto en caliente como en frío. En la actualidad, siguiendo el mismo principio básico, se puede encontrar infinidad de variantes como esta que os presento, que mezcla el salmón con el calabacín y que sustituye la leche y la harina de la crepe por queso fresco.

INGREDIENTES (4 personas) :

200 gramos de salmón ahumado cortado en tacos
200 gramos de calabacines
100 gramos de queso fresco tipo Burgos
100 gramos de queso Parmesano (o manchego curado)
4 huevos
Una cucharada de harina blanca de trigo
Albahaca
Pimienta negra
Aceite virgen extra de oliva

Cortamos el calabacín, sin quitar la piel, en dados pequeños. En una sartén con un chorro generoso de aceite de oliva los freímos hasta que se ablandan. Retiramos y reservamos.

En un bol mezclamos el queso fresco, el parmesano, los 4 huevos, la harina,  los tacos de salmón ahumado y de calabacín, media cucharadita de albahaca picada y una pizca de pimienta. En principio no es necesaria la sal, pero si añadimos como máximo un pellizco. Batimos con cuidado y cuando tengamos una masa homogénea la vertemos en un molde de silicona o aluminio bien engrasado.

Precalentamos el horno a 190 grados e introducimos la tarta durante media hora o hasta que al clavar un palillo en el centro salga bien seco.

Dejamos enfriar y llevamos al frigorífico o bien lo tomamos templado. Más fácil no puede ser.

Se pueden hacer muchos tipos de clafoutis : con queso feta en lugar de queso blanco, con leche, nata, mantequilla, huevos y harina (añadiendo melocotones en almíbar, o frambuesas, o fresas) con lo que tendríamos un clafoutis dulce etc, etc.