Aunque el nombre se ha escrito en italiano y es sintácticamente correcto lo cierto es que no guarda mucho sentido para un italiano. Y menos para un ciudadano de Bolonia.
En primer lugar no existe una salsa bolognesa como tal. Lo que más se le parece es el ragú bolognese que incorpora carne y otras verduras y que ciertamente se emplea para aliñar pasta pero raramente spaghetti.
El ragú bolognese procede de la ciudad de Bolonia donde la pasta más común es el tagliatelle. Y en todo caso el ragú bolognese aderezará tagliatelle, gniocchi o polenta, pero casi nunca spaghetti que es la pasta “oficial” de la lejana Nápoles.
Así que en el resto del Mundo la salsa boloñesa es una mezcla de carne picada con tomate que suena a un habitante de Bolonia como un sucedáneo “rarito” de su amado ragú. Por no hablar de lo que han hecho por ahífuera con su amada mortadela... Veamos una receta de spaghetti alla bolognesa que no reconocería nadie en Italia pero muy popular en España, por ejemplo.
INGREDIENTES :
500 gramos de spaghetti
1 cebolla grande
1 zanahoria grande
250 gramos de tomate triturado
250 gramos de carne picada de cerdo y ternera
1 punta de ajo
Albahaca picada
Perejil picado
Sal
Mantequilla
Pimienta negra molida
Aceite virgen extra de oliva
Colocáis al fuego una olla con cinco litros de agua (la proporción es un litro de agua por cada cien gramos de pasta). El agua debe llegar a hervir. Para acelerar el proceso utilizad una olla exprés o tapad la cazuela.
Mientras, en un sartén honda con un buen chorro de aceite de oliva ponéis a sofreír la cebolla picada y la zanahoria rallada. Cuando la cebolla se vuelve transparente añadid un poquito de ajo picado, sal y a continuación la carne picada. Cuando ésta se ha frito convenientemente se añade el tomate triturado y las especias : albahaca (importante, proporciona un sabor muy característico a la boloñesa), pimienta negra molida (un poco, la salsa no debe quedar picante) y el perejil picado.
Dejáis cocer unos minutos - para que se evapore el agua del tomate triturado, al menos en parte, y quede una salsa más espesa - y luego la trituráis con la batidora eléctrica. No se trata de hacer una salsa fina, sino grumosa, así que con dos o tres toques cortos será más que suficiente.
Llevad la salsa a un bol o salsera y reservad. En estos momentos el agua ya debe de hervir. Incorporad dos cucharadas de sal - son 10 gramos de sal por cada 100 gramos de pasta - y la pasta...pero espaciada. Los macarrones en puñados, que vayan cociendo en agua tumultuosa pero sin apelotonarse (no se os ocurra echar de golpe toda la pasta porque se deposita en el fondo y la ebullición cesa), los spaguettis sin cortar etc. Podéis echar un chorro de aceite para evitar que se peguen pero es un truco que no suele funcionar demasiado bien ya que el aceite no se mezcla con el agua. Es más práctico remover con una cuchara o espátula de madera. Consultad el paquete que contenía la pasta para saber el tiempo necesario para dejar la pasta al dente. Esto es muy importante. En primer lugar porque nutricionalmente hablando la absorción de los carbohidratos se van dosificando en nuestro cuerpo de forma pausada, asegurándonos "energía" durante más horas que si comiéramos la pasta muy blanda. En segundo lugar porque la pasta blanda es más difícil de guardar por su alto contenido en agua.
Cuando la pasta está al dente la sacáis del agua y la escurrís en un colador SIN pasarla por el agua fría del grifo. Una vez que tenéis la pasta bien escurrida pero todavía muy caliente, la volvéis a colocar en la cazuela donde la habéis hervido y añadís tres o cuatro cucharadas de mantequilla. Removéis bien para que se funda e impregne los macarrones. También se añade un chorro de aceite de oliva. La mantequilla es importante para reutilizar la pasta. Lo que no consumáis ahora lo guardaréis en la nevera y la mantequilla se solidificará, pero al calentarla en el microondas se obrará el milagro de volver a tener una pasta suelta y como si se acabara de cocinar.
Ahora todo está listo. Separad la porción que vais a consumir de inmediato. Con el resto haced lo siguiente. Dividid la salsa boloñesa en porciones y cada porción la guardáis en un recipiente o bolsa que pueda ir al congelador y al microondas. Es importante congelar porque el tomate aguanta poco en la nevera. La pasta se puede guardar en la nevera - también se puede congelar - y reutilizar sin problemas con solo llevarla al microondas.
Los spaghetti a la boloñesa se presenta a mesa con la pasta por un lado y la salsa por otro para que el comensal se sirva a su gusto, añadiendo queso rallado al gusto también.
