Probablemente el nombre no os suene de nada, pero si os digo que los Ferrero Rocher van rellenos de gianduia ya os empiece a sonar un poco más.
El gianduia nació en el Piamonte italiano con el objeto de mantener la producción chocolatera pese al bloqueo impuesto por Napoleón al cacao que hasta la fecha suministraba el comercio con los ingleses.
Con objeto de ahorrar la escasa materia prima los pasteleros de la zona decidieron mezclar el cacao con harina de avellanas (abundantes en la zona) y azúcar. El resultado gustó tanto que desde entonces forma parte de innumerables recetas, ya sea como relleno, para untarlo en el pan o constituyendo un dulce en sí parecido al bombón aunque, a diferencia de éste, debe mantenerse en el frigorífico para que mantengan la consistencia ya que se trata de una mezcla cohesionada por el chocolate, no por el azúcar por lo cual se reblandece enseguida. Ahora ya sabéis la razón por la que los Ferrero Rocher no se suministran durante el verano.
La cantidad mínima - y habitual - de harina de avellanas es del 30%. El chocolate que se emplea puede ser chocolate con leche o bien cacao al 70, 80 ó 90%, al gusto.
El nombre de gianduia (a menudo también escrito como gianduja) procede de un personaje típico del Carnaval Piamontés del mismo nombre.
Vamos a usar la gianduia para confeccionar una especie de pequeño flan al que incluso podemos bañar en caramelo y servir con nata montada. Al primer bocado los comensales se darán cuenta que no es un flan típico.
INGREDIENTES :
- 100 gramos de avellanas enteras
- 100 gramos de cacao al 70%
- 100 gramos de azúcar glass (impalpable)
Como véis las cantidades son siempre idénticas de los tres ingredientes y por tanto es fácil hacer cualquier cantidad que os apetezca.
En primer lugar vamos a tostar las avellanas y además pelarlas.
En una sartén grande y a fuego medio incorporamos las avellanas. Las vamos removiendo hasta que se tuestan (con 15/20 minutos es más que suficiente). Al mismo ir removiendo la piel externa se irá desprendiendo. Si al final del proceso aún queda alguna con piel, bastará restregarla entre nuestros dedos para que pierda la piel.
Introducimos en un triturador las avellanas hasta reducirlas a harina. Las vertemos en un bol y les agregamos el azúcar glass, mezclando bien. Dejamos reposar.
En una cazuela al baño maría fundimos el chocolate. Cuando esté bien líquido lo vertemos sobre la mezcla de azúcar y avellanas mezclándolo todo con fuerza.
A continuación rellenamos de inmediato moldes de flan pequeños y cuando se enfríen a temperatura ambiente, llevamos al frigorífico.
Cuando se vaya a servir se extrae del frigorífico al empezar la comida, para que no esté excesivamente duro y a la hora del postre se sirve con un poco de caramelo líquido por encima y acompañado de nata montada a presión.
De todas maneras la gianduia se puede emplear para rellenar bizcochos, untar en el pan o incluso confeccionar pequeños bombones introduciendo la pasta en moldes adecuados.