Esta es, con diferencia, el fast-food más conocido y famoso de toda Alemania. Ni los döner kebap, ni la pizza, ni las burgers de cadenas norteamericanas han conseguido desbancarla desde hace más de 70 años.
Aunque hay algunos desmentidos, la versión oficial dice que la receta fue creada en 1949 por Herta Hewer, nacida en Königsberg pero residente en Berlín. Herta regentaba un puesto de comida callejera - lo que en alemán se llama Imbiss - y en algún momento decidió crear una salsa con la que servir salchichas utilizando ingredientes comunes entre las tropas occidentales que ocupaban por aquel entonces la ciudad. Esa es la razón por la que la salsa incluya curry y salsa Worcestershire, muy poco comunes en la gastronomía alemana.
La receta de la salsa que ella llamó chillup fue un éxito rotundo y desde entonces es la comida callejera por excelencia de la ciudad de Berlín, así como del resto de Alemania.
Otra versión atribuye la invención a otra mujer que también regentaba un negocio similar en Hamburgo pero esta vez en 1947, por lo que en teoría se habría adelantado dos años a la que hasta ahora se considera la original. No obstante, la atribución de la currywurst a Hamburgo no ha podido ser demostrada.
La currywurst consiste en una ración individual de salchicha - puede ser brühwurst, es decir, escaldada pero más habitualmente bratwurst, asada - cortada en trozos y bañada en una salsa que contiene al menos curry y worcestershire. Para hacerla más consistente y además que puedas mojar la salsa se puede colocar sobre trozos o rodajas de bröchten (panecillos).
La currywurst se suele servir sobre un plato de cartón de forma rectangular y es el cliente el que se sirve de la salsa a placer. Además te proporcionan un tenedor de plástico para que pinches la comida - de ahí que se corte la salchicha - y puedas degustarla sentado en un parque o caminando por la ciudad. Vamos, que no vayáis a pedir currywurst en un restaurante berlinés porque ni hay ni se la espera.
Berlín es de nuevo la capital de Alemania desde 1999, tras la reunificación. Entre 1945 y 1989 estuvo divida entre un sector este, perteneciente a la República Democrática Alemana, país satélite de la Unión Soviética y el Berlín Oeste, primero bajo el control de las potencias occidentales vencedoras de la Segunda Guerra Mundia y luego enclave que la República Federal Alemana trataba como propio. Esta división, al principio política, se convirtió en física cuando en 1961 se alzó un muro entre ambas partes. Con la construcción del mismo los comunistas del Este pretendían frenar la sangría de habitantes que se pasaban al lado occidental donde el nivel de vida y las oportunidades laborales eran mucho mejores.
Dado que Berlín Oeste era un enclave capitalista y democrático rodeado completamente por la RDA, el gobierno de Bonn (capital de la RFA) subvencionaba fuertemente a los habitantes que permanecían en la ciudad (bajos impuestos y alquileres) - incluso los jóvenes que se desplazaban a vivir a la ciudad quedaban exentos de facto del servicio militar - con tal de que no se convirtiera en una ciudad fantasma. Aún así Berlín fue perdiendo habitantes porque a pesar de las ayudas que se recibían las oportunidades laborales se veían seriamente mermadas por el aislamiento. Un aislamiento relativo porque la circulación hacia la ciudad, en uno u otro sentido, estaba permitido a través de determinadas carreteras de la RDA.
La alta presencia de jóvenes favoreció un ambiente con una intensa vida nocturna y cultural que aún hoy conserva. Una vez recuperada la capitalidad de Alemania la población se ha incrementado hasta los tres millones y medio de habitantes que disfrutan de una oferta laboral, cultural y educativa que es probablemente la más alta de Europa. Cabe citar el Museo de Pérgamo, que entre otras maravillas alberga el Altar de Zeus de la ciudad de Pérgamo (y que da nombre al museo) o la Puerta de Ishtar que una vez estuvo en Babilonia. También se debe ir a Berlín si se desea admirar el busto de la Reina Nefertiti, la obra de arte más famosa del Antiguo Egipto con permiso de la máscara de Tutankhamón. En este caso la obra se encuentra en el Neues Museum. Berlín se encuentra rodeada de bosques y lagos - en realidad espacios naturales ajardinados - creados gracias a la enorme cantidad de ríos que la atraviesan y a un acuerdo especial que firmó la ciudad con Prusia por el cual siempre existiría un cinturón verde a su alrededor. Son lugares que merece la pena visitar y que relajan un poco de la monumentalidad urbanística que se ha imprimido a una ciudad bastante superpoblada. Algo parecido a lo que ocurre en Londres con sus inmensos jardines.
Hay muchas recetas de currywurst. La que se presenta aquí es una de tantas, bastante fiel a la original. Eso sí, no esperéis la misma en cada Imbiss que encontréis en Alemania.
INGREDIENTES (4 comensales)
- 4 salchichas tipo bratwurst (esto es, crudas, que necesitan ser fritas o asadas)
- 200 gramos de salsa de tomate*
- Medio vaso (100 ml) de zumo de manzana**
- 1 cebolla morada grande
- 3 cucharadas de concentrado de tomate
- 2 cucharaditas de vinagre de sidra
- 2 cucharaditas de curry (más una cantidad adicional para espolvorear por encima)
- 1 pellizco de pimienta de cayena
- Sal
- Aceite de oliva o girasol
* También encontraréis recetas donde se emplea ketchup
** En algunas recetas se utiliza miel para darle un toque más agridulce. El zumo es preferible que sea natural o al menos sin azúcar ni edulcorante.
Rallamos la cebolla y la freímos en un poco de aceite hasta que transparente. Añadimos las dos cucharaditas de curry, el pellizco de pimienta de cayena y las cucharadas de concentrado de tomate (es fácil de encontrar, lo hallaréis en cualquier supermercado español). Se añade de inmediato la salsa de tomate y el zumo de manzana, así como el vinagre. Dejamos hacer durante unos 5 minutos, removiendo de vez en cuando. Ya tenemos el "chillup" preparado. Hay gente que prefiere pasarlo por la batidora para hacerlo tan fino como sea posible, va a gustos. La marca Heinz (que es alemana) vende un chillup en Alemania muy fino y suave y la gente se ha acostumbrado al mismo. Reservamos el chillup manteniéndolo caliente.
Freímos o hacemos al grill las salchichas. Sirve cualquier tipo de salchicha, mejor si es alemana, pero también las españolas crudas de carne de cerdo sirven. Cuando están hechas las cortamos en rodajas. Distribuimos por los platos de los comensales y las bañamos en la salsa. Luego, si se quiere, se espolvorea curry por encima. En algunos casos se sirven con patatas fritas o bien con trozos o rodajas de panecillo que previamente hemos marcado en la sartén

