Las virutas de chocolate son un producto típico de pastelería muy fáciles de hacer en casa. Solo necesitan unos pocos ingredientes y un poco de maña (tampoco mucha). Consisten en pequeños óvalos que se hornean y antes de que fragüen se depositan sobre un objeto redondo para que tomen su forma. Empleo generalmente el rodillo de amasar pero se puede utilizar un pequeño vaso de licor o incluso enrollarlos en un tubo metálico. Luego se sumergen en chocolate de cobertura y se dejan endurecer. Es uno de esos productos que si eres adicto al chocolate te comerían dos o tres kilos.
INGREDIENTES (40~50 virutas)
- 300 gramos de harina
- 300 gramos de azúcar glass (impalpable)
- 4 claras de huevo
- 250 gramos de almendras picadas
- 400 gramos de chocolate de cobertura (entre el 60 y 80%)
Accesorios :
- Tubo metálico, rodillo de amasar etc
- Una manga pastelera con boquilla fina
- Papel de hornear
En primer lugar mezclamos poco a poco la harina con el azúcar y luego añadimos las claras tal cual, sin montar. Batimos bien hasta obtener una masa con la consistencia de una papilla densa.
Cargamos la masa en una manga pastelera con la boquilla fina.
Precalentamos el horno, calor arriba y abajo, a 180 grados.
Colocamos un papel de hornear sobre la bandeja del horno. Sobre dicho papel vamos haciendo diversas elipses (círculos achatados). Estas elipse deben medir unos 8 cm de longitud y el trazo no debe ser mayor de 1 cm.
Dejad un cierto espacio entre ellas porque al hornear se hacen más grandes.
Sobre cada uno de estos lazos depositamos las almendras picadas.
Cuando el horno ha alcanzado la temperatura, introducimos la bandeja y dejamos estar 10 minutos. Veréis que los filos del lazo se han dorado ligeramente.
Los sacáis del horno e inmediatamente los depositáis sobre una superficie cilíndrica (lo dicho, el rodillo de amasar, vasos largos, botellas etc). Los lazos se combarán, lógicamente, y cuando se enfríen tomarán la forma combada ya de forma definitiva.
Se funde el chocolate en un cazo al fuego y se sumerjen las virutas en el mismo. Luego se dejan sobre una rejilla u otro papel para hornear, hasta que el chocolate endurece. Al morderlas el chocolate cruje y el sabor de las almendras es una pasada.
Están buenísimas y siempre te dejan con ganas de más.



