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Ryazhenka

 A menos de que seas ruso, ucraniano o de un país próximo a estos, seguramente esta bebida no te suene en absoluto. En apariencia se trata de una bebida como cualquier otra obtenida de la fermentación de la leche, pero es algo más que eso. 


En primer lugar no emplea leche normal, sino leche cocinada. La leche cocinada se obtiene calentando leche entera durante largos periodos de tiempo. Este calentamiento prolongado provoca reacciones que caramelizan el líquido y confieren a la leche un característico color beige. 

A continuación se añaden bacterias lactobacillus, como las que se emplean para realizar yogur pero como la leche cocinada es más dulce que la natural el resultado no necesita ser endulzado para ser ingerido. 

En la actualidad la ryazhenka puede comprarse en cualquier supermercado ruso, siendo en su país de origen mucho más popular que el yogur o el kéfir. A continuación vamos a hacer ryazhenka de manera casera y con ingredientes disponibles en cualquier cocina occidental. 

INGREDIENTES : 

Litro y medio (1.5 L) de leche entera 
200 gramos de yogur natural sin azúcar 

En primer lugar vamos ha hacer leche cocinada. Para ello hervimos el litro y medio de leche con objeto de eliminar cualquier bacteria existente. Dejamos enfriar. Una vez está fría llevamos de nuevo al fuego, dejándolo al mínimo posible durante aproximadamente 8 horas. Hay que tener cuidado de que la leche no hierva en ningún momento. Cuando haya finalizado el proceso se habrá formado sobre el líquido una capa de color marrón-beige que algunos retiran y otros encuentran que es la gracia de la bebida, así que al gusto.

Otra forma de hacer leche cocinada es introducirla en el horno a 160 grados durante 2 horas, evitando de nuevo que hierva. Dejamos que la leche quede templada y mezclamos con el yogur, a menos que por alguna casualidad tengáis un brik de ryazhenka original y podáis emplearlo, lo cual sería más ortodoxo. Dejáis la cazuela en un lugar oscuro y cubierta con un paño de algodón y tras ocho horas ya tendréis vuestra ryazhenka casera.

Sýrniki


Los sýrniki a menudo se conocen como las tortitas rusa de queso, dándoles el mismo uso que las creps bretonas o los tortitas americanas. No obstante, aunque se pueden consumir en el desayuno generalmente son más habituales como postre a modo de blini enriquecido que además se cubre con crema agria (natma), mermelada, miel etc.

Son muy fáciles de hacer.

INGREDIENTES :

500 gramos de requesón
2 huevos
6 cucharadas de harina de trigo
2 cucharadas de azúcar
1 cucharadita de sal 
Mantequilla (para freír) con un poco de aceite de oliva

Mezclamos el requesón con los huevos, la harina tamizada, el azúcar y la sal. Se trabaja con una cuchara de madera hasta que todo queda bien integrado.

Tomamos un trozo de la pasta - una bola que quepa en la palma de la mano - y la aplastamos hasta que toma una forma de tortita de medio centímetro de grosor, más o menos.

Fundimos un par de cucharadas de mantequilla en una sartén anti adherente y colocamos las tortitas sobre la misma hasta que se dora. Repetimos la operación por el otro lado.

Se sirven calientes o tibias con el aderezo que más os apetezca (miel, mermelada, jarabe de arce etc). Están realmente buenos y son una alternativa mucho más apetitosa que los productos similares basados en harinas.

¿Y si no tenéis requesón?

Se puede hacer requesón en casa con elementos comunes como son la leche, la sal y el zumo de limón o vinagre. No es la forma correcta de hacerlo ya que es fácil adivinar que el limón o el vinagre añade un sabor extra a la leche. La forma correcta de hacer el requesón es empleando ácido cítrico, cloruro de calcio (si la leche es baja en calcio obtendréis poco requesón) y sobretodo cuajo. En cualquier caso estos últimos elementos es difícil que los tengáis en casa, así que os explico el método con elementos comunes. Que los sýrniki tengan sabor a limón tampoco tiene mayor importancia.

1 litro de leche
El zumo de un limón
1 cucharadita de sal

Llevamos la leche al punto de ebullición y separamos del fuego. Incorporamos el zumo del limón poco a poco hasta que se corta la leche (se separa la parte sólida de la líquida), removiendo para que el proceso continúe tanto como sea posible. 
Vertemos sobre un trozo de tela tipo "sábana" para separar el sólido del suero. Apretamos bien para que el sólido escupa la mayor cantidad de líquido posible. Se puede dejar en el frigorífico para que vaya goteando y consolidando como requesón, para usar al día siguiente y no más tarde de las 48 horas ya que se echa a perder pronto.