Os preguntaréis para qué vais a querer hacer mantequilla casera. La verdad es que no sale más barata hacerla de esta manera ni emplea un producto de inicio que sea de uso común y disponible en los hogares de manera habitual. Simplemente se trata de hacer "bricolaje" gastronómico y obtener un ingrediente a partir de otro que tal vez os pueda salvar alguna vez a la hora de realizar una receta donde se necesita imperiosamente la mantequilla.
Hay varias maneras de obtener la mantequilla. La tradicional que hacían nuestros abuelos consistía en batir la nata de la leche tal y como salía de la ubre. Tras mucho esfuerzo se obtenía una parte sólida - la mantequilla - y una parte líquida que se llama suero de mantequilla que luego os explicaré para qué sirve.
Como es imposible obtener leche tal y como se obtiene de la vaca (a menos que tengáis una en el balcón), vamos a comprar nata para montar. La nata para montar es un subproducto que se obtiene del ordeño normal y que aquellos que han visto la leche tal y como sale del animal saben que se acumula en la superficie hasta forma un par de dedos de anchura.
La mantequilla obtenida os sabrá a gloria y mucho más natural que la industrial que se obtiene por otros métodos puesto que de hacerlo como se acaba de describir la encarecería notablemente.
La relación de mantequilla que se puede obtener por volumen de nata es de 1:20. Es decir, si tenemos 2 litros de nata para montar podremos obtener 100 ml de mantequilla. Si hacéis cálculos veréis que no sale a cuenta hacer mantequilla por vuestra cuenta, pero como experimento curioso vale la pena hacerlo.
INGREDIENTES :
- 2 litros de nata para montar (mínimo 30% de materia grasa, perfecto si es 38%)
- Batidora eléctrica (se puede hacer con varillas pero el esfuerzo será considerable !)
La nata que venden los supermercados suele ser de dos tipos. La de cocinar, que se emplea para hacer cremas y salsas, posee una cantidad de materia grasa del 18% por término medio. No sirve para montarla aunque tras muchos esfuerzos es posible que espese lo suficiente para cubrir un pastel, por ejemplo. En ningún caso para usarla como relleno y desde luego no se vuelve sólida como la montada.
La nata montada posee un mínimo de 30% de materia grasa (en el envase se expresa como % MG) pero también se puede encontrar el 35% (la más común) aunque sería perfecto emplear la de 38% y nunca por debajo de 35%. La nata para montar escala en precio según la cantidad de materia grasa que incorpore. Si veis dos envases de idéntico volumen pero uno es más caro que el otro, tened por seguro que el más caro tendrá mayor cantidad de grasa (y será más fácil de montar por tanto).
En primer lugar es conveniente introducir la nata en el congelador al menos durante media hora. De esta manera será más fácil de montar. No os preocupéis que no se congelará.
Vertemos los 2 litros de nata en un bol y con la batidora eléctrica equipada con las varillas adecuadas procedemos a montar la nata. Primero a baja velocidad y a medida que espesa, más rápido.
Una vez la nata quede montada (lo cual ya sería perfecto para rellenar un pastel, por ejemplo) seguimos batiendo. Os daréis cuenta que la nata empieza a perder volumen y de repente se separa en dos componentes, ambos de color amarillento. El primero, líquido, es el suero de mantequilla, lo que los anglosajones llaman "buttermilk". El segundo, sólido, es la mantequilla.
Llegará un momento en que parece que ya no se forma más líquido. Es el momento de retirar el componente sólido con la ayuda de una espumadera. La colocamos sobre la tabla de cortar o una mesa de la cocina y la comprimimos hasta el punto de formar una bola que podemos apretar para seguir extrayendo líquido.
Lo ideal sería que la mantequilla no tuviera nada de líquido, pero entonces se volvería tan dura en el frigorífico que costaría untarla en el pan a menos que fuéramos muy previsores y la sacáramos del mismo al menos una hora antes.
Una vez tenemos la bola, lo siguiente es darle un baño en agua muy fría. Esto permite que endurezca y se puede darle forma.
Extendemos un poco de papel film en un lugar plano y colocamos encima la mantequilla. Le damos una forma alargada y a continuación la envolvemos para obtener un paquete apretado. Llevamos a la nevera y en un par de horas lista para ser usada.
¿Y qué hacemos con el "agua" que se ha separado de la mantequilla? Ese agua en realidad es suero y a pesar del color amarillento prácticamente no tienen ni sabor a mantequilla y ni siquiera posee grasa. Se puede beber directamente - tiene muchísima proteina - o bien emplearla en muchas recetas. Se puede usar en masa de galletas, de pan, de crepes, también para hacer salsas y si te atreves, beberla pues es muy rica en calcio (más que el yogur) y vitaminas.