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Sfrappole boloñés para el Carnaval


Uno de los dulces italianos más populares durante la época de Carnaval son los sfrappole, también conocidos en otros lugares como Chiacchiere. Si os recuerdan a los pestiños estáis en lo cierto. No es que los pestiños sean herederos de los sfrappole, es que ambos se remontan a un dulce casi idéntico que preparaban los romanos para las Saturnales denominados Frictilia. De hecho casi todos los dulces fritos tan típicos de la cuenca mediterránea tienen un origen romano.

Los Frictilia se hacían igualmente con trigo, se freían en manteca de cerdo y se endulzaban con miel, así que solo ha cambiado con el paso del tiempo la miel por el azúcar (no siempre, se sigue empleando la miel en determinadas ocasiones) y la manteca de cerdo a veces se sustituye por aceite vegetal por la comodidad en su uso. Aparte de eso, un romano de la época antigua reconocería de inmediato nuestros pestiños o los sfrappole.

Bolonia es una ciudad del norte de Italia fundada por los etruscos, conservando un importante patrimonio histórico artístico acumulado durante siglos, especialmente de la etapa medieval y renacentista. A nivel gastronómico da nombre sobretodo a dos productos. El primero es la salsa boloñesa (en realidad un ragú) que tantas veces se degusta en todo el Mundo aderezando platos de pasta. El segundo, no menos importante, es la mortadela, uno de los embutidos más consumidos en Occidente pero también más destrozado por producciones locales que poco o nada tienen que ver con la maravilla que es su lugar de origen.

INGREDIENTES

  • 250 gramos de harina de trigo
  • 1 huevo
  • 50 ml de zumo de naranja (1/4 de vaso)
  • 50 ml de licor*
  • 1 cucharada de mantequilla sin sal
  • Azúcar glas (impalpable)
  • Sal
  • Manteca de cerdo o aceite vegetal de girasol/maíz para freír
* Los italianos usan sambuca, grappa o algún tipo de vino dulce. En España puedes utilizar algún licor local (orujo, anís o un vino como el Jerez).

En primer lugar debemos ablandar la mantequilla en el microondas o dejándola a temperatura ambiente (si hace algo de calor, claro).

Mezclamos la harina tamizada con el zumo de naranja, la mantequilla, el huevo batido, el licor y un pellizco de sal. A veces también se le añade una cucharada de azúcar glas pero no es imprescindible.

Amasamos hasta conseguir que sea elástica, homogénea y suave.

Tras el amasado envolvemos la masa en plástico film de cocina y guardamos en el frigorífico un par de horas.

Cuando transcurre el tiempo, enharinamos una superficie plana (la tabla de cortar o el mármol de la cocina) y en ella aplanamos con el rodillo la masa hasta obtener una lámina muy fina. Luego con un cuchillo cortamos láminas de unos 5 x 10 cm a las que damos un doblez simple por la mitad (es la forma que suelen tener, aunque como siempre, la forma que se le da a una comida no determina ningún cambio en el sabor de la misma.

En una cazuela grande derretimos manteca de cerdo o bien incorporamos una buena cantidad de aceite de girasol. Calentamos pero sin que llegue a humear.

Cuando el aceite o la grasa están bien calientes, vamos depositando las tiras que hemos cortado evitando que se toquen. En realidad, la forma de lazo se les daba durante este proceso, pero como es complicado sin práctica, mejor hacerlo cuando están aún crudas.

Cuando el burbujeo cesa y los sfrappole están dorados, se retiran depositando en un papel absorbente para retirar el exceso de aceite.

Cuando aún estén tibias se espolvorean con abundante azúcar glas y luego, ya frías, se pueden volver a espolvorear para que queden más blanquecinas.

Están de auténtico vicio.

Pesce all'Acqua Pazza


El nombre literalmente significa "Pescado al agua loca" y como agua loca se refiere al caldo en que se cocía el primero. Se atribuyen su creación los napolitanos y los toscanos, aunque quien dio fama a este plato fueron los restaurantes de la isla de Capri, muchos de los cuales se especializaron en el mismo. Parece ser que el término "acqua pazza" procede de un fermento que se producía antiguamente en la Toscana con un aspecto de agua ligeramente coloreada de rojo. Esta similitud en el color lo encontraron los pescadores napolitanos en el caldo teñido por los tomates de esta receta. Así que la atribución Toscana tal vez solo se refiera al nombre original, aunque referido a algo completamente distinto.


Capri es una diminuta isla de algo más de 10 Km2 (para que os hagáis una idea la isla de Ibiza cuenta con 500 Km2) situada en el sur del Golfo de Nápoles. La isla ha sido un lugar turístico desde tiempos de los romanos. De hecho el emperador Tiberio poseía una villa en la isla cuyos restos se pueden visitar en la actualidad. Desde la isla se contempla una vista impresionante sobre uno de los golfos o bahías más impresionantes y bellos del Mundo...pero también de los más peligrosos. En sus orillas se encuentra la ciudad de Nápoles, así como los restos arqueológicos de Pompeya y Herculana. 

El amenazante Vesubio también se halla en la zona (fue el que destruyó Pompeya y Herculano hace casi 2000 años). De hecho los habitantes de estas dos ciudades no tenían ni idea de que vivían a la sombra de un volcán hasta que estalló ya que no había ningún registro histórico de una erupción. De ahí que los pillara desprevenidos. 

El problema no es tanto el Vesubio como otro volcán que se encuentra bajo el agua llamado Campi Flegrei y que con una caldera de 12 Km de diámetro deja en mero "juguete" al primero. En caso de que estallara "a lo bestia" sería capaz de producir cambios climáticos severos en el clima.

Hay varios de estos mega volcanes repartidos por el Mundo. Tenemos otro en Grecia y luego en América del Norte (el parque Yellowstone), Indonesia, Japón etc. ¿Y en qué nos afecta que estalle un sistema de volcanes en Japón si estamos al otro lado del Mundo? Pues en mucho. Una erupción puede enviar a la atmósfera gran cantidad de ceniza o vapor de agua si se produce en un entorno marino. La ceniza evita que lleguen los rayos del sol y la temperatura cae drásticamente, alterando el clima y con ello las cosechas, llegando a provocar hambrunas. Se sabe que hace 70.000 años el super volcán Toba de Indonesia estuvo a punto de borrar la raza humana de la Tierra y no tan lejano en el tiempo, en 1816, otra erupción provocó lo que se llamó el año sin verano, con nevadas que se produjeron incluso en el sur de México.  ¿Y el Campi Flegrei? Pues parece ser que estalló hace 40000 años y provocó un cambio brutal en el clima que quedó reflejado en la geología y la flora fósil de la época.

Más que una pandemia o terremotos, se piensa que una mega erupción de este tipo podría ser una buena candidata a provocar el fin de la Humanidad por algo tan triste como el frío y el hambre. Eso si sería un cambio climático a lo bestia y no lo que estamos viviendo en la actualidad.

Pensemos en positivo y disfrutemos mientras podamos de esta receta.

INGREDIENTES (4 personas)

  • 4 filetes de pescado blanco (como lubina o merluza)*
  • 500 g de tomates maduros rojos, pelados y picados sin las semillas (lo habitual es emplear tomate cherry, que además solo se deben partir por la mitad y es mucho más fácil usarlos)
  • 2 dientes de ajo, finamente picados
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Guindilla roja al gusto (opcional)
  • 1 vaso de vino blanco
  • Hojas de albahaca fresca
  • Sal y pimienta al gusto

* Siempre se hace con pescado blanco, jamás con pescado azul. Eso sí, se puede emplear cualquier tipo de pescado blanco para lo cual se utilizan las supremas procurando no retirar la piel.

1. Preparación de los Filetes:

Lavamos y secamos los filetes de pescado. Revisamos bien que no quede ni una espina. Sazonamos con sal y pimienta al gusto.

2. Preparación de la Salsa:

En una sartén grande, calentamos un generoso chorro de aceite de oliva a fuego medio.

Añadimos el ajo picado y la guindilla (si la estás utilizando). Sofreímos hasta que el ajo comience a dorarse.

3. Cocción del Pescado:

Colocamos los filetes de pescado en la sartén con la piel hacia abajo. Cocinamos a fuego medio durante unos minutos hasta que la piel esté dorada.

4. Deglase con Vino Blanco:

Vertemos el vaso de vino blanco en la sartén, raspando cualquier trozo pegado al fondo. Dejamos que el vino se reduzca a la mitad.

5. Añadir los Tomates:

Incorporamos los tomates picados o los cherry a la sartén. Cocinamos a fuego medio-bajo durante unos 15-20 minutos, hasta que los tomates se deshagan y la salsa espese un poco.

6. Finalización y Presentación:

Añadimos hojas de albahaca fresca a la salsa y colocamos los filetes de pescado en la sartén.

Cocinamos por unos minutos adicionales hasta que el pescado esté completamente cocido y la salsa haya adquirido consistencia.

Servimos  caliente, asegurándonos de cubrir los filetes con la salsa "al agua loca" y decorando con hojas frescas de albahaca.

Este plato se debe acompañar "obligatoriamente" con pan crujiente para mojar en la salsa.

Lomo al queso de cabrales

 


El queso de Cabrales es el mejor queso azul del Mundo. No lo digo yo, lo dicen los expertos mundiales. Un plato asturiano típico y tradicional son los Escalopines al Queso de Cabrales que no son más que una carne empanada que se baña en el salsa de Cabrales. En este caso vamos a preparar lomo de cerdo cubierto con esta deliciosa salsa.

Igualmente la salsa de Cabrales no desentona con los mejores cortes de carne como son el entrecot, el tournedo o el filet mignon, escritos así en orden ascendente de calidad. La verdad es que cuando esta salsa entra en juego, cualquier carne sale más que realzada.

INGREDIENTES (4 personas) : 


Para la salsa de cabrales :

  • 150 gramos de queso de Cabrales
  • 500 ml de leche entera
  • 100 ml de sidra
  • 1 cebolla dulce pequeña (morada o similar)
  • Sal

En primer lugar sacamos del frigoríficos los filetes grueso de lomo y los dejamos reposar a temperatura ambiente durante al menos un par de horas cubiertos por ambos lados con las escamas de sal. La carne tomará la sal que necesite y la que no haya absorbido la podéis retirar simplemente pasando el dedo por encima justo antes de cocinar.

Si no habéis encontrado lomo cortado así de grueso lo mejor es comprar un lomo entero y lo cortáis vosotros mismos.

En una sartén antiadherente se vierte un chorro generoso de aceite de oliva. Cuando está bien caliente incorporáis los filetes que habéis previamente espolvoreado con pimienta negra recién molida. Dejáis que se marque por cada lado (2 minutos por lado). 

Ahora vamos a hacer la salsa.

Rallamos la cebolla - solo sirve rallada - y la freímos en una cucharada de aceite hasta que empieza a dorar. Añadimos entonces la sidra y dejamos reducir exactamente a la mitad. Se añade en ese momento el queso de cabrales y la leche, removiendo continuamente hasta que espesa. Probamos la salsa y rectificamos de sal si es necesario.

Se emplata la carne y por encima se vierte la salsa de cabrales. El resultado es impresionante.

Rugelach


Al ver la fotografía más de uno habrá pensado que se trata de croissants. Pues no, no lo son. Se llaman Rugelach y aunque se piensa que son los antecesores de los croissants franceses junto con los kipferl austriacos, aparte de la forma, no se parecen en nada más.

Los croissant franceses se hacen con una pasta parecida al hojaldre que en cambio no emplean los rugelach. Además los croissants originales no llevan ningún tipo de relleno mientras que en los rugelach el relleno es lo importante. Es cierto que en la actualidad puedes encontrar croissants rellenos de un montón de ingredientes, pero en  Francia no son nada habituales. Le pides a una boulangerie de París un croissant relleno de queso y jamón York y si sales vivo, felicidades.

Los Rugelach tiene su origen en las comunidades judías asquenazís de Polonia, país donde siguen siendo muy populares. También son muy comunes en Israel, siendo uno de los artículos que no faltan en los cafés, bares y restaurantes, al igual que pasa con los churros en Madrid, los Donuts en Nueva York o los Pain au Chocolat en Francia. Los Rugelach también se consumen en los Estados Unidos y en general allá donde existan comunidades judías.

Los asquenazíes son descendientes de los judios que tras la diáspora se asentaron en el oeste de la actual Alemania. Desde allí emigraron en diferentes oleadas a Europa Central y del Este. Desarrollaron un lenguaje propio denominado "yidis" que a veces se conoce como judeoalemán y que está formado por un amplio vocabulario alemán así como de hebreo y otras lenguas eslavas.

Las otros grandes grupos de judíos son los sefardíes y los mizrajíes. Los primeros son descendientes de los judios expulsados de España (Sefarad es España para los judíos) los cuales desde finales del siglo XV se asentaron en el Norte de África y diversas partes del Imperio Otomano (Constantinopla, Esmirna y Salónica, principalmente). El idioma que desarrollaron fue el judeoespañol, también llamado ladino y que no es mutuamente inteligible con el yidis (de hecho es castellano medieval). El tercer gran grupo de descendientes de la diáspora son los mizrajíes, que se asentaron principalmente en el Norte de África y Oriente Medio. La mayoría hablaban idiomas derivados del persa, el árabe o el arameo. 

Cada uno de estos grupos, aislados geográficamente, aportaron a las sociedades en las que se refugiaron gran cantidad de conocimientos y usos gastronómicos, a la vez que fueron permeables a influencias de su entorno. Llegó un momento en que un judío asquenazí tenía poco que ver con otro mizrají, a excepción claro está de la religión. Por eso, tras las constitución del Estado de Israel, muchos migraron al nuevo país pero mantuvieron su particular ideosincrasia. Aún hoy encontramos en Israel sinagogas asquenazís y sefardíes (aunque son evidentemente de la misma religión judía), restaurantes mizrajíes o asquenazíes o sefardíes y hasta pastelerías que siguen la cultura gastronómica del grupo al que pertenece el propietario. También es cierto que esta diferenciación tiende a desaparecer - que todos hablen hebreo es un elemento que iguala a la sociedad -  existiendo además muchos matrimonio mixtos aunque sigue siendo en la comida donde más te das cuenta de dónde procede quien cocina en casa.

La palabra Rugelach procede del yidis aunque no está claro su etimología. En polaco los croissants se denominan "rogaliki", y esta palabra procede de "cuerno", al igual que en Italia donde los croissants se llaman "cornetti". Así que es posible que Rugelach sea simplemente "cuerno", lo cual sería lógico.

Tampoco está muy claro la forma de hacerlos, sobretodo en lo que se refiere a la masa. Parece ser que los originales no llevaban queso crema y que esta se añadió cuando llegaron a los Estados Unidos.  No obstante en Polonia existen Rugelach que sí incorporan queso crema, así que no es del todo cierta la supuesta influencia americana.

El relleno puede ser muy variado. Los más típicos están rellenos de mermelada, frutos secos, canela, miel etc pero también los hay de chocolate e incluso con rellenos de carne (en cuyo caso seguro que la masa no lleva queso crema porque las normas de alimentación judías impiden que se coma marisco y cerdo o se mezcle carne con lácteos).

La forma que toman estos dulces es variable. Los hay que parecen croissants pero otros son más bien rectos e incluso algunos se hacen cuadrados y de un tamaño tal que pueden ser comidos de un solo bocado.

Vamos a preparar unos Rugelach con un relleno de mermelada, nueces y canela, lo cual es bastante clásico en este tipo de dulces. Para la masa utilizaremos queso crema.

INGREDIENTES (salen 32 dulces)

Para la masa:

  • 250 gramos de harina de trigo
  • 200 gramos de mantequilla fría, cortada en cubos
  • 200 gramos de queso crema, frío (Filadelfia, Quark o similar)
  • 1/4 cucharadita de sal

Para el relleno:

  • 200 gramos de azúcar
  • 1 cucharadita de canela molida
  • 1 vaso de nueces finamente picadas
  • 1/2 vaso de mermelada (fresa, albaricoque o la que prefieras)

Para decorar:

  • Azúcar glas (opcional)

En un bol grande, mezclamos la harina tamizada (para que no haga grumos) y la sal. Agregamos la mantequilla al punto pomada - basta con dejarla una hora fuera del frigorífico si hace calor o bien pasarla por el microondas unos breves segundos y el queso crema. Mezclamos con las manos hasta que la masa quede homogénea.

Dividimos la masa en 4 partes iguales y formamos una bola con cada una de ellas. Las envolvemos en film transparente y las refrigeramos durante al menos 1 hora o hasta que estén firmes.

Mientras las bolas toman consistencia, en un bol pequeño mezclamos el azúcar, la canela y las nueces picadas. Ya tenemos parte del relleno (falta la mermelada pero esta se unta sobre la masa).

Precalentamos el horno a 180 º C. Forramos una bandeja para hornear con papel de hornear, sulfurado, pergamino o como lo llaméis habitualmente. El que aguanta el horneado y evita que las cosas se peguen a la bandeja. Así cuando hagamos los rugelach podremos hornearlos de inmediato (si los introducís con el horno sin que haya alcanzando la temperatura indicada no quedarán bien).

Extraemos las bolas de masa del frigorífico. Trabajamos con un disco de masa a la vez. En una superficie enharinada, estiramos el disco en un círculo de aproximadamente 25 cm de diámetro (lo que viene ser un plato normal).

Extendemos una capa fina de mermelada sobre la masa y espolvoreamos por encima la mezcla de azúcar, canela y nueces.

Cortamos el círculo en 8 triángulos, con un cuchillo, cortador de pizzas o similar. El corte que debéis hacer es similar al de esta figura:

Os quedarán 8 triángulos (y como tenéis 4 bolas, os deberían salir 32 rugelach salvo accidentes de última hora). Enrollamos cada triángulo desde la parte más ancha hacia la punta.


Hacemos lo mismo con las otras bolas de masa.

Colocamos los rugelach en la bandeja para hornear preparada. Os deberían caber todos los dulces, pero si no es así tendréis que hacerlos por tandas.

Horneamos durante 20-25 minutos o hasta que estén dorados. 

Dejamos enfriar en la bandeja durante unos minutos y luego transferimos a una rejilla para que se enfríen por completo.

Opcionalmente se pueden espolvorear con azúcar glas antes de servir.

Los Rugelach permiten experimentar con muchos rellenos y formatos. Por ejemplo, uno muy popular en Israel es el relleno de chocolate. Para el mismo, en lugar de azúcar, nueces y canela simplemente se extiende una capa de Nutella o cacao crema. El resultado es espectacular:


Otro relleno puede ser extender mantequilla, espolvoreando canela y azúcar. Lo que la imaginación os sugiera, siempre que uséis un elemento como "pegamento" para que los componentes sólidos no caigan al enrollar la pasta.

¿Y si en lugar de hacer la masa empleo hojaldre? Pues también funciona aunque no son estrictamente rugelach. Ni siquiera croissants. Son dulces de hojaldre aunque eso sí, están igual de buenos y los haréis en 10 minutos, poniéndolo largo. Por ejemplo los rugelach de nutella hechos con hojaldre quedarían así:


Tampoco la forma debe ser exactamente igual a la de un croissant, admitiendo muchísimas formas diferentes. Los siguientes también son rugelach:


Y todos estos son también Rugelach. Como veis casi ninguno se parece a un croissant.



Sea la forma que sea y el relleno que elijáis, todos están buenísimos, os lo aseguro.


Galletas de albaricoque, qamar al-din


Si habéis viajado por Oriente Medio, sobretodo por el este de Turquía o el Líbano, seguro que os han ofrecido más de una vez una bebida no alcohólica denominada Qamar Al-Din. Pero también es posible que en el Líbano, os hayan dado con el mismo nombre una especie de dulce compuesto por una lámina prensada de albaricoques secos o que en Armenia sea una especie de pasta que se emplea para confeccionar otros dulces. Todos ellos se llaman exactamente igual, Qamar Al-Din.

La bebida fue creada en Siria donde se cultiva un albaricoque específico que luego se deja secar, al igual que ocurre en otros muchos lugares de la cuenca mediterránea. Una vez secos, se trituran y luego se mezclan con agua aromatizada con esencia de rosas o bien agua de azahar, para luego filtrarla, endulzarla y así obtener la bebida refrescante.

La pasta triturada, así mismo endulzada, se prensa en otros países (Líbano, Armenia) para obtener una lámina fina que se come enrollada o bien  se emplea como materia prima para la confección de otros dulces.

Y, repito, todas las variantes que encontraréis se llaman siempre Qamar Al-Din, así que estas galletas, también muy tradicionales en la zona y por el hecho de emplear la pasta de albaricoques, se llaman también de la misma manera. 

Son realmente fáciles de hacer y huyen un poco del sabor algo empalagoso de los dulces orientales para tomar las notas ácidas que contiene el albaricoque seco.

INGREDIENTES :

  • 2 vasos llenos de albaricoques secos
  • 1 vaso de azúcar
  • 2 vasos de harina de almendra*
  • 2 claras de huevo
  • 1 cucharadita de agua de azahar (opcional)
  • Zumo de limón
  • Sal
  • Azúcar glas para decorar (opcional)

* Siempre la misma cantidad de albaricoques secos que de harina de almendras y el doble de azúcar a emplear.

En primer lugar hay que remojar los albaricoques para que recuperen la hidratación.

Colocamos los albaricoques secos en un bol y los cubrimos con agua caliente (justo para cubrir). Dejamos que se remojen durante la noche o al menos 8 horas.

Al día siguiente, escurrimos los albaricoques y los trituramos en una procesadora de alimentos hasta obtener un puré suave (si no se hubieran remojado esto sería imposible de hacer).

Agregamos el azúcar y mezclamos bien.

Incorporamos la harina de almendra y mezclamos hasta que todos los ingredientes estén bien combinados.

Añadimos el agua de azahar si se desea para darle un toque aromático.

Precalentamos el horno a 180°C.

Batimos las claras de huevo hasta que estén firmes. Para facilitar la tarea, añadimos unas gotas de zumo de limón y un pellizco de sal. No hace falta que hagan picos, pero sí que queden firmes.

Incorporamos las claras batidas a la mezcla de albaricoque y almendra. Mezclamos suavemente para obtener una masa homogénea sin que se pierda el aire de las claras.

Forma pequeñas bolas con la masa y las colocamos en una bandeja para horno con papel sulfurado o para hornear, como lo soláis llamar. Dejad bastante espacio entre ellas porque tienen a expandirse.

Horneamos las galletas durante aproximadamente 15-20 minutos o hasta que estén doradas, al menos por los bordes.

Dejamos que las galletas se enfríen y, si se desea, espolvoreamos azúcar glas por encima para darles un toque decorativo.

Son galletas dulces pero, atención, también algo ácidas. Eso sí, están buenísimas.

Mish-mash búlgaro (миш-маш)


Esta es una receta muy tradicional e icónica de los búlgaros. Aunque se puede tomar a cualquier hora, lo cierto es que se suele reservar para el desayuno, guardando cierto parecido con otras tortillas de la zona como el menemen turco o con la, culturamente muy alejada, tortilla campesina alemana.

El significado de la palabra compuesta mish-mash es "mezcla" o "revuelto" y en efecto, eso es lo que es. Se trata de una tortilla poco cuajada o revuelto, según se mire, compuesto por verduras, tomate, queso y huevo. En cualquier caso es un chute de energía para empezar la mañana.

La cocina búlgara es deudora de las cocinas orientales y griega, aparte de su propia ideosincrasia. 

Los búlgaros son eslavos, al igual que los serbios, croatas, checos o polacos, entre otros. Sin embargo en su origen la élite guerrera procedía del centro de Asia, probablemente emparentados con los antiguos hunos. Nadie sabe muy bien que significa la palabra "búlgaro". Parece descartado que proceda del río Volga, aunque durante mucho tiempo habitaron sus orillas.  Es posible que sea una denominación general que se daba a tribus nómadas, como los on-ogur (luego húngaros) siendo que "ogur" significa flecha. Así el nombre procedería de "bul-ogur" no siendo claro si el "bul" anterior es un número (tal vez el cinco), igual que en on-ogur , "on" es diez, o cualquier otra cosa. En cualquier caso, eso no significa que los húngaros tuvieran 10 flechas y los búlgaros, solo 5. La "flecha" se referiría al número de tribus de la confederación es decir, que los húngaros estaban formados por diez tribus y los búlgaros, por cinco. Así tiene algo más de sentido.

Estos guerreros seminómadas se asentaron al norte del Imperio Bizantino y fundaron un estado que llegó a amenazar a los griegos hasta que fueron sometidos por estos. El proceso de asimilación incluyó su aceptación del cristianismo (en su rama ortodoxa) así como la adopción del idioma eslavo como el propio del país. Así los guerreros asiáticos de ojos rasgados se diluyeron en el pueblo al que habían sometido, no quedando prácticamente nada de ellos, ni siquiera los genes en un gran porcentaje de la población búlgara actual.

Luegos llegaron los turcos que los sometieron durante 500 años y por eso en la cocina búlgara hay mucha reminiscencia de la cocina otomana. Ellos también son muy adictos a los mezze y poseen recetas similares al borek o al menemen, como esta que vamos a ver.

INGREDIENTES (4 personas)

  • 5 huevos grandes XL
  • 400 gramos de queso Sirene*
  • 2 pimientos verdes para asar **
  • 2 pimientos rojos para asar **
  • 3 tomates rojos maduros, pelados y sin semillas
  • 1 cebolla morada (dulce) cortada en juliana
  • 2 dientes de ajo
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Aceite virgen extra de oliva ***

* El queso Sirene es la versión búlgara del queso feta griego. Se puede emplear este último sin problemas.

** Los pimientos deben ser asados al horno o al fuego y luego pelados. Como ese proceso no es muy compatible con la velocidad que requiere un desayuno, se puede emplear pimiento rojo y verde para freír.

** Aunque el aceite de oliva se emplea en la cocina búlgara, se suele emplear más habitualmente el procedente de semillas como el girasol o el de maíz. Esto es igual que en el norte de Grecia, donde por climatología y capacidad de producción, los aceites vegetales ganan de goleada al de oliva.

Cortamos los tomates en dados y los incorporamos a una sartén a fuego medio con una cucharada de aceite de oliva junto a la cebolla y los dientes de ajos picados, sin el germen verde (hay gente que fríe enteros los ajos pero luego los desecha, para no atosigar a nadie en el metro o el autobús).

Pochamos hasta que la cebolla empiece a transparentar. Entonces añadimos los pimientos cortados en tiras finas y dejamos hacer  5 minutos con la sartén cubierta.

Levantamos la tapa y añadimos el queso Sirene o Feta desmigado. Estos quesos no funden, no vayáis a pensar que se va a formar una especie de costra de queso burbujeante.

Añadimos inmediatamente los huevos batidos y removemos bien, añadiendo media cucharadita de sal y pimienta negra. Dejamos que cuaje levemente (no es una tortilla sólida, si no más bien un revuelto) y lista para servir bien caliente.

No os preocupéis si queda algo de líquido en la sartén. Procede de las verduras y es normal. Hay gente que lo deja o otros que lo eliminan, va a gustos.

Eso sí, si os aficionáis al mish-mash estaréis deseando que llegue la mañana para degustarlo. Si no la de los días laborables, al menos la de los festivos.


Rosquillas de Alcalá

rosquillas de Alcalá


Mucho antes de que aparecieran los cronuts y los americanos los vendieran como una creación super original, en Alcalá de Henares, 500 años antes, ya se habían creado unas rosquillas iguales o superiores que son, junto a la Costrada, las dos creaciones punteras de la repostería alcalaína.

La ciudad de la comunidad de Madrid supera los 200.000 habitantes poseyendo una larguísima historia que se remonta a los celtíberos y romanos, siendo que estos últimos la bautizaron como Complutum. Restos de esta ciudad se pueden visitar hoy en día, siendo una de los sitios arqueológicos relacionado con los romanos mejor conservados. Por cierto, si "Complutum" os suena a la Universidad Complutense de Madrid, estáis en lo cierto.  Dicha Universidad tiene su origen en 1499 en Alcalá de Henares pero fue trasladada a Madrid capital en 1836, conservando el nombre.  El término "complutum" procede obviamente del latín y parece ser que significaba "confluencia", por la confluencia de dos ríos de la zona, el Henares y el Camarmilla. 

Los árabes tomaron la ciudad durante la Conquista y aunque no construyeron ninguna ciudad nueva sí que erigieron un castillo aprovechando la posición dominante del emplazamiento sobre el río Henares. Castillo en árabe suena Qa'lat y como en castellano el artículo que precede a la palabra árabe se aglutinó con la misma, "el castillo" pasó a ser "al qa'lat" y de ahí es fácil deducir que se llegó a la "Alcalá" actual. 

El aglutinamiento del artículo con el sustantivo es muy común en la trasposición de palabras árabes al castellano. Así en árabe Dios es "Lah" y cuando decimos "alá" en mención a la forma en que los musulmanes se dirigen a Dios, estamos realmente diciendo "el Dios". Tampoco existe albaricoque en árabe, si no "barcoc", de manera que "al barcoc" sería "el albaricoque" y así podríamos seguir con al-mohada, al-bacea, al-calde etc, etc..

Ya en el siglo XII la ciudad volvió a pertenecer a la zona cristiana y en el siglo XVI aparecen las rosquillas como un dulce creado en un convento de monjas. Para aquellos que digan que la rosquilla no puede ser tan antigua debido a la presencia de hojaldre (teóricamente creado en Francia en el siglo XVII) lo cierto es que la repostería árabe está llena de pastas muy parecidas al hojaldre (entre otras la pasta filo) al menos desde el siglo IX, así que se conocieran en España era en realidad lo más lógico y normal. Lo que sí hay que reconocer a los franceses es que la forma y confección actual del hojaldre se debe a ellos

Los rosquilla de Alcalá son muy fáciles de hacer. Consiste en crear rosquillas cortando cículos sobre una placa de hojaldre doblada para, a continuación, hornearlas.  Una vez están horneadas se cubre con un glaseado de yema y, cuando seca, se cubre con una glasa real, pudiéndose degustar cuando han endurecido.

El glaseado de yema es lo más característico de este dulce pero también algo que a veces da dolores de cabeza. La razón es que a pesar de la presencia de abundante yema de huevo, no siempre quedan unas rosquillas de color amarillo. Esto no significa nada a nivel gustativo pero la gente espera que las rosquillas de Alcalá queden bien amarillas. Luego os explico por qué ocurre y cómo solucionarlo.

INGREDIENTES :

  • 2 placas de hojaldre, a ser posible rectangulares.
  • Mantequilla

Para el glaseado de yema :

  • 150 gramos de azúcar
  • 200 ml de agua (para hacer almíbar)
  • 200 ml de azúcar (para hacer almíbar)
  • 4 yemas
  • 50 gramos de maizena
  • Colorante alimenticio naranja o amarillo (luego explico)

Para la glasa real :

  • 150 gramos de azúcar glas (impalpable)
  • La clara de un huevo
  • 1 limón

En primer lugar vamos a preparar las rosquillas de hojaldre. Para ello extendemos la lámina de hojaldre y la pintamos muy ligeramente con mantequilla fundida. Os diría que solo empleéis una cucharadita de mantequilla sin sal por cada placa de hojaldre y aún así me parece mucho. Es simplemente para unir las diferentes capas haciendo que queden muy juntas pero tampoco aplastándolas o no subirán lo suficiente.

Dobláis 4 veces la placa de hojaldre sobre sí misma, de manera que el ancho de la misma sea de aproximadamente 3 dedos. Con un molde para galletas o un vaso pequeño invertido, vais cortando las rosquillas y luego, con otro vaso más pequeño o un molde más pequeño, hacéis el agujero del centro.

Colocáis en una bandeja del horno sobre papel de hornear y, según las instrucciones del fabricante, se dejan hasta que se hinchan y toman un color dorado. El tiempo varía según fabricante, pero suele ser 200 grados unos 20 a 25 minutos.

Mientras se hornea vamos a preparar el glaseado de yema. Los glaseados de yemas se hacen con almíbar. Para ello vertemos en un cazo a fuego medio-bajo el agua y el azúcar, con unas gotas de limón para que no cristalice. Removemos bien y dejamos que se caliente. En otro bol mezclamos el azúcar con las 4 yemas y la maizena, batiendo bien. Esta mezcla la incorporamos al almíbar y sin dejar de remover  con fuerza - mejor con varillas - mantenemos hasta que espesa pero sin que cuaje el huevo. También se puede quitar el almíbar del fuego y cuando temple ligeramente, añadir la mezcla de azúcar y yemas. Aquí pasa una cosa importante. Si removéis con las varillas y con fuerza, la rosquilla saldrá blanca. En cambio si mezcláis suavemente con una espátula, saldrá amarilla. Lo más rápido es batir con las varillas pero entonces deberéis añadir colorante alimenticio para que tome el color que se espera que tengan. Si os es igual el color, batid con varillas y listo.

Extraemos las rosquillas de hojaldre y cuando estén tibias o bien las pintamos con el glaseado de yema o bien las sumergimos con cuidado en el mismo. Dejamos que endurezcan sobre una rejilla.

Mientras endurecen vamos a hacer la glasa real. Para ello batimos en un bol con las varillas la clara de un huevo, el azúcar glass y una cucharadita de zumo de limón. Se ha de batir un buen rato, así que si tenéis las varillas eléctricas mejor sacarlas del armario. Lo mejor es ir añadiendo poco a poco el azúcar glas hasta que la glasa queda con la consistencia suficiente para aguantar de pie las varillas. Con esta glasa pintamos por encima las rosquillas que queramos asegurándonos antes de que el glaseado de crema está duro o se mezclarán y no quedarán bien.

Se dejan al aire para que la glasa endurezca y listas para comer. Como veis la clara del huevo está en crudo (se supone que la habéis sacado de los huevos de donde habéis extraído las yemas). Si tenéis cierta aprensión al uso de huevo crudo por una posible salmonela lo mejor es comprar clara de huevo pasteurizada.

Están realmente de vicio y como véis no son nada difíciles de hacer.

Tarta de Manzana con Hojaldre en freidora de aire

Si en el anterior post habíamos visto una receta que se realizaba parcialmente en una freidora de aire, esta Tarta de Manzana con Hojaldre se puede cocinar íntegramente en uno de estos aparatos. Nunca más dudaréis a la hora de poneros a hacer este delicioso postre porque aparte de fácil la cocina se quedará como si no se hubiera utilizado.

INGREDIENTES :

  • 2 láminas de hojaldre (preferiblemente para molde redondo)
  • 3-4 manzanas, peladas, y cortadas en rodajas finas
  • 1/4 vaso de azúcar
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • Mantequilla
  • 2 cucharadas de mermelada de albaricoque (opcional, para el brillo)
  • Azúcar glas (opcional)

Precalentamos la freidora de aire a 180°C.

Mientras se calienta, estira una lámina de hojaldre en la base de la cesta de la freidora, asegurándonos de que los bordes suban por los lados. Las freidoras de aire suelen venir con accesorios para hacer tartas, pero si la vuestra no la tiene se puede usar una cualquiera que entre en el compartimento de la freidora, claro.

En un bol, mezclamos las rodajas de manzana con el azúcar y la canela hasta que estén bien cubiertas.

Colocamos las rodajas de manzana sobre la masa de hojaldre en la freidora, creando una capa uniforme. Repartimos algunas hojuelas de mantequilla para hacerla más sabrosa.

Cubrimos las manzanas con la segunda lámina de hojaldre, sellando los bordes con la primera lámina.

Hacemos algunos pequeños cortes en la parte superior para permitir que el vapor escape durante la cocción.


Cocinamos en la freidora de aire durante aproximadamente 20-25 minutos o hasta que el hojaldre esté dorado y crujiente.

Si se desea darle un brillo adicional, pintamos la superficie con mermelada de albaricoque cuando aún está caliente. Aparte de brillo, le dará un extra de dulzor. Y si la queréis aún más dulce, podéis espolvorear además azúcar glas.

Dejamos enfriar antes de desmoldar, cortar y servir.

Imposible mayor facilidad.

Pollo Katsu con Salsa de Curry hecho en freidora de aire

A tenor de las ventas que se están produciendo en estas fechas, parece ser que los Reyes Magos van a ser muy generosos repartiendo Freidoras de Aire a diestro y siniestro. Es el electrodoméstico de moda del que todos hablan en clara competencia con los robots de cocina cuyo precio no obstante es bastante superior. Dependiendo del modelo, potencia, programación etc el precio oscila entre los 60 y los 150 euros.

De originales no tienen nada. Las freidoras de aire son básicamente hornos que utilizan aire caliente circulante para cocinar los alimentos, creando una capa crujiente similar a la que se obtendría al freír en aceite, pero con mucho menos o incluso sin aceite. Ya hace muchos años que existen hornos que emplean aire caliente para hornear, solo que en este caso se han orientado hacia los fritos que son, con diferencia, uno de los mayores aportes de grasas que consumimos. Si no se hubieran llamado "freidoras" el término que mejor les casaba era el de "hornos de aire" pero entonces probablemente habrían tenido mucho menos éxito.

Además, en lugar de estar encastrados bajo las encimeras o en algún lado de la cocina, se sitúan como un electrodoméstico aparte como si fueran la tostadora, el exprimidor o la sandwichera. Hay que tener esto en cuenta que ocupan un considerable tamaño, así que antes de adquirirla sería bueno pensar en el lugar donde van a ser colocadas.


El funcionamiento es idéntido a los hornos con convección de calor por aire. La freidora de aire tiene un elemento calefactor que genera calor,  similar al que emplea un horno convencional. Junto al elemento calefactor, hay un potente ventilador. Este ventilador es crucial ya que distribuye uniformemente el calor alrededor de los alimentos y acelera el proceso de cocción. El aire es un elemento aislante, tanto del frío como del calor, así que cuanto antes se caliente, antes cocinaremos nuestras recetas.

Los alimentos se colocan en un cesto o bandeja dentro de la freidora. El diseño de estos cestos permite que el aire caliente circule por todos los lados de los alimentos, cocinándolos de manera uniforme. 

El usuario puede ajustar la temperatura y el tiempo de cocción según el tipo de alimento que se esté preparando. Esto ofrece flexibilidad para adaptarse a diferentes recetas y garantiza que los alimentos se cocinen a la perfección. No se cocina igual en una freidora de aire que en un horno convencional, una sartén o un microondas. Cada uno de ellos, y esto no iba a ser menos, poseen sus propias recetas adaptadas al medio de cocción.

Algunas freidoras de aire también incorporan tecnología de radiación infrarroja para acelerar el proceso de cocción. Esta tecnología emite ondas de calor que penetran directamente en los alimentos, cocinándolos más rápidamente.

El proceso de cocinado es como se explica a continuación.

Cuando la freidora de aire está encendida, el elemento calefactor comienza a calentar el aire.

El ventilador distribuye el aire caliente alrededor de los alimentos en el cesto.

La circulación continua del aire caliente cocina los alimentos desde todos los ángulos, creando una capa crujiente en la superficie exterior.

Los controles de temperatura y tiempo permiten al usuario ajustar y personalizar la cocción según las preferencias del cocinaro y el tipo de alimentos.

Estas son las ventajas de las freidoras de aire:

  • Menos cantidad de aceite necesario o incluso ninguna.
  • Menos tiempo de cocción en comparación con los métodos tradicionales.
  • Alimentos más saludables con menos grasas y calorías.

Las freidoras de aire típicamente permiten a los usuarios ajustar la temperatura de cocción según el tipo de alimento que están preparando. La temperatura puede variar según la marca y el modelo de la freidora, pero generalmente, las temperaturas suelen oscilar entre 150°C y 200°C.

Aquí tenéis algunas pautas generales para algunos alimentos:

Patatas fritas:

Temperatura: alrededor de 180 ºC.

Tiempo: aproximadamente 15-20 minutos, dependiendo del grosor de las patatas y del nivel de crujiente deseado.

Alitas de Pollo:

Temperatura: alrededor de 190°C

Tiempo: aproximadamente 25-30 minutos, volteando las alas a la mitad del tiempo.

Pollo Empanado o Nuggets:

Temperatura: alrededor de 195°C.

Tiempo: generalmente de 12 a 20 minutos, dependiendo del tamaño y tipo de pollo.

Filetes de Pescado o Pollo a la Parrilla:

Temperatura: alrededor de 200°C

Tiempo: entre 10 y 15 minutos, volteando a la mitad del tiempo.

Estas son solo pautas generales, por lo que es importante seguir las instrucciones específicas de la receta y del fabricante de la freidora de aire que se esté utilizando. La capacidad de ajustar la temperatura es una de las ventajas de las freidoras de aire, ya que  permite personalizar la cocción según las preferencias del cocinero y el tipo de alimentos que se están preparando.

La potencia eléctrica de las freidoras de aire puede variar según el modelo y la marca. Sin embargo, la mayoría de las freidoras de aire domésticas suelen tener una potencia que oscila entre 800 y 1800 vatios. Es una potencia similar a la empleada por los hornos de aire convencionales encastrados.

Las freidoras de aire con una potencia más alta tienden a calentarse más rápido y cocinar los alimentos de manera más eficiente. Sin embargo, la potencia también influye en el consumo de energía, siendo más baja que la del horno convencional pero más alta que la del horno de microondas. Las placas de inducción suelen tener una potencia entre 1500 y 2000 W, así que más o menos es el mismo consumo.

Aunque muchos tratan de establecer un paralelismo entre el horno de microondas y la freidora de aire, en realidad no tienen mucho que ver. 

El horno microondas utiliza microondas para calentar los alimentos de manera rápida y eficiente. En general, los hornos microondas tienden a tener un consumo de electricidad moderado. El tiempo de cocción es generalmente corto, y el horno solo está encendido mientras se está cocinando.

La freidora de aire utiliza aire caliente circulante para cocinar alimentos de una manera similar a la fritura, pero con menos o ningún aceite. Las freidoras de aire pueden tener un consumo de electricidad más alto en comparación con los hornos microondas. Esto se debe al uso de elementos calefactores y ventiladores para generar aire caliente y cocinar los alimentos. Sin embargo, el tiempo de cocción suele ser más corto que en un horno convencional.

Ambos electrodomésticos tienen sus propias ventajas y aplicaciones específicas. El horno microondas es ideal para calentar alimentos rápidamente, descongelar y cocinar comidas simples. La freidora de aire, por otro lado, es excelente para cocinar alimentos con una textura crujiente similar a la fritura, pero de una manera más saludable.

Para empezar a usar la freidora de aire vamos a hacer una receta oriental que emplea el mismo de forma parcial. Es una buena manera de iniciarse en el uso de la misma sin entrar en muchas complicaciones.

INGREDIENTES (4 personas)

Para el Pollo Katsu:
  • 4 pechugas de pollo, deshuesadas y sin piel
  • Sal y pimienta al gusto
  • 1 vaso de harina de todo uso
  • 2 huevos batidos
  • 2 vasos de pan rallado estilo panko
  • Aceite en aerosol (se vende en cualquier supermercado)
Para la Salsa Curry:

  • 1 cebolla, finamente picada
  • 2 zanahorias, peladas y cortadas en rodajas finas
  • 2 patatas, peladas y cortadas en cubos
  • 2 dientes de ajo, picados
  • 2 cucharadas de aceite vegetal
  • 2 cucharadas de harina de curry (en establecimientos especializados, si no encontráis no pasa nada)
  • 1 cucharada de pasta de tomate (es concentrado de tomate, se encuentra en cualquier tienda)
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 1 cucharadita de curry en polvo
  • 2 vasos (400 ml) de caldo de pollo
  • Sal y pimienta al gusto

Para el Pollo Katsu:

Precalentamos la freidora de aire a 200°C.

Sazonamos las pechugas de pollo con sal y pimienta.

Pasamos cada pechuga de pollo por harina, luego por huevo batido, y finalmente por pan rallado panko, asegurándonos de que estén bien cubiertas.

Colocamos las pechugas de pollo en la canasta de la freidora de aire, rociamos con aceite en aerosol y cocinamos durante 15-20 minutos o hasta que estén doradas y cocidas por completo, volteándolas a la mitad del tiempo.

Para la Salsa Curry:

En una sartén grande, calentamos el aceite a fuego medio. Agregamos la cebolla, las zanahorias, las patatas y el ajo. Cocinamos hasta que las verduras estén tiernas.

Agregamos la harina de curry (si habéis encontrado) y mezclamos bien para que las verduras estén cubiertas. Si no tenéis, emplead harina normal

Añadimos la pasta de tomate, el azúcar y el curry en polvo. Cocinamos durante unos minutos.

Vertemos lentamente el caldo de pollo, revolviendo constantemente para evitar grumos.

Llevamos  la mezcla a ebullición y luego reducimos el fuego. Cocinamos a fuego lento hasta que la salsa espese.

Sazonamos con sal y pimienta al gusto.

Servimos el Pollo Katsu sobre arroz y cubrimos con la Salsa Curry. Puedes decorar con cebollín picado o sésamo tostado si se desea.  Y ya tienes tu primera receta hecha con la nueva y flamante freidora de aire que te traerán los Reyes. Como dijo aquel, esto sí es anticipación.


Hash Brown


Los hash brown son muy populares en la Gran Bretaña y los Estados Unidos. Se trata de pequeñas tortitas de patata que se emplean como acompañamiento de otros platos de carne o pescado, aunque también es habitual introducirlas en hamburguesas para darles un toque crujiente. Son muy fáciles de hacer, empleando además muy pocos ingredientes.

INGREDIENTES :

  • 1 Kg de patatas
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Aceite vegetal para freír
  • Cebolla (opcional)
  • 1 huevo (opcional)

En primer lugar vamos a pelar las patatas y cortarlas en juliana con un rallador o una mandolina. 

Seguidamente debemos introducir el resultado del rallado en una bolsa de la que se emplea para hacer leche vegetal, yogur o queso es decir, que permita salir el agua sobrante. Estas bolsas son muy útiles en la cocina y las reutilizables se amortizan rápidamente. Se compran en cualquier tienda de menaje o en Amazon.


Si no tenéis bolsas se puede emplear un colador de malla fina, a ser posible metálico. Se llena de las patatas cortadas en juliana y se aprieta hasta que escurran todo el agua. Os advierto que sueltan mucha agua, siendo el procedimiento del colador bastante más pesado.

Una vez tenemos las patatas escurridas hay dos maneras de hacer las hash browns. La "auténtica" consiste en salpimentar las patatas, coger un puñado y aplastarlas con fuerza para darles forma de tortita. El almidón de las patatas actuará como "pegamento" y directamente se pueden freír en una sartén con un poco de aceite.

Otra manera consiste en salpimentar al gusto y luego añadir un huevo batido. Esto nos asegurará que queda más compacta. También se le puede añadir cebolla cortada en juliana, lo que dará un toque algo más dulce y también  más crujiente.



Hay que hacer las hash brown bien doradas para que se haga bien la patata. Si queréis acelerar el proceso se pueden cocer brevemente las patatas cortadas en juliana para que se ablanden y luego escurrir cuando han enfriado. Eso sí, con la cocción habrán perdido gran parte del almidón, así que tendréis que emplear huevo para formar y consolidar las tortitas.

Se sirven calientes y bien crujientes. Aunque suelen ser guarniciones, también suelen formar parte de hamburguesas o comerse tal cual, mojando en salsas picantes o tipo tzatziki. En cualquier caso, siempre están buenísimas.



Roscos para el día de Reyes


El día de los Reyes Magos, más propiamente dicho la festividad de la Epifanía, se celebra el 6 de Enero por una razón que poco tiene que ver con la cristiandad. 

Los primeros cristianos, en su ansia por eliminar o hacer olvidar las fiestas paganas, hicieron coincidir aleatoriamente las propias con las existentes. Así el nacimiento de Jesucristo se situó el 25 de Diciembre por coincidir con fiesta pagana del Sol Invicto mientras que la Epifania coincidía con el doceavo día tras la misma, ya que doce son los meses del año y en cada uno de ellos los romanos realizaban ofrendas para garantizar la fecundidad de la tierra.

La única mención que existe de los Reyes Magos se encuentra en el Evangelio de San Mateo, donde se dice que unos magos (nada de que fueran reyes) llegaron a Jerusalén y pidieron ver al Rey judío que acababa de nacer en Belén de Judea. Tampoco se especifica el número de los mismos y en cuanto al término "magos" existe la posibilidad que se tratara de un error en la transcripción al griego de la Biblia, de la cual por cierto está plagada. Un "mago" en Persia era un astrólogo, una especie de combinación entre astrónomo y adivinador, y por tanto muy anatemizado por la religión judía. Por tanto, lo más probable, es que se tratara de sabios o estudiosos cuya denominación en griego, también era "mago".

El número de tres se estableció mucho más tarde, entre los siglos III y IV,  en correspondencia con los regalos que portaban. Si estos eran oro, incienso y mirra, los antiguos imaginaron que cada rey portaba uno de ellos. Lo de que uno fuera de cabello y barba cana, otro rubio  y el tercero de raza negra surgió también por esa época y la razón está llena de simbolismo. Cada uno de ellos representa a los grandes continentes o razas conocidas por esa época. 

El mago de pelo y barba blanca (Melchor) representaba a Europa. El rubio Gaspar a los semitas o asiáticos y Baltasar a los africanos o descendientes de Cam. Seguramente en la actualidad los asiáticos se habrían representado con los ojos rasgados pero por aquella época muy poca gente había visto a alguien con esas características físicas que hoy asociamos con chinos y orientales en general. Así que la simbología es clara: toda la Humanidad conocida rendía pleitesía al Rey de los Judios en su clara aspiración de convertirse en una religión universal.

En algunas variantes del cristianismo tal representación simbólica es diferente, si es que siquiera existe. Así los armenios hablan de doce magos y otros de solo dos.

La costumbre de que los Reyes Magos fueran portadores de regalos para los niños se inicia en España en el siglo XIX a imitación de los países europeos que en su gran mayoría eligen para tal función a San Nicolás, generalmente el día 24 o 25 de Diciembre. Excepciones a tal "norma" ocurren en los Países Bajos, donde los regalos los trae Sinterklaas el 5 de Diciembre, en Italia donde es una bruja llamada Befana la que aún resiste a Santa Klaus y en Grecia o Rusia donde la fecha de entrega suele fijarse en el Año Nuevo ortodoxo.

Otros países donde existe la costumbre de los Reyes Magos son México y Cuba, entre otros también hispanoamericanos.

Volviendo a los errores de traducción de la Biblia, cabe indicar que ésta fue escrita en un griego malo, propio de una región limítrofe del Imperio Oriental. De ahí que no quede claro a qué se refería exactamente con el término "mago". Otro posible error en la traducción se da en el mismo Evangelio de San Mateo cuando se habla de la virginidad perpétua de la Virgen María. Parece ser que la traducción fue un error, de manera que una errata habría dado pie a que se convirtiera en uno de los pilares de la fe católica y cualquiera que por lógica la negara, en un hereje.

De errores de traducción están llenas las enciclopedias. Así alguien tradujo el Canal de La Manche al castellano por Canal de La Mancha cuando "manche" quiere decir en realidad "manga".  El traductor de golpe relacionó las tierras del Quijote con el estrecho que separa Francia de Inglaterra.

Aún hoy en día es bastante común que el termino en inglés "misery", que se usa con bastante asiduidad en canciones inglesas, se traduzca fuera de contexto como "miseria" en lugar de "tristeza", que sería lo correcto. Más de una vez he visto que "I feel misery" se traducía como "Siento miseria"...

En cuanto a las tradiciones culinarias de la Epifanía son varias, pero en España y creo que en México es común degustar un roscón donde se esconde una o varias figurillas. En Francia se realiza la Galette des Rois que es de confección más sencilla. En Francia la tradición de llevar regalos a los niños se sitúa el 25 de Diciembre por parte del Pare Noël pero la Epifanía también se celebra y en la mayoría de los hogares nunca falta la Galette des Rois.

ROSCÓN DE REYES




Esta es la receta tradicional y auténtica para el Roscón de Reyes.  El secreto del roscón es el amasado, la fermentación - algunos utilizan doble fermentación, otros triple - y el horneado. Un fallo en cualquiera de estas fases y tendremos una especie de pan duro e incomestible. Por eso seguir exactamente los pasos que os indico y todo saldrá a la perfección.


INDREDIENTES (8 personas)

  • 1 Kg de harina para bizcochos
  • 250 gramos de azúcar
  • 5 huevos grandes (tipo XL/A)
  • 50 gramos de levadura fresca de panadero (se puede emplear del tipo seco, en este caso 15 gramos, pero advierto que la levadura fresca da un sabor especial y mejor que no tiene la seca)
  • 200 gramos de mantequilla
  • 1 cucharada de agua de azahar 
  • 6 cucharadas de leche
  • 2 cucharadas de agua
  • 2 cucharadas de licor (ron, cazalla, orujo, aguardiante etc)
  • Un pellizco de sal

Para decorar :

  • frutas escarchadas variadas (corteza de naranja, de sandía, guindas etc) o almendras fileteadas
  • Azúcar glas
  • Yema de huevo

Para rellenar  (opcional) :

  • Nata montada
  • Crema pastelera
  • Trufa
  • Cabello de ángel
  • Mazapán etc...


  1. En primer lugar recomiendo disolver la levadura en las seis cucharadas de leche y las dos de agua que previamente habremos calentado ligeramente en el microondas en un bol grande. El líquido debe estar tibio pero no caliente o la levadura moriría. La disolvéis con vuestros dedos y la dejáis actuar durante 15 minutos.
  2. A continuación se añade poco a poco la harina, los huevos batidos, el agua de azahar, el licor y el pellizco de sal y se va amasando para que quede una masa compacta y sin grumos. Esta fase es importante porque un amasado contundente permitirá que el gluten se expanda correctamente y nos quede un rosco flexible y esponjoso. Si tenéis una máquina o robot con función de amasado utilizadlo.
  3. Cuando ya tenemos una masa homogénea añadimos poco a poco la mantequilla que hemos puesto al punto de pomada en el microondas. Es mejor hacerlo poco a poco y amasar hasta que desaparezca cada porción que hemos añadido. Una vez hecho esto, tapamos el bol con un trapo de algodón y lo dejamos en un lugar fresco, seco y en penumbra hasta que la masa triplica más o menos su tamaño inicial. Esto significa que la levadura está consumiendo los azúcares y genera el aire necesario para hinchar la masa. El proceso de fermentación puede durar unas 2 ó 3 horas, así que paciencia.
  4. Una vez tenemos la masa fermentada, se vuelve a amasar con contundencia y se le da forma de rosco. Lo que suelo hacer es un cilindro largo y grueso que luego uno por el extremo.
  5. Coloco el rosco en una bandeja que pueda ir al horno sobre un papel vegetal para hornear. Encima adorno con la fruta escarchada o las almendras  e introduzco una sorpresa. Cada año suele ser el mismo Rey Mago (Gaspar) que es una pieza cerámica de un centímetro de altura. Aguanta bien la temperatura, aunque me siento algo culpable por hornear siempre la misma figura. Tal vez sea la razón de que los Reyes no sean generosos conmigo.
  6. Antes de hornear dejamos reposar el rosco otro par de horas. El rosco volverá a fermentar y "crecer", por tanto haced el agujero interior lo suficientemente grande o se cerrará dando un aspecto de pan redondo más que de rosco. Pintadlo con la yema de huevo para que quede dorado.
  7. Precalentad el horno a 180 grados, calor arriba y abajo, posición media. El horneado debe durar aproximadamente 20 minutos o hasta que se dore. Si veis que se dora en exceso pero sigue blando en su interior porque al clavar un palillo sale mojado, entonces cubrid el rosco con una hoja de papel de aluminio y terminad de hornear durante algunos minutos más.


Si lo queréis rellenar, simplemente lo partís por la mitad y agregáis el relleno de vuestro gusto. Finalmente se deja enfriar y se espolvorea con azúcar glass. 


GALETTE DES ROIS

 


Si en España consumimos tortel de Reyes en Francia y Bélgica tienen su Galette des Rois. La tradición es muy similar a la española :  se consume el 6 de Enero y en su interior se oculta un haba de manera que quien la encuentre se debe colocar la corona de cartón que suele acompañarla (si la adquirimos en una "boulangerie", claro está).


La Galette des Rois es mucho más fácil de hacer que el tortel de Reyes español ya que consiste en un hojaldre relleno de crema de almendras. No hay levadura ni por tanto tiempo de espera para que la masa suba. En apenas una hora - de la cual media es horneado - la puedes tener lista.  La realización se compone de tres fases :
  1.  Hacer la crema de almendras
  2.  Hacer una crema pastelera convencional
  3. Mezclar ambas cremas, componer el pastel y hornear


INGREDIENTES  (4/6 personas) :

  • 2 hojas de hojaldre para hacer la base y la "tapa" de la tarta
  • 1 huevo para dorar la tarta

Para la crema de almendras :

  • 100 gramos de harina de almendras
  • 100 gramos de azúcar
  • 50 gramos de mantequilla sin sal
  • 1 huevo

Para la crema pastelera:

  • Medio vaso (100 ml) de leche
  • 1 yema de huevo
  • Una cucharada de azúcar
  • Una cucharada de harina o maizena

En primer lugar vamos a hacer la crema pastelera. Hervimos la leche y cuando empieza a subir, bajamos el fuego al mínimo. En un bol batimos la yema de huevo con el azúcar y añadimos la harina de trigo o la maizena. Incorporamos esta mezcla a la leche y sin dejar de remover con las varillas dejamos el tiempo suficiente para que espese (con 3 minutos debería ser suficiente). Retiramos y reservamos (no dejéis que se enfríe, cubridla con un paño o mantened en un sitio cálido).

En segundo lugar vamos a hacer la crema de almendras. Se funde la mantequilla y se mezcla con el azúcar. A continuación se añade el huevo y la harina de almendras, batiendo bien. 

El siguiente paso es mezclar la crema de almendras con la crema pastelera. Extendemos un hojaldre como base en un molde para tartas y encima extendemos la masa. No os olvidéis introducir un haba seca para "coronar" al Rey de la jornada. Seguidamente cubrimos con el otro hojaldre sellando los bordes con la hoja inferior. Pintamos por encima con el huevo restante de manera que al hornear quede brillante y dorado.

Precalentamos el horno a 180 grados y horneamos durante 30 minutos exactos. Se retirar, se deja enfriar y lista para comer. Está deliciosa.

Cocina de Oriente Medio

  


MHPC publica un nuevo libro, COCINA DE ORIENTE MEDIO, con más de 100 recetas pertenecientes a las gastronomías árabe, persa y turca.

Se trata de un repaso general de las recetas más populares de la cocina de Oriente Medio, explicadas del modo más sencillo y adaptándolas a los ingredientes que podemos encontrar en Occidente.

El libro contiene fotografías a todo color de todas las recetas, encontrándose ya disponible en AMAZON tanto en formato papel como electrónico (ebook).

FORMATO EBOOK  :   3,62 €


FORMATO TAPA BLANDA: 26,53 €


ÍNDICE DE CONTENIDOS:


ENTRANTES

Ensalada iraní de pepino (Ensalada Shiraz, Irán)
Ful Medames (Egipto)
Patata asada rellena (Kumpir, Turquía)
Börek (Turquía)
Espinacas con zanahoria ( Líbano)
Sopa de lentejas naranjas (Mercimek Çorbasi, Turquía)
Tabouleh (Líbano)
Batata Harra (Líbano)
Falafel (Oriente Medio)
Alcachofas de Alepo (Siria)
Garbanzos con yogur (Fatteh, Líbano)
Ensalada de patatas (Líbano)
Sopa fría de yogur y pepino (Çaçik, Turquía)
Sigara börek (Turquía)
Sopa de novia (Ezogelin Çorbasi, Turquía)
Estofado de alubias (Siria)
Tortilla de espinacas (Nargesi, Irán)
Fatoosh (Ensalada Fatoosh, Líbano)
Delicia del Sultán (Hünkar Begendi, Turquía)
Revuelto de verduras (Menemen, Turquía)
Rellenos de verduras
(Sarma~ Dolma, todo Oriente Medio, Balcanes y Grecia)
Rollo de langostinos con kunafah (Palestina)
Crepes turcas (Gözleme, Turquía)
Shakshuka (Israel, Egipto, Palestina...)
Sambusak (Israel, cocina sefardí)
Ensalada de pimientos y tomates (Matbucha, Israel, cocina sefardí-marroquí)
Huevos a la libanesa (Líbano)
Encurtidos orientales (Torshy, Irán)
Mujaddara (Oriente Medio)

PLATOS PRINCIPALES

Chelow Kebap ( Irán)
Cig Köfte (Turquía)
Kebap Malik (Irak)
Pastel árabe de carne (Maqluba, Palestina)
Hígados de pollo encebollados (Israel, cocina sefardí)
Berenjenas rellenas de carne (Karniyarik, Turquía)
Iskender Kebap (Turquía)
Polo (China, gastronomía Uigur)
Pierna de cordero asada a la manera árabe (Oriente Medio)
Shawarma (árabe) ~ Döner kebap (persa/turco)
Mansaf (Jordania)
Sopa de albóndigas (Köfte çorbasi, Turquía)
Kabsa (Arabia Saudita)
Estofado de cordero con quingombó (okra) (Yak'nit Bahmeh, Líbano)
Sopa de trigo (Ha-sa' Al-Yerish , Arabia Saudita)
Kibbeh (Líbano)
Estofado de cordero a la árabe (Oriente Medio)
Cholent (Israel)
Pasteles de carnes (Sfiha, Líbano)

DULCES Y POSTRES

Tulumba (Turquía)
Higos en jarabe (Oriente Medio)
Baklava (Oriente Medio, Balcanes e India)
Pastel árabe de dátiles sin azúcar (Oriente Medio)
Pudin de almendras (Keskül, Turquía)
Bizcocho de sémola (Harisi, Siria)
Pastel de almíbar ( Eish Al Saraya, Líbano)
Pechuga de pollo dulce (Tavuk Gogsu, Turquía)
Halawet Ahmad (Omán)
Galletas de cardamomo (Klejah, Irak)
Babka (Israel, cocina ashkenazí)
Muhallebi (Oriente Medio, Turquía)
Halva (Oriente Medio)
Helado turco (Dondurma, Turquía)
Calabaza dulce (Kabak Tatlisi, Turquía)
Mamul (Ma'mul, Oriente Medio)
Buñuelos de yogur (Looqemat, Arabia Saudita)
Membrillo confitado (Ayva Tatlisi, Turquía)
Dulces de limón (Şekerpare, Turquía)
Rollitos dulces de queso (Halawet el Jeben, Oriente Medio)
Delicias turcas (Lokum, Turquía)
Kunafah (Palestina)
Conos de chufa (Antiguo Egipto)

BEBIDAS

Leche con cardamomo ( Jalíb bin jaíl, Oriente Medio)
Té árabe (T'sai, Oriente Medio)
Zumo de naranja y granada (Palestina)
Arak (Líbano)
Boza (Turquía)
Café árabe de azafrán y cardamomo (Arabia Saudita)
Bebida de yogur (Ayran, Turquía)
Sahlab (árabe) ~ Salep (turco)
Te turco (Çai, Turquía)
Café turco (Oriente Medio, Balcanes, Grecia, Chipre)
Dugh (Irán)
Sharbat-e Khakshir (Irán)
Laban (Oriente Medio)

SALSAS Y CREMAS PARA UNTAR

Crema de pimientos y nueces (Muhammara, Oriente Medio)
Salsa picante yemenita (Skhug, Yemen)
Alioli libanés (Toum, Líbano)
Labneh (Líbano)
Salsas Tahini y Taratur (Oriente Medio)
Salsa de yogur y pepino (Tsatski o Tzatziki, Oriente Medio)
Paté de garbanzos (Humus, Oriente Medio)
Baba Ghanoush (Oriente Medio)

PANES Y PASTAS

Jachnun (Yemen)
Pan pita (Oriente Medio)
Pasta filo (Grecia, Balcanes, Oriente Medio)
Pan árabe (Saaj o Markook, Oriente Medio)
Naan (Oriente Medio, Asia Central,India)
Simit (Turquía)

USOS Y COSTUMBRES

Etiqueta en la mesa árabe
Mezze (Oriente Medio, Grecia, Balcanes)
Desayunos orientales

AQUÍ PODÉIS LEER UN AVANCE :