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Pan de Muerto

 


Mañana se celebra el día de Todos los Santos, día de visita obligada a los parientes que reposan en los cementerios. Además, al tratarse de una festividad que recae en el otoño del hemisferio norte es obligado degustar dulces y comidas que tienen como base los frutos de la temporada. Mientras que en los Estados Unidos - y por imitación  en Europa - se celebra Halloween,  una celebración casi infantil,  en México la cita es probablemente la más colorista y espectacular de cuantas se celebran en país alguno y allí los muertos poseen todo el protagonismo.

Aparte de las tradiciones, muchas de las cuales se remontan al pasado pre hispánico del país, México ofrece una amplia variedad de dulces y comidas específicas, entre ellas el Pan de Muerto, un dulce espectacular que merece la pena realizar.

Dice la leyenda que el Pan de Muerto procede del tiempo en que las ofrendas humanas fueron prohibidas por los españoles. Así el pan sustituiría los sacrificios humanos, representando el cuerpo o el corazón del humano que se sacrificaba a los dioses. Así mismo el adorno situado en la parte superior serían los huesos del mismo y el botón que se coloca en el cruce entre ambos viene a simbolizar el cráneo del sacrificado. Sea cierta o no la leyenda, lo verdadero es que el Pan de Muerto es una delicia de la gastronomía mundial.

INGREDIENTES :

  • 250 gramos de harina blanca de trigo (+2 cucharadas para el fermento)
  • 50 gramos de mantequilla sin sal
  • 100 gramos de azúcar (+media cucharada para el fermento)
  • 1 huevo
  • Medio vaso de leche entera (100 ml) (+ un cuarto, 25 ml, para el fermento)
  • Levadura de panadero, 10 gramos (seca, liofilizada)*
  • Ralladura de la piel de una naranja
  • Agua de azahar (una cucharadita)
  • Un pellizco de sal


*podéis emplear levadura fresca pero al menos 20 gramos. La levadura de panadero o seca se vende en sobrecitos y tiene una apariencia granulada de color gris. Suelo comprar la marca Maizena.

En primer lugar vamos a preparar la masa. En un bol grande y sobretodo ancho incorporamos la harina. Hacemos un volcán y en el centro colocamos la mantequilla al punto de pomada (blanda), espolvoreamos la mitad del azúcar, la ralladura de la piel de la naranja (sin la parte blanca) y el pellizco de sal (la sal sirve para acentuar la dulzor del pan, aunque parezca contradictorio).

Ahora vamos a preparar el fermento para que se vaya haciendo mientras amasamos. En otro bol introducimos 2 cucharadas de harina de trigo, la levadura de panadero y media cucharada de azúcar. Removemos bien y añadimos 25 ml (un cuarto de leche) tibia. Volvemos a mezclar y cubrimos con un paño de algodón, dejando en un lugar no muy frío y oscuro.

Ahora vamos a hacer la masa. En el centro del volcán incorporamos el huevo batido y empezamos a mezclar, intentando que la mantequilla se integre bien en la harina. Va a ser un proceso complicado ya que queda una masa bastante seca, así que sólo cabe paciencia. Cuando la masa está homogénea, podéis sacarla del bol y trabajarla sobre el mármol o la tabla de madera de la cocina donde os será probablemente más cómodo.

Cuando la masa está bien homogénea, la aplanáis un poco y añadís el resto del azúcar. De nuevo es cuestión de trabajarla bien hasta que quede bien integrada. Cuando este ocurre se añade en el centro de la masa el fermento - con 20 minutos de espera será suficiente - y volvemos a amasar. En total deberéis amasar alrededor de una hora.

Dejáis reposar en un lugar oscuro y tibio hasta que dobla el tamaño que tiene actualmente (efecto del fermento).

Cuando la masa doble el tamaño la extendéis sobre el mármol como si fuera un cilindro y separáis alrededor de una quinta parte de la misma. Este pedazo que sacáis se empleará para hacer los huesos que adornan la parte superior del pan. El resto de la masa la moldeáis para que tenga la forma redonda del pan ligeramente aplanada. 

Con el pedazo que hemos separado hacemos un cilindro largo que dividiremos en dos mitades. Cada mitad la amasaremos con la palma de la mano bien abierta, de manera que se formen las junturas de los huesos que tratamos de imitar. Así mismo separaremos dos trocitos pequeños para hacer la bola que simula el cráneo y con la que adornaremos la cúspide del pan.

Colocamos los dos "huesos" cruzados sobre el pan y la bolita en el punto donde se crucen. Precalentamos el horno a 190 grados y con 20-25 minutos de cocción - hasta que se muestre dorado y al pinchar un palillo este salga completamente seco - será más que suficiente.

El último paso es pintarlo con mantequilla derretida y espolvorear por encima azúcar, de manera que se pegue a la superficie. Dejamos enfriar y listo para comer.

Un dulce que de verdad os recomiendo.

Pastel de calabaza típico de los Estados Unidos


Esta es la receta tradicional del pastel de calabaza que se degusta en los Estados Unidos para estas fechas y Acción de Gracias. Así que si compráis unas calabazas con intención de decorarlas, podéis sacarle toda la pulpa y en lugar de tirarla, hacer este pastel.

INGREDIENTES:

Para la base de pastel:

  • Un vaso y medio de galletas de canela trituradas
  • Medio vaso de mantequilla derretida

Para el relleno de calabaza:

  • 500 gramos (15 onzas, aproximadamente 1 3/4 vasos) de puré de calabaza
  • 2/3 vaso de azúcar (alrededor de 150 gramos)
  • 1 cucharadita de canela molida
  • 1/2 cucharadita de jengibre molido
  • 1/4 cucharadita de clavo molido
  • 1/4 cucharadita de nuez moscada molida
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 2 huevos grandes
  • 1 vaso (200 ml) de nata para montar (heavy cream)
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
(Nota : si no queréis usar clavo, jengibre etc podéis emplear algo más tradicional como canela, ralladura de limón etc. En los Estados Unidos sí emplean estos saborizantes que en otros lugares no son tan habituales).

Precalentamos el horno a 180°C (350°F).

Engrasamos ligeramente un molde para pastel de unos 20 cm (9 pulgadas).

En un bol mezclam las galletas de canela trituradas y la mantequilla derretida hasta que estén bien combinadas.

Presionamos la mezcla de galletas en el fondo del molde para pastel para crear una base uniforme.

A continuación, en un tazón grande, mezclamos el puré de calabaza, el azúcar, la canela, el jengibre, el clavo, la nuez moscada y la sal.

Agregamos los huevos uno a uno y batimos bien después de cada adición.

Incorporamos la nata para montar y el extracto de vainilla, y mezclamos hasta que la mezcla esté suave y uniforme.

Seguidamente vertemos la mezcla de relleno de calabaza sobre la base de galletas en el molde para pastel y ya podemos llevar al horno.

Horneamos en el horno precalentado durante 45-50 minutos, o hasta que el pastel esté firme en el centro y un palillo insertado en el centro salga limpio.

Dejamos enfriar el pastel en el molde durante unos 15 minutos antes de transferirlo a una rejilla para que se enfríe por completo.

Una vez que esté completamente enfriado, se puede llevar al frigorífico antes de servir si se prefiere frío, aunque también es normal comerlo del tiempo. 

Se sirve a menudo con nata montada, a presión, o helado.

Está realmente bueno.

Panellets de espelta, quinoa y avena






Los panellets tradicionales se confeccionan con harina de almendra y azúcar a partes iguales, mezcla que se cohesiona con ayuda de clara de huevo y la acción fundente propia del azúcar. Esto suele ser caro ya que las almendras no son baratas. Si además los cubrimos de piñones, el coste sube considerablemente.

Pero si queréis hacer panellets baratos es posible hacerlo sustituyendo la almendra por otros frutos secos de coste más contenido como pueden ser los cacahuetes, si bien el sabor final difiere bastante del obtenido con las almendras. Se puede sustituir la harina de almendras por harina de avellanas, nueces, pistachos o castañas pero entonces al ahorro ya no es tanto. Eso sí, unos panellets hechos con harina de nueces, avellanas o castañas están buenísimos, casi tanto o más que los hechos con harina de almendras.

De las diversas pruebas que he hecho, tres harinas me han dado buen resultado : la harina de avena, la de quinoa y la de espelta. Otras en cambio no han dado buenos resultados, principalmente la harina de garbanzos, la de centeno y la de harina integral (en estas pruebas fallidas el sabor de la harina se imponía en exceso sobre el sabor a panellet que se quería obtener, no siendo nada agradables al paladar).

Aún en el caso de las harinas aptas, el sabor hay que mejorarlo añadiendo boniato y saborizantes que no sean caros para no desvirtuar la pretensión de hacer algo barato.

INGREDIENTES :

  • 250 gramos de harina de avena, quinoa o espelta
  • 250 gramos de azúcar
  • 150 gramos de boniato horneado
  • 2 huevos
  • Saborizantes varios : café, ralladura de la piel de limón, coco rallado
  • Decoración : fideos de chocolate, guindas, coco rallado etc

En primer lugar vamos hornear el boniato a 180 grados hasta que esté blando (también se puede emplear el microondas o simplemente hirviéndolos). Dejamos enfriar y extraemos la pulpa, desmenuzándola con un tenedor.

En un bol mezclamos la harina que tengamos o podamos encontrar (espelta, quino o avena), con el azúcar y la pulpa del boniato. Añadimos las claras de los dos huevos, reservando las yemas. Mezclamos bien hasta obtener una masa homogénea.

Si los queremos con sabor a coco mezclamos unos 100 gramos de coco rallado. Si los queremos con sabor a limón añadimos la ralladura de una piel de limón. Si los queremos de café, incorporamos una tacita de café (unos 30 ml de café expreso).

Separamos porciones de la masa y hacemos unas bolas del tamaño de una pelota de ping pong, incluso menos. Las aplasamos ligeramente y si queremos las podemos rodar por coco rallado o añadir una guinda roja. Los panellets que no tengan decoración externa los pintamos con las yemas que hemos reservado al principio y así quedaron dorados. No uséis la yema con los panellets decorados con coco rallado o con fideos de chocolate.

Precalentamos el horno a 180 grados y horneamos durante 20 minutos o hasta que estén bien dorados.

Se dejan enfriar y listos para comer, mucho más baratos que los hechos con harina de almendra o cualquier otro fruto seco.

¿Son fáciles de encontrar las harinas indicadas? La de espelta es una harina de trigo bastante rica en fibra. Se puede encontrar en tiendas dietéticas pero también en muchos supermercados.

La harina de quinoa es un pseudo cereal que convertido en harina sirve como sustituta de la harina de trigo. Se pueden hacer tortas, bizcochos, panes pero con la salvedad de que al no contener gluten no permite inflar las masas. Esto en cambio es positivo para los celíacos. Habitualmente se vende la quinoa en formato semillas y es algo más diícil de encontrar como harina, aunque no imposible.

Por fortuna una de las mejores harinas para hacer los panellets es de las más baratas y fáciles de hacer o conseguir. La avena se puede comprar en preparados específicos para hacer gachas y triturarla para conseguir harina con un procesador o similar. También es posible comprarla hecha a precios bastante económicos. Además el resultado obtenido es muy similar al de la harina de almendras, por lo que no la echaréis de menos.

El coste por kilo de panellets en cualquier pastelería oscila entre los 68 y los 88 euros (precios de octubre 2023) pero con estos alternativos no llega ni a 10 euros / Kg.

Castañas en microondas





Si no tienes una sartén perforada, no quieres encender el horno o más habitualmente eres de los que no tienen paciencia, he aquí algunos consejos para cocinar castañas en el microondas.

Es necesario hacer una muesca profunda en el lado plano de la castaña (ojo ! no el abombado). El corte debe atravesar las dos pieles y llegar a la pulpa porque si no lo hacéis así el vapor que se generaría haría estallar la castaña y os pondría el microondas perdido.

Colocad una cantidad pequeña cada vez ya que si hacéis demasiadas es seguro que algunas piezas se enfriarán antes de que llegue a vuestras bocas y entonces la piel interna se vuelve a pegar y ya no hay quien las despegue. Se deben pelar y comer todavía calientes.

Con un microondas de 800 W se aconsejan unos tres minutos, más o menos. No apartéis la vista del horno mientras se hacen para evitar que alguna castaña decida adelantar su cocción "a lo bestia"y convierta vuestro microondas en un campo de batalla.

Una vez cocidas, las sacáis del horno con cuidado - el horno estará lleno de vapor muy caliente - y las depositáis cubiertas con un paño en un plato. De esta manera tomarán la misma temperatura. Ya podéis comerlas pelándolas con relativa facilidad. Si las castañas no son de buena calidad la piel interna costará mucho de quitar. Si son buenas, se desprenderá enseguida. Recomiendo por esto motivo, además de por el sabor, las castañas gallegas aunque precisamente por su calidad su precio es alto y suelen destinarse grandes cantidades de la misma al mercado extranjero.

Dulce de Membrillo a la Turca






El membrillo es una fruta con aspecto de pera "deforme" pero de mayor tamaño. Su carne es áspera y ácida y poco atractiva al paladar. De hecho la mayoría de guías alimentarias no la consideran comestible al natural. 

Es originaria de Persia aunque allí prácticamente no se cultiva en la actualidad siendo Turquía el principal productor mundial. En este último país sí se consume al natural (cuando está muy maduro y es más pasable) aunque sigue siendo la confitura y la pastelería su uso más obvio. 

Esta receta que os presento se denomina Ayva Tatlisi y es muy fácil de preparar.

El resultado no recuerda en nada al pesado membrillo que nos ponían nuestras madres para merendar en el colegio sino, aunque parezca imposible, es suave y casi diría que ligero.

Por cierto, Ayva significa membrillo y Tatlisi, dulce.


INGREDIENTES :
  • Medio kilo de membrillos
  • 250 gramos de azúcar
  • 1 rama de canela


En primer lugar pelamos los membrillos y les quitamos las semillas. No lanzamos las semillas ni la piel, sino que las ponemos a cocer en un litro de agua durante una hora. Colamos el líquido añadiendo inmediatamente después, aún caliente, los 250 gramos de azúcar y la rama de canela. Removemos hasta que se disuelva.

A la vez ponemos a hervir la carne de las frutas en agua durante una media hora más o menos. No es para que se ponga blanda, sino para facilitar el horneado. Ahora colocamos la carne cocida en una fuente que pueda ir al horno y la bañamos con el caldo que hemos obtenido de la piel y las semillas. Encendemos el horno a 90 grados y dejamos dentro hasta que el membrillo se confita. Esto puede tardar unas cuantas horas, así que paciencia.

Se sirve como postre con un poco de helado de vainilla cremoso por encima o directamente con nata (que es tal y como lo sirven en Turquía). Aprovechando que estamos en época de este fruto merece la pena hacer la receta. Es espectacular, un postre que repetiréis seguro.


Tres maneras de cocinar los boniatos

 


AL HORNO

Hay muchas manera de preparar boniatos pero la que mejor queda es el horneado directo. La razón es que el horneado permite que el azúcar propio del tubérculo caramelice muy bien, dejándolo con un sabor muy dulce y sabroso.

Lavamos el tubérculo pero no lo secamos, de manera que esté algo húmedo. Si tiene alguna raíz la retiramos. No se debe quitar la piel externa. 

Hacemos dos o tres cortes profundos en lugares opuestos y distantes del boniato. Esto sirve para que el boniato pueda "respirar" y también para que podamos ver cuando empieza a sacar una sustancia oscura por los mismos. Esta sustancia oscura son los azúcares propios del boniato y cuando salen es que ya está casi cocido.

Precalentamos el horno a 190 grados. Introducimos los boniatos y dejamos hacer durante una hora. Una buena señal de que ya está hecho, o queda poco, es cuando empieza a rezumar azucar por los cortes realizados.

Si queremos comprobar si está hecho, deberemos clavar de nuevo un cuchillo que debería entrar en la carne como si esta fuera mantequilla. Y ya está, no hacen falta más florituras ni explicaciones.  

AL MICROONDAS

Hacer boniatos al microondas no es especialmente difícil. El resultado será más o menos satisfactorio dependiendo de la dulzor de los tubérculos. Cuando se hacen al horno el azúcar del boniato se potencia, pero en el microondas (basado en la agitación de las moléculas del agua) esto no ocurre de forma tan evidente. De esta manera en el horno un "mal" boniato puede salir bastante comestible mientras que en el microondas saldrá igual de malo que entró precisamente por esta falta de potenciación del dulzor. Por otro lado hacer un boniato al microondas es mucho más rápido y se gasta muchísima menos energía que hacerlo al horno. En estos tiempos que corren, no es un tema poco importante.

Limpiad bien de tierra el boniato lavándolo con abundante agua. No los sequéis de manera que estén húmedos. No retiréis la piel externa.

Con un tenedor haced algunas incisiones QUE NO SEAN PROFUNDAS en la piel. Esto se hace para que el vapor que se generará en el interior no rasgue la piel provocando que el tubérculo explote.

Se envuelve cada boniato en papel de cocina absorbente. Puesto que está húmedo, el papel absorberá dicha humedad. Esto se hace para facilitar la cocción del boniato.

Se introduce el boniato en el microondas. A 700 watios se precisan 12 minutos , a 800 watios alrededor de 10 minutos y con 1000 watios unos 8 minutos.

Si se introduce más de un boniato se ha de incrementar el tiempo de microondas en un 50%. Esto es, con un horno microondas de 700 watios, que requiriría 12 minutos para un solo boniato, para dos precisaría 18 minutos, para tres 27 minutos y para cuatro 40 minutos (considerando mismo tamaño de los tubérculos y dependiendo claro está del tamaño de los mismos).

No se debe pasar el tiempo de forma continua. Es preciso hacerlo en saltos de 5 minutos con un tiempo de reposo entre medio de 1 minuto. Esto es, para dos boniatos a 700 watios se deberá hacer primero 5 minutos y dejar reposar 1 minuto. Luego otros 5 minutos con otro minuto de reposo. Luego otros 5, de nuevo 1 de reposo y finalmente  3 minutos. En cada intervalo presionaremos para comprobar si está blando (cuando lo esté por todos lados significará que está listo) y para darle la vuelta, de manera que favorezcamos que las radiaciones penetran por igual por todos lados.

Si seguís los pasos anteriores podréis disfrutar de boniatos de una manera muy fácil. Sobretodo precaución al manipularlos, que pueden llegar a estar muy calientes. 

Eso sí, indicar que a pesar de que su consumo en España está muy limitado a las fechas que rodean el día de Todos los Santos, se trata de un tubérculo muy rico en fibra, carbohidratos, minerales y vitaminas, por lo que se debería consumir a lo largo de todo el otoño. Nuestra salud lo agradecería.

COCIDOS

Otra forma de preparar el boniato consiste en cocerlos. Es, después del microondas, la que menos energía consume y la más fácil de preparar. La caramelización del tubérculo es intermedia, peor que en el horno pero mejor que en el microondas. Cuanto más lenta sea la cocción, mejor caramelizará.

Lavamos el boniato y no le hacemos ningún corte o perforación.

Introducimos el boniato o boniatos en una cazuela con tapa, cubriendo con agua hasta un poco menos de la mitad del tubérculo. Colocamos a fuego bajo o muy bajo y dejamos hacer, con la tapa cubriendo la cazuela, hasta que se ablanden del todo. Si vemos que el agua se agota, añadimos un poco más sin rebasar el nivel indicado.

Receta tradicional de los Huesos de Santo



Los Huesos de Santo son un dulce típico del centro de España, equivalente a los Panellets del este del país. Se consumen para Todos los Santos es decir, de aquí a tres días,  y su precio suele ser elevado porque en su mayor parte se realizan de forma artesanal en las confiterías. 

El Hueso de Santo tradicional - huelga decir de dónde procede el nombre con sólo observar el aspecto que tienen - se confecciona con un cilindro de mazapán relleno de almíbar de yema, todo ello cubierto con una glasa. Actualmente el relleno se ha diversificado bastante siendo posible encontrar Huesos de cabello de ángel, mermelada o confitura, chocolate etc. Los que vamos a hacer los rellenaremos de cabello de ángel

INGREDIENTES

  • 200 gramos de harina de almendras
  • 300 gramos de azúcar glas
  • La clara de un huevo
  • Cabello de ángel (venden latas de esta confitura en casi cualquier supermercado)
  • Mantequilla
  • Harina blanca de trigo

En  un bol mezclamos los 200 gramos de harina de almendras con 200 gramos de azúcar impalpable (azúcar glas) y la clara de un huevo. Amasamos rotundamente hasta que queda una masa compacta y homogénea.

Echamos harina sobre el mármol de la cocina y con un rodillo extendemos la masa hasta quedar una lámina fina rectangular. Sobre ella extendemos el cabello de ángel y enrollamos con cuidado hasta formar un cilindro alargado que cortamos en secciones de unos 6 centímetros.

En un bol calentamos en el microondas unos 50 gramos de mantequilla hasta dejarlo a punto de pomada (unos 15 segundos serían suficientes). A continuación añadimos poco a poco los 100 gramos restantes de azúcar glas mezclándolos para que quede una masa homógena semi líquida (podemos incorporar una cucharadita de agua). Colocamos los Huesos sobre una bandeja que pueda ir al horno y los pintamos con la glasa. 

Precalentamos el horno a 160 grados y dejamos unos tres minutos aproximadamente. Si no queremos usar tanta azúcar, podemos prescindir de la glasa y simplemente pintarlos con la yema del huevo con lo que además conseguiremos un atractivo color dorado.

Un dulce excelente con un sabor inigualable.

Panellets tradicionales

 



Los panellets se consumen en Valencia, Baleares y Cataluña durante la fiesta de Todos los Santos, juntamente con frutos secos, castañas asadas, boniatos y vino dulce. Se suelen hacer mezclando patata o boniato con almendra y azúcar, aunque la presencia de los dos primeros ingredientes sólo se justifica por una razón de ahorro (aunque algunos prefieren en cualquier caso poner boniato o patata para hacer un dulce más liviano). El auténtico panellet sólo lleva azúcar, almendra molida, huevo, agua y un saborizante (opcional), que puede ser café, limón, jarabe de grosella, chocolate, frutos secos...lo que sea. Son bastante sencillos de hacer, sobretodo si no elegís cubrirlos de piñones o almendra ya que la cobertura puede llevar bastante tiempo (claro que sin frutos secos no son tan populares).

INGREDIENTES :

  • 250 gramos de almendra molida
  • 250 gramos de azúcar
  • 2 huevos
  • la piel rallada de un limón
  • Agua
  • Saborizantes : piñones, almendras, chocolate, jarabe de grosella, café

En un bol mezclamos el azúcar y las almendras molidas. Separamos las claras de la yemas de los huevos y reservamos estas últimas. Vertemos las claras en la mezcla de azúcar y almendras y empezamos a amasar. Es una masa bastante seca, por lo que deberemos trabajarla y mucho. Debe quedar homogénea y compacta. Si queremos hacer panellets con cubierta de almendras o piñones es recomendable aromatizar la masa con la ralladura de una piel de limón (sin la parte blanca que amarga). Si el panellet es de chocolate añadiremos 50 gramos de una tableta al 70% también rallada. Para el panellet de café añadiremos una taza de café negro (100 ml) y para el panellet de grosella medio vaso (100 ml) de jarabe de grosella. Si al final la masa, por mucho que la trabajemos, queda demasiado seca y se resquebraja con facilidad, la iremos salpicando con agua poco a poco hasta quedar suficientemente elástica.

Una vez tenemos la masa lista, separamos una cierta cantidad para crear cilindros alargados de unos veinte centimetros de largo y  un centímetro de diámetro. Cortamos los cilindros cada dos centímetros y situando cada trozo entre las palmas de la mano le damos una forma redondeada. De esta manera estamos seguros que todos tendrán el mismo tamaño.

Los panellets de chocolate, café y grosella se pueden hornear directamente a 180 grados colocándolos sobre un papel de hornear o la rejilla del horno. Con 15-20 minutos será más que suficiente (o cuando el exterior se empiece a dorar).

Los panellets cubiertos de almendras o piñones son algo más complicados. Hay que rodar las esferas de masa sobre los piñones enteros o almendras parcialmente troceadas. En teoría los frutos secos se deberán pegar a la masa pero en la práctica esto dependerá de viscosidad de la superficie, así que lo más probable es que debáis hacerlo uno a uno, sobretodo en el caso de los panellets de piñones, los más apreciados.  Cuando consigáis una buena cobertura, debéis pintar la superficie con las yemas de huevo que habéis separado al principio. Recordad, esto sólo en el caso de cubierta con frutos secos para que el panellet quede brillante. Como en el resto de panellets, con hornear a 180 grados durante 15-20 será más que suficiente.

Con las cantidades referidas es posible hacer hasta dos docenas de panellets.


Tarta de Leche a la Croata (Mliječna Pita)


La Mliječna Pita es una tarta muy popular en Croacia y en general en todos los países que formaban antiguamente parte de la extinta Yugoslavia

"Mliječna" significa lácteo o leche en croata mientras que "pita" es una palabra que aparece en casi todos los idiomas de la zona, incluido el griego, y que puede significar tanto pan como tarta (como es en este caso).

Se realiza con una base que se rellena con una mezcla de sémola, huevos y sobretodo leche para al fina cubrirlo todo con una tapa hecha con la misma masa de la base.

Esta Tarta de Leche posee un sabor muy suave y en cuanto le clavas el diente te das cuenta de por qué es tan popular. Además es muy fácil de hacer. Si quieres hacerla de forma rápida puedes cambiar el forro por masa quebrada - la que no sube - aunque hay que advertir que no es igual, ya que la base y tapa de la Tarta de Leche lleva huevo, cosa que no hace ni el hojaldre ni la masa quebrada.

Os voy a dar la receta tanto con la base tradicional como usando masa quebrada.

INGREDIENTES :

Para la base (forro) y tapa:

  • 250 g de harina
  • 125 g de mantequilla fría
  • 1 huevo
  • 1 cucharada de azúcar
  • Una pizca de sal

Si no queréis perder tiempo, se pueden comprar 2 hojas de masa quebrada en sustitución de todos los ingredientes anteriores.

Para el relleno:

  • 1 litro de leche
  • 4 huevos
  • 200 g de azúcar
  • 1 sobre de azúcar vainillado
  • 100 g de sémola de trigo*
  • 100 g de pasas (opcional)
  • Ralladura de un limón

* La sémola mejor que sea fina. Como sabéis, la sémola es grano de trigo duro triturado. El trigo duro es el que se emplea para hacer pasta pero no para confeccionar panes, por ejemplo. Si la sémola la continuáramos moliendo se obtendría la misma harina con la que se hacen macarrones, spaghetti etc.

Preparación de la base y la tapa:

En un bol grande, mezclamos la harina, la mantequilla fría cortada en cubos, el huevo, el azúcar y una pizca de sal.

Amasamos la mezcla hasta obtener una masa suave y homogénea. Si tenéis amasadora o robot de cocina con esta función es el momento de emplearla.

Dividimos la masa en dos partes, una ligeramente más grande que la otra.

Engrasamos un molde para tarta (22 cm diámetro, más o menos) con mantequilla y extendemos la masa más grande en el fondo del molde y a lo largo de los lados para formar el borde. Nos aseguramos de que la masa cubra todo el molde.

Lo dicho antes, si os queréis ahorra este proceso, comprad masa quebrada y solo tendréis que amoldarla a la base.

Preparación del relleno:

En una cazuela grande, calentamos la leche sin que hierva y agregamos la sémola de trigo, revolviendo constantemente para evitar grumos.

Cocinamos la sémola a fuego medio hasta que espese. Luego, retiramos del fuego y dejamos enfriar un poco.

En un bol aparte, batimos los huevos con el azúcar y el azúcar vainillado hasta que la mezcla esté suave y cremosa.

Agregamos la ralladura de limón y las pasas (si las estás usando) a la mezcla de huevo.

Ahora vertemos la mezcla de sémola en el fondo de la masa que habíamos colocado en el molde.

Estiramos la masa más pequeña en un círculo y la colocamos sobre la parte superior del relleno.

Sellamos los bordes de la tarta, asegurándote de que la masa superior esté bien unida a la base.

Precalentamos el horno a 180°C.

Horneamos la tarta durante aproximadamente 40-45 minutos, o hasta que esté dorada en la parte superior (si queremos que quede muy dorada la pintamos con yema de huevo, pero no suele ser necesario).

Transcurrido el tiempo dejamos enfriar la tarta, espolvoreamos azúcar glas por encima si se desea y se cortan las porciones a servir.

 Vais a alucinar con lo buena que está.

BBQ Pulled Pork Sandwich

El nombre de esta receta se podría traducir como "Bocadillo de cerdo desmenuzado con salsa barbacoa". Es muy popular en los Estados Unidos y cada vez más se está imponiendo en otros lugares como alternativa a la clásica hamburguesa de carne de res, cada vez más cara e inaccesible.

La base del bocadillo es el pulled pork que no solo se emplea como relleno, si no también para otras recetas o incluso como plato principal. El pulled pork es muy tierno y fácil de comer, por lo que si te gusta la carne de cerdo no echarás en falta la carne picada de las hamburguesas.

Se hace de forma muy sencilla, calentando en el horno a baja temperatura una pieza de paletilla o jamón de cerdo hasta que queda muy blanda. A continuación se extraen hebras o hilos de manera que la carne queda completamente desmenuzada.

INGREDIENTES

  • 1 paleta de cerdo (aproximadamente 2,5 a 3 kg)*
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 2 cucharadas de sal
  • 1 cucharada de pimienta negra
  • 1 cucharada de ajo en polvo
  • 1 cucharada de cebolla en polvo
  • 1 cucharada de pimentón ahumado (smoked paprika), opcional**
  • 1/2 vaso (100 ml) de caldo de pollo
  • 1/2 vaso (100 ml) de salsa barbacoa
  • Panecillos de hamburguesa o pan de sándwich
  • Encurtidos, cebolla en rodajas y hojas de lechuga o lombarda (opcional, para acompañar)


* Si no queréis hacer mucha cantidad, podéis emplear filetes de pierna de cerdo (generalmente se venden como filetes de jamón).

** Es muy típico que el pulled pork se prepare a la barbacoa y tenga un cierto regusto ahumado. Como sería entonces una preparación muy larga y tediosa, se puede emplear pimentón ahumado o simplemente prescindir de dicho gusto.


En primer lugar prepararamos la paleta de cerdo (la paleta son las patas delanteras del cerdo). La lavamos y secamos bien con papel de cocina. Luego, mezclamos en un bol pequeño la sal, la pimienta negra, el ajo en polvo, la cebolla en polvo y el pimentón ahumado (si queréis) para hacer un condimento seco.

Frotamos la paleta de cerdo con el condimento seco por todos los lados, asegurándonos de que esté bien cubierta. 

Dejamos que repose a temperatura ambiente durante unos 30 minutos para que los sabores se absorban.

Mientras tanto, precalentamos el horno a una temperatura de cocción baja y constante, alrededor de 110-120°C.

Colocamos la paleta de cerdo en el horno con el lado de la grasa hacia arriba. Horneamos durante unas 6-8 horas o hasta que la carne esté tierna y se pueda desmenuzar fácilmente con un tenedor. Es fácil comprobar tal cosa con solo que pinchemos la paleta con un tenedor.

Cuando la paleta de cerdo esté lista, la retiramos y la dejamos reposar durante unos 20-30 minutos. Luego se extrae Y EN CALIENTE, se emplean dos tenedores para desmenuzar la carne, separando la grasa y los huesos.

En un bol grande, mezclamos la carne desmenuzada con el caldo de pollo y la salsa barbacoa. 

Añadimos la cantidad de salsa que se desee, según lo "mojado" que quieras el bocadillo. 

Para servir, tostamos ligeramente los panecillos de hamburguesa o el pan de sándwich. Luego, colocamos una porción generosa de la mezcla de cerdo desmenuzado en la parte inferior del pan y agregamos acompañamientos como encurtidos, cebolla en rodajas y hojas de lechuga y/o lombarda.

Cubrimos con la otra mitad del pan y listo para comer, acompañado de patatas fritas o ensalada de col o kimchi, que le va muy bien.

Tater tots


Las Tater Tots son un delicioso aperitivo de patatas trituradas que se moldean en pequeñas croquetas y se hornean hasta que estén crujientes por fuera y suaves por dentro. Son muy populares en los Estados Unidos como acompañamiento de cualquier tipo de plato. Es la "patata frita" que suelen servir en las cafeterías y los comedores escolares. Además se puede encontrar en grandes bolsas congeladas en cualquier supermercado ya que son muy populares.

Son realmente fáciles de hacer. Aquí tenéis la receta tal y como se realiza en los Estados Unidos.

Ingredientes:

  • 2 vasos de puré de patatas 
  • 1 vasos de queso cheddar rallado*
  • 1/4 de vaso de harina
  • 1 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de pimienta negra
  • 1/2 cucharadita de ajo en polvo
  • 1/2 cucharadita de cebolla en polvo
  • Aceite vegetal para freír

* se puede emplear otro queso si se quiere (manchego, emmental etc)

Nota: el vaso que se emplea es el típico de agua, de entre 200 y 250 ml de capacidad. 


Primero hacemos puré de patatas hirviendo las patatas peladas hasta que estén tiernas. Luego las aplastamos con un tenedor o las pasamos por un pasapurés. Para llenar dos vasos necesitaremos entre 4 y 5 patatas.

En un bol grande, mezclamos el puré de patatas, el queso cheddar rallado, la harina, la sal, la pimienta, el ajo en polvo y la cebolla en polvo. Mezclamos todo hasta obtener una masa homogénea y libre de grumos (pasad la harina por un colador o cedazo para que sea más fácil la mezcla).

Tomamos pequeñas porciones de la mezcla y formamos pequeñas croquetas alargadas o cilíndricas. Deben tener el tamaño de un bocado. Si veis que la masa es demasiado fluida, añadir muy poco a poco algo más de harina pero con mucho cuidado.

Calentamos el aceite vegetal (girasol, canola, maíz) en una sartén grande a fuego medio-alto. Debe ser suficiente para sumergir las croquetas.

Cuando el aceite esté caliente, freímos las croquetas en lotes hasta que estén doradas y crujientes, aproximadamente de 3 a 5 minutos. Giramos las Tater Tots ocasionalmente para asegurarnos de que se cocinen de manera uniforme. Freíd pocas a la vez para que no se toquen entre sí.

Retiramos las Tater Tots del aceite caliente y las colocamos sobre toallas de papel para eliminar el exceso de aceite.

Servimos los Tater Tots caseros bien calientes y si se quiere acompañado con ketchup, mayonesa o mostaza. No se suelen espolvorear con sal pero muchos lo hacen para darles más sabor. 

Las combinaciones de especias pueden variar mucho dependiendo de quién las prepare. En algunos casos emplean paprika picante o algunas hierbas aromáticas.

Por cierto, si os preguntáis que significa "Tater tots" que sepáis que es slang del inglés americano. "Tater" sería slang o dialectal para "patata" y "tot" significa "bebé" o "pequeño". En general "tot" se aplica a niños menores de 3 años. Así que "tater tot" significaría "patatas bebé".