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Se acerca el carnaval : Bica de Laza

De todas las bicas y bizcochos gallegos mi favorita es la Bica de Laza que solo lleva claras de huevo, nata y harina y aún así está tan esponjosa o más que cualquier bizcocho levado. Por los ingredientes que usa el color que adquiere es blanco, y de ahí el nombre. Os dejo a la imaginación cómo es su textura al paladar, pero es de lo más fino que podéis probar.


Laza es una pequeña población de la comarca de Verín famosa por su carnaval, el Entroido, precisamente la fiesta en que se solía consumir la Bica aunque en la actualidad las panaderías de la zona la venden casi en cualquier momento. Así que si queréis disfrutar de la Bica podéis hacer esta receta o aún mejor daros una vuelta por la comarca y visitar Laza durante el Entroido, que ya no queda tanto para que se celebre.

INGREDIENTES :

8 claras de huevo
350 ml de nata para montar (con un mínimo de materia grasa del 35%, preferiblemente el 38%)
450 gramos de azúcar
350 gramos de harina de repostería

En un bol batimos las claras a punto de nieve. Para que monten bien y rápido les ponéis un pellizco de sal y unas gotitas (tres a lo sumo) de zumo de limón. Antes de que alcancen el punto de nieve - ya sabéis, ese momento mágico en que al dar la vuelta al bol las claras montadas no caen despreciando olímpicamente la ley de la gravedad - les vais incorporando poco a poco el azúcar hasta que se integre bien.

Cuando se alcanza el punto de nieve añadimos poco a poco la harina bien tamizada, removiendo con la ayuda de una espátula en movimientos circulares de arriba a abajo, evitando que el aire que hemos atrapado con las claras se pierda. Reservamos.

Mientras hemos montado las claras hemos dejado la nata en el congelador (con 15 minutos será más que suficiente). Con eso será más fácil montarla.

Una vez la nata está montada la integramos en las claras con el mismo movimiento envolvente con que hemos mezclado la harina.

Nos hacemos con un molde rectangular de silicona o uno metálico forrado de papel para hornear y engrasado.

Vertemos en el molde la mezcla de la masa y luego espolvoreamos la superficie con azúcar granulada.

Precalentamos el horno a 180 grados e introducimos el molde durante 30-35 minutos, vigilando por si la superficie se tuesta demasiado. Si esto ocurre, sacamos inmediatamente.

Dejamos enfriar por completo y desmoldamos. Al primer bocado caeréis rendidos, es de una finura y un sabor increíble.

Protegerse de los resfriados a través de la alimentación


Probablemente antes el ser humano saldrá de los límites del Sistema Solar que encontrará un remedio para el resfriado común. Lamento también no ser portador de soluciones mágicas para prevenir esta molesta enfermedad. No las hay. Podemos luchar contra el contagio con una buena higiene e impidiendo que nuestro cuerpo pierda calor pero una vez el virus ha entrado en nuestro cuerpo lo único que podremos hacer es mitigar sus efectos. Veamos algunos alimentos que nos pueden ayudar.

1. El caldo de pollo : se ha comprobado que la ingesta de caldo de pollo permite que las mucosidades nasales o de pecho sean más claras, facilitando su expulsión. Es además un buen hidratante, un alimento completo si añadimos verduras y pasta y además aporta mucha proteína esencial para el sistema inmunológico

2. Vitamina C : parece descartado que la vitamina C impida el desarrollo de los virus implicados en el resfriado común y la gripe; no obstante parece ser que tomar alimentos ricos en esta vitamina ayuda a aliviar los síntomas y acortar la duración de la enfermedad. Es importante consumir naranjas, mandarinas, fresas etc en forma de zumo o fruta. También el perejil o el pimiento verde son muy ricos en esta substancia por lo que se recomienda emplearlos en ensaladas (cocinados pierden gran parte de la vitamina C).

3. Ajo :  cuando el ajo es cortado o machacado se genera una substancia denominada alicina que tiene cierto poder antibiótico. Se debe consumir crudo ya que cocinado se pierde esta propiedad, por lo que  va a ser difícil que el niño lo ingiera de esta manera. Hay estudios realizados con adultos que indican que la alicina puede prevenir los resfriados o acortar sensiblemente su duración. Como la alicina es muy inestable los efectos preventivos son mayores cuando se consume en forma de cápsulas. La ventaja de las cápsulas es su concentración y que no nos convertirán en "paria sociales" cuando abramos la boca.

4. Comer carne : consumir carne  tiene una sencilla explicación ya que en ella hay abundante hierro y zinc. Ambos minerales tienen un efecto positivo en el buen funcionamiento de nuestro sistema inmunológico. Las carnes rojas y aquellas procedentes de aves de corral son las más adecuadas.
Hay algunos sprays con zinc que se comercializan para que aplicados en las fosas nasales descongestionen las vías nasales. No es recomendable su uso con niños asi como tampoco proporcionar suplementos minerales ya que podrían ser perjudiciales. En adultos no hay problema.

5. Miel : La miel es un buen remedio para aquellos resfriados que afectan nuestra garganta. Se suministró una cucharadita de miel a niños entre 2 y 5 años y dos cucharaditas a niños entre 6 y 12 años comprobándose que se mejoraba su descanso nocturno al aliviarse la tos. No se debe proporcionar miel a menores de dos años ya que se podrían dar casos de botulismo infantil, un trastorno que puede llegar a ser mortal.

6. Cebolla : cuando cortamos una cebolla ésta emite una substancia de autodefensa que irrita nuestros ojos a través de las fosas nasales. Esta misma substancia tiene un efecto broncodilatador, por lo que si tosemos durante la noche - especialmente en caso de tos seca - basta con cortar una cebolla y colocarla en la habitación para que la tos se alivie considerablemente.

7. Agua : ingerir agua, estar bien hidratado, facilita la expulsión de la mucosidad al clarificarla.

Otras medidas a tomar cuando nos resfriamos, o para prevenir la enfermedad, son :

1. Airear las habitaciones y mantenerlas en la medida de lo posible bien soleadas.
2. Mantener la boca cerrada y la nariz protegida cuando estén en la calle.
3. Acostumbrarse a no llevar la mano a los ojos, boca o nariz a menos de que esté bien limpia.
4. Lavarse las manos a menudo.
5. Evitar tocar objetos de la calle, especialmente pasamanos, pomos u objetos que sean tocados por otras personas de manera continuada.
6. Evitar que estén mucho rato en lugares cerrados o poco ventilados con mucha gente alrededor.
7. Evitar enfriamientos o sufrir bruscos cambios de temperatura

Higos en jarabe


Esta receta se realiza con higos secos, así que la podéis preparar en cualquier momento del año. Se tarda 15 minutos en realizarla, de manera que el tiempo – o la falta del mismo – tampoco es problema.

INGREDIENTES (4 personas) :

    • Un vaso y medio de higos secos cortados en trozos

    • Medio vaso de agua

    • 2 cucharadas de azúcar

    • Una cucharadita de extracto de vainilla

    • Media cucharadita de canela en polvo

    • Una cucharadita de ralladura de piel de naranja

    • El zumo de una naranja pequeña

En una cazuela mezclamos el azúcar, el agua, el extracto de vainilla, la canela y la ralladura de la piel de naranja además del zumo. Llevamos a ebullición sin dejar de remover y cuando esto ocurra bajamos el fuego y agregamos los higos cortados en trozos. Cocinamos hasta que el jarabe espesa y los higos estén blandos. 

Se sirven a temperatura ambiente o ligeramente fríos (colocar en la parte alta del frigorífico un máximo de dos horas y luego sacar cuando se empieza a comer para que a la hora del postre no esté demasiado frío).

Gofres belgas

 


Nada más fácil que hacer gofres. La masa se hace en pocos minutos y se hornea en casi menos. Son 25 minutos cronometrados, así que no hay excusa para no hacerlos. Luego se pueden decorar con nata, o mermelada o frutos del bosque o fruta....

Los gofres son de origen belga. Para realizarlos es preciso disponer de unos moldes especiales de silicona o aluminio (tengo de los primeros y van perfectos) o bien de una gofrera, una máquina que a modo de sandwichera da a la masa la forma requerida y el punto de cocción necesario. Aunque soy adicto a los gofres en mi cocina no cabe ni una máquina más, así que utilizo el horno aprovechando que antes he horneado alguna otra receta y así ahorro mucho dinero en electricidad.

INGREDIENTES (me da para 8 gofres en bases de silicona de la marca Lekue)

  • 700 gramos de harina de fuerza
  • 2 vasos (400 ml) de leche entera
  • 200 gramos de mantequilla sin sal
  • 3 huevos grandes
  • 1 cucharadita de azúcar vainillado o esencia de vainilla (opcional si vais a usarlos con crema, chocolate, nata, mermelada, miel etc que ya incorporan su propio sabor)
  • 1 cucharadita de levadura química (tipo Royal)
  • Un pellizco de sal

En un bol se mezclan todos los ingedientes EXCEPTO la mantequilla. Se bate bien para que no queden grumos.

Una vez tenemos una masa homogénea y libre de grumos, añadimos la mantequilla fundida y batimos de nuevo para que mezcle bien.

Precalentamos el horno a 220 grados. Vertemos la masa, que será evidentemente líquida, en los moldes de gofres. Introducimos en el horno exactamente 8 minutos, calor arriba y bajo, posición media.

Sacamos del horno, desmoldamos (la masa ya será firme) y ahora horneamos 5 minutos con la rejilla hacia arriba para que coja color.

Ya tenemos los gofres listos para decorarlos como queramos y devorarlos en segundos.


Plum cake inglés

El plum cake es un bizcocho tradicional inglés con un relleno de fruta confitada y opcionalmente aromatizada con licor. Existen pasteles similares en infinidad de gastronomías y por eso es muy difícil determinar el origen exacto del mismo, es decir, si nació de forma autónoma o bien fue copiado de algún pastel anterior de la Europa continental. 

En Inglaterra se consume a lo largo de todo el año, siendo lo habitual servirlo a los postres o acompañando al típico té que los ingleses consumen a todas horas. 

INGREDIENTES :

  • 250 gramos de harina de repostería
  • 200 gramos de mantequilla sin sal
  • 200 gramos de azúcar moreno
  • 4 huevos grandes
  • Levadura química (tipo Royal)
  • 50 gramos de pasas corintias o sultanas (sin semillas)
  • 50 gramos de frutas confitadas
  • 50 gramos de nueces picadas
  • 1 naranja
  • 1 limón
  • 100 ml de ron (opcional)

En una cazuela o al microondas fundimos la mantequilla. En el bol donde hemos fundido la mantequilla incorporamos el azúcar moreno y batimos bien para que se disuelva.

A continuación incorporamos los huevos y batimos de nuevo bien. Exprimimos la naranja y rallamos la piel del limón y añadimos ambos a la mezcla. Seguidamente vertemos la harina tamizada sin dejar de remover y finalmente el sobre de levadura química.

Si queremos añadimos el ron.

Enharinamos las frutas confitadas, las pasas y las nueces para incorporarlas a la masa. Esto sirve para evitar que se vayan al fondo (la harina las retiene por todo el volumen del plum cake).

Os recomiendo usar un molde rectangular de silicona porque será más fácil desmoldar. Si no disponéis del mismo engrasado uno de aluminio o similar.

Precalentamos el horno a 180 grados y hornear por espacio de 45 minutos (antes de extraerlo comprobad que está seco clavando un palillo en el centro).

El resultado es un pastel oscuro, denso y muy aromático, ideal para tomar café o como final de una comida no muy copiosa.

Si se quiere se puede decorar por la parte superior con fruta confitada o frutos secos.

Bacalhau dourado

En Portugal las preparaciones de bacalao son muy populares, al igual que ocurre en España, Italia y sur de Francia. La razón reside en la dispensa papal que se otorgó al mismo durante la Edad Media para que se pudiera consumir durante Cuaresma, algo que estaba vedado para todo tipo de carne y pescado hasta la fecha. Eso hizo que se desatara una auténtica fiebre por la captura y comercio del bacalao que llevó a pescadores portugueses y vascos hasta la isla de Terranova, en la actual Canadá, donde fundaron factorías para salar el pescado, en una época donde no había casi ninguna otra forma de conservar los alimentos, y llevarlo a Europa al final de la campaña de pesca. 

Es esta la razón por la que Canadá, finalmente colonizada por franceses e ingleses, esté plagada de toponímicos portugueses y vascos. Por ejemplo la península del Labrador se denomina así por el navegante y explorador portugués Joao Fernandes Lavrador, aunque en realidad dicho nombre se lo otorgó él mismo a Groenlandia y no al territorio que finalmente fue denominado de tal manera por una de esas extrañas carambolas de la Historia.

Sea lo que sea, en nuestro país vecino existen innumerables recetas que tienen el bacalao como estrella principal. Esta que nos ocupa es muy popular tanto en Portugal como en España. Los españoles que la probaron la han ido demandando en sus restaurantes locales de manera que algunos de Madrid ya lo ofrecen en sus cartas.  No es tan tradicional como otras preparaciones lusas ya que su historia se puede remontar a la población de Elvas , en el Alentejo, más cercana a Badajoz que a Lisboa y a un tal Senhor Braz que parece ser inventó la receta en un pasado no muy lejano. De hecho en Elvas se lo encuentra indistintamente como Bacalhau Dourado y como Bacalhau Braz.

Es una receta fácil de hacer y muy curiosa, ya que parece una tortilla sin llegar a serlo.

INGREDIENTES (4 personas) :

  • 300 gramos de bacalao en migas
  • 3 ó 4 patatas medianas
  • 4 huevos
  • Sal
  • Aceite de girasol

Opcional : cebolla, ajo, aceitunas negras, perejil picado

En primer lugar el día anterior debemos poner en remojo el bacalao para desalarlo, cambiando el agua dos veces al menos.  Esto es habitual en toda preparación con bacalao salado. Lo que no es tan habitual es lo que sigue : con una mandolina (no hay otra, si no la tenéis hay que hacerse con una) cortamos patatas paja y también las ponemos en remojo otras 24 horas, naturalmente en un recipiente aparte. Las patatas no tienen sal pero tienen almidón y cuanto menos tengan más crujientes quedarán. Lo de 24 horas para unas patatas de apenas unos milímetros de grosor es una exageración, pero se hace por igualar los tiempos de remojo del bacalao. 

Transcurridas las 24 horas escurrimos bien el bacalao y las patatas. Es importante que ambos queden bien secos, por lo que los colocaremos sobre papel de cocina absorbente. Si las migas de bacalao son grandes las desmenuzamos aún más.

En primer lugar vamos a freír el bacalao en un chorro generoso de aceite. Esta preparación no usa aceite de oliva, por regla general. En algunos recetarios se añade también una cebolla cortada en juliana y hasta un diente de ajo picado, pero no los suelo poner. Va a gustos. 

Mantenemos el bacalao unos minutos y retiramos del fuego.

En una sartén con abundante aceite de girasol freímos las patatas hasta que quedan bien crujientes y doradas. Retiramos del fuego y escurrimos el sobrante, colocándolas sobre un papel absorbente si fuera necesario.

Batimos los huevos.

Volvemos a colocar la sartén con el bacalao en en fuego y vertemos por encima las patatas fritas. Removemos bien. Inmediatamente incorporamos los huevos batidos y un pellizco de sal (cuidado porque el bacalao, aunque esté desalado, sigue estando fuerte). Con una cuchara de madera mezclamos todos los ingredientes hasta que el huevo empieza a cuajar pero no del todo, ya que debe quedar relativamente líquida.

Retiramos del fuego y si queremos adornamos con aceitunas negras y perejil espolvoreado. Es tan fácil de hacer y está tan sabroso que repetiréis la receta una y otra vez. 

Huevo a la escocesa

Muy populares en el Reino Unido, son la típica comida que se hace para desayunar pero sobretodo para llevar de picnic, en esos raros días en que luce el sol en la campiña de las islas británicas. Consiste en un huevo duro recubierto de carne picada y todo ello rebozado. El huevo se puede hacer con la yema todavía blanda o bien duro, al gusto del comensal.

Así que ya sabéis, si este domingo no se os ocurre qué desayunar, esta puede ser una solución.


INGREDIENTES (4 personas) :

  • 4 huevos 
  • 3 salchichas grandes (butifarras) de unos 150 gramos cada una
  • Harina de trigo blanca
  • Pan rallado (o panko japonés)
  • 1 huevo extra (para rebozar)
  • Aceite de girasol, maíz o canola

En primer lugar vamos a hervir los huevos. Si los queremos duros los herviremos en agua que cubra los huevos con una cucharada de sal y un chorro de vinagre durante 12 minutos (a contar desde el primer hervor). Una vez hervidos los pasáis por agua fría y peláis.

Si los queréis con la yema blanda recomiendo hacerlo de la siguiente manera : 

En una olla con un centímetro de agua - es decir, que el huevo no quedará cubierto ni de casualidad -  la llevamos a ebullición. En ese momento incorporamos los huevos y tapamos la cazuela para que se cocinen al vapor exactamente 6 minutos. Transcurrido el tiempo los llevamos bajo el chorro de agua fría y esperamos un rato hasta que se enfríen del todo. Golpeamos entonces la base ancha del huevo y los pelamos - será muy fácil - reservándolo.

En un bol vertemos la carne de las tres butifarras. Generalmente ya llevan algún saborizante, generalmente ajo y pimienta, pero podéis añadir perejil picado, orégano o lo que queráis para dar a la carne el sabor que más os guste. Con una cuchara de madera rompéis la forma de carne y las mezcláis, para que quede como una masa única.

Ahora agarráis la cantidad de carne que quepa en la palma de la mano y la colocáis sobre un papel film. Con otro papel film aplastamos la bola de carne hasta que quede plana, no muy gruesa, y del tamaño habitual para una hamburguesa.

Colocamos encima el huevo, en el centro, y con ayuda del papel film vamos envolviendo el huevo de manera que quede rodeado completamente por la carne.

Rebozamos el huevo primero en harina blanca, luego en huevo batido para luego envolverlo en pan rallado o panko, al gusto.

Preferiblemente en una freidora de manera que el aceite envuelva del todo al huevo y a una temperatura de 170 grados freímos la pieza durante 5 ó 6 minutos. Si no tenéis freidora se puede usar sartén cuidando de que haya al menos 1 cm de profundidad de aceite y dando la vuelta al huevo para que se haga por todos lados. 

Transcurrido el tiempo sacamos y dejamos reposar sobre papel absorbente unos minutos antes de servir.

Están realmente deliciosos. Comprobaréis que si habéis elegido la opción de conservar la yema líquida, cuando abráis el huevo ésta se distribuirá por el plato o, si vais con cuidado, podréis mojar la misma.

Pollo rebozado a la japonesa con panko

Los japoneses comen poca carne y por eso sus recetas con este ingrediente tienen una clara influencia occidental. El Tonkatsu es una de ella. Se trata de carne rebozada en panko (el pan rallado típico japonés) y bañado (o mojando) en la salsa homónima. Se trata de un plato oriental que nadie rechazaría, por mucho que no fuera afecto a ese tipo de gastronomía. 


INGREDIENTES (4 personas) :

Para la carne :

  • Lomo de cerdo cortado en filetes gruesos (en total unos 600 gramos)
  • 1 huevo
  • Panko*
  • Harina blanca de trig
  • Pimienta negra molida
  • Sal
  • Aceite de maíz, girasol o canola
* pan rallado típico de Japón

Para la salsa tonkatsu :

  • 3 cucharadas de salsa Worcestershire
  • 2 cucharadas de ketchup
  • 2 cucharadas de salsa de ostras *
  • 1 cucharadita de azúcar blanco

* Esta salsa se encuentra en tiendas especializadas en comida oriental o en grandes superficies.


Esta receta se puede hacer con cualquier carne que se pueda rebozar : solomillo, chuleta etc. El lomo de cerdo es una opción barata y por eso la hemos elegido. Escoged la que más se adapte a vuestros gustos y economías.

Es importante, en el caso del lomo de cerdo, cortar el filo de grasa que rodea el corte porque al freír se retraería y la carne no quedaría igual de frita por todos lados. Con hacer cortes con la tijera o el cuchillo cada 2 centímetros debería ser suficiente.

A continuación salpimentamos al gusto y rebozamos en la harina de trigo para bañarlo en huevo a continuación. Eliminamos el exceso de huevo y rebozamos seguidamente en panko, hasta que queda bien cubierto.

En una sartén con un dedo de aceite vegetal freímos la carne un par de minutos por cada lado. Una vez frita la depositamos en un papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

Hacer la salsa es trivial. Simplemente añadimos el listado de ingredientes que hemos expuesto anteriormente haciendo que el azúcar quede bien disuelto.

Se sirve la carne bañada en la salsa o bien en un aparte para que el comensal moje a su gusto.

Si no tenéis panko aquí podéis ver cómo  hacerlo si no encontraís una tienda que lo venda :


El panko no es más que el pan rallado habitual en la cocina japonesa y que se realiza exclusivamente con la miga blanca del pan, no con la corteza. En Japón es habitual encontrar el panko en cualquier supermercado tal y como nosotros encontramos el pan rallado, pero aquí puede ser un problema. ¿Merece la pena hacer las recetas con panko? El panko produce unos rebozados más crujientes y con menor absorción de aceite y por eso es en principio más sano.

Podemos hacer panko de forma sencilla, si no podéis encontrarlo en vuestras tiendas habituales utilizaremos pan de molde.

INGREDIENTES :

  • 10 rebanadas de pan de molde

Retiramos el borde del pan de molde. Cortamos la miga blanca en trozos y los metemos en la picadora. Damos dos o tres golpes, que no quede demasiado pequeño.

Precalentamos el horno a 90 grados y metemos las migas sobre un papel para hornear. Dejamos durante 10 minutos para que se sequen bien (vigilando que sigan quedando blancas, no doradas). 

Y ya tenemos panko para nuestros rebozados orientales.

Lángos

El lángos a veces se llama la pizza húngara y de hecho se le parece bastante, aunque con sutiles diferencias. Pertenece al conjunto de panes con rellenos o toppings que abundan en Europa como el Lamadjun armenio, la Coca de Recapte leridana o la Flammkuchen alsaciana (aparte de la pizza napolitana, claro).

En principio el lángos se horneaba pero más tarde se empezó a freír en aceite, al igual que ocurre con algunos tipos de pizza napolitana. Los lángos se suelen hacer de varios tipos : rellenos, con cobertura (lo cual no excluye que además estén rellenos), salados y dulces. 

El relleno se cocina en ocasiones directamente con la fritura de la masa (en este caso la mayoría de las veces es queso) mientras que en otras se cocina aparte (y suele ser calabaza).

La cobertura también se cocina aparte, si así lo precisa, depositándose sobre la masa una vez frita. Si la cobertura es dulce - nutella y mermelada son muy habituales - se coloca con el lángos caliente o ya a temperatura ambiente.

La verdad es que no hay una receta única sobre rellenos y coberturas. Ocurre un poco como con la pizza italiana, lo cual no quiere decir que un lángos con piña y pollo no sea mirada con recelo por un húngaro.

Como he dicho los rellenos más tradicionales son queso y calabaza. Para las coberturas son habituales el queso, la carne, una mezcla de queso con paprika (picante o dulce) y la nata agria. de 

Esta es la típica comida húngara que se vende en puestos callejeros. También la podéis encontrar en Austria, Eslovaquia, Serbia y Rumania. No porque sea muy popular y por ello haya traspasado fronteras, si no porque en un tiempo no muy remoto todos los países que he nombrado formaban parte del Imperio Húngaro.

En la Edad Media Hungría constituyó un potente reino al cual debemos que los turcos no invadieran Europa. De hecho durante siglos fueron los únicos que plantaron cara a los Otomanos en el este del continente. En aquella época dominaban un área mucho mayor que la actual. La zona de Transilvania era húngara, así como el norte de la actual Serbia (de hecho Belgrado es una ciudad fundada por los húngaros), así como partes de Eslovaquia y la misma Austria, cuando aún no podía suponer que se convertiría en un Imperio durante el siglo XVIII. La impronta de Hungría en la Europa Oriental es de enorme importancia.

INGREDIENTES 

  • 500 gramos de harina de fuerza
  • 1 vaso (200 ml) de leche
  • Medio vaso (100 ml) de agua tibia
  • 30 gramos de levadura fresca
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 1 pellizco de sal
  • Aceite para freír (girasol, canola, maíz etc)

Para la cobertura

  • 400 gramos de queso rallado
  • 1 cucharadita de paprika picante (pimentón picante)

Ponemos tibia la leche con unos 30 segundos al microondas. Desleímos la levadura y disolvemos el azúcar. Dejamos en un lugar oscuro y cálido para que la levadura crezca. Con media hora será suficiente.

En un bol grande vertemos la harina tamizada - para que no haga grumos - y le añadimos las dos cucharadas de aceite, una cucharada de agua tibia y la levadura ya crecida. Mezclamos bien y amasamos hasta que queda suave y homogénea (si tenemos una amasadora es el momento de emplearla).

Dejamos reposar la masa durante 1 hora o hasta que duplique el tamaño (en un lugar cálido y oscuro).

Separamos 5 bolas de la masa y las aplanamos, dejando los bordes un poco más gruesos. Los panes plantos deberán tener alrededor de 15 cm de diámetro (más o menos), pero adaptadlos al tamaño de la sartén. 

Dejamos reposar 30 minutos para que aumenten de tamaño.

Disponemos en una sartén de abundante aceite vegetal y a fuego medio freímos los lángos por ambos lados hasta que queda dorados. Luego los escurrimos en una rejilla o sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

En una sartén antiadherente con un poco de aceite fundimos el queso y lo vamos depositando en cada pan. A continuación espolvoreamos un poco de pimentón picante (antes de que el queso endurezca) y listo para comer. A veces, con suerte, si depositáis el queso directamente sobre el lángos recién salido de la sartén se funde y no hace falta hacerlo aparte.

Con una ensalada - que podéis montar encima, no hay problema - ya tenéis una cena lista.

Quesillo

El Quesillo es uno de los postres más populares entre los canarios. Se trata de un flan realizado en gran parte con leche condensada y no lleva nada de queso, así que no se muy bien por qué del nombre. He consultado varias fuentes pero ninguna me han asegurado al cien por cien que tengan razón en los argumentos que defienden (que si es por el aspecto amarillento, que si es porque antiguamente llevaba queso...) por lo que me abstengo de asegurar nada. Lo que sí os puedo afirmar que se trata de un postre que crea adicción.


INGREDIENTES (para un quesillo familiar) :

  • 1 lata de leche condensada La Lechera (no es por publicidad, es la que uso como medida, son unos 380 gramos de leche condensada)
  • Leche según la lata de la Lechera (luego lo explico)
  • 5 huevos
  • 1 limón
  • Caramelo líquido

En un bol incorporamos la leche condensada y una vez vaciada llenamos esa misma lata con leche entera, la vertemos y volvemos a llenar hasta la mitad, vertiéndola a su vez. Es decir, la relación de leche condensada a leche entera es 1:1,5. Así que podéis utilizar cualquier cantidad de leche condensada que queráis.

Batimos los huevos y los añadimos también, así como la ralladura de la piel de limón.

Si habéis comprado el caramelo líquido lo vertéis en el fondo de una flanera metálica de litro. Pero si lo queréis hacer por vuestra cuenta, simplemente usáis 60 gramos de azúcar en un cazo a fuego bajo con una cucharada de agua y unas gotas de zumo de limón. Cuando se deshace y toma un color caramelo - nunca mejor dicho - ya está listo. No os olvidéis del zumo de limón o cristalizará.

Vertemos en la flanera, una vez ya está el caramelo en el fondo, la mezcla de leches. Ahora vamos a cocer al baño maría la flanera. Para ello disponemos una cazuela con agua sobre el fuego donde quepa la flanera de manera que llegue a mitad de la altura de la misma. También es conveniente que la flanera no toque el fondo de la cazuela, así que separadla con la ayuda de un hierro, como el que se utiliza para poner un guiso caliente sobre el centro de la mesa y evitar quemar el mantel.

Lo dejamos hacer aproximadamente 1 hora, hasta que el quesillo está visiblemente cuajado. Dejamos enfriar a temperatura ambiente y luego llevamos al frigorífico para que se consolide al menos durante 6 horas. Lo mejor es hacerlo de un día para otro.

En Burdeos no solo hay buen vino

La palabra canelé procede del dialecto gascón hablado en la región de Burdeos y significa "canalón" o "acanalado". El nombre se debe al curioso estriado de estos dulces obtenido por medio de moldes específicos de forma cilíndrica y lados muy verticales. Los canelés son sin lugar a dudas uno de los dulces más populares de Francia y desde luego de la ciudad de Burdeos. Su exterior oscuro es debido a un proceso de caramelización que sin embargo no lo hace  crujiente, mientras que el interior es blando y de consistencia gomosa. El sabor que poseen es espectacular, combinación del ron y la vanilla que llegaban al puerto de la ciudad desde las colonias.

El uso que se da de los canelés es similar al de las magdalenas. Existen varios tamaños aunque lo habitual es el canelé de unos 30 gramos de peso y unos tres centímetros de alto (lo que vendría a ser el tamaño aproximado de una magdalena algo "grande").

INGREDIENTES :

  • 500 ml de leche entera (medio litro)
  • 250 gramos de azúcar
  • 100 gramos de harina (de repostería o de fuerza)
  • 2 huevos + 2 yemas
  • 50 gramos de mantequilla sin sal
  • 2 cucharadas de ron (40 ml)
  • 1 vaina de vainilla (o 20 gramos de azúcar vainillado si no tenéis vaina)

Para hacer este dulce sería preciso disponer de moldes de silicona específicos, pero si no los tenéis podéis emplear moldes para hacer flanes o magdalenas.

En primer lugar mezclamos los huevos, las yemas extra y el azúcar. Batimos hasta que blanquea.

En ese momento añadimos el ron y la harina tamizada, muy poco a poco y sin dejar de batir.

En una cazuela calentamos la leche con la mantequilla y la vaina de vainilla (si usáis el azúcar vainillado se añade también ahora pero para evitar que se pegue se debe remover de forma constante). Si lo hacéis con la vaina, la mezcla debe hervir y luego ya podéis retirar del fuego quitando la vaina. Si lo hacéis con el azúcar con que se disuelva esta y la mantequilla será más que suficiente.

Dejáis que la leche se ponga tibia y se añade a la mezcla de huevos y azúcar. Se remueve hasta obtener una masa homogénea. Se deja enfriar a temperatura ambiente para llevar a continuación al frigorífico para que repose al menos 12 horas.

Transcurrido el tiempo precalentamos el horno a 220 grados o al máximo que vuestro horno admita (sin pasar los 250 grados). Extraemos la masa del frigorífico y removemos de nuevo para a continuación verter el contenido en los moldes individuales.

Introducimos en el horno y dejamos durante 10-15 minutos (10 minutos para 250 grados y 15 minutos para 220 grados). Esto hará que el exterior del canelé se caramelice y adquiera su característico tono de pan quemado (sin estarlo, claro está).

A continuación bajamos el horno a 150 grados y cocinamos durante otros 50 minutos. Con esto terminaremos de hacer el dulce pero consiguiendo la textura blanda del interior.

Se extraen del horno, se dejan enfriar y listos para comer. 

Un dulce muy elaborado pero que merece la pena hacer.

Lentejas tradicionales

 


Cocido típico de Castilla y en general en toda España el cual posee algunas características remarcables. La primera el empleo de lentejas, que es la legumbre del futuro porque fructifica en condiciones muy duras que no soportan otras plantas y ni siquiera otras leguminosas. Cuando los terrenos se agotan lo mejor es plantar leguminosas porque fijan el nitrógeno en el suelo pero si quieres además obtener una buena cosecha, la lenteja produce en condiciones de extrema pobreza del suelo.

En segundo lugar porque supone un importante aporte de proteínas y hierro, ambos tanto de procedencia animal como vegetal. Aunque el guiso es muy rico en hierro para mejorar la absorción del mismo es aconsejable acompañarlas de una buena ensalada o bien terminar con un postre compuesto de fruta rica en vitamina C, la cual es fundamental para un máximo aprovechamiento.

INGREDIENTES (4 personas) 

  • 1 vaso de lentejas secas (un vaso de los de agua, de un 200 ml, lleno hasta arriba)
  • 2 patatas grandes
  • 1 cebolla morada (dulce) grande
  • 4 morcillas (con arroz o sin eĺ, al gusto)
  • 1 chorizo dulce para cocinar
  • 1 hueso de jamón o una punta de jamón
  • 1 hoja de laurel
  • 1 diente de ajo
  • Medio vaso de tomate maduro rojo rallado
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • Sal
  • Aceite virgen extra de oliva
  • Opcional : un cuarto de vaso de arroz , dos zanahorias

Las lentejas castellanas precisan de remojo previo para ser rehidratadas. Colocadlas por tanto en un bol con agua fría durante al menos la noche anterior. Si empleáis lentejas pardinas, este paso no es necesario.

Transcurrida la noche (o las 8 horas preceptivas) las escurrís y reserváis.

En una cazuela grande vertemos un par de cucharadas de aceite y en el mismo, a fuego medio, sofreímos la cebolla y el diente de ajo (sin el germen verde central) picados muy finos.

Cuando la cebolla transparenta añadimos el tomate rallado y dejamos hacer hasta que el sofrito toma cuerpo.

Añadimos entonces 2 litros de agua - recomiendo que sea embotellada o filtrada para librarla de impurezas -, e inmediatamente las patatas cortadas, las morcillas, el hueso de jamón, las lentejas, el chorizo cortado en trozos y la hoja de laurel. Si queréis añadir zanahoria, las peláis y cortáis, añadiendo también en frío.

Llevamos a hervor y cuando esto ocurre bajamos el fuego al mínimo y cubrimos, para que se pierda una mínima cantidad de agua. 

Dejamos hacer hasta que las patatas, las zanahorias y las lentejas se ablandan (con castellanas suele ocurrir a los 90 minutos, con las pardinas a los 60 minutos).

Cuando ya se muestran blandas, se incorpora si se quiere el arroz y se deja hacer unos 20 minutos más. Para dar más sabor se puede añadir una cucharadita de pimentón y rectificar de sal si fuera necesario.

El arroz se añade para complementar las proteínas de la legumbre.

Si queremos las lentejas caldosas, se cuece todo el rato con la tapa puesta. Si se quieren secas, al momento de incorporar el arroz se cuece con la tapa levantada para que se evapore el agua sobrante.

Se sirve bien caliente como plato único, bien acompañado con una ensalada.

Un plato nutritivo, sencillo y muy sabroso.

Pastitsio griego

El pastitsio es una receta muy popular en Grecia cuyo origen se sitúa en los pasticcio italianos esto es, pasteles horneados con capas de pasta y ragú. Estos platos derivan igualmente de recetas ya conocidas por los romanos y que se llamaban pasticium, los cuales se difundieron con rapidez por todo el Mediterráneo. Aparte de los pasticcio italianos, encontramos la timpana maltesa y esta receta griega que hoy nos ocupa. Aunque esta es la teoría aceptada otros en cambio indican que el origen de estos platos es la misma Grecia y por tanto la lasagna italiana sería descendiente de un primitivo pastitsio. 

El pastitsio consiste en una capa de pasta que se cubre de carne picada, todo ello rematado por una bechamel con queso kefalotyri. Como veis, muy parecido a la lasaña italiana.

En Grecia se emplea para comidas familiares con muchos comensales,  de fin de semana ("sábatokiriákos", literalmente sábado-domingo), porque es fácil de hacer, saciante y además bastante barata.

La pasta que se emplea suele vender como "pasta para pastitsio", tubular, recta y de longitud media, pero también se puede emplear bucatini (una especie de spaghetti tubular, es decir, con agujero central), macaroni o penne. La pasta para pastitsio os será difícil encontrarla fuera de comercios especializados en comida griega.

INGREDIENTES (6/8 comensales)

Para la pasta

  • 500 gramos de pasta tubular (por ejemplo macaroni o bucatini)
  • Medio vaso de queso rallado (los griegos emplean kefalotyri pero podéis emplear cualquier otro semi graso que encontréis)

Para el ragú de carne

  • 800 gramos de carne picada de ternera (o mecla ternera/cerdo)
  • 500 gramos de tomate triturado
  • 2 cebollas moradas (dulces)
  • 1 zanahoria grande
  • 2 dientes de ajo
  • Medio vaso de coñac
  • 1 rama de canela
  • Sal 
  • Pimienta negra molida
  • Aceite virgen extra de oliva

Para la bechamel

  • 100 gramos de mantequilla
  • 100 gramos de harina blanca
  • 1 litro de leche
  • 1 pizca de nuez moscada
  • sal

En primer lugar vamos a prepara el ragú de carne.

En una sartén con un chorro generoso de aceite freímos las cebollas bien picadas y los dientes de ajo sin el germen verde también muy picados. Añadimos también la zanahoria rallada. Cuando la cebolla transparenta, añadimos la carne, salpimentando.

Dejamos hacer hasta que la carne está visiblemente hecha. En ese momento añadimos el medio vaso de coñac y la rama de canela. Esperamos hasta que el licor se ha evaporado casi al completo.

En ese momento retiramos la rama de canela y añadimos el tomate triturado. Dejamos hacer a fuego bajo hasta que queda bastante seco (cuanto más seco, mejor). Rectificamos de sal y pimienta y reservamos. Por cierto, el uso de canela es bastante habitual en contextos fuera de los dulces. De hecho uno de sus primeros usos fue aromatizar guisos de carne, mucho antes de su empleo en repostería.

Cocemos la pasta según las indicaciones del fabricante para obtenerla al dente pero considerando que como luego se va a hornear, restamos dos o tres minutos. Por ejemplo, si el fabricante dice que se obtiene al dente a los 8 minutos, la cocemos solo 5. Tras la cocción la retiramos del fuego vertiéndola en un escurridor. Luego la llevamos a un bol y la removemos con una cucharada generosa de mantequilla cuando aún esté caliente. Así impregnará la pasta y quedará suelta.

Lo siguiente es hacer la bechamel.

En una cazuela a fuego medio vertemos la mantequilla y en ella freímos la harina previamente tamizada. Cuando toma un color marrón, añadimos la leche sin dejar de remover hasta que espesa. Se añade media cucharadita de sal y un pellizco de nuez moscada y ya podemos montar la fuente donde hornearemos el pastitsio.

Pintamos de aceite o mantequilla fundida la fuente.

Colocamos en el fondo la pasta hervida.

Sobre la pasta espolvoreamos parte del queso rallado.

Cubrimos lo anterior con la carne.

Colocamos sobre la carne la bechamel, espolvoreando generosamente con más queso rallado.

Precalentamos el horno a 180 grados.

Introducimos durante 20 minutos, dando otros 5 minutos de gratinador para que la superficie se dore.

Servimos caliente cortando directamente las raciones de la fuente. Con una buena ensalada, tenéis una comida más que completa.

Se trata de una comida bastante calórica por lo que es perfecta para el invierno.

Fricasé de pechuga de pavo

 


La técnica del fricasé consiste en saltear o cocer carne blanca - pollo, pavo, cerdo, conejo o ternera blanca - para añadirle verduras y luego espesarla con harina o nata. El resultado es un estofado realizado en una salsa blanca.

Es una forma original de preparar un tipo de carne que no siempre se presta bien al estofado.

INGREDIENTES (4 personas)

Limpiamos bien la pechuga de pavo, troceándola a continuación. La colocamos en una cacerola grande cubriéndolo de agua fría. Incorporamos la hoja de laurel, los clavos de olor, los granos de pimienta y una cucharadita de sal.

Llevamos a ebullición para luego bajar el fuego a medio-bajo, manteniéndolo durante una media hora aproximadamente. Si se forma espuma la vamos retirando con la espumadera.

Transcurrido el tiempo comprobamos si el pavo está blando. Si la carne se desmiga con facilidad podemos apagar el fuego y sacarla, reservando también el caldo.

Cortamos las zanahorias, los champiñones frescos, el puerro y los espárragos en trozos no demasiado pequeños y los incorporamos a la cazuela donde hemos cocido el pollo junto a los guisantes.

Llevamos a ebullición hasta que las verduras se ablandan (entre 8 y 10 minutos). Retiramos y reservamos.

En una cazuela a fuego medio incorporamos la mantequilla. Añadimos la harina tamizada y la freímos hasta que se tuesta. En ese momento incorporamos el vino. Cuando reduce a la mitad incoporamos solo 1 litro del caldo donde hemos cocido primero el pavo y luego las verduras (es importante colar el caldo, no debe caer ninguna especia o saborizante).  Añadimos entonces la carne de pavo y las verduras y dejamos hacer hasta que espesa.

Reducimos el fuego y añadimos la nata. Dejamos hacer 5 minutos - evitando que hierva puesto que de hacerlo la nata se cortaría -. Salpimentamos y listo para servir, habitualmente acompañado de arroz cocido.

Bizcocho mármol

Supongo que alguna vez habéis comido un bizcocho con vetas de chocolate. La forma de hacerlo es muy sencilla y se trata de hacer dos masas, una blanca y otra de chocolate y luego unirlas pero sin mezclar. 

Las vetas en que parte del chocolate entra en la masa de bizcocho blanco se consiguen haciendo incisiones con una espátula o un pequeño cuchillo. Como ambas masas tienen diferente densidad, al hornearse seguirán separadas pero haciendo un bonito dibujo.

Parece difícil pero en realidad es bastante sencillo. 

Este tipo de bizcochos o pasteles empezaron a aparecer en Alemania a finales del siglo XVII. En aquellos tiempos el uso de chocolate no estaba extendido así que el efecto del veteado oscuro se conseguía principalmente con jarabes obtenidos de las frutas. 

INGREDIENTES :

  •  270 gramos de harina blanca para repostería
  •  Medio vaso de leche (100 ml)
  •  150 gramos de azúcar
  •  100 gramos de mantequilla sin sal
  •  50 gramos de cacao en polvo
  •  Levadura química (un sobrecito de algo menos de 20 gramos)
  •  3 huevos tamaño XL

En un bol grande mezclamos la mantequilla a punto pomada con el azúcar, la leche y los huevos. 

Cuando la mezcla es homogénea añadimos la harina tamizada poco a poco y la levadura. 

En un molde de silicona o de aluminio bien engrasado con mantequilla vertemos la mitad de la masa que hemos preparado. En el resto de la masa incorporamos el cacao en polvo. Mezclamos bien y lo incorporamos, sin mezclar, sobre la masa anterior. Ahora viene lo "mágico". 

Con una espátula o un cuchillo hacemos marcas profundas hasta el fondo del molde. 

Por ejemplo, dos cruces. Esto hará que parte de la masa con chocolate penetre en la masa que no lo tiene consiguiendo una veta como ocurre con el mármol. 

Horneamos a 180 grados durante 40    minutos o hasta que al clavar un palillo éste salga completamente seco. Cuando cortéis el pastel veréis el efecto del marmoleado.

Seguro que los comensales os preguntan cómo habéis conseguido un resultado tan espectacular.

Empanadillas indias

  


Las samosas son unas empanadillas típicas de la India que se rellenan con preparados tanto dulces como salados para luego freírlas en aceite. La pasta que la envuelve es parecida a la pasta filo , así que si queréis ahorraros el tiempo que requiere hacer la envoltura con comprar pasta filo será más que suficiente. Recordad que la pasta filo no es pasta quebrada, ni brik, ni tampoco hojaldre. El paquete debe estar en refrigerados y se llama pasta filo, phylo o yufka. La pasta filo se puede freír u hornear, así que no tendréis problemas.

Si queréis hacer una samosa al estilo occidental lo más fácil es evitar los condimentos típicos de la India. Pero si lo queréis "indianizar", basta con añadir curry y acompañarlas de chutney de tomate.

INGREDIENTES (4 personas)

  • 12 hojas de pasta filo
  • 2 pechugas de pollo deshuesadas
  • 1 puerro
  • 1 pimiento verde
  • Medio vaso de tomate frito
  • Sal
  • Pimienta negra
  • Aceite de girasol
  • Mantequilla
  • Semillas de amapola (opcional)
  • Curry (opcional)

Añadimos en una sartén un buen chorro de aceite de girasol. Cortamos las pechugas en pedazos muy pequeños y los salteamos hasta que se doran. Salpimentamos y retiramos. A continuación salteamos el puerro y el pimiento en el mismo aceite y cuando han vencido añadimos el tomate frito y el pollo. Removemos un par de minutos y el relleno ya está listo. Si lo queréis con un regusto indio, añadid una cucharadita de curry.

Ahora vamos a preparar la empanadilla. Extendéis con cuidado una hoja de filo sobre un paño de algodón. La untáis de mantequilla y colocáis otra hoja encima. De nuevo pintáis la hoja con mantequilla y colocáis otra hoja encima. A continuación cortamos las hojas - que suelen ser cuadradas - en rectángulos. Por ejemplo, las cortamos en tres rectángulos. Esto se hace un poco a ojo. Si los rectángulos son muy pequeños os va a dar mucho trabajo rellenar las samosas, así que mejor hacerlas grandes (siempre y cuando nos quepan en la sartén). 
Para hacer samosas mejor que sigáis el dibujo inferior. Se hacen en tres pasos, simplemente colocando un poco de relleno en el primer doblez y luego doblándolas sobre si mismas (recomiendo hacer una "práctica" con un papel y luego pasar a la pasta filo).


Una vez ya hemos hecho todas las empanadillas, si queremos dar un aire oriental las podemos pasar por semillas de amapola o de sésamo.

Preparamos una sartén con abundante aceite de girasol y las sumergimos en aceite burbujeante hasta que se doren ligeramente. Luego se colocan sobre papel absorbente y ya están listas para comer. Si no queremos freír, se pueden hacer al horno. Precalentamos a 220 grados y las retiramos cuando empiezan a dorarse.

Pollo al estilo gaditano

El pollo a la canilla es una especialidad gaditana creada hace relativamente poco en un restaurante local. Fue tal su éxito que se ha convertido en una comida muy popular tanto en Cádiz como en el resto de España.

Se trata de pollo adobado en vino amontillado que luego se fríe en aceite para quedar muy crujiente por fuera y jugoso por dentro.

INGREDIENTES (4 personas ) :

  • 1 Kg de pollo cortado como si fuera a hacer al ajillo. Lo mejor es emplear contramuslo con la piel, aunque también se puede hacer con trozos de pechugas, siempre pequeños
  • Vino de Jerez amontillado (no se puede hacer con otro tipo)
  • 1 cabeza de ajos
  • 2 guindillas
  • 2 ó 3 hojas de laurel
  • Sal
  • Aceite virgen extra de oliva

En primer lugar colocamos el pollo en un recipiente en capas alternadas de laurel, guindilla y la mitad de los dientes de ajo de la cabeza, estos últimos con una incisión o directamente partidos por la mitad.  También se debe salar. 

A continuación vertemos el vino amontillado hasta que cubre todo el pollo. Llevamos al frigorífico y mantenemos al menos durante 24 horas.

Transcurrido el tiempo sacamos el pollo del adobo y dejamos escurrir. Calentamos el aceite a punto de humear, siendo además necesario que haya la cantidad suficiente para que cubra las piezas durante la fritura.

Primero freímos la media cabeza de ajos restante, sin necesidad de pelar los dientes ni separarlos de la cabeza. Cuando han quedado fritos introducimos los trozos de pollo y dejamos hacer hasta que queda bien dorado y crujiente. Esto ocurrirá rápido porque el aceite está bien caliente, pero el interior quedará jugoso. Si tenéis una freidora en casa con control de temperatura, haced el pollo a 190 grados.

Se sirve bien caliente y lo saláis de nuevo. Está de lujo como dicen en la zona. 

Sopas de Ajo


Una receta castellana que se puede encontrar fácilmente en la práctica totalidad del territorio español. Una de las preparaciones más sencillas de nuestra gastronomía, basada en el aprovechamiento del pan, pero contundente, sabrosa y nutritiva.

INGREDIENTES (4 personas) :

  • 200 gramos de pan rústico duro (del día anterior como mínimo)
  • 4 dientes de ajo
  • 1 cucharadita de pimentón dulce o picante (al gusto)
  • Sal
  • Aceite virgen extra de oliva
  • 1 litro de agua embotellada o filtrada, de calidad
  • 1 huevo (opcional) o 4 (para servir un huevo para cada comensal)

En una cazuela con un chorro generoso de aceite de oliva doramos los dientes de ajo pelados y enteros hasta que se doran (hay que vigilar que no se quemen). Si no queréis que repitan, retirad el germen verde.

Cuando se han dorado retiramos del fuego y los majamos con la cucharadita de pimentón, añadiendo cuando todo está bien majado y mezclado un chorrito de aceite de oliva para que ligue como si fuera una salsa.

En la misma cazuela donde hemos frito los dientes de ajo, ahora fuera del fuego, incorporamos el pan cortado en trozos pequeños. Incorporamos el agua y llevamos al fuego para que hierva a fuego lento durante 15 minutos. Se añade el majado 5 minutos antes de apagar el fuego.

Si se quiere hacerlo más nutritivo, se casca un huevo y con las varillas lo rompemos para que se desmenuce en trozos naranjas (la yema) y blancos (a clara) cuajados. También se puede pochar en la misma sopa con cuidado un huevo entero por comensal.

Rectificamos de sal y listo para servir, tal cual o con un trozo de pan frito por encima.

Bizcocho de zanahoria con glaseado de queso

Este pastel es fácil de realizar, de esas recetas que podéis repetir a menudo porque no son caras y casi no montas lío en la cocina. Además es sano, ya que emplea poco azúcar para lo que es una receta de pastelería - la zanahoria es un buen endulzante - y al realizarse con harina integral consigue que recibamos una buena dosis de fibra.


INGREDIENTES :

  • 300 gramos de zanahoria rallada
  • 300 gramos de coco rallado
  • 2 huevos
  • 100 gramos de azúcar de caña
  • 100 gramos de harina integral
  • Una cucharada de bicarbonato sódico

Glaseado:

  • 100 gramos de queso crema (tipo Filadelfia)
  • 2 cucharadas de mantequilla fundida
  • 2 cucharadas de leche
  • 1 vaso de azúcar glass (impalpable)

Batimos los dos huevos en un bol y añadimos todos los ingredientes. La mezcla, bien homogénea, la vertemos en un recipiente de silicona o aluminio - este último bien engrasado con mantequilla y harina - que pueda ir al horno.

Precalentamos el horno a 190 grados e introducimos el molde durante media hora. El pastel estará hecho cuando esté visiblemente dorado y al introducir un palillo salga completamente seco.

Mientras se hacía el bizcocho hemos hecho el glaseado simplemente mezclando con las varillas el queso crema, la mantequilla líquida, la leche y el azúcar glass.

En el momento en que sale del horno lo pintamos con el glaseado usando una espátula de silicona o un pincel de idem y listo para comer.

Más fácil no podía ser.

Pollo al ajillo

Esta es una receta que a todo el mundo gusta pero que muchos evitan porque suele tener un efecto secundario del todo evitable : es una de esas comidas que se toman en un vuelo y repiten durante el resto del día.

Que el ajo repita se debe a la presencia de una substancia denominada alicina. La alicina se libera cuando cortamos, majamos o ingerimos directamente el ajo sin haberlo cocinado previamente. Es decir, que dicha substancia no existe en el ajo hasta que lo manipulamos. La alicina es un antibiótico natural que sin embargo es poco aprovechable ya que es muy inestable. Si cocinamos el ajo por encima de los 60 grados se destruye. Por esta razón se suelen aprovechar únicamente sus cualidades terapéuticas cuando se suministra en forma de comprimidos o bien cuando se ingieren ajos crudos.

Para evitar que el ajo repita hay varias cosas que se pueden hacer de forma alternativa. La primera es quitar el germen verde del ajo con la ayuda de un cuchillo. La segunda es meterlo en el microondas en posición de descongelación durante unos segundos y finalmente cocinarlo. Siguiendo estos pasos no perderéis sabor pero sí la molesta "repetición".

Eso sí, si vais de asociales, atendéis en un mostrador a un público al que odiáis, deseáis crear un espacio cómodo a vuestro alrededor cuando viajáis en metro (el aroma a ajo brota de nuestra boca pero también con nuestro sudor), o bien os gusta repeler a vuestro  pariente/parienta que os espera emboscado con libinidosas intenciones cuando regresáis a casa, un buen pollo al ajillo preparado con muchos ajos majados y poco cocinados os asegura la soledad de Simeón el Estilita.

INGREDIENTES 

  • Un pollo entero 
  • 4 dientes de ajo
  • 1 limón
  • 1 vaso de vino blanco
  • Perejil fresco
  • 1 hoja de laurel (opcional)
  • Sal
  • Pimienta
  • Aceite virgen extra de oliva

Cortamos el pollo en pedazos pequeños y regulares. Lo normal es cortar cuatro cuartos y de cada cuarto hacer cuatro trozos. Lo más rápido no obstante es comprar pollos cortados de esta manera que se suelen vender en bandejas que ya indican "cortes para pollo al ajillo".

En una cazuela - mejor si es de barro - freímos un diente de ajo en un buen chorro de aceite de oliva. Cuando empieza a ennegrecer lo retiramos. A continuación doramos los trozos de pollo previamente salpimentados. Si no os preocupa la grasa, es mejor hacerlo sin quitarles la piel.

Mientras se dora la carne, hacemos una picada con el perejil fresco y el resto de los dientes, vigilando de quitar el germen y si se quiere pasándolo por el microondas.  Cuando el pollo está bien frito, añadimos el vaso de vino blanco y la hoja de laurel, si os gusta el sabor que proporciona, aunque no es imprescindible. Dejamos reducir un poco y añadimos el zumo de un limón. Seguidamente espolvoreamos la picada de ajos y perejil. 

Mantenemos a fuego bajo unos veinte minutos - o hasta que el caldo reduzca considerablemente - y ya está listo para servir.

Una receta muy española, además de muy sana y sabrosa.

Strudel de Manzana

 

En la película "Malditos bastardos"  ("Bastardos sin gloria" en Hispanoamérica) hay una escena en la cual Hans Landa, un SS psicópata interpretado magistralmente por Christoph Waltz, recomienda  a la actriz francesa Mélanie Laurent que pruebe el Apfelstrudel. La escena gira en gran medida sobre este postre, uno de los mejores de la Europa Central. 


INGREDIENTES

  • Pasta filo (un paquete, que suele contener entre 4 y 8 hojas de pasta)
  • Medio Kg de manzanas granny (ácidas, aunque no excesivamente)
  • Medio vaso de azúcar
  • Medio vaso de uvas pasas
  • 1 limón
  • Medio vaso de mantequilla derretida
  • Medio vaso de leche entera
  • Canela en polvo
  • Pan seco
  • Ron (opcional)

Nota : los vasos que se indican son los habituales para tomar agua, de unos 200 ml

Pelamos las manzanas y las cortamos en dados no muy grandes. En un bol mezclamos los dados de manzana con el azúcar, las uvas pasas, la piel rallada del limón y su jugo, media cucharadita de canela en polvo y un culín de ron si quereis. Apretamos la mezcla y dejamos reposar una media hora.

Mientras cogemos una cucharada de mantequilla y la fundimos en una sartén añadiendo una cucharada de azúcar y pan rallado (es recomendable rallarlo uno mismo, no utilizar harina de galleta, y que esté bien seco). Removemos hasta que el pan comienza a tostarse ligeramente.

Se supone que hemos descongelado la pasta filo en la parte superior del frigorífico durante toda la noche anterior (jamás fuera a temperatura ambiente) así que la extendemos en el mármol de la cocina sobre un paño limpio de su mismo tamaño o superior. La pintamos rápidamente con mantequilla fundida y espolvoreamos el pan semifrito dejando un par de dedos en los bordes. El pan sirve para absorber la humedad de las manzanas cuando las horneemos.

Repartimos toda la mezcla que hemos hecho de manzanas, uvas pasas etc sobre el pan y la lámina de pasta filo y sin perder tiempo cogemos los picos más cercanos a nosotros del paño y los levantamos para que se empiece a enrollar la pasta filo sobre sí misma. Cuando ya coge grosor podemos hacerlo con la mano directamente. Al final nos quedará un rodillo veteado de relleno. Cerramos los bordes sobre ellos mismos y pintamos el exterior del rodillo con mantequilla fundida.

Metemos en el horno a 190 grados durante una hora. Sacamos y vertemos el medio vaso de leche sobre el rollo. Volvemos a hornear a la misma temperatura durante unos 10 minutos.

Ya está listo.

Ahora vamos a cortarlo en porciones de tres o cuatro dedos de ancho y cubrirlo con salsa de vainilla. Para hacer la salsa de vainilla recomiendo simplemente hervir medio litro de leche semidesnatada con una rama de vainilla, una cucharada de azúcar y espesar con otra cucharada de maizena. Con la salsa cubrimos el apfelstrudel o hacemos "un charquito" al costado del pastelillo para que el comensal moje si le apetece. Otras veces simplemente se cubre con azúcar glas. En la película de Quentin Tarantino, Hans Landa prefiere comerlo con nata lo cual en realidad es poco ortodoxo.

Se toma tibio o incluso algo caliente, con lo que es perfecto para el frío invierno.






Cochifrito de Cordero

  

El cochifrito - a veces llamado cuchifrito - es un sencillo y delicioso asado de cordero o cabrito muy popular en el centro y sur de España. Su preparación es muy sencilla - que no sinónima de barata por el precio que ahora tiene el cordero - pero el resultado es tan espectacular que su presencia en celebraciones importantes o comidas domingueras está más que justificada. 

A veces se hace con carne de cerdo, aunque no es lo habitual. También encontraréis docenas de recetas diferentes, a menudo relacionadas con las variaciones introducidas en cada zona.


INGREDIENTES (4 comensales)

  • Al menos 1 Kg de cordero troceado
  • 100 gramos de manteca de cerdo
  • 1 cebolla grande
  • 2 cucharadas de perejil picado
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cucharada de pimentón
  • 1 vaso de vino blanco
  • Sal
  • Pimienta

Es preferible preparar el cochifrito en una olla plana y grande de barro, pero no es imprescindible. 

En primer lugar lavamos los trozos de cordero y los salpimentamos, colocándolos a continuación en la cazuela donde hemos depositado la manteca. 

Freímos la carne a fuego vivo hasta que se dora. A continuación hacemos una picada muy fina con los dientes de ajo, el perejil y la cebolla. La incorporamos a la cazuela espolvoreándola sobre la carne con la cucharada de pimentón y el vaso de vino. Continuamos a fuego lento hasta que el vino se evapora y la carne está visiblemente hecha.

Un plato que merece la pena ser degustado con un buen vino.