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Roscos de Jumilla


Esta receta es típica de Jumilla aunque se hace también en La Mancha, Murcia, Alicante y zonas de Aragón. Aunque se incluye en los dulces tradicionales de Semana Santa, también es costumbre regalarlos por San Valentín. Pero antes de la receta, os suelto el "rollo".

Decía un antiguo filósofo griego que el primer humano era a la vez hombre y mujer. Los dioses lo castigaron separando ambas mitades que desde entonces se buscan de manera incesante para volver a ser la unidad primigenia. A esa búsqueda, a esa necesidad irrefrenable de encontrar a tu otra mitad, el filósofo la llamó "amor". Seguimos llamando a quien amamos nuestra media naranja y es curioso que conectemos la comida con el amor porque hay pocos sentimientos que justo al aparecer sean tan capaces por si solos de cerrarnos el estómago en banda, tanto si va bien como si va mal. Pero que cuando el amor llega porque eres correspondido la vida toma un sabor especial que todos identificamos. Los enamorados viven momentos dulces y no momentos salados. Ni agrios, a pesar de las medias naranjas. Pensad en ello. Enviamos bombones y caramelos, hacemos pasteles y postres para San Valentín, no regalamos caviar ni champagne

En San Valentín seguramente invitaremos o nos dejaremos invitar a una cena y si hay algo a declarar lo haremos a los postres que siempre son la feliz rúbrica de una comida perfecta. Todavía no se ha visto una película de Hollywood que esconda un anillo de compromiso en la carne asada o el cóctel de marisco, pero hay ejemplos mil en que se oculta a modo de sorpresa en una tarta o un postre. Y si todo sale bien te marchas de Luna de Miel.

La asociación entre lo dulce y lo romántico no es fruto de la casualidad. El año 2014 unos científicos publicaron un estido donde explicaban el por qué de la relación entre lo dulce y el amor. Que un artículo científico trate de explicar la razón de llamar a tu pareja con términos que aluden a su dulzor merece atención. Las 17 páginas del estudio en breve vienen a decir que las percepciones que tenemos de nuestras citas dependen de los estímulos sensoriales que estemos disfrutando - o no - en ese momento. Así a algunos sujetos que participaban en el estudio se les dio galletas dulces y a otros patatas fritas saladas. Supongo que habéis intuido que el interés romántico hacia posibles parejas era más fuerte entre el grupo que había recibido un estímulo dulce. Eso explica que dar el anillo cuando ella come macarons tenga más posibilidades de recibir un sí que pretender lo mismo mientras come unas papas bravas.

En Lisboa es costumbre que los enamorados coman juntos Pastéis de Belem en la tienda que los creó porque dicen que al hacerlo de esta manera compartirán amor eterno. En Alemania se regalan galletas de jengibre con forma de corazón. En Jumilla, España, se regalan por San Valentín estos Rollos del Amor, una antigua receta árabe de unas rosquillas que no salen perfectas porque dicen que el amor no lo es pero siempre debe dejar al final un regusto dulce para que merezca la pena haberlo vivido. En Anatolia, donde las relaciones entre los prometidos se suelen formalizar a través de las familias de ambos, es costumbre acudir a las casas con bandejas de dulces Báklava empapados en almíbar para facilitar que accedan a dar la mano de la hija.

Pero también el desamor - y de eso no habla nada el estudio antes mencionado - debe tener algo que ver con el dulce. Muchos y muchas ahogan los desengaños y las roturas de relaciones abocados en potes gigantes de helado o devorando, uno a uno, los bombones de una caja que por una vez te has debido comprar y regalarte a ti mismo. Incluso el dulce está presente en grandes tragedias amorosas y se regala entre amantes de la actualidad como si la historia no fuera con ellos. Véase si no los "Besos de Julieta y Romeo", tan tradicionales en Verona (Italia) o los "Suspiros de Amante", un pastelillo que recuerda una trágica historia de amor ocurrida en la ciudad española de Teruel durante la Edad Media que no tiene nada que envidiar a los personajes del drama de Shakespeare.

Sea por razones científicas o porque sí, el amor es dulce y las recetas de postres a realizar en San Valentín pueden servir para obtener aquello que deseas o quieres ofrecer a quien amas. Y recuerda, si vas a pedir algo, que sea siempre a los postres.

Los Rollos del Amor o almojábanas son unas roscas o rosquillas típicas del Levante español aunque en Latinoamérica existen productos homónimos si bien son diferentes en cuanto a ingredientes y resultado. El nombre procede del árabe y viene a significar "que lleva queso" o "hecho con queso" lo cual indica que estas rosquillas proceden de un postre árabe que incorporaba tal elemento, hoy desaparecido.

Básicamente se trata de obtener un roux (añadir harina en un caldo graso) al que se le incorporan huevos y algo de azúcar si se va a rellenar o cubrir con otro elemento dulce (almíbar, crema). Si se van a comer tal cual salen del horno se emplea una mayor cantidad de azúcar.

INGREDIENTES

  • 500 gramos de harina blanca de trigo
  • 200 gramos de azúcar (si se va a comer sin relleno y/sin cobertura) ó
  • 50 gramos de azúcar (si va a llevar relleno y/o cobertura de almíbar)
  • 6 huevos grandes
  • 2 vasos de agua
  • 1 vaso de aceite (preferiblemente de girasol)
  • Almíbar (opcional)
  • Azúcar glas (opcional)

En una cazuela incorporamos el agua y el aceite, calentándo la mezcla a fuego medio hasta que hierva.  En ese momento añadimos poco a poco la harina - a ser posible tamizada - y vamos removiendo con una espátula. Cuando espesa pasamos  a utilizar la cuchara de madera, removiendo con ella hasta que se separa de las paredes del cazo. En ese momento extraemos y dejamos aparte para se se ponga tibia.

Mientras entibia batimos los huevos con el azúcar (50 ó 200 gramos, según el uso que vayamos a darle) y los vamos añadiendo poco a poco en el roux mientras amasamos. Debe quedar una pasta homogénea y elástica.

Precalentamos el horno a 190 grados. Lo mejor es trabajar al principio con la bandeja del horno fuera, depositando una lámina de papel vegetal para que las rosquillas no se peguen. Hacemos bolas de unos 3 ó 4 cm de diámetro que vamos colocando sobre la bandeja separadas al menos un palmo pues de no hacerlo así al aumentar se tocarían. Cuando tenemos las bolas sobre la bandeja  las aplastamos ligeramente haciendo un agujero en el centro con el dedo mojado en aceite. Horneamos hasta que las rosquillas se hinchan y quedan doradas. Con 20 minutos debería ser más que suficiente, pero no dejéis de vigilarlas en todo momento o tendréis un disgusto grande porque cada horno es un mundo.

Si habéis empleado la receta con poca azúcar luego las podéis bañar en un almíbar ligero y azúcar glas para darles el necesario dulzor. Si empleáis la receta con más azúcar, se comen tal cual  (es la receta que suelo hacer).

La receta es fácil pero conviene ir con cuidado con la elasticidad de la masa. Si queda muy seca, añadid uno o dos huevos. Si queda demasiado líquida (que se escapa de entre los dedos), añadid harina tamizada con mucho cuidado de no pasarse.

Amasad también a conciencia añadiendo poco a poco los huevos, no todo de golpe. El resuultado es una rosca ligera que sube por la acción coagulante del huevo pero que al enfriar baja (es normal) y cuya textura recuerda a la masa de los profiteroles.

Hacedlas, lo recomiendo, son magníficas y un regalo para los sentidos, estéis enamorados o no.


Apfelstrudel

auf Deutsch, am Ende des Artikels auf Spanisch



El Apfelstrudel es el resultado final de siglos de intercambios culturales, técnicos y políticos en Europa Central. Su historia es un excelente ejemplo de cómo una receta aparentemente simple encierra capas profundas de civilización, comercio, imperios y técnicas culinarias altamente especializadas.

La palabra Strudel procede del alemán antiguo y significa remolino, vórtice o torbellino. No se refiere al relleno, sino a la estructura del pastel, enrollado en capas finísimas que recuerdan a un remolino. El strudel no nace como “tarta de manzana”, sino como una técnica de masa extremadamente fina, estirada hasta casi la transparencia, que luego puede rellenarse con múltiples ingredientes: semillas de amapola, requesón, frutos secos… o manzana.

La técnica de la masa estirada del strudel procede directamente del mundo oriental, especialmente del baklava otomano y de las masas yufka y filo del área turco-balcánica. Estas técnicas llegan a Europa Central por varias vías:
la expansión del Imperio Otomano, las rutas comerciales balcánicas y los contactos culturales en Hungría, Bohemia y Austria.

Durante siglos, Viena fue una frontera cultural entre Oriente y Occidente, y su cocina absorbió elementos de ambos mundos (otro ejemplo bien conocido sería el café).

El strudel es, estructuralmente, un primo europeo del baklava, pero sin miel ni frutos secos dominantes, adaptado al gusto centroeuropeo.

La primera receta escrita de strudel aparece en Viena hacia 1696, conservada hoy en la Biblioteca Nacional de Austria. En aquella época no era necesariamente de manzana: incluía rellenos tanto salados como dulces y, como el azúcar era todavía un producto caro, se empleaban frutas, miel u otros endulzantes según la disponibilidad local.

La manzana empezó a imponerse progresivamente porque se conserva bien durante el invierno, es abundante en Europa Central y aporta una acidez que equilibra la grasa de la masa y la mantequilla.

El Apfelstrudel tal como lo conocemos nace como producto del Imperio austrohúngaro durante los siglos XVIII y XIX. En este periodo, Viena se convierte en capital política, centro administrativo, foco cultural y auténtico laboratorio gastronómico.

Las cocinas imperiales y burguesas refinan el strudel mediante una serie de innovaciones clave. La masa se hace aún más fina, hasta el punto de que se decía que la prueba definitiva consistía en leer una carta a través de ella. Se generaliza el uso sistemático de mantequilla y el relleno de manzana, pasas y canela se convierte en estándar, al igual que la incorporación de pan rallado tostado en mantequilla para absorber los jugos de la fruta durante la cocción.

Aunque su origen es claramente vienés, el Apfelstrudel se integra rápidamente en el área de influencia austríaca en Alemania, que históricamente se ha concentrado en el sur del país, especialmente en Baviera y Suabia.

En Alemania se sirve con frecuencia caliente, acompañado de salsa de vainilla, nata montada o incluso helado (una adaptación moderna).

El strudel se utiliza a menudo en Alemania y Austria como prueba de oficio culinario. Quien sabe hacer strudel en casa desde cero —incluida la elaboración de la masa— se considera casi un maestro cocinero.

Sin llegar a este nivel, que requiere mucha práctica, podemos preparar un resultado muy digno utilizando pasta filo o yufka, que hoy en día suele encontrarse en grandes superficies.


INGREDIENTES (4 personas)

  • Pasta filo (1 paquete refrigerado)

  • ½ kg de manzanas Granny Smith (ácidas, ma non troppo)

  • ½ vaso de azúcar

  • ½ vaso de uvas pasas

  • 1 limón

  • ½ vaso de mantequilla derretida

  • ½ vaso de leche entera

  • Canela en polvo

  • Pan seco

  • Ron (opcional)


En primer lugar, dejamos templar la pasta filo en la cocina, a temperatura ambiente, pero sin sacarla del envase, ya que se reseca con gran facilidad.

Pelamos las manzanas y las cortamos en dados no muy grandes. En un bol mezclamos los dados de manzana con el azúcar, las uvas pasas, la piel rallada del limón y su jugo, media cucharadita de canela en polvo y un culín de ron, si se desea. Mezclamos bien y dejamos reposar unos 30 minutos.

Mientras tanto, fundimos una cucharada de mantequilla en una sartén, añadimos una cucharada de azúcar y pan rallado (es recomendable rallarlo en casa, no utilizar harina de galleta, y que esté bien seco). Removemos hasta que el pan empiece a tostarse ligeramente.

Extendemos la pasta filo sobre el mármol de la cocina, colocándola sobre un paño limpio del mismo tamaño o mayor. La pintamos rápidamente con mantequilla fundida y espolvoreamos el pan tostado, dejando un par de dedos libres en los bordes. El pan servirá para absorber la humedad que suelten las manzanas durante el horneado.

Repartimos la mezcla de manzana y pasas sobre la lámina de pasta filo y, sin perder tiempo, cogemos los bordes del paño más cercanos a nosotros y los levantamos para que la pasta empiece a enrollarse sobre sí misma. Cuando el rollo ya tenga cierto grosor, podemos continuar con las manos. Al final obtendremos un cilindro veteado de relleno. Cerramos los extremos y pintamos el exterior con mantequilla fundida.

Horneamos a 190 °C durante una hora. Sacamos el strudel, vertemos el medio vaso de leche sobre el rollo y lo devolvemos al horno durante unos 10 minutos más a la misma temperatura.

Ya está listo.

Cortamos en porciones de tres o cuatro dedos de ancho y lo servimos con salsa de vainilla. Para esta salsa basta con hervir medio litro de leche semidesnatada con una rama de vainilla, una cucharada de azúcar y espesar con otra cucharada de maicena. Podemos cubrir el Apfelstrudel por completo o formar un pequeño “charquito” al lado para que el comensal moje a su gusto. En ocasiones también se espolvorea simplemente con azúcar glas, o se acompaña con nata montada o helado.

Desde mi punto de vista, es uno de los mejores postres que se pueden probar.

Rellenos de nata, trufa y crema pastelera para el Roscón de Reyes (o para lo que sea) empleando eritritol


Como ya anunciamos hace un par de días, vamos a dar la receta de tres rellenos típicos del Roscón de Reyes (nata, trufa y crema pastelera) solo que esta vez va a ser apta para todos los comensales, sean diabéticos o no, porque usaremos eritritol.

Algunos maestros pasteleros sugieren que si la masa del Roscón de Reyes es buena no hace ninguna falta incluir un relleno. Tienen toda la razón pero también es cierto que gran parte del público se ha acostumbrado a comer el roscón con algún tipo de relleno y si no lo pones lo sienten incompleto. Así que sin más preámbulos vamos a dar las recetas de los tres rellenos ajustados al milímetro para el uso de este edulcorante que sustituye con éxito al azúcar y es casi indistinguible de la misma para la mayoría de los paladares.

NATA MONTADA CON ERITRITOL

INGREDIENTES

  • 500 ml (medio litro) de nata para montar (35 % MG mínimo)
  • 40–50 gramos de eritritol en polvo
  • 1 pizca de stevia pura (opcional, pero muy recomendable)
  • Media cucharadita de vainilla (opcional)

Es conveniente asegurarnos, para evitar disgustos, que antes de iniciar la tarea la nata esté MUY fría (mínimo 4 horas en frigorífico). Igualmente ll bol y mejor si las varillas (ya sean manuales o eléctricas) también salen del frigorífico.

El eritritol SIEMPRE en polvo (o triturado en molinillo). Si lo empleáis de la manera que se suele vender NO VA A QUEDAR BIEN. El 99 % de los problemas con nata y eritritol vienen de usarlo granulado.

Colocamos la nata fría en el bol. Empezamos a batir a velocidad media, no alta. Cuando empiece a espesar (textura yogur líquido), añadimos el eritritol, la pizca de Stevia y la vainilla

Continuamos batiendo hasta obtener picos firmes pero suaves. Sobre todo no debemos sobre batir ya que la nata con eritritol corta un poco antes que con azúcar.

El resultado correcto es una nata de textura firme pero cremosa, no granulosa con un dulzor limpio y natural, estable durante horas en frío. De hecho se puede conservar 24–36 h sin problema en el frigorífico. No obstante no se puede congelar porque cristaliza y se estropea.


TRUFA CON ERITRITOL

Otro popular relleno que con eritritol sale perfecto.

INGREDIENTES

  • 400 ml de nata 35 % MG
  • 200 g de chocolate negro 85 % mínimo
  • 40 g de eritritol en polvo
  • 1 pizca de stevia pura
  • 30 g de mantequilla (opcional, pero mejora textura)


En primer lugar vamos a hacer el Ganache base

Calientamos la nata sin que llegue a hervir (70–80 °C).

Cuando alcance la temperatura añadimos el eritritol y removemos hasta disolver. Vertemos sobre el chocolate troceado y esperamos 2 minutos. Entonces removemos suavemente hasta que la emulsión quede lista. Es el momento de añadir la mantequilla si la vamos a usar.

Aquí el eritritol sí se disuelve bien porque hay calor, no importa que esté en formato granulado.

Para el enfriado tapamos el bol con papel film y llevamos al frigorífico por un mínimo de 4 horas.

Transcurrido el tiempo extraemos y batimos a velocidad media, añadiendo  la pizca de Stevia. Debe quedar aireada y sin perder brillo pero cuidado con pasarse o quedará mate y quebradiza.

Si la haces bien queda perfecta y nadie notará que no lleva azúcar. De hecho el resultado es superior que si empleamos azúcar.


CREMA PASTELERA CON ERITRITOL


Este es el relleno más complicado de hacer con eritritol. Esta receta que os doy no falla si la seguís al pie de la letra.

INGREDIENTES

  • 500 ml de leche entera
  • 4 yemas
  • 60 g de eritritol en polvo
  • 1 pizca de stevia pura
  • 40 g de maicena
  • 1 vaina de vainilla o 1 cucharadita de extracto (mejor lo primero)
  • Piel de limón sin la parte blanca que amarga (opcional)


En primer lugar vamos a infusionar la leche. Calentamos la leche con la vainilla y la piel de limón

Justo antes de hervir, retiramos y dejamos infusionar 10 min a temperatura ambiente (que no se enfríe demasiado). Sacamos los saborizantes o colamos la leche, lo que prefiráis. Reservamos.

Mezclamos las yemas, el eritritol y la stevia. Batimos solo hasta integrar (no blanquear). Añadimos la maicena. Decimos de no blanquear porque con eritritol no se consigue pero ello no es ningún problema.

Ahora viene la cocción que es clave para un buen resultado.

Vertemos la leche caliente poco a poco sobre la mezcla de yemas y edulcorante (muy poco a poco). Llevamos todo al fuego medio-bajo, removiendo sin parar.

Espesará de golpe. Cuando hierva suavemente cocinamos solo 30 segundos y retiramos del fuego

Hay un paso final que es opcional pero recomendable. Consiste en añadir 20 g de mantequilla y batir en caliente (preferiblemente con varillas manuales).

Este batido extra elimina grumos, mejora la cremosidad y evita la cristalización al enfriar

Una vez hecho esto, cubrimos el bol con plástico film y llevamos a la nevera durante 2 horas. 

Antes de usar conviene batir de nuevo suavemente con varillas manuales. 


De estos tres rellenos cabe decir que: 


  • La nata es la más fácil con eritritol
  • La trufa queda incluso mejor que con azúcar
  • La crema pastelera requiere técnica, pero es totalmente viable


Bien hechas, nadie distingue estas versiones de las tradicionales.

Galette de Rois exprés en air fryer (sin complicaciones)

Vamos a hacer una Galette de Rois en air fryer ya que se adapta mejor que el clásico Roscón de Reyes a este electrodoméstico. Hay varias razones que lo justifican. En primer lugar la Galette no necesita levado y en segundo lugar tolera muy bien el calor seco directo. Además el hojaldre QUEDA EXTRAODINARIAMENTE BIEN EN AIR FRYER (parece que están hechos el uno para el otro) y en resumen, todo parece listo para "montar y hornear". Por no mencionar que hecho de esta manera se tarda 20 minutos en tener lista la tarta...

INGREDIENTES (4–6 personas)

  • 2 láminas de hojaldre refrigerado (mejor mantequilla*)
  • 100 g de almendra molida
  • 70 g de azúcar
  • 1 huevo
  • 50 g de mantequilla blanda
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1 cucharada de licor (ron o anís, opcional)
  • 1 pizca de sal
  • 1 haba seca o figurita (opcional)
  • 1 huevo batido para pintar (o solo la yema, si el huevo en L ó XL)


* Hay que tener cuidado con el hojaldre. Si está hecho con aceites vegetales el resultado deja bastante que desear. Igualmente es preferible hacerlo con hojaldre refrigerado antes que congelado. Fijaos bien en el embalaje del hojaldre y que se lea "hecho con mantequilla". De los que he probado pasan el examen el hojaldre de Mercadona, el de Carrefour, el de Casa Tarradellas (de hecho el único que recuerde que indica ""hecho 100% con mantequilla") y los que se venden de la marca Nestlé en MasyMas y Eroski.


En primer lugar vamos a realizar el relleno de frangipane (así se llama el relleno de crema de almendras)

Mezclamos la mantequilla blanda con el azúcar hasta obtener una crema. Añadimos el huevo, la vainilla, la sal y el licor.

Incorporamos a continuación la almendra molida.

Debe quedar cremosa pero espesa, no líquida. Si el relleno está demasiado blando, en air fryer puede burbujear y salirse. En caso de que veamos que es demasiado líquido añadimos una cucharada más de almendra.

Ahora ya podemos ir directos al montaje.

Cortamos dos círculos iguales de hojaldre (del tamaño que quepa en la cesta). Si el círculo es demasiado pequeño porque nuestra air fryer es de poco volumen, no es ninguna herejía hacer la galette cuadrada.

Colocamos uno como base.

Extendemos el relleno dejando 2 cm libres en el borde.

Colocamos el haba o la figurita.

Humedecemos el borde con agua.

Tapamos con el otro círculo y sellamos bien con un tenedor.

Pintamos la tapa con huevo batido.

Opcionalmente marcamos líneas decorativas suaves, sin atravesar la masa.

Ahora ya podemos pasar a hornear en la air fryer.

Ajustamos la temperatura a 170 °C fijando el tiempo entre 12 y 15 minutos. Si es posible ajustar en altura, usamos una rejilla o papel perforado

Cada air fryer es distinta. A partir del minuto 10 es conveniente vigilar. El hojaldre pasa de dorado perfecto a “exceso” muy rápido. Como aquí no hay levado ni nada parecido, si abrimos el compartimento para vigilar no pasará nada.

El resultado esperado es un exterior crujiente y dorado con un interior meloso, en absoluto seco o pesado. 

Os encantará y por el mínimo esfuerzo !

Roscón de Reyes tradicional con eritritol (apto para diabéticos)


El título de esta entrada del blog podría haber tenido un añadido: apto para diabéticos e indistinguible para cualquier otro tipo de consumidor que no sufra dicha patología. Sirva esta entrada como introducción al eritritol, uno de los edulcorantes más utilizados en repostería no solo por su capacidad endulzante, sino también porque con él es posible imitar texturas y usos que con otros edulcorantes (stevia, sucralosa, aspartamo, etc.) no son posibles.

Como sabéis, la diabetes de tipo II no aparece de la noche a la mañana, sino que en la mayoría de los casos es consecuencia de hábitos poco saludables mantenidos en el tiempo, entre los que se encuentran el sedentarismo y el consumo excesivo de hidratos de carbono. Llega un momento en que la producción de insulina se vuelve ineficiente y es necesario cambiar radicalmente el estilo de vida. Los alimentos endulzados con azúcar son de los primeros en ser eliminados de la dieta de las personas diabéticas debido a su rápida absorción, que provoca hiperglucemias que la insulina ya no es capaz de frenar de manera eficaz.

El eritritol es un polialcohol (poliol), como el xilitol o el sorbitol, pero con la diferencia crucial de que el cuerpo humano prácticamente no lo metaboliza, evitando así los temidos picos de glucosa en sangre.

Químicamente es un alcohol de azúcar de cuatro carbonos (C₄H₁₀O₄), lo que lo hace una molécula pequeña, muy estable y con una reactividad metabólica mínima.

Se obtiene industrialmente por fermentación de glucosa (normalmente procedente de maíz o trigo) mediante levaduras, de forma similar a la obtención del alcohol etílico, aunque el proceso se detiene antes de que se produzca etanol.

El eritritol es lo más parecido al azúcar desde el punto de vista sensorial, no tanto por su capacidad endulzante como por la sensación que produce en boca. Veamos una comparación rápida:

Comparación rápida

Propiedad     Azúcar Eritritol      Stevia

Dulzor               100 %        70–75 %    200–300 %

Volumen                Sí            Sí                No

Sabor residual     No       Muy leve   Sí (amargo)

Cristaliza        Sí            Sí                No

Carameliza       Sí            No        No

Como vemos en la tabla comparativa, el eritritol no es más dulce que el azúcar, pero sí es más parecido a este en cuanto a volumen y capacidad de cristalización. Sin embargo, no carameliza, por lo que aquellos productos que necesitan este efecto propio del azúcar siguen sin tener un sustituto completamente equivalente.

Si comparamos el uso del eritritol con la stevia, se deduce que el primero es adecuado para bollería, ya que proporciona cuerpo a la masa y permite obtener texturas reales, mientras que la stevia únicamente endulza, pero no estructura nada. Por ejemplo, si batimos yemas de huevo con eritritol podremos elaborar una crema pastelera; en cambio, hacerlo solo con stevia sería prácticamente imposible.

Otro aspecto importantísimo para las personas con diabetes es que el índice glucémico del eritritol es cero, es decir, no eleva la glucosa en sangre ni la insulina. Esto se debe a que se absorbe en el intestino delgado y no se metaboliza, eliminándose posteriormente por la orina sin cambios. Esto lo convierte en un edulcorante especialmente adecuado para dietas aptas para diabéticos y también para dietas de tipo cetogénico.

Es, además, el único polialcohol clínicamente aceptado como seguro para personas con diabetes, ya que el xilitol eleva ligeramente la glucosa, el sorbitol lo hace en mayor medida y puede provocar diarrea, mientras que el maltitol se considera directamente desaconsejable en este colectivo.

El eritritol apenas causa efectos secundarios, salvo que se consuma en cantidades muy elevadas (entre 50 y 70 gramos de una sola vez). En ese caso puede provocar una sensación de frío en boca (efecto endotérmico) y molestias digestivas leves en personas especialmente sensibles.

En la receta de roscón que se presenta a continuación, al estar repartido en varias raciones, esto no supone un problema real.

¿Es fácil de encontrar?

Hoy en día sí, aunque con matices. Su popularización se debe más al auge de las dietas cetogénicas que a su uso específico en diabetes. Puede encontrarse en grandes superficies como Carrefour o Alcampo, en Lidl de forma ocasional, en tiendas de productos ecológicos y en herbolarios. Para la compra online es fácil localizarlo en plataformas como Amazon.

Antes de lanzarnos a una compra impulsiva conviene, no obstante, elegir bien el producto. Siempre se debe buscar “Eritritol 100 %”, ya sea en polvo o granulado, sin maltodextrina ni mezclas innecesarias. Mucho cuidado con productos etiquetados como “eritritol + stevia”, ya que suelen incluir rellenos o proporciones poco adecuadas. Lo más recomendable es comprar eritritol puro y añadir posteriormente la cantidad de stevia que consideremos necesaria.

¿Por qué en muchas recetas se mezcla con stevia? Porque el eritritol no alcanza por sí solo el dulzor del azúcar y necesita mayor cantidad para igualarlo. La stevia aporta potencia y corrige el llamado “dulzor corto”.

Por ello, la combinación ideal consiste en eritritol como base y una cantidad mínima de stevia, inferior incluso a la que incluyen muchas mezclas comerciales. De este modo se elimina el sabor amargo y se obtiene un dulzor más redondo, capaz de engañar eficazmente al cerebro, el mayor consumidor de glucosa de nuestro organismo y, paradójicamente, el más difícil de engañar.

¿Sirve para hornear?

Sí, pero con limitaciones que conviene entender. El eritritol endulza, aporta volumen, cristaliza y contribuye a la estructura de la miga. Sin embargo, no carameliza, no dora mediante reacción de Maillard y tampoco alimenta a la levadura (por mucho eritritol que añadamos, no provocará fermentación).

Por este motivo, en esta receta el roscón se dora gracias al huevo, y la fermentación depende exclusivamente de la levadura, no del azúcar. En masas levadas funciona perfectamente si la receta está correctamente formulada, y no como resultado de una sustitución 1:1 del azúcar, que rara vez da buenos resultados.

Antes de que surjan dudas, conviene aclarar que existen estudios clínicos y metabólicos sólidos que indican que el eritritol no representa un peligro ni para las personas con diabetes ni para la microbiota intestinal en general. Lo que sí es cierto es que su precio es considerablemente más elevado: mientras que un kilogramo de azúcar blanco puede costar entre 1 y 1,5 €, el eritritol puro ronda los 15 €, a lo que hay que añadir el coste de la stevia. No obstante, su uso suele ser menor en cantidad total.

Desde un punto de vista gustativo, muchas personas no diabéticas encuentran indistinguible el sabor de los productos de panadería elaborados con eritritol, por lo que en muchos casos resulta suficiente con preparar un único pastel para toda la familia, reduciendo así el consumo general de azúcar y, en cierta medida, previniendo futuros problemas metabólicos.

INGREDIENTES (8–10 raciones)

Para la masa

  • 500 g de harina de fuerza
  • 25 g de levadura fresca (o 8 g de levadura seca)
  • 120 ml de leche entera templada
  • 100 g de eritritol en polvo
  • Media cucharadita de stevia pura en polvo (opcional, pero muy recomendable para redondear el dulzor)
  • 2 huevos tamaño L
  • 80 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 1 cucharadita rasa de sal
  • Ralladura de 1 naranja
  • Ralladura de 1 limón
  • 2 cucharadas de agua de azahar
  • 1 cucharadita de vainilla

Decoración

  • Fruta confitada sin azúcar, fruta natural (cerezas sin hueso, fresas etc) o frutos secos
  • Almendra laminada
  • 1 huevo batido para pintar

En primer lugar activamos la levadura. Calentamos la leche solo hasta que esté templada y disolvemos en ella la levadura. Añadimos una cucharada rasa de harina (15–20 g) del total, no una cantidad extra. Esto proporcionará “alimento” a la levadura, ya que, como hemos visto, el eritritol no cumple esa función. Dejamos reposar entre 5 y 10 minutos hasta que aparezca espuma. Si hay espuma, la levadura está activa; en caso contrario, conviene cambiar de marca y repetir el proceso, evitando así el fracaso desde el inicio.

En un bol grande mezclamos los huevos, el eritritol, la stevia, las ralladuras de limón y naranja, el agua de azahar y la vainilla. Batimos únicamente hasta integrar.

Añadimos entonces la mezcla de levadura, incorporamos la harina tamizada (importante para evitar grumos) y la sal, que aportará contraste y realzará el dulzor.

Amasamos durante 5–6 minutos (a mano o a máquina) y comenzamos a añadir la mantequilla poco a poco, asegurándonos de que no esté fría. Continuamos amasando otros 8–10 minutos.

La masa estará lista cuando sea pegajosa pero elástica, no se rompa al estirarla y, en ningún caso, esté seca.

Realizamos la primera fermentación, que durará entre 45 y 60 minutos. El roscón de Reyes se elabora siempre con doble fermentación. Colocamos la masa en un bol engrasado, la cubrimos con un paño de algodón y la dejamos reposar en un lugar templado (22–26 °C), oscuro y sin corrientes de aire.

Cuando haya doblado su volumen, desgasificamos suavemente y formamos una bola. Abrimos un agujero central grande —más grande de lo que parece necesario—, ya que se cerrará parcialmente durante el horneado. Colocamos la masa directamente sobre papel de horno en la bandeja, introduciendo la sorpresa si se desea.

Realizamos la segunda fermentación durante 30–40 minutos en las mismas condiciones que la anterior.

Decoramos pintando con huevo batido y añadiendo frutos secos o fruta sin azúcar. En ningún caso debe colocarse eritritol por encima, ya que se funde y cristaliza mal.

Precalentamos el horno a 170 °C con calor arriba y abajo. Una vez alcanzada la temperatura real (idealmente comprobada con termómetro), horneamos el roscón durante 25–30 minutos. Si se dora en exceso, puede cubrirse con papel de aluminio una vez haya crecido.

Es importante no sobrehornear: el roscón termina de hacerse durante el enfriado. Se deja reposar sobre una rejilla durante al menos una hora, paso clave para obtener una miga tierna y esponjosa.

El resultado será un roscón con dulzor natural, en el que nadie notará la ausencia de azúcar.

Puede rellenarse con nata montada endulzada con eritritol, trufa o crema pastelera. Estos rellenos se explicarán en futuros artículos.

Roscones de Reyes, fáciles y difíciles, para la noche más mágica

 



El día de los Reyes Magos, más propiamente dicho la festividad de la Epifanía, se celebra el 6 de Enero por una razón que poco tiene que ver con la cristiandad. 

Los primeros cristianos, en su ansia por eliminar o hacer olvidar las fiestas paganas, hicieron coincidir aleatoriamente las propias con las existentes. Así el nacimiento de Jesucristo se situó el 25 de Diciembre por coincidir con fiesta pagana del Sol Invicto mientras que la Epifania coincidía con el doceavo día tras la misma, ya que doce son los meses del año y en cada uno de ellos los romanos realizaban ofrendas para garantizar la fecundidad de la tierra.

La única mención que existe de los Reyes Magos se encuentra en el Evangelio de San Mateo, donde se dice que unos magos (nada de que fueran reyes) llegaron a Jerusalén y pidieron ver al Rey judío que acababa de nacer en Belén de Judea. Tampoco se especifica el número de los mismos y en cuanto al término "magos" existe la posibilidad que se tratara de un error en la transcripción al griego de la Biblia, de la cual por cierto está plagada. Un "mago" en Persia era un astrólogo, una especie de combinación entre astrónomo y adivinador, y por tanto muy anatemizado por la religión judía. Por tanto, lo más probable, es que se tratara de sabios o estudiosos cuya denominación en griego, también era "mago".

El número de tres se estableció mucho más tarde, entre los siglos III y IV,  en correspondencia con los regalos que portaban. Si estos eran oro, incienso y mirra, los antiguos imaginaron que cada rey portaba uno de ellos. Lo de que uno fuera de cabello y barba cana, otro rubio  y el tercero de raza negra surgió también por esa época y la razón está llena de simbolismo. Cada uno de ellos representa a los grandes continentes o razas conocidas por esa época. 

El mago de pelo y barba blanca (Melchor) representaba a Europa. El rubio Gaspar a los semitas o asiáticos y Baltasar a los africanos o descendientes de Cam. Seguramente en la actualidad los asiáticos se habrían representado con los ojos rasgados pero por aquella época muy poca gente había visto a alguien con esas características físicas que hoy asociamos con chinos y orientales en general. Así que la simbología es clara: toda la Humanidad conocida rendía pleitesía al Rey de los Judios en su clara aspiración de convertirse en una religión universal.

En algunas variantes del cristianismo tal representación simbólica es diferente, si es que siquiera existe. Así los armenios hablan de doce magos y otros de solo dos.

La costumbre de que los Reyes Magos fueran portadores de regalos para los niños se inicia en España en el siglo XIX a imitación de los países europeos que en su gran mayoría eligen para tal función a San Nicolás, generalmente el día 24 o 25 de Diciembre. Excepciones a tal "norma" ocurren en los Países Bajos, donde los regalos los trae Sinterklaas el 5 de Diciembre, en Italia donde es una bruja llamada Befana la que aún resiste a Santa Klaus y en Grecia o Rusia donde la fecha de entrega suele fijarse en el Año Nuevo ortodoxo.

Otros países donde existe la costumbre de los Reyes Magos son México y Cuba, entre otros también hispanoamericanos.

Volviendo a los errores de traducción de la Biblia, cabe indicar que ésta fue escrita en un griego malo, propio de una región limítrofe del Imperio Oriental. De ahí que no quede claro a qué se refería exactamente con el término "mago". Otro posible error en la traducción se da en el mismo Evangelio de San Mateo cuando se habla de la virginidad perpétua de la Virgen María. Parece ser que la traducción fue un error, de manera que una errata habría dado pie a que se convirtiera en uno de los pilares de la fe católica y cualquiera que por lógica la negara, en un hereje.

De errores de traducción están llenas las enciclopedias. Así alguien tradujo el Canal de La Manche al castellano por Canal de La Mancha cuando "manche" quiere decir en realidad "manga".  El traductor de golpe relacionó las tierras del Quijote con el estrecho que separa Francia de Inglaterra.

Aún hoy en día es bastante común que el termino en inglés "misery", que se usa con bastante asiduidad en canciones inglesas, se traduzca fuera de contexto como "miseria" en lugar de "tristeza", que sería lo correcto. Más de una vez he visto que "I feel misery" se traducía como "Siento miseria"...

En cuanto a las tradiciones culinarias de la Epifanía son varias, pero en España y creo que en México es común degustar un roscón donde se esconde una o varias figurillas. En Francia se realiza la Galette des Rois que es de confección más sencilla. En Francia la tradición de llevar regalos a los niños se sitúa el 25 de Diciembre por parte del Pare Noël pero la Epifanía también se celebra y en la mayoría de los hogares nunca falta la Galette des Rois.

ROSCÓN DE REYES




Esta es la receta tradicional y auténtica para el Roscón de Reyes.  El secreto del roscón es el amasado, la fermentación - algunos utilizan doble fermentación, otros triple - y el horneado. Un fallo en cualquiera de estas fases y tendremos una especie de pan duro e incomestible. Por eso seguir exactamente los pasos que os indico y todo saldrá a la perfección.


INDREDIENTES (8 personas)

  • 1 Kg de harina para bizcochos
  • 250 gramos de azúcar
  • 5 huevos grandes (tipo XL/A)
  • 50 gramos de levadura fresca de panadero (se puede emplear del tipo seco, en este caso 15 gramos, pero advierto que la levadura fresca da un sabor especial y mejor que no tiene la seca)
  • 200 gramos de mantequilla
  • 1 cucharada de agua de azahar 
  • 6 cucharadas de leche
  • 2 cucharadas de agua
  • 2 cucharadas de licor (ron, cazalla, orujo, aguardiante etc)
  • Un pellizco de sal

Para decorar :

  • frutas escarchadas variadas (corteza de naranja, de sandía, guindas etc) o almendras fileteadas
  • Azúcar glas
  • Yema de huevo

Para rellenar  (opcional) :

  • Nata montada
  • Crema pastelera
  • Trufa
  • Cabello de ángel
  • Mazapán etc...


  1. En primer lugar recomiendo disolver la levadura en las seis cucharadas de leche y las dos de agua que previamente habremos calentado ligeramente en el microondas en un bol grande. El líquido debe estar tibio pero no caliente o la levadura moriría. La disolvéis con vuestros dedos y la dejáis actuar durante 15 minutos.
  2. A continuación se añade poco a poco la harina, los huevos batidos, el agua de azahar, el licor y el pellizco de sal y se va amasando para que quede una masa compacta y sin grumos. Esta fase es importante porque un amasado contundente permitirá que el gluten se expanda correctamente y nos quede un rosco flexible y esponjoso. Si tenéis una máquina o robot con función de amasado utilizadlo.
  3. Cuando ya tenemos una masa homogénea añadimos poco a poco la mantequilla que hemos puesto al punto de pomada en el microondas. Es mejor hacerlo poco a poco y amasar hasta que desaparezca cada porción que hemos añadido. Una vez hecho esto, tapamos el bol con un trapo de algodón y lo dejamos en un lugar fresco, seco y en penumbra hasta que la masa triplica más o menos su tamaño inicial. Esto significa que la levadura está consumiendo los azúcares y genera el aire necesario para hinchar la masa. El proceso de fermentación puede durar unas 2 ó 3 horas, así que paciencia.
  4. Una vez tenemos la masa fermentada, se vuelve a amasar con contundencia y se le da forma de rosco. Lo que suelo hacer es un cilindro largo y grueso que luego uno por el extremo.
  5. Coloco el rosco en una bandeja que pueda ir al horno sobre un papel vegetal para hornear. Encima adorno con la fruta escarchada o las almendras  e introduzco una sorpresa. Cada año suele ser el mismo Rey Mago (Gaspar) que es una pieza cerámica de un centímetro de altura. Aguanta bien la temperatura, aunque me siento algo culpable por hornear siempre la misma figura. Tal vez sea la razón de que los Reyes no sean generosos conmigo.
  6. Antes de hornear dejamos reposar el rosco otro par de horas. El rosco volverá a fermentar y "crecer", por tanto haced el agujero interior lo suficientemente grande o se cerrará dando un aspecto de pan redondo más que de rosco. Pintadlo con la yema de huevo para que quede dorado.
  7. Precalentad el horno a 180 grados, calor arriba y abajo, posición media. El horneado debe durar aproximadamente 20 minutos o hasta que se dore. Si veis que se dora en exceso pero sigue blando en su interior porque al clavar un palillo sale mojado, entonces cubrid el rosco con una hoja de papel de aluminio y terminad de hornear durante algunos minutos más.


Si lo queréis rellenar, simplemente lo partís por la mitad y agregáis el relleno de vuestro gusto. Finalmente se deja enfriar y se espolvorea con azúcar glass. 


GALETTE DES ROIS

 


Si en España consumimos tortel de Reyes en Francia y Bélgica tienen su Galette des Rois. La tradición es muy similar a la española :  se consume el 6 de Enero y en su interior se oculta un haba de manera que quien la encuentre se debe colocar la corona de cartón que suele acompañarla (si la adquirimos en una "boulangerie", claro está).


La Galette des Rois es mucho más fácil de hacer que el tortel de Reyes español ya que consiste en un hojaldre relleno de crema de almendras. No hay levadura ni por tanto tiempo de espera para que la masa suba. En apenas una hora - de la cual media es horneado - la puedes tener lista.  La realización se compone de tres fases :
  1.  Hacer la crema de almendras
  2.  Hacer una crema pastelera convencional
  3. Mezclar ambas cremas, componer el pastel y hornear


INGREDIENTES  (4/6 personas) :

  • 2 hojas de hojaldre para hacer la base y la "tapa" de la tarta
  • 1 huevo para dorar la tarta

Para la crema de almendras :

  • 100 gramos de harina de almendras
  • 100 gramos de azúcar
  • 50 gramos de mantequilla sin sal
  • 1 huevo

Para la crema pastelera:

  • Medio vaso (100 ml) de leche
  • 1 yema de huevo
  • Una cucharada de azúcar
  • Una cucharada de harina o maizena

En primer lugar vamos a hacer la crema pastelera. Hervimos la leche y cuando empieza a subir, bajamos el fuego al mínimo. En un bol batimos la yema de huevo con el azúcar y añadimos la harina de trigo o la maizena. Incorporamos esta mezcla a la leche y sin dejar de remover con las varillas dejamos el tiempo suficiente para que espese (con 3 minutos debería ser suficiente). Retiramos y reservamos (no dejéis que se enfríe, cubridla con un paño o mantened en un sitio cálido).

En segundo lugar vamos a hacer la crema de almendras. Se funde la mantequilla y se mezcla con el azúcar. A continuación se añade el huevo y la harina de almendras, batiendo bien. 

El siguiente paso es mezclar la crema de almendras con la crema pastelera. Extendemos un hojaldre como base en un molde para tartas y encima extendemos la masa. No os olvidéis introducir un haba seca para "coronar" al Rey de la jornada. Seguidamente cubrimos con el otro hojaldre sellando los bordes con la hoja inferior. Pintamos por encima con el huevo restante de manera que al hornear quede brillante y dorado.

Precalentamos el horno a 180 grados y horneamos durante 30 minutos exactos. Se retirar, se deja enfriar y lista para comer. Está deliciosa.

Menú de Año Nuevo al microondas

 ¿Resaca, poco tiempo o simple cansancio después de tantas comilonas? Con el microondas se pueden hacer auténticas maravillas con el aliciente de que la cocina nos quedará impoluta (o casi). Con este menú seguro que nadie queda defraudado. Y por si queréis un montón más de recetas hechas en microondas que no tienen nada que desmerecer a las clásicas, aquí tenéis nuestro libro "Recetario completo para el horno de microondas"



ENTRANTE

RISOTTO DE CHAMPIÑONES



El risotto es una especialidad italiana que combina el arroz con diversos productos, donde no falta el vino blanco, la mantequilla, el queso parmesano y algún ingrediente que defina el sabor final. De esta manera hay risotto de champiñones, gambas, espárragos etc. 

 INGREDIENTES

  • 1 vaso de arroz*
  • 1 cebolla picada
  • 2 dientes de ajo picados, sin el germen verde.
  • 200 g de champiñones, laminados
  • 600 ml de caldo caliente de verduras o pollo
  • 50 ml de vino blanco (¼ de vaso)
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • Medio vaso de queso parmesano rallado
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Perejil picado para decorar

* Es preferible utilizar un arroz con alto contenido de almidón – el tipo bomba, grano corto etc – que otro con menor cantidad como el jazmín o el basmati ya que se aprecia mejor el risotto con una textura ligeramente pegajosa.

En un recipiente apto para microondas, derretimos la mantequilla a máxima potencia durante unos segundos.

Agregamos la cebolla y el ajo picados, cocinándolos a si mismo a máxima potencia durante 2-3 minutos, hasta que estén tiernos.

Añadimos los champiñones laminados y revolvemos bien. Cocinamos en el microondas a máxima potencia durante otros 3-4 minutos, hasta que los champiñones estén tiernos y hayan soltado su líquido.

Agregamos el arroz al recipiente y mezclamos bien con los champiñones.

Añadimos el vino blanco y mezclamos nuevamente.

Vertemos el caldo caliente sobre la mezcla de arroz, champiñones y cebolla. Removemos bien y cubrimos el recipiente con una tapa apta para microondas.

Cocinamos el risotto en el microondas a media potencia – atención, es importante no hacerlo a la máxima -  durante 10 minutos. Retiramos el recipiente, revolvemos bien y volvemos a introducir.

Cocinamos por otros 10 minutos a media potencia, revolviendo cada 5 minutos para asegurarnos de que el arroz se cocine de manera uniforme.

Una vez que el arroz esté al dente y haya absorbido la mayor parte del líquido, retiramos el recipiente del microondas.

Añadimos el queso parmesano rallado y mezclamos hasta que se derrita integrándose bien con el risotto. Sazonamos con sal y pimienta al gusto.

Cubrimos el recipiente con una tapa y dejamos reposar durante unos minutos para que el risotto se asiente y adquiera una textura cremosa.

Espolvoreamos con perejil picado para decorar, sirviéndose caliente.


PLATOS PRINCIPALES

1. GAMBAS AL AJILLO


Una tapa muy popular que vamos a convertir en el plato de pescado navideño por su facilidad para ser cocinada en microondas y porque está muy buena.

INGREDIENTES

  • 500 gramos de gambas peladas
  • 4 dientes de ajo picados, sin el germen verde
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharada de jugo de limón
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • Sal y pimienta al gusto
  • Perejil fresco picado (opcional, para decorar)

En un recipiente apto para microondas, mezclamos el aceite de oliva, los ajos picados, el jugo de limón, el pimentón dulce, la sal y la pimienta. Mezclamos bien.

Agregamos las gambas peladas al recipiente y las mezclamos con cuidado para que se impregnen con la mezcla de ajos y especias.

Cubrimos el recipiente con una tapa apta para microondas o utilizamos papel film con algunos agujeros para permitir que el vapor escape durante la cocción.

Cocinamos en el microondas a máxima potencia durante 3-4 minutos, o hasta que las gambas estén rosadas y cocidas. El tiempo de cocción puede variar según la potencia del microondas y el tamaño de las gambas.

Retiramos con cuidado el recipiente del microondas (estará caliente) y espolvoreamos perejil fresco picado sobre las gambas para decorar.

Dejamos reposar las gambas al ajillo durante unos minutos antes de servir, para que se asienten los sabores.

Servimos las gambas al ajillo como aperitivo o como plato principal, acompañadas de pan para mojar en el delicioso aceite de ajillo que resulta de la cocción.


2. PASTEL DE CARNE



Un auténtico manjar que se puede acompañar de una salsa o una ensalada, fácil de servir en porciones y que nunca defrauda.

Se puede terminar mejor si el microondas dispone de grill pero no es imprescindible.

INGREDIENTES

  • 500 gramos de carne triturada (puede ser de res, cerdo o una mezcla)
  • 1 cebolla picada
  • 2 dientes de ajo picados
  • 1 zanahoria rallada
  • 1/2 pimiento rojo picado
  • 1 huevo
  • 1/2 vaso de pan rallado
  • 1/4 vaso de leche
  • 2 cucharadas de concentrado o pasta de tomate
  • 1 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de pimienta
  • 1/2 cucharadita de orégano
  • 1/2 cucharadita de tomillo
  • Queso rallado (opcional, para gratinar)

En un recipiente apto para microondas, mezclamos la carne, la cebolla, el ajo, la zanahoria rallada, el pimiento rojo, el huevo, el pan rallado, la leche, el concentrado de tomate, la sal, la pimienta, el orégano y el tomillo. Mezclamos bien todos los ingredientes.

Cubrimos el recipiente con una tapa apta para microondas o utilizamos papel film con algunos agujeros para permitir que el vapor escape durante la cocción.

Cocinamos en el microondas a máxima potencia durante 8-10 minutos. Nos aseguramos de revisar el pastel de carne durante la cocción para garantizar que esté completamente cocido. El tiempo de cocción puede variar según la potencia de tu microondas.

Una vez que el pastel de carne esté cocido, lo retiramos del microondas dejándolo reposar durante unos minutos.

Opcionalmente se puede espolvorear queso rallado sobre el pastel y con el grill gratinarlo.

Si has realizado el pastel con carnes de asado sobrante (de pavo, res etc) el tiempo de cocción será menor, simplemente el necesario para que el huevo cuaje.

Se sirve caliente acompañado de puré de patatas, ensalada etc.

POSTRES

PUDIN DE MANGO

INGREDIENTES

  • 2 mangos maduros
  • 4 rebanadas de pan (preferiblemente pan de baguette), desmenuzadas.
  • 100 gramos de azúcar
  • 400 ml de leche
  • 3 huevos
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • Un pellizco de sal

En un recipiente apto para microondas, colocamos los mangos pelados y sin hueso. Los trituramos hasta obtener un puré suave.

Agregamos al puré obtenido el azúcar, la leche, los huevos, el extracto de vainilla y la sal. Mezclamos bien todos los ingredientes hasta obtener una pasta homogénea.

Añadimos las rebanadas de pan al recipiente con la mezcla líquida. Removemos suavemente para asegurarnos de que todas las piezas de pan queden bien empapadas.

Cubrimos el recipiente con una tapa apta para microondas o utilizando papel film, dejando una pequeña abertura para que escape el vapor.

Cocinamos en el microondas a temperatura media-alta durante 6-8 minutos, o hasta que el pudin esté firme y haya adquirido una consistencia similar a la de un flan.

Retiramos el recipiente del microondas con cuidado, ya que estará muy caliente. Dejamos enfriar a temperatura ambiente.

Llevamos al frigorífico y lo dejamos al menos durante unas cuatro horas.

Opcionalmente se puede servir con un poco de coco rallado.

OTROS POSTRES

Polvorones, Roscos de Vino, turrones etc

VINOS Y BEBIDAS

Tinto (para el pastel de carne): un  vino de Aragón, el Borsao Tres Picos Garnacha

Blanco (para Risotto y Gambas) : otro vino gallego, un Martín Códax Albariño

Refrescos

Café y licor Amaretto o Pacharán

Puro para los que fuman y una buena siesta si os lo podéis permitir, que estaréis a reventar.