Khachapuri, el plato nacional de Georgia
Georgia es uno de los exónimos que existen más alejados del nombre que dan los autóctonos a su país. Para un "georgiano" su país es Sakartvelo, que viene a significar, más o menos, el País donde viven los Kartvelianos. El nombre Georgia que empleamos en Occidente se origina en la Edad Media en referencia al culto a San Jorge que se practicaba en el país.
Otra curiosidad del país es que en la antigüedad se dividía en dos reinos, siendo que el interior era denominado "Iberia" por los romanos. De hecho, para diferenciarlo de la Península Ibérica, se la denominaba "Iberia del Este". Entre ambas zonas no existió ninguna relación ni migratoria ni de ningún tipo y la coincidencia fue meramente toponímica : a los romanos el nombre de la región caucásica les sonaba, más o menos, a la ibérica y ¿para qué calentarse entonces la cabeza buscando un nuevo nombre?
La historia de Georgia es bastante convulsa, desde ser objeto de disputa entre Bizantinos y árabes, llegar luego a convertirse en una república anexionada a la Unión Soviética y hasta la actualidad, que a pesar de la independencia de la que disfruta mantiene conflictos con Osetia del Sur y otras zonas, la mayoría de los cuales cuenta como instigador principal a Rusia.
Aparte de los apuntes históricos vistos, Georgia es un país de una belleza increíble, con un flocklore impresionante.
El plato nacional de Georgia es el Khachapuri, el cual es básicamente un pan que se hornea con abundante queso y se corona con un huevo. Hay muchos tipos de Khachapuri, pero el más llamativo es aquel que posee un forma de barca, probable reminiscencia de los lazi georgianos que fueron sus inventores y los cuales eran reconocidos como los mejores navegantes de la zona.
El Khachapuri sirve para desayunar, almorzar o cenar. Con la adición del huevo que los corona y una buena ensalada, constituyen una comida completa y muy saciante.
El pan debe quedar esponjoso, además de relleno y cubierto de queso. No es por tanto similar a la pizza o al pidé turco. Los quesos que se emplean en Georgia son el Suluguni y el Imeruli. Son totalmente imposibles de encontrar en nuestro país. Los que más se aproximan son, para el primero, el Mozzarella italiano y el Feta griego para el Imeruli.
INGREDIENTES (para 4 personas)
- 300 gramos de harina de fuerza
- 250 gramos de queso mozzarella
- 250 gramos de queso feta
- 100 ml (medio vaso) de agua
- 100 ml de leche
- Un sobre de levadura de panadero (seca)
- Media cucharada de aceite de girasol
- Media cucharadita de azúcar
- Media cucharadita de sal
- 4 yemas de huevo
- 4 cucharadas de mantequilla
En primer lugar mezclamos la leche y el agua, llevando la mezcla al microondas hasta que quede tibia. Incorporamos el azúcar.
Desleímos la levadura en la mezcla tibia y dejamos reposar, en un sitio cálido y oscuro, durante unos 15 minutos.
Mezclamos los componentes secos (harina y sal) en un bol grande y le damos forma de volcán. Añadimos al cono la mezcla de leche, agua y levadura, además del aceite de girasol.
Mezclamos bien y amasamos hasta que la masa deja de ser pegajosa. Si disponemos de amasadora, robot o una panificadora con esta función, es hora de emplearla. Un amasado a mano puede llevar tranquilamente entre 30 y 45 minutos.
Llevamos la masa a un bol, cubrimos con un paño y dejamos en un lugar cálido, sin corriente de aire y oscuro hasta que crece al menos el doble. Esto suele tomar entre 60 y 90 minutos.
Mientras la masa crece mezclamos la mozarella y el feta bien rallados.
Una vez la masa ha crecido la dividimos en 4 bolas de igual tamaño. Las amasamos a mano durante unos 10 minutos y volvemos a dejar para que crezcan unos 30 minutos.
Ahora ya podemos montar el khachapuri,
Con un rodillo extendemos las cuatro bolas hasta darles una forma aproximada de una barca. Extendemos por encima el relleno de queso y cerramos los bordes hacia el interior, de manera que cuando el queso funda no se salga del pan.
Precalentamos el horno a 200 grados.
Introducimos los panes en el horno sobre un papel de hornear y dejamos durante 10 minutos.
Extraemos y sobre el queso fundido, más o menos en el centro, incorporamos la yema de un huevo.
Introducimos de nuevo alrededor de 4 minutos.
Extraemos e inmediatamente sobre cada pan - pero no sobre la yema - incorporamos pequeños trocitos de mantequilla que se fundirán enseguida por el calor remanente.
Se comen siempre bien calientes. Ya veréis qué gozada.
Podéis hacer muchas variantes, añadiendo hierbas aromáticas, otros tipos de queso o incluso con rellenos como jamón York o atún. Esto último no es muy ortodoxo, pero queda buenísimo.
Por cierto, Khacha vendría a significar queso y puri, pan. Ya sabéis dos nuevas palabras en kartveliano.
Cocer huevos en el microondas
Imagino que pensar en meter un huevo en el microondas os debe parecer una temeridad. Estáis en lo cierto. Hacerlo sin más provocaría en el 100% de los casos la explosión del huevo y tener que pasar más de una hora limpiando el interior del horno, por lo menos.
El microondas funciona por agitación de las moléculas de agua. Dicha agitación provoca un aumento de la temperatura del alimento, siempre y cuando que este contenga agua. Un alimento seco no puede ser calentado en el microondas y en caso de tratar de hacerlo puede llegar a quemar el aparato al no poder disiparse la potencia producida.
El huevo contiene mucha agua, así que en principio cocer el mismo en el microondas sería posible. El problema reside en que el calentamiento es súbito y no homogéneo, lo que provoca diferencias de presión que provocan el estallido de la cáscara.
La cocción de huevos en una cazuela puesta al fuego, al modo convencional, tampoco está exento del mismo peligro. La diferencia con el microondas estriba en que el calentamiento sí es homogéneo y por tanto es menos probable que se produzca la temida explosión. Aún así no es raro que se produzcan fracturas de la cáscara por donde fluye la clara hacia el exterior. Una solución para dichas roturas es verter un chorro de vinagre que cuajará el flujo saliente evitando mayores pérdidas de clara. Dichas roturas que carecen de importancia son las mismas que provocan la explosión del huevo en un microondas. Si es tan peligroso, ¿para qué intentarlo?
La ventaja de cocer huevos en microondas es lo rápido y fácil que se hacen en comparación con el fuego convencional. Además gasta mucha menos energía. La mayor parte de la energía necesaria para cocer un huevo se emplea en calentar el agua donde se halla sumergido. En cambio, el sistema por agitación que emplea un horno microondas consigue lo mismo de forma mucho más rápida y eficiente.
Si seguís estas instrucciones al pie de la letra veréis que hacer huevos cocidos en un microondas es más fácil - y seguro - de lo que parece.
INGREDIENTES (4 personas) :
- 1 recipiente para microondas, con tapa
- 4 huevos
- Sal
- Vinagre
- Agua
Carbonara de Jamón Ibérico
Vamos a preparar una pasta a la carbonara tal y como la preparan los italianos es decir, sin usar nata, y sustituyendo el bacon por jamón.
Fuera de Italia se tiende a cocinar la carbonara con nata, algo que a los italianos les parece una aberración. Sin embargo esta receta no es tan italiana como pudiera parecer. Lo cierto es que empieza a aparecer en recetarios a finales de los años cuarenta del siglo pasado. Según algunos tratados gastronómicos, fue la convivencia con las tropas norteamericanas durante la Segunda Guerra Mundial la que propició la adición de bacon y huevos a un plato de pasta que hasta aquel momento era parco en ingredientes.
INGREDIENTES (4 personas) :
- 300 gramos de pappardelle
- 100 gramos de taquitos de jamón *
- 50 gramos de virutas de jamón de calidad, para decorar (hemos empleado Legado Ibérico de EL POZO)
- 50 gramos de queso pecorino romano
- 6 yemas de huevo
- Sal
- Pimienta negra molida *
* En Italia ni siquiera se emplea bacon, como en la receta que todos conocemos. En realidad utilizan “guanciale” que es una especie de chacina que se obtiene de la careta del cerdo. Aquí vamos a emplear jamón para hacerlo todavía más suculento.
En primer lugar salteamos a fuego medio-bajo durante 2 ó 3 minutos los taquitos de jamón. No es necesario añadir aceite porque el mismo jamón desprenderá un poco de grasa, suficiente para hacerse.
Mientras pochamos el jamón hervimos los pappardelle al dente según las indicaciones del fabricante. A la vez vertermos en un bol las seis yemas de huevo junto al queso pecorino, un pellizco de pimienta negra y otro de sal y batimos bien. Se puede reservar un poco de queso para decorar el plato. Si no encontráis pecorino podéis emplear algún queso de oveja semi curado.
Una vez está cocida la pasta, la escurrimos bien para llevarla directamente a la sartén donde tenemos el jamón en taquitos. Es importante que el fuego esté ahora al mínimo. Revolvemos bien e incorporamos a continuación la mezcla de huevos con queso. Salteamos hasta que el huevo cuaje ligeramente y listo para consumir añadiendo virutas de jamón recién cortado en la cima de la montaña de pasta.
Si vemos que la pasta queda muy seca se puede añadir agua de la cocción.
Un plato que se prepara en menos de veinte minutos y que aporta una gran cantidad de carbohidratos y proteínas. En algunos recetarios se indica que se debe incluir una yema de huevo por cada comensal, pero entonces hay que añadir a la mezcla de yemas con pecorino un par de cucharadas de agua de cocción o seguro que quedará demasiado seco.
Y ya sabéis, cuanto mejor sea el jamón mejor os quedará el plato.
Gratinado de lonchas de jamón o pavo
Las lonchas de jamón cocido o de pavo pueden emplearse para realizar un gratinado muy festivo que se prepara en un santiamén, además de ser barato y necesitar muy poco gratinador (y si vuestro microondas tiene grill, aún se hacen mejor en el mismo), lo cual es de agradecer en los tiempos que corren. Le vamos también a dar un toque muy especial al relleno empleando sobrasada.
INGREDIENTES (4 personas) :
- 8/12 lonchas de pechuga de pavo o jamón cocido (hemos empleado productos EL POZO adquirido en supermercados DÍA)
- 400 gramos de champiñones enlatados o bien frescos
- 1 cebolla morada grande
- 2 cucharadas de nata para cocinar
- 50 gramos de sobrasada
- Medio vaso de vino blanco (100 ml)
- Queso rallado cremoso (300 gramos)
- Sal
- Pimienta
- Perejil picado
- Aceite virgen extra de oliva
Para la bechamel
- 300 ml de leche
- 1 cucharada colmada de harina blanca
- 25 gramos de mantequilla
- Media cucharadita de nuez moscada rallada
- 1 pellizco de sal
Si los champiñones son frescos los lavamos bien y los cortamos en trozos (del sombrero hacemos 4 partes y del pie otros 2 trozos. Si vienen enlatados se pueden dejar enteros ya que por regla general son pequeños.
En una sartén con aceite de oliva freímos la cebolla bien picada. Cuando la cebolla transparenta añadimos los champiñones troceados, salpimentamos y espolvoreamos perejil picado fresco. Dejamos hacer hasta que se doran.
Añadimos entonces el medio vaso de vino blanco y la sobrasada cortada en trocitos. Dejamos reducir el vino al mínimo y entonces apagamos el fuego. Esperamos al menos un par de minutos para que se temple y entonces vertemos las 2 cucharadas de nata para cocinar, removiendo bien. Si incorporamos la nata con la mezcla demasiado caliente corremos el peligro de que se corte. Si no tenéis o no queréis emplear nata podéis utilizar leche entera.
Ya tenemos el relleno hecho.
Sobre una superficie plana colocamos una loncha de jamón o pavo (al gusto). Con una cuchara recogemos relleno de champiñones y lo vertemos en el centro de la loncha. Con cuidado enrollamos la loncha hasta encerrar el relleno en una especie de canutillo. Lo llevamos a una fuente que pueda ir al horno, dejando el cierre de la loncha en la parte inferior para que no se abra. Vamos haciendo el resto de rollitos de la misma manera.
Para hacer la bechamel incorporamos en una cazuela a fuego medio la mantequilla. Cuando funde añadimos la harina tamizada y dejamos hacer hasta que quede frita (de un color marrón). Poco a poco añadimos la leche sin dejar de remover con las varillas. Cuando espese ligeramente retiramos del fuego, añadiendo un pellizco de sal y la nuez moscada. Vertemos directamente la bechamel sobre los rollitos de jamón o pavo y a continuación cubrimos todo con el queso rallado.
Precalentamos el horno a 200 grados (o empleamos el grill del microondas) y horneamos durante unos 10 minutos, hasta que la superficie quede bien dorada.
Se sirven calientes o templados.
Seguro que cuando lo prueben van a pedir que lo repitáis más de una vez.
La auténtica receta de la ensaladilla rusa
El nombre de esta ensalada hace justicia a su procedencia, aunque en Rusia se la conoce con el nombre de su creador, Ensalada Olivier, chef del restaurante Hermitage a finales del siglo XIX. El restaurante cerró hace más de un siglo y con el cierre se evaporó la receta original. Así es, nadie en realidad conoce cuál era la misma.
Esta pérdida irremediable tampoco justifica la libertad, casi libertinaje, que se practica con la misma en Occidente – y por Occidente me refiero a España - añadiendo ingredientes que difícilmente encontraríamos en la original. Nada de atún en lata, por ejemplo ni de encurtidos que no sean pepinillos.
Por una vez aquí tenéis la receta que se acepta como correcta en el país de origen. Es, literalmente, la que hacen en todos los restaurantes y hogares. Allí se suele degustar en las grandes ocasiones (nada de tratarla como una tapa o una ración sin importancia) careciendo del carácter veraniego que le damos en España. De hecho es más bien invernal porque la patata, las verduras y los encurtidos proporcionan a los rusos una cantidad de vitaminas de las que, por cuestiones climatológicas, están bastante faltos en las estaciones más frías.
INGREDIENTES (6 personas) :
- 3 patatas de tamaño mediano
- 4 zanahorias
- 5 huevos
- 400 gramos de guisantes cocidos (enlatados)
- 6 pepinillos grandes
- 300 gramos de jamón york cortado en cubos (taquitos)
- 250 gramos de mahonesa
- 4 ó 5 cebollitas frescas pequeñas (al gusto)
- 1 manojo de eneldo
- Pimienta negra
- Sal
En primer hervimos las patatas enteras y las zanahorias hasta que están tiernas pero aún firmes. Las cortamos en cubos de medio centímetro, reservando.
Hervimos en otra cazuela los huevos hasta que están duros (12 minutos) en abundante agua con sal y vinagre. Retiramos la cáscara y los cortamos así mismo en cubos.
En un bol grande incorporamos la patata, la zanahoria, los taquitos de jamón york y el huevo, mezclando bien. Añadimos una cucharadita de sal, pimienta negra molida y el eneldo bien picado. Dejamos enfríar a temperatura ambiente, mezclamos con la mahonesa y llevamos al frigorífico, donde debería permanecer dos o tres horas como mínimo.
¿Que faltan los guisantes y los pepinillos? Pues sí, pero los rusos los ponen al final.
Unos 10 minutos antes de servir la ensaladilla le incorporan los pepinillos picados y los guisantes de lata ya cocidos, bien escurridos. Mezclar bien y directos a la mesa.
Coca de San Juan
- Medio kilo (500 gr) de harina de fuerza
- 300 gramos de mantequilla
- 4 huevos grandes
- 3 cucharadas de azúcar (60 gramos)
- Un cuarto de vaso de leche entera (50 ml)
- Una cucharadita (5gramos) de sal
- 20 gramos de levadura fresca de panadero
- 1 naranja
- 1 limón
- 50 gramos de piñones
- Fruta confitada (alrededor de 250 gramos de naranja, cerezas etc)
- En un bol grande incorporamos el azúcar y rallamos la piel de la naranja y el limón. Mezclamos bien.
- A continuación añadimos la harina de fuerza y los huevos bien batidos.
- Añadimos la cucharadita de sal. ¿Por qué sal? porque el contraste entre lo dulce y un poco de salado hace el brioche mucho más dulce. Mezclamos todos los ingredientes bien.
- En otro bol pequeño calentamos la leche en el microondas para que quede tibia. Le añadimos la levadura de panadero y dejamos reposar en un sitio oscuro durante una media hora.
- Transcurrida la media hora, vertemos la mezcla de levadura y leche en el bol grande de la harina.
- Si tenéis unas varillas eléctricas amasadoras o un robot de cocina con esta función, ahora es el momento de emplearlo. Si no lo tenéis, deberéis sudar un rato batiendo con una cuchara de madera.
- Imaginemos lo mejor y que tenéis el artilugio para amasar. Trabajáis la masa a velocidad media y añadís 150 gramos (la mitad de la mantequilla) hasta que se diluya. ES IMPORTANTE QUE LA MANTEQUILLA ESTÉ FRÍA (recién salida del frigorífico).
- Cuando la primera ración de mantequilla se halla integrado en la masa, añadimos el resto de los 300 gramos. Si la mezcla la veis muy seca se puede añadir un poco de agua (muy poco, un par de cucharadas a lo sumo).
- Cuando la masa parece homogénea podemos sacarla del bol donde la hemos batido y comprobar que tirando de ella un poco no se rompe. Eso significa que es consistente y está a su punto.
- Hacemos una bola con la masa y la envolvemos en papel film. La dejamos reposar en un lugar fresco y oscuro para que fermente.
- Transcurridas las dos horas sacamos la masa del bol y la amasamos con las manos sobre el mármol de la cocina. Cuanto más tiempo le dediquéis más aire cogerá y más esponjosa resultará. Diría que lo mínimo es media hora y lo máximo 1 hora y media.
- Habiendo finalizado el amasado, volvemos a recomponer la bola, la cubrimos con un poco de aceite de girasol y la envolvemos en papel film. Se deja reposar durante otra hora adicional.
- Ya estamos a punto de acabar. De nuevo extraemos la masa, mojamos con aceite de girasol el mármol, y con un rodillo le damos la forma y el grosor típico de la coca. ¿Qué ocurre si nos queda demasiado grande para el tamaño de nuestro horno? No hay problema, hacéis dos mitades y o bien tenéis dos cocas o bien una mitad constituirá el piso superior de una coca rellena de nata o crema, como queráis.
- Cuando hayáis dado la forma a la coca llega la última fermentación. Se deja reposar 2 horas - por ejemplo en interior del horno a temperatura ambiente -.
- Pasadas las dos horas la sacáis del horno, la pintáis con la yema de uno o dos huevos - para que quede brillante - y la decoramos con fruta confitada y piñones. También espolvoreamos azúcar por encima.
- Algunos cocineros dan otro tiempo extra de fermentación tras decorar, que suele ser de media hora, pero no suele ser necesario. Podéis pasar a hornearla directamente.
- Hay dos tipos de horneado : el rápido - apenas unos minutos a 200 grados - y el lento. Prefiero el lento, queda mejor. Precalentáis el horno a 180 grados y horneáis durante 15 minutos. Deberá quedar dorada e inflada, sobretodo por los bordes.
Estofado picante de alubias negras
Las alubias negras o frijoles son muy populares en la cocina mexicana y del sur de Estados Unidos. Se emplean para todo tipo de preparaciones desde ingrediente casi esencial de los burritos hasta estofados. En Europa es España donde más se consumen, generalmente procedente de cultivos de la parte norte del país donde existen variedades que van desde un simple moteado morado o violeta hasta las oscuras casi negras tolosanas. En el resto de Europa se consumen aunque en menor medida.
Las alubias son de procedencia americana y no llegaron a Europa hasta bien entrado el siglo XVI. Proporcionan una buena cantidad de proteina por lo que son imprescindibles para complementar o sustituir las de procedencia animal. Además, según algunas investigaciones, ayudan a disminuir la cantidad de colesterol en sangre.
Una de las propiedades de las alubias negras es su capacidad para espesar los estofados y además ser saciantes, por lo que si tienes planeado ir hacia una alimentación vegetariana/vegana este tipo de receta te será de mucha utilidad para "olvidar" la carne.
Vamos a preparar un estofado picante que te ayudará a sudar y con ello te refrescarás en esta tremenda ola de calor que estamos sufriendo.
INGREDIENTES (4 personas)
- 400 gramos de alubias pintas cocidas (ó 300 gramos de alubias secas)
- 2 patatas grandes
- 1 cebolla
- 2 guindillas rojas picantes
- 1 vaso (200 ml) de tomate maduro rojo picado sin semillas
- 100 gramos de taquitos de jamón serrano (opcional)
- 2 hojas de laurel
- Sal
- Aceite virgen extra de oliva
Sugerencia de menús para este fin de semana
SÁBADO
Desayuno
Con tortitas rusas (Sýrniki) y leche fermentada (Ryazenkha)
Sýrniki
- 500 gramos de requesón
- 2 huevos
- 6 cucharadas de harina de trigo
- 2 cucharadas de azúcar
- 1 cucharadita de sal
- Mantequilla (para freír) con un poco de aceite de oliva
¿Y si no tenéis requesón?
- 1 litro de leche
- El zumo de un limón
- 1 cucharadita de sal
Ryazhenka
A menos de que ucraniano o de un país próximo a estos, seguramente esta bebida no te suene en absoluto. En apariencia se trata de una bebida como cualquier otra obtenida de la fermentación de la leche, pero es algo más que eso.
Almuerzo
Plato único
Ramen
- 400 gramos de fideos para ramen (se venden en tiendas especializadas o grandes superficies)
- 250 gramos de solomillo de cerdo
- 4 huevos
- 2 cebolletas verdes
- 50 gramos de brotes de espinacas
- 50 gramos de granos de maíz (el típico de lata)
- 4 hojas secas de alga nori
- 1 litro de caldo de pollo
- 100 ml de salsa de soja
- Un trozo de jengibre (de unos 2 centímetros)
- 5 dientes de ajo
- 1 cucharadita de ajonjolí (sésamo)
- 1 pellizco de pimentón picante
- Aceite de sésamo (se puede usar aceite de girasol o maíz si no lo encuentras)
- 300 gramos de tortellini (con el relleno que os apetezca)
- 250 gramos de espinacas
- 400 gramos de tomates rojos y maduros
- 1 litro de caldo de pollo
- 2 cebollas frescas
- 1 diente de ajo
- Aceite virgen extra de oliva
- Sal
- Pimienta negra molida
- Orégano (opcional)
- Queso rallado
Hoy vamos a aprender a hacer risoles, una receta que a menudo se confunde con las croquetas. Mientras que la croqueta es una bechamel espesa que adereza un ingrediente básico - carne picada, jamón etc -, luego cubierta de harina y huevo que se fríe en aceite, el risole es una masa rellena de un ingrediente cualquiera que así mismo se fríe, pero donde resulta más importante el envolvente que el contenido. Por decirlo más simplemente, el risole sería una croqueta con una 'costra' bien gruesa. Si dicha costra no tiene buen sabor, el risole no vale nada.
- 400 gramos de harina de trigo blanca
- 400 ml de leche entera
- 200 ml de agua
- 3 cucharadas de mantequilla o margarina (al gusto)
- 1 cucharadita de sal *
- 1 pastilla de concentrado de caldo de ave o de carne (al gusto)
- 400 gramos de queso mozzarella
- 200 gramos de queso parmesano (manchego también vale)
- aceite de girasol y aceite de oliva
- leche
- pan rallado
Mojamos los risoles en leche y luego los pasamos por pan rallado (suena raro pero se hacen así, no se emplea huevo).
DOMINGO
Desayuno
Leche con café o leche con chocolate y Colineta de Avellanas
- 250 gramos de harina de avellanas tostadas (si lo preferís de almendras, aunque la receta de Teberga se realiza con avellanas)
- 250 gramos de azúcar
- 6 huevos
- 1 limón
- 1 pellizco de sa
- Opcional : azúcar glass (impalpable) para decorar
- 1 col (repollo) *
- 1 zanahoria grande
- 3 cucharadas de vinagre de manzana
- 4 cucharadas de aceite de girasol o maíz
- 3 cucharadas de azúcar blanca
- Media cucharadita de mostaza francesa (fuerte)
- Un cuarto de cucharadita de semillas de apio *
- Pimienta negra molida
- Sal
Para la salsa de mayonesa:
- Medio vaso de mayonesa (100 ml)
- 2 cucharadas de vinagre de manzana
- 2 cucharaditas de azúcar
- Media cucharadita de semillas de apio*
- Pimienta negra molida
- Sal
Mucha gente se pregunta por qué el pollo a l'ast que se compra los domingos es tan bueno. Supongo que no descubro nada nuevo diciendo que el secreto está en el modo de cocinarlo. En las tiendas disponen de asadores verticales donde se acomodan las hileras de pollos. Tras ellos están los fuegos, que pueden ser eléctricos o a gas. Los pollos van ensartados en espetones que giran de forma contínua para conseguir una perfecta cocción. No se les añade más que sal, pimienta y algunas hierbas, regándolos de vez en cuando con sus propios jugos de la cocción. La carne de pollo contiene poca grasa y la que tiene se concentra prácticamente en su totalidad en la piel. Al asarlo esa grasa funde depositándose en bandejas dispuestas para ello. Entonces la piel se dora tomando una tonalidad muy característica del pollo a l'ast. Por tanto, si queremos preparar un pollo a l'ast tal y como hacen las tiendas bastaría con lavarlo, quemar los restos de pluma que le quedaran, volver a lavarlo, rellenarlo con algunas hierbas - provenzales o simplemente con tomillo - y salpimentarlo abundantemente. Algunos suele echarle por encima un chorro de cognac o brandy, práctica que desaconsejo. Luego al espetón y tras unas cuantas vueltas tendríamos el deseado pollo asado. Como véis nada fuera de lo común.
La cosa se complica y bastante si queremos asar el pollo en casa. Puesto que los asadores de pollos a l'ast cuestan entre 2500 y 8000 euros doy por sentado que no disponéis de los mismos. Algunos hornos eléctricos disponen de una ranura donde es se puede ensartar una varilla y ésta gira de manera que es posible asar el pollo de un modo similar a los aparatos profesionales. Pero son una minoría. En general no disponemos mas que de un horno convencional así que por mucho que nos esforcemos va a ser dificil obtener un resultado similar. Pero podemos quedar muy cerca.
En primer lugar vamos a analizar las características del pollo a l'ast para tratar de imitarlas. La primera más evidente es el color dorado de la piel. Para conseguirla casi idéntica me inclino siempre por embadurnar el pollo con manteca de cerdo. Luego se espolvorea bien con sal y pimienta negra y finalmente, si os gusta el pollo a l'ast a las hierbas, los embadurnáis con hierbas provenzales. La manteca hará que las hierbas se adhieran a la piel. Prefiero emplear manteca de cerdo y no mantequilla que cambia más el gusto de la carne. Ciertamente en los asadores profesionales no se emplea ningún tipo de grasa o aceite, pero por las características de nuestros hornos domésticos nos vemos obligados a emplearlos.
El sabor tan característico del pollo se obtiene con la sal, la pimienta y sobretodo las hierbas provenzales. Las llamadas hierbas provenzales son una mezcla de diversas hierbas, generalmente tomillo (farigola en catalán), orégano, estragón, laurel, lavanda, albahaca y romero. Se suele vender en una especie de ramillete atado o bien en forma de picada. Si alguna de estas hierbas - su olor o sabor - os desagrada basta con poner al menos tomillo, que es la fragancia que más define el pollo a l'ast. Si no queréis poner hierbas por fuera, colocad el ramito o la picada de hierbas provenzales en el interior limpio del pollo. -Cuando lo hayáis hecho, cerrad la abertura con palillos. Algunos rellenan también con medio limón, pero no es necesario.
Primero precalentamos el horno a 200 grados y colocamos la pieza hasta que se dore (15 a 20 minutos). Luego bajamos a 180 grados durante una hora y ya tenemos el pollo a l'ast : crujiente por fuera, tierno por dentro y muy aromático.
INGREDIENTES :
- 1 pollo entero eviscerado
- Manteca de cerdo
- Hierbas provenzales (o al menos unas ramas de tomillo)
- Sal
- Pimienta
1. Lavamos el pollo.
2. Eliminamos con fuego o manualmente los restos de plumas o cañones que pudieran quedar.
3. Volvemos a lavar.
4. Nos cercioramos que el interior está limpio de víscera. Lo lavamos.
5. Frotamos con manteca toda la piel del pollo.
6. Salpimentamos concienzudamente.
7. Si queremos podemos pasar el pollo por una bandeja con hierbas provenzales desmenuzadas.
8. Echamos un puñado de hierbas en el interior y cerramos con palillos.
9. Conseguimos una fuente de barro o de vidrio que pueda ir al horno y "sentamos" el pollo. Para asegurar la estabilidad clavamos las puntas de las alas en los muslos con la ayuda de mondadientes.
10. Precalentamos el horno a 200 grados y doramos durante 15-20 minutos.
11. Horneamos a 180 grados durante una hora.
Trinchar, servir y a disfrutar !
El nombre en inglés "norteamericano" es baked loaded potatoe , que se traduciría como "patata cargada asada". Lo de "cargada" se refiere a todo lo que se añade a la patata una vez asada y que le añade como 3000 calorías, por lo menos.
- 4 patatas muy grandes*
- 4 lonchas de bacon
- Una docena de cebollinos
- 1 cebolla fresca grande
- 250 ml de crema agria**
- 200 gramos de queso cheddar
- 60 gramos de mantequilla
- Sal
- Pimienta negra molida
¿Habéis cocinado alguna vez una receta de Hawaii? Pues aquí tenéis vuestra oportunidad porque la Haupia requiere solo tres ingredientes que son muy fáciles de encontrar estéis donde estéis, así que no necesitáis buscar ingredientes raros propios de latitudes muy, muy lejanas. Guarda similitud con la pannacotta y también con la leche frita, solo que no emplea gelatina como la primera ni se fríe como la segunda. En lugar de leche de vaca emplea leche de coco, que no hay que confundir con el agua de coco. El agua de coco es el líquido incoloro, con características muy similares al suero fisiológico y ligeramente laxante, que guarda la baya en el centro. La leche de coco tiene un aspecto similar a la leche de origen animal obteniéndose la misma al extruir la pulpa blanquecina del fruto.
- 400 gramos de leche de coco (la podéis encontrar fácilmente en cualquier supermercado)
- 5 cucharadas rasas de maizena
- 5 cucharadas rasas de azúcar
- 150 ml de agua
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| Sopa kofte tradicional (como la descrita aquí) |
- 200 gramos de carne picada de ternera
- 150 gramos de cus-cus
- 1 cebolla morada (dulce) o fresca
- 1 cucharada de concentrado de tomate
- 1 cucharadita de menta molida (opcional)
- Agua o caldo (1 litro aproximadamente)
- Sal
- Pimienta
- Aceite virgen extra de oliva
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| Sopa kofte con yogur |
Sugerencia de menús para este fin de semana, Restaurante Es Mercat de Ibiza
























