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El por qué los españoles tomamos las uvas en Nochevieja


Cuenta la Historia que los productores de uva del Levante y Murcia llegaron a Diciembre de 1909 sin saber qué hacer con el excedente de producción. De repente uno o varios de ellos tuvieron la ocurrencia de instaurar la extraña costumbre de celebrar cada campanada que daba paso al siguiente año tomando una uva. Bien, esta historia es falsa. Al menos en parte.

Puerta del Sol en Madrid durante la celebración del Año Nuevo


En realidad la costumbre se inició hacia el 1880 cuando grupos de jóvenes madrileños acudían a celebrar el Fin de Año a la Puerta del Sol tomando uva y bebiendo alcohol para reirse de la costumbre de la burguesía de tomar la misma fruta y beber champán con el mismo propósito. Parece ser que la "broma" cuajó y ya a finales del siglo XIX los periódicos de la capital criticaban esta forma de celebración por considerarla importada de Francia. Y ahora sí, en 1909 los productores de uva del Levante español decidieron arraigar y extender la costumbre con objeto de deshacerse del exceso de producción. En la actualidad es difícil que ningún hogar español haga esta travesía temporal sin su racimo de uvas, su cava o champán y los atragantamientos pertinentes. 

¡ Feliz 2022 !

Cócteles espumosos para la Nochevieja


Mimosa :



Se llena la copa típica de cava en dos terceras partes con cava brut, mientras que el tercio restante se llena con zumo de naranja recién exprimido. Se remueve y listo para servir bien frío.

Terciopelo negro :



En un vaso largo o copa de cerveza se llena la mitad con cerveza negra. A continuación se vierte lentamente cava brut llenando la otra mitad de la copa removiendo suavemente a continuación. Se sirve muy frío.

Cóctel de cava :



Un clásico que aparece en todos los manuales.
En una copa típica de cava se vierte un terrón de azúcar. Se vierte angostura hasta que se disuelve. A continuación se vierte una cucharada y media de brandy y se llena el resto de la copa con cava brut. Se remueve suavemente. Se sirve bien frío.


Bellini :



Cóctel inventado en el famoso Harry's bar de Venecia en 1934.

INGREDIENTES  (un servicio)

2 melocotones maduros, pelados, reducido a la mitad y sin hueso, o el equivalente utilizando melocotones enlatados en jugo natural
Cava

Colocar los melocotones en una licuadora y licuar hasta que quede suave. Vierte la mitad en las copas de champán - previamente refrigeradas -  y llena con champán lentamente, removiendo suavemente. Se sirve muy frío.

Cena de Nochevieja informal a base de canapés y montaditos



¿Se os han acabado las ideas? ¿Estáis agotados pensando en un menú que contente a todos vuestros invitados para la cena de Fin de Año? A veces la solución puede ser relativamente barata, simple y original. Aunque hacer canapés pueda parecer "poca" comida, realmente un menú de este tipo puede ser pantagruélico si además añadimos montaditos. También nos permiten hacer la cena de una manera informal sin que los invitados tengan que estar sentados a la mesa.

Y con este menú seguro que no os acusarán de pecar de tradicionalismo. Sobretodo cuando prueben el blinis de gambas con chocolate...si se atreven.


MENU FIN DE AÑO

Chupito de gazpacho

Canapés de blinis variados :

Canapé de queso azul, rúcula, cherry deshidratado y olivada
Canapé a la pizzaiola
Canapé de pastrami con salsa rusa
Canapé de vitello tonnato
Canapé de queso rulo de cabra  y espárragos verdes de conserva
Canapé de gamba bañada en chocolate sin azúcar y peta-zetas
Canapé de remochala con nata agria (creme fraiche)
Canapé de salmón ahumado con mantequilla y eneldo
Canapé de hummus
Canapé de puré de patata al queso manchego y huevas de lumpo

Montaditos :

Montadito de  lomo con queso manchego
Montadito de sobrasada con huevo de codorniz frito
Montadito de chistorra con tortilla de patatas
Montadito de morcilla de arroz con paté de garbanzos (hummus)
Montadito de arenque ahumado y queso azul

GAZPACHO :

El gazpacho no es sólo una sopa de verano, sino un entrante excepcional que se puede y debe degustar durante todo el año. Podéis hacerlo muy suave, casi líquido, sin ajo - e incluso sin pepino - y servirlo en vasitos de licor con algunas huevas de mújol coronándolo.

 CANAPÉS VARIADOS SOBRE BLINIS :


Para hacer canapés se necesita una base de pan que puede ser una tostada, panecillos suecos etc pero que siempre se deben poder comer de un solo bocado. En los últimos tiempos se han puesto de moda los blinis de origen ruso que van muy bien para confeccionar canapés. Se pueden comprar hechos y de muy diferentes tamaños. 

Canapé de queso azul, rúcula, cherry deshidratado y olivada : tan simple como montar sobre el blini una porción de queso azul, una hoja de rúcula, el tomatito cherry deshidratado (ahora rehidratado) todo ello cubierto de salsa olivada.

Canapé a la pizzaiola : la pizzaiola es una salsa compuesta por tomate, cebolla, ajo, pimienta sal y orégano. Se hace un sofrito de ajo y cebolla, se añade salsa de tomate y se sazona. Con esta salsa, que debe quedar algo seca,  coronamos los blinis.


Canapé de pastrami con salsa rusa : compramos pastrami (un tipo de carne de ternera que se mantiene en salmuera y luego se ahuma) y lo colocamos sobre el blini. Sobre la carne se coloca una cucharadita de salsa rusa compuesta por mahonesa, ketchup y cebollitas en vinagre muy picadas.

Otros canapés son más elaborados : 

Canapé de vitello tonnato (el vitello tonnato son filetes finos de redondo de ternera cocinados con atú y anchoas): 

Para la carne :

Una pieza de carne (solomillo o redondo de ternera ) entre 600 y 800 gramos *
1 apio
1 cebolla grande morada 
1 zanahoria
1 ramita de romero
2 dientes de ajo
2 hojas de laurel
2 clavos de olor
Caldo de carne
Vino blanco
Aceite virgen extra de oliva
Pimienta
Sal

Para la salsa :

Media docena de filetes de anchoa en aceite de oliva
100 gramos de atún en aceite de oliva
3 huevos
Aceite virgen extra de oliva
Jugo de la cocción de la carne
1 docena de alcaparras (más otra docena para decorar)
 Opcional  : vinagre balsámico de Módena
* aunque no es ortodoxo, a veces empleo solomillo de cerdo para abaratar costes.

En primer lugar vamos a cocinar la carne. En una cazuela donde quepa la carne, la depositamos en el centro rodeándola con la zanahoria cortada en dos mitades, la rama de apio cortada o dos o tres trozos, la cebolla partida, los dos dientes de ajo, las hojas de laurel, los clavos y la ramita de romero. Salpimentamos al gusto. A continuación vertemos medio litro de vino blanco y acabamos de cubrir con caldo de carne o incluso de verduras. Colocamos al fuego medio sin cubrir la cazuela durante una  hora y media o dos horas (hasta que la carne esté hecha). Dejamos enfriar a temperatura ambiente.

Seguidamente prepararemos la salsa de atún. En un bol grande desmenuzamos el atún y le añadimos los tres huevos que previamente hemos cocido para dejarlos duros (12 minutos) cortados en dados pequeños. Incorporamos las anchoas y la docena de alcaparras así como un chorrito de aceite de oliva y un cazo del caldo resultante de la cocción de la carne. Pasamos por el minipimer hasta que queda una salsa cuya consistencia debe ser como la mahonesa sólo que un poco más líquida. Si nos queda espesa basta con añadir más jugo de cocción.

Ahora cortaremos la carne ya fría en secciones finas, no tanto como el grosor que se precisaría para el carpaccio pero bastante menor que el de las raciones convencionales. Necesitaremos un cuchillo afilado o bien uno eléctrico. Los filetes obtenidos se disponen sobre los blinis. Se pueden echar un poco de aceite balsámico de Módena en la base pero no es imprescindible.

La salsa de atún se reparte sobre las rodajas de carne y se echan unas cuantas alcaparras para decorar.

Canapé de queso rulo de cabra  y espárragos verdes de conserva: tan sencillo de hacer que casi no requiere  explicación. Colocamos una rodaja de queso rulo de cabra sobre el blini y coronamos con unas puntas de espárragos verdes en conserva.

Canapé de gamba bañada en chocolate sin azúcar y peta-zetas : no, no se me ha ido la olla. He comido este canapé y puedo decir que pasé de la prevención más absoluta a la sorpresa más agradable.

INGREDIENTES :

Un par de gambas peladas por canapé
Chocolate sin azúcar
Petas-zetas
Sal
Pimienta

Colocamos una olla con agua sobre el fuego y cuando hierva desconectamos e incorporamos las gambas, las cuales mantenemos durante unos tres minutos.

Fundimos el chocolate sin azúcar y salpimentamos. Bañamos las gambas en el chocolate mojándolas una a una y depositándolas rápidamente sobre el blini. Antes de que la salsa se solidifique espolovoreamos algunos petas-zetas. La sensación del chocolate salpimentado, la gamba y los peta-zetas explotando en la boca es difícil de describir, pero serán desde luego la sensación de la noche.
Por cierto, si alguien no sabe qué son los petas-zetas, nada mejor que mirar la wikipedia

Canapé de remochala con nata agria (creme fraiche) : un canapé muy a la rusa ya que estamos utilizando blinis. De hecho seria un poco rememorar la sopa borscht. Simplemente depositamos remolacha sobre el blini y coronamos con creme fraiche.

Canapé de salmón ahumado con mantequilla y eneldo : un clásico. Untamos el blini con una fina capa de mantequilla, una hoja fina de salmón ahumado y un poco de eneldo que o bien se come o sirve para decorar, al gusto.

Canapé de hummus :  el hummus o paté de garbanzos va muy bien para confeccionar canapés de forma sencilla.

El humus, también llamado a veces "paté de garbanzos" es una pasta compuesta principalmente por garbanzos, aceite de oliva y zumo de limón. Es muy popular en Oriente Medio y se come a cualquier hora, no siendo extraño encontrarla hasta en el desayuno. Es un plato de muy sencilla preparación. Si bien es posible encontrar muchos tipos diferentes de recetas, nosotros nos centraremos en la preparación más básica.


INGREDIENTES :

400 gramos de garbanzos cocidos o secos
el zumo de un limón
sal
aceite de oliva

Ponemos los garbanzos en remojo durante 24 horas y luego cocemos en abundante agua (a no ser que empleemos garbanzos ya cocidos).

Extraemos el zumo de un limón y lo mezclamos con los garbanzos ya cocidos, además de tres cucharadas de aceite de oliva y sal. Si intuimos que el líquido no va a ser suficiente para obtener una crema añadiremos más zumo de limón y hasta una cucharada de agua de cocción.

Pasamos la mezcla por la batidora o el pasapurés hasta obtener una mezcla homogénea y sin grumos. Rectificamos de sal si fuera preciso.

Se sirve sobre cada blini a temperatura ambiente. Si tenéis una manga pastelera será muy fácil distribuirla de forma correcta y con un dibujo en forma de roseta.
Canapé de puré de patata al queso manchego y huevas de lumpo : un canapé que mezcla lo tradicional con nuevos sabores. Basta con hacer un puré de patatas al que añadiremos una cuña de queso manchego. Coronamos con huevas de lumpo o mújol. O hasta caviar, según esté vuestra economía.

MONTADITOS :



Los montaditos se componen de una rebanada de pan (payés o francés) que se corona con dos o tres ingredientes que se pueden mantener "fijos" empleando un mondadientes o bien por simple equilibrio. Al contrario de los canapés no es necesario comerlos de un sólo bocado y por tanto pueden ser más contundentes. Eso sí, no se comen con cuchillo y tenedor sino a "mano". Van a constituir el plato principal de nuestra cena. 

Montadito de  lomo con queso manchego :  colocamos sobre el pan una lámina de queso manchego. Cortamos lomo de cerdo muy fino y lo freímos sobre la plancha, tras lo cual lo colocamos sobre el queso.


Montadito de sobrasada con huevo de codorniz frito : untamos el pan con sobrasada mallorquina y encima colocamos un huevo frito de codorniz debidamente salpimentado.

Montadito de chistorra con tortilla de patatas : taco de tortilla sobre el que se pincha un poco de chistorra frita. 

Montadito de morcilla de arroz con paté de garbanzos (hummus) : untamos el pan con paté de garbanzos y encima pinchamos una morcilla de arroz de Burgos. La combinación es magnífica.

Montadito de arenque ahumado y queso azul : sólo para los que alucinan con los sabores fuertes. Una tira de queso azul sobre el pan con un arenque ahumado encima. Ya digo, para que aparezca pelo en el pecho de golpe.

Mont Blanc - Montebianco


El origen de este magnífico postre es controvertido. Los italianos lo llaman Montebianco y aseguran que se consumía en la península itálica ya en el siglo XV. Los franceses, que lo llaman siempre Mont Blanc, indican que es una especialidad francesa originaria de Saboya o como mucho admiten que se originó en algún territorio italiano cedido a Francia tras la reunificación. Es decir, que como temprano se creo el siglo XIX.

El postre es una representanción del Mont Blanc, la montaña más alta de los Alpes con una altura que rebasa los 4800 mts...la posesión de la cual también se discute entre ambos países.

La mole de la montaña se la han divido sin problemas, pero con la cumbre ya es otra cosa. Para los mapas franceses hay dos versiones. En algunos la cumbre es francesa y en otros, como mucho, se comparte con Italia. 

Para los italianos no hay discusión alguna, la cumbre es italiana y punto. La disputa está lejos de solventarse, aunque como dicen los suizos con sorna, solo desde Ginebra la cumbre se ve en todo su esplendor. Y la verdad es que mucha gente cree que la montaña está en Suiza.

Claro que tener dentro del territorio nacional el techo de Europa Occidental es cosa seria. Es como tener el Paraíso donde viven los Ponis con largas crines que puedes peinar o la Pradera donde se encuentra el Final del Arcoiris. De ahí la falta de entendimiento entre ambos países.

El Montblanc visto desde la orilla del lago Leman en la ciudad de Ginebra (cuando hace sol, claro, cuando está nublado, que es a menudo, ni te enteras que está ahí)

El Montebianco se compone en realidad de tres dulces. Cada uno de ellos contiene al anterior. El corazón de la "montaña" es un merengue. Luego viene una capa de nata y finalmente los espectaculares fideos que no son más que paté de castañas pasados a través de una boquilla especial de la manga pastelera.

INGREDIENTES (4 personas) :

Para los merengues

  • 4 claras de huevo
  • 250 gramos de azúcar glass (impalpable)

Para la capa de nata montada 

  • 300 ml de nata líquida para montar (35-38% MG)
  • 30 gramos de azúcar glass (impalpable)

Para los fideos de castaña

  • 150 gramos de castañas
  • 150 gramos de azúcar
  • 50 ml de nata líquida (se puede usar la misma que se emplea para la segunda capa)


En primer lugar vamos a hacer los merengues que son del tipo blando, también llamados italianos.

Recomiendo que utilicéis claras de huevo pasteurizadas que son fáciles de encontrar en cualquier supermercado. Hay dos razones para ello : 1) están libres de cualquier tipo de bacteria o contaminante y 2) no contiene trazas de yema que dificultan montar las claras.

En un bol vertéis las claras con un pellizco muy pequeño de sal y un par de gotas de zumo de limón. A mano, nunca con la batidora, montar las claras a la mayor velocidad que os permita el brazo.

Cuando las claras estén firmes, NUNCA ANTES, añadir el azúcar glass y batir para que mezcle. Hacedlo suavemente porque un exceso de batido una vez ya se ha alcanzado la firmeza puede bajar la masa (perder aire).

Cargáis con la mezcla una manga pastelera y depositáis pequeñas cantidades sobre un papel de hornear, del tamaño de una galleta más o menos.

Lleváis los merengues al horno FRÍO (NADA DE PRECALENTAR) y colocáis la temperatura a 130 grados durante una hora.

Y, aunque os parezca mentira, cuando abráis la puerta del horno ya estarán ahí unos magníficos merengues SIEMPRE Y CUANDO no se os ocurra abrir la puerta del horno antes de tiempo, porque se aplastarían. Y tampoco se os ocurra guardarlos en la nevera hasta el momento de realizar el Montebianco PORQUE NO NECESITAN REFRIGERACIÓN. Es más, si los metéis en el frigorífico se estropearían. Dejamos a un lado de la cocina hasta nuevo aviso.

Es el momento de hacer la nata montada.

Para ello media hora antes de realizarla metemos la nata en el congelador. De esta manera será mucho más fácil montarla. Transcurrida la media hora la extraemos y la batimos hasta que queda montada. A medio hacer añadimos el azúcar impalpalble.

Llenamos unos moldes semiesféricos con la nata montada. Si no tenéis, podéis emplear una taza invertida. Claváis en el centro los merengues que hemos hecho al principio y directos, ahora sí, a la nevera. Deberán estar allí al menos 1 hora.

Ahora vamos a hacer los fideos de castaña.

Pelamos las castañas y sin quitarles la piel interna las hervimos en agua hasta que estén blandas. Suele tardar entre media hora y una hora, dependiendo del tamaño del fruto.

Cuando estén blandas las dejamos enfriar un poco pero antes de que se enfríen del todo retiramos la piel externa.

En un procesador introducimos las castañas, el azúcar glass y la nata líquida (puede ser también una batido o un brazo). Se formará una pasta bastante maleable pero aún así bastante sólida.

Es el momento de sacar el molde de la nevera con la nata y el merengue.

Desmoldamos sobre un plato.

Introducimos la pasta de castañas en una manga pastelera con  boquilla que haga fideos. Cubirmos la "montaña" de nata y merengue  con fideos hasta cubrirla en su totalidad. Si se sirve el Montebianco en invierno podéis coronarlo con un poco de nata montada.

Al hincarle la cuchara sabréis la razón del por qué es tan popular en toda Europa y hasta el Japón.

Zampone e Lenticchie para la Nochevieja

El Zampone con Lentejas es el plato típico que se come en Nochevieja en Italia aunque me comentan que alguna familia italiana muy aficionada al mismo también lo degusta en Nochebuena.

Consumir lentejas augura buena suerte y será presagio de buena fortuna para el año venidero. Hasta ahí los españoles no tenemos problemas. Las lentejas las conocemos y aquí también son muy populares. Pero, ¿y el zampone?

El zampone es un embutido muy curioso que procede de la ciudad de Módena (sí, la misma del Vinagre de Ídem). Se realiza con carne de cerdo de diferentes partes (cabeza, paleta etc) a la que se añaden sal y especias. Luego toda la carne se enfunda en la piel de la pata del cerdo, con lo que el efecto visual es que se trata de  la parte final de la pata del animal, incluyendo la pezuña. Este embutido se debe cocinar durante al menos unas 3 horas aunque hay versiones "industrializadas" del mismo menos complicadas que permiten una cocción rápida de algo más de media hora.

El zampone tiene un aspecto de "pata" y además un color rosado-rojizo muy característico.

Por establecer un símil que los españoles podamos entender, el Zampone es similar al Botillo del Bierzo, tanto en uso como en confección. Explicado de un modo muy generalista y simple.

El Zampone e Lenticchie se realiza en dos partes. Una, la más laboriosa, la cocción del Zampone y otro, la de las lentejas. Se hacen ambas de forma totalmente separada y aunque parezca compleja, en realidad es muy simple.

INGREDIENTES (4 personas)

  • 1 zampone de 1.5 Kg
  • 400 gramos de lentejas (recomiendo pardinas pero también sirven las castellanas)
  • 100 gramos de taquitos de jamón*
  • 4 tomates rojos maduros
  • 1 rama de apio
  • 1 zanahoria
  • 1 cebolla
  • 1 hoja de laurel
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Aceite virgen extra de oliva*
* La forma tradicional de hacer las lentejas era empleando grasa de jamón. Vamos a hacer un sucedáneo con los taquitos de jamón y el aceite virgen extra de oliva.

En primer lugar, si tenemos un zampone "auténtico" (es decir, de larga cocción) lo sumergimos en agua muy fría durante al menos 6 horas. Si empleamos lentejas castellanas, como requieren remojo previo, ponedlas también en un bol separado. Si son pardinas no hace falta.

Transcurrido el tiempo indicado, se ata fuerte con cordel y se introduce en una olla grande con agua fría donde quepa sin problemas. Le hacemos unos pocos pinchazos, en la zona de la pezuña, para que los gases que se formen puedan salir y no acaben reventando el envoltorio.

Llevamos la olla a ebullición y cuando ésto ocurra bajamos la potencia del fuego para que se haga poco a poco durante 3 horas. Si el agua se evapora incorporamos nueva, a ser posible calentada en el microondas o fuego aparte.

Hacemos las lentejas una hora y media antes de que termine la cocción del zampone.

En una olla a fuego medio vertemos dos cucharadas de aceite de oliva y los taquitos de jamón. Incorporamos la cebolla bien picada así como el apio y la zanahoria también muy picadas.

Cuando la cebolla transparente añadimos el tomate sin piel ni semillas bien picado. Salpimentamos y dejamos que el sofrito tome consistencia. Cuando esto ocurre incorporamos las lentejas bien lavadas y la hoja de laurel. Cubrimos de agua y vamos haciendo a fuego lento hasta que las lentejas se ablandan.

Es el momento de emplatar.

Se colocan las lentejas en una fuente sin caldo y encima del mismo el zampone ya cortado en rodajas. Se sirve bien caliente y el comensal toma de la fuente las lentejas y las rodajas que le correspondan.

Sugerencia de Menú para Nochevieja

Primer entrante

Ostras Rockefeller


Los entendidos suelen degustar las ostras crudas, si acaso con algún aderezo, evitando desperdiciar el llamado "licor de ostra" que contienen.  Si quieres probarlas y te desagrada comerlas crudas, hay diversas preparaciones como la que hoy nos ocupa en que con un breve horneado de apenas 5 minutos  evitaremos el efecto "sushi". Así podréis disfrutar de este manjar para por ejemplo la cena de Nochevieja. 

Estas ostras son típicas de Nueva Orleans. La receta fue desarrollada por un restaurante de la ciudad a finales del siglo XIX y el nombre se debe a la popularidad de uno de los mayores magnates norteamericanos de la época. Siempre se ha supuesto que los ricos comen ostras, faisán y caviar a todas horas.

INGREDIENTES (4 personas) 

Se calcula media docena de ostras por comensal, así que en este caso necesitaremos 24 ostras.
  • 24 ostras
  • 150 gramos de mantequilla
  • Un ramo de perejil
  • 2 chalotas (muy utilizadas en Francia, es un bulbo parecido a la cebolla con sabor mezcla entre ésta y el ajo)
  • 3 dientes de ajo
  • Sal 
  • Pimienta negra molida

En primer ablandamos la mitad de la  mantequilla con el microondas hasta que se haga casi líquida. Entonces picamos muy finas las chalotas, los dientes de ajo y la ramita de perejil (solo las hojas, desecháis los tallos).

Añadimos entonces la picada a la mantequilla, mezclando bien.

Vertemos  la mezcla de mantequilla y picada en las conchas, justo encima de la carne de la ostra.

Disponemos las ostras en una fuente que pueda ir al horno con la parte abierta hacia arriba. 

Los espolvoreamos con sal y pimienta negra molida y los llevamos a gratinar al horno hasta que la mantequilla burbujea (en 5 minutos deberían estar listos).

Se sirven bien calientes. Están de fábula, os las recomiendo.

Segundo entrante

Ceviche de Langostinos



El ceviche es un plato típico de centro y  sudamérica que consiste en marinar pescado o marisco con aliños cítricos. Consumido frío es muy refrescante. Si además añadís un picante - salsa tabasco - sudaréis bastante, lo cual os refrescará todavía más (esta es la razón por la que los países muy calurosos suelen muchos platos picantes en su recetario).


INGREDIENTES

  • 1 Kg de langostinos*
  • 1 cebolla morada dulce o fresca
  • 4 tomates maduros
  • 1 vaso (250 ml) de jugo de lima (preferiblemente) o limón
  • Medio vaso (125 ml) de zumo de naranja
  • Media vaso de tomate triturado natural
  • 3 cucharadas de cilantro picado
  • 1 cucharada de vinagre de vino
  • 1 cucharada de salsa tabasco


*si os queréis ahorrar el proceso de pelado, compradlos congelados sin cáscara.

En primer lugar vamos a blanquear los langostinos.  Colocamos dos litros de agua al fuego con un puñado de sal llevándola a ebullición.  Incorporamos el marisco y cuando el agua vuelve a hervir mantenemos durante medio minuto. Sacamos y reservamos.

En una olla de barro mezclamos el zumo de lima, el de naranja, la cucharada de vinagre y la de tabasco además del tomate triturado. Sobre esta mezcla depositamos los langostinos pelados. Encima del marisco colocamos la cebolla picada en juliana y los tomates maduros bien picados. Espolvoreamos el cilantro y llevamos a la nevera, parte baja, para que se marine durante un mínimo de 24 horas.  

Se sirve bien frío acompañado de arroz hervido, maíz o pasta y rodajas de lima o limón para que el comensal acabe de afinar el punto de acidez.

Por si no lo sabiáis, la salsa tabasco no procede de México, si no de Estados Unidos. Se confecciona a base de chile picante, vinagre, agua y sal macerados en barricas de roble siendo patente propiedad de la empresa McIlhenny Co.

Plato Principal

Kulibiak de Salmón

El Kulibiak es una empanada de salmón muy típica de la Navidad y la Pascua Rusa. 

A diferencia de la empanadas que conocemos en España, en esta los ingredientes del relleno se cocinan por separado y se montan por capas, sin que se mezclen en ningún momento. La ventaja de su preparación es que el relleno se pude - y debe - cocinar con antelación para hornear antes de servir, lo cual alivia mucho la presión el día de Navidad. El aspecto de la empanada a la hora de sacarla a la mesa es realmente muy impresionante.



INGREDIENTES (4/6 personas) :

  • 2 hojas de hojaldre (las compráis en la tienda y os evitáis tener que hacerla)
  • 450 gramos de salmón fileteado (fresco o congelado, es igual)
  • 200 gramos de espinacas frescas
  • 1 vaso de arroz
  • 1 docena de champiñones frescos
  • 3 huevos + 1 yema para pintar el hojaldre y que quede dorado
  • 1 litro de caldo de pollo
  • Sal
  • Pimienta negra
  • Aceite virgen extra de oliva

Lo primero es hacer el relleno el día anterior. Es muy importante que los ingredientes estén fríos antes de llevarlos al hojaldre y también muy secos, para lo cual tras el cocinado os recomiendo que tengáis a mano una rejilla donde puedan escurrir o al menos un papel absorbente. 

Hervimos el arroz en el caldo de pollo con un poco de sal. Suele tardar en hacerse unos 15 minutos. Extraemos del líquido y lo dejamos escurrir en un colador. Reservamos.

En una sartén vertemos una cucharada de aceite de oliva y a fuego medio pasamos los filetes de salmón salpimentados. No deben quedar bien hechos, es solo darles vuelta y vuelta, un minuto por cada lado.

De nuevo los escurrimos para que queden lo más secos posibles. Reservamos.

En la misma sartén pasamos los champiñones fileteados y bien salpimentados. Escurrimos y reservamos.

De nuevo en la misma sartén pasamos las espinacas hasta que quedan blandas y sin rastro de agua. Las escurrimos en un colador, apretándolas al máximo, de manera que queden muy secas. Es importante que os esmeréis en este paso porque si durante la cocción del hojaldre soltaran agua el relleno quedaría mal.

Finalmente cocemos los tres huevos duros - 12 minutos - los pelamos y cortamos en rodajas.

Ya tenemos el relleno hecho.

El día en que vayamos a hacer el hojaldre para la comida navideña en cuestión procederemos de la siguiente forma.

  1.  Sobre la bandeja del horno cubierta de un papel de hornear extendemos una de las hojas de hojaldre.
  2. Cubrimos con arroz la base
  3. A continuación cubrimos el arroz con champiñones fileteados
  4. Luego una capa de espinacas
  5. A continuación el salmón
  6. Cubrimos el salmón con espinacas de nuevo
  7. Cubrimos las espinacas con otra capa de arroz
  8. Encima del arroz, y como remate final, las rodajas de huevo duro, convenientemente salpimentado.
Ahora extendemos sobre todo ello la segunda hoja de hojaldre.  Si hay demasiado hojaldre, tanto de la base como de la tapa, se puede cortar para hacer algún dibujo de enrejado sobre la superficie. Depende de lo artísticos que estéis aquel día.

Se cierran los bordes de los hojaldre para que no se abran. Se pinta la tapa con yema de huevo para que brille.

Se hornea a 190 grados alrededor de 45 minutos, vigilando que quede dorado, no quemado.

Se sirve bien caliente cortado en porciones para cada comensal.

Este es el relleno habitual, pero podéis imaginar cualquier otro hecho de carne, marisco o lo que os apetezca.

Postre

Sacher Torte


La sacher es un bizcocho de chocolate relleno de mermelada de albaricoque y cubierto de una capa de chocolate glaseado. Como resulta un pastel un tanto "seco" se suele servir con helado de vainilla aunque en el Hotel Sacher se acompaña de nata montada.


INGREDIENTES (4/6 personas) :

Para el bizcocho :

  • 200 gramos de harina de trigo para repostería
  • 6 huevos
  • 150 gramos de azúcar
  • 50 gramos de cacao en polvo
  • 3 cucharadas de mantequilla

Para la capa externa glaseada :

  • 250 gramos de chocolate puro
  • 50 gramos de mantequilla
  • 300 gramos de azúcar
  • Mermelada de albaricoque

En primer lugar vamos a batir los huevos y el azúcar - batidora eléctrica a menos que seais masoquistas - hasta conseguir que el volumen sea el doble del original. Es IMPORTANTÍSIMO dedicar tiempo porque el aire que tome la mezcla será el que reflejará al final el bizcocho porque NO VAMOS A PONER LEVADURA. La receta original no la lleva y por tanto tampoco lo tiene la que os presento.

Cuando el volumen es el deseado vamos añadiendo cucharada a cucharada la mantequilla trabajando con la batidora hasta que queda deshecha.

Ahora vamos a mezclar la harina y el cacao para incorporarla pero antes deberemos hacer un inciso. La calidad de la harina es determinante. Me atrevería a decir que muchas harinas que se venden carecen de la calidad suficiente y eso se nota sobretodo en pastelería. Recomiendo comprar harina en panaderías y pastelerías y asegurarnos que es óptima. El cacao en polvo debe ser de cacao puro al 100%. Si no podeis encontrarlo comprad tabletas y ralladlas vosotros mismos.

La mezcla de harina y cacao la vertemos en la mezcla huevos-azúcar a través de un cedazo fino. Para no eliminar el aire que hemos introducido batiendo los huevos mezclaremos todos los ingredientes muy lentamente con una cuchara de palo evitando "aplastar" la masa.

Vamos a hornear. Metemos la masa en un molde desmontable de unos 20 ó 22 cm de diámetro convenientemente engrasado con mantequilla. Dejad que el propio peso acomode el pastel sin aplastar o ajustar. Precalentais el horno a 220 grados y manteneis durante unos 8 minutos. Luego bajais a 180 grados durante 45 minutos o hasta que pinchando con un palillo al sacarlo está completamente seco.

Sacamos y dejamos enfriar completamente. Como no lleva levadura bajará pero si está bien batido no será una bajada espectacular, dando la sensación que realmente lleva algo de levadura.

Cortamos por la mitad el bizcocho y rellenamos con mermelada de albaricoque. Volvemos a unir las dos mitades y cubrimos con el mismo tipo de mermelada toda la superficie del bizcocho. Este cubrimiento es delicado ya que sobre él montaremos el glaseado de chocolate. Utilizad una mermelada sin trozos de fruta o pasadla por un cedazo. También se puede templar al baño maría unos minutos.

Finalmente vamos a cubrir con el glaseado. En una cacerola fundimos la mantequilla con el azúcar y el chocolate puro. Debemos trabajar la mezcla con una cuchara de madera y dejar casi enfriar antes de verterla sobre el bizcocho. Esto es importante ya que la capa quedará bien, sin fisuras, si la hacemos con chocolate casi frio aunque corremos el riesgo de que endurezca demasiado deprisa y sea imposible cubrir convenientemente el bizcocho. No puedo dar unas indicaciones más precisas, es una cuestión de ir probando y de cierta rapidez en el manejo de la espátula.

El Sacher no se mete en la nevera, se toma a temperatura ambiente. 

Bebidas

Champagne

Vino Blanco

Cóctel


Figs in syrup

If you like Arabic pastries, you will love this recipe. It is made with dried figs, so you can prepare it at any time of the year. It took me 15 timed minutes the last time I did it, so completion time is not a problem either.


INGREDIENTS (4 people):

  • One and a half cups of dried figs, cut into chunks
  • Half cup water
  • 2 tablespoons of sugar
  • One teaspoon of vanilla extract
  • Half a teaspoon of ground cinnamon
  • One teaspoon grated orange peel
  • The juice of a small orange

In a saucepan, mix the sugar, water, vanilla extract, cinnamon and the orange peel zest as well as the juice. Bring to a boil without stopping stirring and when this happens we lower the heat and add the figs cut into pieces. Cook until the syrup is thick and the figs are soft. They are served at room temperature or slightly cold (place in the upper part of the refrigerator for a maximum of two hours and then remove when you start to eat so that at dessert time it is not too cold).

Tulumba, the strange turkish sweet

The first time I saw tulumba in a Turkish patisserie they reminded me of churros from Madrid. In fact, its shape is as if we cut the churros to make a mini version of them and bathe them in syrup. And the truth is that tulumba are not that different from churros.

Spanish or Mexican (depend on where you are) churros

As in the case of churros, they are made with a kind of choux pastry that is passed through a pastry bag to fry them and then bathe them in syrup as is done with baklava. The pasta itself is not too sweet, to say nothing like the churros, but the syrup is the sweetest you've ever tasted.

You can find tulumba in many Eastern European countries but especially in Greece and Turkey where it is sometimes called tulumba tatlisi (literally sweet bombs).

INGREDIENTS :

1. For the syrup:

  • 3 cups of white sugar
  • 2 cups of water
  • 1 teaspoon lemon juice

2. For the pasta:

  • 400 grams (14 oz) of pastry flour
  • 4 eggs
  • 2 cups of water
  • 1 cup of milk
  • 1/3 cup of vegetable oil or melted butter
  • 1 spoon of sugar
  • 1 tablespoon of vanilla extract (yes, you read that correctly, a tablespoon, they are very "vanilla")
  • 1 tablespoon of white wine vinegar (or apple vinegar)
  • 1 pinch of salt
  • Sunflower or corn or canola oil for frying (enough to have three inches deep in the pan where the tulumba will be fried)

(just remind you, each cup of 200 ml, for metric users)

First we make the syrup. To do this, add two cups of water to a casserole and add the sugar and lemon juice over low heat so that it does not crystallize. With a wooden spoon we are stirring until the sugar dissolves and the syrup acquires the thread point (that is, the syrup thickens and when the spoon is lifted a thread is formed between it and the surface of the syrup). Remove from heat and let cool.

Now we are going to make the pasta. To do this, pour the water, milk, vegetable oil, and a tablespoon of sugar, in addition to the tip of salt, in a saucepan over medium heat. Bring to a boil without stopping stirring. As soon as it boils, we immediately remove it from the heat and add all the sifted flour at once to prevent lumps from forming (I usually use a fine strainer).

Stir well so that all the flour is incorporated - one minute will be more than enough - and then return the saucepan to the heat, this time low heat.

With the spoon you stir the dough trying not to burn. The reason for doing this is to remove the excess moisture, although this procedure should not exceed one minute.

Then we remove the casserole from the heat and pour the dough into a bowl and add the 4 eggs and the tablespoon of vinegar as well as the vanilla. It is advisable to do it with a mixer - many kitchen robots incorporate it - but if you don't have it, just work the dough with the wooden spoon until the eggs are absorbed.

The following is already easy since since it does not have yeast, you do not have to wait a while for the dough to rise. We add it to a pastry bag with the typical nozzle for making churros or whipped cream decorations. We heat the vegetable oil to the point of smoke and carefully we make the small tulumba (1 to 2 cm long, half or one inch) directly on the oil, frying them until golden brown.


Once fried - watch out, don't burn them! - They are left on absorbent paper to collect the excess oil and then soaked in the syrup. 


Let them cool and ready to eat.

Delicious sweets that will put you immediately in the East.

Zarda


Es la primera vez en este blog que realizamos una comida pakistaní aunque en cierta manera se ha abordado dicha gastronomía con recetas indias que son muy parecidas.

"Zarda" significa amarillo en idioma persa y en urdu, el hablado en Pakistán. Aluden al color amarillo que toma este arroz dulce que se consume como postre y que procede de colorante alimentario o del azafrán.

Es un postre muy fácil de hacer y que simplemente consiste en cocer arroz para luego añadirle almíbar y frutos secos.

INGREDIENTES :

Para hacer el arroz

  • 1 vaso de arroz basmati
  • 5 vasos de agua (1 litro)
  • 3 pellizcos de azafrán molido o bien varias hebras (si no tenéis, emplead colorante alimentario amarillo)

Para hacer el almíbar de hebra 

  • 150 gramos de azúcar
  • 75 ml de agua
  • Zumo de limón

Para los frutos que se añaden

  • 100 gramos de pasas corintias o sultanas (sin hueso)
  • 50 gramos de piñones
  • 50 gramos de almendras
  • 50 gramos de nueces
  • 50 gramos de pistachos
  • 4 clavos de olor
  • Cardamomo (opcional)
  • Mantequilla
En primer lugar vamos a hervir el arroz, al estilo persa/pakistaní. Lavamos el grano repetidas veces bajo el grifo para eliminar cualquier rastro de almidón. En la zona lo lavan hasta durante 30 minutos, pero con un par de lavados y aclarados será más que suficiente. Para ello disponemos agua en abundancia en una cazuela y con el grano colocado en un colador lo remojamos unos segundos, descartando el agua. Repetimos la operación de nuevo y finalmente lo aclaramos bajo el grifo.

En una cazuela a fuego medio con 1 litro de agua introducimos el azafrán para que lo coloree de amarillo-rojizo. Cuando el agua está caliente introducimos el arroz y dejamos hacer hasta que está hecho pero no del todo. Es decir, si tarda habitualmente unos 20 minutos, lo dejamos solo 15 minutos.

Retiramos y dejamos escurrir, dejando enfriar completamente.

En segundo lugar vamos a obtener un almíbar de hebra. Os recuerdo que el almíbar de hebra se obtiene con una densidad tal del azúcar que al separar la cuchara con la que removemos el almíbar se forma una hebra o hilo entre ésta y la superficie del almíbar que se mantiene bastante firme.

Para ello vertemos el agua en una cazuela a fuego muy bajo y añadimos el azúcar sin dejar de remover hasta conseguir que se disuelva y obtengamos el punto de hebra explicado anteriormente. Retiramos del fuego y reservamos. Si no queréis que cristalice - aunque es difícil que ocurra - añadid un par de gotas de zumo de limón. Reservamos.

En una sartén vertemos un poco de mantequilla y la misma freímos todos los frutos secos y las especias, solo brevemente. En la zona no se emplea mantequilla, sino ghee, que es mantequilla clarificada pero no hay gran diferencia.

En una cazuela a fuego bajo vertemos el arroz cocido y sobre el mismo el almíbar, así como los frutos secos. Removemos vigorosamente para que el arroz se impregne del dulce y cuando vemos que en el fondo de la cazuela ya no queda nada de líquido, listo para servir. Se come caliente o tibio, raramente frío.

Está realmente bueno.

Sopa de Almejas

La sopa de almejas es uno de las recetas puntar de los Estados Unidos. Allí se denomina Clam Chowder y más específicamente New England Clam Chowder pues es allí el lugar de origen de la misma, aunque en la actualidad existe este tipo de sopa en toda la costa este y oeste.

Por regla general se emplea un tipo de almeja grande, con gajo también de considerable tamaño. Se trata de almejas que crecen en profundidad y aguantan grandes presiones y condiciones adversas. Esto hace que la carne sea dura y de inferior calidad a las almejas a las que estamos acostumbrados en España, las cuales se suelen recolectar en las rías en condiciones mucho más benignas. 

En España las almejas más habituales son las procedentes de cultivo en Galicia, aparte de las de ría, así como las chirlas o rosellonas que suelen proceder de Huelva. La carne es blanda y requieren muy poco tiempo de cocción. En cambio la carne de las chowder o de las cherrystone - que son originarias de la costa este de los Estados Unidos - requiere tiempos largos de cocción (aunque sin pasarse) y se trocean por el tamaño que tienen. En esta receta vamos a emplear las chirlas o almejas de carril gallegas habituales.

INGREDIENTES (4 personas ) :

  • Medio kilo de almejas (contando el peso de las conchas)
  • 2 patatas medianas
  • 2 tiras de bacon
  • 1 vaso (200 ml) de nata para cocinar (18% MG)
  • Medio vaso (100 ml) de leche
  • 700 ml (3 vasos y medio) de agua o caldo de pescado
  • 1 cebolla morada
  • Sal
  • Pimienta negra molida

Introducimos las almejas en abundante agua con sal. Deben permanecer así durante al menos un par de horas para que se limpien de arena. Una vez están limpias las llevamos a una cazuela y con muy poca agua, con la tapadera puesta, las calentamos al vapor para que se abran. No más de 3 minutos. Al abrir la tapadera veremos que la mayoría se han abierto. Las que no lo hayan hecho se descartan ya que significaba que al recolectarlas estaban muertas. Extraemos la carne y la reservamos.

Cortamos el bacon en trocitos y lo incorporamos a una cazuela a fuego medio-bajo para que se fría con su propia grasa (no hace falta añadir ni aceite ni mantequilla).

Cuando el bacon comienza a estar crujiente añadimos la cebolla bien picada. Pelamos y cortamos las patatas en cubos pequeños de tamaño regular. Los vertemos sobre el sofrito y añadimo el agua o el caldo de pescado. Subimos el fuego para que hierva y luego lo bajamos para que las patatas se vayan haciendo.

Cuando las patatas están ya blandas separamos algunos cubos y los aplastamos, reincorporándolos al caldo, para que lo espese.

Añadimos la leche y la nata, evitando que hierva porque de hacerlo se podría cortar la nata. Incorporamos la carne de las almejas y dejamos hacer durante un par de minutos, rectificando de sal y pimienta antes de apagar el fuego.

Se puede servir espolvoreando por encima perejil picado, dados de pan frito o incluso guardando algunas almejas enteras con la concha para que sirvan de decoración.

Una receta muy delicada que seguro que podéis emplear para cualquier comida festiva.

Canelés


La palabra canelé procede del dialecto gascón hablado en la región de Burdeos y significa "canalón" o "acanalado". El nombre se debe al curioso estriado de estos dulces obtenido por medio de moldes específicos de forma cilíndrica y lados muy verticales. 

Los canelés son sin lugar a dudas uno de los dulces más populares de Francia y desde luego de la ciudad de Burdeos. Su exterior oscuro es debido a un proceso de caramelización que sin embargo no lo hace  crujiente, mientras que el interior es blando y de consistencia gomosa. El sabor que poseen es espectacular, combinación del ron y la vanilla que llegaban al puerto de la ciudad desde las colonias.

El uso que se da de los canelés es similar al de las magdalenas. Existen varios tamaños aunque lo habitual es el canelé de unos 30 gramos de peso y unos tres centímetros de alto (lo que vendría a ser el tamaño aproximado de una magdalena).

INGREDIENTES :
  • 500 ml de leche entera (medio litro)
  • 250 gramos de azúcar
  • 100 gramos de harina (de repostería o de fuerza)
  • 2 huevos + 2 yemas
  • 50 gramos de mantequilla sin sal
  • 2 cucharadas de ron (40 ml)
  • 1 vaina de vainilla (o 20 gramos de azúcar vainillado si no tenéis vaina)

Para hacer este dulce sería preciso disponer de moldes de silicona específicos, pero si no los tenéis podéis emplear moldes para hacer flanes o magdalenas.

En primer lugar mezclamos los huevos, las yemas extra y el azúcar. Batimos hasta que blanquea.

En ese momento añadimos el ron y la harina tamizada, muy poco a poco y sin dejar de batir.

En una cazuela calentamos la leche con la mantequilla y la vaina de vainilla (si usáis el azúcar vainillado se añade también ahora pero para evitar que se pegue se debe remover de forma constante). Si lo hacéis con la vaina, la mezcla debe hervir y luego ya podéis retirar del fuego quitando la vaina. Si lo hacéis con el azúcar con que se disuelva esta y la mantequilla será más que suficiente.

Dejáis que la leche se ponga tibia y se añade a la mezcla de huevos y azúcar. Se remueve hasta obtener una masa homogénea. Se deja enfriar a temperatura ambiente para llevar a continuación al frigorífico para que repose al menos 12 horas.

Transcurrido el tiempo precalentamos el horno a 220 grados o al máximo que vuestro horno admita (sin pasar los 250 grados). Extraemos la masa del frigorífico y removemos de nuevo para a continuación verter el contenido en los moldes individuales.

Introducimos en el horno y dejamos durante 10-15 minutos (10 minutos para 250 grados y 15 minutos para 220 grados). Esto hará que el exterior del canelé se caramelice y adquiera su característico tono de pan quemado (sin estarlo, claro está).

A continuación bajamos el horno a 150 grados y cocinamos durante otros 50 minutos. Con esto terminaremos de hacer el dulce pero consiguiendo la textura blanda del interior.

Se extraen del horno, se dejan enfriar y listos para comer. 

Un dulce muy elaborado pero que merece la pena hacer.

Calamares encebollados


Esta receta, muy típica de la cocina española y generalmente servida como tapa, tiene dos modos de realización : la rápida y la larga.

En la larga primero se carameliza la cebolla a fuego muy lento para luego añadir el calamar cortado en rodajas el cual se cuece hasta que queda blando.

En la preparación rápida la cebolla se fríe y luego se añade el calamar para estofarlo, sin esperar ninguna caramelización.

Vamos a hacer algo intermedio, con una caramelización rápida lo que implica acelerar el proceso añadiendo un pellizco de azúcar y luego estofaremos el calamar con un poco de caldo de pescado.

INGREDIENTES (4 personas) :

  • 1 calamar mediano por persona, es decir, 4
  • 1 cebolla morada grande (no recomiendo ni tierna ni de ningún otro tipo)
  • 1 vaso de vino blanco
  • 1 vaso de caldo de pescado
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 1 hoja de laurel
  • Sal
  • Aceite virgen extra de oliva

En una cazuela, a ser posible de barro,  y a fuego medio-bajo vertemos un chorro generoso de aceite de oliva.

Cortamos la cebolla en juliana e incorporamos al aceite. Sazonamos un poco para que sude.

Cuando la cebolla empieza a transparentar, bajamos el fuego al mínimo espolvoreando por encima la cucharadita de azúcar. Dejamos hacer, removiendo de vez en cuando, hasta que la cebolla se torna oscura y brillante, signo de que se ha caramelizado.

Mientras limpiamos los calamares, extraemos la espina y cortamos en rodajas.

Añadimos el vaso de vino a la cazuela, subimos la potencia de fuego y cuando se ha evaporado la mitad incorporamos las rodajas de calamar. Si el caldo no cubre el calamar, añadimos el caldo de pescado hasta que lo haga. Incorporamos la hoja de laurel.

Dejamos hacer hasta que el calamar se reblandece, lo cual puede variar entre 30 y 50 minutos, más o menos. Rectificamos de sal al final del proceso y listo para servir.

Couque de Dinant

Ni se os ocurra jamás darle un bocado a estas galletas porque lo más probable es que en caso de hacerlo perdáis algún diente. Son duras a conciencia. A propósito.

A ver si encontráis la iglesia de la foto en el grabado de la galleta...

Dinant es una ciudad de la valonia belga, es decir, de la parte francófona del país, muy cercana a la frontera francesa. Dice la leyenda que en 1466 sufrieron el asedio por parte de Carlos el Temerario y ante la falta de alimentos hicieron galletas con los únicos que tenían a mano, harina y miel (sí, ya se, suena un poco raro, es como decir que te mueres de hambre porque 'solo' tienes carne y legumbres).



Carlos el Temerario fue un tipo interesante que pretendió convertir Borgoña en una gran nación, sobretodo a costa de Francia a la que humilló en varias ocasiones. Inteligente pero impulsivo (por no llamarle chulo, bravucón, prepotente y otras lindezas), su sueño se truncó al morir en batalla en 1477 con algo más de 40 años. Por si no os suena de nada, decir que fue el abuelo de Felipe el Hermoso, esposo de Juana la Loca y por tanto tatarabuelo del emperador Carlos V que precisamente fue llamado Carlos en honor a tan psicopático antepasado. 

Por cierto, tras el asedio Dinant fue arrasada por El Temerario porque sus métodos, como ya habían comprobado los flamencos con anterioridad por una rebelión que protagonizaron, eran muy similares a los que siglos más tarde emplearían los nazis.

La receta de la Couque de Dinant es muy simple : igual cantidad de harina que de miel.  Con la pasta resultante se cortan unas galletas con unos moldes muy elaborados (animales, paisajes, skyline de Dinant etc) que se hornean 15 minutos exactos a 300 grados. Esta altísima temperatura carameliza la miel y una vez enfriada la galleta posee tal dureza que a menudo se emplea como adorno para los árboles navideños. Entonces, si es tan dura, ¿para qué sirve?

A pesar de la dureza la galleta se puede comer, aunque no de la manera habitual del resto de galletas. Se debe cortar en trozos y dichos trozos chuparlos como si fueran caramelos. Es la única manera de hacerlo. Al final se quedan como adornos y la gente come una galleta parecida que gracias a la adición de azúcar por fin se puede morder. Vamos a ver la receta de estas galletas "mordibles", pero pensad que las auténticas tendrían solo dos ingredientes en relación 1:1 (harina y miel).

Estas galletas a menudo se hacen de un tamaño considerable. La que ilustra este post y que contiene el perfil de la ciudad, tiene más de un palmo de lado. Es más, sobresale del plato que se vislumbra bajo ella.

INGREDIENTES :

  • 300 gramos de harina de trigo
  • 90 gramos de miel
  • 30 gramos de azúcar glass
  • Un pellizco de levadura química

Mezclamos todos los ingredientes hasta obtener una masa homogénea y firme. En Dinant utilizan unos moldes especiales para reflejar paisajes, personas, edificios o animales, pero si no tenéis los mismos - que seguro que no - simplemente extendéis la masa con un rodillo hasta darle medio centímetro de grosor.

Cortamos en la lámina resultante las galletas, empleando moldes o simplemente un vaso del revés, y llevamos al horno precalentado a 300 grados. Aseguráos que el horno tiene la temperatura indicada y que hay un papel de hornear sobre la bandeja.

Contad 15 minutos exactos de reloj.

Extraemos y dejamos enfriar. A medida que vaya descendiendo la temperatura la galleta se irá endureciendo hasta que se convierta en una especie de piedra.

Aunque esta receta no es tan dura como la original, aún sigue siéndolo y por tanto se recomienda degustarla a trocitos como si fuera un caramelo. De esta manera se aprecia mejor el sabor de la miel. Pero vamos, que si tenéis dientes de acero, adelante.

Çilbir

Si alguna vez os queréis montar un desayuno "alaturka" más que tomar chai (té) o menemen (tortilla de verduras) o incluso simit (un aro de pan adornado con sésamo) el Çilbir es el que os dejará una profunda impresión.

Pronunciado Chilbir (la Ç se pronuncia como CH en turco), se trata de uno o dos huevos pochados servidos sobre yogur salado, todo ello rociado con mantequilla clarificada (que no mantequilla fundida como a menudo aparece) y pimentón. Lo que se dice un desayuno mayúsculo.

Este plato ha servido de base a otros muy populares en los Balcanes que siguen, con sus más y sus menos, las mismas directrices. También indicar que se trata de una receta muy antigua, practicada a modo de desayuno por los primeros otomanos del siglo XIV.

INGREDIENTES  (1 persona) :

  • 1 ó 2 huevos (según el hambre que tengáis)
  • 1 pote de 120 gramos de yogur griego
  • 2 cucharadas colmadas de mantequilla sin sal
  • 1 diente de ajo
  • Pimentón dulce y pimentón picante
  • Sal
  • Pimienta negra molida

En primer lugar vamos a preparar el yogur. No se calienta pero es preferible que esté a temperatura ambiente.  Se vierte en un bol y se remueve con un diente de ajo pelado pero sin cortar - solo para que tome un poco del sabor - y un pellizco de sal. Se le deja reposar unos 15 minutos.

En segundo lugar vamos a clarificar la mantequilla. Para ello la calentamos en una cazuela a fuego muy lento hasta que funda. Apartamos del fuego y la dejamos reposar. A continuación eliminamos la espuma que se ha formado en la superficie, reservamos en un recipiente aparte la parte licuada semitransparente (que separamos por simple decantación) y desechamos la parte blanca que ha quedado en el fondo (el suero). Mezclamos el pimentón dulce y el picante (si queremos que pique un poco, claro, si no lo dejamos solo con el dulce) y reservamos.

Los huevos pochados, escalfados o poché se consiguen al coagular la clara mientras que la yema queda líquida y por tanto se puede "mojar" como en el caso de los huevos fritos. Para hacer huevos pochados utilizo un cucharón de los que se emplean para servir la sopa. Rompo la cáscara y vierto el contenido en el cucharón de manera que la clara cubra la yema. Echo un pellizco de sal y si se quiere hacerlo picante, un poco de salsa tabasco, pimienta, ají picante, chili etc.

Mientras, he puesto a hervir un cazo con agua y un chorro abundante de vinagre. El vinagre servirá para cuajar con más rapidez la clara.

Coloco el cucharón con el huevo dentro del agua hirviendo. Lo mejor es colocar el metal del cucharón tocando el agua hirviendo pero sin permitir que salte el agua al interior. Cuando la clara empieza tomar un color blanquecino se puede sumergir totalmente. Tranquilos, que el vinagre se encargará de que el huevo no se "diluya" en el agua. 

Cuando la clara se ha vuelto blanca, sacad y reservad. La yema estará todavía está líquida a no ser que lo hayáis mantenido más de 2 ó 3 minutos.

Ahora vamos a montar el plato.

Primero colocamos los huevos pochados. Por encima de la clara pero sin tapar las yemas colocamos el yogur sin el diente de ajo.

A continuación vertemos por encima, de nuevo respetando las yemas, la mantequilla clarificada a la que hemos añadido el pimentón.

Salpimentamos las yemas y si queremos el conjunto y listo para comer con unas cuantas rebanadas de pan. Están de vicio.

Melopita, honey greek cake

The Melopita pie is typical of the greek island of Sifnos, about 130 km / 80 miles south of Athens. It barely has more than 3,000 inhabitants spread over an area of 70 km2 (27 sq mi) and a single important village that brings together most of them. Mizithra cheese is required for its production, which is not easily available outside of Greece. You can use fresh goat cheese, ricotta, etc.

INGREDIENTS 

  • 500 grams (1.1 lbs) of cottage, ricotta or similar cheese, without salt
  • 250 grams (0.6 lbs) of honey
  • 4 large eggs
  • 2 tbsp of flour
  • 1 tbps of butter
  • 1 tsp powdered cinnamon (+ some for sprinkling)
  • 1 tsp of lemon juice

In a large bowl mix all the ingredients until get a smooth homogeneous mixture.

Grease a mold with butter and pour the mixture in it.

Preheat oven to 180 C / 350 F.

Place pan into the oven and bake for 1 hour. The surface of the pie will turn dark and sticking a toothpick it will get out dry.

Remove the pie from oven and let it cool at room temperature.

Sprinkle cinnamon on the surface or paint with honey, to taste. Serve it a room temperature, never cold.

Ostras Rockefeller


Los entendidos suelen degustar las ostras crudas, si acaso con algún aderezo, evitando desperdiciar el llamado "licor de ostra" que contienen.  Si quieres probarlas y te desagrada comerlas crudas, hay diversas preparaciones como la que hoy nos ocupa en que con un breve horneado de apenas 5 minutos  evitaremos el efecto "sushi". Así podréis disfrutar de este manjar para por ejemplo la cena de Nochevieja.

Estas ostras son típicas de Nueva Orleans. La receta fue desarrollada por un restaurante de la ciudad a finales del siglo XIX y el nombre se debe a la popularidad de uno de los mayores magnates norteamericanos de la época. Siempre se ha supuesto que los ricos comen ostras, faisán y caviar a todas horas.

INGREDIENTES (4 personas) 

Se calcula media docena de ostras por comensal, así que en este caso necesitaremos 24 ostras.
  • 24 ostras
  • 150 gramos de mantequilla
  • Un ramo de perejil
  • 2 chalotas (muy utilizadas en Francia, es un bulbo parecido a la cebolla con sabor mezcla entre ésta y el ajo)
  • 3 dientes de ajo
  • Sal 
  • Pimienta negra molida

En primer ablandamos la mitad de la  mantequilla con el microondas hasta que se haga casi líquida. Entonces picamos muy finas las chalotas, los dientes de ajo y la ramita de perejil (solo las hojas, desecháis los tallos).

Añadimos entonces la picada a la mantequilla, mezclando bien.

Vertemos  la mezcla de mantequilla y picada en las conchas, justo encima de la carne de la ostra.

Disponemos las ostras en una fuente que pueda ir al horno con la parte abierta hacia arriba. 

Los espolvoreamos con sal y pimienta negra molida y los llevamos a gratinar al horno hasta que la mantequilla burbujea (en 5 minutos deberían estar listos).

Se sirven bien calientes. Están de fábula, os las recomiendo.