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lunes, 25 de mayo de 2020

Ka'ak


El término árabe ka'ak es una especie de muletilla tras la que se esconden centenares de recetas que se refieren a panes o pasteles. De hecho el término ka'ak vendría a significar "horneado". Hay muchos tipos de ka'ak (dulces, salados y ni dulces ni salados) aunque muchos de ellos cuentan con un agujero en el centro o poseen forma de lazo. Otros en cambio - como esta receta - tienen la forma clásica de una galleta. Difieren bastante en el sabor pero todos los ka'ak emplean gran cantidad de mantequilla en su confección. El achmach turco o el koulouri griego se pueden considerar variantes de ka'ak. Que yo sepa solo en  Palestina y el Líbano - me dicen que también en el Yemen - se les conoce simplemente como ka'ak.

La receta que os voy a dar es de ka'ak ni dulce ni salado. Se suele emplear igual que las galletas dulces convencionales, pero sobretodo para acompañar el té.

INGREDIENTES :

130 gramos de harina de respostería
2 huevos
Medio vaso (100 ml) de galletas trituradas (la de tipo "maría" van perfectas)
Medio vaso  (100 ml) de mantequilla liquida
3 cucharadas de leche
3 cucharadas de agua
1 cucharadita de levadura seca de panadero
1 cucharadita de pimienta negra molida
Media cucharadita (unos 2 ó 3 gramos) de sal

En un bol cascamos los dos huevos, usando la yema y la clara de uno y solo la clara del segundo. Guardamos la yema que resta para pintar más adelante las galletas. Batimos los huevos.

Incorporamos al bol la sal, la pimienta negra, la levadura, el agua y la leche, además de la mantequilla que hemos licuado en el microondas. Batimos bien hasta que queda una mezcla homogénea.

Añadimos a continuación las galletas trituradas y mezclamos. Seguidamente añadimos la harina tamizada para que no haga grumos y mezclamos bien con una cuchara de madera o espátula de silicona hasta que obtenemos una masa que por ser demasiado seca tenemos que trabajar a mano. Con 10 minutos de amasado debería ser suficiente. La masa estará hecha cuando apretemos los dedos contra ella y queden marcados.

Colocamos de nuevo en el bol y cubrimos con papel film, dejando que repose durante una hora, más o menos. 

Transcurrido el tiempo separamos bolas del tamaño de una pelota de ping-pong, las hacemos redondas y luego aplastamos hasta obtener una pieza de medio centímetro de grosor. Lo habitual es darle diversas formas usando moldes de galleta o simplemente haciendo cortes que usamos para realizar filigranas con la masa. Se trata de una decoración tradicional que no quita ni pone sabor, asi que realizadla si deseáis.

Precalentamos el horno a 180 grados. Colocamos las galletas en una bandeja cubierta de papel para hornear y las pintamos con la yema de huevo que habíamos reservado. Introducimos en el horno y mantenemos unos 25 minutos o hasta que se se vean bien doradas.

Extraemos y dejamos enfriar, consumiendo a continuación. ¿Y el azúcar? Pues solo lleva el azúcar que tengan las galletas maría trituradas y que no es poco, pero no suficiente para notarlas demasiado dulces. Por otro lado llevan pimienta y sal. Dado que el sabor contrapuesto del dulce no es el salado, contra lo que  muchos creen, notaréis que son tanto dulces como saladas, predominando el sabor graso de la mantequilla. Es difícil explicar, así que mejor las preparáis que no son nada difíciles.

sábado, 23 de mayo de 2020

Shawarma hecho en casa


Si sois amantes de la comida de Oriente Medio seguramente os gusta el shawarma (tal vez lo conozcáis por la variante turca del nombre, döner kebap). Si no lo conocéis, os recomiendo que leáis un antiguo artículo que publicamos hace años al respecto.

De la misma manera que os gusta seguramente nunca lo habéis preparado en vuestro hogar porque parece que es casi imposible reproducir el sistema de horno giratorio vertical en que se prepara la carne. En efecto lo es, pero no es imposible del todo hacer shawarma en casa con un par de trucos que os explicaré. Se podría hacer de carne o incluso pescado, pero los mejores resultados los he obtenido usando carne de pollo previamente marinada. En estos días de confinamiento en que no se puede ir al restaurante árabe o turco más cercano ha sido todo un alivio.

Con el resultado podréis

INGREDIENTES (4 personas) :

600 gramos de pechuga de pollo fileteada (no muy fina. Si solo encontráis cortes finos es mejor comprar pechuga entera y cortadla en casa algo más gruesa de lo normal)

Para el marinado :

200 ml de yogur natural sin azúcar (un vaso)
50 ml de aceite virgen extra de oliva
50 ml de zumo de limón
1 cucharada de vinagre de vino
1 cucharadita de sal

Especias para el marinado : *

1 cucharadita de pimentón picante
1 cucharadita de orégano picado
1 cucharadita de pimienta negra molida
Media cucharadita de comino
Media cucharadita de cilantro picado
Media cucharadita de cúrcuma o un pellizco de azafrán molido

* Respecto a las especias, se han indicado las más comunes para dar un "aroma árabe" al shawarma pero podéis elegir las que más os apetezcan o gusten. Si os falta alguna no pasa nada, lo único que ocurrirá es que si son las más típicas de la comida árabe el asado tendrá un sabor más mediterráneo que oriental.

En un bol vertemos todos los ingredientes para el marinado y las especias que deseemos o tengamos a mano. Mezclamos bien.

Lavamos las pechugas fileteadas y bien secas las introducimos en el marinado, procurando que queden bien mojadas de marinado por todos lados.

Cubrimos el bol con film plástico de cocina y llevamos al frigorífico para que marine durante toda la noche u 8 horas, como mínimo.

A la hora de hacer el asado precalentamos el horno a 200 grados.

Buscamos en la cocina una cazuela toda metálica o de barro pequeña que pueda ir al horno. Buscamos también una patata que por su tamaño encaje en la cazuela. La cubrimos con papel aluminio y la encajamos en la cazuela. Nos va a servir como base. Clavamos en ella una brocheta de madera o metal y en la misma vamos clavando los filetes de pechuga de manera que se vayan distribuyendo por toda la circunferencia (no los coloquéis encajándolos unos con otros como si quisieráis reproducir la pechuga entera de la que proceden).

Introducimos en el horno y mantenemos durante unos 45 minutos. Estará hecho cuando se tueste la parte exterior.

Extraemos del horno y con un cuchillo afilado vamos raspando las tiras de pollo. Las podemos utilizar para componer platos (por ejemplo acompañadas de arroz, verduras a la brasa y salsa de yogur) o para introducirlas en un pan plano acompañadas de mahonesa de ajo o alioli para hacer un bocadillo (lo que vendrían a ser un durum kebap).

Podéis probar lo mismo con filetes de carne de ternera o incluso con pescado. Y ya tenéis vuestro shawarma doméstico mientras no abren vuestros suministradores habituales.


viernes, 22 de mayo de 2020

Sugerencia de menús para este fin de semana

SÁBADO


Desayuno


Tostada con queso azul, arándanos y miel

Zumo de Naranja

Café expresso corto

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Almuerzo

Entrante



Plato Principal



Postre

Fruta del tiempo

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Cena

Entrante

Postre

Fruta del tiempo

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DOMINGO


Desayuno



Ryazhenka con galletas

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Almuerzo

Entrante




Plato principal




Postre





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Cena
Plato principal





Postre

Fruta del tiempo


jueves, 21 de mayo de 2020

Cuarrecano


A pesar del complicado nombre, se trata de una receta muy simple típica de la provincia de Jaén hecha con calabaza almizclera, que no es más que el tipo de calabaza de pulpa anaranjada con una forma de eso, de calabaza. No suele constituir un plato único si no más bien un acompañamiento de platos de carne o incluso se unta en tostadas de pan. Si queremos convertirlo en plato se puede añadir morcilla o picadillo de chorizo, que es lo que vamos a hacer en esta receta.

INGREDIENTES (4 personas) :

1 calabaza almizclera de tamaño mediano
4 morcillas o Picadillo de chorizos (al gusto)
2 chiles guindillas rojas picantes
1 pimiento seco
1 cucharadita de orégano
1 diente de ajo
Sal
Pimienta negra molida
Aceite virgen extra de oliva

En una sartén con un chorro de aceite de oliva freímos las guindillas enteras, el pimiento y el diente de ajo sin el germen verde. Cuando están tostados los retiramos y reservamos.

También freímos las morcillas en el mismo aceite y una vez hechas retiramos y reservamos. Si preferimos el picadillo de chorizo lo freímos de igual manera. También retiramos una vez frito.

Pelamos la calabaza y la cortamos en dados pequeños. Incorporamos a la misma sartén los dados de calabaza con un chorro de agua. Vertemos por encima un majado que hemos hecho con el pimiento seco, las guindillas, el diente de ajo, un poco de sal y el orégano.

Vamos trabajando la calabaza hasta que se ve hecha, está blanda, y al mover la sartén se desprende de la misma. Antes de retirar rectificamos de sal y pimienta. Para que el mismo agua de la calabaza la vaya cociendo es necesario que la cubráis con la tapa mientras se hace, así se acortará el tiempo de realización.

Se sirve tal cual al plato, acompañada de la carne o bien untando una tosta grande de pan, coronada por la morcilla vaciada o el picadillo de chorizo. También se puede mezclar el relleno de las morcillas o el picadillo de chorizo con la calabaza para hacerla más apetecible. 

El resultado es una amalgama de sabores, entre el dulce de la calabaza y el picante de los saborizantes. Seguro que repetís más de una vez o al menos habréis encontrado una nueva forma de cocinar la calabaza, no solo en cremas o potajes.


Cherry pie


We are starting the cherry season and despite the problems that farmers are going to have to place their product in the markets due to the current situation, sooner or later there will be enough supply to be able to dedicate this delicious fruit to prepare tasty cherry pies, one of those pastries that just by looking at them makes you want to give a bite.

Cherry pie would be much more popular if it weren't for the fact that removing the seed from the fruit is somewhat complex. The ideal would be to have a small utensil that does the job that is called a "cherry pitter." It is a kind of small pliers that ejects the cherry seed with a little pressure. It is easy to use but each cherry must be made one by one, which is often somewhat heavy but much less than any other purely manual solution. It is worth about 12 USD.

Solved this small mechanical problem, let's go to see a very simple recipe of shocking presence.


INGREDIENTS :

About 1.8 pounds (800 grams) of cherries

2 sheets of shortcrust pastry, the one does not rise

5.3 oz (150 grams) of sugar (and a couple more tablespoons to sprinkle on top)

1 lemon

3 tablespoons cornstarch

2 butter spoons

2 tablespoons of milk

1 shot of liquor (optional)

First of all it is important to have a baking pan for pies about 8.66 inches (22 cm) in diameter by 1 inch high (around 2 or 3 cm). They can be found in silicone and also in aluminum (multiuse or single-use). The first type will allow quick demoulding and can be used many times, but it will be more expensive. The others allow various uses (rigid aluminum) or one, depending on the type, requiring thorough lubrication to facilitate removal from the mold.

After removing the inner seed from the cherries, pour them into a bowl with the cornstarch, sugar, lemon juice and grated lemon skin. We let it macerate for approximately 1 hour. If we want we can add a little liquor, if possible kirsch (cherry liqueur) but it can also be brandy or pomace.

While the cherries macerate, we prepare the base and the top of the cake. For the base, we spread one of the shortcrust pastry sheets on the mold and raise it over the edges, cutting the excess. We pour over it the macerated cherries and above all the melted butter. With the other sheet of pasta - and what is left over from the one we have used at the base - we make a lattice on top. It is a decorative detail that makes it very attractive visually, but if we are short of time, it will be enough to spread the second leaf over the cherry layer and make some holes for the steam to escape.

Finally we paint the lid or the upper lattice with milk so that it glows when baking and sprinkle a couple of tablespoons of white granulated sugar.

We preheat the oven to 430 F (220 degrees celsius) and introduce the cake for 15 minutes, then reduce to 375 F (190 degrees celsius) until the dough is golden brown and the cherry filling bubbles. This can take about 40 minutes and the dough may brown excessively before the filling is done. To avoid this, it is best to cover the cake with aluminum foil when we think it has reached the desired tone and continue baking until it reaches at least the stipulated 40 minutes.

Once the tart has baked, we extract it and let it cool at room temperature for at least 4 hours so that the filling is consolidated. It can be served lukewarm, slightly heated in the microwave or put on the table of the time. More rarely it is taken to the refrigerator.

miércoles, 20 de mayo de 2020

Gazpacho de fresones



Queda muy poco para que finalice la temporada de fresones y ahora los precios están lo suficientemente bajos para poder hacer experimentos como el gazpacho que nos ocupa.

INGREDIENTES (4/6 personas) :

750 gramos de fresones maduros
250 gramos de tomates rojos maduros
100 ml de aceite virgen extra de oliva
1 cebolla pequeña morada (dulce) o fresca
1 pimiento rojo morrón o escalivado entero
1 diente de ajo
Vinagre de Jerez
Sal
Agua helada

Opcional : pan frito, pimiento rojo y verde picado, cebolla picada

En una batidora de mesa o similar introducimos los tomates pelados y sin semillas, las fresas limpias de partes verdes o poco maduras, el pimiento morrón y el diente de ajo sin el germen verde. Batimos hasta que se vuelve una pasta bien suave.

Cuando esto ocurre añadimos el aceite y una cucharada de vinagre de Jerez, además de media cucharadita (2 gramos) de sal. Continuamos batiendo hasta que todo queda bien mezclado.

Probamos el resultado y ajustamos el vinagre según nuestro gusto. Si ha quedado muy espeso se añade agua helada, batiendo de nuevo, hasta que quede con la consistencia deseada.

Se sirve bien frío y si se quiere se pone pan frito encima o algunas hortalizas picadas muy finas, al gusto, o bien guardar algunos fresones para decorar. También se suele poner en la mesa aceite virgen extra y vinagre para que el comensal se lo aderece a su gusto.

martes, 19 de mayo de 2020

Quindim


El Quindim es un postre muy popular en Brasil, a medio camino entre el flan y los tocinillos de cielo. Emplea muy pocos ingredientes - de fácil localización - aunque tiene algunos trucos que conviene saber. En primer lugar utiliza un número elevado de yemas de huevo (10) por lo que es aconsejable hacerse con huevo pasteurizado. Utilizo habitualmente las yemas pasteurizadas de la marca Pascual que son aproximadamente 60 yemas en envase de un litro. Por tanto 10 yemas equivalen más o menos a 170 ml.

En segundo lugar se puede hacer un Quindim familiar o en moldes individuales.  En el primer caso se debe utilizar un molde especial con agujero en el centro. No son difíciles de encontrar porque se emplean también en la confección de bizcochos. La razón del molde toroidal o con forma de corona es que el bizcocho, flan o lo que sea se hornee bien por el centro. Sin el mismo es recomendable hacer quindim individuales por un problema "físico" de distribución de calor.

El quindim se puede hacer al baño maría sin emplear horno. Si se hace al baño maría es importante que la base del molde no toque la cazuela donde hierve el agua o tendremos puntos de cocción muy diferentes. Para evitarlo se debe colocar una rejilla o similar para separar el molde de la cazuela. En esta receta empleamos el horno a baja temperatura porque el resultado es mejor.

Hay que tener mucho cuidado al desmoldar, sobretodo si se hace un quindim "familiar". No se debe desmoldar en caliente pero tampoco en frío, ni siquiera empleando un molde de silicona. Si los nervios os atenazan a la hora de desmoldar de nuevo la recomendación es emplear moldes individuales.

INGREDIENTES (4 personas) :

10 yemas de huevo
200 gramos de azúcar
100 ml de leche de coco
50 gramos de coco rallado

En primer lugar es conveniente rehidratar el coco rallado dejándolo en remojo de la leche durante al menos 1 hora.

Transcurrido el tiempo de rehidratación mezclamos la leche de coco con las yemas batidas que, en caso de extraerlas directamente de huevos, habremos separado de las claras.  Añadimos el azúcar y lo mezclamos los justo para disolverlo. El quindim no hay que batirlo demasiado, así que solo se trata de mezclar.

Vertemos la mezcla en un molde engrasado con mantequilla o bien en 4 individuales. Precalentamos el horno a 110 grados y dejamos hacer durante unos 50 minutos. El quindim estará hecho cuando se vea amarillo-naranja y al pinchar con un palillo éste salga seco. 

Si preferís hacerlo al baño maría, recordad lo dicho antes sobre separar el molde de la base de la cazuela.

Se dejan enfríar en el frigorífico.

Algo importante : el color amarillo fuerte de algunos quindim que se ven es debido al tipo de huevo empleado. Se obtiene sobretodo de gallinas criadas con maíz, así que es posible que el color no resulte tan fuerte como se espera. De hecho ocurre también con los quindim de restaurante pero entonces lo que hacen es añadir colorante amarillo artificial.

lunes, 18 de mayo de 2020

Galletas de canela


Todo el mundo conoce la canela por el sabor y olor que desprende. Muchos dulces y postres no serían lo mismo sin ella. No obstante un aspecto desconocido de la misma es que cuenta con notables efectos terapeúticos sobre determinados trastornos como son la hipertensión y la diabetes. No se trata de remedios sin base científica, si no de pruebas contrastadas que demuestran que la ingesta diaria de canela reduce la hipertensión disminuyendo así mismo la glucosa en sangre. Otro efecto positivo es que se trata de un relajante muscular que se puede utilizar para conciliar el sueño.

El hecho de que la canela no se emplee profusamente para combatir estas letales enfermedades - no olvidemos que la hipertensión y la diabetes provocan un número considerable de muertes al año - es debido a su asociación aparentemente indisoluble con los productos dulces y por tanto con el azúcar. No obstante la canela se puede usar en cualquier plato y contexto - la morcilla de Aranda lleva canela entre otros ingredientes, aparte de muchos otros platos dulces y salados - siendo también habitual hacer infusiones donde se mezcla con café o té a modo de relajante. Otra razón

Para obtener los beneficios de la canela es preciso tomar una cucharadita (5 gramos) de canela al día. Otra cosa más complicada es saber dónde podemos incorporarla sin que desentone, claro, pues la cantidad no es despreciable.

Si queréis conocer más acerca de las cualidades de la canela os paso el enlace de un trabajo de fin de grado presentado en la Facultad de Farmacia de la Complutense.

Al menos sabemos que con los dulces la canela nunca desentona y con las galletas, mucho menos.

INGREDIENTES

500 gramos de harina de repostería
200 gramos de azúcar
200 gramos de mantequilla
2 huevos
30 gramos de canela en polvo
2 cucharaditas (10 gramos, medio sobre) de levadura química (tipo Royal)
Azúcar y Canela en polvo extra para espolvorear por encima


Dejamos la mantequilla fuera del frigorífico al menos un par de horas antes para que se ponga blanda.  Mezclamos entonces con el azúcar y batimos hasta que resulte una especie de crema (si tenéis unas varillas eléctricas es el momento de emplearlas).

Agregamos los dos huevos batidos y la canela, mezclando a conciencia hasta que queda todo bien integrado.

Mezclamos la harina previamente tamizada con la levadura y luego la vamos poco a poco añadiendo a la crema que hemos obtenido anteriormente. Debemos obtener una masa que al final se deba amasar con las manos porque las varillas eléctricas o manuales ya no son eficaces. Si esto no ocurre, vamos añadiendo más harina poco a poco.

La masa obtenida la envolvemos en un papel film, colocándola en la parte baja del frigorífico (la más fría) para que tome aún más cuerpo. Con 1 hora debería ser suficiente.

Transcurrido el tiempo sacamos del frigorífico y sobre un papel de hornear extendemos la masa con un rodillo hasta obtener una lámina de 2 ó 3 milímetros de grosor. Cuando más fina sea la lámina más crujiente será la galleta pero hay un límite en que será demasiado fina y se romperá con mucha facilidad. Las galletas muy finas son exclusivas de la producción industrial que cuentan con hornos rápidos que sí pueden producirlas sin problemas.

Cortamos las galletas con la ayuda de un molde. Desprendemos el sobrante y horneamos a 180 grados durante 15 minutos. Hay que vigilar el horneado porque al ser tan delgadas pueden quemarse con facilidad y cada horno es un mundo, ya sabéis.

Extraemos, dejamos enfriar y espolvoreamos por encima con azúcar y canela. Aguantan mucho tiempo, de manera que se pueden hacer grandes cantidades y guardarlas en una caja hermética.

Yogur helado


Si queréis dar a vuestros hijos - o a vosotros mismos - un helado saludable la mejor opción es el helado de yogur endulzado con un edulcorante. El helado de yogur conserva las mismas propiedades que el yogur natural mientras que usando edulcorante natural salvaguardáis su salud al evitar la excesiva ingesta de azúcar. Es cierto que en esta receta también se añade nata para cocinar, pero sin ella se echaría bastante en falta el componente graso de todo helado. Si os preocupa este hecho, podéis sustituir la nata por leche entera que tiene mucha menos grasa.

Os voy a explicar la manera de hacer helado sin usar heladera. Como sabéis obtener helado de un producto lácteo consiste en adicionar aire y eliminar los cristales de hielo que se forman en el proceso de congelación. Para lo primero se bate el producto a conciencia mientras que para lo segundo el proceso es similar, solo que en lugar de añadir aire lo que se pretende es destruir los cristales que se vayan formando, por lo cual se debe ir haciendo durante el proceso en que el lácteo se va congelando.  

INGREDIENTES (para obtener algo más de 1Kg de helado) :


  • 750 gramos de yogur tipo griego natural sin edulcorante ni azúcar
  • 250 ml de nata para cocinar (18 % de materia grasa)
  • 15 gramos de stevia

Vamos a explicar en primer lugar cada uno de los ingredientes.

El yogur griego es igual que el yogur normal solo que se le retira totalmente el suero. Se puede comprar yogur griego en potes de hasta 1 Kg (Mercadona, Lidl) o bien hacerlo a partir de yogur normal.

Para hacer yogur griego a partir de uno normal necesitamos el mismo peso del tipo natural no edulcorado ni endulzado. Si son de tipo potecito - ración individual - el peso es de 120 gramos por cual necesitaréis alrededor de 6. Simplemente debéis hacer un par de agujeros pequeños en la tapa metalizada que los cubren y girarlos (lo mejor es emplear un vaso) para que saquen todo el suero que contienen. Es un proceso largo que puede tomar una hora o más. Una vez tenéis el yogur libre de líquido se debe batir con unas varillas durante un breve espacio de tiempo para aumentar la cremosidad.

Si contáis con un envase grande de yogur y lo queréis convertir en griego necesitaréis una gasa para filtrar el suero. Una vez eliminado todo el líquido aparente, se debe cerrar la gasa y apretar el yogur para que suelte todavía más líquido. De hecho esta es la manera en que tradicionalmente los griegos han obtenido su yogur.

Aunque claro, lo más fácil y rápido será siempre comprar yogur griego...

Respecto al edulcorante, la relación entre el azúcar y la stevia, para un mismo nivel de dulzor es de 1:10. Es decir, por cada 10 gramos de azucar necesitamos 1 gramo de stevia para igualar.  Como necesitamos 15 gramos de stevia, esto nos indica que si deseáramos hacer este helado con azúcar se necesitarían 150 gramos de azúcar. No hagáis mucho caso si al probar el yogur una vez introducido el edulcorante lo encontráis demasiado dulce, debe ser así. Cuanto más frío se consume un producto endulzado, más dulce debe ser ya que nuestra capacidad para notar dicho sabor se reduce con la temperatura.

Respecto a la nata, cabe decir que parte del atractivo de un helado lácteo es el componente graso del mismo. Con eso juegan los fabricantes de helados de tipo lácteo para atraer al público : si te dicen que han añadido muy poco azúcar para atraerte con un producto "saludable" lo más probable es que hayan tirado de grasas para compensar que sea menos sabroso. En cambio los fabricantes de helados de "hielo" solo pueden jugar con la cantidad de azúcar y desde luego no están dispuestos a reducirla porque perderían clientela. En lugar de eso enfocan sus productos hacia la población infantil ya que el sabor dulce es el que más atrae a ese segmento de la población (unido al colorido y al merchandise que le puedan añadir a un trozo de hielo azucarado, claro está).  Si el tema de la nata para cocinar lo veis excesivo, se puede emplear leche entera cuyo contenido en grasa es bastante menor.

REALIZACIÓN :

En primer lugar batimos - con varillas, varillas eléctricas, batidora de vaso etc - el yogur con la stevia y la nata. Si empleáis una batidora de vaso, que es lo mejor, utilizadla durante 10 minutos para meter todo el aire posible.

Vertéis el resultado en un recipiente rectangular metálico - se le suele llamar heladera - y lo cubrís con un film. Se introduce en el congelador donde se deberá mantener al menos durante 6 horas. Eso sí, cada hora se debe volver a sacar y batir con fuerza con objeto de romper los cristales de hielo. Dichos cristales son los que coesionan el hielo y le dan una tremenda dureza, pero es una característica que no nos interesa en nuestro helado. De hecho al cabo de la 6 horas, dándole una buena batida cada hora, el resultado deberá ser un helado esponjoso que se puede extraer con facilidad de la cubeta, cortar en rodajas o raspar con una cuchara de helados. Si no se puede hacer tal cosa es que algo no está bien.

Por cierto, las bacterias del yogur helado sobreviven de forma mayoritaria a una congelación de -18 grados centígrados. Así que tomar un helado de yogur es casi lo mismo que tomar un yogur convencional. Algo diferente ocurre con los helados que a veces encontráis en algunas lugares de restauración y que en realidad se trata de helados lácteos a los que se ha añadido el sabor "yogur" sin que por ello cuenten con la cantidad suficiente del mismo para heredar sus beneficios.

También es posible añadir sabor al helado de yogur empleando el saborizante que más os agrade : fruta, chocolate etc.

domingo, 17 de mayo de 2020

Pimientos de Piquillo rellenos de carne


Una receta típica de La Rioja pero que se realiza en toda España. Se puede finalizar de dos formas : en el horno o bien en sartén, cualquiera de las dos da un resultado excelente.

INGREDIENTES (4 personas) :

12 pimientos del piquillo
400 gramos de carne picada (ternera, cerdo, pollo o mixta)
Salsa bechamel (alrededor de medio vaso)
2 huevos
1 cebolla morada grande (o fresca)
Medio vaso de salsa de tomate frita (100 ml)
Medio vaso de caldo de carne (100 ml)
Harina de trigo
1 cucharadita de pimentón dulce
Nuez moscada
Pimienta negra molida
Sal
Aceite virgen extra de oliva

En primer lugar vamos a hacer el relleno.  En una sartén con una cucharada de aceite de oliva freímos la cebolla bien picada. Cuando empieza a transparentar añadimos la carne picada, salpimentamos y dejamos hacer durante unos 10 minutos sin dejar de remover. 

Mientras se hace la carne vamos a preparar la bechamel. Es una cantidad bastante pequeña, así que tardaremos menos de 10 minutos. En una cazuela a fuego medio vertemos una cucharada generosa de aceite de oliva  e incorporamos una cucharada rasa de harina de trigo. La trabajamos con una cuchara de madera hasta que queda bien frita, tomando un color marrón. Añadimos entonces medio vaso de leche y media cucharadita de nuez moscada. Removemos hasta que empieza a espesar. Cuando esto ocurre vertemos la bechamel en la carne picada que hemos preparado, mezclándola bien. Ya fuera del fuego añadimos la cucharadita de pimentón dulce, removiendo bien. No lo añadáis con la carne aún en el fuego porque podría quemarse y daría como resultado un sabor amargo.

La masa resultante la podemos meter en una manga pastelera de boquilla ancha para rellenar los pimientos o bien usar una cucharita para tal menester. Lo que tengáis más a mano.

A partir de aquí hay dos maneras de hacerlos. La primera es rebozados.

Rellenamos los pimientos. Una vez rellenos, los pasamos por harina de trigo y luego por huevo batido. Los freímos en aceite de oliva hasta que quedan dorados. Retiramos y reservamos.

En una cazuela a fuego medio medio mezclamos el caldo de carne y el tomate frito. Cuando está caliente añadimos los pimientos con cuidado y dejamos hacer 3 ó 4 minutos.

Si los queremos hacer al horno, una vez rebozados los llevamos a una fuente apropiada, vertemos por los lados la mezcla de caldo de carne y tomate frito (nunca por encima de los pimientos), y horneamos a 180 grados durante al menos 10 minutos.

Se sirven bien caliente acompañados de arroz hervido o espárragos verdes. Dan trabajo pero no son difíciles. Eso sí, el resultado es espectacular.

sábado, 16 de mayo de 2020

Espuma de Mar



La Espuma de Mar (o Escuma de Sitges) es un merengue al que se añaden almendras y se hornea a baja temperatura. Es típico de Sitges, una población costera cercana a Barcelona pero de acceso complicado hasta hace relativamente poco tiempo en que se abrieron unos túneles que la conectan con el norte. Actualmente vive sobretodo del turismo pero cuenta con un importante festival de cine, varios museos y una oferta lúdica nocturna que la hace muy atractiva.

La Espuma de Mar se vende en todas las confiterías de la población y su nombre se justifica por el aspecto que toma el merengue, similar a la espuma que corona el oleaje.

Vamos a hacer estos dulces empleando el merengue italiano que se diferencia del común en que emplea almíbar en lugar de azúcar.

INGREDIENTES :

250 gramos de almendra laminada
150 gramos de almendra granulada (crocante)
200 gramos de azúcar*
100 gramos de azúcar glas
50 gramos de harina de repostería
4 claras de huevo 
Limón
Sal
Opcional : piñones y pasas sin semillas para decorar en lugar de almendras fileteadas


* Para hacer merengue italiano es preciso que el peso del azúcar sea igual al peso de las claras. Así que se deben pesar las claras e igual con el azúcar. Por eso hemos indicado 200 gramos pero igual podría ser 160 gramos como 240 gramos, dependiendo de los huevos.

En primer lugar hemos de sacar los huevos del frigorífico para que estén a temperatura ambiente. Así será más fácil montar las claras.

Ahora vamos a preparar el almíbar a punto de hebra. Para ello en una cazuela a fuego medio-bajo incorporamos el azúcar y unos 70 ml de agua. Disolvemos sin dejar de remover hasta que al levantar la cuchara de madera se forma un hilo fino y persistente entre la superficie del almíbar y esta. Reservamos y dejamos a un lado hasta que temple.

Es el momento de montar las claras. Para ello vertemos en las claras 2 ó 3 gotas de zumo de limón, un pellizco de sal y batimos hasta que obtenemos un merengue fuerte, esto es, que al girar el bol las claras no caen. En ese momento añadimos el almíbar que habíamos hecho con cuidado, poco a poco y movimientos envolventes de arriba a abajo, y luego las almendras granuladas. Finalmente añadimos la harina de repostería bien tamizada, removiendo bien para que se mezcle de forma perfecta.

La masa resultante la dividimos en porciones del tamaño de la palma de la mano (unos 3 cm) y la colocamos sobre un papel de hornear. Colocad los montones de masa a una distancia suficiente. Sobre las masas espolvoreamos la almendra fileteada o los piñones y pasas, al gusto.

Precalentamos el horno a 120 grados e introducimos las Espumas durante unos 90 minutos, aunque se debe vigilar porque en cuanto estén doradas ya estarán hechas. El tiempo puede variar y mucho entre diferentes hornos. Lo que no debéis hacer es hornear a más de 120 grados ya que si lo hacéis demasiado caliente no quedarán crujientes. Esta es la gracia del merengue italiano, de hecho.

Una vez doradas se extraen, dejan enfríar y se espolvorean con azúcar glas si se desea.

Un merengue delicioso que repetiréis más de una vez.

viernes, 15 de mayo de 2020

Sugerencia de menús para este fin de semana

SÁBADO


Desayuno





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Almuerzo

Entrante



Plato Principal


Postre

Fruta del tiempo

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Cena

Plato único

(se recomienda acompañar la empanada con una ensalada)


Postre

Fruta del tiempo

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DOMINGO


Desayuno




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Almuerzo

Entrante



Plato principal



Postre




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Cena
Plato principal

Brecol


Postre

Fruta del tiempo


lunes, 11 de mayo de 2020

Tarta de cerezas


Estamos iniciando la temporada de cerezas y a pesar de los problemas que los agricultores van a tener para colocar su producto en los mercados por la situación actual tarde o temprano habrá suficiente oferta para poder dedicar esta deliciosa fruta a otros menesteres que el simple uso como fruta de mesa. Uno de ellos será la confección de las sabrosas tartas de cerezas, una de esas reposterías que solo con mirarlas te dan ganas de darle un bocado.

La tarta de cerezas sería mucho más popular si no fuera porque eliminar el hueso de la fruta es algo complejo. Lo ideal sería disponer de un pequeño utensilio que hace el trabajo y que se denomina "deshuesador de cerezas". Se trata de una especie de pequeña alicate que expulsa el hueso de la cereza haciendo un poco de presión. Es fácil de emplear pero se debe hacer cada cereza una a uno, lo que a menudo es algo pesado pero mucho menos que cualquier otra solución puramente manual. Vale unos 10 euros.



Solventado este pequeño problema mecánico, pasemos a ver una receta muy sencilla de impactante presencia.

INGREDIENTES :

Alrededor de 800 gramos de cerezas (contanto el peso de los huesos y rabos, es decir, enteras)
2 hojas de masa brisa, de la que no sube
150 gramos de azúcar (y un par de cucharadas más para espolvorear por encima)
1 limón
3 cucharadas de maizena
2 cucharadas de mantequilla
2 cucharadas de leche
1 chupito de licor (opcional)

En primer lugar es importante hacerse con un molde para hornear pasteles de unos 22 cm de diámetro por 2 ó 3 de alto. Se pueden encontrar de silicona y también de aluminio (tanto multiuso como de un solo uso). El primer tipo permitirá un desmolde rápido y poder usarlo bastantes veces, pero resultará más caro. Los otros permiten varios usos (los rígidos de aluminio) o uno solo, dependiendo del tipo, requiriendo engrasarlo a conciencia para facilitar el desmolde.

Tras retirar el hueso a las cerezas las vertemos en un bol con la maizena, el azúcar, el zumo del limón y la piel rallada del mismo. Dejamos que macere durante 1 hora aproximadamente. Si queremos podemos añadir un poco de licor, a ser posible kirsch (licor de cerezas) pero también puede ser aguardiente u orujo.

Mientra maceran las cerezas, pasamos a preparar la base y la "tapa" de la tarta. Para la base extendemos sobre el molde una de las hojas de pasta brisa y la subimos por los bordes, cortando el sobrante. Vertemos sobre ella las cerezas maceradas y por encima de todo la mantequilla fundida. Con la otra hoja de pasta - y lo que haya sobrado de la que hemos empleado en la base - hacemos un enrejado por encima. Es un detalle decorativo que la hace muy atractiva visualmente hablando pero si estamos faltos de tiempo bastará con extender la segunda hoja sobre la capa de cerezas y practicar algunos agujeros para que escape el vapor.

Finalmente pintamos la tapa o el enrejado superior con leche para que brille al hornearla y espolvoreamos un par de cucharadas de azúcar granulada blanca.

Precalentamos el horno a 220 grados e introducimos la tarta durante 15 minutos, para a continuación reducir a 190 grados hasta que la masa quede bien dorada y el relleno de cerezas burbujee. Esto puede tardar unos 40 minutos y es posible que la masa se dore en exceso antes de que el relleno esté hecho. Para evitar esto lo mejor es cubrir la tarta con papel de aluminio cuando creemos que ya ha alcanzado el tono deseado y seguir con el horneado hasta alcanzar por lo menos los 40 minutos estipulados.

Una vez la tarta se ha horneado, la extraemos y dejamos enfriar a temperatura ambiente al menos durante 4 horas para que el relleno se consolide. Se puede servir tibia, calentarla ligeramente al microondas o ponerla a la mesa del tiempo. Más raramente se lleva al frigorífico.

domingo, 10 de mayo de 2020

Pollo al curry con salsa de leche de coco


Si eres amante de la cocina oriental amarás esta receta y si no lo eres, también. El pollo es lo que tiene, que si te gusta te es igual cómo te lo sirvan.

INGREDIENTES (4 personas) :

600 gramos de carne de pollo (preferiblemente carne de los muslos) cortada en trozos pequeños

Para el marinado :

3 cucharadas de maizena o de harina de maíz
2 cucharadas de salsa de soja
2 cucharadas de vino blanco
1 cucharada de aceite vegetal (sésamo, canola, girasol, maíz etc)
1 cucharadita de jengibre molida

Para la salsa :

Una docena de seta shiitake (frescas o rehidratadas)
1 vaso de leche de coco (200 ml)
Medio vaso de vino blanco (100 ml)
2 dientes de ajo
2 cucharadas de salsa de soja
1 cucharadita de jengibre molida
1 cucharadita de azúcar
1 cucharadita de maizena
1 cucharadita de curry suave
1 limón
Sal
Pimienta negra


Observaréis que la salsa usa prácticamente los mismos ingredientes que el marinado, así que en realidad hay menos productos de los que parecen.

En primer lugar vamos a marinar el pollo. Es un marinado corto de media hora, así que no tenéis que planer la comida con demasiada antelación. 

En un bol vertemos todos los ingredientes que se indican para el marinado y los trozos de pollo, removiendo bien para que se empapen. Cuanto más pequeños hagáis los trozos de muslo, mejor. Dejamos reposar durante media hora. Si tenéis setas shiitake secas es el momento de rehidratarla metiéndolas en un bol con agua.

Transcurrido el tiempo de marinado vertemos el pollo en una sartén con una cucharada de aceite vegetal y salteamos hasta que queda ligeramente dorado. Retiramos y reservamos.

Ahora vamos a preparar la salsa.

En la misma sartén donde hemos frito el pollo a fuego medio agregamos las setas shiitake picadas finas y los dos dientes de ajo sin el germen verde igualmente picados muy finos. Dejamos hacer un par de minutos.

En el medio vaso de vino añadimos la salsa de soja, el jengibre molido, el azúcar, la maizena y el curry. Vertemos sobre el sofrito de shiitake y dejamos hacer hasta que se ha evaporado la mitad del líquido. Incorporamos entonces la leche de coco y llevamos a ebullición, removiendo de vez en cuando.

En ese momento añadimos el pollo, bajamos el fuego, añadimos el zumo del limón y dejamos hacer durante 5 minutos más o menos. Rectificamos de sal y pimienta un par de minutos antes de apagar el fuego.

Se sirve bien caliente acompañado de arroz hervido o de verduras al grill.

viernes, 8 de mayo de 2020

Pechugas Villeroy


¿Qué tienen en común las Pechugas Villeroy con los Medallones Excelsior, la Langosta Termidor, el Cóctel de Gambas, el Dulce Susana y el Melón con Jamón? Pues que se trata de recetas que fueron muy populares y que han ido desapareciendo hasta caer casi en el olvido. De algunas se abusó, como del Melón con Jamón y el Cóctel de Gambas, que no había celebración donde no te lo sirvieran hasta ser sinónimo de receta a la que aspiraba como mucho una choni poligonera el día de su boda, y otras  recetas murieron porque a pesar de no estar mal, se hacían fatal (caso de la Termidor y del Villeroy) y porque eran algo complicadas, que no difíciles.

De hecho que llamemos a esta receta "Pechugas Villeroy" ya es de por si motivo para chirriar los dientes. La receta original no se hacía con pechugas de pollo si no con foie que se rebozaba en una salsa velouté espesada con harina, nada de bechamel. Por tanto el "villeroy" sería una manera de rebozar, independientemente de si se trata de pechugas, verduras o foie.

La receta que os doy en efecto es de pechugas pero tal y como se debe hace con una salsa villeroy auténtica.

INGREDIENTES (4 personas) :

500 gramos de pechuga de pollo fileteada un poco gruesa (de medio centímetro de grosor cada una)
Sal
Pimienta negra
Aceite virgen extra de oliva

Para la salsa villeroy :

300 ml de caldo de pollo
50 gramos de mantequilla
50 gramos de harina de trigo
1 cucharada de aceite virgen extra de oliva
Sal

Para el rebozado final:

Harina de trigo
1 ó 2 huevos
Pan rallado
Aceite virgen extra de oliva

En primer lugar fileteamos las pechugas - si no lo están ya -  con un grosor mínimo de medio centímetro. Esto es importante. Las salpimentamos y pasamos brevemente por la sartén bien caliente con un poco de aceite de oliva, hasta que se doran ligeramente por fuera pero quedan crudas por dentro. Las retiramos y dejamos enfriar.

Ahora vamos a hacer la salsa villeroy. 

En una cazuela a fuego medio incorporamos la mantequilla y el aceite de oliva. Cuando la mantequilla funde agregamos la harina tamizada y la trabajamos con una cuchara de madera o unas varillas hasta que está bien integrada. Una vez la harina está tostada añadimos el caldo de pollo y removemos hasta que empiece a espesar. Añadimos entonces media cucharadita de sal y seguimos batiendo la salsa hasta que queda como unas papillas. Retiramos y reservamos, manteniéndola caliente.

Disponemos las pechugas en una bandeja o similar. Sobre uno de los lados - no como se suele hacer incorrectamente cuando la gente hunde por completo la pechuga en la salsa -  vertemos la villeroy hasta formar una capa. Seguidamente llevamos la bandeja al frigorífico para que se endurezca y no se desprenda con el rebozado final. La mantenemos al menos 1 hora.

Transcurrido el tiempo rebozamos las pechugas con cuidado primero en harina blanca de trigo, luego en huevo y finalmente en pan rallado. Disponemos un chorro generoso de aceite de oliva y freímos los filetes hasta que quedan bien dorados.

Y ya tenéis vuestras Pechugas Villeroy bien hechas, aunque de la misma manera se podría haber rebozado verdura, pavo, carne, lomo o lo que fuera.

martes, 5 de mayo de 2020

Haupia


¿Habéis cocinado alguna vez una receta de Hawaii? Pues aquí tenéis vuestra oportunidad porque la Haupia requiere solo tres ingredientes que son muy fáciles de encontrar estéis donde estéis, así que no necesitáis buscar ingredientes raros propios de latitudes muy, muy lejanas. Guarda similitud con la pannacotta y también con la leche frita, solo que no emplea gelatina como la primera ni se fríe como la segunda. En lugar de leche de vaca emplea leche de coco, que no hay que confundir con el agua de coco. El agua de coco es el líquido incoloro, con características muy similares al suero fisiológico y ligeramente laxante, que guarda la baya en el centro. La leche de coco tiene un aspecto similar a la leche de origen animal obteniéndose la misma al extruir la pulpa blanquecina del fruto. 

INGREDIENTES (4 personas) :

400 gramos de leche de coco (la podéis encontrar fácilmente en cualquier supermercado)
5 cucharadas rasas de maizena
5 cucharadas rasas de azúcar
150 ml de agua

Vertemos la leche de coco en una cazuela a fuego medio. Mientras calienta, en un bol mezclamos la maizena con el azúcar y a continuación añadimos el agua, batiendo con las varillas hasta que los ingredientes secos quedan bien disueltos.

Cuando la leche de coco empieza a hervir añadimos la mezcla de agua, maizena y azúcar, batiendo con las varillas hasta que la mezcla espese y se vea algo traslúcida.  Hasta que esto ocurra pueden transcurrir alrededor de 10 minutos. ¿Cuándo debemos dejar de batir? Cuando al pasar las varillas por el fondo se forme un "canal" que divida la masa en dos y tarde unos segundos en ocuparlo de nuevo.

Una vez ocurra esto vertemos en una fuente que tenga un tamaño suficiente para hacer que la masa tome un grosor de 1 centímetro, aproximadamente.  Puede ser cualquier tipo de fuente porque no va a ir al horno, aunque es preferible que sea de tipo rectangular.

Dejamos que la masa se enfríe a temperatura ambiente y luego la llevamos al frigorífico donde deberemos dejar que repose al menos 4 horas (o hasta el momento en que se note solidificada y con una textura gelatinosa). Cuando esto ocurre podemos darle la vuelta para desmoldar o bien cortarla directamente en cuadrados que es la manera en que se suele servir. También se puede dejar enfriar en moldes o copas individuales.

Con la haupia se hacen muchas barbaridades : se rellenan pasteles, se la asocia con chocolate o con mermeladas, pero si hacéis algo así se pierde el suave sabor del coco, así que lo mejor es hacer la receta tradicional (que es esta que os he descrito) para apreciarla mucho mejor.


Si os gusta el sabor del coco, además de los postres ligeros, dulces y refrescantes, la haupia os encantará.

lunes, 4 de mayo de 2020

Empanada de Manzana y Morcilla Matachana


Si al leer el título de esta receta habéis arrugado la nariz es que no sois leonés ni probablemente asturiano, donde han adoptado esta receta por cercanía geográfica y por lo magnífica que es. Primero cabe decir que la morcilla leonesa o matachana no es igual que el resto de morcillas que se realizan en España. La morcilla matachana se compone únicamente de sangre de cerdo y cebolla, más el añadido de algunas especias y sal, y no se come habitualmente - aunque puede hacerse - con la piel, si no que se vacía para extender el contenido sobre una tosta de pan a modo de tapa, para rellenar pimientos del piquillo, adornar un plato de pasta - e incluso pizza - y en general con los mismos usos que se daría a un paté de carne o ave. De hecho, aunque se encuentra con la clásica forma de "salchicha gorda, corta y abombada", tampoco es infrecuente que se venda en un tarro de cristal como los susodichos patés.

Por alguna razón, tal vez casual, resulta que el sabor de la matachana casa muy bien con la manzana y si es la de tipo Reineta, típica del Bierzo, mejor que mejor. Así una tapa bastante corriente es hacer una tosta de pan, untarla con matachana y ponerle manzana frita o cocida. Y la verdad es que queda muy bien.

Os voy a explicar varias maneras de hacer esta empanada tan particular.

INGREDIENTES (4 personas) :

4 ó 5 manzanas (a ser posible de la variedad Reineta)
2 hojas de pasta brisa (la que no sube)
2 ó 3 morcillas matachanas
2 huevos
Aceite virgen extra de oliva

Opcional : 200 ml de nata para cocinar (alrededor de un 18% de materia grasa)
                  200 gramos de queso de cabra tipo rulo
                  2 ó 3 rebanadas de pan (tipo baguette)

Como he dicho hay varias manera de hacer esta empanada. Se puede optar por hacer un relleno tradicional compuesto por manzana y matachana, otro fuerte de queso de cabra y morcilla o bien uno más suave formado solo por matachana, pan y nata. Si no queremos mezclar la manzana con la morcilla, podemos colocar la primera sobre la empanada y la segunda en el interior, evitando así que quien sienta aversión por estas mezclas de dulce y salado se vea forzado a comerlas : con apartar la manzana problema solucionado.

En un sartén con una cucharada de aceite de oliva cocinamos 2 ó 3 manzanas cortadas en cubos pequeños hasta que empiecen a ablandarse. Es el momento de añadir la carne de las morcillas, cocinándolas durante unos 5 minutos. Luego batimos los huevos y los añadimos (se cuajarán en el horno). Aquí tenemos el primer relleno posible que sería también el más tradicional. El resto de manzanas lo podemos utilizar para decorar por encima la empanada, como si fuera una tarta de manzanas tradicional, aunque para este tipo de empanadas no se suele hacer.

Otro relleno posible prescinde de la manzana para pasar a cocinar la carne de las morcillas en un poco de aceite de oliva. Una vez dispuesto sobre la pasta brisa rallamos por encima el queso de rulo de cabra y batiendo los huevos los añadimos. La manzana se utiliza para decorar la superficie de la empanada y por tanto solo se emplean 2 ó 3 a lo sumo. El resultado es una empanada de sabor muy fuerte.

Un relleno más suave se obtiene calentando la nata y retirándola del fuego antes de que hierva. Añadimos entoces las rodajas de pan, las deshacemos con un tenedor, y luego incorporamos la carne de las morcillas y los dos huevos batidos. El pan dará cuerpo y el sabor será más ténue por la nata. De nuevo las manzanas se disponen encima de la empanada.

Ahora debemos disponer de un molde redondo de unos 22 cm de diámetro y 2 ó 3 cm de altura, el típico de pastel o empanada. Sobre dicha base colocamos una de las hojas de pasta brisa y la extendemos bien, sin estirarla, hasta que sobresalga por encima del borde del molde.

Vertemos sobre la base el relleno que deseemos (en este caso hemos hecho el relleno típico de manzana y matachana) mezclados con los dos huevos batidos. Se añade un poco de sal (conviene probar la mezcla antes de mezclar los huevos para ajustar el sabor) y si se quiere pimienta molida.

Cortamos un redondel de pasta brisa para cubrir lo anterior y lo cerramos bien por los bordes. Pinchamos la tapa con un tenedor para que no se rompa en el horno. Se puede pintar para que se dore con un poco de yema de huevo.

Precalentamos el horno a 180 grados y horneamos durante 30 minutos o hasta que está visiblemente dorada.  Se sirve bien caliente.

Ya veréis que por muy extraña que os parezca esta receta la repetiréis a menudo, es de las que enganchan.

sábado, 2 de mayo de 2020

Calamares rebozados en salsa de cerveza (perfecta para alérgicos al huevo)


El rebozado en cerveza no es muy habitual por estos lares pero en los países anglosajones la cultura cervecera se extiende más allá de la simple ingesta de las clásicas pintas. La cerveza se utiliza para cocinar y diversos subproductos de la misma, como la levadura, se emplea incluso para untar tostadas del pan al modo en que se hace con la mantequilla y la mermelada. La cerveza es interesante por cuanto aporta sabor, gas (importante para "inflar" rebozados y panes) y una vez se evapora el escaso alcohol que porta, prácticamente cero calorías.

Pero si hay algo que se aprecia de su uso, sobretodo en rebozados, es que no se precisa utilizar huevo, lo cual es interesante sobretodo para las personas alérgicas al mismo.

INGREDIENTES (4 personas) :

Alrededor de medio kilo de calamar, pota o similar, cortado en tiras o anillas.
5 cucharadas de harina de trigo blanca*
5 cucharadas de maizena*
70 ml de agua con gas (1/3 de vaso) y si no tenéis pues agua normal
70 ml de cerveza negra (1/3 de vaso) y si no tenéis negra, una rubia con cuerpo
1 cucharadita de levadura química (del tipo Royal)*
Media cucharadita de sal

* Las cucharadas son rasas.

En primer lugar vamos a hacer la salsa para rebozar las anillas de calamar. Para ello utilizamos un bol grande y vertemos 2 cucharadas de harina (solo dos), las 5 de maizena y la cucharadita de levadura y la de sal. Mezclamos con las varillas.

Añadimos entonces la cerveza poco a poco y el agua con gas (o sin ella), sin dejar de batir con las varillas hasta obtener una masa homogénea. Se deja reposar en el frigorífico durante 1 hora aproximadamente.

Transcurrido el tiempo vamos a proceder a secar las anillas de calamar usando papel absorbente de cocina. Una vez seco al tacto,  se deben sazonar con un poco de sal.  Pasamos las anillas por el resto de harina blanca y finalmente las sumergimos en el rebozado hecho con cerveza, que queden bien cubiertas.

Ahora cogemos las anillas y las retiramos del bol para escurrir el exceso de rebozado. Inmediatamente las colocamos en el cestillo de la freidora y las dejamos hacer, volteándolos ocasionalmente si fuera necesario, durante unos 2 ó 3 minutos o hasta que se muestren crujientes y doradas. Si tenéis una freidora con control de temperatura fijad la misma a 170 grados.

Una vez fritas las anillas los sacamos colocando en una rejilla para que escurran y luego sobre papel absorbente. No deben quedar aceitosas.

Obtendréis un calamar crujiente y sabroso, nada aceitoso, y ya veréis que nadie echa de menos el huevo.

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