Los italianos son maestros en el arte de preparar café y tienen muy bien definido cómo debe ser cada tipo con medidas y procedimientos muy bien documentados. No en vano la mayoría de cafeteras industriales que nos sirven los cafés expresos en los restaurantes y bares están fabricadas en Italia.
Realizar un café expreso en el hogar no es fácil ya que se requiere disponer de una cafetera especial que realice el proceso en dos etapas :
1. Moler el café, ni demasiado grueso ni demasiado fino, y además hacerlo justo antes de obtener la infusión para evitar la pérdida de aroma.
2. Hacer pasar agua a presión a través del grano molido.
Existen cafeteras domésticas que emulan las profesionales, aunque siguen siendo predominantes las de de goteo, las llamadas “italianas” y últimamente las monodosis.
Para preparar un café expreso se requieren 7 gramos de café molido de los cuales se extraen 30 ml de infusión haciendo pasar agua a 88 grados centígrados durante 25 segundos a 9 bares de presión. Más claro imposible.
El café expreso doble consiste en obtener 60 ml de bebida a partir de 14 gramos de café recién molido a través del cual se hace pasar agua a 88 grados durante 30 segundos a 9 bares de presión. Básicamente es simplemente el doble de un café espresso normal.
El café expreso corto o ristretto sólo ofrece 15 ml para 7.5 gramos de café, a iguales condiciones de agua.
El café expreso cortado o machiatto es un espresso normal al que se le añade aproximadamente 15 ml de leche.
Para que no quede ni una duda.
