INGREDIENTES (4 personas)
- 12 hojas de pasta filo
- 1 limón
- 4 cucharadas de mantequilla sin sal
- 3 manzanas (tipo fuji o golden)
- 200 gramos de azúcar
- 300 ml de nata para montar
- 200 ml de leche entera
- 1 rama de vainilla
- Canela en polvo
- 8 hojas de gelatina (o el equivalente en granulado)
Pelamos las manzanas, les quitamos el corazón y los extremos, las partimos por la mitad y luego hacemos rodajas de medio centímetro de grosor de cada mitad. Para que no se oxiden o bien las rociamos con zumo de limón o bien las sumergimos en agua.
En una sartén antiadherente incorporamos una cucharada de mantequilla y la fundimos a fuego medio-bajo. Incorporamos las rodajas de manzana y dejamos hacer, removiendo con cuidado, hasta que se ablandan. Retiramos del fuego y reservamos.
Precalentamos el horno a 200 grados.
Sobre la placa del horno cubierta con papel vegetal extendemos 3 hojas de pasta filo. Se deben poner varias porque son hojas muy finas y si colocáramos sólo una se rompería enseguida. Pintamos con mantequilla fundida la superficie de la hoja. Encima colocamos las rodajas de manzana bastante espaciadas, espolvoreando canela en polvo.
A continuación extendemos sobre las manzanas otra capa de pasta filo. No la apretéis contra la capa inferior. Pintamos a su vez esta capa con mantequilla colocando encima rodajas de manzana, también espaciadas y espolvoreando canela en polvo.
Repetimos la operación de pasta filo sobre manzanas hasta que finalizamos con una capa de pasta filo que pintaremos con mantequilla.
Introducimos en el horno durante unos 15 minutos o hasta que veamos que la pasta de la capa superior está dorada. En ese momento retiramos y dejamos enfriar a temperatura ambiente.
Mientras preparamos la gelatina de nata. Calentamos la nata y la leche a fuego moderado con una rama de vainilla (también se puede utilizar en lugar de vainilla una corteza de limón y un palo de canela). Cuando haya hervido apagamos el fuego e incorporamos 200 gramos de azúcar. Removemos hasta que se disuelva. Entretanto habremos reblandecido las hojas de gelatina en agua fría. Eliminamos el agua y las introducimos en la leche y nata TIBIA (ojo, si lo hacemos nada más hervir podríamos destruir la gelatina y no cuajaría). Removemos hasta que se disuelvan. Reservamos.
El pastel que hemos horneado lo debemos cortar en secciones rectangulares que corresponderán a las porciones individuales para cada comensal. Hacedlo con un cuchillo bien afilado, sin importaros demasiado que se desmigue ligeramente.
Vertemos la mezcla de leche y nata con la gelatina ya mezclada en una bandeja rectangular grande con al menos dos dedos de profundidad. Debe llenarse hasta la mitad, más o menos.
Colocamos los pasteles individuales que hemos cortado dentro de esta bandeja para que se empapen bien. La nata puede cubrirlos o quedarse a ras de la superficie, pero no a mitad. Lo interesante es que la nata rellene el interior de la pasta filo.
Introducimos en el frigorífico cuando todo esté ya a temperatura ambiente y dejamos reposar al menos 8 horas.
Tras este periodo de tiempo la nata habrá gelatinizado - se habrá vuelto sólida - y el mil hojas de pasta filo estará relleno de manzana y nata. Lo cortamos de nuevo para separarlo de la masa de nata y listo para consumir.
Es un postre realmente suave que encantará a vuestros comensales. Se puede adornar con más canela espolvoreada o con frutas del bosque, incluso con sirope de chocolate.
