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jueves, 30 de abril de 2020

Limonada leonesa


Los españoles tenemos un alto sentido del humor, lo cual se aprecia en el nombre que damos a algunas comidas y bebidas. Llamar "limonada" a esta bebida típica de León cuando el ingrediente principal es el vino es otro ejemplo de humor ibérico.

La limonada leonesa se prepara con vino tinto joven y limones - eso sí, haberlos haylos, que ya no estuvieran sería una rallada total - que se maceran con azúcar durante al menos tres días. Hay infinitas recetas, pero aparte del vino y el limón también se suele añadir canela en rama, naranjas y de forma menos frecuente frutos secos - principalmente higos y pasas -. En cierta manera se parece a la sangría pero su uso es menos inmediato ya que requiere un tiempo de maceración.

INGREDIENTES :

1 litro de vino tinto joven
4 limones (o un peso de 250 gramos en limones como máximo)
100 gramos de azúcar
1 rama de canela
1 naranja

Opcional :

1 vaso (200 ml) de refresco de limón sin burbujas
Media docena de higos
2 cucharadas de pasas
2 manzanas

En una cazuela vertemos el vino incorporando el azúcar, la rama de canela y el zumo de los limones. Mezclamos bien para que se disuelva el azúcar. Cortamos los limones que hemos exprimido en trozos, lo mismo hacemos con la naranja, y los incorporamos.

Si queremos se puede añadir frutos secos (sobretodo higos y pasas) partidos para dar un mejor sabor. También se puede añadir manzana u otras frutas, aunque estos añadidos no son tan tradicionales.

Se deja la cazuela tapada en un lugar fresco y seco durante 3 días, removiendo 3 veces al día para que el azúcar no se asiente en el fondo.

Transcurrido el tiempo filtramos con un colador para obtener el vino limpio sin sólidos. Comprobamos el resultado y si està demasiado fuerte se añade un poco más de azúcar o algún refresco de limón sin burbujas.

Se sirve del tiempo o un poco fresco de frigorífico, pero tampoco mucho. Se suele servir con el añadido de gajos de fruta en la jarra o vaso, al estilo de la sangría, pero es más por imitación a esta que por ser tradicional o necesaria : con tres días de maceración todo el sabor de la fruta ha pasado al vino.

Vigilad con la mezcla porque si la dejáis demasiado tiempo puede fermentar.

Esta bebida es tradicional de la Semana Santa leonesa y su origen está rodeado de cierta polémica. Parece ser que durante los progromos que destruyeron durante la Edad Media la judería de la ciudad se alentaba a los alborotadores cristianos a tomar vino afrutado para darles valor. Por eso si buscáis la receta por Internet encontraréis algunas referencias al antisemitismo que en la actualidad ya no tienen sentido. Ni al vino ni a la comida se la puede culpar de los errores humanos.

martes, 28 de abril de 2020

Carajacas


En Canarias se denominan Carajacas al hígado de ternera que se cocina tras tenerlo en adobo durante al menos 8 horas. Se pueden hacer picantes o dulces (hemos optado por esta última opción para esta receta) y se suelen acompañar de una ensalada de tomate canario o de papas arrugas.

INGREDIENTES (4 personas) :

400 gramos de hígado de ternera limpio

Para el adobo :

100 ml (medio vaso) de aceite de oliva virgen extra
50 ml de vinagre de vino blanco
4 dientes de ajo
1 cucharada de tomillo
1 cucharada de comino en polvo
1 cucharadita de pimentón dulce (o picante, según vuestros gustos)
Pimienta blanca (al gusto)
Sal

En el vaso de la batidora incorporamos todos los ingredientes del adobo (quitando si queremos el germen verde de los dientes de ajo para que no repita) y batimos hasta que queda una pasta bastante líquida. De este aliño reservamos la mitad que guardamos en el frigorífico en un recipiente cerrado.

Cortamos los hígados en tiras finas y largas y los situamos en una fuente, vertiendo sobre los mismos la otra mitad del aliño. Introducimos en el frigorífico para mantenerlo en adobo durante al menos 8 horas.

A la hora de cocinar, el aliño del adobo que habíamos reservado lo vertemos en una sartén a fuego medio-fuerte. Vamos extrayendo los filetes que habíamos adobado, los sacudimos un poco para retirar el exceso de adobo,  y los vamos friendo uno a uno hasta que están hechos. 

Con papas, ensalada o arroz de acompañamiento están de vicio.

Gougères


Los gougères son unos pequeños pasteles salados que se confeccionan de una manera muy similar a los profiteroles o lyonessas (esto es, como si fueran un roux). Son típicas de la región francesa de Borgoña y su gracia reside en el queso que emplean, que ha de ser de calidad y a ser posible de tipo Gruyere o Comte (si no tenéis ninguno de ellos, puede servir el Emmental o incluso el Manchego semi).

Respecto al tamaño hay disparidad de opiniones. Algunos dicen que se deben poder comer de un bocado mientras que otros les dan el tamaño de un pequeño panecillo. En teoría no se puede emplear levadura si no que es el batir de la masa el que debe dotar a la masa del aire necesario para que se infle y forme los panecillos abombados. El problema es que si no hemos batido lo suficiente al hornearlos quedan planos y sin gracia, así que para esta receta hemos puesto un poco de levadura química que nos va a dar una pequeña ayuda para "inflarlos".


INGREDIENTES : 

Un cuarto de litro de agua embotellada o filtrada (250 ml)
150 gramos de harina blanca (repostería o fuerza, no es critico)
125 gramos de queso Gruyeres, Comte, Emmental, Manchego semi... rallado.
100 gramos de mantequilla  (puede ser con sal, pero a veces es demasiado salada, así que mejor sin sal)
4 huevos grandes (L ó XL)
1 cucharadita de levadura química (tipo Royal)
1 pellizco de sal (si no empleáis mantequilla con sal, en caso contrario no añadáis este ingrediente)

En una cazuela a fuego medio-bajo vertemos el agua y la mantequilla cortada en trozos (y el pellizco de sal si es mantequilla sin sal) y removemos hasta que la mantequilla se funde del todo. El agua no debe hervir, así que cuidado con el fuego.

Mezclamos la harina y la levadura para a continuación añadirlas al agua con mantequilla tras tamizarlas para que no hagan grumos (hacedlo poco a poco).  Removemos con una cuchara de madera hasta que todo se integra bien y la masa se desprende de las paredes de la cazuela.

Es el momento de añadir el queso

Preparación:
Precaliente el horno a 180 grados.


Toma una sartén.


Vierte el agua en la sartén con la mantequilla cortada en trozos y la pizca de sal.


Poner a fuego lento.


Mientras la mantequilla se derrite, combine la harina y el polvo de hornear en un tazón.


Cuando la mantequilla se derrita (tenga cuidado de no hervir la mezcla), apague el fuego y vierta toda la mezcla de harina y levadura en la sartén. Mezcle vigorosamente con una cuchara de madera hasta obtener una pasta homogénea que se despegue de los lados de la sartén.

Es el momento de añadir el queso rallado (o hecho en trozos pequeños). Añadid solo 100 gramos ya que el resto lo utilizaremos para poner por encima. Lo integramos en la masa.

Una vez está bien integrado, vamos añadiendo los huevos uno a uno. Cascamos uno en la misma cazuela y añadimos, mezclando bien hasta que desaparece. Una vez ya queda bien mezclado, añadimos el siguiente y así hasta que nos queda una masa ni muy líquida ni muy sólida.

Podemos meter la masa en una manga pastelera de boquilla ancha y hacer pequeños gougères sobre el papel  para hornear o bien podemos usar un par de cucharas para hacer pasteles un poco más grandes, al gusto. Cuando los hemos depositado sobre el papel vertemos el resto del queso rallado por encima. Esto es opcional y no siempre se hace, va al gusto.

Precalentamos el horno a 180 grados y con 20 minutos debería se más que suficiente (vigilad que queden bien dorados).

Seguro que repetiréis si sois amante del queso.

domingo, 26 de abril de 2020

Pastel a la taza


Esta es una receta americana para hacer un pequeño pastel de chocolate individual ultra rápido que no se desmolda y que utiliza la típica taza de porcelana como recipiente contenedor. Se hace en el microondas en poco más de un minuto, perfecto para un desayuno o una merienda.

INGREDIENTES (1 personas) :

4 cucharadas de harina (de cualquier tipo)
4 cucharadas de azúcar blanca granulada (la normal)
4 cucharadas de cacao en polvo (puede ser cacao en polvo sin azúcar, Cola Cao, Nesquik etc)
2 cucharadas de leche (o bebida vegetal de soja, avena etc)
1 cucharada de aceite de girasol o maíz
1 huevo

Las cucharadas que se indican SON RASAS, algo obvio con los líquidos, pero no tanto con los sólidos. No paséis la línea de la cuchara con la harina o el cacao o la taza desbordará y tendréis que limpiar el microondas a fondo. Y eso duele.

Introducís todos los ingredientes en la taza de porcelana y con la ayuda de un tenedor los mezcláis bien. Indicáis en el microondas máxima potencia y contáis 1 minuto y 30 segundos (para un microondas de 800 W, para uno de 700 W debería ser 1 minuto y 40 segundos).

Veréis como sube el pastel y una vez extraído a hincar la cuchara. Imposible ser más fácil.

sábado, 25 de abril de 2020

Tarta de manzanas del Bierzo


No se cuántas recetas de tarta de manzanas debe haber en el Mundo pero deben ser casi infinitas. Es, de largo, la tarta más popular en los Estados Unidos y sin manzana no tendríamos sidra ni tampoco una fruta saludable y de precio asequible para uso de mesa, entre otras cosas.

Las manzanas que consumimos proceden originalmente de la actual zona fronteriza entre China y Kazahkstán, si bien durante mucho tiempo se pensó que procedían de los bosques húmedos del centro de Europa donde todavía se encuentra una especie en estado salvaje. La manzana se defiende bien en climas fríos, así que es la fruta ideal para el cultivo en el norte de Asia, Europa y Norteamérica (donde existe un auténtico culto hacia la misma). 

En España se produce manzana tanto para el consumo de boca como para realizar bebidas como la sidra, a la cual va a parar gran parte de la producción. La mayoría de los manzanos que se cultivan en nuestro país se encuentran en el norte ya que se trata de un árbol que necesita agua en abundancia. Como curiosidad comentar que la manzana está libre de tóxicos pero sus semillas, en caso de ser masticadas e ingeridas, se combinan con los jugos gástricos para producir el mortal cianuro. Eso sí, se deben comer muchas semillas y masticarlas, lo cual es difícil debido a lo amargas que son. Por otro lado si os gustan las manzanas y tenéis sitio en el jardín, balcón o terraza para plantar un árbol, lo más probable es que os llevéis un chasco tremendo ya que no darán fruto (por mucho que al comprar el árbolito este ya viniera con dos o tres frutos colgando). No es que se haya vuelto estéril u os odie, es que para que de frutos necesita ser polinizado por insectos que lleven polen de otros manzanos. Así que si solo tenéis sitio para un árbol, no plantéis manzanos ni perales ni almendros (al menos que en la zona alguien más los tenga) y mejor os decantáis por los cítricos (limoneros o naranjos) que se valen por si mismos para fructificar.

El Bierzo es una de esas comarcas norteñas donde la manzana es la reina indiscutible de sus cultivos, concretamente la variedad Reineta. Esta receta que os presento, hecha con dicha variedad, es muy fácil de hacer y evita el uso de crema pastelera que a veces da algún disgusto.

INGREDIENTES :

4 ó 5 manzanas Reineta del Bierzo grandes
200 gramos de harina de repostería
200 gramos de azúcar granulada blanca, la habitual
4 huevos tamaño L ó XL (grandes)
40 gramos de mantequilla sin sal
10 gramos de levadura química (tipo Royal), suele ser medio sobre
El zumo de un limón

Opcional : mermelada para cubrir, de arándanos, moras, fresas, albaricoque...al gusto



En primer lugar mezclamos en un bol la harina con la levadura química.

Con una varillas batimos los huevos con el azúcar hasta que haga espuma. Añadimos entonces la mezcla de harina y levadura bien tamizada y poco a poco, sin dejar de batir. Cuando percibimos que no hay grumos y la masa es homogénea, añadimos la mantequilla sin sal, batiendo de nuevo para que se integre.

Pelamos 3 manzanas de las 5 que tenemos y las cortamos en trozos no muy grandes. A medida que las cortamos las vamos depositando un bol con zumo de limón para que no se oxiden.

Una vez las tengamos cortadas, las integramos en la masa de harina y huevos, mezclando bien. Luego las incorporamos en un molde para pasteles bien engrasado (o de silicona) redondo de unos 22 cm de diámetro y 2 ó 3 cm de alto como mínimo. Subirá al hornearlo, pero no mucho, así que dejar un par de dedos de margen hasta el borde.

Las otras dos manzanas las cortamos en gajos delgados y los vamos poniendo sobre la superficie de manera que la cubran en su totalidad. Recordad bañar también estos gajos con zumo de limón o se oxidarán. Luego si queremos pintamos la superficie con mantequilla líquida, así brillará. También se puede pintar con la yema de un huevo.

Precalentamos el horno a 180 grados  y horneamos durante unos 40 minutos. Antes de extraer comprobamos que al pinchar un palillo en el centro este salga seco. Si así ocurre, sacamos del horno y dejamos enfriar antes de desmoldar. En caso contrario dejamos 5 minutos más antes de hacer una nueva comprobación.

Una vez está fría y desmoldada se puede cubrir si se quiere con algún tipo de mermelada o confitura.

Se trata de una tarta muy especial ya que a diferencia de los productos que podéis encontrar en el mercado, está realmente llena de fruta. Con solo servir un corte y probarla os daréis cuenta de ello.

viernes, 24 de abril de 2020

Sugerencia de menús para este fin de semana



SÁBADO


Desayuno


 Pastel de coco

Pastel de coco


con café con leche o leche chocolateada o té

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Almuerzo

Entrante

 Almejas a la andaluza

Plato Principal

 Pochas con chistorra

Postre

Fruta del tiempo

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Cena

Entrante



Plato Principal

 Arroz a la cantonesa

Postre

Fruta del tiempo

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DOMINGO


Desayuno

 Macedonia de frutas

Macedonia de frutas


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Almuerzo

Entrante

 Mejillones en salsa picante

Plato Principal

 Magret de pato

Postre

 Peras al chocolate con pistachos

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Cena

Entrante

 Huevos mimosa

Plato Principal

 Calamares en su tinta

Calamares en su tinta

Postre

Fruta del tiempo

jueves, 23 de abril de 2020

Lamingtons


Los lamingtons son unos dulces muy populares en Australia que tuvieron dos nacimientos : el legendario, basado en un supuesto error cometido en las cocinas de la residencia de Lord Lamington y otro, más cercano a la realidad, consistente en la reutilización de bizcocho duro para darle una segunda vida con formato de pequeño pastel bañado en chocolate y rebozado en coco rallado.  Es un poco extraño disponer de bizcocho duro, así que lo habitual es hacer uno a propósito para confeccionar el lamington (tampoco cuesta tanto)

INGREDIENTES :

Para el bizcocho

6 huevos
170 gramos de harina de repostería
150 gramos de azúcar (blanca, granulada, la normal)

Para el relleno y el baño :

500 gramos de azúcar glass
250 gramos de coco rallado
100 gramos de cacao en polvo sin azúcar (cacao con mínimo 50%)
80 gramos de mantequilla sin sal picada
1 vaso de agua hirviendo (200 ml)
Mermelada de frambuesa, melocotón, fresas, albaricoque (al gusto)

En primer lugar vamos a hacer el bizcocho. Si tenéis un bizcocho, aunque ni siquiera sea duro, se puede saltar este paso.

Batimos los 6 huevos con el azúcar, a ser posible con varillas eléctricas, y una vez bien mezclado añadimos la harina poco a poco previamente tamizada. Batimos hasta obtener una masa homogénea.

Forramos la bandeja del horno con una hoja de papel para hornear. Esta bandeja suele tener una medida de 30 x 25 cm y apenas 1 cm de alto (si llega), con lo que obtendremos un bizcocho rectangular con esas medidas.

Precalentamos el horno a 190 grados y horneamos unos 20 minutos (o hasta que se dora).

Extraemos, dejamos enfriar y con mucho cuidado que no se rompa, desmoldamos sobre una superficie plana. Ahora debemos cortarlo longitudinalmente. Con las medidas de la bandeja salen 6 bizcochos de 38 cm de largo y unos 4 cm de ancho. 

Pintamos con la mermelada que más nos guste un lado de solo 3 de estos bizcochos alargados de acabamos de cortar y con cuidado colocamos encima las otras 3 tiras de bizcocho. Ahora vamos a cortar los cuadrados que tendrán 4 cm de lado, es decir, serán 4 x 4 cm. Es decir, obtendréis 27 lamingtons (con dos pisos de bizcocho cada uno unidos por la mermelada).

Ahora vamos a hacer la cobertura.  Vertemos la mantequilla en un bol y le incorporamos un vaso de agua hirviendo. Mezcláis bien.

Añadimos entonces el azúcar glass y el cacao en polvo. Se obtendrá una crema con la consistencia de una papilla. 

En un papel de hornear o similar disponéis el coco rallado. Ahora ya podemos hacer la cobertura.

Sujetando cada pequeño lamington apoyado en un tenedor (no pinchado) lo hundís en la cobertura de chocolate. Una vez bien untado y con cuidado lo dejáis escurrir en una rejilla y una vez ha sacado el exceso de chocolate, simplemente lo rodáis por el coco rallado. Repetís el proceso con cada pastelillo y ya tenéis listos vuestros lamingtons. Más fácil no podía ser.

Ya veréis como los hacéis más de una vez.



martes, 21 de abril de 2020

Mousse de chocolate vegano



Tanto si practicas el veganismo como si padeces algún tipo de alergia o intolerancia (al huevo o a la leche de origen animal) la mousse de chocolate suele ser un alimento que te está vedado. Al chocolate se le añade leche o nata al fundirlo, a veces también un poco de mantequilla, además de clara de huevo montada. No obstante existen alternativas con alimentos de origen vegetal y con muy bajas posibilidades de causar alergias.

INGREDIENTES (4 personas) :

150 gramos de chocolate negro (al 
Un cuarto de vaso (25 ml) de leche vegetal (soja, avena, arroz etc, la que más os guste)
150 gramos de garbanzos secos
1 cucharada de azúcar glass (impalpable)

El día anterior ponemos los garbanzos en remojo para que se hidrante bien. Al día siguiente los lavamos bajo el grifo y los llevamos a una cazuela con un poco de sal (una cucharadita). Los cubrimos con agua de manera que haya unos 2 cm por encima de las legumbres. Hervimos con la cazuela tapada hasta que quedan blandos. Separamos el agua de los garbanzos y una vez ha enfriado a temperatura ambiente los llevamos al frigorífico, a la parte de abajo del mismo que es la más fría. Los garbanzos cocidos se pueden usar para cualquier comida que deseéis.

Ahora vamos a fundir el chocolate. Para ello vertemos la leche vegetal en un bol y le incorporamos el chocolate troceado. Se puede fundir en el microondas o bien al baño maría (introduciendo el bol en una cazuela con agua que llegue a la mitad de la altura del bol y con fuego medio-bajo). Retirad del fuego y dejad atemperar.

Mientras el chocolate funde vamos a montar el jugo de los garbanzos como si fuera la clara de un huevo.  Para ello recomiendo usar una batidora eléctrica con las palas de montar claras. Se tarda unos 5 minutos en montar el jugo de los garbanzos. Una vez lo tenéis, añadid el azúcar glass y batid hasta que quede bien disuelto.

Ahora es el momento de añadir la espuma de los garbanzos con el chocolate. Usad una cuchara de madera e id integrando la espuma con movimientos circulares de arriba a abajo, que no se pierda el aire.

El siguiente paso es llevar la mousse al frigorífico para que se consolide. Con 4 horas será suficiente. 

Y ya tenéis una mousse que sabrá igual que si hubiera sido hecha con nata, cacao y huevos. 

lunes, 20 de abril de 2020

Zapatillas


Este dulce se conoce como Mantecado de Portillo, población de la provincia de Valladolid de donde son originales, pero también como Zapatillas Vallisoletanas, imagino que por la forma que poseen y porque mucha gente los conoce por haber visitado Valladolid donde son omnipresentes.

La magia de estos dulces es conseguir que sean crujientes por fuera pero suaves en su interior, algo que se consigue gracias al glaseado y al doble horneado al que se someten.

INGREDIENTES: 

Para la masa : 

400 gramos de harina
200 gramos de manteca de cerdo
100 ml de aguardiente (orujo o similar) o vino blanco seco o semi-seco, medio vaso.
1 yema de huevo (tamaño grande, XL)


Glaseado :

150 gramos de azúcar glas (impalpable)
1 clara de huevo
30 ml de Agua
1 chupito de anís (30 ml, más o menos)

Ponemos tibia la manteca en el microondas para que sea más fácil de trabajar. Batimos el huevo y lo incorporamos. A continuación vamos incorporando la harina bien tamizada y poco a poco, amasando para que se integre bien (si es necesario con las manos). Añadimos el licor o el vino y amasamos para obtener una masa homogénea (es necesario hacerlo durante 20 ó 30 minutos).

La bola de masa que obtenemos se debe dejar al menos 1 hora en el frigorífico cubierta con papel film para que se consolide.

Pasado el tiempo extraemos del frigorífico y extendemos con un rodillo sobre una superficie lisa y enharinada hasta que alcance medio centímetro de grosor, aproximadamente.

Cortamos con un vaso o si tenemos un molde ovalado no muy grande lo utilizamos (esa es la forma tradicional de este mantecado). Los recortes que queden de la masa los volvemos a juntar, aplanamos y cortamos de nuevo para no desaprovechar nada.

Precalentamos el horno a 250 grados.  Depositamos los mantecados en un papel de hornear y llevamos al calor durante unos 15 minutos o hasta que se empiezan a dorar.

Mientras se hornean vamos a hacer la glasa.  Para ello mezclamos los ingredientes que figuran al principio, bajo el subtítulo correspondiente.

Extraemos las galletas, las dejamos enfríar (no lo hagáis jamás recién horneadas, ni siquiera tibias) y las pintamos con la glasa, por un solo lado.

Volvemos a introducir en el horno a 100 grados durante 10 minutos. Extraemos, volvemos a dejar enfriar y pintamos de nuevo con la glasa por el lado que quedaba sin pintar. De nuevo al horno a 100 grados y listas.

Dejamos enfriar y a disfrutar.

Si vais con prisa y no podéis esperar los intervalos de horneo, podéis hornear al principio y luego mojar el mantecado entero en la glasa (con la ayuda de unas pinzas), dejándolos secar sobre una rejilla. Cuando sequen quedará con la capa externa dura pero en ese caso es preferible no emplear clar de huevo ya que puede haber problemas de higienización.

domingo, 19 de abril de 2020

Galletas Campurrianas


Hay gente que cree que "Campurrianas" es la denominación comercial de unas galletas comercializadas por Cuétara pero en realidad se trata del gentilicio de los habitantes de Campoo, comarca repartida entre el norte de Palencia y el sur de Cantabria. Por tanto galletas campurrianas serían aquellas que tienen su origen en el área. Se da la curiosa circunstancia que durante mucho tiempo el 90% de las galletas que se consumían en España procedían de la zona y aún hoy en día existen tres fabricantes, la mayoría con sede en Aguilar de Campoo (entre otras Gullón y Siro, la última de las cuales adquirió las instalaciones de Fontaneda cuando Nabisco adquirió la firma trasladando la producción a otros lugares).

Generaciones de españoles debemos a esta comarca desayunarnos con las famosas galletas María (creadas por Fontaneda) o darnos un festín con las galletas campurrianas que nos ocupan en este post. Las nuevas generaciones están perdiendo esta sana costumbre de manera que ahora consumimos la mitad de galletas que hace 20 años.

Las campurrianas son galletas rústicas y contundentes, de gran sabor, fáciles de hacer e ideales para acompañar el café o la leche fría. Sobre esto último he mantenido diversas discusiones. Hay gente que no concibe comer una galleta sin mojarla mientras que otros piensan que se trata de una aberración y que la galleta se debe comer seca y crujiente y, si ya se quiere, juntarla con los líquidos en la boca o el estómago. Se coma como se coma, nadie discute la calidad de las campurrianas.


INGREDIENTES :

250 gramos de harina de repostería
125 gramos de mantequilla sin sal
125 gramos de azúcar
1 huevo grande (ó 2 pequeños)
Una cucharadita de levadura química (tipo Royal)
1 pellizco de sal

Dejamos la mantequilla fuera del frigorífico hasta que se ponga a punto de pomada. También se puede ablandar con unos pocos segundos en el microondas en posición de descongelar (vigilad este proceso porque no es conveniente que se torne líquida).

Trabajamos la mantequilla con una cuchara de madera y añadimos el azúcar y el pellizco de sal, removiendo bien. Si podéis trabajarla con las varillas eléctricas, es el momento de hacerlo. Incorporad los huevos y la levadura química.

Añadimos entonces la harina bien tamizada y cuando amasarla no sea posible con los medios disponibles (a menos que tengáis robot amasador o similar), hacedlo con las manos bien enharinadas.

Cuando tengamos una masa homogénea, hacemos bolitas del tamaño de una nuez, más o menos. Como me gusta mojar las campurrianas en la leche, las hago de forma que al hornearse se aplastan un poco pero el diámetro nunca es mayor que el del vaso de leche. Así entran sin tener que partirlas.

Depositamos las bolas sobre el papel para hornear, a una distancia de unos 10 cm entre ellas porque al hornear crecen por la parte central pero se aplastan por los lados.

Precalentamos el horno a 200 grados y horneamos durante unos 15 minutos o hasta que las veamos bien doradas.

Extraemos y dejamos enfriar, contemplando como su superficie se agrieta un poco, signo de que están bien horneadas.

Tortas malagueñas



Una receta muy fácil de hacer, típica de Málaga, hecha con productos locales y con la tradición de base de los mantecados.

INGREDIENTES :

500 gramos de harina (fuerza o repostería, es indiferente)
250 gramos de azúcar
100 gramos de manteca de cerdo
50 gramos de canela en polvo
3 huevos grandes + 1 clara de huevo (si los huevos son muy grandes, tipo L o XL, podéis reservar una clara de los mismos que se utilizará para dar brillo a las tortas tras el horneado).
2 naranjas

En primer lugar batimos con las varillas la manteca de cerdo con el azúcar hasta que emulsionen. Puede requerir bastante trabajo, así que mejor calentamos un poco la manteca en el microondas y utilizamos las varillas eléctricas, si las tenemos.

A continuación, sin dejar de batir, añadimos los huevos, la canela molida y la ralladura de la piel de las dos naranjas. Debemos obtener una masa fina y homogénea.

A continuación, de nuevo batiendo, añadimos la harina poco a poco bien tamizada. No añadimos la siguiente cantidad hasta que la primera no está bien integrada.

Amasamos ligeramente la masa y separamos bolas de la misma, del tamaño aproximado de una bola de tenis (se suelen hacer tortas bastante grandes, aunque no hay problema si las queréis de un diámetro parecido a una galleta).

Con la ayuda de un plato las aplastamos hasta darles un grosor aproximado de medio centímetro.

Precalentamos el horno a 180 grados. Disponemos las tortas sobre un papel para hornear o sobre una rejilla, las pintamos con la clara de huevo,  y horneamos durante unos 20-25 minutos hasta que se vean doradas y firmes (vigilad el horno porque se puede pasar con cierta facilidad de una torta deliciosa y suave a una torta incomestible por lo dura que se puede poner si nos pasamos del horneado).

El olor que desprende la mezcla de canela y naranja y el sabor que tienen es increíble.

sábado, 18 de abril de 2020

Bizcocho borracho de Brandy de Jerez


Aunque bien empapados de licor, los dulces o pasteles borrachos a secas no llevan ni una gota de alcohol, evaporado prontamente por acción del horneado. Si lo queréis con un poco de alcohol, éste se añade tras el horneo y entonces se llaman según el licor que utilicéis. Los pasteles borrachos son muy fáciles de hacer como veréis a continuación.

INGREDIENTES :

300 gramos de harina de repostería (la de fuerza también sirve)
250 gramos de azúcar
3 huevos
Un vaso  (200 ml) de brandy de Jerez
3 cucharadas de levadura química

En primer lugar mezclamos los huevos y el azúcar hasta que ésta se disuelve y hace espuma.

Poco a poco incorporamos la harina tamizada sin dejar de remover con las varillas. Hacemos lo mismo con la levadura para finalmente, cuando estamos seguros de que no quedan grumos, añadir el brandy reservando un cuarto de vaso si lo queremos remojar (o medio, si lo queremos bastante alcohólico).

Engrasamos con mantequilla un molde desechable - o bien empleamos uno de silicona - y horneamos a 180 grados media hora. 

Esperamos a que se enfríe, desmoldamos y ya tenemos nuestro borracho. El sabor lo tendrá a brandy pero no llevará alcohol. Será entonces un Bizcocho borracho a secas.

Si lo queremos 'alcoholizado' lo mejor es hacer un almíbar ligero con dos cucharadas de azúcar, medio vaso de agua y calentarlo en una cazuela hasta que espese. Luego añadimos el brandy con el almíbar templado y con esta mezcla remojamos el bizcocho por encima y ... fiesta !

Brownies con 3 ingredientes


Como sabéis los brownies fueron el resultado de una equivocación : a un cocinero se le olvidó poner levadura a un pastel de chocolate y cuando ya iba a lanzar el resultado se le ocurrió darle un mordisco "a ver qué tal".  Desde entonces los brownies han sido un dulce de lo más solicitado por su facilidad de realización y por su sabor, irresistible para los chocoadictos.

En general los brownies necesitan alrededor de una decena de ingredientes pero como estamos haciendo a lo largo de la semana recetas con solo tres ingredientes, aquí tenéis una reducción a tres a la que sin embargo no le falta de nada, ni sabor ni presentación.

INGREDIENTES :

250 gramos de Nutella
100 gramos de harina (no es crítica, casi cualquier tipo le va bien)
2 huevos

Vertemos la Nutella, los huevos batidos y la harina bien tamizada en un bol y mezclamos hasta obtener una masa homogénea, que no quede ningún grumo y asegurándoos que los huevos han impregnado bien la masa.

Para hornear la masa necesitáis una bandeja rectangular de unos 20 x 30 cm. Si es más pequeña el brownie resultante será más grueso y si es más grande, menos. La mejor para las cantidades reseñadas es la de 20 x 30. 

Forramos la bandeja con papel para hornear. Si no tenemos podemos untar con mantequilla, pero queda mucho mejor con papel para así poder desmoldar sin romper.

Precalentamos el horno a 180 grados y en unos 20-25 minutos el brownie estará listo como de de estar : crujiente en la capa superficial y esponjoso en el centro.

Dejamos enfriar del todo, desmoldamos y cortamos en porciones de tamaño similar.

Lo difícil en esta receta es esperar el tiempo necesario para que se enfríe. El olor que desprende es demasiado tentador para esperar tanto rato.

viernes, 17 de abril de 2020

Sugerencia de menús para este fin de semana



SÁBADO


Desayuno

Tortos con huevos revueltos

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Almuerzo

Entrante

Alubias blancas con chorizo

Plato Principal


Postre

Fruta del tiempo

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Cena

Entrante


Plato Principal


Postre

Fruta del tiempo

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DOMINGO


Desayuno

Café con Leche o Leche Chocolateada con Alfilada

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Almuerzo

Entrante

macarrones a la calabresa

Plato Principal


Postre


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Cena

Entrante


Plato Principal

Chop Suey

Postre

Fruta del tiempo

Rosquillas hojaldradas



Estas rosquillas son muy fáciles de hacer y el resultado es espectacular. Se emplean tres ingredientes (hojaldre, azúcar y mantequilla), así que ni siquiera tendréis sentimiento de culpabilidad si luego no salen bien (que salen bien, eso seguro, no tienen nada en que os podáis equivocar o sea crítico).

INGREDIENTES :

2 hojas de pasta de hojaldre
1 vaso de azúcar (200 gramos de azúcar, aproximadamente)
1 vaso de agua (debe ser la misma medida del vaso donde hemos medido el azúcar)
Mantequilla
Azúcar para espolvorear por encima (100 gramos aproximadamente)

Extendemos una de las láminas de hojaldre (colocándola sobre el mismo papel que suelen llevar en el envoltorio y que además sirve para hornear) y la pintamos con una brocha con mantequilla derretida. Si la pasta de hojaldre estaba congelada, se descongela en el frigorífico durante la noche.

Sobre la lámina que hemos pintado con mantequilla extendemos la otra lámina de manera que ambas coincidan (la mantequilla aquí funciona como un pegamento que une ambas pastas).

Con un vaso invertido vamos marcando y cortando los círculos que darán forma a las rosquillas. Separamos esos círculos de la pasta y la colocamos sobre un papel de hornear. El agujero central de la rosquilla lo podéis hacer con un vasito pequeño, un tapón invertido etc. Si tenéis moldes de galletas es el momento de usarlas.

Precalentamos el horno a 220 grados e introducimos las rosquillas hasta que se inflen y doren. Mirad bien las recomendaciones del fabricante de la pasta hojaldre porque a lo mejor recomiendan otra temperatura y un determinado tiempo.  En cualquier caso vigilad que no se quemen demasiado. Al inflarse veréis que cada lámina de hojaldre, la superior y la inferior, se inflan por su lado quedando unidas por una "cintura estrecha" que es donde estaba la mantequilla.

Mientras se hornean vamos a hacer un almíbar. Vertemos el vaso de azúcar en una cazuela a fuego medio-bajo con el vaso de agua. Removemos el líquido hasta que queda bien disuelto y sin dejar de remover con una cuchara hasta que se queda un almíbar de hebra (que al separar la cuchara se forma un hilo persistente entre esta y el almíbar).

Una a una vamos sumergiendo las rosquillas que ya hemos horneado en el almíbar, sujetándolas con unas pinzas, y las dejamos escurrir en una rejilla.

Antes de que el almíbar seque las espolvoreamos con azúcar granulada y listas para comer. Más fácil imposible.

jueves, 16 de abril de 2020

Empanada de xoubas con pimientos de Padrón


En Galicia llamamos xoubas a las sardinas. Para hacer la típica empanada se emplean sardinas frescas de tamaño pequeño aunque como son más difíciles de limpiar a veces se recurre a las grandes.

La empanada se hace con una pasta tradicional que encierra un sofrito que acompaña a las sardinas y que se cocinan junto a la masa al horno. El origen de la empanada gallega era el disponer de un alimento que fuera fácilmente transportable para los trabajadores de la mar y el campo. Las hay de muchísimos tipos, casi tantas como alimentos hay en Galicia donde abunda la buena carne, el buen pescado y el mejor marisco.

INGREDIENTES (6 personas) :

Para la masa :

300 gramos de harina
Medio vaso de agua (100 ml)
1 huevo
2 cucharadas de leche
Salsa del sofrito colada
1 cucharadita (5 gramos) de sal
5 gramos de levadura seca de panadero (también sirve 15 gramos de la fresca)

Relleno :

1 Kg de sardinas frescas
200 gramos de pimientos del padrón
1 vaso de tomate rallado
Medio  vaso de vino blanco
2 cebollas grandes
1 puerro
1 pimiento rojo para freír
2 diente de ajo
1 cucharadita de pimentón
Sal
Aceite virgen extra de oliva

En primer lugar vamos a limpiar las sardinas y abrirlas en mitades. Si son muy pequeñas no hace falta quitar la espina central. Aunque no es nada habitual hay gente que falta de tiempo o porque no tiene acceso a sardinas frescas utiliza sardinas de lata, bien escurridas de su aceite, eso sí. Yo no digo nada, pero bueno, que sepáis que a veces se hace. Reservamos.

En una sartén freímos los pimientos del padrón quitándoles el tallo y las semillas. Retiramos y reservamos. Intentad poner muy poco aceite para evitar que el relleno quede aceitoso, que entonces queda muy desagradable e indigesto.

En la misma sartén donde hemos pasado los pimientos freímos las cebollas, el puerro, el pimiento rojo y los dos dientes de ajo bien picados (estos últimos sin el germen verde).

Cuando la cebolla transparente añadiremos el tomate y dejamos hacer hasta que el sofrito espesa y toma cuerpo. Añadimos entonces el vaso de vino y dejamos hacer hasta que se evapora la mitad, más o menos, pero tampoco os preocupéis mucho porque si resulta muy líquido y tenéis miedo que rebose en la empanada no pasa nada ya que utilizaremos ese  caldo sobrante para hacer la empanada. Justo antes de retirar del fuego incorporamos el pimentón dulce, mezclando bien.  Retiramos y reservamos.

Ahora vamos a hacer la masa.

En primer lugar ponemos tibia la leche en el microondas y añadimos la levadura. Dejamos que repose un cuarto de hora, más o menos.

Mezclamos la harina con la sal y añadimos el agua. Mezclamos bien. Añadimos entonces la levadura que hemos disuelto en la leche, el huevo y, atención al dato, la parte que queda líquida del sofrito (eso sí, bien colada). Es decir, dejáis el sofrito sobre un colador y la parte líquida que cae la recogéis. Ese líquido se añade a la masa. Si es mucho, en lugar del agua. Si es poco, pues se añade poco a poco por si la masa se queda muy seca. Y si sobra no pasa nada, se usará para repintarla más tarde. Es importante que no quede mucho líquido o la empanada no quedará bien.

Trabajamos la masa hasta que queda bien elástica y no se pega en las manos. La dejamos crecer unos 20 minutos.

Luego dividimos en 2 bolas iguales - que constituirán la base y la tapa - y de nuevo las dejamos crecer otra media hora.

Con un rodillo les damos una forma rectangular - que quepa en el horno, es decir, como mucho de 40 cm de largo - y en la que será la base extendemos el sofrito dejando unos cuatro dedos por cada margen. Sobre el sofrito distribuimos las sardinas que estarán crudas, claro está. Entre las sardinas colocad los pimientos de Padrón que hemos pochado ligeramente al principio.

Colocamos la otra masa encima de la primera, cubriendo el relleno, y procedemos a cerrar los bordes con un arrugado de manera que no se abra al hornear. Lo típico tambiés es dibujar algún enrejado con un trozo que la masa que no utilizamos. No añade ni quita sabor, así que si tenéis tiempo podéis hacerlo.

Pinchamos la masa por varios lados y a ser posible con una hendidura un poco más grande en el centro, para que no reviente al hornearla.

Precalentamos el horno a 60 grados. Introducimos la empanada y la mantenemos hasta que vemos que la masa sube. La extraemos y subimos la temperatura a 200 grados. Mientras sube la temperatura la pintamos con el resto del caldo del sofrito, más que nada para que brille. Hay gente que la pinta con yema de huevo para lo mismo, va a gustos.

Con unos 15 ó 20 minutos de horneado debería ser más que suficiente para tener una empanada deliciosa.

miércoles, 15 de abril de 2020

Pollo glaseado a la manzana


Esta receta se hace con dos ingredientes, cinco si contamos la sal, el aceite y la pimienta negra. El resultado es un pollo glaseado muy jugoso.

INGREDIENTES (4 personas) :

Unos 800 gramos de pollo (pechuga sin hueso por ejemplo o bien un pollo entero cortado como si se fuera a hacer al ajillo)
Un vaso y medio de zumo de manzana (300 ml obtenido directamente de manzanas)
Sal
Pimienta negra
Aceite  virgen extra de oliva

En primer lugar cortamos el pollo al gusto, limpiándolo bien. Si no queréis comer la piel la podéis quitar para hacerlo menos graso.

En una sartén honda con tapadera vertemos 3 cucharadas de aceite y en el mismo doramos los trozos de pollo previamente salpimentados.

Cuando se han dorado vertemos el zumo obtenido de manzanas (no uséis uno envasado a menos de que el mismo no tenga azúcar ni edulcotantes.

Con el zumo desglasamos el fondo de la sartén y a fuego medio dejamos hacer durante unos 20 minutos, con la tapa puesta, y dándo la vuelta a las piezas de pollo a media cocción.

Una vez transcurrido el tiempo destapamos la sartén y dejamos hacer hasta que los azúcares naturales del zumo espesan el caldo, reduciendo la cantidad de líquido a la mitad. Es conveniente girar a menudo el pollo ahora que está con la sartén descubierta para que el glaseado lo cubra por todas partes.

Antes de servir se puede rectificar de nuevo de sal y pimienta.

Se sirve bien calienta acompañado de verduras o patatas al vapor, que es como mejor se degusta.

Si no tenéis ni zumo de manzana ni manzanas para hacerlo se puede usar sidra o incluso mosto.

martes, 14 de abril de 2020

Marmita de Bonito


Una receta asturiana que también se encuentra en casi todo la cornisa cantábrica, con sus obvias variaciones. Acompañada de ensalada o con fruta como postre puede ser un plato único muy saludable y nutritivo.

INGREDIENTES (4 personas) :

800 gramos de bonito en tacos (pesado sin espinas y limpio)
1 Kg de patatas
1 cebolla morada (dulce) grande o bien fresca
1 pimiento verde para freir
Medio vaso de sidra (100 ml)
Pimentón dulce (una cucharadita)
1 diente de ajo
Sal
Aceite virgen extra de oliva

En una cazuela a fuego medio pochamos la cebolla y el pimiento verde picados finos. También picamos el diente de ajo sin el germen verde central. Salamos para que la cebolla suelte el agua mejor.

Cuando la cebolla transparenta añadimos las patatas chascadas (para que suelten fécula y el caldo resultante espese más) y vertemos el medio vaso de sidra. Cuando se evapora la mitad de la sidra, incorporamos agua para cubrir lo justo las patatines. Dejamos hacer a fuego fuerte durante unos 20 minutos o hasta que apreciemos que ya están a punto de hacerse. Espolvoreamos el pimentón por encima.

Cuando las patatas ya están a punto de hacerse añadimos el bonito cortado en tacos y bien limpio. Dejamos hacer unos 10 minutos a fuego medio-bajo y sin remover para no romper el pescado. Cinco minutos antes de parar el fuego rectificamos de sal si fuera necesario.

Servimos bien caliente con un buen vasico de sidra.

Spaghetti Aglio e Olio


Con diferencia esta es la receta más simple que se puede hacer con los spaghetti, apropiada para todos aquellos amantes de la pasta que ya han agotado a estas alturas todas las provisiones. Por no llevar ni siquiera se recomiendo añadirles el sempiterno queso rallado.

INGREDIENTES (4 personas) :

350 gramos de spaghetti
2 diente de ajo
Pimienta negra molida
Perejil picado (fresco o seco)
Sal
Aceite virgen extra de oliva

Cocemos la pasta según las indicaciones del fabricante para obtener pasta al dente. Con la cantidad reseñada sería preciso cocer el spaghetti en 3,5 litros de agua con sal (a litro de agua por cada 100 gramos) y el tiempo dependerá de lo que indique el envase para pasta al dente. Por cierto, el bulo de que el punto óptimo de cocción de los spaghetti se obtiene al lanzarlos contra la pared no es mas que eso, un bulo. Ni caso. El punto correcto de cocción, al dente, se obtiene con el tiempo indicado por el fabricante y si no disponéis de dichas instrucciones contad unos 4-5 minutos y probad entonces la pasta. Si está al dente la notaréis ligeramente dura al primer mordisco y el corazón blando.

Mientras se cuece la pasta incorporamos 3 cucharadas de aceite en una sartén a fuego medio. Aplastamos los dos dientes de ajo pelados y los freímos hasta que se doran por todos lados. Retiramos los ajos y los descartamos.

Incoporamos la pasta bien escurrido a la sartén y le damos vueltas hasta que se impregna bien del sabor. Sazonamos con sal y pimienta y directa a los platos, los cuales decoramos con el perejil bien picado.

Nunca nada tan sencillo estuvo tan sabroso.

domingo, 12 de abril de 2020

Mona de Pascua


Mañana lunes es Lunes de Pascua y como es tradición en muchos lugares de España los padrinos y madrinas regalarán la tradicional mona a sus ahijados. Aunque en la actualidad predominan los productos de pastelería con recargados adornos de chocolate, la mona tradicional se sigue haciendo y regalando aunque de forma bastante minoritaria. La mona tradicional consiste en un roscón o trenza dulce que llevaba incorporados huevos cocidos y tal vez, por las circunstancias actuales del confinamiento, resulte más fácil de hacer que la mona recargada a la que nos hemos acostumbrado en los últimos años.

INGREDIENTES
  • Medio kilo de harina de fuerza
  • Un vaso de leche entera (125 ml)
  • 125 gramos de azúcar
  • 3 huevos
  • 2 huevos cocidos
  • 1 yema de huevo
  • Un cuarto de vaso de aceite de girasol (50 ml)
  • 25 gramos de levadura de panadería (fresca)
  • Canela en rama
  • Piel de limón

En primer lugar hervimos a fuego lento la leche con una rama de canela  y la piel de un limón (sin la parte blanca que amargaría). Retiramos del fuego y dejamos que temple, sacando los saborizantes. En ese momento añadimos el azúcar y los tres huevos batidos,  además de la levadura fresca, mezclando bien con las varillas.

A continuación incorporamos poco a poco la harina removiendo bien con una cuchara de madera. Es conveniente que tamicemos la harina antes de verterla. Se va añadiendo harina y el aceite hasta que se forma una masa elástica pero que se separa fácilmente de las paredes de la cazuela. En ese momento, aún cuando quede todavía harina por incorporar, dejamos de añadirla. En caso contrario la masa se convertiría en un "ladrillo" difícil de digerir. 

Ahora hay que dejar la masa que suba por acción de la levadura. Lo que suelo hacer es dejarla toda la noche en un sitio fresco, sin corriente de aire y cubierta por un paño de algodón, en oscuridad o semipenumbra. A la mañana siguiente habrá doblado como mínimo el tamaño (así que vigilad el tamaño del recipiente para que no desborde).

Una vez ha subido, hay que amasarla con contundencia un mínimo de media hora. a continuación algunos cocineros la dejan de nuevo que  fermente durante un par de horas, pero yo no lo suelo hacer.  Si os asusta que no quede esponjosa, hacedlo.

Alargo la masa y le doy forma de rosca grande. Cuezo los huevos duros (12 minutos) y los incrusto en la rosca cubriéndolos con un par de tiras finas de masa para que queden bien sujetos.

Precalentamos el horno a 180 grados, calor arriba y abajo. Pinto la superficie de la rosca con la yema de huevo para que quede dorada, introduzco en el horno y en principio estará hecha cuando quede subida y tostada (que no quemada !), lo cual suele tardar entre 20 y 30 minutos dependiendo del horno.

También se puede decorar con crema pastelera, fideos de colores, un glaseado o nata.

Truco : si la masa no os ha quedado demasiado esponjosa, lo mejor es cortar la rosca por la mitad para rellenarla con chocolate o cabello de ángel. Así el relleno disimulará las carencias de la masa.


sábado, 11 de abril de 2020

Chocolate a la taza


Estamos ante una de las recetas más simples pero también más tradicionales de la cocina española. Si bien se trata de una bebida dado su espesor raramente se toma como tal, a no ser que se rebaje el mismo. Por esta razón a menudo su consumo se asocia a diferentes dulces – bizcochos, rosquillas – pero sobretodo con churros y porras que permiten mojar en el preparado sin mancharse los dedos.

El consumo de chocolate a la taza está muy extendido en España. Es habitual que la gente que ha salido de fiesta y pretende regresar a casa a altas horas de la madrugada se encuentre con puestos callejereos que venden raciones de churros con chocolate. De esta manera pueden reponer fuerzas antes de dormir durante el resto de la jornada, a modo de desayuno previo al sueño (o cena tardía, como se quiera mirar).

También es práctica extendida merendar chocolate a la taza a nivel familiar, para lo cual se emplea bien chocolate en tabletas, bien preparados que se adquieren en brick en los supermercados o preparados en polvo a los que se debe adicionar generalmente leche para adquirir la consistencia deseada.

Los españoles conocieron el chocolate a través de los aztecas. Aunque Hernán Cortés envió las primeras muestras a principios del siglo XVI no fue hasta 1565 que llegó el primer cargamento comercial a la península ibérica. Parece ser que fue en el Monasterio de Piedra, a medio camino entre Zaragoza y Madrid, donde se preparó el primer chocolate a la taza en Europa aunque algunos afirman que tal cosa ocurrió por primera vez en Astorga. En cualquier caso su popularidad se mantiene intacta desde entonces para disfrute de los amantes del chocolate que son muchos y muy constantes.

Existen varias maneras de preparar el chocolate a la taza. Las churrerías emplean agua para fundir el chocolate mientras que otros prefieren utilizar leche, lo que viene siendo “prepararlo al estilo francés”. Si no se dispone de chocolate en tableta, es preciso emplear chocolate en polvo y dependiendo del tipo se necesitarán diversos tipos de disolventes. Vamos a dar la receta para todos los tipos posibles e incluso para aquellos casos en que no tenéis siquiera chocolate para hacer a la taza y solo disponéis de Cola Cao o Nesquik.

Chocolate a la taza “al agua” 

Este es el método que emplean las churrerías y centros que comercializan este tipo de bebidas. Es el método más tradicional en España.

INGREDIENTES (4 personas) :

    • 800 ml de agua (alrededor de 4 vasos de agua convencionales)
    • 300 gramos de chocolate negro en tableta, con al menos un 70% de cacao.
    • 100 gramos de azúcar

En una cazuela llevamos el agua a ebullición con el azúcar disuelta. Removemos bien para que se disuelva bien.

Fraccionamos la tableta en onzas y las vamos incorporando poco a poco hasta que se funden totalmente, quedando un chocolate bien espeso y aromático. 

No dejéis de remover en ningún momento o el azúcar se pegará al fondo dejando un desagradable sabor amargo.
Si la tableta de chocolate contuviera azúcar, mirad en qué proporción se encuentra para rebajar la cantidad de azúcar extra que se añade.

Chocolate a la taza a la “francesa”

Este tipo de chocolate se emplea a nivel doméstico o cuando el cacao a fundir no es de buena calidad. La leche le da entonces el cuerpo que le falta.

INGREDIENTES (4 personas) :

    • 800 ml de leche entera
    • 300 gramos de chocolate con al menos un 70% de cacao
    • 50 gramos de azúcar

La preparación es similar al chocolate a la taza a la española solo que se cambia el agua por la leche. En este caso se suele usar menos azúcar porque la leche ya es relativamente dulce gracias a su azúcar natural, la lactosa.

Chocolate a la taza cuando solo tenemos Cola Cao o Nesquik

Puesto que el chocolate a la taza se realiza con dos ingredientes básicos, cacao en polvo y un espesante, es posible realizarlo fácilmente en casa aunque no tengamos chocolate en tableta o en forma de preparado en polvo. La receta varía un poco según empleemos Nesquik o Cola Cao. La diferencia radica en que el Cola Cao ya tiene como ingrediente harina de trigo, aunque insuficiente para obtener la densidad deseada.

INGREDIENTES (para obtener una taza de 250 ml) :


  • Un vaso de leche (200 ml)
  • Una cucharada de mantequilla
  • Un cucharada de harina de trigo rasa (para el Nesquik) y sólo media cucharada para el Cola Cao
  • 2 cucharadas colmadas de Nesquik o Cola Cao (al gusto, según lo fuerte que lo queramos)

En una cazuela incorporamos la mantequilla que deshacemos a fuego medio.

Cuando la mantequilla está deshecha vertemos la harina de trigo a través de un colador o tamiz para que no forme grumos. La freímos hasta que oscurece (de esta manera no sabrá a harina).

Vertemos la leche y calentamos sin dejar de agitar con las varillas (para evitar que se formen grumos),

Cuando la leche empieza a humear incorporamos el polvo de Nesquik o Cola Cao y seguimos agitando con las varillas hasta que obtenemos el espesor deseado y no quedan grumos.

Mis pruebas con ambos productos han dado como resultado que el sabor obtenido con el Cola Cao es más parecido al chocolate a la taza tradicional pero sobre gustos no hay nada escrito y seguro que si amas el Nesquik sólo te sabrá a gloria con éste último.

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