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sábado, 1 de mayo de 2021

Ñoqui a la Sorrentina


Sorrento es un municipio de la Campania próximo a Nápoles que, entre otros legados y personajes ilustres, ha dado a la gastronomía italiana esta popular receta. Hay dos maneras de preparar este plato : haciendo los gnocchi vosotros mismos o bien comprándolos ya hechos. Si no os sobra el tiempo podéis comprar los gnocchi pero si os gusta experimentar veréis que es muy sencillo confeccionarlos usando patata y harina. A pesar de que se realizan con patata, los gnocchi se consideran pasta y tiene el mismo uso que la misma.

INGREDIENTES (4 personas) :

Para realizar los gnocchi :

  • 1 Kg de patatas
  • 300 gramos de harina de sémola dura (la que se emplea
  • para hacer pasta)
  • Sal

Resto de ingredientes :

  • 500 gramos de tomate triturado
  • 5 hojas frescas de albahaca
  • 1 diente de ajo
  • Sal
  • Aceite virgen extra de oliva
  • 300 gramos de mozzarella
  • 50 gramos de queso parmesano

Si optas por preparar los gnocchi, en primer lugar hervimos con la piel las patatas hasta que estén blandas. Suele tardar entre 30 y 40 minutos. Comprobad que están blandas clavando un tenedor. 

Mientras las patatas cuecen vamos a preparar la salsa de tomate. En una sartén vertemos un poco de aceite y freímos el diente de ajo. Cuando se dora lo retiramos, vertiendo a continuación el tomate triturado sin piel ni semillas. Incorporamos las hojas de albahaca y media cucharadita de sal y dejamos hacer durante media hora.

Cuando las patatas ya están cocidas retiramos la piel y las trituramos con el pasapurés. Pasamos la harina por el cedazo para evitar grumos y la mezclamos con la pulpa de patata, media cucharadita de sal y el huevo. Amasamos bien hasta que obtenemos un masa homogénea. En ese momento confeccionamos un hilo grueso de medio centímetro de grosor y lo cortamos en trozos pequeños de 1 ó 2 centímetros de longitud. 

Ahora debemos hervir los gnocchi porque la harina sigue cruda. Para evitar que esto ocurra los vertemos en una cazuela con agua que haya recién hervido pero sin que haga burbujas. Los dejamos 2 ó 3 minutos vigilando que no se deshagan. 

En un recipiente que pueda ir al horno pintamos el fondo con un poco de salsa de tomate. A continuación incorporamos los gnochi, otra capa de salsa, la mozarella cortada a trozos y un poco de parmesano, y de nuevo salsa-gnocchi-queso , finalizando siempre con el queso. Precalentamos el horno a 220 grados centígrados en modo grill y mantenemos hasta que la superficie queda bien dorada. Se sirven siempre muy calientes.


lunes, 19 de abril de 2021

"Churrasic Park" ya disponible

 CHURRASIC PARK



Por fin disponible el libro que te hará creer que el Apocalipsis ya ha empezado. Disponible de momento en Amazon, ya veremos cuando se den cuenta. 566 páginas redactadas con media neurona.

viernes, 5 de marzo de 2021

Kalter Hund


Este pastel es probablemente de procedencia holandesa aunque es tan popular en Alemania que no consignarlo  dejaría este apartado del libro un tanto incompleto.

El extraño nombre que posee alude al frío que se necesita para fraguarlo y a un error en la traducción. "Hund" en alemán no solo significa perro, también vagoneta. Dada la forma que toma el pastel tras pasar la noche en el molde rectangular está bastante claro que alude a una vagoneta y no a un perro. 

Se realiza alternando capas de galletas con crema de chocolate, sin usar horno (los dulces que no lo necesitan suelen hacerse muy populares). Para el fraguado basta usar el frigorífico.

INGREDIENTES :

150 gramos de chocolate de cobertura

150 gramos de chocolate con leche o con el tanto por ciento de pureza que deseemos (al gusto)

125 gramos de galletas*

80 gramos de manteca de coco**

100 ml de nata para cocinar (18% MG) o bien para montar (35% MG)

20 gramos de azúcar vainillado

* Las galletas que se emplean en Alemania son ricas en mantequilla, con forma rectangular. Pueden encontrarse en España en cualquier supermercado, a veces como galletas belgas o de mantequilla

** La manteca de coco es un ingrediente habitual de la respostería centroeuropea. Se puede conseguir en nuestro país pero en tiendas especializadas o grandes superficies.  No es un problema porque se puede crear manteca de coco simplemente triturando virutas o coco rallado. Tras triturar el coco queda con la consistencia de una crema gracias a los aceites que se desprenden en el proceso.

En primer lugar troceamos el chocolate de cobertura y el que hayamos elegido para complementar el sabor del mismo. Si os gusta el cacao fuerte, elegid al 70 u 80%. Si en cambio lo preferís suave, uno que sea mezcla de cacao y leche.

Incorporamos el chocolate en una cazuela a fuego muy bajo junto a la manteca de coco y la nata para cocinar (o para montar, si no os importa el exceso de grasa). A continuación se añade el azúcar vainillado, removiendo bien.

Para hacer 80 gramos de manteca de coco, si no la habéis podido conseguir en vuestro comercio habitual, debéis de triturar al menos 150 gramos de coco rallado o en escamas. Emplead para ello una trituradora potente que pueda reducir el tamaño de la ralladura al mínimo. Este proceso permitirá la liberación de los aceites propios consiguiendo una especie de crema.

Debéis disponer de un molde rectangular de silicona o metálico de los que se emplean para hacer pan de molde. Debe ser de unos 20 cm de largo por 10 de ancho.

Lo primero que hay que hacer es con una brocha pintar el interior del molde con mantequilla derretida. Da igual que el molde sea de silicona, ya su efectividad es casi igual a los de metal si no se emplea el calor, como es el caso.

A continuación se debe forrar con una bolsa de plástico de las que se emplean para congelados o bien con papel para hornear, aunque es más efectiva la primera. Debemos asegurarnos que queda bien pegada a las paredes internas del molde y que tirando de los extremos de la misma saldrá el pastel sin problemas.

Empezamos entonces a colocar las galletas en el fondo del molde, directamente sobre el plástico. Deben cubrir bien la superficie y si es necesario, romper algunas para que no quede ningún hueco grande.

A continuación cubrimos la capa de galletas con la crema de chocolate. Seguidamente otra capa de galletas y así sucesivamente hasta que finalizamos las mismas o bien queda 1 centímetro para alcanzar el borde del molde. En ese momento cubrimos con el resto de la crema de chocolate aunque el grosor sea muy superior al que hemos empleado con las capas intermedias. Esto es, cuando giremos el pastel la base será una capa de chocolate grueso y la parte superior, de galletas.

Ahora debemos dejarlo reposar en el frigorífico al menos unas 6 horas, así que lo mejor es dejarlo toda la noche.

Al día siguiente con un cuchillo separamos el plástico de las paredes internas del molde y con sumo cuidado damos la vuelta (lo mejor es emplear una tabla de picar, una bandeja o un plato grande) de manera que el pastel se desprenda sin romperse. Es el momento de retirar el plástico para dejar la "vagoneta" a la vista.

Siempre se sirve cortado en rodajas que el comensal pinzará de la fuente.


Extraído del libro "Recetas alemanas esenciales"

viernes, 26 de febrero de 2021

Fricasé de pollo


La técnica del fricasé consiste en saltear o cocer carne blanca - pollo, cerdo, conejo o ternera blanca - para añadirle verduras y luego espesarla con harina o nata. El resultado es un estofado realizado en una salsa blanca.

Es una forma original de preparar un tipo de carne que no siempre se presta bien al estofado.

INGREDIENTES (4 personas)

  • 1 pollo de al menos 1.5 Kg
  • 300 gramos de zanahorias
  • 300 gramos de champiñones
  • 300 gramos de espárragos blancos frescos (se pueden usar espárragos blancos en conserva si no hay de los primeros)
  • 50 gramos de guisantes
  • 1 puerro
  • 150 ml de vino blanco
  • 100 ml de nata para cocinar (18% MG)
  • 3 cucharadas de mantequilla sin sal
  • 3 cucharadas de harina de trigo
  • 1 hoja de laurel
  • 2 clavos de olor
  • 5 ó 6 granos de pimienta
  • Sal
  • Pimienta negra

Evisceramos y limpiamos bien el pollo por dentro y por fuera. Lo colocamos en una cacerola grande cubriéndolo de agua fría. Incorporamos la hoja de laurel, los clavos de olor, los granos de pimienta y una cucharadita de sal.

Llevamos a ebullición para luego bajar el fuego a medio-bajo, manteniéndolo durante una hora y media. Si se forma espuma la vamos retirando con la espumadera.

Transcurrido el tiempo comprobamos si el pollo está blando. Si la carne se desprende con facilidad podemos apagar el fuego y sacar el pollo, reservando el caldo. Dejamos que la carne se enfríe un poco y procedemos a desprenderla del hueso, cortándola en cubos no muy grandes. La piel se debe retirar, no se utiliza. Reservamos.

Cortamos las zanahorias, los champiñones frescos, el puerro y los espárragos en trozos no demasiado pequeños y los incorporamos a la cazuela donde hemos cocido el pollo junto a los guisantes.

Llevamos a ebullición hasta que las verduras se ablandan (entre 8 y 10 minutos). Retiramos y reservamos.

En una cazuela a fuego medio incorporamos la mantequilla. Añadimos la harina tamizada y la freímos hasta que se tuesta. En ese momento incorporamos el vino. Cuando reduce a la mitad incoporamos solo 1 litro del caldo donde hemos cocido primero el pollo y luego las verduras (es importante colar el caldo, no debe caer ninguna especia o saborizante).  Añadimos entonces la carne del pollo y las verduras y dejamos hacer hasta que espesa.

Reducimos el fuego y añadimos la nata. Dejamos hacer 5 minutos - evitando que hierva puesto que de hacerlo la nata se cortaría -. Salpimentamos y listo para servir, habitualmente acompañado de arroz cocido.

domingo, 21 de febrero de 2021

Recetas alemanas esenciales, nuevo libro de "Media Hora para Cocinar"

 


Lanzamos un nuevo libro en formato electrónico, "Recetas alemanas esenciales", recogiendo las mejores recetas de sopas, guisos, asados, postres, panes y bebidas de la cocina alemana. Más de 600 páginas donde además se repasan usos y costumbres de los alemanes relacionados con la comida, los productos típicos de la zona incluyendo una pequeña guía de las maravillas naturales y arquitectónicas del país, a modo de breve guía turística.




Todas las recetas están explicadas en detalle, con productos sustitutivos españoles cuando los originales alemanes es posible que no sean fáciles de encontrar. Incluye fotografías para cada una de las recetas.





lunes, 8 de febrero de 2021

Pretzels


Los bretzel o pretzel son muy conocidos en todo el Mundo aunque no siempre se trata de la receta original. 

En general hay dos tipos de bretzel : unos que son en realidad unas galletas y por tanto  de textura dura y otros que son panes de textura blanda, con un tamaño considerablemente mayor.  En cualquier caso todos los tipos comparten la misma forma que los ha hecho famosos.

En Alemania son muy populares aunque es en Baviera donde son omnipresentes. Aunque es posible que caiga en la exageración, en dicho estado acompañan cualquier comida informal con un bretzel, desde una salchicha blanca hasta el famoso obatzda.

El origen del bretzel es objeto de discusión pero es probable que proceda de un pan romano que se realizaba en los monasterios bávaros en festividades especiales. 

Aparte de la forma -  existen otros panes que tienen también forma extraña - la manera de prepararlos es curiosa. Antes de hornearlos se pasan brevemente por una disolución de agua hirviendo con bicarbonato. De hecho antiguamente se hervían durante un minuto en una solución alcalina que se obtenía gracias a la acción de la lejía culinaria. Esta operación permite que el bretzel adquiera un horneado profundo, regular e intesos y además favorece el sabor. En caso de no hacer este "blanqueado" previo se notaría tanto en el resultado estético como en el gustativo. Desde luego a nivel doméstico no se recomienda usar agentes alcalinos, siendo más que suficiente emplear bicarbonato sódico.

INGREDIENTES :

500 gramos de harina de trigo blanca

300 ml de leche (una vaso y medio)

50 gramos de mantequilla sin sal

20 gramos de levadura fresca

3 cucharadas de bicarbonato sódico

1 cucharadita de azúcar

1 cucharadita de sal

Sal gruesa

Primero calentamos la leche hasta que esté tibia - bastan unos segundos en el microondas -. Añadimos la cucharadita de azúcar y la levadura desmenuzada. Dejamos en un lugar oscuro y sin corrientes de aire, que no esté demasiado frío. Dejamos reposar 30 minutos.

En un bol grande vertemos la harina, la leche con la levadura, la cucharadita de sal y la mantequilla fundida. Mezclamos bien y amasamos para obtener una masa homogénea. Cubrimos el bol con un paño, lo colocamos en un lugar sin mucha luz y que tenga una buena temperatura ambiente. Al cabo de media hora debe haber doblado el volumen.

Una vez ha doblado el tamaño se vuelca en una superficie plana y grande cubierta de harina y con el rodillo se le da una forma aplanada para luego convertirla en un cilindro de unos dos dedos de ancho.

Cortamos de dicho cilindro otros más pequeños de unos 30 cm de largo. Con las cantidades indicadas se deberían obtener unos 15 cilindros.

Trabajamos un poco cada cilindro de manera que quede grueso en el centro y fino por los extremos. Ahora les damos la forma típica de los bretzels.

Dejamos reposar 20 minutos a temperatura ambiente y luego 1 hora en el refrigerador.

Hervimos 1 litro de agua con 3 cucharadas de bicarbonato y en esta disolución bañamos uno a uno los bretzel durante 30 segundos. Lo mejor es emplear una espumadera, esto es, recogerlos con la misma, introducirlos sin desprenderlos en el agua y luego sacarlos de la misma forma. Es recomendable que el agua no burbujee en exceso.

Dejamos escurrir, espolvoreamos con sal gruesa y colocamos directamente sobre la bandeja del horno. Atención : se meten CON EL HORNO EN FRÍO y se sube la temperatura a 220 grados.  Se deben retirar cuando estos panes estén bien dorados. Los primeros - porque no es posible que podáis entrarlos todos a la vez, aunque sería lo ideal - pueden tardar bastante, aunque a partir de los mismos con unos 20 minutos debería ser más que suficiente. Es cuestión de paciencia e ir mirando continuamente, ya sabéis que cada horno es un mundo. 

Y ya están listos para comer, templados o fríos, al gusto.

miércoles, 3 de febrero de 2021

Siempre dulce por San Valentín


Decía un antiguo filósofo griego que el primer humano era a la vez hombre y mujer. Los dioses lo castigaron separando ambas mitades que desde entonces se buscan de manera incesante para volver a ser la unidad primigenia. A esa búsqueda, a esa necesidad irrefrenable de encontrar a tu otra mitad, el filósofo la llamó "amor". Seguimos llamando a quien amamos nuestra media naranja y es curioso que conectemos la comida con el amor porque hay pocos sentimientos que justo al aparecer sean tan capaces por si solos de cerrarnos el estómago en banda. ¡A ver quién come cuando él o ella no entiende nuestros mensajes tan poco subliminales! Pero que cuando el amor llega porque eres correspondido la vida toma un sabor especial que todos identificamos. Los enamorados viven momentos dulces y no momentos salados. Ni agrios, a pesar de las medias naranjas. Pensad en ello. Enviamos bombones y caramelos, hacemos pasteles y postres para San Valentín, no regalamos caviar ni champagne

En San Valentín seguramente invitaremos o nos dejaremos invitar a una cena y si hay algo a declarar lo haremos a los postres que siempre son la feliz rúbrica de una comida perfecta. Todavía no se ha visto una película de Hollywood que esconda un anillo de compromiso en la carne asada o el cóctel de marisco, pero hay ejemplos mil en que se oculta a modo de sorpresa en una tarta o un postre. Y si todo sale bien, avatares aparte, te marchas de Luna de Miel.


La asociación entre lo dulce y lo romántico no es fruto de la casualidad. El año 2014 unos científicos publicaron un "paper" donde explicaban el por qué de la dulce relación. Que un artículo científico trate de explicar la razón de llamar a tu pareja con términos que aluden a su dulzor merece atención. Vosotros mismos podéis leerlo aquí. Si no domináis el inglés o no tenéis tiempo de revisar las 17 páginas del estudio, en breve viene a decir que las percepciones que tenemos de nuestras citas dependen de los estímulos sensoriales que estemos disfrutando - o no - en ese momento. Así a algunos sujetos que participaban en el estudio se les dio galletas dulces y a otros patatas fritas saladas. Supongo que habéis intuido que el interés romántico hacia posibles parejas era más fuerte entre el grupo que había recibido un estímulo dulce. Eso explica que dar el anillo cuando ella come macarons tenga más posibilidades de recibir un sí que pretender lo mismo mientras come un entrante salado.

En Lisboa es costumbre que los enamorados coman juntos - a la "limón" solemos decir -  Pastéis de Belem en la tienda que los creó porque dicen que al hacerlo de esta manera compartirán amor eterno, provocando todo sea dicho una tremenda desazón entre los abogados portugueses especializados en divorcios que tienen una especial inquina a la calle Belem. En Alemania se regalan galletas de jengibre con forma de corazón. En Jumilla, España, se regalan por San Valentín los Rollos del Amor, una antigua receta árabe de unas rosquillas que no salen perfectas porque dicen que el amor no lo es pero siempre debe dejar al final un regusto dulce para que merezca la pena haberlo vivido. En Anatolia, donde las relaciones entre los prometidos se suelen formalizar a través de las familias de ambos, es costumbre acudir a las casas con bandejas de dulces Báklava empapados en almíbar para facilitar que accedan a dar la mano de la hija.


Pero también el desamor - y de eso no habla nada el estudio antes mencionado - debe tener algo que ver con el dulce. Muchos y muchas ahogan los desengaños y las roturas de relaciones en potes gigantes de helado o devorando, uno a uno, los bombones de una caja que por una vez te has debido comprar y regalarte a ti mismo. Incluso el dulce está presente en grandes tragedias amorosas y se regala entre amantes de la actualidad como si la historia no fuera con ellos. Véase si no los "Besos de Julieta y Romeo", tan tradicionales en Verona (Italia) o los "Suspiros de Amante", un pastelillo que recuerda una trágica historia de amor ocurrida en la ciudad española de Teruel durante la Edad Media que no tiene nada que envidiar a los personajes del drama de Shakespeare.

Sea por razones científicas o porque sí, el amor es dulce y las recetas de postres a realizar en San Valentín pueden servir para obtener aquello que deseas o quieres ofrecer a quien amas. Y recuerda, si vas a pedir algo ¡que sea siempre a los postres!

domingo, 24 de enero de 2021

El Hambre

El mes de enero siempre ha sido duro por muchas razones. Una de ellas tiene que ver con el sufrimiento de ver que los kilos ganados con los excesos alimentarios navideños no desaparecían con la misma rapidez con que habían sido ganados. Tampoco es un problema de un mes concreto. Luego viene la operación bikini, o la vuelta de las vacaciones, o una festividad que se celebra a la mesa. Es como si el ser humano siempre tuviera, por defecto o por exceso, un problema con la comida.

Vamos a explicar un poco los mecanismos del hambre desde un punto de vista fisiológico. El aspecto psicológico, lo que sería el hambre emocional, es un tema mucho más complejo y siempre es preferible consultar con un especialista o acudir a páginas especializadas para informarse.

Comemos por una respuesta a la demanda de nuestro cuerpo para que cubramos sus necesidades. Esta demanda la podemos llamar "hambre" aunque culturalmente tendemos a utilizar esta palabra en situaciones límites o cuando queremos exagerar una necesidad de alimentarnos que en realidad no es perentoria. Necesitamos comer para mantener en funcionamiento nuestro cuerpo. Las necesidades básicas consisten en que todos nuestros órganos funcionen. El ser humano es incapaz, al contrario de lo que ocurre con otros animales, de entrar en letargo o modular su temperatura corporal para disminuir el gasto energético. A lo sumo puede caminar en lugar de correr. O sentarnos y hasta dormitar. Aún así no podemos pasar demasiado tiempo sin ingerir alimentos, siquiera por el hecho de estar durmiendo. La razón es que nuestro cuerpo funciona constantemente y para que esto ocurra necesita nutrientes que solo le llegan del exterior. Esto se mide por el índice de metabolismo basal que calcula cuántas calorías necesitamos para mantener las funciones básicas de nuestro organismo. En estado de reposo hay una fuerte similitud entre todos los individuos siempre que sean del mismo tamaño y sexo. Las diferencia empiezan a aparecer según la actividad física que se realice. Un individuo con un trabajo muy físico puede necesitar ingerir hasta el doble de calorías que otro que tenga una vida más sedentaria.

Hasta hace relativamente poco tiempo se desconocía con exactitud el mecanismo del hambre. En principio éste se activa cuando la glucosa en sangre desciende. Cuando nuestro cuerpo necesita nutrientes se libera un neurotransmisor denominado "neuropéptido Y" que se encarga de difundir por el cerebro un mensaje esencial : es hora de alimentarse. En la sangre se encuentra la hormona ghrelina, habitualmente conocida como hormona del hambre. Cuando tenemos hambre aumenta la cantidad de esta hormona - segregada fundamentalmente por el estómago - y cuando hemos terminado la ingesta, disminuye rápidamente.


Cuando tenemos la necesidad de comer se activa la producción de ghrelina y se dispara la acción del neuropétido Y. El cerebro, estimulado por esta actividad, nos genera la necesidad de consumir productos que aporten glucosa, que es su alimento principal. Por la noche, cuando dormimos, nuestro cuerpo continúa consumiendo energía por lo que se dispara de nuevo la ghrelina y la acción del NPY. Esto hace que al despertar tengamos hambre y necesitemos el desayuno, un acto fundamental de nuestra alimentación diaria que muchos obvian de forma muy equivocada.

En 1994 se descubrió una nueva hormona a la que se denominó leptina. Los niveles de leptina aumentaban tras la ingesta de comida favoreciendo la actuación de los péptido anoréxicos - aquellos que inhiben el hambre - . También se descubrió que cuando los adipocitos - células que almacenan grasa - pierden parte de esta grasa bajan la acción de la leptina favoreciendo que el individuo ingiera alimentos.  En resumen , que un individuo "normal" antes de comer tiene valores altos de ghrelina y bajos de leptina y a la inversa cuando se ha alimentado.

Para complicar aún más las cosas existe otra hormona , llamada CCK o colecistoquinina que se genera en el intestino y que afecta el apetito del individuo de forma parecida a las anteriores : cuando estamos llenos, dispara la acción de los transmisores neuronales que indican al cerebro que estamos saciados. Esta hormona está siendo estudiada a fondo porque existe la posibilidad que esté relacionada con diversos desórdenes alimentarios. Así aquellos que padecen bulimia - ingesta rápida y masiva de alimentos - tendrían bajos niveles de CCK - mientras que los anoréxicos - incapacidad para alimentarse, sensación inmediata de saciedad - generarían grandes cantidades de CCK con apenas la ingesta de unas pocas cucharadas de alimento. 

Se cree además que la generación de CCK puede verse afectada por el estado anímico del individuo y eso explicaría que la depresión genere anorexia (o que tal vez la anorexia sea una forma de depresión).

Así que en el hambre juegan un papel importante, que se sepa de momento, la ghrelina, la leptina, la CCK y la serotonina (un neurotransmisor también involucrado en el sueño, la sexualidad, el temperamento...). Decimos de momento porque las investigaciones continúan y a día de hoy muchas siguen activas.


Podría pensarse que sería fácil modificar los niveles de hormonas y neurotransmisores para conseguir que las personas siguieran dietas sin esfuerzo o incluso solucionar diversos desórdenes alimentarios. Nada más lejos de la realidad. Las hormonas descritas no sólo intervienen en los impulsos alimentarios, sino que están relacionadas con otros muchos procesos biológicos que perjudicaríamos de forma directa.  Por ejemplo, la ciproheptadina se emplea para estimular el apetito inhibiendo la acción de la serotonina. Pero la serotonina también nos mantiene despiertos, por lo que un desagradable efecto secundario de administrar ciproheptadina es que el individuo anoréxico en efecto pasa a tener apetito a costa de pasar el día  somnoliento.

Se sabe que la actividad hormonal que regula el apetito es controlada, al menos en parte, por el estómago y el tracto digestivo. Por regla general cuando la bolsa del estómago está llena se debería enviar al cerebro la orden de que parar la ingesta de comida. Esta señal de stop tardará más en aparecer si el estómago es grande. Aproximadamente cada 6 meses el estómago se renueva casi por completo. Al contener ácido clorhídrico, necesario para "desmenuzar" los alimentos, la presión química que padece es severa y necesita renovarse por completo para poder soportarla en condiciones. También se sabe que si hemos comido de forma copiosa el estómago se renueva con un tamaño mayor del que poseía anteriormente, con lo que tardará más tiempo en llenarse y por tanto enviará también con retraso la order de stop al cerebro. Así que si comemos en abundancia no solo nos estamos perjudicando en el presente, sino que también estamos modificando nuestro listón de saciedad en un futuro no muy lejano. En resumen, deberemos comer más para sentir idéntico nivel de saciedad. También se sabe que en algunos individuos este mecanismo no funciona. Viven para comer y no saben muy bien el por qué. 

La leptina es la razón por la cual aquellas personas aquejadas de obesidad mórbida suelen pasar un proceso quirúrgico que consiste en introducir un balón gástrico o bien una reducción directa de estómago. La explicación es sencilla : si el volumen del balón gástrico ocupa gran parte del estómago, la saciedad se presentará antes gracias a esta hormona y el cerebro ordenará que dejemos de alimentarnos.

Mucha gente que comete excesos durante la Navidad trata de paliar los mismos en Enero de diversas formas. Una de ellas consiste en someterse a dietas estrictas. Algunas que están de moda implican largos periodos de ayuno. No hace falta decir que las auto-dietas, sin planificación nutricional o psicológica, pueden ser tremendamente perjudiciales. Someterse a bajos niveles de ingesta de calorías provoca desajustes en los niveles de glucosa en sangre y carencias nutricionales, lo que a corto y medio plazo puede perjudicar nuestro rendimiento y salud en general. El ayuno prolongado, por la misma razón, debería descartarse por su enorme peligrosidad.


Otros prefieren acudir a gimnasios o correr unos kilómetros diarios. Con el ejercicio físico se consigue que muchas de las calorías se destinen a los músculos implicados en la actividad extra que desarrollemos e incluso que debamos echar mano de las reservas, con lo que al final se consigue adelgazar.

Una dieta controlada, vigilada por profesionales, además del ejercicio físico, pueden ser armas muy eficaces para bajar kilos pero conviene indicar que de nada sirven si una vez conseguida la meta se abandona la alimentación sana y además se vuelve a una vida sedentaria. Ahora se sabe que el cuerpo humano guarda memoria del peso que por haberlo sido durante mucho tiempo considera "normal". Así, cuando abandonemos las buenas costumbres alimenticias o de ejercicio físico, tenderemos a volver a la situación anterior. Si además hemos cometido algún exceso, incluso podemos subir de peso por encima de lo que una vez consideramos el límite admisible. Es lo que se llama efecto rebote que no solo tiene efectos nocivos para nuestra salud, sino también provoca problemas psicológicos dada la aparente inutilidad de emprender cualquier esfuerzo relacionado con la alimentación.

Algunos individuos pueden cometer excesos con la alimentación y bajar de peso con suma facilidad, casi sin hacer dieta o ejercicio físico. Esto, que en apariencia es una ventaja digna de envidia, no implica que no se deba tener cuidado con la alimentación. El hecho de que la grasa no se acumule en la cintura o los muslos no significa que no lo haga en las arterias, con funestas consecuencias porque, que se sepa, por muchas maratones que se corran esa grasa no desaparece. 


El hambre se puede regular para evitar problemas de salud, desde los picos de glucosa en sangre hasta aquellos relacionados con la obesidad. Para lo primero, que produce atracones con las consiguientes subidas y bajadas vertiginosas, lo mejor es consumir alimentos cada pocas horas. Puede ser tan simple e inocuo como comer una manzana a media mañana. Otra acción positiva es ir reduciendo las raciones hasta adecuarlas al peso que pretendemos mantener, cuidando que las grasas consumidas sean bajas aunque sin eliminarlas del todo como abogan algunas dietas extremas. Decía un nutricionista muy famoso que debemos comer de todo pero en plato de postre, por aquello de que el tamaño del mismo condiciona la cantidad consumida. En tercer lugar, es importante realizar un ejercicio físico moderado pero constante. Prescindir del vehículo para hacer recados en lugares que estén a una distancia media puede ser más que suficiente. 

Finalmente, y lo más importante, es mantener una relación realista entre lo que pretendemos y lo que afecta a nuestra salud. Despertar una mañana de junio pensando que el mes que viene te vas de vacaciones y hay que dar buena imagen en bikini puede ser un propósito corto placista que tal vez consiga su propósito, pero a la larga nos perjudicará de forma irremediable. Lo que de verdad funciona, aunque nos cueste aceptarlo, no son soluciones milagrosas, sino la constancia.

viernes, 22 de enero de 2021

Sugerencia de menús para este fin de semana con recetas griegas

 



SÁBADO


Desayuno




Zumo de Naranja


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Almuerzo


Entrante



Plato principal



Postre

Fruta del tiempo

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CENA


Entrante



Plato principal



Postre

Fruta del tiempo

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DOMINGO


Desayuno





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ALMUERZO

Primer entrante


Segundo entrante



Plato principal



Postre



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CENA


Plato único




Postre

Fruta del tiempo

martes, 19 de enero de 2021

Pastel de cerezas


Esta receta se puede hacer con cerezas frescas o bien con cerezas en almíbar (guindas), dependiendo de la estación en que se realice. Es muy fácil de hacer.

INGREDIENTES :

200 gramos de pan (mejor si es duro)

300 ml de leche (un vaso y medio)

1 vaso de 200 ml lleno de guindas o cerezas frescas (el vaso de agua convencional)

2 huevos

50 gramos de mantequilla sin sal

3 cucharadas de azúcar

1 cucharadita de azúcar vainillado

1 pellizco de sal

unas gotas de zumo de limón

Azúcar glass

Si las cerezas son frescas lo primero que se ha de hacer es retirar el hueso. Como es un trabajo tedioso se puede adquirir un aparato que se asemeja al cascanueces y que hace esta tarea con rapidez. Si son guindas en almíbar esta paso no existe.

Escurre bien las cerezas en un colador si eran en almíbar.

Desmenuzamos el pan vertiéndole la leche por encima, dejándolo  reposar hasta que se absorba todo el líquido. 

Separamos las yemas de las claras. Vamos a montar estas última hasta el punto de nieve. Para ello empleamos las varillas, incorporando un pellizco de sal a las claras y una gotas de zumo de limón. Las claras estarán bien montadas cuando al darle la vuelta al bol éstas no se desprendan.  Reservamos.

En un bol mezclamos el pan mojado con la leche, las guindas, el azúcar y el azúcar vainillado además de la mantequilla al punto de pomada.

Cuando la masa está homogénea, añadimos con cuidado las claras montadas con un movimiento envolvente de arriba hacia abajo para no perder el aire. Mezclamos bien pero con cuidado.

Preclaentamos el horno a 200 grados.

Vertemos la masa en un molde que pueda ir al horno, previamente engrasado. Si el molde es de silicona podéis evitar este engrase con mantequilla. Introducimos y dejamos durante 30 minutos exactos.

Se extrae,  se desmolda y espolvorea por encima con azúcar glass, sirviéndose caliente (aunque no tanto como recién salido del horno, claro).

Mucha gente prefiere hacerlo sin triturar demasiado el pan, que se note que se ha hecho con el mismo y por tanto que parezca hecho a lo "grueso".

Un pastel que os encantará y que cuesta muy poco de hacer y económicamente hablando.

viernes, 15 de enero de 2021

Pastel Frisón


El pastel frisón se compone de una base de masa quebrada (que no sube), una capa de mermerlada de ciruelas cubierta de nata montada y una cubierta de hojaldre que se corta en triángulos marcando con precisión cada porción de tarta que corresponde al comensal. Esto, aparte de dar al pastel un aspecto muy curioso, tiene una explicación. Si cortáramos el hojaldre con un cuchillo para hacer el reparto en primer lugar éste se desmigaría y en segundo lugar deformaríamos la capa de nata. Por otro lado, el reparto se hace muy equitativo.

Frisia es una región histórica del norte de Europa, repartida actualmente entre Holanda y Alemania. Se trata de un pueblo germano que ha conservado su nombre y su lengua, con bastantes dificultades, desde el tiempo de los romanos que ya los conocían. Este mismo pastel ha pasado a Dinamarca, país con el que el territorio frisio hace frontera, pero empleando mazapán en su confección.

Esta tarta es una de las más populares de Alemania porque es muy fácil de hacer si se compra la masa quebrada y la de hojaldre.

INGREDIENTES (6 personas) :

1 hoja de masa quebrada

1 hoja de masa hojaldre

400 ml de nata para montar (35-38% de materia grasa)

150 gramos de mermelada de ciruelas

1 cucharada de canela molida

150 gramos de azúcar glass

1 yema de huevo

En primer lugar descongelamos la hoja de masa quebrada y la de hojaldre en el frigorífico, nunca a temperatura ambiente, a menos que las hayáis comprado frescas con lo que se pueden usar nada más sacar del envase.

En primer lugar extendemos la hoja de masa quebrada y con la ayuda de un molde redondo de unos 26 cm de diámetro - puede ser un plato dado la vuelta - separamos un círculo. Lo horneamos según las indicaciones del fabricante. Retiramos y reservamos.

Hacemos los mismo con la masa de hojaldre pero además de cortar el cículo con el mismo molde marcamos con el cuchillo, sin acabar de cortar, 6 triángulos de igual medida como si fueran porciones de un quesito. 

Horneamos el hojaldre de nuevo según las indicaciones del fabricante, pintando el lado superior con la yema de huevo para que quede dorada. Extraemos con cuidado y con aún más cuidado separamos los triángulos rompiendo por las líneas que habíamos marcado con anterioridad. Reservamos.

Colocamos el círculo de masa quebrada que hemos horneado sobre una bandeja o plato y la cubrimos con mermelada de ciruelas. Espolvoreamos con canela molida.

Montamos la nata con las varillas o cualquier máquina que dispongáis que pueda hacer la tarea. Deben quedar muy firmes, así que si la hacéis a mano será bastante duro. No sirve emplear nata a presión ya que es poco firme y al colocar encima el hojaldre se desmoronaría. Cuando tengáis la nata bastante firme se añade 100 gramos de azúcar glass y se acaba de montar, usando el mismo movimiento para mezclar el azúcar. Se puede usar un edulcorante en lugar de azúcar, incluso líquido como el ágave.

Una vez tenemos la nata bien firme, la colocamos sobre la capa de mermelada con la ayuda de una manga pastelera o bien simplemente con la ayuda de una cuchara.

Seguidamente colocamos los triángulos sobre la nata, tratando de reproducir el cículo completo de hojaldre que una vez fue, y hecho esto espolvoreamos con el resto de azúcar glass. Se suelen colocar inclinados para potenciar el aspecto extraño que tiene.

Se lleva a la mesa tal cual y se corta siguiendo el tamaño que hemos fijado en los triángulo.

También es habitual hacer pasteles de varias capas, es decir, una base que quebrada, mermelada, nata, de nuevo quebrada, otra vez mermelada, nata y finalmente hojaldre.

Más fácil no podía ser.


Sugerencia de menús para este fin de semana con recetas valencianas, murcianas y de Albacete

 

 SÁBADO


Desayuno




Café con leche



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Almuerzo


Entrante




Plato principal



Postre

Fruta del tiempo

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Cena


Plato único




Postre

Fruta del tiempo

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DOMINGO

Desayuno



Zumo de naranja o café con leche

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Almuerzo


Plato único





Bebida




Postre




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Cena


Entrante




Plato Principal




Postre

Fruta del tiempo

martes, 12 de enero de 2021

Pastel de Zanahoría y Coco con glaseado de Queso


Este pastel es fácil de realizar, de esas recetas que podéis repetir a menudo porque no son caras y casi no montas lío en la cocina. Además es sano, ya que emplea poco azúcar - la zanahoria es un buen endulzante - y al realizarse con harina integral consigue que recibamos una buena dosis de fibra.

INGREDIENTES :

300 gramos de zanahoria rallada
300 gramos de coco rallado
2 huevos
100 gramos de azúcar de caña
100 gramos de harina integral
Una cucharada de bicarbonato sódico

Glaseado:

100 gramos de queso crema (tipo Filadelfia)
2 cucharadas de mantequilla fundida
2 cucharadas de leche
1 vaso de azúcar glass (impalpable)

Batimos los dos huevos en un bol y añadimos todos los ingredientes. La mezcla, bien homogénea, la vertemos en un recipiente de silicona o aluminio - este último bien engrasado con mantequilla y harina - que pueda ir al horno.

Precalentamos el horno a 190 grados e introducimos el molde durante media hora. El pastel estará hecho cuando esté visiblemente dorado y al introducir un palillo salga completamente seco.

Mientras se hacía el bizcocho hemos hecho el glaseado simplemente mezclando con las varillas el queso crema, la mantequilla líquida, la leche y el azúcar glass.

En el momento en que sale del horno lo pintamos con el glaseado usando una espátula de silicona o un pincel de idem y listo para comer.

Más fácil no podía ser.

lunes, 11 de enero de 2021

Ensalada de Huevo


Esta ensalada es muy popular en los Estados Unidos, donde se toma como si fuera cualquier otro tipo de ensalada pero también como tentempié untando con ella tostadas de pan o usándola como relleno de bocadillos con jamón york, salmón ahumado etc. 

INGREDIENTES (4 personas) :

4 huevos grandes (tamaño XL)

2 cucharadas de mahonesa

2 cucharadas de crema agria

1 cucharada de vinagre

1 cucharada de mostaza fuerte

Sal

Pimienta negra


En una cazuela con abundante agua hervimos los huevos con una cucharada colmada de sal y un chorro de vinagre. Para que queden duros contamos 12 minutos desde el primer hervor.

Transcurrido el tiempo los pasamos por agua fría y pelamos, cortándolos a continuación en cubos pequeños. Salpimentamos al gusto. 

En un bol incorporamos la mahonesa, la crema agria, la mostaza y la cucharada de vinagre. Mezclamos bien.

Seguidamente incorporamos los huevos cortados y los mezclamos con la salsa. Introducimos en el frigorífico y dejamos reposar al menos una hora.

Si no tenemos crema agria es posible hacerla en casa con nata para cocinar (18% de materia grasa) a la que añadimos un chorrito de zumo de limón. Dejamos reposar una hora y ya tenemos un remedo aceptable de crema agria. 

viernes, 8 de enero de 2021

Sugerencia de menús para este fin de semana con recetas andaluzas

   

 SÁBADO


Desayuno



Mollete antequerano con aceite de oliva virgen extra y sal acompañado de café con leche o zumo

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Almuerzo


Entrante




Plato Principal


Postre


Fruta del tiempo

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Cena


Entrante



Plato principal



Postre

Fruta del tiempo

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DOMINGO

Desayuno


afé con Leche o Chocolate a la Taza con churros


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Almuerzo


Entrante


+
Ensalada verde

Plato Principal



Postre




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Cena


Entrante


Plato principal



Postre

Fruta del tiempo

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