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miércoles, 7 de enero de 2015

Cómo evitar los resfriados a través de la alimentación

Pasadas las fiestas llegan los duros meses invernales y con ellos, si no nos ha visitado ya, los molestos resfriados. De media pasamos dos resfriados al año, si bien hay gente que presume de ser inmune a esta enfermedad y otros que de octubre a primavera conectan uno tras otro.

No hay soluciones mágicas para prevenir esta molesta enfermedad, que suele ser provocada por múltiples causas y diferentes clases de virus. Podemos luchar contra el contagio con una buena higiene e impidiendo que nuestro cuerpo pierda calor pero una vez el virus ha entrado en nuestro cuerpo lo único que podremos hacer es mitigar sus efectos. Veamos algunos alimentos que nos pueden ayudar.

1. El caldo de pollo : se ha comprobado que la ingesta de caldo de pollo permite que las mucosidades nasales o de pecho sean más claras, facilitando su expulsión. Es además un buen hidratante, un alimento completo si añadimos verduras y pasta y además aporta mucha proteína esencial para el sistema inmunológico.

2. Vitamina C : parece descartado que la vitamina C impida el desarrollo de los virus implicados en el resfriado común y la gripe; no obstante parece ser que tomar alimentos ricos en esta vitamina ayuda a aliviar los síntomas y acortar la duración de la enfermedad. Es importante consumir naranjas, mandarinas, fresas etc en forma de zumo o fruta. También el perejil o el pimiento verde son muy ricos en esta substancia por lo que se recomienda emplearlos en ensaladas (cocinados pierden gran parte de la vitamina C).

3. Ajo :  cuando el ajo es cortado o machacado se genera una substancia denominada alicina que tiene cierto poder antibiótico. Hay estudios realizados con adultos que indican que la alicina puede prevenir los resfriados o acortar sensiblemente su duración. Se debe consumir crudo ya que cocinado se pierde esta propiedad, lo que hace difícil su consumo.Como la alicina es muy inestable los efectos preventivos son mayores cuando se consume en forma de cápsulas. La ventaja de las cápsulas es su concentración y que no nos convertirán en "parias sociales" cuando abramos la boca.

4. Comer carne : consumir carne  tiene una sencilla explicación ya que en ella hay abundante hierro y zinc. Ambos minerales tienen un efecto positivo en el buen funcionamiento de nuestro sistema inmunológico. Las carnes rojas y aquellas procedentes de aves de corral son las más adecuadas.
Hay algunos sprays con zinc que se comercializan para que aplicados en las fosas nasales descongestionen las vías nasales. No es recomendable su uso con niños asi como tampoco proporcionar suplementos minerales ya que podrían ser perjudiciales. En adultos no hay problema.

5. Miel : La miel es un buen remedio para aquellos resfriados que afectan nuestra garganta. No se debe proporcionar miel a menores de dos años ya que se podrían dar casos de botulismo infantil, un trastorno que puede llegar a ser mortal.

6. Cebolla : cuando cortamos una cebolla ésta emite una substancia de autodefensa que irrita nuestros ojos a través de las fosas nasales. Esta misma substancia tiene un efecto broncodilatador, por lo que si tosemos durante la noche - especialmente en caso de tos seca - basta con cortar una cebolla y colocarla en la habitación para que la tos se alivie considerablemente.

7. Agua : ingerir agua, estar bien hidratado, facilita la expulsión de la mucosidad al clarificarla.

Otras medidas a tomar cuando nuestro hijo se resfría, o para prevenir la enfermedad, son :

1. Airear las habitaciones y mantenerlas en la medida de lo posible bien soleadas. De esta manera la luz solar actuará como bactericida.

2. Mantener la boca cerrada y la nariz protegida cuando estén en la calle. Si la temperatura de nuestras fosas nasales es baja los rinovirus se multiplican con mayor facilidad.

3. Acostumbrarse a no llevar la mano a los ojos, boca o nariz a menos de que esté bien limpia. Este es un tic a menudo difícil de evitar. Según algunos estudios tocamos con nuestras manos la cara al menos medio centenar de veces al día sin que seamos conscientes de ello.

4. Lavarse las manos a menudo.

5. Evitar tocar objetos de la calle, especialmente pasamanos, pomos u objetos que sean tocados por otras personas de manera continuada.

6. Evitar estar mucho rato en lugares cerrados o poco ventilados con mucha gente alrededor.

7. Evitar enfriarnos o sufrir bruscos cambios de temperatura, adecuando la ropa a la temperatura ambiente.

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