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viernes, 21 de noviembre de 2014

Crema frita a la veneciana (Italia)

Esta receta os sonará a más de uno ya que se parece bastante a la leche frita española. 
Muy popular en Venecia, se toma principalmente durante los famosos carnavales de la ciudad. No es un postre difícil de hacer pero requiere un tiempo intermedio para que la crema solidifique, así que lo habitual es dejar una noche por el medio antes de hacer la fritura final. Os recomiendo emplear las medidas exactas que os indico pues de lo contrario no saldrá como se espera.

INGREDIENTES :

5 huevos
180 gramos de azúcar
1 litro de leche entera
200 gramos de harina blanca de trigo
Pan rallado
Un limón
50 gramos de azúcar (para espolvorear por encima)
Aceite de girasol

En primer lugar ponemos a calentar a fuego bajo la leche con la piel del limón sin la parte blanca puesto que amargaría la leche. Debemos evitar que la leche hierva.

Mientras la leche se calienta en un bol vertemos las yemas - las claras las separamos y reservamos para cuando friamos la crema - , las batimos bien y añadimos el azúcar removiendo para que se disuelva bien. A continuación añadimos la harina tamizada para evitar que se formen grumos y mezclamos bien hasta obtener una masa homogénea.

Con la leche ya caliente pero sin que hierva - esto es importante o la crema se cortaría - retiramos la piel del limón y vertemos poco a poco el contenido del bol con las yemas, el azúcar y la harina en la cazuela, removiendo constantemente. Removemos durante 5 minutos hasta que la crema espese.

En ese momento retiramos del fuego y la vertemos en una fuente plana, rectangular y de unos dos dedos de fondo cubierta con papel film para que luego nos sea fácil desmoldar.

Dejamos reposar hasta que toma la temperatura ambiente y luego metemos en el frigorífico toda la noche.

Al día siguiente la crema estará bastante sólida y sólo nos bastará cortarla en forma de diamante que es la forma típica que se le da en Venecia (o hacerlo en cuadraditos de un par de centímetros de lado si os resulta más fácil).

Ponéis a calentar bastante aceite de girasol (que haga dos dedos de profundidad) en una sartén. Remojáis los cuadraditos de crema en las claras que habíais reservado el día anterior y los pasáis por el pan rallado. Se meten en la sartén para que se doren con fuerte burbujeo - un minuto o minuto y medio bastará - y a continuación se llevan a papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Freíd pocos a la vez y el resultado será mejor. Luego se espolvorea azúcar por encima y comerlos calientes, templados o fríos, como os apetezca. Están de muerte.

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