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domingo, 12 de julio de 2015

Infusión fría de café

Supongo que muchos estáis pensando en un café con hielo, que es lo que habitualmente se pide cuando el calor aprieta. En el café con hielo se realiza un café con el método habitual - ya sea expreso, con cafetera italiana o de émbolo - y luego se vierte en un vaso que contiene cubitos de hielo, añadiendo azúcar al gusto. Nada que objetar al respecto pero el resultado es en mi opinión un tanto pobre. En primer lugar aguamos el café al verterlo caliente sobre los cubitos y en segundo lugar debemos añadir más azúcar que si empleáramos café caliente puesto que el brebaje resultante frío resultaría menos dulce (ya sabéis, las bebidas frías necesitan más azúcar para parecer igual de dulces).

Si en lugar de hacer un café caliente y añadirle a continuación el hielo queréis hacer algo más sofisticado os recomiendo la infusión fría de café. Tiene una preparación más larga pero los resultados son mucho mejores. Para empezar, el método de extracción del sabor elimina la amargor propia del café, de manera que se puede tomar con muy poca o nada de azúcar. En segundo lugar no queda "aguado" ya que el líquido resultante no está caliente puesto que todo el proceso se realiza en frío. En tercer lugar el aroma del café queda intacto y con más matices, a diferencia del proceso de extracción "en caliente" que refuerza algunos pero destruye los más sutiles.

INGREDIENTES : 

Café en grano (llenáis un vaso de 200 ml, el típico de beber agua)
4 vasos de agua helada (utilizad el mismo vaso empleado para medir el grano de café)

En primer lugar no debéis emplear café molido puesto que el resultado no sería demasiado bueno. Emplead café en grano y moledlo justo antes de verter el agua. Y al moler el grano no lo reduzcáis a polvo, sino que cada grano debe quedar fracturado en 4 ó 5 trozos a lo sumo. Es decir, debe quedar muy grueso. Esto es esencial para que el aroma se transfiera al agua sin problemas.

Cuando tengáis el café molido se añaden 4 vasos (casi un litro) de agua bien fría casi helada. Es mejor hacer la mezcla en un bol o recipiente que luego se pueda tapar. Mezcláis bien y se lleva al frigorífico para que macere durante 12 horas, ni más ni menos. Este proceso quitará el amargor típico del café.

Toda vez ha transcurrido el tiempo sacamos de la nevera y filtramos empleando un filtro de papel, el típico de las cafeteras de goteo. Ya tenéis el líquido base, pero aún demasiado fuerte. Para servirlo se rebaja añadiendo el doble de agua casi helada (para un gusto suave) o bien sólo un tercio (para algo más fuerte). Se añaden los cubitos de hielo y a disfrutar.

Se puede añadir azúcar (si aún lo notáis fuerte) o bien leche de soja o de vaca. Si se añade leche condensada vais a flipar con el sabor tan delicioso que toma. Tambiéns se puede emplear como base para hacer un granizado o añadir canela o vainilla.

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