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martes, 30 de enero de 2018

Mitos y realidades sobre las harinas refinadas de trigo


En más de un artículo sensacionalista referido a la nutrición se menciona que las harinas refinadas (aquellas que se componen únicamente de almidón y gluten) son un peligro para nuestra salud. La harina refinada de trigo se caracterizan por mostra un color blanco y  un grano muy fino (casi se diría que es polvo). Son de largo las más utilizadas tanto a nivel doméstico como industrial. Con ellas se confecciona la mayoría de artículos de panadería. Los detractores indican que son perjudiciales para la salud porque tienen un índice glucémico muy alto, porque se blanquea con productos químicos, porque causa diabetes, cáncer etc. Veamos que hay de cierto y de falso en todo lo que se cuenta de las harinas refinadas.

  • La harina se blanquea con la ayuda de productos químicos perjudiciales para la salud : En concreto los detractores apuntan a que la harina se trata con compuestos clorados con tal fin. También se suele indicar que se emplea aloxano, una substancia que se emplear para inducir la diabetes en los ratones de laboratorio al destruir las células que generan insulina en el páncreas. El trigo, una vez molido, tiene un color amarillento procedente de sus pigmentos naturales. Para blanquearlo al gusto del consumidor - sí, suele ser el consumidor el culpable de muchas de las cosas que ocurren con los alimentos - en la Unión Europea sólo se permite usar ácido ascórbico, fosfatos, enzimas y otros compuestos autorizados que no son perjudiciales para la salud. Otra cosa es que tal blanqueamiento sea necesario, que no lo es. No sirve para nada. Como he dicho anteriormente sólo atiende a un gusto  muy extendido entre el consumidor. Otra cosa es lo que ocurre en los Estados Unidos donde sí que se emplea aloxano para el blanqueamiento. Cuando alguien de Europa lee un texto de nutricionistas norteamericamos alertando del uso de productos blanqueantes creen que el peligro también existe en nuestro continente, cosa que no es cierta. ¿Por qué la gente prefiere la harina refinada, también llamada "blanca" de trigo? Es un cuestión cultural. La harina oscura o amarillenta se relaciona con un pasado de penuria donde el pan era oscuro y el hambre provocado por las guerras o posguerras era un problema bien presente. Por tanto este mito es FALSO.
  • La harina refinada es menos nutritiva que la integral : la harina refinada se obtiene tras retirar el salvado (cáscara) y el germen al grano de trigo dejando el endospermo que se reduce por medio de un molino a un polvo fino. Este proceso elimina la práctica totalidad de la fibra y las vitaminas dejando el almidón, un carbohidrato, y el gluten, una proteína, como único aporte nutricional de la harina. El almidón es un carbohidrato de fácil absorción y eso provoca que nos saciemos rápidamente si bien sólo sirve para eso, para llenar, ya que el cuerpo necesita otros nutrientes para un correcto funcionamiento. El gluten es una proteína de escaso valor nutricional pero muy útil para dar al pan o a los productos de bollería la esponjosidad que el consumidor desea. Tampoco se puede decir que la harina integral sea un alimento completo, pero en comparación con la harina refinada, sí posee más nutrientes. Por tanto este mito es CIERTO.
  • El gluten es malo para la salud : como hemos visto antes el gluten es una proteína de escaso valor nutricional que sin embargo permite dar algunas características muy apreciadas en los productos de panadería como son la esponjosidad y la elasticidad. Está presente en todos los cereales de secano, no existiendo en el arroz ni el maíz, así como tampoco en pseudocereales como la quinoa y el amaranto. El contenido en gluten de las harinas de trigo varía. Las harinas de fuerza son las que más cantidad contienen y se emplean para hacer panes. Las harinas medias se emplean para masas como el hojaldre y las flojas, con la mitad de gluten de las fuertes, se utilizan para hacer galletas. Los detractores del gluten indica que causa problemas de salud a medio-largo plazo, diabetes e incluso que se pega a los intestinos debido a su viscosidad, impidiendo la absorción de otros nutrientes. Si bien es cierto que existen estudios que muestran un cierto aumento de la sensibilidad al gluten entre la población en las últimas décadas todavía no existe conclusiones claras al respecto. Lo cierto a día de hoy es que sólo las personas con declarada sensibilidad a esta proteína y por supuestos los celíacos deberían eliminar los alimentos con gluten de su dieta. Lo que es categóricamente falso es que el gluten se "pegue" al intestino puesto que se absorbe como cualquier otra proteína, si bien nuestro organismo obtiene poco provecho de la misma. Si no padeces celiaquía o sensibilidad al gluten, no hay ningún problema en consumir productos que la contengan. De la misma manera si decides no probar el gluten porque crees que te perjudica, tampoco te pierdes nada. Pero atención, si no pruebas el gluten y notas mejoría es posible que padezcas celiaquía o algún trastorno neurológico causado por el mismo sin estar diagnosticado, algo relativamente común. A partir de que obtengas un diagnóstico positivo, no sólo debes evitar las harinas con gluten, sino también las contaminaciones cruzadas que son el auténtico calvario del celíaco y el sensible al gluten. Las harinas integrales poseen la misma cantidad de gluten que las refinadas. Por tanto este mito es FALSO en condiciones normales de salud.
  • Si comes harinas refinadas puedes padecer diabetes : las harinas refinadas, desprovistas de fibra, vitaminas y lípidos, se absorben con suma facilidad en nuestro organismo. Eso da una impresión de saciedad inmediata. Pero si habéis comido un plato de pasta y al cabo de una hora tenéis hambre de nuevo es que habéis padecido un aumento súbito de la glucosa en sangre por una excesiva velocidad de absorción y el cuerpo os pide más comida ante la repentina bajada de los niveles de la misma. Esta velocidad de absorción se mide a través del índice glucémico (IG) siendo máxima para la glucosa (valor 100), muy alta para el pan blanco de harina refinada (73) y de sólo 51 para el pan integral. Al llevar la harina integral productos adicionales de no tan fácil absorción, sobretodo fibra, nuestro organismo tarda más tiempo en digerirla, provocando un aumento gradual y sostenido de la glucosa en sangre que hará que tardemos más tiempo en sentir hambre de nuevo. Si hemos comido un producto realizado con harina refinada volveremos a necesitar comida pronto y nuestro cuerpo sufrirá una serie de altibajos en la glucosa en sangre. Si además para saciarnos seguimos consumiendo harinas refinadas estas tarde o temprano se acumularán en forma de grasa y las células que almacenan grasas, denominadas adipocitos, pueden generar resistencia a la insulina. Es decir, una diabetes de tipo 2. Por supuesto que el consumo de harinas refinadas no es el único causante de diabetes tipo 2, pero la obesidad sí que es determinante. Y puesto que las harinas refinadas no sacian mas que a corto plazo, necesitamos ingerir más comida, con lo que el peligro de acabar padeciendo diabetes es mayor. Lo mismo se podría decir del cáncer que deriva de la obesidad...en algunos casos. Por tanto, este mito es MEDIANAMENTE CIERTO.
  • A la industria no le agrada la harina integral: si la harina integral es más nutritiva que la refinada, ¿por qué la industria no se lanza a producir mayoritariamente productos de harina integral? La razón es que el gusto del consumidor todavía es favorable al "blanqueamiento" pero también por otra razón menos conocida : la harina integral contiene lípidos y es más fácil que se vuelva rancia. La harina refinada, al carecer de lípidos, puede almacenarse por largos periodos sin estropearse. Algunos fabricantes para sortear el problema de hecho venden productos hechos con harinas integrales que en realidad no lo son. Me explico. Puesto que la harina integral tiene un periodo de vida más corto lo que hacen es emplear harina refinada a la que añaden semillas con fibra y oscurecen empleando malta. Eso no es harina integral, pero los productos de panadería resultantes parecen a la vista de tipo integral. A menos que los gobiernos empiecen a priorizar el consumo de harina integral, tenemos refinada para tiempo. Por tanto este mito es CIERTO.
  • A la industria sí le agrada la harina sin gluten: separar el gluten del almidón tiene un coste que la industria transfiere al consumidor. Los celíacos han padecido durante años un sobrecoste brutal que en los últimos tiempos se ha relajado - relativamente, no todo lo que se anuncia sin gluten es apto para celíacos - porque la industria ha podido colocar productos sin gluten entre consumidores que en principio no serían clientes primarios para los mismos. Debido a campañas de divulgación que atacan al gluten como origen de todos nuestros males muchos consumidores se han lanzado a comprar alimentos que carecen del mismo a un precio superior al normal. Y por la misma razón que hay gente que compra leche enriquecida con omega-3 y vitamina D, hay otra que ha experimentado placébicas mejoras que a los bolsillos de la industria alimentaria le suenan a gloria. A la gloria del dinero. Por tanto este mito es CIERTO.
  • El trigo que comemos no es el mejor disponible: hasta mediados del siglo XX la gente consumía una gran cantidad de variedades diferentes de trigo. Tras la Segunda Guerra Mundial, ante el enorme aumento de la población, se priorizaron algunas variedades que por su gran productividad y alto porcentaje de gluten parecían las más idóneas para la industria. De esta manera el trigo que consumimos es pobre en proteínas y carece de algunos aminoácidos esenciales, además de no ser muy rico en vitaminas aunque lo consumamos en su forma integral. Así en la actualidad el 90% de la producción mundial es de la variedad triticum aestivum en detrimento de otros tipos más escasos y que se venden en tiendas ecológicas (espelta, kamut etc) y que sin embargo eran habituales en las dietas de nuestros bisabuelos y cuyas propiedades nutricionales son mejores. Por tanto este mito es CIERTO.

viernes, 26 de enero de 2018

Sugerencia de menús para este fin de semana (27-28 Enero 2018)

SÁBADO

Desayuno 



Zumo de naranja

Pudding de manzana con leche sin lactosa y sirope de ágave

Café con leche o leche chocolateada



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Almuerzo


Entrante




Plato principal




Postre

Fruta del tiempo

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Cena


Entrante



Plato principal




Postre

Fruta del tiempo

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DOMINGO


Desayuno




Zumo de naranja


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Almuerzo

Entrante



Postre

Banana split



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Cena

Entrante




Postre

Fruta del tiempo

martes, 23 de enero de 2018

Galletas con pepitas de chocolate


A los más pequeños de la casa les suelen encantar las galletas con pepitas de chocolate. Esta receta que os presento se prepara en minutos y puede ser divertido hacerlas con la ayuda de nuestros hijos.

INGREDIENTES :

300 gramos de harina de trigo integral
150 gramos de mantequilla
150 gramos de azúcar (mejor si glass, pero no pasa nada si es de la normal)
180 gramos de chocolate negro al 70% como mínimo
2 huevos
Un sobre de azúcar vainillado (unos 15 gramos)
Una cucharadita de levadura química

En primer lugar se derrite la mantequilla, que hemos colocado en un bol grande, en el microondas. Se añade el azúcar, el azúcar vainillado y los huevos (si la mantequilla está muy caliente esperamos un poco para evitar que los huevos cuajen). Se mezcla bien.

A continuación añadimos poco a poco, sin dejar de mezclar con las varillas, la harina y la levadura. Cortamos el chocolate en forma de pepitas. Para conseguir esto utilizo el mortero, disponiendo algunas onzas dentro y dando un par de golpes con el mazo. 

Seguidamente añadimos el chocolate a la mezcla y batimos bien.

Precalentamos el horno a 180 grados. De las bandejas del mismo elegimos la rejilla y sobre ella extendemos un papel vegetal para hornear. Si no tenéis emplead una hoja de papel de aluminio que en primer lugar cubriréis de mantequilla y a continuación de harina de trigo.

Con la ayuda de una cucharada depositáis montones de masa sobre el papel. También podéis extender la masa sobre una superficie lisa y cortar las galletas con moldes apropiados (o con un vaso vuelto del revés).

Horneáis a continuación durante media hora o hasta que estén visiblemente doradas. Las pepitas de chocolate se fundirán pero al tener diferente densidad que la mezcla de harina, huevos y sal, al enfriar se reconstituirá con forma bastante esférica, dando un resultado espectacular.

lunes, 22 de enero de 2018

Panacota de horchata


Una receta muy sencilla para los amantes de la panacota y de la horchata.

INGREDIENTES :

2 vasos (400 ml) de horchata
1 vaso de nata (200 ml) para montar
1 cucharada de azúcar
6 hojas de gelatina

Vertemos la horchata en una cazuela y la llevamos a hervir. Cuando esto ocurre la sacamos del fuego e incorporamos el azúcar. Removemos para que se disuelva bien (parece poco azúcar pero la horchata ya se vende con mucha azúcar ya disuelta).

Cuando la horchata queda templada incorporamos las hojas de gelatina que previamente habremos ablandado en agua fría. Removemos bien para que se disuelva. A continuación vertemos la nata y mezclamos bien. Vertemos el resultado en un molde tipo flanera.

Llevamos al frigorífico y en unas 6 horas ya habrá cuajado un delicioso postre con un intenso sabor a horchata.

viernes, 19 de enero de 2018

Sugerencia de menús para este fin de semana (20-21 Enero 2018)

SÁBADO

Desayuno oriental


Labneh, pepino y tomate en rodajas, té árabe, pan pita


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Almuerzo


Entrante





Plato principal



Postre

Fruta del tiempo

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Cena


Entrante



Plato principal



Postre

Fruta del tiempo

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DOMINGO


Desayuno




Zumo de naranja

Café con leche o leche chocolateada

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Almuerzo


Plato único



Postre



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Cena

Plato único



Postre

Fruta del tiempo

jueves, 18 de enero de 2018

Hacer una buena salsa de tomate

No tengo nada en contra de la salsa de tomate que se vende ya preparada : suele ser económica y a la vista se muestra muy atractiva, con un color rojo intenso que dan ganas de comérsela tal cual. El sabor también suele estar bastante conseguido, así que ¿de qué nos podemos quejar? Pues aunque parezca que de nada sí que hay algunos motivos. 

El sabor :

El problema más importante de las salsas industrializadas es la acidez de los tomates empleados. No todos los tomates son ideales para hacer salsa de tomate. Deben ser dulces y muy maduros, algo que los fabricantes no siempre tienen en cuenta al emplear tomates con demasiada acidez. Para que la salsa resulte agradable al paladar le añaden azúcar y si el tomate ha sido muy ácido, pues más azúcar. Eso hace que la salsa de tomate engorde y además sea perjudicial para los diabéticos. Se puede hacer salsa de tomate sin emplear azúcar pero antes debemos conocer a nuestro amigo el tomate. La parte más ácida del mismo es la parte central que contiene las semillas. La parte dulce es la carne y la amarga la piel. Así que está claro que sea cual sea el tipo de tomate a emplear no hemos de utilizar ni la piel ni las semillas. 

En los mercados españoles solemos encontrar muchos tipos de tomate, pero hay 3 que suelen emplearse para hacer salsa : el redondo, el redondo con el corazón "en estrella" y el de tipo pera.

El tomate de la image superior no suele ser un buen tomate para hacer salsa. Es bastante insípido y además ácido. Como mucho se puede utilizar cuando está muy maduro y para entonces seguramente dará una salsa bastante ácida. 

El tomate que vemos sobre estas líneas es el llamado de tipo "pera" que es algo mejor que el anterior. Si no hay más remedio, podéis emplearlo pero seguramente aún necesitaréis añadir algo de azúcar.

Y este es el tomate que mejores resultados da. Le llamo "de estrella" por la forma en que están dispuestas las semillas, pero seguramente tiene otro nombre más técnico. Cuando está maduro es muy dulce y eso va a hacer que sea casi innecesario añadir azúcar o mucha menos cantidad que con los otros tipos de tomate.

La salsa de tomate puede hacerse tal cual, sin saborizantes adicionales, pero esto suele ser raro. Hay gente que añade un sofrito de cebolla y ajo, añade hierbas aromáticas o hasta pimientos morrones. Eso va al gusto de cada uno. En la receta que vamos a mostraros sólo se emplea sal y ajo en polvo.

El color

Puede parecer una tontería, pero el color rojo del tomate, por muy intenso que sea, no siempre da como resultado una salsa de color rojo, sino naranja. Esto ocurre por varias razones. La primera es por la temperatura de cocción. Lo ideal sería cocer la salsa a fuego muy bajo y cubrir la cazuela para que se alcancen los 100 grados. A esa temperatura el color se vuelve rojo intenso. Pero no es todo lo que tenemos que hacer. Mucha gente vierte la carne del tomate directamente, a lo sumo algo troceada, de manera que al final se ve obligada a pasarla por la trituradora. Cuando realiza tal operación para obtener la salsa, el aceite empleado en la fritura emulsiona con el colorante natural del tomate y se vuelve naranja, resultando poco atractivo. Esto no pasa si se emplea un pasapurés, pero con la batidora eléctrica seguro que el color va a cambiar a peor.

Ahora os voy a explicar cómo se hace una salsa de tomate rápida, sin sofritos ni ingredientes raros.

INGREDIENTES :

1 Kg de tomates maduros o muy maduros  tipo "estrella"
1 diente de ajo
1 cucharadita de sal
1 cucharada de albahaca (opcional)
Aceite virgen extra de oliva

Como las semillas dan un sabor ácido y la piel uno amargo muchos recetarios indican que se deben quitar ambos. En realidad sólo es necesario quitar las semillas. Para ello vamos a partir los tomates por la mitad y con una cucharilla eliminaremos fácilmente la pulpa central.

Colocamos un rallado sobre un bol y rallamos las mitades de tomates con cuidado de no "rallarnos" las puntas de los dedos. No os preocupéis, la piel se ir retrayendo y no se rallará con la pulpa. Al rallar la pulpa evitamos el problema del cambio de color, ya que no será necesario ni pasarla por el pasapurés ni por la batidora eléctrica.

En una sartén antiadherente vertemos un chorro generoso de aceite de oliva. Calentamos sin que llegue  a humear e incorporamos el tomate (cuidado ! lleva mucha agua y puede saltar). Damos un par de vueltas y reducimos el fuego. Si lo hacemos al mínimo, tardará unos 40 minutos en hacerse. Si es medio-bajo, unos 20. Añadimos la cucharadita de sal, el diente de ajo bien picado y sin el germen central y la albahaca bien picada. La cazuela debe estar tapada. Así no saltará tomate dejándonos la cocina hecha unos zorros y además no se perderá el agua.

Transcurrido el tiempo levantamos la tapa y comprobamos el sabor. Rectificamos de sal si es preciso. Si lo encontramos muy ácido entonces podemos añadir azúcar pero con tiento, no os paséis. Y ahora es el momento de decidir que espesor queréis para vuestra salsa. Si la queréis muy espesa pues levantáis la tapa y dejáis hacer hasta que al pasar la cuchara por el fondo de la sartén la salsa tarde tiempo en "reconquistar" el espacio central. Si la queréis líquida, dejad un par de minutos adicional para que se evapore el agua pero sin dejar de vigilar, porque de una salsa a una salsa quemada media sólo un despiste. ¿A que es sencilla de hacer? Obtendréis una salsa del sabor que gustéis - también sale bien con orégano, laurel etc - y con un color natural rojo intenso. ¿Y qué ocurre si os gusta con un sofrito de cebolla o añadiendo pimientos morrones ? En este caso os recomiendo añadir al sofrito un poco de tomate rallado - no todo - y pasarlo por la batidora eléctrica para que la cebolla quede bien desmenuzada. El resultado se tornará de color naranja pero luego, al añadir el resto de tomate rallado y cocinarlo como os he indicado irá tomando el color rojo intenso natural.

La salsa se puede congelar sin problemas o guardar en el frigorífico un máximo de 2 a 3 días. 

miércoles, 17 de enero de 2018

"Inapetencia infantil", ahora gratis por tiempo limitado !!!


Ya puedes conseguir tu copia electrónica de "Inapetencia infantil" de forma gratuita y por tiempo limitado. Un libro que no sólo habla de la anorexia infantil, sino también de la mejor forma de alimentar a tus hijos. Consejos nutricionales, explicaciones detalladas sobre las enfermedades que vienen causadas por la mala alimentación y un montón de recetas para que les proporciones una dieta equilibrada y sana.

Apresúrate a conseguir tu copia antes de que la oferta finalice. Y recuerda, con kindle unlimited SIEMPRE lo podrás leer de forma gratuita, aunque la oferta finalice.

martes, 16 de enero de 2018

Apfelmuskuchen (pastel de puré de manzanas)


Esta es una tarta muy popular en Alemania. Posee un aspecto quebradizo y de hecho gusta más de esa manera que procesada, así que si os aburre amasar y queréis un postre fácil, la apfelmuskuchen os encantará. Se trata de una base convencional sobre la cual se coloca el puré de manzanas mezclado con las almendras fileteadas.

INGREDIENTES :

 Para el cubrimiento :

4 manzanas tipo golden
3 cucharadas de almendras fileteadas
25 gramos de mantequilla

Para la masa:

250 g de harina
150 g de azúcar
Levadura química (medio sobre)
80 g de mantequilla blanda
1 huevo

Vamos a hacer compota de manzana en primer lugar. Pelamos y quitamos las semillas a las manzanas. Luego las cortamos y llevamos a una sartén con un poco de mantequilla. Freímos hasta que están blandas. Con la ayuda de un tenedor las reducimos a puré.

Ahora vamos llevar a un bol todos los ingredientes de la masa (harina, azúcar, levadura química, mantequilla y huevo) y los mezclamos con la ayuda de una espátula. No hace falta batir con robot ni nada parecido, sólo que todo quede disuelto.

Llevamos 2/3 partes de la masa a un molde circular de unos 22 cm de diámetro, de silicona o aluminio engrasado con mantequilla. Aplanamos con la espátula. Encima colocamos una capa de puré de manzana (dejad la mitad para terminar el pastel ).

A continuación mezclamos las almendras fileteadas con el resto de masa y colocamos encima del puré de manzana. Finalmente cubrimos con el resto de puré de manzana.

Precalentamos el horno a 200 grados e introducimos el pastel durante media hora. 

Como veis es fácil de hacer, rápido y sobretodo está muy bueno.

lunes, 15 de enero de 2018

Sobaos


Uno de los dulces más representativos de la repostería cántabra y una verdadera delicia para el paladar a no ser que hayáis cometido el error de degustar algunos productos de bollería industrial  con la apariencia de sobaos pero que distan mucho de serlos. Nada que ver con los que se venden en Santander o los que podéis hacer en casa con muy pocos ingredientes y a un precio más que asequible. Y por si fuera poco, son fáciles de recordar y de hacer en cualquier cantidad ya que azúcar, mantequilla y harina han de tener el mismo peso.

INGREDIENTES :

100 gramos de mantequilla
100 gramos de azúcar
100 gramos de harina
2 huevos

En primer lugar batimos la mantequilla a punto de pomada con el azúcar hasta obtener una masa cremosa. Sin dejar de batir vamos añadiendo los huevos.  A continuación incorporamos la harina tamizada -para que no haga grumos - y batimos bien hasta obtener una masa cremosa. 

Precalentamos el horno a 180 grados. Vertemos la masa en una fuente preferiblemente cuadrada que pueda ir al horno. Puede ser una fuente de aluminio desechable o bien de silicona. Debemos dejar una profundidad de alrededor de un dedo y medio. Horneamos durante 30 minutos o hasta que la superficie queda tostada y al meter un palillo éste salga seco. Como no tenemos levadura, podéis abrir el horno sin problema para ir comprobando la cocción.

Dejamos enfriar y cortamos en cuadrados, listos para ser consumidos. Son fáciles de hacer y están buenísimos.


viernes, 12 de enero de 2018

Sugerencia de menús para este fin de semana (13-14 Enero 2018)

SÁBADO

DESAYUNO

Tostada con aceite virgen extra de oliva

Zumo de naranja

Café con leche

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ALMUERZO


Entrante




Plato principal





Postre

Fruta del tiempo

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CENA


Entrante




Plato principal




Postre

Fruta del tiempo

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DOMINGO

DESAYUNO


receta gofres

Gofres



Zumo de naranja y granada

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ALMUERZO


Entrante




Plato principal




Postre




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CENA


Plato único




Postre



Fruta del tiempo

jueves, 11 de enero de 2018

"Inapetencia infantil", nuevo libro en formato electrónico de Xavier Molina


Por sólo 3.99 €

477 páginas


¿Cuántas familias sufren o han sufrido un calvario para lograr que su hijo coma? ¿Y cuántas veces han acudido al pediatra para obtener un poco esperanzador "ya comerá cuando tenga hambre"?

La inapetencia infantil puede ser un síntoma de una enfermedad pero cuando no existen causas aparentes que la provoquen estamos ante un problema de difícil diagnóstico, capaz tanto de generar conflictos familiares como de derivar a medio y largo plazo en trastornos alimentarios de mayor o menor calado. Es este tipo de inapetencia de la que trata este libro.

Lo cierto es que negarse a comer, si no existen razones que que lo justifiquen, es difícil de explicar. El ser humano, como cualquier otro ser vivo, come para vivir. Lo contrario significaría que no se desea vivir y eso va en contra del instinto de supervivencia.

La inapetencia infantil sin causa aparente no es una enfermedad, es un síntoma de algo desconocido y por tanto se situa en una especie de limbo donde muchos padres se sienten perdidos. Los especialistas en trastornos alimentarios ya sean psicólogos, nutricionistas o pediatras, con cierta frecuencia los miran con suspicacia o directamente los culpan de haber magnficado el problema. 

A día de hoy no se conoce con exactitud la razón por la cual un niño que no manifiesta enfermedad de ningún tipo no se alimenta como el resto de los niños ni en tiempo de ingesta, ni en variedad o calidad, ni en cantidad. Puede afectar al menor en cualquier etapa de su vida si bien suele aparecer cuando el niño comienza a alimentarse de sólidos.

Si bien se conocen los mecanismos que activan y desactivan el hambre todavía no se sabe por qué no funcionan como debieran en determinados individuos. Eso no significa que no se pueda aconsejar actuaciones muy paliativas que orillando las divagaciones téoricas vayan a lo práctico.

La inapetencia no es un fenómeno inusual ni se circunscribe a la niñez. Incluso aquellos que lo sienten como ajeno pueden padecerlo. Se es inapetente si evitas la ingesta de un grupo completo de alimentos, por ejemplo fruta o lácteos. También se es inapetente si nunca se tiene hambre y por ello se ingieren raciones muy parcas, sin que la intención de hacer dieta tenga nada que ver con ello. El tiempo de ingesta, por inusualmente largo, también indica que hay inapetencia. 

La inapetencia infantil marca el devenir del adulto que la padeció, aunque de ella no guarde ningún recuerdo. De hecho muchos de los trastornos alimenticios, leves en algunos casos, graves en otros, incluso las fobias y filias alimenticias que los adultos muestran se podrían trazar en su mayoría hasta la infancia.

El libro dedica extensos capítulos a la nutrición y a ciertas enfermedades provocadas por la comida o cuyo padecimiento puede afectar al apetito. No es absolutamente necesario leer estos extensos capítulos pero sí recomendable ya que os ofrecerá un visión global sobre la alimentación de los niños.

Finalmente este libro, a pesar de estar dedicado a los niños inapetentes, también puede servir de guía para los padres que quieran proporcionar una mejor alimentación a sus hijos. 


Capítulos : ¿Es tu hijo inapetente? · La evaluación del hambre · El tamaño del estómago · "Si no comes no crecerás" · Enseñando a comer al niño · Estrategias · Enseñando a comer al niño · La cuestión del tiempo en la comida · Cocinando para niños inapetentes · Enfermedades asociadas a la alimentación · Niños inapetentes obesos · Hidrocución · Mareos · Celiaquía · Bulimia · Anorexia nerviosa · Resfriado común  y muchos más...

lunes, 8 de enero de 2018

El error de las dietas hiperproteicas


Pasadas las fiestas navideñas mucha gente se lanza a los gimnasios para perder los kilos ganados estos días. Otros en cambio prefieren atenerse a una estricta dieta que no siempre es todo lo saludable que debiera. Uno de los enemigos declarados de las dietas salvajes, al menos en los últimos años, son los carbohidratos. Enemigo inverosímil pero muy real para bastantes pseudonutricionistas. Gracias a estudios pseudo-científicos utilizados de forma retorcida por la publicidad mucha gente se siente culpable por comer alimentos tan indispensables como el pan, los macarrones o las patatas.

La glucosa llega a todas partes de nuestro cuerpo. Es por ésta razón que los individuos afectados por diabetes pueden presentar múltiples síntomas ya que los problemas con la insulina repercuten en todo el organismo.

Cuando no consumimos carbohidratos se generan unos compuestos químicos denominados cuerpos cetónicos debido a que el pancreas libera otra hormona, el glucagón, cuya misión es transformar la grasa en glucógeno. Los cuerpos cetónicos serían los encargados de suministrar energía al cuerpo en casos excepcionales de falta de alimento.

Como os habréis percatado, ante la falta de glucosa, el organismo tira de las reservas de energía acumuladas en la grasa. Esto ha hecho que muchas dietas hayan eliminado de forma errónea los carbohidratos. Esto no es tan fácil como pudiera parecer. Estamos diciéndole al cuerpo que ha entrado en una fase de penuria, de falta de alimento y éste reacciona en modo "alarma", presuponiendo que en poco tiempo conseguiremos ingerir comida de forma normal. Para evitar éste efecto existen las dietas hiper-proteícas, donde la ingesta de carbohidratos ha sido substituida por la ingesta masiva de proteínas. Las proteínas son más difíciles de digerir provocando antes saciedad y aparentemente subsanan los problemas derivados de la ausencia de los carbohidratos. Nada más lejos de la realidad. Por un lado los problemas de cetosis continúan. Estamos diciendo a nuestro cuerpo que trabaje de una manera para la que no fue diseñado y el aprovechamiento de la energía procedente de una dieta proteíca no es tan eficiente como el obtenido de los carbohidratos. Por ejemplo, el cerebro no puede utilizar el 100% de la energía proporcionada por los cuerpos cetónicos debido a su carácter ácido y esto se manifiesta en falta de rendimiento intelectual (otorga al individuo un cierto aire de cansancio o apatía). Además algunos efectos secundarios de la eliminación de los cuerpos cetónicos - mal aliento, olor desagradable del sudor y la orina, pérdida de calcio y nauseas - siguen estando presentes puesto que precisamos de ellos para aprovechar la energía de la grasa acumulada debido al carácter hipocalórico de las dietas. Por el contrario, el consumo de carbohidratos genera una energía "limpia" lo que se traduce en menos residuos capaces de afectar el funcionamiento del organismo.

Revisando algunas dietas hiperproteicas como la Cooley o la Scardale salta a la vista que son desequilibradas,  presentan graves carencias de vitaminas y minerales  y además pueden provocar problemas renales y hepáticos.

Así que antes de iniciar una dieta conviene recordar cosas muy básicas y sencillas : hay que comer de todo de forma moderada, sin eliminar desde luego los carbohidratos (que deben seguir constituyendo el 50% de la dieta), desayunar muy bien, comer bien y cenar de forma moderada. No saltarse ninguna comida. Mucha fruta y verdura, lácteos descremados, poca carne y pasta integral. Si tomamos un poco de grasa - mantequilla, aceite de oliva virgen extra - que sea preferentemente en el desayuno. Con eso y un poco de ejercicio recuperaréis el peso adecuado siempre que nos fijéis una meta temporal imposible de alcanzar : intentar adelgazar en un mes puede tener repercusiones aún peores que la grasa que tratáis de eliminar.

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