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Sigara Borek (Turquía)

Si la forma y el nombre de la sigara börek te recuerda a cigarrillo o cigarro estás en lo cierto. "Sigara" significa cigarro en turco y "börek" empanada. Así que una traducción libre sería "empanada con forma de cigarrillo".  Esta receta, muy típica de todo Oriente Medio, pertenece al rango de fast-food oriental juntamente con los kumpir, döner kebap, simit y otros muchos, es decir, son fáciles de hacer y aún más fáciles de comer. Aunque no todos son "sanos", el sigara borek desde luego que lo es.

Si atendemos a la receta original sería difícil conseguir aquí en Occidente el tipo de queso habitual en Oriente Medio, así que los he substituido por mozzarella y feta griego. Lo que es insustituible es la pasta filo (yufka en turco) sin la cual carecería de sentido y gracia. Por suerte ahora es muy fácil de encontrarla en casi cualquier supermercado de relativa importancia. También la podéis hacer vosotros, pero entonces lo que es una comida rápida se convertiría en una tortura prolongada, así que nada mejor en este caso que adquirir la pasta filo ya hecha.

INGREDIENTES :

1 paquete de pasta filo, phyllo o yufka (no sirve hojaldre, ni brik, ni nada que no sea filo)
300 gramos de queso feta
200 gramos de mozzarella
Algunas hierbas frescas picadas (perejil, eneldo, menta...) al gusto
Aceite de girasol o maíz (no se suele hacer con aceite de oliva porque resulta demasiado fuerte)

En un bol desmenuzados la mozzarella y el queso feta añadiendo las hierbas al gusto. En una sartén verteremos una cantidad importante de aceite ya que es importante freírlos los "cigarros" de inmediato.

Desempaquetamos la pasta filo. La extendemos sobre un paño húmedo y colocamos otro encima para evitar que se seque (como es tan fina ocurre fácilmente).

Para hacer sigara börek empleo tres capas de filo superpuestas. Cortamos rectángulos de un palmo de largo (unos 15-20 cm) y   unos 10 cm de ancho. Colocamos la mezcla de quesos en el centro, dejando un borde de unos 2 cm por cada lado. Enrollamos la pasta filo sobre el queso y cerramos los bordes. Inmediatamente los freímos en el aceite hasta que están ligeramente dorados. Entonces los retiramos, los depositamos sobre papel absorbente y listos para comer, ya sea inmediatamente y por tanto calientes, o bien del tiempo (no los metáis en la nevera porque se ablandan y pierden el "crujido" que los hace tan apetitosos.

Imposible que no gusten a todo el mundo.