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martes, 8 de diciembre de 2015

Vacherin Glacé

Se que a muchos os gusta hacer un postre "especial" para las comidas navideñas. Un postre original, que despierte la admiración de los invitados...y que generalmente no habéis hecho nunca. Es un error desde mi punto de vista. Si sois los anfitriones ponerse a hacer un postre complejo con todo el ajetreo de la preparación general de la comida es una invitación al fracaso. También comprendo que os da reparo presentar simples flanes o directamente los dulces de Navidad..y los pasteles de la confitería tal vez se os van de presupuesto.

Se cocinar postres - lo digo por si lo dudáis - pero en momentos de nervios lo evito. Por desgracia mis invitados esperan de mi creaciones 'megasuperfantásticas' así que suelo recurrir a 'composiciones' sencillas pero de gran impacto visual. Cuando algún invitado, tras reflexionar un rato, empieza a decir aquello de "esto era en realidad un flan más un...." me lo llevo a otra habitación, lo meto en un saco y lo tiro por la ventana. Suele funcionar porque pasado un rato donde todos se preguntan dónde está fulanito  al sacar las bebidas, los turrones y el cava se olvidan de él. Basta con poner la flor de Navidad en el asiento que dejó vacío.

El Vacherin glacé (atención ! se pronuncia bex-rén glacé) es uno de esos postres que se hacen con otro postre, en este caso con merengues. Está claro que podéis hacer los merengues también, pero lo considero una pérdida de tiempo para una cena o comida que va a tener muchos otros "frentes" en los que batallar.

INGREDIENTES (4 personas) :

4 merengues comprados en la confitería / pastelería
4 huevos
250 gramos de nata líquida espesa
2 cucharadas de azúcar vainillado
50 gramos de azúcar
50 gramos de almendras fileteadas
Caramelo líquido

En primer lugar indicar que los huevos no se cocinan. Por tanto es preferible que compréis yemas y claras por separado en recipientes esterilizados, aunque en principio no debería pasar nada puesto que desde el año 2009 no se pueden comercializar huevos con salmonela.

Se baten las claras con una pizca de sal al punto de nieve (bien firme). Se reservan.
En otro bol se baten las yemas, el azúcar y el azúcar vainillado. Se añade entonces la nata y los merengues en trozos grandes (no desechos y menos pulverizados). 
Finalmente mezclamos el contenido de ambos boles con mucho cuidado de que las claras montadas no pierdan el aire (suaves movimientos de arriba hacia abajo). Reservamos.
En un molde de aluminio desechable vertemos en el fondo caramelo líquido y las almendras fileteadas que quedarán pegadas al mismo. Entonces echamos la mezcla de huevos, claras y merengue y llevamos al congelador el tiempo necesario para que cuaje (generalmente unas 6 horas).
Un rato antes de consumirlo lo sacamos, desmoldamos con cuidado y ya tendremos un vistoso helado cubierto de praliné (praliné es una mezcla de caramelo y almendras o avellanas). 

¿Más sencillo todavía? Compráis los merengues, los ponéis en un molde redondo o rectangular. Compráis también un litro de helado de nata que sea semilíquido. Lo vertéis sobre los merengues. Con una espátula aplanáis el helado. Se pone encima caramelo, almendras fileteadas y directo a la mesa.

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