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sábado, 29 de febrero de 2020

Dobostorta


Si sois de los que gustan impactar a vuestros invitados con un postre especial habéis llegado la tarta de las tartas, al King Kong de las tartas, la tarta Dobos. Es la tarta que debéis llevar en domingo a vuestros amigos húngaros si los queréis de verdad y ellos os lo agradecerán enormemente.

El Pastel Dobos o Tarta Dobos  (Dobostorta en magyar) fue la invención de un pastelero húngaro a mediados del siglo XIX llamado Dobos Josef (en Hungría y en general en el este de Europa el apellido precede al nombre). En nuestro país no es tan popular como la Sachertorte (de procedencia vienesa) pero en el resto de Europa es una creación que no suele faltar en las confiterías. Como detalle curioso indicar que el Sr Dobos al retirarse legó la receta al gremio de pasteleros de Budapest, mientras que el Hotel Sache sigue manteniendo la receta de la Sachertorte en secreto.

La tarta Dobos se compone de capas de bizcocho alternadas con otras de chocolate para cubrirse luego con una de caramelo final que a veces, para impresionar aún más, se monta sobre obleas triangulares de bizcocho bañadas en caramelo con un montaje entre 3D y abstracto (no en vano Hungría es el lugar donde se inventó el cubo Rubik).

Se puede confeccionar esta tarta de dos formas : la sencilla y la complicada. La sencilla consiste en comprar el bizcocho ya hecho y simplemente hacer el relleno y la cobertura. La complicada - pero tampoco mucho - consiste en hacer el bizcocho vosotros mismos. El bizcocho que se emplea es bastante fino, así que tampoco es fácil encontrarlo siempre. Os voy a dar ambas recetas y vosotros decidís cuál es la que más os conviene.

En algunos recetarios la llaman "tarta de 7 capas" porque ese es el número de capas de bizcocho, chocolate y caramelo que se deben alternar, así que os podéis imaginar que las capas de bizcocho son extremadamente delgadas.

BIZCOCHO 'FÁCIL' :

El bizcocho fácil es aquel que se adquiere y que para esta receta debe ser muy fino. Simplemente calculad la cantidad necesaria para obtener 4 circunferencias de 22 cm aproximadamente (tendréis entonces 4 capas de bizcochos, 3 de chocolate y una final de caramelo).


BIZCOCHO 'DIFÍCIL' :

El difícil, como habéis imaginado, es aquel que debéis hacer vosotros mismos.

100 gramos de harina de fuerza
130 gramos de azúcar
5 huevos
1 cucharada de levadura química
1 cucharada de miel
1 cucharada de azúcar vainillado
1 pellizco de sal


En primer lugar vamos a separar las yemas de las claras. Reservamos estas últimas.

En un bol grande mezclamos la mitad del azúcar con las yemas, el azúcar vainillado, la levaduras y la cucharada de miel. Debe quedar muy bien mezclado.

Mientras vamos a montar las claras con un pellizco de sal y la mitad que restaba del azúcar. Las claras deben quedar bien montadas y firmes.

Ahora debemos mezclar las yemas con las claras montadas con cuidado. Vertemos las yemas batidas en el bol de las claras montadas y con un movimiento de espátula de arriba hacia abajo las mezclamos con cuidado de no perder el aire de las claras.

Cuando están bien mezcladas es el momento de añadir la harina. Echad la harina sobre la mezcla a través de un cedazo para que quede bien suelta. La mezcláis bien y ya está hecha la masa del bizcocho.

A continuación utilizáis un papel vegetal que tenga el tamaño de la bandeja del horno aproximadamente. Extendéis sobre él la masa de manera que quede con una altura de medio centímetro más o menos.

Precalentáis el horno a 130 grados e introducís la placa a posición media calor arriba y abajo. Estará lista cuando se muestre tostada (unos 10-12 minutos).

INGREDIENTES Y PREPARACION DE LA CREMA DE CHOCOLATE :

150 gramos de chocolate al 70%
Medio litro de nata para cocinar

Calentamos la nata sin que hierva en ningún momento y en ella fundimos el chocolate.  Dejamos enfriar a temperatura ambiente y después llevamos al frigorífico, donde deberá reposar al menos 4 horas.

INGREDIENTES Y PREPARACION DEL CARAMELO :

100 gramos de azúcar
150 ml de nata para cocinar
1 cucharadita de zumo de limón

Calentamos el azúcar con el jugo de limón - para que el azúcar no cristalice - hasta que obtenemos un caramelo dorado. Añadimos entonce la nata para cocinar  y removemos para que se mezcle bien. Retiramos del fuego y dejamos enfriar a temperatura ambiente.

Ahora vamos a montar la tarta. Cortamos las bases de bizcocho. Colocamos una de ellas en la base y encima extendemos una capa de crema de chocolate. Encima otro bizcocho, de nuevo chocolate  y así hasta que acabamos las bases de bizcocho. Encima de la última capa de bizcocho extendemos el caramelo. Llevamos al frigorífico y en un par de horas lista para comer. Seguro que os encanta.

Galletas austriacas de vainilla


Si tenéis la oportunidad de visitar Viena, y en general Austria, os daréis cuenta que las confiterías invaden las calles hasta el punto que los locales dedicados a la repostería se suceden puerta con puerta. En Viena se inventaron pasteles como el Sachertorte o los mismos croissants - que son austriacos, no franceses - cuya forma de media luna se hizo a propósito para burlarse de los turcos tras su derrota frente a las murallas de la ciudad en el segundo asedio a la ciudad acaecido en el siglo XVII. La repostería austriaca ha influido enormemente en la repostería europea e incluso en Oriente Medio, ya que los judíos de origen ashkenazí (centroeuropeo) llevaron preparaciones vienesas a Israel donde conviven con la repostería árabe en total armonía a través de las "pastelerías vienesas".

Una de las galletas austriacas más populares son las impronunciables vanillekipferl, nombre que viene a significar "medias lunas de vainilla" porque tienen una forma que recuerda a la luna creciente, como los croissants, aunque no se parecen en nada. Son típicas de la Navidad austriaca pero en la actualidad es fácil encontrarlas durante todo el año. Son muy fáciles de hacer y aguantan bastante tiempo - hasta 3 semanas - así que podéis tener galletas de vainilla (con esta receta salen unas 50) durante una buena temporada y sentiros como si estuvieráis en un café vienés.

INGREDIENTES :

280 gramos de harina de trigo para repostería
200 gramos de mantequilla
100 gramos de almendras crudas molidas y sin piel
80 gramos de azúcar blanca granulada (la habitual)
50 gramos de azúcar glass (impalpable)
20 gramos de azúcar vainillado
2 yemas de huevo
1 vaina de vainilla
1 pellizco de sal

Cortamos la vaina longitudinalmente y raspamos la pulpa. La mezclamos con las almendras molidas, la harina, las yemas de huevo, la mantequilla en frío (esto es importante, por muy molesto que sea trabajar la mantequilla dura) y el pellizco de sal. Si tienes una máquina de amasar, un robot de cocina o similar, es el momento de emplearla. Si no es así, se debe trabajar la masa manualmente hasta que la mantequilla se integre.

Una vez tenemos una masa homogénea y suave la metemos en un bol cubriéndola con un film transparente para que repose durante 1 hora al menos.

Separamos partes de la masa y hacemos cilindros de aproximadamente 1.5 cm de grosor. Los cortamos cada 5 centímetros para hacer las galletas. Esos pequeños cilindros los curvamos hacia dentro para darles la forma de media luna. Trabajad esto sobre una superficie cubierta de harina.

Precalentamos el horno a 180 grados y horneamos las galletas durante uno 12 minutos o hasta que las vemos doradas.

Extraemos y dejamos sobre una rejilla, espolvoreando por encima unos 50 gramos de azúcar glass mezclados con azúcar vainillada. Se debe hacer cuando aún están calientes.

Se dejan enfriar y listas para comer. Están tan buenas que si te gusta la vainilla no puedes dejar de comer una tras otra, así que cuidado si están en operación bikini !

Arroz con castañas


Esta receta dulce es típica de la Semana Santa malagueña. No es difícil de realizar si empleáis algún truco para pelar las castañas. La cáscara dura no suele ser un problema pero la fina y con pelusa del interior ya es otra cosa. Os explicaré mi método aunque seguro que hay muchos más por ahí.

INGREDIENTES (4 personas) :

300 gramos de castañas (a ser posible de tamaño medio y todas del mismo calibre o similar)
300 gramos de arroz (1 vaso y medio, aproximadamente) 
300 gramos de azúcar blanca granulada (la habitual)
3 cucharadas de miel de caña (no sirve la de abeja ni de ningún otro tipo)
Canela en rama (2 palos)
2 clavos
1 limón
Unas hebras de azafrán
Agua (embotellada o filtrada, preferiblemente)

Lavamos las castañas bajo el grifo y con el cuchillo les preparamos una pequeña incisión. Preparamos una olla grande con agua corriente del grifo y cuando hierva vertemos las castañas. Contamos 4 minutos desde el momento en que vuelve a hervir el agua y entonces retiramos, colocando inmediatamente bajo el grifo de agua fría y retiramos (no conviene que se enfríe). La castaña debe estar todavía caliente porque en caso contrario será difícil de pelar. Retiramos la cáscara y la piel que recubre el fruto. Reservamos.

En una olla con agua embotellada o filtrada (con 1 litro y medio de agua será suficiente) introducimos los dos clavos, las dos ramas de canela, la piel del limón sin la parte blanca que amarga además de las castañas y llevamos a ebullición. Las castañas deben permanecer en esta olla hasta que se ablanden, lo cual ocurrirá en unos 40-50 minutos.

En ese momento añadimos el arroz, el azafrán y la miel de caña y dejamos alrededor de 20 minutos. Unos 5 minutos antes de acabar la cocción añadimos el azúcar y sin dejar de remover la disolvemos. Si veis que queda demasiado líquido levantad la tapa y dejar que se evapore el exceso de agua. Lo ideal es que queden las castañas y el arroz blandos y con un poquito de caldo.

Retiramos los aromatizantes (clavo, canela y piel de limón) aunque algunos prefieren dejarlos para adornar los platos, por lo cual ponen un clavo y un palo por comensal,  y dejamos enfriar a temperatura ambiente. Luego llevamos al frigorífico.

Se sirve como postre o plato único (una merienda, por ejemplo), procurando ser equitativo en el reparto de castañas.

Chanfaina extremeña


La chanfaina es una receta que se encuentra en gran parte de España, especialmente en Castilla, Extremadura y Málaga. Existe otra receta catalana llamada samfaina que no tiene nada que ver con la anterior ya que es en realidad un especie de pisto.

Se trata de un guiso realizado con las partes del cordero de menor valor ya que las más preciadas se dedicaban a la venta o bien se entregaban como impuesto a la nobleza. En algunos lugares se emplea casquería - como en esta receta que os explico a continuación - mientras que en otros se ha pasado a hacer con partes del cordero que ya no tienen nada que ver con su origen humilde.

INGREDIENTES (4 personas) :

Medio kilo de casquería del cordero (hígado, riñones, manos etc)
250 gramos de carne de falda de cordero o similar
1 cebolla morada (dulce) grande o fresca
1 pimiento rojo para freír
1 tomate rojo muy maduro
1 guindilla
1 hoja de laurel
1 diente de ajo
1 vaso de vino blanco
Sal
Pimienta negra molida
Aceite virgen extra de oliva

Procedemos al lavado de los productos de casquería para cocerlos en agua con dos cucharadas de sal. Una vez cocidos se trocean en partes pequeñas.

En una sartén con un chorro generoso de aceite de oliva se incorpora el diente de ajo sin el germen verde, la hoja de laurel, el pimiento sin las semillas y troceado y la guindilla también sin las semillas (y si es grande, troceada). Una vez fritos se retiran y se majan en el mortero a excepción de la hoja de laurel que se descarta.

En el mismo aceite donde hemos frito los saborizantes incorporamos la cebolla picada fina y la pochamos hasta que transparente. Cuando esto ocurra añadimos el tomate sin semillas ni piel bien troceado. Cuando el sofrito ligue lo retiramos e incorporamos al mortero donde la majamos con el resto de los ingredientes. Si lo habéis rallado previamente (tanto el tomate como la cebolla) no es necesario majarlo, simplemente lo mezcláis.

En la misma sartén a fuego medio-bajo incorporamos la carne salpimentada, también cortada en trozos pequeños,  y la casquería con el vaso de vino y si hace falta para cubrirla, con un poco de agua o caldo de carne.  Dejamos hacer vigilando que no se pegue la carne y que quede bien cocida. Este proceso debería durar unos 45 minutos. Transcurrido el tiempo se añade el majado y se deja hacer todo a fuego bajo durante otros 15 minutos.

Se sirve bien caliente y con una buena hogaza de pan. Un plato que crea afición.

Banoffee cake


Banoffee cake is suitable for all those who want to lose weight or want to take care of themselves with healthy meals ... no, no way, I'm kidding. Each inch of the cake contains about 2 million calories, so it is something to take with moderation and very occasionally. As positive things is that it is very easy to do - it is just a stack of existing things - and besides it has fruit (and that's really healthy, no joke). In fact, the name is formed by the words Banana and Toffee, which are the main ingredients,  banana over a layer of dulce de leche ... oh, and I forgot: to finish off the task we crown the layers with whipped cream. 

This cake was invented in an English pub in the 70s of the last century. If you have gone to England you will know that pubs are not only those places that retain the same decoration that when they opened, beer is served, darts are played and you look bad when you speak an english with no cockney accent, but also that many of them serve meals pretty decent acting like cheap restaurants.

INGREDIENTS :

A can of 370 grams (13 oz) of condensed milk or equal amount of Dulce de Leche (in fact with the condensed milk we will make Dulce de Leche).  
1 cup and a half of whipping cream 
200 grams (7 oz) of cookies (digestive type is ok)
100 grams  (3.5 oz) of unsalted butter
100 grams (3.5 oz) of icing sugar
2 or 3 bananas
1 lemon
Cinnamon powder

To make this cake it is essential to have a 22 cm (9 inches) mold (the size of a plate) with the removable bottom. No baking is need for this cake  but it is impossible to unmold it using normal molds, so if you put it in a mold of another type (silicon, aluminium)  there will be no way to take it out. That is why it is often done in individual bowls to take directly to the diner but then loses the grace of the cookie base.
First we will put the can of the condensed milk (which must be new, unopened) in a casserole with water to cover it. We bring the water to a boil and leave about 2 and a half hours. If the water evaporates and the can is not covered with it, pour more water. When you open the can the condensed milk will have become dulce de leche.  But if you already have dulce de leche, skip this step. What if I have condensed milk but in a non-metallic container? You must pass it to a small metal casserole that you can cover and heat it in the water bath for at least 3 hours.

While the dulce de leche is made, we will crush the cookies to take them to a bowl where we will add the butter that you will have melted in the microwave. Stir well with a spoon and take to the mold, where you place the dough in the bottom pressing with the back of the spoon  until it is very compact. To make it even more compact, take it to the refrigerator and keep it for 30 minutes.

Remove the mold from the fridge and on the base of biscuit and butter spread the dulce de leche until it is well distributed. It is convenient to beat it a little with the spoon before spreading it.

Peel the bananas and cut them into slices half a centimeter (half an inch) wide. Cut bananas one by one because that matter is to place the slices over dulce de leche without overlapping, so depending on the size of the bananas you will need 2, 3 or even more. Or maybe just one. Once you have the slices you take them to a bowl and mix them with the lemon juice so they don't rust. Then distribute them across the surface side by side and there is the minimum space between the slices but remember, without overlapping.

Next we will whip the cream. It is best to take it to the freezer at least 15 minutes before starting the process since it rides much better cold. When the cream  is ready we add the icing sugar and integrate it with the same mixer or the rods.

Place the cream on the banana layer with the help of a pastry bag or spoon. Finally we sprinkle cinnamon but we can also use syrup or chocolate chips, filleted almonds etc. We take to the refrigerator and keep for at least two hours.

Take from the refrigerator and remove the ring from the mold. It is cut like a normal cake by cutting it with a long knife and the help of a palette, taking care not to disassemble it.

To allow the possibility to use any type of mold and that it is also easier to work with it, sometimes a puff pastry plate is used as a liner that is first baked - pricking it so that it does not rise too much - and then, once cooled, it filled with dulce de leche, banana and whipped cream, making the layers as before explained  (without cookie base).

It is a delight but it has many calories, eat with moderation !

viernes, 28 de febrero de 2020

Ramen sencillo


El ramen es una preparación japonesa que consisten en fideos servidos en un caldo con un acompañamiento de carne (cerdo o pollo, principalmente). También suele llevar otras guarniciones como algas, verduras, huevo cocido etc. 

La preparación ortodoxa es un tanto compleja y excede el principal objetivo de este blog que consiste en hacer preparaciones tradicionales en el menor tiempo posible. Aún así es factible hacer un ramen más que aceptable con ingredientes fácilmente localizables en nuestro país consiguiendo un sabor casi idéntico al original.

INGREDIENTES (4 personas) :

400 gramos de fideos para ramen (se venden en tiendas especializadas o grandes superficies)
250 gramos de solomillo de cerdo
4 huevos
2 cebolletas verdes
50 gramos de brotes de espinacas
50 gramos de granos de maíz (el típico de lata)
4 hojas secas de alga nori
1 litro de caldo de pollo
100 ml de salsa de soja
Un trozo de jengibre (de unos 2 centímetros)
5 dientes de ajo
1 cucharadita de ajonjolí (sésamo)
1 pellizco de pimentón picante
Aceite de sésamo (se puede usar aceite de girasol o maíz si no lo encuentras)

En una olla grande vertemos el caldo de pollo, los tres dientes de ajo partidos por la mitad, la salsa de soja, el jengibre en rodajas finas y el pimentón picante y llevamos a ebullición. En el momento en que empiece a hervir reducimos y dejamos hacer, a hervor suave, durante 5 minutos. Mantenemos caliente a fuego mínimo.

En una cazuela con agua hervimos los fideos del ramen según las indicaciones del fabricante. Una vez cocidos retiramos y reservamos.

Podemos reutilizar el mismo agua de los fideos para cocer el solomillo añadiendo un par de dientes de ajo y un poco de jengibre. Cuando está cocido - tardará alrededor de 30-40 minutos - lo retiramos y cortamos en rodajas no muy finas. Llevamos los trozos a una sartén con aceite y los salteamos hasta que se doran ligeramente. Retiramos y reservamos.

Cocemos los huevos en una cacerola con un dedo de agua y la tapa puesta, es decir, que el agua no cubra los huevos. Cuando el agua empiece a hervir contad exactamente 6 minutos. Transcurrido el tiempo pasadlos por agua fría y peladlos. Será muy fácil quitar la cáscara mientras que la yema estará pochada.

Ya podemos montar cada bol de los comensales. Incorporamos en el fondo un poco de la cebolleta cortada en juliana fina, una cucharada de maíz dulce, unos brotes de espinacas, un trozo de alga nori y unas cuantas semillas de ajonjolí. Añadimos también la carne que corresponda. Vertemos entonces el caldo de pollo con soja bien ardiendo. Con esto escaldaremos las verduras. Lo mantenemos así hasta que podamos coger el bol con las manos (alrededor de 5 minutos). A continuación cortamos un huevo por la mitad y lo colocamos en el bol.

Listo para servir.

Si os parece demasiado salado (la salsa de soja lleva mucha sal) se suele añadir una cucharadita de azúcar pero no suele ser necesario. En todo caso, previendo el problema si no os gustan las cosas demasiado saladas, echad solo 80 ml de salsa de soja.

Pastel de arroz


El pastel de arroz es típico de Bilbao, donde se pueden encontrar en formatos individuales o para varios comensales (que es el que vamos a hacer), aunque ésta es más una preparación hogareña. Los bilbaínos suelen hacer burla de este pastel, ya que a pesar del nombre no se suele hacer con arroz. No obstante el nombre sí tiene una razón de ser ya que en un principio se hacía con harina de arroz, que es como os presento la receta. Si queréis hacerlo como se suele hacer, simplemente se sustituye la harina de arroz por la de trigo blanca.

En ambos casos es muy fácil de hacer.

INGREDIENTES :

Medio litro de leche entera
150 gramos de azúcar blanca granulada (la habitual)
125 gramos de harina de arroz (es fácil de encontrar, hay en Mercadona por ejemplo)
100 gramos de mantequilla sin sal
3 huevos

En un bol batimos los huevos con la mantequilla fundida en el microondas. Añadimos entonces el azúcar y la leche, añadiendo a continuación la harina de arroz bien tamizada. Mezclamos bien vigilando que no queden grumos y todo quede bien integrado.

Vertemos la masa - quedará muy líquida, lo advierto - en un molde que pueda ir al horno. Precalentamos el horno a 180 grados y horneamos durante media hora. Transcurrido el tiempo comprobamos que está bien hecho pinchando un palillo en el centro de : si sale seco está listo.

Se deja enfriar y se desmolda. Y lo dicho, si queréis hacerlo a la bilbaína, sustituid la harina de arroz por harina de trigo.

Vieiras a la Bretona


En la Bretaña francesa las vieiras se preparan con un sofrito de cebolla y perejil para gratinar la preparación con pan rallado. Se puede poner opcionalmente ajo pero no todo el mundo lo hace porque queda algo fuerte. La que os presento es la receta más habitual.

INGREDIENTES (4 personas) :

12 vieiras frescas o congeladas
1 manojo grande de perejil
3 cebolla moradas (dulces) grandes
Medio vaso de vino blanco
Mantequilla sin sal
Pan rallado
Sal
Pimienta negra

En primer lugar picamos la cebolla y las hojas de perejil - solo las hojas, los tallos son indigestos -. Si queréis utilizad una máquina de picar aunque recomiendo darle solo dos o tres toques. Debe quedar una picada fina pero no demasiado fina, más bien como si se hubiera hecho con esmero con el cuchillo. No os preocupéis si os parece demasiada cebolla y perejil. Hay que rellenar doce conchas, así que mejor que sobre que no que falte.

En una sartén agregamos dos cucharadas de mantequilla e incorporamos las verduras que hemos picados. Salpimentamos y dejamos hacer hasta que la cebolla transparente.

Vertemos entonces el vino y dejamos hacer hasta que se evapore del todo, propiciando que la cebolla se dore pero sin que se queme. Es lo más delicado de esto, así que cuidado.

En otra sartén con dos cucharadas de mantequilla ponemos a dorar la carne de las vieiras a fuego muy alto, 1 minuto por cada lado pero sin que se doren. Retiramos y reservamos.

Rellenamos las conchas con la cebolla y el perejil colocando en el centro la carne de la vieira.

Cubrimos cada concha con pan rallado y una nuez pequeña de mantequilla nueva o bien, si queréis, con el caldo (sin pasarse) de haber frito la carne de la vieira.

Precalentamos el horno a 220 grados y mantenemos las vieiras durante 15 minutos. Sacamos, ya estarán bien doradas, y  listas para comer.

Una receta bien sencilla y fácil de hacer.

Sugerencia de menús para este fin de semana


SÁBADO


Desayuno




Zumo de Naranja

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Almuerzo


Entrante



Plato principal



Postre

Fruta del tiempo

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CENA


Entrante



Plato principal



Postre

Fruta del tiempo

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DOMINGO


Desayuno



Café con leche o leche chocolateada

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ALMUERZO


Entrante



Plato principal



Postre

melocotones en sabayon gratinados


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CENA


Plato único





Postre

Fruta del tiempo


Tarta Banoffee


La tarta Banoffee es indicada para todos aquellos que quieran adelgazar o deseen cuidarse...no, qué va,  es coña. Cada centímetro de la tarta contiene alrededor de 2 millones de calorías, así que es algo a tomar con mesura y muy de vez en cuando. Como cosas positivas está que es muy fácil de hacer - un apilado de cosas existentes - y que lleva fruta. De hecho el nombre está formado por las palabras Banana y Toffee, que son los ingredientes principales, esto es banana o plátano de Canarias sobre una capa de dulce de leche...ah, y se me olvidaba : para rematar la faena coronamos con nata montada. Total, ya puestos a engordar que sea a lo grande.

Esta tarta fue inventada en un pub inglés en la década de los 70 del siglo pasado. Si habéis ido a Inglaterra sabréis que los pubs no son solo esos lugares que conservan la misma decoración de cuando se abrieron, se sirve cerveza, juega a dardos y te miran mal cuando hablas un inglés macarrónico, si no que también muchos de ellos sirven comidas bastante decentes haciendo las veces de los restaurantes de menú que existen en España.

INGREDIENTES :

1 pote metálico de 370 gramos de leche condensada La Lechera o igual cantidad de Dulce de Leche (de hecho con la leche condensada vamos a hacer Dulce de Leche)
300 ml de nata para montar (al menos un 35% de MG, preferiblemente 38%)
200 gramos de galletas (tipo María)
100 gramos de mantequilla sin sal
100 gramos de azúcar glass (impalpable)
3 plátanos de Canarias
1 limón
Canela en polvo

Para hacer este pastel es imprescindible tener un molde de 22 cm (el tamaño de un plato) con el fondo removible. No se va a hornear pero es imposible desmoldarlo, así que si lo metéis en un molde de otro tipo no habrá manera de sacarlo. Por eso a menudo se hace en cuencos o boles individuales para llevar directamente al comensal pero entonces pierde la gracia de la base de galletas.
Este es el tipo de molde necesario para el Banoffee


En primer lugar vamos a meter el pote metálico de la leche condensada (que debe ser nuevo, sin abrir) en una olla con agua hasta cubrirlo. Llevamos el agua a hervor y dejamos alrededor de 2 horas y media. Si baja el agua reponerla con agua. Cuando abráis el pote la leche condensada se habrá convertido en dulce de leche. Si ya disponéis de dulce de leche, saltad este paso. ¿Y si tengo leche condensada pero en un envase no metálico? Lo debéis pasar a una cazuela metálica pequeña que podáis cubrir y la calentáis al baño María durante al menos 3 horas. 

Mientras se hace el dulce de leche, vamos a triturar las galletas para llevarlas a un bol donde añadiremos la mantequilla que habréis fundido en el microondas. Removéis bien con una cuchara y lleváis al molde, donde colocáis la masa en el fondo apretando con el reverso de la misma hasta que queda bien compacta.  Para que queda aún más compacta, llévala al frigorífico y mantenla durante 30 minutos o más tiempo si el dulce de leche aún no está preparado.

Extrae el molde y sobre la base de galleta y mantequilla extiende el dulce de leche hasta que esté bien distribuido. Es conveniente batirlo un poco con la cuchara antes de extenderlo.

Pelamos los plátanos y los cortamos en rodajas de medio centímetro de anchura. Hacédlo de uno en uno porque se trata de que las rodajas se coloquen sobre el dulce de leche sin solaparse, así que dependiendo del tamaño de los plátanos necesitaréis 2, 3 o incluso más. Una vez tengáis las rodajas las lleváis a un bol y las mezcláis con el zumo del limón para que no se oxiden. A continuación distribuir las mismas por la superficie de manera que se toquen y quede el mínimo espacio entre las rodajas pero sin solaparse.

A continuación vamos a montar la nata. Lo mejor es llevarla al congelador al menos 15 minutos antes de iniciar el proceso ya que en frío monta mucho mejor. Cuando ha montado añadimos el azúcar glass y lo integramos con la misma batidora o las varillas.

Colocamos la nata sobre la capa de plátano con la ayuda de una manga pastelera o bien con cuchara. Finalmente espolvoreamos canela pero también podemos usar sirope o virutas de chocolate, almendras fileteadas etc. Llevamos al frigorífico y mantenemos durante al menos dos horas.

Sacamos del frigorífico y quitamos el aro del molde. Se corta como una tarta normal cortándola con un cuchillo largo y la ayuda de una paleta con cuidado de que no se desmonte.

Para evitar que sea posible utilizar cualquier tipo de molde y que además sea más fácil de trabajar con ella a veces se emplea como forro una placa de hojaldre que primeramente se hornea - pinchándola para que no suba demasiado - y luego, una vez enfriada, se rellena con dulce de leche, plátano y nata montada (prescindiendo de la base de galletas).

Es una delicia pero lo dicho, una bomba calórica.

Coulant of chocolate


If you like chocolate, you surely love coulant, those little cupcakes with melted chocolate hearts. It may seem difficult to do them, but in reality it is much simpler than they appear. The secret lies in using suitable molds - which are sold precisely as coulant molds anywhere, including Amazon -, at the time of freezing and especially in baking. The latter must be experienced a little because each oven is a world and maybe my 20 minutes are 15 in your oven and 22 in the neighbor's. It is still easy anyway.

INGREDIENTS :

250 grams (8.8 oz) of chocolate icing (the one can be melted in bain Marie)
200 grams (7 oz) of butter
100 grams (3.5 oz) of pastry flour
100 grams (3.5 oz) of glass sugar (impalpable)
5 eggs
10 grams (half tbsp) of cocoa powder
A pinch of salt
1 Teaspoon vanilla extract

First we take the butter out of the refrigerator so that it is about to ointment or we do it in the microwave in a defrosting position for 5 seconds.

We beat the butter with the sugar and when it lather we add the eggs one by one, while still beating. Add the pinch of salt and a teaspoon of vanilla essence.

Now we add, again while stirring, the previously sifted flour and integrate it as well as possible. Then add the melted chocolate - to the water bath or in the microwave - and stir well to obtain a homogeneous dough.

We spread butter and sprinkle cocoa powder in the coulant molds and pour the dough obtained previously.

We take them to the freezer and leave them at least a couple of hours.

We preheat the oven to 220 degrees celsius (428 F) and once it reaches the temperature - not before, be careful with this - we immediately put the coulant to the oven directly from the freezer. With 20 minutes should be enough but here several things can happen:

1. Not done enough: give it 1 or 2 more minutes

2. It is too done and the center is solid: bad luck. Next time go down 2 or 3 minutes, it is better that there is little done than to make it too done.

They are served immediately accompanied by vanilla ice cream or whipped cream.

jueves, 27 de febrero de 2020

Mantecado de Avilés


Supongo que a todos os pasa como a mi, que a menos que los ingredientes que lleva un bizcocho no guarden una relación precisa entre ellos es difícil acordarse de memoria de los mismos. Pues bien, con el mantecado de Avilés eso no os ocurrirá porque la proporción de los ingredientes principales (que son cuatro) es 1:1:1:1. Esto hace mucho más fácil hacer mantecados de Avilés de cualquier tamaño con solo recordar que el peso de la harina, los huevos, la mantequilla y el azúcar es el mismo. Si queréis hacer un mantecado de 1Kg, necesitaréis 250 gramos de cada ingrediente. Pero si queréis uno de 250 gramos, con 60 gramos de cada debería ser suficiente. El límite inferior estará marcado por el peso útil - sin las cáscara - de los huevos, así que no se debería ir por debajo de los 250 gramos de mantecado de Avilés puesto que un huevo de tamaño medio pesa más o menos eso.

Mantecado de Avilés tal y como se vende en Asturias, con el molde habitual (foto de El Comercio)

Otra de las características de este mantecado es que se suele realizar con forma de estrella de cuatro puntas cortas. No añade ni quita sabor, pero es la forma tradicional en que lo encontraréis en las confiterías de la ciudad. Para ello se venden moldes especiales por si se quiere hacer en casa que por desgracia no encuentras más allá de la comunidad asturiana. En caso de que los encontréis veréis que hay de diferentes medidas. La razón es que también es posible adquirir mantecados que se han apilado los unos sobre los otros. Además, considerando que se les cubre con un glaseado en cierta manera parecen árboles de Navidad. No obstante no son típicos de esas fechas, si no que habitualmente son regalados el Domingo de Pascua por parte de los padrinos a los ahijados, al igual que se hace con la Mona el lunes siguiente en diversas zonas del este de España.

Después de todo este rollo, os explico la receta que os va a parecer mucho más sencilla que todo lo anteriormente dicho. No hace falta decir que no es necesario disponer del molde indicado, cualquiera servirá.

INGREDIENTES :

5 huevos
300-350 gramos de harina
300-350 gramos de mantequilla
300-350 gramos de azúcar
1 limón
Un pellizco de sal

Para el glaseado :

Azúcar glass (impalpable)
Agua
Zumo de limón

Habréis notado que en la harina, mantequilla y azúcar se da un margen de peso. Esto se debe a la forma de hacer el mantecado. Lo entenderéis enseguida.

En primer lugar debemos cascar los huevos separando la clara de las yemas. Una vez separados los pesamos y el total de la suma imaginemos que da 323 gramos. Pues bien, a partir de este momento el peso de la harina será 323 gramos, el de la mantequilla 323 gramos y claro, el del azúcar igual.

En un bol mezclamos los huevos con la mantequilla a punto de pomada y cuando hace espuma añadimos las yemas una a una, batiendo con las varillas.

Una vez la mezcla está homogénea añadimos la harina tamizada poco a poco, hasta obtener una masa bien integrada. Como no hemos puesto ningún tipo de levadura, vamos a añadir aire montando las claras que hemos separado al principio al punto de nieve.

Para hacer las claras al punto de nieve las batimos con las varillas añadiendo 2 ó 3 gotas de zumo de limón y un pellizco de sal. Estarán listas cuando al dar la vuelta al bol donde las hemos batido no se desprendan.

Añadimos las claras batidas a la masa con movimientos envolventes usando una espátula. Si queréis se puede añadir la piel rallada del limón o incluso esencia de vainilla, pero no es imprescindible.

Vertemos la masa en un molde - el de estrella o cualquier otro - previamente engrasado con mantequilla y lo llevamos al horno precalentado a 180 grados durante 40-50 minutos. Transcurrido el tiempo clavamos un palillo y si sale seco, estará listo.

Extraemos del horno y cuando esté frío desmoldamos.

Ahora vamos a hacer el glaseado. Simplemente mezclaremos alrededor de 200 gramos de azúcar glass con el zumo de un limón - del que ya hemos abusado para montar las claras y puede que para sacar la ralladura, por lo que consumaremos el limonicidio -  y batimos hasta que el azúcar queda disuelto (si el zumo no es suficiente, añadimos agua de cucharada en cucharada). Pintamos con esta mezcla la superficie del mantecado de Avilés, dejamos reposar un rato hasta que el glaseado endurezca y listo para comer, ¿a que es fácil?

Si no queréis montar las claras a punto de nieve por falta de tiempo, se puede emplear levadura química (tipo Royal). Con un sobrecito de 20 gramos bastará.

Zorza


Esta receta gallega puede ser un plato principal, un entrante o incluso una tapa. Es muy fácil y simple prepararla. Se trata de trozos de lomo de cinta de cerdo cortada en tacos que se adoban y luego fríen para servirlos tal cual o acompañados de patatas fritas y pimientos de Padrón.

La zorza se hacía antiguamente con el adobo de carne que se iba a utilizar para hacer chorizos - de hecho aún se hace así - y por eso lo encontraréis también con el nombre de picadillo de chorizos.

INGREDIENTES (4 personas) :

600 gramos de lomo de cerdo (cinta, lomo entero)
4 dientes de ajo
1 cucharadita de pimentón dulce
1 cucharadita de pimentón picante
Medio vaso de vino blanco (100 ml)
1 hoja de laurel
Orégano, tomillo, perejil u otras hierbas aromáticas (opcional, al gusto)
Pimienta negra molida
Sal
Aceite virgen extra de oliva

En primer lugar es recomendable comprar un lomo de cerdo entero con el peso indicado, es decir, sin filetear. Es un producto relativamente barato y fácil de conseguir.

Cortáis el lomo en tacos iguales de unos 2 ó 3 cm de lado y los colocáis en un bol.

Pelamos los dientes de ajo y los picamos fino. Si no queremos que repita, retiramos el germen central. Se añaden al bol de la carne al igual que los dos tipos de pimentón, una cucharadita de sal, el vino, el laurel, la pimienta negra y las hierbas aromáticas que nos gusten (o ninguna, como queráis). Finalmente vertemos un buen chorro de aceite de oliva. Con una cuchara de madera removemos bien para que la carne se impregne bien.

Cubrimos el bol con papel film y lo llevamos al frigorífico para que la carne se adobe bien, al menos durante 24 horas.

Transcurrido el tiempo de adobo sacamos del frigorífico y dejamos a temperatura ambiente al menos media hora. Removemos bien para volver a distribuir los jugos y a continuación llevamos la carne con todo el adobo a una sartén al fuego fuerte. No se añade aceite porque ya lo lleva del adobo. Removemos bien para que se fría la carne por todos lados.

Se sirve tal cual o como hemos dicho acompañada de patatas, pimientos etc. Y no os olvidéis regar la carne con el jugo del adobo que está buenísimo. Una receta que seguro repetís más de una vez.

Pastel ruso


Pues no es ruso ni mucho menos. Menos conocido que la ensaladilla rusa, que sí que es de origen ruso pero los españoles la hemos 'tuneado' hasta dejarla irreconocible para los mismos rusos, el pastel ruso es en realidad español y tiene por origen la ciudad de Huesca. El por qué del nombre es un poco enrevesado. Parece ser que Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III de Francia, agasajó al Zar de Rusia con este postre y parece ser que le encantó. Esto popularizó el dulce en las confiterías francesas y años después un confitero oscense se hizo con la receta. En la actualidad ha desaparecido en Francia y es Huesca la que se admite como origen del pastel, si bien se trata de una historia no confirmada plenamente.

El pastel ruso se trata de dulce compuesto por dos capas de merengue que encierran un relleno de crema de avellanas. Tiene un sabor suave y hasta diría que elegante.

Por cierto, hay un pastel ruso típico de Bilbao que sin embargo se prepara de una manera ligeramente diferente.

INGREDIENTES :

Para las capas de merengue :

150 gramos de azúcar 
150 gramos de almendra cruda molida
6 claras de huevo
1 limón
1 pellizco de sal

Para el relleno:

150 gramos de mantequilla
200 ml de leche (un vaso)
100 gramos de avellanas tostadas molidas
75 gramos de azúcar
50 gramos de maizena
3 yemas de huevo

Para la decoración:

Azúcar glass

En primer lugar vamos a preparar el forro que cubrirá por arriba y abajo la crema de avellanas.

En un bol mezclaremos el azúcar con la almendra molida. Reservamos.

En otro bol batimos las claras a punto de nieve con 2 ó 3 gotitas de zumo de limón y un pellizco de sal (así será más fácil). Cuando al dar la vuelta las claras no caigan - antes de hacer la prueba comprobad que están firmes o se desparramarán por la cocina - añadimos la mezcla de almendras y azúcar con movimientos envolventes hasta que todo esté bien integrado.

Precalentamos el horno a 180 grados. Es importante hornear con la temperatura correcta.

Colocamos un papel de hornear sobre la bandeja del horno - antes de meterla en el horno caliente y por supuesto fría - y extendemos sobre ella la masa, alisándola. Por si tenéis dudas sobre el tamaño de la bandeja, esta suele ser de 60 x 40 cm.  Introducimos la bandeja en el horno y dejamos durante unos 10 minutos, hasta que la masa esté visiblemente hecha. En ese momento extraemos y dejamos enfriar.

Ahora vamos a prepara la crema del relleno. En una cazuela de momento fuera del fuego incorporamos las yemas, la leche, el azúcar y la maizena, mezclando bien para que no queden grumos. Llevamos la cazuela al fuego medio y removemos sin parar con las varillas hasta que la mezcla espese. Retiramos del fuego y antes de que se enfríe vertemos la mantequilla y de forma enérgica batimos hasta que se integra. Agregamos las avellanas molidas, mezclamos bien y dejamos enfriar. Ya tenemos hecho el relleno. 

La plancha de merengue que hemos hecho antes constituye tanto la base como la tapa del pastel. Por tanto la partimos por la mitad por el lado más largo y sobre una de las partes vertemos la crema de avellanas, tapándola con la otra plancha.

Se cubre la parte superior con azúcar glass y listo para comer. Sencillo pero con un sabor suave increíble.

Los descendientes del confitero oscense que se hizo con la receta actualmente lo siguen produciendo en la confitería Ascaso, suministrándolo incluso para compras por Internet.

Bilbaínos


Aunque el nombre lleva a confusión, parece ser que los Bilbaínos son originarios de Andalucía y concretamente de la ciudad de Granada. En algunas ocasiones se les llama Bizcochos Bilbaínos, lo cual todavía es más confuso, ya que no se trata de un bizcocho si no de una galleta, por cierto de muy fácil realización. A veces se confunden con los famosos Bollos de Mantequilla, muy populares en Bilbao, pero no tienen nada que ver. ¿Que por qué se llaman bilbaínos? Por desgracia por mucho que he indagado no he encontrado respuesta alguna. Lo único cierto es que siempre han sido los dulces que se tomaban con la merienda en la ciudad de Granada, mojando en leche o chocolate.

INGREDIENTES :

450 gramos de harina
250 ml de leche entera
200 gramos de azúcar
125 ml de aceite virgen extra de oliva
1 limón
20 gramos de levadura química (levadura Royal, un sobre)
Una pizca de sal

Para decorar :

Un huevo
Azúcar extra (para espolvorear)


En un bol mezclamos, incluyendo la piel rallada del limón,  todos los ingredientes excepto los que se indican a partir de "para decorar". Obtendréis una masa bastante líquida.

Se introduce la masa en una manga pastelera. Se dispone sobre una bandeja del horno un papel de hornear y se vierte con la manga pastelera la cantidad suficiente para hacer una galleta de tamaño medio con forma ovalada.

Se pinta con huevo la superficie para que quede dorada al hornear y luego se espolvorea por encima azúcar granulada en abundancia.

Precalentamos el horno a 180 grados y horneamos durante unos 25 minutos, o hasta que estén doradas y firmes.

 Se dejan enfriar y listas para comer.

Coulant


Si os gusta el chocolate seguro que os encantan los coulant, esos pequeños pastelillos con el corazón de chocolate fundido. Puede parecer difícil hacerlos, pero en realidad es mucho más sencillo de lo que aparentan. El secreto reside en emplear unos moldes adecuados - que se venden precisamente como moldes de coulant en cualquier sitio, incluido Amazon -, en el tiempo de congelado y sobretodo de horneado. Este último hay que experimentarlo un poco porque cada horno es un mundo y a lo mejor mis 20 minutos son 15 en tu horno y 22 en el del vecino. De todas maneras sigue siendo fácil.

INGREDIENTES :

250 gramos de chocolate de cobertura (el que contiene al menos el 30% de manteca), también llamado para postres o para repostería
200 gramos de mantequilla
100 gramos de harina de repostería
100 gramos de azúcar glass (impalpable)
5 huevos
10 gramos de cacao en polvo
Un pellizco de sal
1 cucharadita de esencia de vainilla

En primer lugar sacamos del frigorífico la mantequilla para que quede a punto de pomada o lo hacemos en el microonda en posición descongelar durante 5 segundos  (mejor lo primero,  los microondas los carga el diablo).

Batimos la mantequilla con el azúcar y cuando haga espuma vamos añadiendo uno a uno los huevos, sin dejar de batir. Incorporamos el pellizco de sal y una cucharadita de esencia de vainilla.

Ahora añadimos, de nuevo sin dejar de batir, la harina previamente tamizada  y la integramos lo mejor posible. Añadimos entonces el chocolate derretido - al baño maría o en el microondas - y removemos bien para obtener una masa homogénea.

Untamos mantequilla y espolvoreamos cacao en polvo en los moldes de coulant y vertemos la masa obtenida anteriormente.

Los llevamos al congelador y los dejamos al menos un par de horas.

Precalentamos el horno a 220 grados y una vez alcanza la temperatura - no antes, cuidadito con esto - sacamos de inmediato del congelador y directos los coulant al horno. Aparte del shock emocional que supone pasar de -20 grados a 220 grados, lo que pretendemos es hacer el exterior sin que el interior llegue a hornearse, solo fundirse. Con 20 minutos debería ser suficiente pero aquí pueden ocurrir varias cosas :

1. No esté suficientemente hecho : darle 1 ó 2 minutos más
2. Esta demasiado hecho y el centro está sólido : mala suerte. La próxima vez bajad 2 ó 3 minutos, mejor que quede poco hecho a que quede demasiado hecho. 

Se sirven inmediatamente acompañados de helado de vainilla o nata montada.

Aragonese quesada


One of the simplest spanish desserts. It takes longer to read this post - and you can see that it is short - than to prepare it. The result is awesome.

INGREDIENTS (4 people)

400 grams (14 oz) of cottage cheese
6 eggs
180 grams (6.3 oz) of sugar
1 lemon

First crumble the cottage cheese.

Beat the eggs with the sugar until it is well dissolved and makes a foam. Then we incorporate the grated lemon peel. Then we pour this mixture into the cottage cheese while stirring until a homogeneous paste is left.

We incorporate the dough into a metal container - a metallic mould - that can go to the water bath. We have a casserole with water and then place a metallic element at the bottom that separates the metallic mould from the base of the casserole. Place the mould on this rack and bring to medium heat. Keep in mind that the water should not reach beyond the middle of the mould and that it should not boil tumultuously.

The quesada will be ready when it has curdled (check it by sticking a toothpick and if it comes out dry, it is ready). If you like it with the slightly toasted surface, you can give it a quick gratin or put liquid caramel on top when it is served, to taste.

Allow to cool to room temperature and then to the refrigerator.

It can be done in individual flannels and if you do not want it is not necessary to unmold.

As you can see, it can't be easier.

Coca de vidrio (Glass coca)


"Coca" is a usual term for a kind of flat bread, usually but not exclusively sweet, used in the East of Spain. This name has the same german word origin of the english word "cake". In the south of France is also popular under the name "fogassa". While cake usually has a sponge texture, coca is less soft and more near to bread texture.

"Coca de vidrio", typical of eastern Spanish where it takes different names according to the locality where is produced,  is a sweet product of bakeries that are rarely found in pastries. In fact years ago, when bakeries  served only bread, it was the only sweet thing you could find in them. It is a coca of little refined appearance, not very sweet, but  very tasty caused because the anise it incorporates. Coca de vidrio means glass coca. Name refers to the resemblance to glass that the sugar takes after the action of the oven. 

INGREDIENTS :

250 grams (8.8 oz) of force flour
50 ml (1/4 cup) whole milk
30 ml (1 tbsp and a half) of aniseed liquor
20 ml (1 tbsp) of olive oil
25 grams (1 tbsp) of butter
25 grams (1 tbsp) of granulated white sugar (the usual one)
10 grams (half tbsp) of powdered yeast
1 teaspoon salt

For the coating before and after baking:

Pine nuts or almond fillet (about 30-40 grams)
Anisette
Olive oil
Sugar

In a bowl we mix the sifted flour with the oil, milk, aniseed liquor, sugar and teaspoon of salt, mixing very well and then kneading for at least 20 minutes At that time we add the butter to the point of ointment and work the dough until it integrates. We dissolve the yeast in a little water and incorporate it when the dough has been homogenized with the butter, kneading another 10 minutes.

We let the dough levitate in a dry and dark place, covered by a cloth. Let stand half an hour.

After the resting time we make two halves of the dough - to get two coca of about 100 grams (4.4 oz) each - and with the roller we give them an oval shape.

We deposit the cocas on a baking paper and paint them with oil, sprinkling also sugar and adding the pine nuts or sliced ​​almonds.

Let stand 15 minutes and while preheat the oven to 220 degrees celsius (428 F).

We introduce in the oven and let do for 10 minutes (watch that they do not blacken too much, although at the edges there is always that danger, for some  people that's "the good thing" of this type of coca).

Just out of the oven we paint them with anise. The alcohol in the liquor, in contact with such a hot coca, will evaporate immediately, so there is no danger of getting anyone drunk.

miércoles, 26 de febrero de 2020

Bolo de castanhas


Hay algunas versiones del Bolo de Castanhas portugués que emplean harina de trigo en cierto porcentaje para que no resulte tan carom pero si tenéis la oportunidad de probar un pastel hecho íntegramente de castañas notaréis la diferencia.

INGREDIENTES :

2 Kg de castañas  (800 gramos de harina de castañas)
Medio kilo de azúcar
250 gramos de mantequilla
6 huevos
2 cucharaditas de extracto de vainilla

En primer lugar vamos a hacer la harina de castañas. Es cierto que en algunos sitios la venden ya hecha, pero suele ser difícil de encontrar.

Precalentamos el horno a 200 gramos. Hacemos una muesca en la piel de las castañas POR LA PARTE ABOMBADA (esto es importante). Las colocamos en una bandeja y las introducimos en el horno durante unos 40 minutos. Transcurrido el tiempo las sacamos, comprobamos que sea fácil separar la piel de la pulpa y las dejamos enfriar a temperatura ambiente.

Cuando las castañas están frías las llevamos al congelador y las dejamos en él durante una hora. De esta manera se pondrán lo suficientemente duras para que las podáis reducir a harina con la ayuda de un molinillo de café o bien con un procesado (tipo robot o similar). De los 2 Kg quedarán alrededor de 800 gramos de castañas. Si sale más por cualquier razón, rebajad la cantidad hasta obtener los 800 gramos. Este es un truco que vale para otros frutos "secos" que no están suficientemente secos para convertirlos en harina : un golpe de congelador y quedará una harina perfecta.

A continuación mezcláis la mantequilla a punto de pomada con el azúcar con la ayuda de una batidora eléctrica. Cuando la mezcla está suave se añaden los huevos poco a poco, sin dejar de batir, y luego el extracto de vainilla.

La mezcla se vierte en un bol y ahora es el turno de incorporar la harina de castañas. Se mezcla con las varillas, NO SE UTILIZA UN ACCESORIO ELÉCTRICO. Se va añadiendo poco a poco y mezclando para que quede una masa homogénea.

Untamos de mantequilla un molde tipo pastel grande y lo enharinamos con harina de trigo, o bien empleamos uno de silicona y en ese caso estos dos pasos son innecesarios. Vertemos la masa en el molde.

Precalentamos el horno a 180 grados y dejamos hacer durante 40 minutos. Transcurrido el tiempo dejamos reposar y cuando está tibio o frío se desmolda y listo para comer. Acompañado de un poco de nata batida o tal cual es una delicia.

La harina de castañas se puede preparar otro día y conservar en el frigorífico varias semanas.

Bacalao al pil pil


Esta receta vasca en realidad describe una técnica que consiste en que la gelatina del  pescado emulsione con los ajos y el aceite de oliva hasta formar una salsa espesa. Esta técnica, que en gastronomía se llama confitar a baja temperatura, precisa cocer el pescado a baja temperatura - alrededor de 55 grados -  y no freírlo, como mucha gente cree. Esto es aplicable a otros pescados y a las kokotxas de  merluza o  bacalao. Mejor os lo explico a través de la receta.

INGREDIENTES (4 personas) :

600 gramos de lomos de bacalao con piel
1 cabeza de ajos
Aceite virgen extra de oliva
Una olla plana de barro (importante)

Para hacer un buen bacalao al pil pil es necesario disponer de buenos ingredientes, sobretodo el aceite de oliva que debe ser virgen extra. Cuando mejor sea éste, mejor será la salsa obtenida.

El bacalao salado se corta en tacos grandes y se desala - atención - durante al menos 48 horas cambiando el agua al menos 4 veces. Esto es debido al mayor grosor de la pieza. Una vez desalado es imprescindible escurrirlo bien y secarlo con un papel absorbente de cocina.

Sacamos los dientes de la cabeza de ajos, los pelamos y freímos en una cazuela de barro con un chorro generoso de aceite de oliva. Freímos hasta que quedan todos dorados. En ese momento retiramos y dejamos que el aceite se enfríe. Si no disponéis de termómetro será difícil medir la temperatura, pero por norma general tras la fritura de los dientes de ajo si reducís el fuego al mínimo en unos 20 minutos obtendréis los 50-60 grados necesarios.

Cuando el aceite está en la temperatura óptima introducimos el bacalao con la piel hacia arriba. Una vez comienzan a salir burbujas dejamos durante unos 8-9 minutos. Transcurrido el tiempo retiramos la olla de fuego y realizamos un movimiento de vaivén con la olla - adentro/afuera - para que la gelatina del pescado ligue con el aceite.

Una vez hemos hecho este movimiento, volvemos a llevar al fuego y dejamos hacer otros 3 minutos y vuelta sacar del fuego para repetir el vaivén. En total serán 3 veces que haremos el vaivén como mínimo o cuando veamos que la salsa empieza a emulsionar. Si hacen falta 30 vaivenes para que la salsa emulsione, pues se tienen que hacer 30 vaivenes. Y una vez este milagro ha ocurrido, emplatamos los trozos de bacalao acompañados de los ajos fritos. Naturalmente no olvidéis servir una buena ración de la salsa 

Quesada aragonesa


Uno de los postres más sencillos de nuestro país. Se tarda más en leer este post - y mira que es breve - que en prepararlo. El resultado es además espectacular.

INGREDIENTES (4 personas) 

400 gramos de requesón
6 huevos
180 gramos de azúcar
1 limón

Desmenuzamos el requesón.

Batimos los huevos con el azúcar hasta que queda bien disuelto y hace espuma. Incorporamos entonces la piel rallada del limón. A continuación vertemos esta mezcla en el requesón sin dejar de remover, hasta que queda una pasta homogénea.

Incorporamos la masa a una recipiente metálico - por ejemplo una flanera - que pueda ir al baño maría. Disponemos una olla con agua y colocamos en el fondo un elemento metálico que separe la flanera de la olla. Colocamos la flanera sobre esta rejilla y llevamos a fuego medio. Tened en cuenta que el agua no debe alcanzar más allá de la mitad de la flanera y que no debe hervir de forma tumultuosa.

La quesada estará lista cuando haya cuajado (lo comprobáis metiendo un palillo y si sale seco, está lista). Si te gusta con la superficie un poco tostada se le puede dar un golpe rápido de gratinador o bien ponerle caramelo líquido por encima cuando se sirve, al gusto.

Se deja enfriar a temperatura ambiente y luego al frigorífico.

Se puede hacer en flaneras individuales y si no queréis no es necesario desmoldar.

Como veis más sencillo no puede ser.

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