Utilidades

Babka polaco


Los Babka son unos bizcochos típicos de la Pascua Ortodoxa muy tradicionales en Bielorrusia, Ucrania, Eslovaquia, Rusia Occidental (la parte más cercana a Polonia) y la misma Polonia. Tradicionalmente lo preparaban las mujeres de la familia el sábado para ser servido el Domingo de Pascua, como culminación de la Semana Santa ortodoxa que en el Este es más importante que la Navidad. 

El origen es incierto. Algunos indican que procederían de las comunidades judías de la región y que también se cocinaba para la Pascua, en este caso judía. De ahí pasó a las confesiones cristiano ortodoxas. Para otros el origen sería Polonia que posee un gran tradición dulcera y panadera.

Hay muchos babka diferentes pero la mayoría cumplen unas reglas muy básicas :

  1. Son más altos que anchos y son más estrechos en la cima que la base (son por tanto conos truncados)
  2. Se hacen exclusivamente con yemas de huevo y llevan además una cantidad importante de las mismas, con lo que la masa del bizcocho toma un color anaranjado.
  3. Incorporan fruta confitada.
  4. Se hornean en unos moldes especiales, generalmente llamados también babka, que suelen tener la mencionada forma cónica y además un agujero central para mejorar el horneado.
Si todo esto os suena un poco al gugelhupf alemán o los bundt, estáis en lo cierto, puesto que se considera que los babka son los antecedentes de ambos.

Vamos a ver a continuación la receta del Babka polaco. Ya veréis que es muy fácil de hacer.

INGREDIENTES

  • 500 gramos de harina
  • 200 gramos de mantequilla sin sal
  • 150 gramos de azúcar
  • 100 gramos de fruta confitada (cáscara de naranja, cerezas sin hueso etc)
  • 40 gramos de levadura de panadero
  • 8 yemas de huevo
  • 200 ml (1 vaso) de leche entera

En primer lugar mezclamos medio vaso de harina, la levadura, la leche y una cucharada de azúcar y la dejamos reposar en un lugar cálido, oscuro y fuera de correintes de aire durante al menos 1 hora.

Batimos con las varillas las yemas de huevo con el resto del azúcar hasta que se forma una especie de crema con el doble de volumen.

Agregamos a las yemas la mezcla que hemos levado al principio, añadiendo además el resto de harina bien tamizada. Mezclamos bien hasta que la masa está bien aireada. Si tenéis una amasadora es el momento de emplearla.

Incorporamos la fruta confitada poco a poco y la mantequilla a punto de pomada y vamos integrando a medida que lo hacemos hasta que queda una masa homogénea. Para que la fruta confitada no se vaya al fondo lo mejor es rebozarla primero en harina. El azúcar pegará la harina y ésta impedirá que se deslice hacia el fondo, quedando distribuida por toda la masa.

Engrasamos el molde babka - podéis emplear uno de bundt, metálico o silicona - y vertemos en el mismo la masa.

Precalentamos el horno a 180 grados y horneamos durante media hora. Antes de retirar comprobamos que al clavar un palillo éste salga completamente seco.

Se desmolda en frío y se decora al gusto - con azúcar glass, cobertura de chocolate etc - o tal cual, está igual de bueno. 

Spanakopita


La Spanakopita es una empanada griega muy popular en su país que se realiza básicamente con un rellenos de espinacas y queso feta envueltos en pasta filo. Es la versión griega del börek turco.

El nombre se compone de σπανάκι (espinacas) y πίτα (tarta, empanada).

Es bastante fácil de hacer y en Grecia es una especie de comodín porque sirve para todo, para los desayunos, las comidas y hasta las merienda-cenas, ya sea en frío o en caliente. De hecho es bastante habitual que se hagan grandes bandejas con las raciones ya cortadas para que se vayan pillando a medida que se necesitan.

INGREDIENTES 

  • 1 paquete de pasta filo (o 2, si con ello se consiguen 8 hojas)
  • 1 Kg de espinacas
  • 500 gramos de queso feta*
  • 3 huevos
  • 2 cebollas moradas
  • 2 puerros
  • 2 cucharadas de yogur griego
  • 2 cucharadas de eneldo picado
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Aceite virgen extra de oliva

* El queso feta está bastante salado. Si os gusta así, ningún problema. En caso de que se prefiera suave, entonces podéis emplear queso blanco, ricotta, requesón etc.

En primer lugar vamos a preparar el relleno.

Picamos las hojas de espinaca en cuadrados pequeños. 

En una sartén con un poco de aceite de oliva pochamos la cebolla y los puerros (solo la parte blanca) muy picados.  Cuando la cebolla transparenta añadimos las espinacas y dejamos hacer hasta que el agua que desprenden se evapora. Retiramos y dejamos enfríar.

Batimos los huevos con el yogur y a esta mezcla le agregamos las espinacas, la cebolla y el puerro frito. A continuación incorporamos el queso feta desmenuzado (o el que hayáis elegido). Si el queso es feta, añadid entonces el eneldo picado y la pimienta negra molida. Si es de otro tipo, añadid también eneldo, pimienta negra y media cucharadita de sal.

En una fuente plana metálica y redonda o rectangular, de bordes bajos, que pueda ir al horno untamos el fondo con aceite de oliva.

Abrimos el paquete de pasta filo y separamos las hojas en dos partes iguales. Es decir, si hay 8 hojas, 4 serán el fondo y 4 la tapa. Lo normal es que un paquete lleve 8 hojas, pero cada fabricante es un mundo. Si veis que dicen que hay 4 hojas, deberéis comprar 2 paquetes porque lo normal es poner 4 y 4.

Colocamos 4 hojas en el fondo. Con un pincel podemos pintar cada una de ellas con aceite de oliva.

Vertemos sobre este fondo de pasta filo el relleno, extendiendo bien. Encima del mismo otras 4 hojas, de nuevo si queremos untando con aceite de oliva (es recomendable porque así evitamos que se seque). 

Aplanamos la superficie y con un cuchillo marcamos porciones cuadradas de unos 5 centímetros de lado. Así luego será más fácil fraccionarlo.

Precalentamos a 200 grados e introducimos durante 1 hora, aproximadamente. Veréis que la superficie se pone dorada y luego oscura, es normal.

Extraemos y ya podemos consumir, ya sea caliente o bien dejando enfriar.

En el norte de Grecia no se consume tanto el aceite de oliva como en el sur, así que se emplea más habitualmente el de maíz (el norte de Grecia es similar en clima a Galicia) y tampoco consumen mucho feta, siendo más habitual que empleen un queso similar, que no igual, denominado Tseligato, obtenido de leche de vaca.

Tigres, una tapa que no muerde

Este es un producto típico del tapeo que combina la cocción del marisco con la elaboración propia de cualquier tipo de croqueta. Hay muchas versiones de los mismos, tanto picantes como dulces, pero en todas ellas siempre se trata de realizar una bechamel utilizando la carne del molusco para luego rebozar y freír la concha como si fuera una croqueta.


INGREDIENTES 

  • 1 Kg de mejillones con su concha
  • 1 cebolla morada dulce
  • 1 ó 2 huevos
  • 1 vaso de vino blanco
  • 1 diente de ajo
  • Pan rallado
  • Harina de trigo
  • Mantequilla
  • Medio litro de leche entera
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Aceite virgen extra de oliva

Lavamos concienzudamente los mejillones y los cocinamos al vapor, introduciéndolos en una cazuela metálica con un vaso de vino blanco. Sacamos la carne de las conchas que se abran y reservaremos las mismas. El resto de mejillones que no se han abierto los descartamos ya que significa que estaban muertos cuando los recogieron.

Una vez los gajos estén fríos los picamos. Reservamos. 

Ahora vamos a hacer la bechamel.

En un cazo a fuego bajo vertemos aceite y freímos la cebolla muy picada con un diente de ajo. Cuando la cebolla transparente ponemos a fuego muy lento. Retiramos el ajo e incorporamos una buena cucharada de mantequilla y al fundir otras dos colmadas de harina de trigo. 

Trabajamos con una cuchara o unas varillas para que la harina se fría. Con esto perderá su sabor característico tornándose de un color marrón.  Cuando esto ocurra empezamos a incorporar la leche poco a poco, removiendo continuamente. 

Cuando la masa empiece a espesar seguiremos añadiendo más leche sin parar de trabajarla con la cuchara o las varillas.

Salpimentaremos e iremos comprobando que el sabor se aleja de la harina cruda y toma el de la mantequilla con leche.

Añadimos entonces los trozos picados de mejillones mezclando con cuidado. Cuando quede una masa bastante espesa retiramos del fuego y dejamos enfríar un poco.

Separamos bolas de masa y la trabajamos sobre la mitad de la concha para rellenarla. Enharinamos y pasamos por un huevo batido. 

A continuación cubrimos con pan rallado y freímos en abundante aceite hasta que se doran por todos lados.

Una tapa increíble que se toma muy bien acompañada de una cerveza o un vino bien frío.

Kroppkakor, Swedish potatoes stuffed with meat

   

This is a traditional Swedish recipe, mainly from the south of the country. It is essentially a ball of potato and flour stuffed with smoked ham and spices. In northern Europe there are many recipes that use potatoes as a base. The potato can be grown in extreme climates and has a particularity that makes it very attractive: it is rich in vitamin C. In countries where citrus cultivation is impossible due to the weather, the potato is the main source of this vitamin. 

INGREDIENTS

  • 1kg (2.2 lbs) of potatoes
  • 200 grams (7 oz) of wheat flour
  • 1 tablespoon of salt
  • 1 egg

For the filling :

  • 200 grams (7 oz) of pork or better smoked ham
  • 1 tablespoon butter
  • 1 onion
  • Pepper
  • Salt
  • crushed thyme (to taste)

Boil the whole potatoes without skin and mash them, leaving to cool.

When they are cold, add the salt, the egg and a little flour (not all of it). Mix and knead until an elastic dough remains. Add flour until it comes off your hands. This point is important to prevent the potato meatball from cracking when we boil it again.

Let rest for an hour, more or less.

While we wait for the dough to rest we can make the filling. In a frying pan add the butter and in it fry the finely chopped onion and the smoked ham cut into small pieces. Season with salt and pepper to taste with the chopped thyme.

When the dough is ready, smooth it out with the rolling pin and "take" circles out of it with the help of a small bowl or glass turn upside down. In the center of each circle we add part of the filling and close it. We take these "reconstituted" potatoes to a large saucepan with gently boiling water (without bubbling). If it boiled hard the dough would crack. When the potatoes are done they will float to the top, which can take 8-15 minutes.

They are served hot with lingonberry jam or melted butter.

Homemade Panko

Panko is nothing more than the usual breadcrumbs in Japanese cuisine and is made exclusively with the white crumb of the bread, not with the crust. In Japan it is common to find panko in any supermarket but in the West it can be a problem. Is it worth making panko recipes? Panko produces crispier batters with less oil absorption and is therefore healthier in principle.  


We can make panko in a simple way, if you cannot find it in your usual stores we will use sliced ​​bread.

INGREDIENTS :

  • 10 slices of sliced ​​bread

Remove the edge of the loaf. Cut the white crumb into pieces and put them in the grinder. We give two or three hits, so that it is not too small.

Preheat the oven to 90 degrees (190 f) and put the crumbs on a baking paper. We leave for 10 minutes to dry well (making sure they remain white, not golden).

And we already have panko for our oriental batters.

Bizcocho de aceite de oliva


Los bizcochos de aceite de oliva son muy típicos de la repostería española. No se diferencian de los habituales que podemos encontrar en Europa o los Estados Unidos salvo en que en lugar de mantequilla o aceite de girasol emplean aceite virgen extra de oliva. Esto es una gran ventaja en términos de salud ya que previenen de una ingesta excesiva de grasas saturadas.  De hecho cada vez es más frecuente que en el norte de Europa vayan convirtiendo los tradicionales bizcochos con mantequilla hacia el aceite de oliva (que por cierto, son mucho más caros ya que no tienen la suerte de disponer de olivos por la climatología de sus países).

El aceite a emplear, a diferencia de lo que dicen muchos recetarios, debe ser siempre virgen extra. Nada de aceites "suaves" o similares. Cualquier aceite de oliva que no sea virgen extra es refinado, esto es, una grasa incolora, inodora e insípida a la que se ha añadido una cantidad ínfima de aceite virgen extra para que adquiera el sabor que debe tener. Este refinado afecta también a las propiedades que se le suponen al bizcocho, así que si no disponéis de virgen extra, es indiferente emplear uno de oliva "suave" o bien de girasol o maíz.

INGREDIENTES 

  • 400 gramos de harina integral o 50% integral + 50% de repostería
  • 200 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 200 gramos de azúcar
  • 200 ml de leche 
  • 4 huevos XL
  • La ralladura de la piel de un limón
  • La ralladura de la piel de una naranja
  • 1 sobre (20 gramos) de levadura química (tipo Royal)

En un bol batimos los huevos y el azúcar hasta que se forma espuma.

Añadimos entonces la leche y el aceite, mezclando. Seguidamente incorporamos las ralladuras de ambos cítricos.

En otro bol mezclamos la harina tamizada y la levadura química. Mezclamos bien.

Incorporamos la harina poco a poco en el bol donde tenemos los huevos, sin dejar de remover con las varillas.

Precalentamos el horno a 190 grados.

Pintamos con aceite un molde redondo de aluminio o bien utilizamos uno de silicona que no requiere engrasado.

Horneamos durante 45 minutos, comprobando hacia el final que al clavar un palillo en el centro este salga seco.

Se deja enfriar y desmolda.

Para desayunos o meriendas no hay nada mejor.

Pan de Maíz (Cornbread)


El Pan de Maíz es un bizcocho muy popular en los Estados Unidos donde no suele faltar en la mesa de Acción de Gracias. Se sirve como postre generalmente con algún "topping" como puede ser nata montada, miel o algún tipo de sirope.

Aunque se puede hacer solo con harina de maíz lo suelen mezclar con harina de trigo porque como la primera carece de gluten quedaría muy tipo "ladrillo" (el gluten es la proteína que permite al pan inflarse). Si en vuestro hogar hay alguien celíaco o intolerante al gluten debéis emplear harinas sin gluten como el maíz, solo que deberéis trabajar más la masa para que coja aire y se infle.

Al ser una receta norteamericana las medidas se dan en "vasos", que suelen variar entre los 200 y los 250 ml para las recetas de aquel país.  En este blog se toma siempre como referencia el de 200 ml. Lo único que se debe tener en cuenta es que  sea siempre el mismo para todos los ingredientes.

INGREDIENTES 

  • 1 vaso de harina de fuerza
  • 1 vaso de harina de maíz
  • 1 vaso de leche 
  • 2/3 de vaso (150 ml) de azúcar granulado
  • 1/3 de vaso (70 ml) de mantequilla sin sal fundida
  • 1 huevo grande
  • 20 gramos de levadura química (tipo Royal)
  • 1 pellizco de sal

En un bol mezclamos los componentes secos y tamizados : harinas de maíz y trigo, azúcar, la levadura química y el pellizco de sal.

Cuando están bien mezclados añadimos los componentes líquidos, esto es, la leche, el huevo y la mantequilla. Batimos bien que no queden grumos.

Engrasamos un molde de silicona o metálico de 20 cm de diámetro (puede ser de un solo uso) en cuyo caso debera engrasarse bien con mantequilla, preferiblemente redondo.

Vertemos la masa en el molde y precalentamos el horno a 200 grados.

Introducimos el molde y horneamos durante unos 25 minutos. Para comprobar que está listo clavamos un palillo en el centro y si sale seco está listo.

Se deja enfriar un poco pero se sirve siempre caliente, adornado con nata montada, sirope, etc.

Rabas al estilo cántabro


Las rabas no son más que calamares cortados en tiras largas en lugar de las clásicas anillas. Como éstas últimas se rebozan y se fríen en abundante aceite para ser consumidas al instante, bien crujientes pero con el corazón tierno que casi se deshace en la boca.

Aunque parece algo sencillo de hacer la verdad es que de vez en cuando te sirven unas rabas o demasiado aceitosas o con el calamar demasiado duro.  Os voy a explicar la manera de hacer las rabas para que parezcan salidas de la mejor tasca del norte de España.

INGREDIENTES 

  • 1 Kg de calamar (congelado o fresco)
  • Aceite de girasol o maíz

Para el remojo

  • Cerveza (la necesaria)
  • Leche (la necesaria)

Para el rebozado

  • Medio vaso de cerveza (100 ml)
  • Harina de trigo de fuerza (4 cucharadas rasas)
  • 1 cucharada de aceite de girasol
  • Sal

Se puede utilizar calamar fresco o congelado. Si es congelado estará de entrada más blando - el hielo rompe el colágenos - pero igualmente es recomendable sumergirlo primero durante media hora en cerveza y luego otra media hora en leche.

Limpiamos los calamares y los cortamos en tiras longitudinales. Lo dicho, inmersión de media hora en cerveza y de otra media hora en leche. Lo mejor es que dejéis que este marinado se haga en la nevera. Cuanto más frío esté el calamar en contraste con el aceite, más crujiente quedará.

Preparamos el rebozado. Para ello mezclamos la cerveza con la harina tamizada y media cucharadita de sal, además del aceite. Debe quedar una salsa muy homogénea y sin grumos. Dejamos reposar una media hora.

Incorporamos el aceite de girasol - no se puede emplear el de oliva porque tiene demasiado sabor - en una sartén de manera que tome bastante profundidad. Las rabas no deben tocarse entre ellas y han de "flotar" en el aceite. Lo calentamos a fuego medio. Es importante que el aceite sea limpio y nuevo. Si habéis frito algo en el aceite con anterioridad se puede pegar el sabor y ya no sabe igual.

Sacamos las rabas del frigorífico y las bañamos en el rebozado, escurriendo el sobrante. Esto es muy importante, no debe hacer una capa gruesa en la superficie, solo una especie de telilla.

Cuando el aceite se nota caliente colocando nuestra palma de la mano sobre la superficie a una distancia de un par de centímetros, es el momento de freír las rabas.

Cuidado que no salte aceite y nos quememos.

Dejamos que se frían hasta que toman un color dorado. Extraemos y dejamos escurrir en una rejilla o sobre un papel absorbente. Cuantos menos aceite quede en la raba más tiempo aguantará crujiente.

Se sirve con unas rodajas de limón y a disfrutar. La mejor tapa española que existe, sin lugar a dudas.


Mujaddara, the humblest dish in the Middle East

Mujaddara is a very popular dish throughout the Middle East and in its simplest version it only has three ingredients: rice, lentils and caramelized onions. For this reason, it has always been considered "poor" food, although mujaddara is currently consumed by all social classes.

There are many variations of the recipe. There are those that use rice while others substitute it for bulgur. It is also common for each country in the area to use the type of lentil available, the most common being orange and brown.

It is always served dry accompanied, if desired, by garlic-flavoured yogurt.

It is very easy to do and very cheap. The following preparation is exactly the same as the way they are prepared in the Middle East

INGREDIENTS (4 people)

  • 2 cups (200 ml each) basmati rice (long grain)
  • 2 cups of chicken or vegetable broth
  • 1 cup of brown lentils
  • 2 large red (sweet) onions
  • 1 pinch of sugar (optional)
  • Salt
  • Black pepper
  • extra virgin olive oil
  • Optional: 2 cloves of garlic and 200 grams of Greek yogurt


If the lentils are not "fast" type we soak them in water overnight.

First of all, we are going to wash the lentils under the tap and put them in a pot with cold water. We place the pan on the fire at medium power and let them cook for half an hour.

While we cook the lentils we are going to prepare the rice in the Arab/Persian style. First, pour it into a bowl with plenty of water and stir. When the water becomes cloudy, we empty it by decantation and add more water. We do this operation twice more until the water is quite clean, a sign that the rice has lost its starch. Remove the rice and drain it.

In a saucepan, pour the two cups (400 ml) of chicken or vegetable broth, the rice and the lentils that we have cooked. Add a little salt if the broth does not have. Let it cook over medium heat for about 20 minutes (the liquid will be consumed almost entirely).

While lentils and rice are being made at the same time, we are going to make the caramelized onion.

Cut the onions into julienne strips and add them to a frying pan with a generous splash of oil. Over low heat, poach the onions so that they caramelize. If we want to speed up the process we add a pinch of sugar. With the time it takes to cook the lentils and the rice, it will be enough to caramelize the onion. If we want them crispy, we raise the heat towards the end.

Check that the legume and rice are tender and remove from the heat. We have the corresponding portion on each plate and on top of it we have the caramelized onion.

If we want to serve the mujaddara with yogurt, we simply crush two cloves of garlic and mix them with the yogurt to give it flavor, apart from a pinch of salt. When we are going to serve the food we add a ladle of yogurt to each plate, previously removing the garlic.

It couldn't be simpler, cheaper and more nutritious.

Portuguese feijoada

Feijoada is a very popular dish in all Portuguese-speaking countries. It is eaten from Macao to Brazil and it is in the latter where it reaches the rank of national dish. However, the origin is Portugal, probably some pork stew that was enriched in Brazil with the addition of beans, typical of the American continent.

The most basic feijoada consists of salted pork (or that is salted the night before) with stewed beans and a sausage called chorizo.  You can also find some vegetables such as cabbage leaves. In Brazil the most used beans are black, while in Portugal they are white or red. Many ingredients are variable, depending on their availability. Some recipes include pork ear, snout, mask etc while others only use bacon and ribs.

INGREDIENTS (4 people)

  • 250 grams (9 oz) of dried red beans
  • 200 grams (7 oz)  of meaty pork ribs cut
  • 100 grams (3.5 oz) of pancetta or bacon
  • 3 red ripe tomatoes
  • 1 chorizo ​​for stewing (sweet)
  • 1 pig's ear (optional)
  • 1 cabbage
  • 1 large red onion
  • 2 cloves of garlic
  • 1 bay leaf
  • Salt
  • ground black pepper
  • extra virgin olive oil

First of all, the day before, we must soak the beans, and must remain overnight in it.

In a bowl we put the ribs, the ears in pieces (if we want to use it, of course) and the bacon and sprinkle them with coarse salt, also keeping it overnight in this way (in the fridge, of course). It must be coarse salt, in flakes, because if you do it with common salt it will penetrate the meat and it will become so salty that it will be inedible. When you go to cook, shake off the scales and the meat will have taken the salt it needs, not a gram more, being seasoned but not salty.

The next day, cook the beans in plenty of water with a splash of oil and the bay leaf. When the beans are soft, remove them from the heat. Reserve.

We shake off the excess salt, pass the meat through the tap and cook it in another pan with water accompanied by the sweet chorizo ​​in pieces. When the meat is done we take it out and reserve it. The ear takes a long time to cook. They sell it cooked in certain establishments, but if you want to save time and only have it raw, you better not use it.

In another pan with a little salt, boil the cabbage leaves so they are cooked but not too soft. Once we finish cooking them - a few minutes - we take them out and put them in very cold water.

Now we are going to cook the feijoada itself.

Chop the garlic without the green germ. We also chop the onion. Let's pour both into a deep frying pan or casserole with a generous splash of olive oil. Peel and remove the seeds from the tomatoes, chopping them very fine. Poach these vegetables until the onion is transparent.

Then we add the meat and the chorizo, the beans and a little of the meat cooking broth. Let cook for about 15 minutes over medium heat. Two minutes before the end we add the cabbage leaves, season with salt and pepper and ready to serve, usually with white rice. It does not usually have a lot of broth, so it is better to let it reduce because a little more cooking does not affect the final flavor.

A magnificent stew. When you try it you will immediately understand why it is loved in Macao, Angola, Mozambique, Portugal and Brazil.

Pollo al ajillo


Esta es una receta rápida y sencilla que sin embargo sólo degusto cuando la preparo yo mismo. Si la encuentro en algún restaurante me suelo quedar con las ganas porque me encanta pero suele prepararse mal. Y además tiene un efecto secundario del todo evitable : es una de esas comidas que se toman en un vuelo y repiten durante el resto del día.

Que el ajo repita se debe a la presencia de una substancia denominada alicina. La alicina se libera cuando cortamos, majamos o ingerimos directamente el ajo sin haberlo cocinado previamente. Es decir, que dicha substancia no existe en el ajo hasta que lo manipulamos. La alicina es un antibiótico natural que sin embargo es poco aprovechable ya que es muy inestable. Si cocinamos el ajo por encima de los 60 grados se destruye. Por esta razón se suelen aprovechar únicamente sus cualidades terapéuticas cuando se suministra en forma de comprimidos o bien cuando se ingieren ajos crudos.

Para evitar que el ajo repita hay varias cosas que se pueden hacer de forma simultánea. La primera es quitar el germen verde del ajo con la ayuda de un cuchillo. La segunda es meterlo en el microondas en posición de descongelación durante unos segundos y finalmente cocinarlo. Siguiendo estos pasos no perderéis sabor pero si la molesta "repetición".

Eso sí, si vais de asociales, atendéis en un mostrador a un público al que odiáis, deseáis crear un espacio cómodo a vuestro alrededor cuando viajáis en metro (el aroma a ajo brota de nuestra boca pero también con nuestro sudor), o bien os gusta repeler a vuestro  pariente/parienta que os espera emboscado con libinidosas intenciones cuando regresáis a casa, un buen pollo al ajillo preparado con muchos ajos majados y poco cocinados os asegura la soledad de Simeón el Estilita.

INGREDIENTES 

  • Un pollo entero 
  • 4 dientes de ajo
  • 1 limón
  • 1 vaso de vino blanco
  • Perejil fresco
  • 1 hoja de laurel (opcional)
  • Sal
  • Pimienta
  • Aceite virgen extra de oliva

Cortamos el pollo en pedazos pequeños y regulares. Lo normal es cortar cuatro cuartos y de cada cuarto hacer cuatro trozos. Lo más rápido no obstante es comprar pollos cortados de esta manera que se suelen vender en bandejas que ya indican "cortes para pollo al ajillo".

En una cazuela - mejor si es de barro - freímos un diente de ajo en un buen chorro de aceite de oliva. Cuando empieza a ennegrecer lo retiramos. A continuación doramos los trozos de pollo previamente salpimentados. Si no os preocupa la grasa, es mejor hacerlo sin quitarles la piel.

Mientras se dora la carne, hacemos una picada con el perejil fresco y el resto de los dientes, vigilando de quitar el germen y si se quiere pasándolo por el microondas.  Cuando el pollo está bien frito, añadimos el vaso de vino blanco y la hoja de laurel, si os gusta el sabor que proporciona, aunque no es imprescindible. Dejamos reducir un poco y añadimos el zumo de un limón. Seguidamente espolvoreamos la picada de ajos y perejil. 

Mantenemos a fuego bajo unos veinte minutos - o hasta que el caldo reduzca considerablemente - y ya está listo para servir.

Una receta muy española, además de muy sana y sabrosa.

Pastel de Cangrejo de Maryland


Esta receta es norteamericana y muy típica de ambas costas del país aunque es la receta de Maryland la más conocida. 

Maryland es un estado norteamericano localizado en el este del país y una de las trece colonias fundacionales. Dentro del mismo se encuentra la ciudad de Baltimore y también colinda con la capital, Washington, situada al otro lado del río Potomac aunque ésta no forma parte de ningún estado ya que depende exclusivamente del gobierno federal.

Maryland cuenta con poco más de 50 kilómetros de costa pero en la misma se localiza la bahía de Chesapeake, un inmenso estuario que hasta mediados del siglo XX suministró gran cantidad de pescado y marisco. Lamentablemente la contaminación que acumuló gracias a los 150 ríos que desembocan en el mismo hicieron que la extracción pesquera fuera casi imposible. De toda aquella riqueza apenas queda el Pastel de Cangrejo como recuerdo. Por cierto, los primeros en colonizar Maryland fueron los españoles en el siglo XVI, aunque el asentamiento que fundaron no prosperó.

Para hacer el pastel de cangrejo los norteamericanos emplean una especie de cangrejo marino de gran tamaño que no se comercializa en España. Del mismo extraen la carne sobretodo de las pinzas aunque el sabor no es gran cosa, de ahí que lo aderecen considerablemente. En nuestro país se puede emplear carne de txangurro o, mucho más baratos, palitos de cangrejo (que por otra parte no llevan nada de cangrejo).

INGREDIENTES (4 personas) 

  • 400 gramos de carne de cangrejo
  • 1 huevo grande
  • 1/3 de vaso (60 ml) de mahonesa
  • 2 cucharadas de mostaza de Dijon (fuerte)
  • 2 cucharadas de Salsa Worcestershire
  • 1 cucharada de salsa picante (opcional)
  • 3/4 vaso de Panko*
  • Perejil picado (2 cucharadas al menos)
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Aceite de girasol, maíz o canola

* El panko es el pan rallado japonés. Se puede adquirir en tiendas especializadas o hacerlo vosotros mismos siguiendo esta receta.

En un bol mezclamos la mahonesa, el huevo, la mostaza y la salsa de Worcestershire, además de la salsa picante si así lo queréis. Añadimos un pellizco de sal y otro poco de pimienta molida.

En otro bol mezclamos la carne de cangrejo desmenuzada, el panko y el perejil. Luego mezclamos con la salsa de mahonesa hasta que queda una masa más o menos homogénea (nunca lo será del todo porque las fibras de la carne de cangrejo, cualquiera que sea, serán siempre visibles).

Hacemos un total de 8 pastelillos simplemente con las manos.

Vertemos un chorro generoso de aceite de oliva en una sartén y a fuego medio freímos los pasteles hasta que están crujientes y de color dorado, nunca más de 5 minutos por lado.

Se sirven o bien dentro de un bocadillo típico de hamburguesa o al plato acompañado de alguna salsa (tártara es la habitual), ensalada y/o patatas fritas de gajo, además de limón para aderezar.

Podéis arreglar una comida sencilla, hacer comer pescado a toda la familia, pero además puede ser un bocado de calidad si utilizáis carne de mariscos de precio.

Garbanzos con choco


Choco es la manera habitual de llamar a la sepia en Andalucía y  otras muchas zonas de España. Esta receta parece ser que nació en Cadiz pero ahora se encuentra en toda la Comunidad y más allá, dado lo exquisita que es.

Se trata de realizar un caldo de garbanzos tradicional pero empleando choco que aguanta muy bien la cocción sin perder el sabor ni la forma.

INGREDIENTES (4 personas) 

  • 400 gramos de garbanzos secos
  • 1 choco grande
  • Caldo de pescado (al menos 2 litros)
  • 1 vaso de tomate triturado
  • 1 patata grande
  • 1 cebolla morada grande
  • 1 pimiento verde para freír
  • 1 pimiento rojo para freír
  • 1 diente de ajo
  • 1 hoja de laurel
  • Azafrán o pimentón dulce/picante
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Aceite virgen extra de oliva
* A veces se añade panceta pero en este caso hemos preferido dar un toque exclusivamente marinero. Si la queréis añadir le dáis una vuelta en la sartén donde haremos el sofrito.

En primer lugar el día anterior debemos poner en remojo los garbanzos para que se ablanden. Los mantendremos así hasta el momento de iniciar la preparación.

En primer lugar vertemos en un olla y los cubrimos con el caldo de pescado frío. Añadimos la patata chasqueada (la misión de la cual es básicamente espesar el caldo) y la hoja de laurel. Limpiamos el choco, quitando el hueso y lo introcimos también entero. Si no tenéis caldo de pescado podéis usar agua y un vaso de vino blanco.

Salpimentamos, ponemos a fuego medio y cubrimos la olla. Mantendremos así hasta que los garbanzos se ablanden.

Mientras vamos a hacer un sofrito picando la cebolla, los dos pimientos y el diente de ajo. Todo muy fino y directo a una sartén con un chorro generoso de aceite de oliva. Cuando la cebolla transparente añadimos el tomate triturado. Dejamos que reduzca un poco y lo añadimos a la cazuela.

A media cocción incorporamos el azafrán (unas hebras o un pellizco triturado) o el pimentón, que podrás ser dulce o picante según nuestros gustos (una cucharadita rasa en el primer caso, media cucharadita en el segundo). Aplastamos algún trozo de patata para que el caldo se espese y extraemos el choco para cortarlo en tiras. Una vez cortados, se vuelve a meter en la cazuela.

Cuando los garbanzos estén muy blandos (que se puedan aplastar con facilidad apretándolos simplemente con el índice y el pulgar) podemos servir bien caliente, rectificando de sal y pimienta.

Unos de esos cocidos que se han hecho muy populares por razones obvias.

Skhug, hot sauce from Yemen

The skhug sauce comes from Yemen and is usually used to dip falafel and its flavor, apart from being hot as hell, is vaguely reminiscent of Tabasco sauce although with more consistency. In fact in Yemen it is essential to dip the jachnun in it. If we think that jachnun and skhug are taken for breakfast, it will be easier for you to understand why Yemen is one of the more conflictive areas of the Middle East. 

INGREDIENTS (to obtain  one cup / 200 ml of skhug): 

  • 50 grams (1.75 oz) of hot red chillies without seeds
  • 6 cloves of garlic (you can remove the germ)
  • 150 grams (5 oz) of coriander leaves
  • 1 teaspoon black pepper
  • 2 teaspoons cardamom
  • A quarter teaspoon of ground cloves
  • 2 teaspoons of salt
  • extra virgin olive oil
  • Bottled water

We have to mash all the ingredients - except the water and the oil - in a mortar until they are converted into a smooth paste (some prefer it a little thick, depending on taste). You don't have to crush them or put them through the food processor.

When we have the soft paste, slowly add a generous stream of oil (about 3 or 4 tablespoons). Let's pour this mixture into a glass and add water until it reaches 200 ml / 1 cup  (pour the water slowly because it should not be as a liquid, but as a thick sauce).

With this sauce you can bathe or dip falafel, chicken nuggets or wings or anything you can think of. In the East it is usually sold in supermarkets just as it happens with the muhammara, but come on, no point of comparison with the one made at home.

Galaktoboureko, the greek custard pie

   


The name Galaktoboureko is made up of two words: Gala (γάλα) and Boureko. 

The first word is Greek and means "milk". This term is the origin of the Greek name for the Milky Way and therefore for all educated languages ​​it has derived in the way of calling large groups of stars: Galaxy (Γαλαξίας). 

The second word is Turkish and comes to mean cake or pie, more properly. It is the same word that is used in a traditional Turkish recipe called börek. Therefore the Galaktoboureko could be translated as Milk pie. Specifically, it is a custard pie.

The realization of the Galaktoboureko is made up of three parts:

  1. Preparation of the custard
  2. Construction of the pie and baking
  3. Making the syrup

CUSTARD INGREDIENTS:

  • 80 grams (3 oz) of semolina
  • 80 grams (3 oz) of sugar
  • Half a liter (2 cups and a half) of whole milk
  • 3 eggs
  • Juice of half a lemon
  • 1 vanilla pod




Semolina is a fine flour made from durum wheat, like  the one used to make pasta. It can be found in any supermarket.  However, if you have trouble finding the semolina, you can use a very fine couscous or, although it is not advisable, rice flour.

PIE INGREDIENTS:

  • 250 grams (9 oz) of filo pastry (between 5 and 8 sheets)
  • Butter




Filo pastry is sold frozen or fresh. Supplied in oblong packs containing 5-8 paper-thin sheets. It must be worked  very quickly, avoiding exposing it to the air because it dries out quickly.




SYRUP INGREDIENTS:

  • A bit less of half a cup of water (approx 80 ml)
  • A bit less of half a cup of sugar (approx 80 ml)
  • The juice of half a lemon

PREPARATION :
 
First we are going to make the custard. In a medium saucepan, add semolina, sugar, milk, eggs and vanilla. We stirr with a wooden spoon to prevent it from sticking and when it starts to boil we reduce the heat and keep it for ten more minutes adding the juice of half a lemon. Once the time has elapsed, remove and let cool, removing the vanilla. The result is a thick custard.

While we are going to prepare the mold and the filo pastry. Use a container can go into the oven. We smear it well with butter and at the bottom we deposit between 3 and 5 sheets of filo pastry, each one of them well painted with butter. To do this, we separate a sheet and keep the rest covered by a slightly damp cotton cloth. Once we have prepared the base of the galaktoboureko, we cover it with the thick custard. Now we are going to cover with another 3 to 5 sheets of filo again painted with butter. The outermost layer of the pie does not need to be smeared.

We have preheated the oven to 180 degrees (356 F) . Place the pan in the center and cook for an hour (or until the top layer is golden brown). While we will make the syrup with which it is usually served. For the syrup, heat the water and sugar in a saucepan until the mixture boils. Then lower the heat and add the juice of half a lemon to prevent it from crystallizing. We keep on low heat for ten minutes, stirring all the time, and it's ready.

Once the baking time has elapsed, remove the tray and let it cool. With a sharp knife we ​​cut the pie into rectangular portions (it is not necessary to remove them from the source where we have baked them). If we wish, we cover them with the syrup and store in a cool, dry place for 24 hours or in the refrigerator covered with aluminum foil or similar. After 24 hours they are ready to be tasted with their maximum flavour, although if you cannot resist the temptation they can be eaten freshly made.

It is certainly one of the most incredible desserts of all that I know. I really encourage you to prepare it.

Loukoumades, los dulces griegos más populares


Los loukoumades son el equivalente griego de los donuts pero con un toque oriental. Se encuentran en todo Oriente Medio bajo diferentes nombres pero vienen a ser todos lo mismo : una masa, generalmente en forma de bola o rosquilla que se fríe y luego endulza bañándolo con un almíbar o directamente con miel. Son extremadamente populares en Grecia y Chipre, donde nunca faltan como golosinas que se regalan a los niños o acompañando a la típica taza de café griego. 

Como tocarlos supone ponerte las manos bastante pringosas, se suelen ensartar en un palillo con lo que evitas el contacto directo, aunque hay algunos tipos que son bastante secos y ya no necesitan de este truco. Cuando los compras en un puesto callejero se sirven de esta guisa, 4 ó 5 en una bandejita de cartón con un palillo pinchado en cada uno de ellos.

Al igual que los donuts hay infinitas variades : con glaseado de azúcar, con azúcar glass, con una capa de chocolate crujiente, rellenos etc, etc. Estos que os explico a continuación son los más típicos y tradicionales con un baño de almíbar de miel pero si no queréis tener esa desagradable sensación de dedos pegajosos, o bien los pincháis en un palillo o sustituís el baño de almíbar por azúcar glass (incrementando, eso sí, la cantidad de azúcar de la masa).


Este sería el equivalente a la griega del "churrero" español. Se pueden encontrar en puestos callejeros o en las ferias y parques de atracciones despachando loukoumades a destajo.

 Por cierto, todo un espectáculo ir a un sitio de esos en Grecia donde las atracciones de los feriantes que se anuncian a grito pelado por los altavoces a los occidentales nos suenan a alguien leyendo un vademecum médico o un manual científico, dado el uso habitual que hacemos por nuestros lares de los términos griegos, no para anunciar el "gusano loco" o  los "autos de choque".

El origen de los loukoumades es incierto. Si bien algunos indican que es árabe - por ejemplo son muy populares en Arabia Saudita bajo el nombre de Loukemat - otros dicen que ya se entregaban como presente a los atletas griegos que ganaban competiciones en las Olimpiadas, con lo que de confirmarse revelarían que poseen una historia de más de 2.500 años.

El loukomades se realizan con una masa con levadura que se fríe en aceite y luego baña en un almíbar (en algunos casos, directamente mojados con miel).

INGREDIENTES 

  • 450 gramos de harina de fuerza
  • 250 ml de agua
  • 250 ml de leche
  • 80 ml de aceite virgen extra de oliva
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 20 gramos de levadura de panadero (seca)
  • 1 pellizco de sal
  • Aceite de girasol o maíz para freír

Para el almíbar

  • 1 vaso de miel (200 ml)
  • 1 vaso de agua (200 ml)
  • 3 cucharadas de azúcar
  • 1 cucharadita de zumo de limón
Vamos en primer lugar a preparar el almíbar. En una cazuela honda vertemos las tres cucharadas de azúcar y la cucharadita de zumo de limón. Ponemos a fuego lento hasta que espesa. Añadimos entonces el vaso de miel y el vaso de agua. Llevamos a ebullición, añadimos la miel y bajamos el fuego para que espese ligeramente y sobretodo para que la miel deje su aroma. Reservamos y mantenemos tibia. 

En segundo lugar vamos a preparar la masa.

En un bol grande incorporamos el agua tibia (20 segundos al microondas), el azúcar y la levadura. Mezclamos bien y esperamos 10 minutos.

Añadimos entonces la harina previamente tamizada sin dejar de batir, así como el resto de ingredientes (leche, aceite..) y mezclamos bien. Si tenéis una máquina de amasar es el momento de emplearla.

Una vez tenemos una masa homogénea, la cubrimos con un paño de algodón y la hacemos reposar en un lugar cálido, oscuro y sin corriente de aire. Esperaremos 1 hora a que la levadura crezca.

Ya podemos hacer y freír los loukoumades.

Si disponéis de una freidora la temperatura correcta para hacerlos es 160 grados. En caso contrario, emplead una sartén honda con mucho aceite (la bola de masa no debe tocar el fondo) a fuego medio.

Para hacer las bolas se utiliza una cuchara que se sumerge previamente en aceite para que no se pegue. Cada cocinero tiene su técnica. La mía consiste en coger la cantidad de masa que quepa en una cuchara de las normales para tomar sopa y con la mano u otra cuchara (también sumergida previamente en aceite) hacer deslizar la bola al aceite caliente. Cada vez que se haga una bola se debe mojar previamente la cuchara en aceite (es igual que sea aceite de oliva, girasol o cualquier otro tipo).

Los loukoumades se empezarán a freír con mucho burbujeo. Cuando se inflen, floten en la superficie del aceite y se vean dorados, se retiran y se dejan escurrir en una rejilla o sobre papel absorbente. Cuando se frían sobretodo que no se toquen, al menos en principio. Freíd poca cantidad cada vez.

Sobre los mismos se vierte el almíbar y listos para comer, tibios o a temperatura ambiente. Cuando los probéis entenderéis por qué son los dulces favoritos de los griegos y chipriotas.

Pastitsio


El pastitsio es una receta muy popular en Grecia cuyo origen se sitúa en los pasticcio italianos esto es, pasteles horneados con capas de pasta y ragú. Estos platos derivan igualmente de recetas ya conocidas por los romanos y que se llamaban pasticium, los cuales se difundieron con rapidez por todo el Mediterráneo. Aparte de los pasticcio italianos, encontramos la timpana maltesa y esta receta griega que hoy nos ocupa. Aunque esta es la teoría aceptada otros en cambio indican que el origen de estos platos es la misma Grecia y por tanto la lasagna italiana sería descendiente de un primitivo pastitsio. 

El pastitsio consiste en una capa de pasta que se cubre de carne picada, todo ello rematado por una bechamel con queso kefalotyri. Como veis, muy parecido a la lasaña italiana.

En Grecia se emplea para comidas familiares con muchos comensales,  de fin de semana ("sábatokiriákos", literalmente sábado-domingo), porque es fácil de hacer, saciante y además bastante barata.

La pasta que se emplea suele vender como "pasta para pastitsio", tubular, recta y de longitud media, pero también se puede emplear bucatini (una especie de spaghetti tubular, es decir, con agujero central), macaroni o penne. La pasta para pastitsio os será difícil encontrarla fuera de comercios especializados en comida griega.

INGREDIENTES (6/8 comensales)

Para la pasta

  • 500 gramos de pasta tubular (por ejemplo macaroni o bucatini)
  • Medio vaso de queso rallado (los griegos emplean kefalotyri pero podéis emplear cualquier otro semi graso que encontréis)

Para el ragú de carne

  • 800 gramos de carne picada de ternera (o mecla ternera/cerdo)
  • 500 gramos de tomate triturado
  • 2 cebollas moradas (dulces)
  • 1 zanahoria grande
  • 2 dientes de ajo
  • Medio vaso de coñac
  • 1 rama de canela
  • Sal 
  • Pimienta negra molida
  • Aceite virgen extra de oliva

Para la bechamel

  • 100 gramos de mantequilla
  • 100 gramos de harina blanca
  • 1 litro de leche
  • 1 pizca de nuez moscada
  • sal

En primer lugar vamos a prepara el ragú de carne.

En una sartén con un chorro generoso de aceite freímos las cebollas bien picadas y los dientes de ajo sin el germen verde también muy picados. Añadimos también la zanahoria rallada. Cuando la cebolla transparenta, añadimos la carne, salpimentando.

Dejamos hacer hasta que la carne está visiblemente hecha. En ese momento añadimos el medio vaso de coñac y la rama de canela. Esperamos hasta que el licor se ha evaporado casi al completo.

En ese momento retiramos la rama de canela y añadimos el tomate triturado. Dejamos hacer a fuego bajo hasta que queda bastante seco (cuanto más seco, mejor). Rectificamos de sal y pimienta y reservamos. Por cierto, el uso de canela es bastante habitual en contextos fuera de los dulces. De hecho uno de sus primeros usos fue aromatizar guisos de carne, mucho antes de su empleo en repostería.

Cocemos la pasta según las indicaciones del fabricante para obtenerla al dente pero considerando que como luego se va a hornear, restamos dos o tres minutos. Por ejemplo, si el fabricante dice que se obtiene al dente a los 8 minutos, la cocemos solo 5. Tras la cocción la retiramos del fuego vertiéndola en un escurridor. Luego la llevamos a un bol y la removemos con una cucharada generosa de mantequilla cuando aún esté caliente. Así impregnará la pasta y quedará suelta.

Lo siguiente es hacer la bechamel.

En una cazuela a fuego medio vertemos la mantequilla y en ella freímos la harina previamente tamizada. Cuando toma un color marrón, añadimos la leche sin dejar de remover hasta que espesa. Se añade media cucharadita de sal y un pellizco de nuez moscada y ya podemos montar la fuente donde hornearemos el pastitsio.

Pintamos de aceite o mantequilla fundida la fuente.

Colocamos en el fondo la pasta hervida.

Sobre la pasta espolvoreamos parte del queso rallado.

Cubrimos lo anterior con la carne.

Colocamos sobre la carne la bechamel, espolvoreando generosamente con más queso rallado.

Precalentamos el horno a 180 grados.

Introducimos durante 20 minutos, dando otros 5 minutos de gratinador para que la superficie se dore.

Servimos caliente cortando directamente las raciones de la fuente. Con una buena ensalada, tenéis una comida más que completa.


Fatoosh, the most popular salad in Middle East...together with Tabouleh

Fatoosh salad is just as popular in the Middle East as tabouleh but even easier to prepare. Like any salad, each one develops the recipe with the ingredients that are most attractive to them, although pita bread is never missing as a base ingredient. 

If there is tabouleh in a mezze, fatoosh is not usually made and vice versa. Choose the one you like the most.

INGREDIENTS (4 diners) :

  • 4 pita breads
  • 1 lettuce
  • 2 ripe tomatoes
  • a bit of chives
  • 1 medium cucumber
  • 1 dozen radishes
  • 1 sprig of parsley
  • 1 clove garlic
  • A teaspoon of fresh mint
  • 1 lemon
  • Salt
  • ground black pepper
  • extra virgin olive oil

We assume that you can find pita bread in your usual supermarket. Generally, two or three not very large pieces are sold within a vacuum packed. We will use four of them. With a knife we ​​mark a lattice on the bread without actually cutting it. The resulting rectangle should fit into your mouth easily. Preheat the oven to 220 degrees (428 F) and bake the bread until crisp but not brown.

We take a large bowl and divide the bread following the guidelines that we have practiced with the knife. Add the juice of half a lemon, two or three tablespoons of extra virgin oil, the chopped chives, the minced garlic clove and the finely chopped parsley and fresh mint, as well as a pinch of salt. We also add a little ground black pepper. Mix well and let stand for at least half an hour.

We will wash the lettuce and extract the excess water - this is important - even drying with a cloth. Add to the bowl with three tomatoes cut into wedges and the sliced ​​radishes. We mix again and it is ready to be consumed.

Moussaka, the greek lasagna

Greek moussaka is similar to italian lasagna but unlike the latter it uses aubergine instead of pasta to separate the layers and also the meat to be used is always lamb. 

INGREDIENTS :

  • 1 Kg (2.2 lbs) minced lamb meat*
  • 2 large eggplants
  • 1 large onion
  • 8 ripe red tomatoes (approximately 1 Kg / 2.2 lbs of tomatoes)**
  • Wheat flour
  • Milk
  • Salt
  • oregano
  • black pepper
  • nutmeg
  • grated cheese
  • extra virgin olive oil

* If you mince the lamb meat by yourself always use parts with few fat o remove it if it is visible.

** to save time you can simply replace this by fried tomato in can or similar

Prepare the aubergines by cutting them into fairly thin slices and without peeling them. We put enough salt on them and place them in a container with water for half an hour so that they lose their bitter taste.

We prepare the tomato sauce. First, peel and remove the seeds from the tomatoes. Then we will fry a chopped onion and when it begins to brown we will add the grated tomatoes with a teaspoon of salt. We will cover and let it acquire texture. Reserve it.

Take the aubergines and dry them with kitchen paper or a cloth. They must be very dry. Then fry them in olive oil until golden brown. Let them rest on a piece of paper to absorb excess oil.

Take the minced meat and fry it by adding salt and black pepper. Just make it brown since we will finish the recipe in the oven.

Finally we will prepare the bechamel. To do this, we will put two tablespoons of olive oil in a metal saucepan and add the wheat flour. We will be stirring with a rod whisk to undo the flour and fry it. Stirring constantly, add the milk and a pinch of salt until it begins to thicken. If we wish, we will grate a little nutmeg. Reserve it.

Now it remains to assemble  the layers of the moussaka in the refractory container that will go to the oven. 

First, we will spread a little tomato sauce underneath. Then the minced meat and on top, in order, another little fried tomato, the oregano and the aubergines. 

If we have a lot of each ingredient we can make a second floor in the same order. Otherwise, we will close by pouring fried tomato over the aubergines and the bechamel sauce. Sprinkle grated cheese on the whole.

We will put the oven at 180 degrees (356 F)  letting the moussaka cook for about 20 minutes. After that time we will gratinate until the cheese is browned (5 minutes should be enough).

Serve it really hot and enjoy !

Mujaddara, la receta de los pobres


La mujaddara es un plato muy popular en todo Oriente Medio y que en su versión más simple solo cuenta con tres ingredientes : arroz, lentejas y cebolla caramelizada. Por esta razón siempre se ha considerado comida de "pobres" aunque en la actualidad consumen mujaddara todas las clases sociales.

Existen muchas variantes de la receta. Las hay que emplean arroz mientras que otras lo sustituyen por bulgur. También es frecuente que en cada país de la zona se emplee el tipo de lenteja disponible, siendo las más habituales las naranjas y las marrones.

Se sirve siempre seco acompañado si se quiere de yogur con sabor a ajo.

Es muy fácil de hacer y muy barato. La siguiente preparación es exactamente igual a la manera en que se preparan en Oriente Medio

INGREDIENTES (4 personas)

  • 2 vasos (200 ml cada vaso) de arroz basmati (grano largo)
  • 2 vasos de caldo de pollo o de verduras
  • 1 vaso de lentejas pardinas 
  • 2 cebollas moradas (dulces) grandes
  • 1 pellizco de azúcar (opcional)
  • Sal
  • Pimienta negra
  • Aceite virgen extra de oliva
  • Opcional : 2 dientes de ajo y 200 gramos de yogur griego
En primer lugar vamos lavar las lentejas bajo el grifo e introducirlas en una olla con agua fría. Colocamos la cazuela en el fuego a potencia media y las dejamos hacer durante media hora. 

Mientras cocemos las lentejas vamos a preparar el arroz al estilo árabe/persa. En primer lugar lo vertemos en un bol con abundante agua y los removemos. Cuando el agua se enturbie la vaciamos por decantación y añadimos más agua. Hacemos esta operación dos veces más hasta que el agua queda bastante limpia, síntoma de que el arroz ha perdido el almidón. Extraemos el arroz y lo escurrimos.

En una cazuela vertemos los dos vaso (400 ml) de caldo de pollo o verduras, el arroz y las lentejas que hemos cocido. Añadimos un poco de sal si el caldo no tiene. Dejamos hacer a fuego medio durante unos 20 minutos (el líquido se consumirá casi en su totalidad).

Mientras se hacen a la vez lentejas y arroz vamos a hacer la cebolla caramelizada.

Cortamos las cebollas en juliana e incorporamos a una sartén con un chorro generoso de aceite. A fuego bajo vamos pochando las cebollas para que se caramelicen. Si queremos acelerar el proceso añadimos un pellizco de azúcar. Con el tiempo que tarden en hacerse las lentejas y el arroz será suficiente para que caramelice la cebolla. Si las queremos crujiente subimos el fuego hacia el final.

Comprobamos que la legumbre y el arroz están tiernos y retiramos del fuego. Disponemos en cada plato la ración correspondiente y encima de la misma disponemos la cebolla caramelizada.

Si queremos servir la mujaddara con yogur, simplemente aplastamos dos diente de ajo y los mezclamos con el yogur para que le den sabor, aparte de un pellizco de sal. Cuando vayamos a servir la comida añadimos a cada plato un cucharón de yogur retirando previamente los ajos.

Más sencillo, barato y nutritivo no puede ser. 

Bakalarios Skordalia


Si Bakalarios os suena a "bacalao" estáis en lo cierto. En cambio la palabra "skordalia" ya no posee un sonido tan familiar.

Skordalia es una palabra compuesta de skordos (ajo en griego) y agliata (también ajo, en italiano). Es decir, es una palabra redundante que traducida al español sonaría como "ajo ajo". Es lo que se llama pleonasmo, admitido en Grecia porque se forma con una palabra extranjera y no parece una estúpida repetición. 

La skordalia consiste en una mezcla o emulsión suave de ajo con puré de patatas o pan con aceite de oliva, aunque también se que se hace con frutos secos (que nunca he probado). En algunos casos se añade huevo como agente emulsionante, pero en este caso se parece más a la mahonesa de alioli que a la auténtica skordalia

Hay muchas manera de hacer esta crema pero los griegos la suelen hacer siempre a mano y utilizando un mortero. 

El plato consiste en porciones de bacalao (puede ser fresco o desalado) rebozado y servido junto a la skordalia de la que se moja o pellizca un poco antes de llevarlo a la boca, según la hagáis más o menos líquida.

Es un plato muy típico de los mezze griegos.


INGREDIENTES (4 personas)

Para el bacalao
  • 600 gramos de bacalo salado, preferiblemente del lomo, con pocas espinas
  • Harina de trigo
  • Aceite de oliva para freír (también puede freírse en aceite de girasol o maíz)
Para el rebozado
  • 1 vaso (200 ml) de harina blanca de trigo
  • 1 vaso de agua mineral con gas
  • El zumo de medio limón
  • 2 cucharadas de maicena
  • 1 cuchadita de levadura química (tipo Royal)
  • 1 cucharadita de sal*
  • Pimienta negra
* Cuidado con la sal que se usa ya que el bacalao, aunque desalado, sigue teniendo bastante. Si os molesta el sabor salado fuerte, utilizad solo media cucharadita.

Para la Skordalia
  • 400 gramos de patatas
  • 4/6 dientes de ajo
  • Medio vaso (100 ml) de aceite virgen extra de oliva
  • 1 cucharadita de sal
  • 2 cucharadas de zumo de limón
Ponemos el bacalao en remojo (si está salado) en abundante agua

En primer lugar vamos a hervir las patatas sin piel y enteras. Cuando estén blandas las ponemos a escurrir el sobrante de agua.

Mientras vamos a incorporar los dientes de ajo (sin el germen verde), el aceite y la cucharadita de sal en un mortero y empezaremos a majarlos hasta conseguir una pasta homogénea (si nos gusta mucho, pero que mucho, el gusto a ajo utilizaremos 6 dientes, en caso contrario 4).

A continuación pasamos las patatas por el pasapuré y lentamente incorporamos la mezcla obtenida en el mortero. Mezclamos bien con la ayuda de una cuchara añadiendo el zumo de limón. Probamos para rectificar de sal y limón y ya está lista. Dependerá de si la queremos más líquida o seca que añadamos un poco más de aceite y zumo de limón o la dejemos tal cual. Reservamos.

Ahora vamos a freír el bacalao.

Sacamos del remojo y escurrimos bien.

Tras escurrir el pescado, lo rebozamos en harina blanca.

Preparamos el rebozado mezclando todos los ingredientes que hemos indicado. Bañamos con esta salsa los trozos de bacalao.

Vertemos un chorro generoso de aceite en la sartén y a fuego medio rebozamos el pescado, hasta que queda bien dorado.

Se sirve junto a la skordiala de inmediato. Podéis estar seguros que repetiréis este plato más de una vez.

La skordalia sirve además para muchas cosas. Es un buen acompañamiento de otros pescados, de la carne e incluso de verduras. Si os gusta la podéis emplear en otras muchas recetas.

Mutzen, dulces del Carnaval alemán


A los españoles este dulce nos suena muchísimo. Excepto pequeñas diferencias, es idéntico a las hojuelas o los pestiños. Eso no quiere decir que fueran los emigrantes españoles los que llevaran el dulce a Alemania. En realidad ocurrió mucho antes. Un par de miles de años antes, de hecho. Las masas fritas luego endulzadas con miel son un legado que Roma, aparte de acueductos e idiomas latinos, nos legó. Excepto el idioma, también en Alemania se siente el influjo romano.

Durante mucho tiempo la frontera romana quedó establecida en el Rhin. Al otro lado se encontraban las belicosas tribus germanas y frente a ellas se situaban unos fuertes donde vigilaban la integridad del Imperio miles de legionarios romanos. 

Esta aparente impermeabilidad no significó que entre ambas partes no hubiera intercambios y no solo de mandobles. 

Las masas fritas - de las que son hijas los churros, las porras, los pestiños, las hojuelas y estos mutzen - no solo eran de sabor agradable, sino también muy alimenticias. Así que también se quedaron en Alemania, precisamente en el área donde más tiempo se establecieron los romanos, en la zona de Renania donde además también dejaron las vides y con ellas el vino. ç

Los mutzen - literalmente "gorros" - son típicos del oeste de Alemania, consumiéndose habitualmente en época de Carnaval. El más famoso de los carnavales alemanes se celebra en la ciudad de Colonia, donde los mutzen son también populares. Muy cerca de la catedral se encuentra en el subsuelo de una plaza, a modo de museo, los restos de la antigua colonia romana, así que todo al final tiene una explicación lógica y plausible. 

INGREDIENTES

  • 250 gramos de harina blanca de trigo
  • 3 huevos
  • 3 cucharadas rasas de azúcar
  • 1 cucharada de mantequilla sin sal
  • 1 cucharada de leche
  • 1 cucharada de ron
  • Unas gotas de agua de rosas
  • Azúcar glass
  • Mantequilla, manteca o aceite vegetal para freír los mutzen 

En primer lugar fundimos la mantequilla en el microondas y la agregamos a la leche. Reservamos. 

Batimos los huevos con el azúcar hasta que se forme espuma. En un bol grande incorporamos la harina, el ron y el agua de rosas. Añadimos entonces los huevos batidos y la mantequilla fundida con leche. Mezclamos bien hasta obtener una masa lo más homogénea posible. 

Amasamos sobre una superficie plana hasta que se suavice. A continuación la aplanamos con un rodillo hasta dejar una capa de unos 2 ó 3 mm de grosor. 

Tradicionalmente se corta la masa con forma de diamante pero no hay problema en hacerlo de cualquier otra manera. Funciona muy bien hacerlo con un rodillo de los que se usan para cortar pizza. 

Calentamos el aceite (de girasol, por ejemplo) y cuando está a punto de humear vamos incorporando los mutzen que hemos cortado para que se doren. Deben quedar cubiertos de aceite burbujeante para lo cual debe haber al menos dos dedos de profundidad y sobretodo no pongáis demasiados a la vez porque se pegarían entre si. 

Cuando se han dorado los sacamos con una espátula para dejarlos en una rejilla para que escurran el aceite sobrante. Cuando están templados se les espolvorea con azúcar glass por ambos lados.

KARNEVAL ALEMÁN

El origen del Carnaval en Alemania difiere de un estado a otro pero en general se admite que tal y como lo conocemos en la actualidad - máscaras y disfraces, bailes, desenfreno y falta de respeto a la autoridad - se inició en Venecia y de allí pasó al resto de países católicos. 

Desde Francia llegó a Renania y luego se expandió por las otras regiones católicas de Alemania. Si bien es una celebración católica, previa a la Cuaresma, también se celebra por mimetismo en zonas de mayoría protestante como Berlín. 

En Alemania se emplean tres palabras para referirse al Carnaval : Karneval, Fasching y Fastnacht. 

La primera se emplean en Renania mientras que el resto son más habituales en el sur del país. 

En Renania el gran desfile se celebra el lunes mientras que en el sur se suele hacer el domingo previo. De todos los carnavales que se celebran en Alemania el más importante es el de Colonia (de renombre internacional), seguido del de Düsseldorf, Maguncia (los tres en las "Renanias") y luego el de Munich y Berlín, aunque de hecho hay carnavales en muchas otras ciudades y villas. 

Hay diferencias entre los diferentes modos de celebrar el Carnaval. En Renania es similar al que se celebra en Cádiz, con abundante sátira y mofa de los políticos y hechos acontecidos a lo largo del año. En cambio en el sur hay mayor énfasis en los disfraces y los desfiles, siendo menos "punzante". 

El Carnaval se empieza a preparar como muy tarde tras las fiestas navideñas, aunque lo habitual es que los trabajos se desarrollen a lo largo de todo el año anterior. Las asociaciones confeccionan disfraces para los desfiles y fiestas además de engalanar carrozas. Llegados los días se celebran los desfiles y otros actos tradicionales, finalizando todos los eventos la noche del martes que precede al Miércoles de Ceniza. 

En Munich por ejemplo casi toda la celebración se lleva a cabo en la famosa y céntrica Marienplatz pero hay bailes, música y fiestas por toda la ciudad. El domingo de Carnaval se celebra una gran parada con carrozas, bailarines y bandas de música por el centro que culmina en la Hofbräuhaus con una gran fiesta. Durante la fiesta - y en general a lo largo de todo el Carnaval - los muniqueses consumen gran cantidad de comida y bebida, lo que a veces hace palidecer el Oktoberfest ya que a diferencia de éste, concentrado en un sitio concreto, el público invade toda la ciudad dándole mucho más colorido con sus disfraces. 

La celebración de Carnaval más grande y conocida de Alemania tiene lugar en Colonia. Como en la mayor parte de Renania, el punto culminante es el gran desfile del Lunes de las Rosas (Rosenmontag), el más grande de toda Alemania, que se extiende en una longitud de seis kilómetros. Al igual que en Munich, la comida, la bebida, la música, los disfraces y las fiestas (algunas destacan por la enorme elegancia de los invitados, que parecen salidos de un cuento de los hermanos Grimm) invaden la ciudad. 

Para darse cuenta de lo "gordo" que es el Carnaval en Colonia, el lunes de desfile no es un día festivo, pero muchas tiendas y empresas cierran y aunque no todo el mundo acuda por las aglomeraciones que se producen es bastante habitual que se siga por la televisión. 

Que un alemán deje de trabajar es algo remarcable. No lo hacen ni en el Oktoberfest...

En Maguncia la celebración es muy similar a la de otras ciudades renanas como Colonia y Düsseldorf. La transmisión del desfile de los lunes a toda Alemania alcanza niveles de gran premier con más de 2 millones de espectadores. Para los españoles el desfile de cabezudos, típico de la ciudad, tiene un aire de deja vu muy potente. 

El Carnaval tiene muchas particularidades según el sitio donde se celebre. Por ejemplo en Bonn se inició la costumbre de que las mujeres cortaran la corbata de los hombres que encontraban por la calle. El ejemplo cundió por toda Alemania y ahora los hombres durante determinadas fechas, si se encuentran en zona "carnaval", tienen mucho cuidado sobre la forma en que se visten...o eligen del vestuario aquella corbata que odian. A cambio de perder parte de la indumentaria reciben un beso en la mejilla, lo cual no está nada mal. 

En Colonia es corriente hacer discursos satíricos - al modo de las comparsas gaditanas - y en otros lugares se queman efigies de paja, por mencionar algunas tradiciones. 

Ir a Alemania en Carnaval sacude muchas ideas preconcebidas sobre la seriedad y falta de sentido del humor de los alemanes. Claro que, hagan lo que hagan, beban lo que beban, al día siguiente estarán en el puesto de trabajo con la puntualidad habitual. Hay cosas que no cambia ni el Carnaval.