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viernes, 28 de noviembre de 2008

Huevos de codorniz con espárragos blancos y salsa tártara, cocina para niños.

Hoy vamos a hacer un entrante que parece intrascendente y sin embargo no lo es. Se trata de confeccionar una receta apetecible por los más pequeños y que además aporta una cantidad de nutrientes importante.
Los huevos de codorniz se han popularizado en los últimos años por diversas razones. Una de ellas, la menos importante, es porque su consumo presupone cierta "exquisitez". Actualmente los precios han bajado y su consumo ya no puede considerarse lujo alguno. Lo que sí es importante es que comparando con los huevos de gallina ganan de largo en aporte vitamínico, proteínico y de minerales. Además contienen menos colesterol - si bien no está claro que dicho colesterol, ni en el caso de los huevos de gallina, sea el causante de la presencia de colesterol "malo" en nuestro cuerpo -. De hecho son tan nutritivos que deberían ser de consumo obligatorio por parte de los niños. Además son muy digestivos, comparativamente igual o mejor que la yema del huevo de gallina. Y eso en niños de edad muy temprana es extremadamente importante de anotar.
A nivel de ración se considera que seis huevos de codorniz equivalen a uno de gallina. Se pueden freir, cocer y en general aceptan todas las preparaciones que se realizan con los huevos de gallina.
Los espárragos blancos, que son aquellos que nacen bajo tierra, contiene una importante cantidad de fibra siendo además uno de los vegetales que más proteínas contiene. La fibra es importante para prevenir estreñimiento en niños con este problema, que no son pocos, y que se muestran reacios al consumo regular de fruta, verdura y legumbres.
El aceite de girasol empleado en la salsa tártara contiene mucha vitamina E, que juntamente al aportado por los huevos de codorniz prácticamente cubren la necesidad diaria recomendada.

INGREDIENTES :
4 ó 6 huevos de codorniz (por comensal)
4 ó 6 espárragos blancos gruesos (por comensal)
Medio vaso de aceite de girasol
Un cuarto de vaso de leche
(la proporción es 2:1 de aceite a leche, así que podéis hacer la cantidad que necesitéis)
Zumo de medio limón
Una cucharada de alcaparras
Sal
Vinagre



Vamos en primer lugar a cocer los huevos de codorniz. Hay varias técnicas. La más habitual es depositarlos en una cacerola con sal y vinagre y contar tres minutos desde el inicio de la ebullición. La sal nos permite detectar si un huevo está en mal estado (flotaría y debería ser desechado) y el vinagre impide que la clara abandone el huevo - o lo haga muy poco - en caso de rotura de la cáscara. Con tres minutos tenemos un huevo "casi duro" mientras que con 4-5 minutos tenemos un huevo duro. La oscilación que indico en los tiempos es debido a la disparidad en los tamaños de huevos de codorniz que encontramos en el mercado (alrededor de 20 gramos cada uno). Cada vez son menos, pero aún encontramos en la misma huevera huevos muy grandes junto con otros de mucho menor tamaño. Evidentemente tarda más en cocerse un huevo grande.
Para pelarlos sin sufrir hay que situarlos bajo el chorro de agua fría de grifo. A continuación se golpea la parte más ancha del huevo contra una superfície sólida para que se rompa. En la parte ancha hay una cámara de aire por la cual comenzaremos a arrancar la cáscara. A menudo con sólo tirar un poco pelaremos el huevo en un segundo.
Si vamos a servir este entrante frío simplemente extraeremos los espárragos del frasco. Si se va a servir tibio los pasaremos por agua caliente un minuto o los metemos también un minuto en agua que haya hervido y ahora esté fuera del fuego.
Para hacer la salsa tártara NO VAMOS A EMPLEAR HUEVO. Para evitar problemas con la salmonela vamos a utilizar lecho como coagulante.
Disponemos en el vaso de la batidora el aceite de girasol, la leche, una cucharadita de sal, el zumo de medio limón y la cucharada de alcaparras. Pasamos la mezcla muy fina y si vamos a servir templado la colocamos en el microondas durante unos 40 segundos, más o menos.
Ahora vamos a montar el plato. Disponemos los huevos cocidos enteros o en mitades y en un lado los espárragos. Podemos bañar los huevos y el pie de los espárragos con la salsa tártara, hacer algún dibujo con la manga pastelera (si os ha quedado espesa) o bien servirla en salsera para que el comensal se sirva a su gusto.

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