Utilidades

Receta fácil de Pandoro

 

El origen de esta receta se encuentra en Verona. Procede de un antiguo dulce típico de la ciudad que fue modificado y el proceso patentado por un pastelero a finales del siglo XIX. Su diseño de estrella de ocho puntas también es característico del Pandoro. Al contrario del panettone, carece de fruta  y mientras que el primero se parece más a la masa del pan, el pandoro tiende más a semejarse a un bizcocho.

En cualquier caso ambos dulces, tan típicos de la Navidad italiana, son relativamente recientes y por ello no deja de sorprender que se hayan popularizado en tantos países. 

Atención : las medidas exactas al milímetro, así que si no tenéis balanza de cocina, olvidaos.

INGREDIENTES :

  • 450 gramos de harina de fuerza
  • 4 huevos
  • 170 gramos de mantequilla sin sal
  • 135 gramos de azúcar
  • Una cucharadita de sal
  • Azúcar glass
  • 18 gramos de levadura fresca
  • Un sobre de esencia de vainilla

En un bol grande mezclamos 15 gramos de levadura con 60 ml de agua tibia, 50 gramos de harina, una cucharada de azúcar y la yema de un huevo. Mezclar bien hasta que quede una pasta homogénea. Se cubre con un paño de algodón y se guarda en un lugar cálido hasta que dobla de tamaño.

Ahora vamos a hacer la segunda mezcla. Añadimos a la primera mezcla 200 gramos de harina, 2 cucharaditas de agua, 3 gramos de levadura (el restante), 1 huevo, 25 gramos de azúcar y 30 gramos de mantequilla. Mezclamos bien y guardamos de la misma manera que antes hasta que doble (en este caso tardará unos veinte minutos).

Ahora viene la tercera. Añadimos otros 200 gramos de harina, 2 huevos, una cucharadita de sal, otra de extracto de vainilla y amasamos durante al menos una hora. Luego se mete en un recipiente engrasado con mantequilla, también cubierto con un paño de algodón hasta que duplica su volumen (tardará una hora y media). Metemos en la nevera durante media hora.

Después del paso por el frigorífico vamos a hacer el proceso que da el toque distintivo al Pandoro. Necesitamos 140 gramos de mantequilla ablandanda. Extendemos la masa  con un rodillo. En el centro colocamos la mantequilla y cerramos los bordes de la masa sobre la misma. Aplanamos de nuevo con el rodillo y formamos un rectángulo. Se deja de nuevo en la nevera durante media hora. Cada media hora sacaremos la masa y la trabajaremos con el rodillo. Así hasta tres veces.

Nos engrasamos las manos con mantequilla y formamos una bola con la masa. Colocamos la masa en un molde de pandoro - que supongo no tenéis - pero a mi me funcionó una con la forma típica de los flanes grandes. El molde lo engrasamos con harina y azúcar glass y lo llenamos sólo hasta la mitad. Esperamos un rato y si todo ha ido bien la masa doblará su tamaño y quedará a ras del borde del molde.

Precalentamos el horno a 170 grados. Horneamos el pandoro durante 10 minutos y posteriormente a 160 grados durante otros diez minutos. Sacáis del horno, desmoldáis y cubrís con azúcar glass o azúcar glass vainillado. 

Si os ha salido bien, felicidades : os sabrá a gloria comparado con los que se encuentran en los supermercados.

Receta fácil de Cozonac


El Cozonac es un bizcocho esponjoso con un relleno que dibuja formas en espiral y que en cierta manera recuerda a los bizcochos mármol, aunque en realidad no sea mas que un parecido visual. 

En Rumanía es extremadamente popular. Se suele hacer para las grandes festividades y también para Navidad, a pesar de que en los países cristiano ortodoxos la gran fiesta religiosa es la Pascua, no Navidad.

INGREDIENTES :

Para la masa :

  • 350 gramos de harina 
  • Medio vaso y dos cucharadas de leche
  • 80 gramos de mantequilla sin sal
  • 3 huevos (uno se emplea para el relleno y para pintar el bizcocho y que brille)
  • 40 gramos de azúcar
  • 1 bolsita de levadura de panadero (suele ser alrededor de 20 gramos)
  • 1 sobre de azúcar vainillado
  • 1 pellizco de sal

Para el relleno :

  • 100 gramos de harina de almendras
  • 50 gramos de pasas sin hueso (corintias o sultanas)
  • 3 cucharadas de leche
  • 2 cucharadas de ron (u otro licor que tengáis a mano)
  • 3 cucharadas de azúcar
  • 1 clara de huevo
  • 1 cucharada de chocolate en polvo

En primer lugar rehidratamos las pasas con el licor. Así cuando toque usarlas ya las tendremos empapadas.

Vertemos la levadura en dos cucharadas de leche tibia  y una cucharada de azúcar (20 gramos). Removemos bien y dejamos que crezca durante unos 20 minutos, bien cubierta y en lugar templado.

En un bol grande incorporamos la harina y haciendo un agujero en el centro, como si fuera un volcán, vertemos la levadura, dos huevos batidos, el resto de azúcar, el azúcar vainillado, la mantequilla al punto pomada y la leche tibia. Mezclamos y amasamos (si tenéis panificadora o robot amasador es el momento de usarlo).

Se ha de amasar al menos durante 20 minutos.

Se cubre con un paño y se deja que doble el tamaño durante al menos 2 horas.

Para  el relleno:

Se prepara como si fuera un merengue.

Se bate la clara al punto de nieve. Para facilitar la labor agregamos un pellizco de sal y unas gotas de limón. Debe quedar bien firme (que al dar la vuelta no caiga del bol).

Mezclamos en bol aparte la harina de almendras, el azúcar, las pasas rehidratadas (y si algo de licor no ha sido absorbido, también), el chocolate y la leche. A esta mezcla le añadimos la clara montada con cuidado, mezclando de arriba hacia abajo.

Ahora vamos a rellenar la masa.

Extendemos la masa en una superficie plana enharinada, dándole una forma rectangular. Encima de la misma distribuimos el relleno, dejando un par de dedos de margen con el borde. 

Empezamos a enrollar la masa sobre si misma desde el lado más largo del rectángulo. Al final obtenemos un cilindro grande con una espiral de relleno en su interior.

Precalentamos el horno a 180 grados.  Dejamos reposar durante media hora para que crezca de nuevo, pintamos con la yema de huevo para que brille,  e introducimos en el horno sobre un papel de hornear.

Con 30 minutos debería ser suficiente. Comprueba que queda dorado y que al clavar un palillo sale seco.

Es un bizcocho espectacular con un aroma increíble.


Zampone con Lentejas

El Zampone con Lentejas es el plato típico que se come en Nochevieja en Italia aunque me comentan que alguna familia italiana muy aficionada al mismo también lo degusta en Nochebuena.

Consumir lentejas augura buena suerte y será presagio de buena fortuna para el año venidero. Hasta ahí los españoles no tenemos problemas. Las lentejas las conocemos y aquí también son muy populares. Pero, ¿y el zampone?

El zampone es un embutido muy curioso que procede de la ciudad de Módena (sí, la misma del Vinagre de Ídem). Se realiza con carne de cerdo de diferentes partes (cabeza, paleta etc) a la que se añaden sal y especias. Luego toda la carne se enfunda en la piel de la pata del cerdo, con lo que el efecto visual es que se trata de  la parte final de la pata del animal, incluyendo la pezuña. Este embutido se debe cocinar durante al menos unas 3 horas aunque hay versiones "industrializadas" del mismo menos complicadas que permiten una cocción rápida de algo más de media hora.

El zampone tiene un aspecto de "pata" y además un color rosado-rojizo muy característico.

Por establecer un símil que los españoles podamos entender, el Zampone es similar al Botillo del Bierzo, tanto en uso como en confección. Explicado de un modo muy generalista y simple.

El Zampone e Lenticchie (tal y como se escribe en italiano) se realiza en dos partes. Una, la más laboriosa, la cocción del Zampone y otro, la de las lentejas. Se hacen ambas de forma totalmente separada y aunque parezca compleja, en realidad es muy simple.

INGREDIENTES (4 personas)

  • 1 zampone de 1.5 Kg
  • 400 gramos de lentejas (recomiendo pardinas pero también sirven las castellanas)
  • 100 gramos de taquitos de jamón*
  • 4 tomates rojos maduros
  • 1 rama de apio
  • 1 zanahoria
  • 1 cebolla
  • 1 hoja de laurel
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Aceite virgen extra de oliva*
* La forma tradicional de hacer las lentejas era empleando grasa de jamón. Vamos a hacer un sucedáneo con los taquitos de jamón y el aceite virgen extra de oliva.

En primer lugar, si tenemos un zampone "auténtico" (es decir, de larga cocción) lo sumergimos en agua muy fría durante al menos 6 horas. Si empleamos lentejas castellanas, como requieren remojo previo, ponedlas también en un bol separado. Si son pardinas no hace falta.

Transcurrido el tiempo indicado, se ata fuerte con cordel y se introduce en una olla grande con agua fría donde quepa sin problemas. Le hacemos unos pocos pinchazos, en la zona de la pezuña, para que los gases que se formen puedan salir y no acaben reventando el envoltorio.

Llevamos la olla a ebullición y cuando ésto ocurra bajamos la potencia del fuego para que se haga poco a poco durante 3 horas. Si el agua se evapora incorporamos nueva, a ser posible calentada en el microondas o fuego aparte.

Hacemos las lentejas una hora y media antes de que termine la cocción del zampone.

En una olla a fuego medio vertemos dos cucharadas de aceite de oliva y los taquitos de jamón. Incorporamos la cebolla bien picada así como el apio y la zanahoria también muy picadas.

Cuando la cebolla transparente añadimos el tomate sin piel ni semillas bien picado. Salpimentamos y dejamos que el sofrito tome consistencia. Cuando esto ocurre incorporamos las lentejas bien lavadas y la hoja de laurel. Cubrimos de agua y vamos haciendo a fuego lento hasta que las lentejas se ablandan.

Es el momento de emplatar.

Se colocan las lentejas en una fuente sin caldo y encima del mismo el zampone ya cortado en rodajas. Se sirve bien caliente y el comensal toma de la fuente las lentejas y las rodajas que le correspondan.

Navidad en Ucrania : Nailisnyky

Como cualquiera puede imaginar dada la situación, la Navidad en Ucrania va a ser muy difícil. No diría imposible, porque si por algo destacan los ucranianos es por su capacidad de resistir las adversidades. Recordemos que en menos de 100 años los han intentado exterminar tres veces, primero por hambre, luego por la guerra y ahora por la guerra y el frío. Que sigan todavía ahí y luchando debería ser una advertencia para los que cometen el error de tocarles las narices.

Los nailisnyky (pronunciadlo nai-lis-ni-ki) son unas creps saladas rellenas de queso muy populares en Ucrania que se consumen durante todo el año aunque no suelen faltar nunca en la mesa navideña. 

En los países cristiano ortodoxos la Pascua siempre se celebra mucho más que la Navidad pero en Ucrania la Navidad está casi a la par, en parte por la mezcla de diversas confesiones que tanto rinden cuentas al patriarca de Moscú como al de Kiev e incluso al Papa de Roma. De hecho en Ucrania es festivo tanto el 25 de Diciembre (llamada festividad de la Navidad católica) como el 7 de Enero (Navidad para los ortodoxos).

Las familias ortodoxas celebran la Navidad el día 7 (generalmente lo importante es la cena de Nochebuena del 6) mientras que las de la zona occidental lo hacen el 25, aunque tampoco es raro que algunas familias celebren el 25 y el 7. En cambio en Rusia, mucho más "ortodoxa", el 25 de Diciembre no es festivo ni se celebra. En efecto, habréis notado que en Rusia el Año Nuevo se celebra antes de la Navidad. Esto se debe a que en 1917, con el triunfo de la revolución, se adoptó el calendario occidental. La iglesia ortodoxa se negó a ello y como hay un atraso de 13 días entre el calendario ortodoxo y el occidental, se produce la extraña precedencia (para nosotros) de una festividad sobre la otra. Es decir, en Rusia la Navidad se celebra el 7 de Enero porque para la Iglesia Rusa Ortodoxa el día 7 de Enero de 2021 es en realidad el 25 de Diciembre de 2020. Si sumáis 13 al 25 de Diciembre veréis que todo concuerda, a pesar de lo lioso que parece.

Estas creps son bastante potentes, así que conviene no abusar de las mismas. Claro que Navidad solo hay una durante el año - y este año ya veremos - y por un exceso entre muchos excesos no se va a notar. A menos que seáis como una de esas familias ucranianas que celebran el 25 y el 7, claro. Porque seguro, que de una manera u otra, los ucranianos la van a celebrar aunque sea para molestar al enemigo con su capacidad de resistir.

INGREDIENTES :

Para la crepe : 

  • 200 ml (un vaso) de leche
  • 120 gramos de harina de trigo
  • 4 huevos
  • 100 ml (medio vaso) de agua
  • Media cucharadita de sal

Para el relleno de queso : 

  • 400 gramos de queso cremoso, tipo Quark, Filadelfia o Requesón batido
  • 2 yemas de huevo
  • 2 cucharadas de nata batida (sin azúcar)
  • 1 cucharada de eneldo picado
  • Sal al gusto

Otros ingredientes :

  • 50 gramos de mantequilla sin sal
  • Aceite de girasol o de oliva

En primer lugar vamos a preparar las creps.

En un bol batimos los huevos. A continuación añadimos la leche, el agua, la harina previamente tamizada y la sal. Batimos bien hasta que no quede ningún grumo.

Pintamos el fondo de una sartén antiadherente de unos 22 cm de diámetro con aceite y ponemos al fuego medio-alto. Cuando está bien caliente vertemos un cazo de los que se utilizan para servir la sopa lleno a sus 3/4 partes de la masa de las creps, intentado que el líquido quede bien repartido por toda la superficie. Dejamos que se dore - veréis que los lados empiezan a levantarse y se forman burbujas por el centro - y le damos la vuelta (con un plato, como si fuera una tortilla). Con un minuto por lado debería ser suficiente. Recordad que cada vez que pongáis una nueva crepe o simplemente le deis la vuelta es importante engrasar con aceite el fondo de la sartén, por muy antiadherente que sea.

Con las cantidades reseñadas se podrían obtener alrededor de 8 ó 10 creps (bien finas).


Una vez tenemos las creps las reservamos. Se pueden apilar una encima de otra sin problema. 

Ahora vamos a hacer el relleno de queso.

Mezclamos el queso - que debe estar a temperatura ambiente - con la nata montada (la podéis montar con las varillas, son solo dos cucharadas), las yemas de huevo y un pellizco de sal, además de una cucharada de eneldo picado. Debemos obtener una crema suave y homogénea.

Con esta crema vamos untando un lado de cada crepe. El relleno debe llegar bien al límite de cada crepe pero no ser demasiado gruesa. Una vez hemos rellenado la crepe, la enrollamos sobre si misma y a continuación la cortamos en tres cilindros más o menos iguales. Procedemos igual con las 8 crepes que se habían obtenido, con lo que al final tendremos unos 24 rollitos.


Derretimos la mantequilla y pintamos con ella todo el contorno de los rollitos. Los vamos depositando en una bandeja que pueda ir al horno y que hemos forrado con papel de aluminio. No importa que los rollitos se superpongan ya que al estar engrasados no se van a pegar. Cuando hemos hecho todas las capas de rollitos, cerramos el papel de aluminio sobre el conjunto y lo llevamos al horno precalentado a 180 grados durante media hora. Los sacamos y listos para comer. Están buenísimos, os lo recomiendo, sea Navidad o no.

Receta fácil del Solomillo de Cerdo con Salsa de Anchoas

   


Si te gustan los sabores fuertes, los platos de presencia impactante y pese a ello gastar poco dinero, esta es tu receta de Navidad.

INGREDIENTES (4 personas)

  • 1 solomillo de cerdo de al menos 400 gramos
  • 2 zanahorias
  • 2 cebollas moradas (dulces) o frescas
  • 6 filetes de anchoa
  • 2 huevos
  • 12 alcaparras
  • Vino
  • Agua
  • 100 gramos de atún de lata
  • Aceite virgen extra de oliva
  • Sal
  • Pimienta

En primer lugar sacamos el solomillo del frigorífico al menos un par de horas antes de cocinarlo. Lo salpimentamos abundantemente por todos lados y dejamos reposar durante dos horas. Al ir a cocinarlo eliminamos la sal que no haya penetrado en la carne. Disponemos el solomillo en una fuente que pueda ir al horno en cuyo fondo hemos depositado  las zanahorias y las cebollas cortadas en juliana.  Precalentamos el horno a 220 grados e introducimos la fuente con la carne con un vaso de vino tinto y la suficiente agua como para que el líquido llegue hasta la mitad justa de la carne.  Al cabo de media hora damos la vuelta a la carne y vigilamos que el nivel del líquido no baje de ese medio añadiendo más agua si es preciso. Horneamos una hora con otros diez minutos extra de grill para que la capa exterior de la carne se tueste

Una vez la carne está cocida la sacamos y cortamos en rodajas.

Para hacer la salsa recogemos todo el líquido resultante de la cocción así como las verduras y las llevamos al vaso de la batidora. Añadimos los filetes de anchoa, dos huevos duros (12 minutos de cocción para que queden duros), las doce alcaparras, el atún de lata y dos cucharadas de aceite de oliva. Trituramos hasta que queda una salsa fina y homogénea que se vierte sobre las rodajas de carne y lista para servir.

Receta fácil del Bizcocho de Piña

Os presento un pastel muy típico de las Antillas que se ha popularizado en gran cantidad de países fuera de la zona, pero sobretodo en los Estados Unidos donde se le denomina "Pineapple upside down cake", esto es, Pastel de Piña volteado. El nombre ya describe la manera de hacerlo : primero colocamos en el fondo del molde la piña y luego el bizcocho. Al darle la vuelta hay que rezar para que la piña se desprenda y todo quede perfecto. Si eso sale bien, os parecerá un pastel sencillísimo.

La piña - ananas o anasa en muchos idiomas hablados en el Caribe - es original de América del Sur. Se usa en repostería o como fruta de mesa, siendo además muy apreciada en dietas de adelgazamiento ya que contiene mucha fibra y es por tanto saciante, con un aporte bajo de calorías (si elegimos la opción de estar en conserva con su propio jugo, con almíbar ya es otra historia).

Un pasted que podéis hacer estas Navidades y quedar muy bien entre vuestros comensales.

INGREDIENTES

  • 250 gramos de harina
  • 200 gramos de mantequilla sin sal
  • 175 gramos de azúcar de caña (habitualmente llamada panela)
  • 2 cucharaditas de levadura en polvo, la que llamamos química, tipo Royal
  • 3 huevos
  • 1 lata de rodajas de piña enteras, en almíbar
  • Cerezas en almíbar (para decorar el centro de cada rodaja de piña)
  • 1 chupito de ron (opcional)

Pintamos todo el interior del molde con mantequilla aunque sea de silicona. Además espolvoreamos sobre la mantequilla un poco de azúcar.

Llenamos el fondo con tantas rodajas de piña como sea posible, sin solapar. En el centro del disco colocamos una cereza en almíbar.  Reservamos el almíbar de la lata.

Mezclamos la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar. Es preferible usar una batidora para conseguir un resultado cremoso. Añadimos los huevos uno a uno sin dejar de batir. Luego vamos incorporando poco a poco la harina y finalmente añadimos medio vaso (100 ml) del almíbar que cubría las rodajas de piña y el chupito (30 ml) de ron (este último es opcional).

Vertemos la mezcla sobre las rodajas de piña. Precalentamos el horno a 160 grados y mantenemos hasta que se vea dorado. Suele tardar 1 hora, aproximadamente.

Una vez los extraemos del horno, de forma inmediata le damos la vuelta sobre un plato pero sin quitar el molde (a no ser que salga sin problemas). Dejamos enfriar y entonces, con cuidado, desmoldamos. Si toda la piña está en la superficie, perfecto. En caso contrario intentamos re colocar la rodaja o rodajas díscolas.

Al probarlo os sentiréis en la Antillas con mucho menos gasto. Quien no se conforma es porque no quiere.

Receta fácil de las Ancas de Rana a la Bañezana

 

La Bañeza es una preciosa ciudad leonesa de unos 10.000 habitantes localizada en la antiquísima Vía de La Plata.  Uno de sus platos estrella son las ancas de ranas, delicatessen que se complementa con una preparación sencilla y muy gustosa.

Si estas Navidades queréis sorprender a vuestros familiares e invitados  las ancas de rana a la bañeza es uno de esos platos a probar.

INGREDIENTES (4 personas):

  • 1 Kg de ancas de rana
  • 1 vaso (200 ml) de tomate triturado crudo
  • 1 pimiento verde para freír
  • 1 vaso de vino blanco (200 ml)
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cucharadita de pimentón picante
  • 1 cucharada de manteca de cerdo
  • Harina blanca de trigo
  • Sal
  • Aceite virgen extra de oliva

Lavamos bien las ancas de rana cortando los dedos de las palmas. Los salamos y enharinamos. En una cazuela vertemos un chorro generoso de aceite de oliva donde freímos las ancas de rana hasta que quedan ligeramente doradas (no deben quedar hechas del todo). Retiramos y reservamos.

Picamos fino el pimiento verde y añadimos, dejando que quede frito.

Añadimos entonces el vaso de vino en el mismo aceite donde hemos dorado las ancas. Dejamos reducir a la mitad, desglasando el fondo si fuera preciso.

A continuación incorporamos el tomate con los dientes de ajo majados (sin el germen verde). Dejamos hacer unos 10 minutos.

Reincorporamos las ancas de rana y dejamos hacer otros 10 minutos.

Se sirven bien calientes. Están de fábula.

Receta fácil de las Yemas de Santa Teresa

Dulce típico de la Navidad, son además el recuerdo gastronómico que se lleva todo aquel que visita la preciosa ciudad de Ávila, al igual que ocurre con las Frutas de Aragón en Zaragoza o las ensaimadas en Mallorca.

Se trata de un almíbar al que se añaden yemas (así de simple y mágico) y para su confección no necesitan siquiera de horno.

INGREDIENTES (para obtener una docena):

    • 150 gramos de azúcar blanco granulado (el normal)

    • 9 yemas (podéis usar yemas pasteurizadas si es más cómodo)

    • 75 ml de agua  (casi medio vaso)

    • 150 gramos de azúcar glass (impalpable)

    • 1 limón

En primer lugar vamos a obtener un almíbar de hebra. Os recuerdo que el almíbar de hebra se obtiene con una densidad tal del azúcar que al separar la cuchara con la que removemos el almíbar se forma una hebra o hilo entre ésta y la superficie del almíbar que se mantiene bastante firme.

Para ello vertemos el agua en una cazuela a fuego muy bajo y añadimos el azúcar sin dejar de remover hasta conseguir que se disuelva y obtengamos el punto de hebra explicado anteriormente. Retiramos del fuego y reservamos. Si no queréis que cristalice - aunque es difícil que ocurra - añadid un par de gotas de zumo de limón.

Batimos las yemas.

Incorporamos la cazuela de nuevo al fuego mínimo posible y añadimos las yemas removiendo con una cuchara de madera o varillas de bambú hasta que empiecen a cuajar. Estarán cuajadas cuando el almíbar se separe de las paredes de la cazuela.

Dejamos enfriar a temperatura ambiente y luego llevamos al frigorífico. Cuando el almíbar esté frío utilizamos una cuchara de helado o una normal para hacer pequeñas bolas (son un poco mayor que unos bombones) que rodamos sobre el azúcar glass hasta que quedan bien blancas.

Luego colocamos sobre unos pequeños moldes de papel para presentarlas a la mesa.

Una de las mayores maravillas gastronómicas de nuestro país.

Galletas alemanas de remochala para la Navidad


Estas galletas, denominadas en Alemania como Braune Kuchen,  son una especialidad de la ciudad de Hamburgo donde se consumen sobretodo en Navidad. Se realizan con una masa de harina endulzada con sirope de remolacha. El sabor de las mismas dependen en gran medida de las especias empleadas pero especialmente del sirope, por lo que es un ingrediente insustituible. Se puede adquirir en tiendas ecológicas o bien en herbolarios pero también se puede hacer en casa si se dispone de remolacha azucarera. 

El sirope de remolacha tiene un sabor que recuerda ligeramente a la miel pero es menos viscoso. De hecho gran parte del azúcar que consumimos no procede de la caña de azúcar, sino que es extraído y refinado de la remolacha azucarera. 

Las braune kuchen aguantan muy bien durante semanas si se las guarda en una caja metálica. 

INGREDIENTES  

  • 500 gramos de harina de trigo  
  • 350 gramos de sirope de remolacha  
  • 100 gramos de mantequilla sin sal  
  • 50 gramos de manteca de cerdo  
  • 50 gramos de harina de almendras  
  • 10 gramos de azúcar vainillada  
  • 2 cucharaditas de bicarbonato sódico  
  • La ralladura de la piel de 2 naranjas  
  • La ralladura de la piel de 2 limones  
  • 1 pellizco de sal  
  • 1 pellizco de clavo de olor molido 

En primer lugar en un bol mezclamos todos los ingredientes secos. 

Antes de integrar el sirope de remolacha es conveniente calentarlo un poco sumergiendo el tarro que lo contiene en agua caliente o bien a baja potencia (descongelación) en el microondas. Con esto se volverá más líquido. 

Una vez hemos realizado esta operación con el sirope procedemos a integrarlo muy poco a poco en la mezcla que hemos hecho al principio. Primero usando una cucharada de madera y luego amasando con las manos hasta que queda un masa homogénea. 

Tapamos con un paño o un film y la dejamos reposar en el frigorífico toda la noche. Al día siguiente extraemos la masa del frigorífico y con un rodillo la aplanamos hasta conseguir una lámina fina, de unos 5 mm de grosor o incluso menos. 

Con un molde para hacer galletas - en Alemania se emplean unas con motivos navideños como abetos, estrellas etc - vamos cortando las formas y colocándola sobre un papel de hornear. 

Precalentamos el horno a 180 grados y horneamos durante unos 6-7 minutos (hasta que los bordes empiezan a oscurecer). No dejéis de vigilarlas porque ya sabéis que cada horno es un mundo y estas galletas se queman con mucha facilidad. No suben demasiado, así que no esperéis que se inflen o aumenten demasiado de tamaño. 

Se extraen del horno y dejan enfriar completamente antes de retirarlas de la bandeja. Será entonces cuando queden con la dureza típica de las galletas. 

Se guardan en un tarro metálico o de cristal que impida al máximo la entrada de aire y a degustarlas, son una delicia. 

Si queréis hacer el sirope por vuestra cuenta, porque os apetece o no encontráis uno envasado, deberéis disponer de al menos 1 Kg de remolacha azucarera. La limpiamos bien y rallamos en una cazuela. Incorporamos dos cucharadas de azúcar integral (panela) y con la tapadera puesta, a fuego mínimo, dejamos hacer hasta que exuda la melaza. El sirope resultante lo colamos pudiéndose usar tanto para esta receta como endulzante natural.

Sugerencia de menú de Navidad con recetas canarias

 Entrante

Cherne encebollado con papas arrugadas y mojo


El cherne es un pescado muy apreciado en la cocina canaria y presente en toda la costa atlántica europea. Aunque algunos lo confunden con el mero, en realidad es una especie diferente. Si no dispones de cherne en tu zona, este plato se puede realizar con corvina, atún fresco, mero o incluso con salmón.

INGREDIENTES (4/5 personas) 

Para cocinar el cherne

  • Cherne (1 Kg, aproximadamente), cortado en rodajas o supremas troceadas etc.
  • 2 cebollas grandes moradas
  • 1 pimiento verde parar freír
  • 1 pimiento rojo para freír
  • 1 tomate maduro rojo grande
  • Harina de trigo
  • Vino blanco
  • Sal
  • Pimienta negra
  • Aceite virgen de oliva
Salpimentamos el pescado y lo enharinamos.

En una sartén con aceite de oliva lo pasamos brevemente hasta que toma por ambos lados un color dorado suave. No debe quedar hecho. Retiramos y reservamos.

En el mismo aceite freímos los dos tipos de pimientos cortados en tiras, sin semillas. Cuando empiezan a reblandecer añadimos la cebolla sin retirar los pimientos.

Rehogamos toda la cebolla cortada en juliana evitando que se queme. Podemos echar un poco de sal para hacer que la cebolla sude. La cebolla debe quedar vencida y un poco dorada. Añadimos entonces el tomate sin piel ni semillas cortado en dados. Dejamos hacer el sofrito unos 5 minutos.

Colocamos de nuevo en la sartén las rodajas de cherne sobre una cama de cebolla y cubrimos con el resto. Salamos. Echamos vino blanco hasta que cubra el pescado (1 vaso debería ser suficiente). Ponemos a fuego lento tapando la cazuela y en media hora debería estar listo.

Para hacer las papas arrugadas:



  • 1 Kg de papas
  • 250 g de sal gorda
Como las papas arrugadas se comen con piel es conveniente lavarlas bien, frotándolas si fuera necesario. Es preferible usar un tipo de papa pequeña, que se suelen vender como papas para acompañamiento, mientras que si tienes acceso a las papas canarias la negra podría ser uno de los posibles tipos. Si se va a mojar en la salsa, sujetándola con los dedos, lo normal es que sean de escaso calibre.

La sal a emplear debe ser gorda ya que la fina no obtiene buenos resultados. La sal gorda se emplea para cocinar con costra de sal diversos pescados (dorada, lubina etc) o aves (pollo, principalmente) así que no os costará nada encontrarla.

Usamos una cazuela vieja - porque se suelen estropear las nuevas con este tipo de cocción - con agua suficiente para que cubra las papas. Cuando el agua hierve añadimos la sal, la disolvemos, y a continuación las papas que permanecerán hasta que se reblandecen. Lo mejor es comprobarlas todas antes de darlas por finalizadas.

Cuando las papas se han reblandecido retiramos el agua y volvemos a colocar la cazuela al fuego potencia media (es aquí cuando la cazuela se fastidia, por eso lo de usar una vieja). El calor irá secando las papas formando la costra sobre la piel. Pero no os preocupéis, no quedan demasiado saladas. Naturalmente quedarán arrugadas, de ahí el nombre. Cuando estén secas, con costra y arrugadas estarán hechas. Es una mala manera de acabar, pero así es la receta.

Para hacer el Mojo Picón:



El mojo es una salsa que sirve de acompañamiento a muchas recetas canarias y que puede ser de muy diversos tipos. Los hay tanto dulces como picantes pero por diversas razones ha imperado el llamado mojo picón. De hecho en los restaurantes de las islas te suelen servir sólo el mojo colorado, generalmente picante, y más raramente otro verde que por contraposición se denomina dulce.  En cualquier caso la variedad picante, de color rojo, es la adecuada para comer las tradicionales papas arrugadas pero sirve también para acompañar carnes asadas e incluso pescados a la brasa. Si usáis a menudo alioli en vuestros platos, el mojo picón es una alternativa picante que les proporcionará más variedad.

La receta que presento es bastante 'suave' dentro de lo que cabe. Si la queréis más suave, utilizad una sola guindilla.


INGREDIENTES (4 personas) 

  • 4/5 dientes de ajo
  • 2 guindillas rojas frescas
  • Vinagre de vino tinto
  • 1 vaso de aceite virgen extra de oliva
  • 1/2 cucharadita de comino
  • 1 cucharada pimentón dulce
  • Sal
  • Agua embotellada

En primer lugar abriremos las guindillas rojas frescas y les extraeremos las semillas, dejándolas en agua para ablandarlas (media hora es suficiente).

Pelamos los dientes de ajo y los machacamos a conciencia en un mortero con el comino y las guindillas. Es conveniente retirar previamente al majado el germen verde del interior para evitar que repita. Añadimos media cucharadita de sal y el pimentón dulce. Entonces incorporamos el vaso de aceite y removemos bien para que se forme una pasta homogénea. Ahora poco a poco iremos vertiendo el vinagre removiendo constantemente. Generalmente la cantidad de vinagre a emplear es algo menos de un vaso. Finalmente se rebaja con agua - poco a poco - de manera que quede un mojo líquido pero cremoso.

El tema de la guindilla es delicado ya que existen en el mercado infinidad de tipos y casi ninguno, por no decir ninguno, es completamente igual al utilizado en las islas canarias. Con guindilla me refiero a un pimiento muy pequeño, del tamaño del pulgar, rojo intenso y que a menudo se vende en forma de pequeñas matas ornamentales. También encontrareis otros tipos de pimiento algo más grandes e igualmente muy picantes como el ají, el pimiento de cayena o el chili. En cualquier caso y desde mi punto de vista es importante que sea fresco.

Como he dicho, una excelente salsa para todo tipo de asados y no solo para las famosas papas arrugadas.

Por cierto el nombre "mojo" procede el portugués "molho" que simplemente significa "salsa". El archipiélago canario recibió en el pasado gran cantidad de población portuguesa por lo cual el habla típica de la zona está plagada de préstamos de la lengua lusa.

Plato Principal

Pata de Cochino asada acompañada de gofio escaldado

INGREDIENTES (6/8 personas) :

Para el asado : 

  • 1 jamón de cerdo de 2Kg aproximadamente
  • 1 vaso de caldo de carne o ave
  • 1 vaso de vino blanco
  • 3 dientes de ajo
  • 1 Kg de patatas
  • Sal
  • Pimienta
  • Manteca de cerdo
Para el gofio escaldado :
  • 250 gramos de gofio de millo
  • 1 litro de caldo de pollo

En primer lugar frotamos la pierna con sal, pimienta y un diente de ajo. Una vez hecho esto hacemos una docena de cortes en la misma y en ellos metemos láminas de ajo. Para que quede con un aspecto más vistoso se le suele hacer un enrejado sobre la piel, simplemente marcándolo con un cuchillo. Se pinta con manteca para que la piel quede bien crujiente.

A continuación depositamos la pierna dentro de una cazuela grande que pueda ir al horno, con un vaso de caldo y otro de vino. Esto servirá para que con la mezcla de ambos líquidos con la grasa que vaya cayendo se vaya regando la carne.

Precalentamos el horno a 190 grados e introducimos el jamón durante una hora y media, aproximadamente, dándole la vuelta a mitad de horneado. Si tenéis termómetro de cocina, al clavarlo en el centro deberá marcar 80 grados para indicar que ya está hecho. En caso contrario la piel se mostrará dorada y crujiente.

Si queremos que tenga un exterior bien dorado le damos al gratinador durante 10 minutos por ambos lados antes de finalizar.

La pata se saca a la mesa y se corta en presencia de todos los comensales.

Para hacer el gofio escaldado simplemente hervimos el caldo de pollo con sal y lo vamos agregando al gofio sin dejar de remover con las varillas para que no haga grumos. Cuando espesa, hasta convertirse en una especie de puré espeso, se sirve al lado del asado para que el comensal se sirva a su gusto.

Postre

Frangollo


El Frangollo canario es un postre que consiste en espesar leche aromatizada por medio de harina de maíz, añadiendo a la mezcla frutos secos. La harina de maíz que se emplea es difícil de localizar fuera de las Canarias ya que se trata de una harina en crudo y algo gruesa, por lo que en el archipiélago se suele vender como harina para frangollo, es decir, destinada precisamente y casi únicamente a hacer este postre. Como no es muy dulce se suele servir con un poco de miel de palma. La miel de palma no procede de las abejas si no que se consigue reduciendo la savia de la palmera hasta que espesa de manera que los azúcares se hacen más evidentes. Es por tanto similar en preparación - que no en gusto - a la miel de caña que se emplea sobretodo en el sur de España.

Hay bastantes recetas diferentes de frangollo. Aparte del uso o no de productos muy específicos de la gastronomía canaria - la harina, la miel de palma - en ocasiones se incorpora huevo para que cuaje mejor y en otros no, aparte de que hay ingredientes como la la matalahuva que aparece o desaparece a gusto de quien cocina. En la receta que explico a continuación empleo ingredientes habituales en toda España y dejo el huevo como opcional.

INGREDIENTES (4 personas) :

  • 1 litro de leche entera
  • 250 gramos de harina de maíz (a ser posible sin refinar, y por tanto NO es maizena)
  • 100 gramos de azúcar blanca granulada
  • 100 gramos de pasas sultanas o de corinto (sin semillas)
  • 100 gramos de almendras molida
  • 50 gramos de mantequilla
  • 1 palo de canela
  • 1 limón

Opcional :

  • 2 yemas de huevo
  • Miel de palma o de caña

Lo primero que haremos será poner en remojo las pasas para que se rehidraten.

En primer lugar vertemos la leche en una cazuela a fuego medio con la piel del limón sin la parte blanca y el palo de canela. Cuando hierve reducimos el fuego y dejamos hacer unos 3 ó 4 minutos. 

Retiramos los aromatizantes de la leche y añadimos poco a poco  la harina de maíz (previamente tamizada) con el azúcar y las almendras molidas, todo ello a fuego muy bajo y sin dejar de remover con las varillas o se pegaría. Al cabo de unos minutos espesará por la acción de la harina.

Es el momento de añadir la mantequilla y si se quiere las dos yemas de huevo, además de las pasas que ya estarán hidratadas. Removemos bien hasta que espese bastante.

Retiramos entonces del fuego y llevamos a cuencos individuales para que enfríe o bien a un bol desde donde se servirá (cuando enfría queda bastante compacto).

Se suele servir vertiendo algo de miel sobre la superficie y casi siempre frío, como mucho tibio. En algunos casos se añaden almendras e incluso canela espolvoreada, trozos de chocolate, pistachos... al gusto de cada uno.

Otros dulces

Turrones, Alfajores, Cortadillos

Bebidas

Vino tinto de Tacoronte-Acentejo, Güimar etc

Refrescos

Mistela de La Palma

Café


Receta fácil de los Huevos Benedict

Los huevos benedict es una receta muy popular en los Estados Unidos a la hora de desayunar. A nivel "hogareño" no pueden competir con las tortitas o los cereales pero las cafeterías, hoteles y restaurantes nunca dejan de incluirlos en sus cartas. Es por tanto una receta que se consume mucho pero siempre fuera de casa. Esto se debe a que a pesar de su sencillez requiere cierta paciencia preparar la salsa holandesa y escalfar el huevo, tareas que con las prisas de la mañana se antojan doblemente difíciles.

Hay muchas teorías al respecto del origen de esta receta, pero la más plausible es que su origen fuera el desayuno solicitado por algún cliente de un hotel neoyorquino con resaca y por tanto, meramente casual, aleatorio y hasta chocante para el cocinero que recibió la solicitud, algo que también ocurrió con el origen de las patatas chips o la tarta tatin.
Hay varias recetas de los huevos benedict pero siempre estructuradas en cuatro "capas" :
  • La base, que suelen ser bagels o muffin ingleses
  • Sobre el pan se coloca bacon frito, jamón york o salmón ahumado
  • Sobre el bacon se coloca un huevo escalfado
  • A continuación se riega el conjunto con salsa holandesa
La receta más ortodoxa emplea muffins ingleses (una especie de panecillo blando redondeado), bacon, huevo y salsa holandesa pero en la que suelo hacer utilizo una rebanada de pan de baguette, pistola o similar, salmón ahumado y los imposibles de inttercambiar huevos y salsa holandesa.

INGREDIENTES (4 raciones)

  • 4 rebanadas de pan de baguette o similar
  • 4 cortes de salmón ahumado
  • 4 huevos

Para la salsa holandesa :

  • 3 huevos
  • 250 gramos de mantequilla
  • 2 cucharadas de agua fría
  • Zumo de medio limón
  • Sal
  • Pimienta de cayena (opcional)

En primer lugar hago la salsa holandesa de la siguiente manera :

En primer lugar vamos a clarificar la mantequilla. Para ello la calentamos en una cazuela a fuego muy lento hasta que funda. Apartamos del fuego y la dejamos reposar. A continuación eliminamos la espuma que se ha formado en la superficie, reservamos en un recipiente aparte la parte licuada semitransparente (que separamos por simple decantación) y desechamos la parte blanca que ha quedado en el fondo (el suero).

En otro cazo al baño maría echamos las dos cucharadas de agua fría y las tres yemas de los huevos (sólo las yemas). Batimos con las varillas hasta que montan, aproximadamente al doble de su volumen. Ahora, sin dejas de batir, iremos incorporando poco a poco la mantequilla clarificada, ligándola con sumo cuidado. No debe estar demasiado caliente, siendo la temperatura máxima que se aconseja de unos 70 grados. Cuando la salsa está bien ligada y cremosa se añade el zumo del limón y un poco de pimienta, si se desea.

Para los huevos pochados :

Los huevos pochados, escalfados o poché se consiguen al coagular la clara mientras que la yema queda líquida y por tanto se puede "mojar" como en el caso de los huevos fritos. Para hacer huevos pochados utilizo un cucharón de los que se emplean para servir la sopa. Rompo la cáscara y vierto el contenido en el cucharón de manera que la clara cubra la yema. Echo un pellizco de sal y si se quiere hacerlo picante, un poco de salsa tabasco, pimienta, ají picante, chili etc.

Mientras, he puesto a hervir un cazo con agua y un chorro abundante de vinagre. El vinagre servirá para cuajar con más rapidez la clara.

Coloco el cucharón con el huevo dentro del agua hirviendo. Lo mejor es colocar el metal del cucharón tocando el agua hirviendo pero sin permitir que salte el agua al interior. Cuando la clara empieza tomar un color blanquecino se puede sumergir totalmente. Tranquilos, que el vinagre se encargará de que el huevo no se "diluya" en el agua. 

Cuando la clara se ha vuelto blanca, sacad y reservad. La yema estará todavía está líquida a no ser que lo hayáis mantenido más de 2 ó 3 minutos.

Ahora vamos a montar el plato. En primer lugar podemos pasar brevemente las rebanadas de pan por la sartén para que se caliente y tuesten ligeramente. Encima de cada uno de ellos colocamos el salmón y los huevos escalfados, para a continuación bañar con un cucharón de salsa holandesa.

Si los probáis una vez os atraparán para siempre.

Receta fácil de la sopa de pollo china


Si eres amante de la cocina oriental seguro que te encanta esta sopa,  muy adecuada para los días fríos. 

INGREDIENTES (4 personas) :

  • 400 gramos de pechuga de pollo
  • 100 gramos de setas shiitake o bien champiñones
  • 50 gramos de fideos chinos de soja (o fideos cabello de ángel, si no encontráis los primeros)
  • 2 huevos
  • 1 zanahoria
  • 1 puerro
  • 1 diente de ajo
  • Media cebolla
  • 4 cucharadas de salsa de soja
  • 2 cucharadas de salsa nuoc cham*
  • 1 cucharada de azúcar morena
  • 2 cubos de concentrado de caldo de pollo
  • Jengibre
  • Cilantro
  • Sal
  • Pimienta
  • Aceite de sésamo (o de girasol)

* el nuoc cham es una salsa muy típica de la cocina vietnamita. Si no disponéis de la misma o no la encontráis por ningún lado no os preocupéis, es prescindible.

Pelamos y rallamos la zanahoria y el diente de ajo, para a continuación cortar en juliana el puerro, la cebolla y las setas. En una cazuela a fuego medio con un chorro de aceite de girasol agregamos las verduras, los dos cubos de caldo de pollo, la salsa de soja (y el nuoc cham si tenéis) y la cucharada de azúcar. Mezclamos bien.

Añadimos las pechugas de pollo cortadas finamente hasta que se doran y añadimos una pizca de jengibre.

A continuación vertemos 2 litros de agua embotellada. Cubrimos la cazuela y dejamos hacer a fuego medio-lento durante cuarente minutos. Añadimos sal y pimienta.

Transcurrido el tiempo añadimos un poco de cilantro picado y los fideos, que se harán aproximadamente en unos 5 minutos. En ese momento añadimos los dos huevos batidos y removemos para que se mezclen bien con el resto de ingredientes. Rectificamos de sal y pimienta y directo al plato, bien caliente.

Una sopa muy nutritiva y capaz de levantar a un muerto. Si la queréis comer como los chinos hacen, se toman las verduras y el pollo con palillos para a continuación beber el caldo resultante fideos incluidos. Nada de cucharas (aunque éstas existen en la cocina china, sin duda).

Rollo de carne

Esta es la comida más tradicional de las comidas familiares dominicales en Alemania y también de las festivas. En alemán el nombre es "rinderroulade". Es rara la Navidad en que no aparezca. Asi como en España es tradicional servir los llamados redondos de carne, generalmente el lomo o solomillo de ternera, en Alemania se emplean filetes grandes obtenidos de la pierna de la res, generalmente de los cortes llamados tapa o babilla Estos filetes se rellenan con bacon, pepinillos, cebolla y mostaza, enrollándose a continuación antes de pasar por el horno. Se suelen servir con una salsa de verduras. Son muy fáciles de hacer. Es una buena idea para cuando no tenéis redondo y queréis hacer un plato de carne contundente.

INGREDIENTES (4 personas) :  

Se puede (y se suele) hacer un rollo por persona ya que será difícil encontrar filetes de tamaño suficiente para hacer un roulade "familiar". Calculad entre 150 y 200 gramos de filete por persona. Si fuera preciso, porque los filetes disponibles son pequeños,  se puede hacer más de un roulade por comensal.  

  • 8 lonchas de bacon  
  • 8 pepinillos en vinagre  
  • 2 cebollas moradas  
  • Mostaza fuerte  
  • Sal  
  • Pimienta negra 

Para la salsa :

  • 1 vaso de vino tinto (200 ml)  
  • 2 zanahorias  
  • 1 cebolla morada grande  
  • 1 puerro  
  • 1 rama de apio  
  • Sal  
  • Pimienta negra molida 

En primer lugar cogemos los filetes y con un mazo los golpeamos hasta obtener un grosor fino. Con esta operación también conseguiremos que aumenten de tamaño. Salpimentamos uno de los lados extendiendo además un par de cucharaditas de mostaza fuerte (o dulce, al gusto). Cubrimos a continuación con bacon y sobre esto colocamos a lo largo de toda la superficie un par de pepinillos grandes en vinagre filateados así como aros de cebolla. Con cuidado vamos enrollando la carne hasta conseguir una especie de espiral que finalmente atamos con hilo para cocinar, como si fuera un paquete. Salpimentamos el exterior. 

Hacemos lo mismo con el resto de filetes. 

En una fuente que podamos introducir en el horno incorporamos las dos cebollas moradas cortadas en trozos grandes, así como las zanahorias, el puerro y el apio (sin la hebras exteriores) igualmente picadas. Vertemos el vaso de vino. Salpimentamos. 

Colocamos los rollos sobre esta cama de verduras con vino. Precalentamos el horno a 180 grados. Introducimos la bandeja y dejamos hacer durante 90 minutos, aproximadamente, dando la vuelta a la carne cada media hora. 

Si el líquido se consume en exceso, podemos añadir un poco de vino, caldo de carne o agua, justo para reemplazar el que se ha evaporado. Terminado el horneado podemos dar a los rollos un poco de grill durante 10 minutos por lado para que se tueste. 

Mantenemos los rollos en caliente y mientras trituramos las verduras con el caldo de la bandeja. Debe quedar una salsa bien fina. Servimos los rollos con la salsa obtenida bañándolos. 

Se puede hacer variaciones. Si no os agrada la idea de usar bacon, reemplazadlo por jamón york o serrano. También es corriente freír los roulade ligeramente - para tostarlos, algo que hemos hecho en la receta con el grill del horno - y luego acabarlos en el horno, al igual que hacer una salsa con crema agria en lugar de con vino como hemos visto anteriormente. En ese caso se realiza en una cazuela con las verduras salteadas en mantequilla y se añade posteriormente, agregando los jugos del horneado. A menudo se acompaña con spätzle o semmelknödel (bolas de pan), aprovechando que a estos acompañamientos les va muy bien mojarse en los jugos de la comida. 

Gofres belgas

receta gofres

Nada más fácil que hacer gofres. La masa se hace en pocos minutos y se hornea en casi menos. Los que acabo de hacer me han llevado la 'friolera' de 25 minutos cronometrados, así que no hay excusa para no hacerlos. Luego se pueden decorar con nata, o mermelada o frutos del bosque o fruta....

Los gofres son de origen belga. Para realizarlos es preciso disponer de unos moldes especiales de silicona o aluminio (tengo de los primeros y van perfectos) o bien de una gofrera, una máquina que a modo de sandwichera da a la masa la forma requerida y el punto de cocción necesario. Aunque soy adicto a los gofres en mi cocina no cabe ni una máquina más, así que utilizo el horno aprovechando que antes he horneado alguna otra receta y así ahorro mucho dinero en electricidad.

Si tenéis gofrera aún estáis a tiempo de preparar unos cuantos para el inminente desayuno.

INGREDIENTES (me da para 8 gofres en bases de silicona de la marca Lekue)

  • 700 gramos de harina de fuerza
  • 2 vasos (400 ml) de leche entera
  • 200 gramos de mantequilla sin sal
  • 3 huevos grandes
  • 1 cucharadita de azúcar vainillado o esencia de vainilla (opcional si vais a usarlos con crema, chocolate, nata, mermelada, miel etc que ya incorporan su propio sabor)
  • 1 cucharadita de levadura química (tipo Royal)
  • Un pellizco de sal

En un bol se mezclan todos los ingedientes EXCEPTO la mantequilla. Se bate bien para que no queden grumos.
Una vez tenemos una masa homogénea y libre de grumos, añadimos la mantequilla fundida y batimos de nuevo para que mezcle bien.
Precalentamos el horno a 220 grados. Vertemos la masa, que será evidentemente líquida, en los moldes de gofres. Introducimos en el horno exactamente 8 minutos, calor arriba y bajo, posición media.

Sacamos del horno, desmoldamos (la masa ya será firme) y ahora horneamos 5 minutos con la rejilla hacia arriba para que coja color.

Ya tenemos los gofres listos para decorarlos como queramos y devorarlos en segundos.


Receta fácil del Capón al Horno

El capón es un pollo castrado. Su característica principal es la cantidad de grasa entreverada que contiene su carne, mucho más suculenta que la del pollo convencional.

Un capón de tamaño medio viene a pesar unos 3 Kg y tiene un coste que oscila entre los 9 y los 18 euros el kilo (Noviembre 2022), lo cual lo hace menos popular que el pollo de corral (entre 4 y 6 euros /Kg) o la pularda (7 euros). Tomad estos precios con cautela porque con la inflación actual son muy variables.

De todas maneras, si tenéis la suerte de agarrar uno, os aconsejo asarlo al horno con la menor presencia de otros ingredientes : sólo de esa manera apreciaréis el sabor de la grasa entreverada en su carne y el por qué es tan diferente y mucho más sabroso que el pollo convencional.


INGREDIENTES (6/8 personas) :

  • Un capón de al menos 3 Kg
  • Manteca de cerdo
  • Caldo de pollo (al menos un litro por si acaso, lo podéis hacer con cubitos si queréis)
  • Sal
  • Pimienta negra molida

En primer lugar limpiamos bien el capón tanto por dentro como por fuera. A continuación lo salpimentamos por dentro y por fuera a conciencia y lo untamos bien sólo por fuera con manteca de cerdo. Atamos las patas por una cuestión estética.

Se coloca en una fuente algo honda con medio litro de caldo (el resto lo reserváis por si hiciera falta más adelante) que pueda ir al horno.

Precalentáis el horno a 220 grados e introducís el capón durante media hora. A continuación bajáis la temperatura a 180 grados. A partir de la bajada de temperatura el tiempo de cocción será de dos horas aproximadamente. Si tenéis un termómetro para asados clavado en el centro, con 80 grados estará hecho. Recordad que se debe remojar el capón (no le deis la vuelta, es demasiado grande para esa operación) cada media hora con un buen cucharón de caldo del fondo de la bandeja. Si el caldo se evapora, calentad en el microondas el caldo restante y repetid el "baño", aunque generalmente no es necesario.

Recetas fáciles de casquería que quedan bien en la mesa navideña

  

 ¿Y por qué no? Estamos acostumbrados a pagar cantidades exhorbitantes por piezas selectas de carne cuando con muy poco dinero podemos hacernos con partes del animal menos cotizadas pero que dan lugar a guisos exquisitos. Servir casquería en la mesa de Navidad no es ningún demérito y seguro que dejáis a vuestros comensales alucinados cuando hayan probado cualquiera de estas tres recetas que a continuación os presento.




LENGUA DE VACA ESTOFADA


La lengua de vaca es un producto del despiece del vacuno que se cataloga como casquería, aunque por su calidad se la denomina el bistec de este tipo de carne. Con ella se pueden realizar excelentes estofados y son muy nutritivas. Pero también se pueden consumir en frío - una vez cocinadas - acompañadas de una gran variedad de salsas. Servida laminada, en cortes finos, se parece a un filete Sajonia o al fiambre y si vencéis las reticencias de los comensales, estoy seguro que pueden constituir una agradable sorpresa para vuestros invitados estas navidades.


INGREDIENTES :

  • Una lengua de vaca, que viene a pesar 1 Kg (para cuatro/seis comensales)
  • Un apio
  • Una zanahoria grande
  • Una cebolla morada 
  • Un ramito de perejil
  • Media docena de cebollitas en vinagre
  • 2 pepinillos en vinagre
  • Un limón
  • Medio vaso de aceite virgen extra de oliva
  • Medio vaso de aceite de girasol o maíz
  • 100 gramos de aceitunas verdes sin hueso
  • 1 cucharada de alcaparras
  • Sal
  • Pimienta negra en polvo

La lengua de vaca viene recubierta de una piel dura que se debe retirar escaldando la misma. Para ello hervimos unos tres o cuatro litros de agua (lo suficiente para que la cubra). Introducimos la lengua y cuando la ebullición se reinicia contamos cinco minutos. Retiramos la carne y con la ayuda de un cuchillo afilado hacemos un corte a lo ancho de manera que sujetando la piel con la mano podamos retirarla poco a poco y en su totalidad (ayudándonos con el cuchillo allí donde encontremos más resistencia en separar carne y pellejo).

En el mismo agua donde hemos escaldado la lengua introducimos el apio, la cebolla y la zanahoria así como la lengua ya pelada y un puñado de sal. Cubrimos y dejamos cocer durante una hora y media (utilizando una cocción "inteligente", esto es, cubriendo con tapa de manera que si la levantamos la ebullición cese al cabo de pocos segundos). Transcurrido el tiempo de cocción extraemos la carne y la dejamos enfriar a temperatura ambiente. A continuación la cortamos en rodajas finas - pero no tanto como si fuéramos a hacer un carpaccio - .

Vamos a preparar la salsa. En un vaso de batidora vertemos los pepinillos, las cebollitas, las alcaparras, los dos tipos de aceite, el zumo de un limón y un puñado de aceitunas (no todas). Añadimos una cuchardita de sal y un pellizo de pimienta. Batimos hasta obtener una salsa homogénea que vertemos sobre la lengua laminada. Picamos muy fino el perejil y hacemos trocitos con las aceituna, que a su vez disponemos sobre la carne y la salsa. Introducimos en la parte alta de la nevera y consumimos al cabo de un par de horas. Seguro que os deja con ganas de más.


MANITAS DE CORDERO PICANTES



Las manos de cordero son consideradas un manjar por muchos gourmets. No contienen demasiada carne pero su sabor delicado, casi gelatinoso, las hacer ser muy apreciadas. Este guiso que presento es la forma más sencilla de cocinarlas si bien no es rápido ya que requieren tres horas de cocción. No obstante el elevado tiempo de cocción se compensa con una preparación que lleva apenas algunos minutos.

INGREDIENTES (4 personas)

  • 3 Kg de manos de cordero
  • 1 guindilla picante
  • 1 cucharada de pimentón picante
  • 3 dientes de ajo
  • Sal
  • Aceite virgen extra de oliva


En primer lugar se deben limpiar las manos muy bien para que estén libres de pelo, si es necesario chamuscándolas. Las introducimos en una cazuela y las llenamos con agua sin llegar a cubrirlas y un buen puñado de sal.  Las tapamos y dejamos cocer unas tres horas. Si el agua baja, añadimos lo suficiente para compensar la pérdida.

Se puede acelerar el proceso utilizando una olla a presión.

Cuando las manos están bien cocidas las retiramos del fuego y reservamos el agua.

En una cazuela de barro con un chorro generoso de aceite freímos los tres ajos majados y cuando empiezan a tomar color añadimos la cucharada de pimentón picante. Seguidamente incorporamos las manitas y el agua de la cocción, además de la guindilla también majada. Dejamos cocer durante media hora más y ya están listas para ser consumidas.

GUISO DE RABO DE TORO


Esta receta es típica de Andalucía, como parte de la gastronomía que gira alrededor del toro de lidia. Probablemente si el lector ya come habitualmente guiso de rabo de toro incluir esta receta en un menú de Navidad no le resulte "festivo", pero para otros muchos puede suponer una inesperada sorpresa. Inesperada porque me atrevería a incluir este guiso en el rango de las delicatessen, que se consume más por la calidad del bocado que por la cantidad (algo a agradecer en Navidad donde el exceso de las raciones alcanza el sin sentido). El rabo de toro guisado tiene una textura inigualable, gelatinosa. La carne se funde en la boca y la salsa de verduras, fortalecida con la presencia del vino, ofrece un contraste rotundo al delicado sabor.  Para aquellos que no conozcan esta receta, decir que es una mezcla entre el sabor del jarrete (ossobuco) y la textura de los pies de cerdo.

Es más que probable que no podáis encontrar rabo de toro de lidia. Es un producto escaso y de calidad, porque el toro de lidia se cría en libertad pastando en la dehesa.  Y esa carne tan natural se paga cara. Podéis emplear rabo de buey o de vaca (añojo). El rabo tiene hueso y la carne es dura, por lo cual la cocción no es fácil. De media se tarda 4 horas en cocinar 2 kilogramos de rabo.

INGREDIENTES (4 comensales) :

  • 1 rabo ó 2 que sumen 2 Kg o algo más
  • 1 puerro grande
  • 1 cebolla morada grande 
  • 1 diente de ajo
  • 1 pimiento rojo grande
  • 2 zanahorias grandes
  • 2 vasos de vino tinto de calidad (medio litro)
  • 2 vasos de caldo de carne de ternera (medio litro)
  • 1 hoja de laurel
  • Sal
  • Pimienta
  • Aceite virgen extra de oliva
  • Harina blanca

En primer lugar debemos pedir al carnicero que nos trocee los rabos de toro en secciones de dos o tres dedos de ancho, más o menos. Probablemente ya tenga experiencia en este guiso, así que dejaros aconsejar.

Salpimentáis ligeramente los trozos y los pasáis por la harina blanca de trigo. En una cazuela grande con un buen chorro de aceite virgen extra de oliva freid los trozos de rabo por ambos lados. Cuando estén sofritos sacáis y reserváis.

En el mismo aceite donde hemos frito los trozos de rabo vamos a sofreir el puerro, la cebolla, las zanahorias y el pimiento rojo cortados en dados pequeños, así como el diente de ajo entero. Cuando las verduras vencen (se ablandan) añadimos de nuevo a la cazuela la carne vertiendo los dos vasos de vino y el caldo de ternera además de la hoja de laurel. La cantidad de caldo y vino es aproximada : siempre deben cubrir por completo la carne. De no ser así, añadimos más cantidad proporcionalmente. Tapamos la cazuela, llevamos a fuego fuerte y a continuación reducimos de manera que levantando la tapa la cocción cese. Mantenemos de esta manera durante 3 horas - rectificamos de sal y pimienta de vez en cuando -  o hasta que la carne se desprenda del hueso con facilidad y el caldo haya espesado. En efecto, tal y como ocurre con los pies de cerdo o con el quingombó, el rabo de toro gelatiniza levemente la salsa donde se ha cocido. Esto es comprensible porque las hojas de gelatina que venden se extraen mayoritariamente del tejido conjuntivo de cerdos y reses.

Ahora vamos a sacar el rabo de toro de la cazuela y lo  mantenemos en el horno para que no se enfríe (con ponerlo al mínimo será suficiente). Sacamos los vegetales, eliminamos la hoja de laurel y los pasamos por la batidora hasta que quede una salsa fina. Si la salsa no está demasiado espesa, con la carne ya fuera de la cazuela, subimos la potencia del fuego para evaporar líquido antes de pasar por la batidora.

Las tajadas de rabo se sirven en el plato regadas por un poco de esta salsa y el resto se pone en una salsera para que el comensal se sirva a su gusto. Creedme para los que no hayáis probado este guiso que es realmente delicioso, un manjar digno de la Navidad.

Si al final pensáis que va a ser poca cantidad de comida, el acompañamiento ideal es un cubilete de arroz hervido. La mezcla de arroz con salsa es muy agradable al paladar.

"Media Hora para Cocinar" colabora con el Banco de Alimentos

 


Nuestro blog colabora tanto en la recogida de alimentos como en la recaudación de fondos con el Banco de Alimentos.

La situación de penuria alimentaria que están viviendo muchas familias es alarmante, agravada por la subida de precios y la proximidad de la Navidad. Puedes aportar alimentos en los mercados donde se hayan habilitado puntos de recogida o donar medio euro en este enlace

La recaudación obtenida la haremos llegar al Banco de Alimentos para su uso en tarea benéficas.

Mantendremos la campaña hasta el próximo 6 de Enero.

Gracias a todos !

Receta fácil de Sonhos

En la Navidad portuguesa no suelen faltar los Sonhos (literalmente "sueños"). Se trata de unos buñuelos de pasta choux muy fáciles de hacer que una vez fritos se rebozan en azúcar glass y canela en polvo. 

INGREDIENTES :
  • 125 ml de agua 
  • 125 ml de leche
  • 125 gramos de harina
  • 100 gramos de mantequilla
  • 4 huevos grandes
  • 1 palo de canela*
  • 10 gramos de azúcar
  • Un pellizco de sal
  • Azúcar glass
  • Canela en polvo
  • Aceite vegetal para freír (canola, girasol, maíz)
* El palo de canela no está en la receta original pero da un mejor sabor a la pasta que, a fin de cuentas, será luego rebozada en canela en polvo.

En un cazo a fuego medio incorporamos los 125 ml de agua, los 125 de leche, media cucharada de azúcar, el pellizco de sal, el palo de canela y la mantequilla a trozos.

Cuando la mantequilla se ha fundido del todo, retiramos en primer lugar el palo de canela e incorporamos de golpe los 125 gramos de harina (es recomendable pasarlos antes por el colador para evitar grumos).

Removemos vigorosamente con una cuchara de madera  a fuego medio-bajo hasta que la masa se desprende de las paredes de la cazuela.

Es el momento de incorporar los huevos.

Lo vamos haciendo de uno en uno, removiendo bien para que se integre con la masa. No pondremos un nuevo huevo hasta que el anterior no se haya integrado bien. 

Una vez tenemos la pasta choux preparada, vamos a freír los Sonhos. 

En una sartén disponemos una importante cantidad de aceite, de manera que haya al menos un dedo de profundidad. Calentamos a temperatura media. Bajo ningún concepto dejéis que el aceite se caliente mucho o llegue a humear o los buñuelos se quemarían por fuera y quedarían duros por dentro.

Con una cuchara cogemos una cantidad de pasta choux y con otra la deslizamos con cuidado hacia el aceite caliente. Se fríen solo unos pocos cada vez, evitando que se toquen. Se freirán con un burbujeo medio y además se inflarán. 

Les vamos dando vueltas hasta que toman un bonito color dorado. En ese momento se retiran dejándose escurrir el aceite sobrante sobre una rejilla o un papel absorbente.

Cuando los hemos frito todos y están al menos a temperatura ambiente, los hacemos rodar sobre un plato donde hemos dispuesto una mezcla de azúcar glass y canela en polvo.

Ya veréis la delicia que son.

Receta fácil Tartiflette

 


La Tartiflette es una receta muy popular en el este de Francia, considerándose el plato más representativo de la Saboya (región fronteriza con Suiza y el norte de Italia). A pesar de su popularidad, en realidad la receta se la inventaron los productores de queso Reblochón en la década de los ochenta del siglo pasado precisamente para popularizar este tipo de queso. Hay algunas recetas similares más antiguas como la Péla saboyana pero en general se puede decir que es una receta moderna.

El queso reblochón se realiza con leche de vaca sin pasteurizar, como el camembert, pero posee un sabor más fuerte. Siempre se sirve en piezas que oscilan entre los 450 y los 500 gramos, siendo la corteza parte integrante del mismo y por tanto comestible.  Si aparece en una receta y no está disponible se puede sustituir en primer lugar por Brie y luego por queso Cantal. 

Tartiflette y Reblochon están tan íntimamente ligados entre sí que los franceses no entendería que se realizara esta receta con cualquier otro tipo de queso.

INGREDIENTES (4 personas) 

  • 1 Reblochón entero (son piezas de 500 gramos aprox)
  • 1 kg de patatas
  • 200 gramos de tocino ahumado cortado en trocitos
  • 2 cebollas moradas (dulces) grandes
  • 10 ml de vino blanco (medio vaso)
  • Pimienta negra molida
  • Opcional: nuez moscada rallada

En primer lugar pelamos las patatas y las cortamos en dados de tamaño parecido. Reservamos.

Cortamos las cebollas en aros.

Precalentamos el horno a 200 grados.

En una sartén sin aceite incorporamos los trocitos de tocitos. Cuando empiecen a desprender grasa incorporamos los aros de cebolla hasta que transparentes y empiecen a dorarse. En ese momento añadimos los cubos de patata y a fuego medio, cubriendo la sartén, los dejamos hacer durante unos 20 minutos. Removemos de vez en cuando. 

Transcurridos los 20 minutos vertemos el vino blanco y desglasamos el fondo. Espolvoreamos la pimienta negra molida y en principio no es necesario añadir sal ya que el tocino suele llevar bastante. Si nos gusta podemos añadir un poco de nuez moscada. Removemos bien, cerramos el fuego y reservamos.

Ahora vamos a preparar el horneado. Lo ideal es disponer un recipiente redondo que pueda ir al horno pero también puede hacerse con una fuente rectangular.

Vertemos las patatas en la fuente. Cortamos el queso reblochón en dos mitades longitudinales, es decir, una especie de tapa y de base. 

Una de las mitades la hacemos en trozos pequeños y los mezclamos con las patatas. La otra mitad la cortamos en cuatro segmentos triangulares y con la corteza vuelta hacia arriba los colocamos sobre las patatas.

Se hornea durante 20 minutos y listo para comer. Más sencillo imposible.