Este sencillo dulce es típico de la ciudad de Hamburgo aunque se puede encontrar con facilidad en todo el norte del país. Pudiera ser que su origen fuera francés dado el nombre aunque no es, contra lo que algunos afirman, la versión alemana del croissant si no más bien una versión del tradicional rollo de canela escandinavo.
Se puede hacer una versión "rápida" comprando hojaldre o bien hacer la pasta que tampoco es demasiado complicado. Se suele tomar para desayunar o también en el café de media tarde (kaffezeit). No suele llevar ningún otro tipo de relleno que no sea la canela.
INGREDIENTES :
Para la pasta :
- 150 gramos de harina blanca de trigo
- 100 ml de leche
- 20 gramos de mantequilla
- 20 gramos (una cucharada de azúcar)
- 20 gramos de azucar vainillado
- 20 gramos de levadura fresca
- 1 pellizco de sal
Para el relleno :
- 30 gramos de mantequilla
- 30 gramos de azúcar
- 1 cucharada colmada de canela en polvo
En primer lugar en una cazuela a fuego medio-bajo vertemos la leche y 20 gramos de mantequilla hasta que esta se funde. Retiramos y reservamos.
En un bol grande depositamos la harina y la mezclamos bien con el azúcar normal y el vainillado, así como con el pellizco de sal y la levadura fresca desmenuzada. Es decir, todos los ingredientes secos.
Vertemos sobre los ingredientes sólidos la mezcla de leche y mantequilla fundida. Removemos bien con una cuchara de madera y luego amasamos durante unos 10 minutos. Dejamos reposar la masa en un lugar con poca luz - o cubierta con un paño - , que no sea frío y sin corrientes de aire. Dejamos que la levadura actúe durante al menos 30 minutos.
Ahora vamos a preparar el relleno. En el microondas o una cazuela fundimos la mantequilla y le añadimos el azúcar y la canela. Mezclamos bien y reservamos.
En una superficie enharinada vertemos la masa y con un rodillo la extendemos hasta formar un rectángulo de unos 40 x 20 cm, aproximadamente (la cantidad de ingredientes está calculada para obtener 4 bollos pero podéis obtener más haciéndolos más pequeños). Con una brocha de cocina se extiende el relleno de canela sobre la masa, dejando 1 cm libre hasta el borde. Enrollamos la masa por el lado más largo y a continuación la cortamos en 4 partes (o como he dicho más si así lo deseamos).
La forma que se da habitualmente al franzbrötchen es la de un triángulo sin punta, pero sea así o "recto" no afecta al sabor, solo a la tradición. También se le suele apretar el centro para que los lados se levanten ligeramente, pero de nuevo el sabor permanece inalterado.
Dejamos reposar unos 15 minutos para que la levadura vuelva a inflarlos.
Mientras aprovechamos para precalentar el horno a 180 grados. Pintamos los bollos con leche par aque brillen e introducimos en el horno durante 15 minutos o hasta que se muestren con el tono dorado que nos guste.
Se pueden comer templados o fríos.
Es el típico bollo para los muy amantes de la canela pero que gusta a todo el mundo.