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Receta fácil de la sopa de pollo china


Si eres amante de la cocina oriental seguro que te encanta esta sopa,  muy adecuada para los días fríos. 

INGREDIENTES (4 personas) :

  • 400 gramos de pechuga de pollo
  • 100 gramos de setas shiitake o bien champiñones
  • 50 gramos de fideos chinos de soja (o fideos cabello de ángel, si no encontráis los primeros)
  • 2 huevos
  • 1 zanahoria
  • 1 puerro
  • 1 diente de ajo
  • Media cebolla
  • 4 cucharadas de salsa de soja
  • 2 cucharadas de salsa nuoc cham*
  • 1 cucharada de azúcar morena
  • 2 cubos de concentrado de caldo de pollo
  • Jengibre
  • Cilantro
  • Sal
  • Pimienta
  • Aceite de sésamo (o de girasol)

* el nuoc cham es una salsa muy típica de la cocina vietnamita. Si no disponéis de la misma o no la encontráis por ningún lado no os preocupéis, es prescindible.

Pelamos y rallamos la zanahoria y el diente de ajo, para a continuación cortar en juliana el puerro, la cebolla y las setas. En una cazuela a fuego medio con un chorro de aceite de girasol agregamos las verduras, los dos cubos de caldo de pollo, la salsa de soja (y el nuoc cham si tenéis) y la cucharada de azúcar. Mezclamos bien.

Añadimos las pechugas de pollo cortadas finamente hasta que se doran y añadimos una pizca de jengibre.

A continuación vertemos 2 litros de agua embotellada. Cubrimos la cazuela y dejamos hacer a fuego medio-lento durante cuarente minutos. Añadimos sal y pimienta.

Transcurrido el tiempo añadimos un poco de cilantro picado y los fideos, que se harán aproximadamente en unos 5 minutos. En ese momento añadimos los dos huevos batidos y removemos para que se mezclen bien con el resto de ingredientes. Rectificamos de sal y pimienta y directo al plato, bien caliente.

Una sopa muy nutritiva y capaz de levantar a un muerto. Si la queréis comer como los chinos hacen, se toman las verduras y el pollo con palillos para a continuación beber el caldo resultante fideos incluidos. Nada de cucharas (aunque éstas existen en la cocina china, sin duda).

Gyozas


Las Gyoza son el equivalente japonés de los raviolis italianos : una masa de pasta con un relleno de carne, vegetal o mixto. Proceden de los Jiaozi chinos que, salvo detalles en la composición, son esencialmente iguales.

En nuestro país se han vuelto muy populares entre los amantes de la cocina oriental. Se suelen servir cocidos o al vapor - más raramente totalmente fritos o rebozados en huevo - acompañados de salsa de soja (en realidad a la salsa de soja se le adiciona vinagre de arroz) o picante y se venden por unidades, no constituyendo parte de ningún plato. En cambio, los wonton, menos conocidos, sí que forman parte de otras preparaciones aunque el aspecto de los mismos, más esférico, los diferencia de los primeros.

Hacer Gyoza supone dos partes : por un lado hacer la masa y por otra el relleno. Para lo primer recomiendo comprarlas ya hechas en comercios asiáticos (también las he visto en Makro, Carrefour etc). Se suelen vender con tal nombre "pasta para gyozas", "pasta dim sum" y similar. Van en un sobrecito y suelen contener unas 24 obleas, a menudo congeladas. 

Cuestan bastante poco (unos 3 euros, a precio de Noviembre 2021) y ahorran muchísimo trabajo. De todas maneras, si también queréis prepararlas, os daré la receta. Igualmente tendréis que ir a la tienda de productos orientales para comprar la "harina para empanadillas" o "dumpling flour" porque con harina normal no sale igual. Bueno, directamente no sale.

El relleno es mucho más simple de hacer.

INGREDIENTES 

Para las obleas :

  • 2 vasos de harina de gyoza (es harina de trigo pero se le añade fécula para conseguir la adecuada elasticidad)
  • Medio vaso de agua tibia
  • 1 cucharada de aceite vegetal (de cualquier tipo, maíz, girasol, sésamo etc)

Para el relleno :

  • 200 gramos de carne de cerdo o mixta ternera/cerdo picada
  • 2 puerros grandes
  • Una cucharada de jengibre fresco rallado
  • 2 dientes de ajo
  • 2 cucharadas de aceite vegetal *
  • 3 cucharadas de salsa de soja
  • Sal**
  • Pimienta negra molida

* suele ser aceite de sésamo, pero si no encontráis se puede emplear de canola, girasol o maíz

**cuidado al añadir sal, la soja ya es muy salada.

Para la salsa donde se mojan las gyozas :

  • 6 cucharadas de salsa de soja
  • 2 cucharadas de vinagre de arroz (o de vino blanco)


Para preparar la masa mezclamos la harina de gyoza con el agua tibia y el aceite. Amasamos hasta obtener una masa tersa y homogénea. Formamos una bola, tapamos con un paño de algodón y dejamos reposar durante media hora.

Mientras la masa reposa cocinaremos el relleno. 

Picamos los ajos sin el germen central. Picamos también los puerros (solo la parte blanca).

Incorporamos el aceite a una sartén e introducimos la carne, el puerro, los ajos y el jengibre fresco. Dejamos hacer hasta que la carne está visiblemente hecha. Añadimos entonces la pimienta negra molida (un par de vueltas de molinillo) y la salsa de soja. Removemos bien.

En este momento debemos probar cómo está la carne por si debemos sazonarla con un poco más de sal. 

Una vez tenemos la carne hecha es necesario reducirla a una pasta con ayuda de un procesado de comida, el triturador...lo que tengáis. Debería quedar una pasta bastante seca con los ingredientes indiscernibles. Reservamos.

Agarramos la masa que teníamos reservada.

La convertimos en un cilindro alargado de unos 3 cm de diámetro. Cortamos porciones de 1 cm de largo.

Cada una de estas secciones la vamos a convertir en una oblea de gyoza.

Extendemos un cilindro de 3x1 cm hasta conseguir un círculo de unos 10 cm de diámetro.

En el centro de cada círculo así obtenido colocamos una cantidad de la masa de carne con verduras. Cerramos para formar una gyoza con la forma habitual de las mismas, cerrando los bordes sobre sí mismos para que no se abra al cocinarla.

Si no habéis hecho la pasta vosotros mismos, proceded simplemente a descongelar las obleas para rellenarlas.

Ahora vamos a cocinarlas. La forma habitual consiste en marcarlas por ambos lados en una sartén y luego cocerlas.

Para ello vertemos un poco - apenas un cucharadita de aceite que extenderemos con una brocha - por las superficie de la sartén y la pondremos a fuego fuerte.

Colocamos las gyozas menos de un minuto por cada lado - veréis que se marca enseguida - y retiramos.

Llevamos a una cazuela las gyozas y la llenamos de agua hasta mitad de la altura (en ningún caso las sumerjáis del todo). Cubrimos la cazuela y llevamos el agua a ebullición. En cuanto hierva las retiramos. Listas para ser servidas.

La salsa en la que se mojas se hace mezclando salsa de soja con vinagre en una proporción de 3:1. Es decir, 3 cucharadas de soja por 1 de vinagre. Si queremos el doble, serán 6 de soja y 2 de vinagre y así sucesivamente.

Siempre se comen calientes y lo más razonable, para no pinchar el contenido y que se vierta, es emplear palillos. Nunca su uso estuvo más justificado.

Se pueden rellenar solo con verduras, con gambas, carne picada de pollo etc.

Pollo del General Tso


Esta receta, de clara reminicencias asiáticas,  forma parte de la gastronomía norteamericana. Aunque algunos traten de enlazarla con alguna receta similar de la provincia de Hunan, en China, lo cierto es que con toda probabilidad fue inventada en la década de los 70 del siglo pasado en algún restaurante de la zona de Nueva York. Parece ser que se sirvió por primera vez en 1973 en un restaurante donde el chef Peng de Hunan trabajaba, el cual ha quedado como creador de la receta. Antes de esa fecha no consta en ninguna carta de ningún lugar del mundo pero tampoco es seguro que fuera él quien realmente lo creara.

Se trata de un plato agridulce ligeramente picante (o mucho, según el gusto del cocinero) , con ingredientes baratos y muy fácil de realizar, lo cual hace inexplicable por qué en los Estados Unidos se sirve con un sobreprecio con respecto a otras recetas de cualquier restaurante chino. Tal vez se deba a que es muy popular y la demanda fija un precio alto, no el valor intrínseco de la preparación.

INGREDIENTES (4 personas) :

4 muslos de pollo con muslos (debe ser obligatoriamente carne obtenida de los muslos, nunca de la pechuga)
50 ml de salsa de soja (un cuarto de vaso)
50 ml de vinagre blanco de vino, manzana o arroz (un cuarto de vaso)
1 huevo
1 diente de ajo
1 cucharada de maízena
1 cucharadita de jengibre picado
Guindillas picantes picadas (las rojas, la cantidad depende del grado de picante que deseéis)
Aceite vegetal (maíz, girasol o canola)

En primer lugar hay que deshuesar los muslos en crudo (a veces los podéis encontrar ya deshuesados en vuestra pollería habitual). Se debe desechar la piel y eliminar nervios y otras impurezas. Cada muslo se debe cortar en pedazos de 1 cm, aproximadamente.

En un bol mezclamos el huevo batido con la maizena y en esa mezcla introducimos los pedazos de pollo. 

Ahora debemos freír el pollo, preferiblemente en wok pero si no disponéis del mismo se puede emplear una sartén pesada. Vertemos una cucharada de aceite vegetal y freímos los trozos de pollo que ya están empapados de la mezcla de huevo y maizena.

Debemos freírlos hasta que quedan dorados.

Mientras esto ocurre mezclamos en otro bol la salsa de soja, el vinagre, el diente de ajo picado sin el germen verde - responsable de que éste repita - y la raíz de jengibre picada.  También se añade el picante al gusto. 

Cuando el pollo ya está dorado añadimos la salsa y reducimos durante 2 minutos a fuego moderado. 

Y ya está, se sirve bien caliente acompañado de arroz blanco cocido o bien de una témpura de verduras. Más fácil no podía ser.

Por cierto, el General Tso existió realmente. Vivió durante el siglo XIX y fue muy admirado en su tiempo. El plato tomó su nombre pero él jamás lo probó ni en realidad nadie en China lo ha hecho, a menos que viajara en algún momento de su vida a los Estados Unidos.

Comer en China es un asunto arriesgado

En todos los países del Mundo han ocurrido serios incidentes alrededor de la industria alimentaria. No se libra ni uno solo. Adulteraciones, aditivos prohibidos, intoxicaciones y un sinfín de irregularidades ante las cuales las autoridades suelen ir a rebufo del "ingenio" de los productores. Pero si un país se lleva la palma en cuanto a burradas practicadas sobre los alimentos ese es sin duda la China. Supongo que la razón debe ser que son muchas bocas que alimentar, pero algunas prácticas llevadas a cabo en los últimos no se justifican ni como fruto de la mente más perversa.  Ni por todo el hambre del mundo. Veamos algunas.

Síndrome de la cabeza hinchada

En 2004 alrededor de 70 bebés murieron por la ingesta de leche adulterada. Al cabo de unos días de tomar la leche en polvo la cabeza de los niños se hinchaba mientras que su cuerpo se debilitaba porque el sucedáneo tóxico contenía sólo un 1.5% de proteína en lugar del 10% mínimo que la ley china exige.  Las autoridades arrestaron a 47 personas acusándolas de fraude alimentario.

Granos de pimienta de barro

En la provincia de Guangdong se descubrió que se vendía un extraño tipo de pimienta que simplemente no sabía a pimienta. Detenido el fabricante se aclaró la razón : los granos de pimienta se realizaban rebozando pequeños granos de barro en harina. Nadie murió por dicho engaño, e incluso las autoridades se preguntaban qué razón movió al productor para adulterar un producto que no genera grandes beneficios. La explicación obtenida fue tan simple como que es más fácil fabricar pimienta con barro que mantener una explotación de la misma. Con dos cojones.

Huevos de mentira

Si la explicación dada por el productor de granos de pimienta de barro os parece una burrada, la historia de los huevos de gallina de mentira os parecerá increíble. Diversos productores chinos han conseguido fabricar huevos artificiales. La yema y la clara se consiguen mezclando diversos tipos de resina, coagulantes, espesantes y colorantes con un valor nutritivo igual a cero. La cáscara se fabrica con carbonato cálcico y el aspecto externo es indistinguible del huevo real. Mientras que una gallina "natural" puede poner una media de 250-300 huevos al año, en el caso de los huevos artificiales se consiguen 1.500 en un día por operario, comparable a la producción de una granja de tamaño medio-grande. ¿Que qué pena les cayó a los responsables de este fraude alimentario? Ninguno. De hecho los siguen fabricando, justificándolos como una alternativa barata al huevo real.

Salsa de soja hecha de cabello humano

Pues el título de este fraude es suficientemente explicativo. La "salsa de soja" se extraía del cabello humano por medio de un proceso similar al empleado para fabricar la salsa de soja de verdad. Las autoridades prohibieron este fraude argumentando que "al haber obtenido el cabello de barberías, las condiciones higiénicas no eran las adecuadas". En fin, sin comentarios.

Sandías que explotan

El forchlorfenuron es una hormona que estimula el crecimiento de las plantas y por tanto permite acelerar la obtención de cosechas. Lo que nadie explicó a los agricultores chinos es que las sandías llevan mal el uso y abuso de esta hormona, así que ante el crecimiento acelerado tienden a explota como si fueran granadas de mano. Centenares de agricultores perdieron sus cosechas y la prensa local se echó unas risas a su costa.

Contaminación de leche infantil con melamina 

Los chinos no aprendieron nada con el "Síndrome de la Cabeza Hinchada". En 2008 seis bebés fallecieron mientras que alrededor de 300.000 enfermaron de gravedad. La enorme extensión de la intoxicación se debió a que el suministrador de la leche infantil era en grupo Sanlu, una de las empresas de alimentos más importantes del país. La empresa declaró con total desvergüenza que conocía la existencia de melamina en la leche desde hacía meses pero que era un problema de sus suministradores, no el suyo.

Aceite de desagüe

¿Qué es el aceite de desagüe? Pues es el aceite obtenido de las freidoras industriales, restaurantes etc y que en Occidente se llevaría directamente al centro de reciclado. Pues bien, en China este aceite tiene una segunda vida. Existen empresas que lo recogen, filtran, y en resumen le proporcionan un aspecto similar al aceite original, vendiéndolo como aceite apto para el consumo. Olvidan un asunto muy importante : el aceite empleado para freír durante mucho tiempo contiene toxinas que no se pueden eliminar fácilmente ocasionando graves problemas intestinales y cáncer a largo plazo. Las autoridades alimentarias chinas se pusieron las pilas a partir de 2010, si bien no se ha conseguido erradicar su consumo.

Y estos casos son sólo una "leve" muestra de centenares de ellos que ocurren en la milenaria China casi a diario...