La pasta a la carbonara es una de esas recetas que cuando los italianos encuentran en sus viajes al extranjero más les hacen alzar las cejas en señal de incredulidad. Mientras que para muchos la salsa carbonara incorpora nata, para los italianos la adición de dicho ingrediente les resulta extrañísima y fuera de lugar. Desde luego en Italia a nadie se le ocurriría hacer la carbonara de esa manera.
Si bien la historia de la pasta a la carbonara puede remontarse a siglos atrás, lo cierto es que empieza a aparecer en recetarios a finales de los años cuarenta del siglo pasado. Según algunos tratados gastronómicos, fue la convivencia con las tropas norteamericanas durante la Segunda Guerra Mundial la que propició la adición de bacon y huevos a un plato de pasta que hasta aquel momento era parco en ingredientes. Esta receta que os proporciono es la auténtica de la pasta a la carbonara. Al menos la que cualquier italiano aprobaría.
INGREDIENTES (4 personas) :
- 300 gramos de spaghetti
- 150 gramos de bacon o panceta *
- 50 gramos de queso pecorino romano
- 6 yemas de huevo
- Sal
- Pimienta negra molida *
* En Italia se emplea en realidad “guanciale” que es una especie de chacina que se obtiene de la careta del cerdo. Como se trata de un producto local muy específico es posible sustituirlo por panceta o bacon, algo que por otra parte también hacen los italianos cuando les falta guanciale.
Cortamos el bacon o la panceta en tiras de 1 cm de grosor, aproximadamente, y las salteamos a fuego medio-bajo durante 10 minutos o hasta que se doran. No es necesario añadir aceite porque el mismo bacon desprenderá grasa.
Mientras freímos la panceta hervimos los spaghetti al dente según las indicaciones del fabricante. A la vez vertermos en un bol las seis yemas de huevo junto al queso pecorino, un pellizco de pimienta negra y otro de sal y batimos bien. Se puede reservar un poco de queso para decorar el plato. Si no encontráis pecorino podéis rallar algún queso de oveja.
Una vez está cocida la pasta, la escurrimos bien para llevarla directamente a la sartén donde hemos frito la panceta. Es importante que el fuego esté ahora al mínimo. Revolvemos bien e incorporamos a continuación la mezcla de huevos con queso. Salteamos hasta que el huevo cuaje ligeramente y listo para consumir.
Si vemos que la pasta queda muy seca se puede añadir agua de la cocción.
Un plato que se prepara en menos de veinte minutos y que aporta una gran cantidad de carbohidratos y proteínas. En algunos recetarios se indica que se debe incluir una yema de huevo por cada comensal, pero entonces hay que añadir a la mezcla de yemas con pecorino un par de cucharadas de agua de cocción o quedará demasiado seco.
