Esta es una de las recetas más raras, si no la que más, de la cocina india. La rareza estriba en que se trata de una interpretación de la cocina china adaptada al gusto indio. En Occidente también lo hacemos, inventando comidas que se suponen son chinas o indias pero que nadie conoce en su supuesto país de origen. Este es un caso de simbiosis entre dos gastronomías exóticas.
Hay discusiones acerca de quién lo inventó o de dónde procede. Lo que es seguro es que no se basa en un plato tradicional chino y mucho menos manchú ni tampoco del desierto del Gobi (lo que denotaría un origen mongol). Es decir, es un "invento" que conforma a los comensales indios haciéndoles pensar que degustan una receta china.
Para unos fue inventado en los restaurantes chinos de la India y para otros es una creación que aparece en restaurante indios de Mumbay alrededor de la década de los 70 del siglo pasado. Lo bueno de esta receta es que se basa en algo que en Occidente también nos resulta familiar ya que la base de la misma son floretes de coliflor fritos.
Cincuenta años son muchos para cualquier receta, así que hay infinidad de variantes: gobi manchurian "secos", bañados en caldo, como "dip", es decir, los fritos de coliflor que se mojan en ketchup y así hasta decenas de distintas formas para la misma receta inicial. También se han convertido en un plato que ha conquistado no solo la India, si no también todo el sudeste asiático.
Cualquiera que sea su historia y las atribuciones que se quieran dar a la invención, están realmente buenos y, salvo algunos ingredientes que puedes obviar, la mayoría de ellos son accesibles en todo Occidente sin mayor problema (e incluso los ingredientes raros se encuentran fácilmente en tiendas de comestibles asiáticos).
Por cierto, si queréis saber qué cosa o ingrediente convierte para un comensal indio una receta india en algo "chino" es la salsa de soja. Al revés, cualquier comida que quieras llevar a la esfera de lo indio, aunque sean papas arrugás, solo se necesita bañar en garam masala. Lo mismo ocurre con cualquier comida que quieras españolizar: basta con añadir un sofrito, y si la quieres afrancesar, una nata. Somos así de básicos.
INGREDIENTES:
Para los floretes de coliflor:
- 1 coliflor mediana, cortada en floretes
- 1/2 taza de harina de trigo
- 1/4 taza de almidón de maíz
- 1 cucharada de pasta de jengibre-ajo (lo dicho, en tiendas especializadas)
- 1 cucharada de salsa de soja
- 1/2 cucharadita de polvo de chili rojo
- 1/4 cucharadita de pimienta negra
- Sal al gusto
- Agua (según sea necesario para la mezcla)
- Aceite vegetal para freír (girasol, maíz o sésamo, que es el que se suele emplear en la India)
Para la salsa Manchú
- 1 cucharada de aceite vegetal
- 1 cucharada de ajo picado finamente
- 1 cucharada de jengibre picado finamente
- 1-2 chiles verdes, picados finamente (ajusta según tu nivel de picante)
- 1 cebolla mediana, picada finamente
- 1 pimiento verde, picado finamente
- 2 cucharadas de salsa de soja
- 1 cucharada de salsa de chili
- 1 cucharada de salsa de tomate
- 1 cucharada de vinagre
- 1 cucharada de almidón de maíz (maicena) mezclado con 1/2 taza de agua (para espesar)
- 1/2 cucharadita de azúcar
- Sal al gusto
- Cebollinos picados para decorar (o perejil)
Primero vamos a preparar los floretes de coliflor.
En un bol, mezclamos la harina de trigo, almidón de maíz, pasta de jengibre-ajo, salsa de soja, polvo de chili rojo, pimienta y sal.
Agregamos agua gradualmente para hacer una masa espesa. Debe quedar como una papilla muy densa.
Sumergimos cada florete de coliflor en la masa hasta que estén bien cubiertos.
Freímos los floretes en aceite caliente hasta que estén dorados. Procuramos que no se toquen entre sí y que haya aceite suficiente para que floten en el mismo. Cuando están bien dorados los extraemos y colocamos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Para acelerar el proceso, se pueden hervir previamente los floretes para que se pongan tiernos (aunque no mucho, solo un poco). Así la fritura será casi un mero trámite.
Ahora vamos a preparar la salsa Manchú.
Calentamos aceite en una sartén a fuego medio. Agregamos ajo, jengibre y chiles verdes. Sofreímos por un minuto.
Añadimos entonces cebolla y pimiento verde picado, cocinándolos hasta que estén ligeramente tiernos.
Agregamos salsa de soja, salsa de chili, salsa de tomate, vinagre, azúcar y sal. Mezclamos bien.
Vertemos la mezcla de almidón de maíz con agua en la sartén y removemos continuamente. Dejamos cocinar hasta que la salsa espese.
Incorporamos los floretes de coliflor fritos a la salsa. Los mezclamos bien hasta que estén bien cubiertos con la salsa.
Se decoran con cebollinos picados y listos para servir.
El Gobi Manchú se come caliente como aperitivo o como plato acompañante de arroz frito o fideos, más raramente como plato independiente. Y por si no os habiáis dado cuenta, son veganos 100%. Están de lujo.

