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miércoles, 30 de diciembre de 2009

Datos curiosos : ¿son efectivas las cucharillas para evitar que las bebidas pierdan el gas?

El truco probablemente ya lo conocéis : si os queda cava, champán o cualquier otro tipo de bebida espumosa o carbonatada una manera rápida y sencilla de evitar que pierda el gas consiste en colocar una cucharilla de postre invertida en el cuello de la botella. Pero, ¿es esto cierto o forma parte de una leyenda urbana? La verdad es que científicamente no se sostiene por ningún lado. El gas disuelto, dióxido de carbono, tiende a "escapar" del líquido y dicho proceso de pérdida aumenta con la temperatura. Para evitar esta inevitable pérdida sería preciso "re-embotellar" el líquido con la misma presión con la que fue embotellado en la fábrica y no estaría mal disminuir la temperatura por aquello de que se ralentiza la pérdida de dióxido de carbono. Lo primero se puede solucionar con un tapón hermético pero su efectividad es bastante escasa porque enseguida el gas se abre paso por minúsculas aberturas. En cambio con un tapón hermético dentro de la nevera la pérdida es mucho menor.
Evidentemente la cucharilla no tiene nada de hermética. De hecho baila en la boca de la botella desafiando la lógica. Por tanto, ¿cómo es posible que funcione? (porque de hecho funciona). Cada Navidad me enfrentaba al mismo estúpido dilema así que este año decidí llegar al fondo de la cuestión visto que Internet no me daba ninguna solución.
Después de varios experimentos creo que se debe a que la cucharilla es un tapón "térmico. Me explico. Cojamos dos botellas de cava (ese fue el experimento que realicé), abrámoslas y una de ellas la "tapamos" con la cucharilla invertida, dejándolas a temperatura ambiente. Al cabo de unas horas comprobamos que la pérdida de gas - lo que vulgarmente llamaríamos "desbravamiento" - es idéntica en ambas. Han perdido gas y se muestran sosas al paladar. Hagamos el mismo experimento en la nevera a unos 4 grados centígrados. La botella abierta sin más pierde el picor del gas al cabo de unas dos horas, aunque se constanta que conserva al paladar "trazos" que a temperatura ambiente ya habría perdido. En cambio la botella con la cucharilla conserva un picor casi original hasta al menos 24 horas después de su apertura.
Aquí podemos formular varias hipótesis : que la causa del mantenimiento del gas es la forma de la cucharilla, o bien su composición o alguna interacción con el gas que desconocemos. Ahora probamos lo mismo con una cucharilla metálica en una botella y otra de madera en el otro recipiente. A la vez comparamos lo que ocurre al comparar un botella equipada con una cucharilla metálica de postre con otra que emplea una cuchara normal cuyo mango todavía puede deslizarse por el cuello de la botella.
Bien, en el primer caso la cucharilla de madera no tiene efecto en la duración del gas : este se pierde totalmente mucho antes que en el caso de la cuchara metálica. En el segundo caso prácticamente no hay diferencia entre una cuchara grande y otra pequeña. Deducimos por tanto que el objeto que semi-obstruye el cuello ha de ser metálico para que funcione.
Ahora hacemos otra prueba : a una cucharilla le cortamos el mango a la mitad. Comparando con otra botella dotada con cucharilla con el mango completo se observa que se pierde el gas con mayor velocidad. Empiezo a entender que esto tiene algo que ver con la temperatura del cuello de la botella. Recordé que el truco en realidad decía que se debía emplear una cucharilla de plata. ¿Por qué de plata? La plata es el mejor conductor del calor lo cual quiere decir que "conduciría" el frio del frigorífico mejor hacia el cuello de la botella. Hice entonces una última prueba. Cojo dos botellas, las abro y las meto en el frigorífico. A una de ellas le he construido alrededor del cuello una especie de recipiente donde puedo meter cubitos de hielo, cosa que hago de manera regular. Resultado : casi el mismo que si empleáramos una cucharilla, es decir, no pierde gas de forma rápida. Y aquí ya puedo lanzar la hipótesis : la cucharilla es un buen conductor del frio. El "cuenco metálico" actúa de antena termal, se enfría y transmite el frio hacia el mango que a su vez enfría el aire que le rodea y que ya está dentro del cuello de la botella. Este enfriamiento provoca que el gas liberado quede retenido en el interior porque el aire enfriado pesa más y "sella" (aunque de modo no perfecto) la boca de la botella. Por esta razón la cuchara de madera no funciona porque la madera es un pésimo conductor del calor o del frío pero sí funcionaría un tenedor metálico invertido por ejemplo.
Si esto es cierto debe haber una diferencia de temperatura entre dos botellas, una abierta y otra con la cucharilla. En efecto, me hice con un medidor de temperatura y existía una diferencia no abismal pero medible. Finalmente me lancé al mercado a buscar todo tipo de tapones específicamente hechos para conservar el vino espumoso. De todos ellos el más efectivo fue uno metálico, grande y pesado, compuesto por una bola metálica que queda en el exterior y un pico que penetra en el cuello de la botella unos tres o cuatro centímetros, todo ello complementado con un buen cierre de goma. Ello corroboraría mi suposición : es un tapón muy grande, totalmente metálico y pesado. Por tanto un buen conductor del calor. Como el cierre "térmico" no es perfecto completementa su acción con unas bandas de goma que terminarían de sellar la botella.
A mi me vale esta teoría. Me ha servido para entender esta pequeña idiotez y además me ha deparado experimentos muy "alegres". Y a vosotros, ¿os sirve? Vista la controversia que rodea al asunto en Internet, no me extrañaría que muchos tuvieráis algo que decir al respecto...


El "buen" tapón

jueves, 24 de diciembre de 2009

¡ FELIZ NAVIDAD 2009 !


Media Hora para Cocinar os desea una muy feliz Navidad 2009

Menú de Navidad (Pescado)

Este es un menú sencillo que se puede preparar totalmente sin problemas en media hora.

ENTRANTE : CÓCTEL DE GAMBAS

Hay varias recetas de cóctel de gambas. En todas ellas lo esencial es la presencia de salsa rosa y las gambas, el resto es meramente accesorio. La salsa rosa la preparo siempre con salsa de tomate frita (le tengo una manía espantosa al ketchup).

INGREDIENTES (4 personas) :

6/8 gambas medianas por persona (también sirven langostinos)
Leche entera
Aceite de Girasol
Tomate frito
Escarola o lechuga (tallos tiernos)
Hielo picado (opcional)
1 limón
Sal

Hervimos las gambas durante cinco minutos para pelarlas a continuación. Vamos a montar el cóctel en una copa grande y ancha - como las empleadas para helados - . En el fondo depositamos hielo picado. El hielo va a mantener la temperatura baja y además va a ser decorativo. En la siguiente capa colocamos los brotes más tiernos de una lechuga o escarola hasta la mitad de la copa. Ahora vamos a preparar la salsa rosa. Para ello calculamos la cantidad que necesitamos (4 copas grandes podrían significar alrededor de medio litro de salsa). En un bol adecuado para su uso con batidora vertemos 1/3 de la cantidad total de salsa que queremos obtener. Los 2/3 restantes echamos aceite de girasol y una pizca de sal. Colocamos el brazo de la batidora eléctrica en el fondo y sin moverlo batimos hasta que cuaje. Deberá quedar espeso como la mahonesa de huevo tradicional. Incorporamos el zumo de medio limón y dos cucharadas de tomate frito para darle color (o más si el tono resultante no es de un rosa "satisfactorio") .Repartimos la salsa entre las copas añadiendo las gambas.

2. PLATO FUERTE : PESCADO EN PAPILLOTE

El papillote es una técnica de cocción muy sana que permite a los alimentos cocinarse en su propio jugo. Para este plato podemos utilizar tres tipos de pescados : desde un lujoso besugo hasta la dorada o lubina de piscifactoria.

INGREDIENTES :

1 pescado de algo más de 1 kg (o varios pescados de menor tamaño). Generalmente se sirve un lomo entero por comensal.
1 puerro
1 zanahoria
Aceite virgen extra de oliva
Sal
Pimienta negra en polvo

Limpiamos el pescado quitando las tripas, la cabeza y la espina. Separamos los lomos con cuidado salpimentándolos. Mientras pocharemos el puerro y la zanahoria cortadas en juliana hasta que venzan. Retiramos y reservamos.
Colocamos sobre el mármol de la cocina una hoja grande de papel de aluminio untándola con aceite de oliva. Sobre ella colocamos uno de los lomos de manera que la piel toque el aluminio. Esparcimos por encima las verduras pochadas. El otro lomo lo colocamos encima, de nuevo con la piel hacia abajo. Cubrimos con otra capa de verduras. Ahora hemos de cerrar el papel de aluminio de manera que quede hermético. Para ello es conveniente doblar las puntas con fuerza. Metemos en el horno precalentado a 200 grados. Por la acción de los vapores de la cocción el paquete de aluminio se hinchará. Es entonces el momento de sacar del horno (debería ocurrir al cabo de 10-15 minutos aproximadamente) y ya está listo para servir.

POSTRE : TRONCO DE MANZANA

Este es desde luego el tronco de Navidad más sencillo y rápido de preparar. Curiosamente no lleva azúcar pero el resultado es muy chocante, porque parece relleno de crema.

INGREDIENTES :

10 hojas de pasta filo (pasta filo, no utilicéis brisa, quebrada, hojaldre o de otro tipo, sólo sirve la filo)
12 cucharadas de mantequilla sin sal
4 manzanas medianas
Zumo de limón

Pelamos y cortamos las manzanas en dados pequeños. Colocamos los dados en un bol rociándolos con zumo de limón para que no se oxiden y reservamos.
Dividimos las hojas de filo en dos grupos de 5 hojas cada uno. Extendemos las 5 primeras hojas sobre un paño limpio de algodón y pintamos la cara de una de ellas con tres cucharadas de mantequilla fundida. A continuación distribuimos sobre la mantequilla los dados correspondientes a dos manzanas. Cogiendo las puntas de paño enrollamos para hacer un cilindro. Reservamos.
Hacemos el mismo proceso con las otras 5 hojas de filo pero ahora las enrollaremos sobre el primer cilindro. Quedará una especie de brazo de gitano. Es recomendable cerrar los extremos para que la cocción sea más perfecta. Pintamos el exterior del brazo con mantequilla y ya podemos hornear durante media hora a 200 grados. La parte externa quedará resquebrajada y marrón, tal y como si fuera un tronco auténtico mientras que el interior será suave con la manzana convertida, por la acción de la mantequilla, en una especie de crema. Dejamos enfriar y metemos en la nevera. Se sirve cortado en porciones y si se quiere con un poco de nata montada.

OTROS POSTRES : los tradicionales de la Navidad como los turrones, mazapanes, panetone etc.

VINOS : Blanc Pescador, Extrísimo Bach, Cava.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Menús de Navidad para tiempos de crisis

Durante esta semana os voy a proponer varios menús que podéis emplear en las fiestas navideñas que se avecinan. Las recetas son baratas pero dan muy buena presencia, tal y como se necesita en los tiempos de crisis que vivimos.

MENÚ DE NAVIDAD "FRANCÉS"

1er ENTRANTE : SOPA DE TRUFAS NEGRAS

Esta sopa fue creada por el gran chef Paul Bocuse en honor del Presidente francés Valerie Giscard D'Estaing en 1975. Es una sopa muy fácil de hacer pero de presentación muy impactante porque se presenta el cuenco de sopa al comensal cubierto de una cúpula de pasta hojaldre que debe romper para acceder al líquido. Lo de la cúpula de hojaldre no es una idiotez que simplemente hace atractiva la receta. Sirve en primer lugar para cocinar perfectamente la sopa que se hace al horno, no al fuego. En segundo lugar, si el comensal se limita a romper lo justo para meter la cuchara se conseguirá que la sopa se mantenga caliente - muy caliente - durante toda la degustación. Claro que me diréis que la trufa negra no es muy económica que digamos. A unos 750 euros el kg los 100 gramos que empleamos en la receta os saldrían a 75 euros (!!!). Podéis emplear sucedáneos de trufa que son menos aromáticos pero mucho más baratos (los encontraréis en los supermercados a pocos euros envasados en potes de cristal) o trufa blanca que es más asequible pero aún así de alto precio.

INGREDIENTES (4 comensales) :

4 cucharadas de vermut blanco
3 vasos de caldo de pollo
100 gramos de trufas negras
200 gramos de foie gras de ganso o pato
Apio
Cebolla morada (tipo "Figueres") o preferiblemente fresca
Zanahoria
Champiñones
100 gramos de pechuga de pollo hervida
Pasta hojaldre
1 huevo
Mantequilla sin sal (1 cucharada)
Sal
Pimienta negra

Es imprescindible que dispongamos de cuencos cerámicos capaces de soportar la cocción en el horno y que además sean "presentables" puesto que serán servidos directamente al comensal.
En primer lugar picamos fina cebolla, zanahoria, apio y champiñones. En total necesitamos unos 100 gramos de picada. Los salteamos con mantequilla y reservamos.
Ahora vamos a montar los cuencos. Incorporamos en cada uno la cucharada de vermut blanco. A continuación distribuimos equitativamente el sofrito de verduras. Luego la trufa cortada en láminas y la pechuga de pollo también en finas láminas. La pechuga la podéis cocer en un poquito de caldo de pollo si éste lo habéis comprado hecho o bien utilizar la que habéis empleado en hacer el mismo caldo. Salpimentáis al gusto. A continuación añadimos el caldo de pollo que como he dicho es posible comprarlo hecho o bien hacerlo vosotros mismos. Si lo compráis hecho el más natural y de mejor calidad en España es el de la marca ANETO. Seguidamente cortáis círculo de pasta hojaldre algo mayores que el diámetro del cuenco de manera que puedan ser colocados encima y hagan comba sin llegar a tocar el líquido, teniendo además suficiente tamaño para poder "sellarlo" alrededor. En importante que haga comba porque si lo hiciéramos plano y tensante al subir por acción del calor del horno se rompería. Finalmente pintamos el hojaldre con yema de huevo para que quede brillante.
Finalmente metemos los cuencos en el horno precalentado a 200 grados durante 25 minutos y ya está listo para servir. ¡Atención! Es una sopa que se come muy caliente, así que deberéis advertir al comensal que al romper el hojaldre puede salir vapor. El hojaldre no es necesario comerlo.
Como véis se trata de una receta de fácil preparación y que además se hace en el horno, con lo cual dejamos libre el resto de la cocina para preparar otros platos.

2º ENTRANTE : VOUL AU VENT DE GAMBAS (6 unidades) :


Después de la sopa vamos a preparar una sencilla receta. El voul au vent es una pequeña cazuela de hojaldre que podemos rellenar fácilmente con todo tipo de revueltos. El que os propongo es de verduras con gambas pero se podría hacer con mejillones, setas etc.

INGREDIENTES :

200 gramos de gamba pelada
Pimientos rojos escalibados (del piquillo, a ser posible)
1 pimiento verde pequeño para freir
1 cebolla pequeña morada tipo "Figueres"
2 cucharadas de mantequilla sin sal
Queso rallado para gratinar (emmental, manchego semi curado, chedar etc)
Sal
Pimienta negra molida

En una sartén salteamos las verduras cortadas muy finas en las dos cucharadas de mantequilla hasta que venzan. Empleamos mantequilla porque en primer lugar queremos dar un toque "francés" al menú y en segundo lugar porque si empleáramos aceite de oliva deberíamos eliminar muy bien el sobrante para no "mojar" el voul au vent. Cuando las verduras han vencido incorporamos las gambas cortadas pequeñas y sofreímos un par de minutos a fuego medio salpimentando al gusto. Ahora con una cuchara de postre rellenamos los hojaldres hasta el borde con cuidado de no romperlos. Sobre cada voul au vent ya relleno depositamos un buen puñado de queso rayado y los metemos en el gratinador hasta que el sombrero de queso se deshace adquiriendo un ligero color tostado.

PLATO FUERTE : POLLO DE PATA AZUL AL HORNO

Foto : pollo potablava en la granja-restaurante de Can Castellví (La Rierada, Molins de Rei)

Más de uno consideraréis que poner pollo en la mesa de Navidad es un poco "simple". Esto podría ser cierto para los pollos convencionales pero el que os propongo, el pollo de pata azul, es el emperador de las aves.
El Prat del Llobregat es una ciudad muy cercana a Barcelona conocida sobretodo por el aeropuerto que alberga de ésta última. El Prat se encuentra en una fértil llanura regada por el delta del Llobregat y desde siempre ha sido el principal suministrador de productos hortofrutícolas del barcelonés. Aún hoy día, a pesar del acoso inmobiliario e industrial, hay grandes extensiones de terrenos dedicados a los cultivos que producen verduras muy apreciadas por el consumidor. El pollo raza prat procede de dicha zona y es el único que cuenta con denominación de origen. Es una variedad obtenida por cruce natural con razas procedentes de la comarca catalana del Vallés y de Francia. Existen dos variedades. La primera tiene un plumaje de coloración espectaculas y la otra es completamente blanca. Se cree que hubo una variante negra hoy en día desaparecida. La nota más llamativa de su fisonomía es la coloración azulada de las patas y dedos que le han dado el apodo que todos los consumidores utilizan : potablava (pata azul en catalán).
La carne es exquisita gracias a la alimentación a base de grano y legumbres (soja) y la crianza en semilibertad en suelo. Por eso la receta que recomiendo es de un pollo entero simplemente al horno, sin siquiera relleno, para así degustar la delicada suntuosidad de la carne. En Navidad se suele consumir el capón potablava aunque su precio es más elevado.

INGREDIENTES :

1 pollo de 3 Kg aproximadamente
Manteca de cerdo
Sal
Pimienta negra molida

Lavamos el pollo por fuera y por dentro. Salpimentamos a gusto. Con la manteca de cerdo en pomada frotamos todo el exterior y metemos al horno durante hora y media a 200 grados.
Como véis, la simplicidad más absoluta.
Como habéis observado lo hemos hecho casi todo al horno por lo cual ahorramos bastante energía al "heredar" los platos la temperatura de las preparaciones que les antecedieron.

POSTRES : MATÓ CON NUECES Y MIEL

A pesar de no tratarse este que nos ocupa de un menú graso siempre recomiendo hacer un postre que rebaje el colesterol o facilite la digestión antes de atacar los turrones. Me decanto por un postre con nueces. Las nueces contienen ácido oleico que reduce el colesterol en sangre y además está demostrado que su consumo regular reduce considerablemente el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Se puede decir de forma un tanto burda que los excesos cometidos en primeros y segundos platos los puede contrarrestar un puñado de nueces.

INGREDIENTES :

100 gramos de mató (requesón, ricotta) por comensal
5 nueces picadas por comensal
1 chorrito fino de miel por ración

Picamos las nueces en trozos grandes y las mezclamos batiendo con el requesón. Echamos por encima un chorrito de miel.

Finalmente acabamos con los turrones de los cuales considero imprescindibles el blando y duro de Xixona y/o Agramunt. También lógicamente con los alfajores, polvorones y otras especialidades de cada zona.

Como vinos os listo mis filias personales :
Blancos : Blanc pescador (de aguja), Vinho verde portugués (Gatao, mi favorito) o Retsina griego con su toque de sabor tan mediterráneo a resina de pino.
Rosado : Campanas
Tinto : cualquier Rioja de 20 euros la botella como mínimo
Cava : Brut Juvé i Camps
Champagne : Möet Chandon
Postres : Oporto

martes, 15 de diciembre de 2009

Postre Ayshe

Este es postre original* que creé para el aniversario de mi hija. Se trata de una mezcla de mil hojas de manzana con nata gelatinizada. Se necesita una hora aproximadamente para prepararlo y dos horas para finalizarlo, por lo cual no se puede decir que sea sencillo.

* lo de original es un decir. No creo que, a menos que seas un Ferrán Adriá, quede mucho de original en la creación culinaria. Como veréis este postre parece una mezcla de baklava de manzana almibarada con panna cotta. En cualquier caso cumple con su cometido : ejemplificar, como mi hija, una fusión entre Oriente y Occidente.

INGREDIENTES (4 personas)

4-5 hojas de pasta filo
1 limón
4 cucharadas de mantequilla sin sal
3 manzanas medianas (tipo fuji o golden)
200 gramos de azúcar
300 ml de nata para montar
200 ml de leche entera
1 rama de vainilla
8 hojas de gelatina (o el equivalente en granulado)

Ponemos a calentar medio litro de agua embotellada o filtrada (sin sabores ni cal). Cuando hierva reducimos y agregamos 100 gramos de azúcar y el zumo del limón para hacer un almíbar ligero (el zumo del limón es para que el azúcar no cristalice y también para evitar que las manzanas oscurezcan por la oxidación). Removemos continuamente hasta que el azúcar se deshazga y el agua espese ligeramente. Mientras vamos a pelar las manzanas y quitarles el corazón (para ello existe una herramienta de cocina especial llamada, de forma más que apropiada, descorazonador de manzanas o simplemente empleáis un cuchillo pequeño y afilado). Cortamos la manzana en rodajas finas de manera que tomarán la apariencia de un rosquilla. Inmediatamente las incorporamos al almibar para que se reblandezcan a fuego lento. Es importante remover suavemente las manzanas para evitar que se rompan.
Sobre un paño grande de algodón extendemos las hojas de pasta filo. Se deben poner varias porque son hojas muy finas y si colocáramos sólo una se rompería enseguida. Pintamos con mantequilla fundida la superficie de la hoja. Cuando las manzanas están bien blandas las sacamos del fuego y las dejamos escurrir en un colador para eliminar el sobrante del almíbar. Una vez secas - o suficientemente secas - las iremos disponiendo sobre la pasta filo hasta ocupar toda la superficie. Cuando esto ocurra levantamos el paño por las dos puntas más cercanas a nosotros para comenzar a enrollar la pasta sobre las manzanas. Cuando adquiera grosor ya podemos hacer el cilindro con las manos. Pintamos el rodillo resultante con más mantequilla fundida y lo metemos en el horno a 200 grados durante 15 minutos (o hasta que la hoja se tueste ligeramente).
Mientras preparamos la gelatina de nata. Calentamos la nata y la leche a fuego moderado con una rama de vainilla (también se puede utilizar en lugar de vainilla una corteza de limón y un palo de canela). Cuando haya hervido apagamos el fuego e incorporamos 100 gramos de azúcar. Removemos hasta que se disuelva. Entretanto habremos reblandecido las hojas de gelatina en agua fría. Eliminamos el agua y las introducimos en la leche y nata TIBIA (ojo, si lo hacemos nada más hervir podríamos destruir la gelatina y no cuajaría). Removemos hasta que se disuelvan.
Sacamos el rodillo de filo y manzana y lo cortamos en secciones de unos dos dedos de grosor. Los disponemos en círculos concéntricos en un molde de aluminio desechable o de base removible. Ahora vamos a verter la nata - que todavía será líquida - sobre las secciones de pastel de manzana procurando que no se muevan (no importa si bañamos por encima los pasteles o simplemente los dejamos que sobresalgan). Se pueden hacer dos rodillos de pasta filo y manzana si queremos que el pastel sea muy denso (que haya más manzana que nata) o, como en el ejemplo que muestran las fotografías, domine la nata.
Se deja el pastel en la nevera un mínimo de 6 horas y desmoldamos con cuidado si el fondo del molde es removible o cortamos directamente las porciones del molde de aluminio.
Acostumbrados al habitual contraste de manzana con crema, la mezcla de nata con la fruta es muy suave al paladar.

sábado, 5 de diciembre de 2009

La dieta de los 100 años (artículo EL PAIS.ES)

Una nuevo artículo aparecido en el periódico EL PAIS que relaciona las proteínas con la esperanza de vida de los humanos. Es extremadamente interesante y recomiendo su lectura para complementar mi entrada "El Halloween de los alimentos". Como se ve, cada día aparecen nuevas propuestas y estudios sobre la alimentación.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/dieta/anos/elpepusoc/20091205elpepisoc_1/Tes

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Pastel de requesón

Este pastel podría entenderse como una reinterpretación de una quesada o de un pastel de queso convencional. La ventaja es que se prepara en minutos. Si se utiliza harina queda como una torta mientras que sin ella recuerda a un pudin frio. Hay que tener en cuenta que dentro del horno el pastel subirá debido a la acción coagulante del huevo pero una vez salga del mismo quedará plano al carecer de levadura.


INGREDIENTES

Medio kilo de requesón (ricotta, mató etc).
100 gramos de azúcar
3 huevos
4 cucharadas de mantequilla sin sal
1 cucharada de piel de limón rallada
100 gramos de harina de trigo o maíz (opcional)

En un bol grande mezclamos el requesón, el azúcar, los huevos batidos, la mantequilla fundida, el limón rallado y si queremos, la harina. Batimos hasta que queda una masa cremosa. Vertemos la masa en un molde de silicona o uno metálico previamente pintado con mantequilla derretida. Metemos en el horno precalentado a 180 grados durante una hora aproximadamente (o hasta que empieza a dorarse por encima, si es que hemos optado por la versión con harina).
Se deja reposar hasta que adquiere la temperatura ambiente para luego terminar de enfriarlo si se desea en el frigorífico.