La borreta es un guiso muy típico del invierno en las zonas del interior de Alicante. Cada pueblo de la zona parece tener su receta, así que no es raro encontrar una receta de Borreta de tal pueblo o de tal otro. Si ampliáramos esta definición, tendríamos además una receta por cada hogar alicantino, así que esta que os ofrezco está basada en la habitual de Alcoy pero hecha a mi manera y por tanto una más a añadir al repertorio.
Todas las Borretas, sea cual sea su procedencia, tienen trazos en común. El primero es que incorporan una verdura - puede ser acelga o espinacas -, el bacalao y un huevo pochado por comensal. En mi caso hago algunas variaciones. No incorporo la ñora tal cual, si no que la rehidrato para sacarles la carne y es esa pulpa la que incorporo al guiso. En segundo lugar pocho los huevos de forma externa y los añado al plato (en la receta original se suelen pochar siempre directamente en el caldo). Con estos dos pasos consigo en primer lugar aprovechar toda la carne de la ñora como si fuera un condimento y además me aseguro que el huevo quede pochado de manera perfecta sin tener que añadir vinagre al guiso ni temer que la burbuja de un hervor mal controlado me estropee el resultado.
INGREDIENTES (4 personas) :
500 grs de acelgas
500 grs de patatas
200 grs bacalao seco (en dados, migas etc, preferiblemente sin espinas)
4 huevos
2 dientes de ajo
2 ñoras
Pimentón dulce (opcional)
Aceite virgen extra de oliva
Sal
El día anterior ponemos el bacalao en remojo cambiando el agua cada 8 horas (por tanto 3 cambios de agua).
Antes de realizar el guiso es necesario re hidratar las ñoras retirándoles el rabo y las semillas y sumergiéndolas en agua tibia durante al menos veinte minutos. Una vez transcurrido el tiempo se abren por la mitad y con una cucharita se raspa la carne del interior. Reservamos.
En una olla mediana vertemos medio litro de agua e incorporamos las patatas partidas y chascadas - es decir, que en lugar de seccionarlas por completo con el cuchillo, la parte final la rompemos con objeto de que la fécula espese el guiso - de manera que el agua quede justo por encima. Si vemos que sobra la retiramos.
Colocamos la tapa a la cazuela y dejamos hacer a fuego medio hasta que empiecen a ablandarse (pero no del todo). En ese momento incorporamos las acelgas bien limpias y los dientes de ajo sin pelar - a lo sumo con un par de incisiones - para que den un poco de gusto. Tapamos de nuevo y dejamos hacer unos 5 minutos. Transcurrido el tiempo incorporamos el balacao, la carne de las ñoras, una cucharada de aceite de oliva y si se quiere una cucharadita de pimentón dulce.
Dejamos cocer hasta que las patatas están blandas. Para que el caldo, que no será mucho, quede más espeso podemos triturar una patata cocida con un tenedor para disolverla en el mismo a continuación. Comprobamos de sal y rectificamos.
Mientras las patatas terminan de cocer vamos a preparar los cuatro huevos pochados. Para ello disponemos un cazo con agua hirviendo - pero sin burbujear - con un chorro de vinagre y sobre el mismo, medio hundido pero sin que el agua lo rebose, colocamos un huevo dentro de un cucharón de sopa. Antes de que la clara empiece a coagular le ponemos un pellizco de sal y mantenemos hasta que se ha vuelto blanco y traslúcido y la yema se mantiene líquida.
Emplatamos distribuyendo equitativamente las patatas y los trozos de bacalao, colocando encima los huevos pochados y retirando los dientes de ajo.
Supongo que no hace falta decir lo bueno que resulta este guiso tan sencillo.
El salmorejo es una receta que últimamente ha ganado mucha popularidad por diversas razones. En primer lugar es muy sencilla de preparar. De hecho más sencilla que su primo-hermano el gazpacho ya que sólo utiliza tomate como hortaliza. En segundo lugar presenta una consistencia cremosa que la hace apta tanto para ser tomada sola, como base de complejos platos o como crema para untar ("dip", como suelen decir los angloparlantes). En tercer lugar tiene un sabor muy suave y al no llevar pepino la hace más adecuada para aquellos que reniegan del gazpacho precisamente por el sabor del pepino. Otro punto a favor del salmorejo es que los tomates se utilizan en crudo, lo cual la hace idónea como el gazpacho para ser tomada en cualquier época del año con aportes vitamínicos parecidos a los de la ensalada. Repito, es recomendable tomarla en cualquier época del año a pesar de que por ser tomada fría podría considerarse como receta de verano. Desde mi punto de vista, tanto el gazpacho como el salmorejo son "ensaladas" en formato de sopa y crema, respectivamente. Y las ensaladas las debemos tomar todo el año por muy frío que sea el día.
La preparación tradicional del salmorejo consiste en majar en un mortero grande los tomates, el pan duro y el ajo. Lamentablemente una preparación tan larga no encaja con el propósito de este blog. Se puede conseguir una preparación rápida y bastante fiel al original empleando una batidora de vaso.
INGREDIENTES :
Medio kilo de tomates maduros
100 gramos de pan duro
Medio vaso (125 ml) de aceite virgen extra de oliva
Sal
Vinagre de vino tinto
Ajo (opcional)
1 huevo por comensal (opcional)
Virutas de jamón ibérico (opcional)
Se puede preparar cualquier cantidad de salmorejo siempre que se respete lo siguiente :
El pan a agregar es una quinta parte del peso en tomates y por cada kilo de tomates se debe emplear un vaso de aceite. Supongamos que tenemos 3 Kg de tomates. Para esta cantidad de tomates necesitaríamos 3 vasos de aceite y 600 gramos de pan.
Pelamos y quitamos las semillas de los tomates maduros (cuanto más rojos y más maduros, mucho mejor). Agregamos a la batidora los tomates, el pan duro, el aceite, una cucharadita de sal y otra cucharada de vinagre de vino tinto. Si se quiere - no es imprescindible - se puede añadir medio diente de ajo o incluso menos cantidad.
Batimos hasta que quede cremoso. Probamos y rectificamos de sal y vinagre, si fuera necesario. Para regular la densidad de la crema se pone más o menos pan. Lo que nunca se debe hacer es añadir agua para darle una apariencia más cercana a la sopa. Toda el agua que tiene el salmorejo proviene exclusivamente del tomate. Y tampoco añadáis aceite o el gusto será demasiado graso.
En Córdoba, origen de esta receta, se sirve cada plato cubierto de virutas de jamón ibérico y un huevo duro cortado en rodajas. De hecho, en algunas recetas, se añade a la mezcla la yema del huevo. Pero si deseáis una receta 100 vegana podéis prescindir de los mismos.
El salmorejo es uno de los platos estrella de la gastronomía española a pesar de su simplicidad.
Las tortitas americanas se suelen confundir con las crepes europeas y a pesar de las similitudes no se trata del mismo producto. Las tortitas americanas originalmente se denominan pancakes (pastel o torta de sartén, en inglés) y por eso en algunos lugares, especialmente de Latinoaméricas, se han venido a llamar "panqueques".
Los pancakes son muy típicos en los desayunos estadounidenses tradicionales. Se suelen servir formando pilas de tres o cuatro unidades bañadas en mermelada, nata, miel o sirope de arce (o de chocolate, fresa etc) constituyendo el alimento favorito de los niños. Aunque se venden en sobres preparados a los que basta añadir agua y calentar, las amas de casa norteamericanas prefieren prepararlas por si mismas. Esta es una receta de las muchas que existen.
INGREDIENTES (para unas 10 tortitas) :
200 gramos de harina para reposteria *
220 ml de leche (un vaso grande agua)
2 huevos
2 cucharadas (40 gr) de azúcar vainillada
3 cucharaditas (30 gr) de levadura química (o según indique el fabricante por el peso de la harina)
50 gramos de mantequilla sin sal
Media cucharadita de sal
* no utilicéis harina dura (con mucha proteína) como la que se utiliza para hacer pan porque los resultados no son buenos. Ha de quedar una torta esponjosa y suave.
Mezclamos la leche con los huevos y la mantequilla derretida. Batimos con las varillas para homogeneizar. Incorporamos la harina tamizada a través de un cedazo, el azúcar vainillado, la levadura química y la sal. Batimos de nuevo con las varillas pero sin preocuparnos por conseguir una masa uniforme. De hecho los americanos defienden que encontrar algún grumo convierte a las tortitas en recetas mucho más caseras.
Pintamos una sartén de tipo medio (20 cm de diámetro) con mantequilla derretida y ponemos al fuego fuerte. Cuando está bien caliente cogemos un cazo de los que se emplean para la sopa y lo llenamos hasta el borde. Con cuidado vertemos la masa en el centro sin intentar que cubra todo el fondo de la sartén (el diámetro que por su natural tome será el adecuado). Cuando empieza a burbujear y los bordes se tuestan ligeramente damos la vuelta con la ayuda de una espátula y doramos el otro lado. De vez en cuando es posible que tengamos que volver a pintar de mantequilla la base para evitar que se peguen.
Las amas de casa norteamericanas suelen disponer de una plancha eléctrica especial diseñada para dorar las tortitas por ambos lados de manera que queden siempre de la misma forma.
La gran diferencia con las crepes bretonas es que incorporan levadura y que tienen sabor por si mismas, no siendo posible dejarlas sin sal o azúcar para que sea el contenido el que de sabor a la preparación.
Como ya he dicho se pueden servir con compota de manzana, miel, nata, o siropes. El sirope de arce es muy habitual en el norte de los Estados Unidos pero sobretodo en Canadá. Se obtiene de la savia de un árbol, el arce, y fue un alimento básico que permitió a los primeros colonos asentarse en el Canadá. Fue tanta su importancia - que aún conserva - que una hoja de arce decora el centro de la bandera canadiense.
El dolor de cabeza es una de las patologías más comunes entre los seres humanos. Afecta a todas las capas sociales, a ambos sexos - incluso a niños - y es raro, por no decir imposible, que nadie lo haya sufrido al menos una vez en su vida. Las cefaleas pueden ser síntomas de un problema de salud grave o bien de diversos trastornos circunstanciales que aún así no debemos ignorar si son invalidantes o se repiten con cierta frecuencia. Por suerte la causa de la mayoría de los dolores de cabeza son patologías benignas aunque no por ello menos molestas.
Algunos tipos de dolor de cabeza son tan fuertes que impiden a las personas el desarrollo normal de su vida personal y laboral : son las llamadas migrañas. Para estas última no existe curación aunque en los últimos años se han propuesto diversas soluciones quirúrgicas y terapéuticas que parece dan resultados positivos.
Hay muchas razones por las cuales se puede desencadenar un dolor de cabeza. Las más comunes son la exteriorización de un problema de salud (hipertensión, trastornos oculares...), el stress, la mala posición de la cabeza o el cuello y así una lista que no cabría en este blog entero.
Los alimentos pueden ser tanto desencadenantes de un dolor de cabeza como ayudar a mitigarlos, aunque por si solos no suelen bastar para un alivio rápido de la sintomatología. Si tienes tendencia a padecer cefaleas sería bueno que supieras diferenciar ambos tipos de alimentos y evitar así su ingesta. Si ya se ha desencadenado el dolor, es poco probable que ninguno de los alimentos "buenos" te ayuden a aliviarte de manera inmediata, pero si eres reacio a emplear analgésicos pueden ser la solución a medio-largo plazo.
La razón más común por la que duele la cabeza a resultas de la ingesta de un determinado alimento es la contracción y expansión de las venas que recorren el cuero cabelludo. Veamos a continuación los mejores alimentos para prevenir o paliar las cefaleas.
Agua : aunque el agua no es un alimento en sí ya que no aporta caloría alguna al cuerpo, es vital para nuestra subsistencia y el efecto directo de su falta es la deshidratación. Aunque dicha deshidratación sea leve, provoca que la sangre fluya más densa y ello puede provocar dolor de cabeza. De esta manera debemos beber agua o tomar alimentos que la contengan en abundancia. Si hemos realizado ejercicio físico fuerte con gran sudoración, el agua por si sola no basta. Hemos perdido minerales y se deben reponer. Comer una patata cocida entera - con piel - aporta gran cantidad de potasio lo que ayuda a reponer los electrolitos perdidos.
Cerezas : las cerezas no sólo aportan agua si no que además contienen determinadas substancias que se convierten en óxido nítrico en la sangre. El óxido nítrico regula la presión arterial mediante la dilatación de las arterias y ello redunda en una disminución del dolor de cabeza.
Magnesio : el magnesio es un mineral que ayuda a relajar la tensión arterial y por tanto alivia el dolor de cabeza. Además sirve para multitud de reacciones bioquímicas de nuestro cuerpo. Debemos tener cuidado con su falta, no sólo para evitar las cefaleas, ya que aunque se encuentra en abundancia en determinados alimentos (pipas de calabaza, almendras) estos no son comunes en nuestra dieta. Ello puede provocar dolores musculares, fatiga y otros síntomas que aunque no lo parezcan vienen provocados por la misma razón que nos causa dolor de cabeza.
Café, té y mate : si el dolor de cabeza desaparece cuando tomas cualquiera de las tres infusiones, es que ya eres un adicto a la cafeina, la teína y la mateína. Dichas substancias, por un mecanismo que aún no se conoce, relajan las paredes de las venas y por tanto facilitan el flujo de sangre. Cuando falta la "dosis", las venas se contraen y aparece el dolor. He tenido dudas a la hora de colocar estas tres substancias en la categoría de "buenas" para el dolor de cabeza. Analizando con lógica las mismas queda claro que de no haberlas consumido, no sería necesario reponerlas. Cuando el cerebro se acostumbra a una substancia porque 1) le releva de generar sus propios opiáceos como las endorfinas y 2) genera bienestar, es complicado substraerse de dicho elemento. En cualquier caso, si ya eres adicto, lo mejor es tomar una taza bien cargada e intentar que las ingestas se reduzcan al mínimo. Si puedes pasar 6 horas sin tomar de nuevo café, mucho mejor que si el intervalo es de solo 3 ó 4 horas.
Vitamina B2 : se trata de una vitamina que no se acumula en nuestro organismo - es hidrosoluble - por lo que tenemos tendencia a ser deficitarios. Su falta, entre otros síntomas, desencadena episodios de cefalea. Se encuentra en la leche, la carne, el queso, los vegetales de hoja verde y los cereales integrales. Por razones que veremos más adelante, es preferible consumir B2 a través de los vegetales de hoja verde y sobretodo de los cereales integrales.
Pimientos picantes : si vives en México u otro país donde el picante sea habitual, estás de suerte. La capsaicina, el elemento que da "vida" a los pimientos, es también capaz de desensibilizar las zonas que padecen dolor suprimiendo un mensajero químico del mismo. Existen parches de capsaicina que se aplican localmente para mitigar el lumbago y para las migrañas fuertes se suministras sprays que al inhalarse alivian el dolor. A diferencia de otros alimentos, la capsaicina es tóxica en grandes cantidades y cualquier aplicación debe consultarse siempre con el médico.
Ya hemos visto los alimentos que se consideran positivos para aliviar los síntomas o prevenir las cefaleas. En el otro lado de la balanza encontramos aquellos que pueden disparar un dolor de cabeza o que, en caso de consumirse mientras se padece, lo agravan.
Queso : seguro que conocéis a alguien de vuestro entorno que con sólo oler el queso le provoca una jaqueca. No se trata de una manía, si no de algo científicamente constatado. El queso contiene tiramina, una substancia vasoactiva. Por tanto, puede provocar fuertes dolores de cabeza. Si no podéis vivir sin queso, es mejor evitar los más curados (por ejemplo en los frescos tipo ricotta, es casi inexistente). La tiramina también está presente en el hígado de pollo y los arenques, asi que cuidado. El mundo vegetal tampoco está libre de tiramina. La banana y el aguacate - y por supuesto el guacamole que se deriva del segundo - pueden provocar grandes cefaleas.
Edulcorantes : este es un ingrediente tan controvertido que sólo lo indico porque mucha gente ha asociado la ingesta de aspartamo y otros edulcorantes, que han substituido el azúcar en muchas bebidas refrescantes, con la aparición de cefaleas. Existen tanto estudios a favor como en contra, si bien las autoridades alimentarias de los países más avanzados no han dado como cierta dicha asociación. En algunos casos se sugiere que en realidad el causante de la cefalea es la adicción al azúcar : el cerebro entiende que al ingerir un refresco va a tomar su "dosis" de azúcar y al no recibirla es cuando se genera el dolor de cabeza. En este caso estaríamos hablando de algo similar a lo que ocurría con el café, el té y la yerba mate. Tanto es así, que algunos fabricantes de bebidas refrescantes de cola y que han cambiado el azúcar por edulcorante, han elevado muchísimo el contenido de cafeína para compensar este efecto. Aunque no tiene nada que ver con el tema que estamos tratando, se sabe que algunos edulcorantes como el Sorbitol, ingerido en altas cantidades, tiene efecto laxantes.
Vino y alcohol : seguro que más de uno, leyendo distraidamente la etiqueta de un vino, ha visto la advertencia "contiene sulfitos". Los sulfitos son substancias que genera el vino de forma natural, si bien se añade una cantidad extra de los mismos para que éste llegue al consumidor con buena calidad. Es decir, que se trata de un conservante totalmente inocuo para la salud humana en las cantidades habituales que raramente superan los 10 mg / litro. No obstante dichos sulfitos, derivados del azufre, parece ser que pueden desencadenar episodios de cefalea en personas sensibles al azufre, que son raras, pero las hay. Y si no lo desencadenan los sulfitos, lo hacen el alcohol propio del vino o de cualquier otra bebida. El alcohol inhibe la hormona anti diurética que normalmente envía fluidos hacia las células y los deriva hacia la vejiga. Por tanto nos deshidrata...y ello nos lleva a la necesidad de beber agua para reponer lo que curiosamente beber alcohol nos quita.
Glutamato monosódico (GMS) : seguro que si padeces habitualmente dolores de cabeza asociados a alimentos miras con detalle la etiqueta para ver si contiene GMS. El GMS es un potenciador del sabor que puede provocar reacciones adversas, principalmente dolores de cabeza y nauseas. Cuando se agrega GMS directamente es obligado que el fabricante lo indique, pero cuando aparece como un subproducto de la proteína hidrolizada, casi ninguna etiqueta lo indica. La proteína vegetal que se ha descompuesto químicamente en aminoácidos puede generar glutamato libre. Si este glutamato se une al sodio libre de nuestro cuerpo, se genera GMS. Así que de nada sirve evitar los productos que indican contener GMS si éste se puede generar a partir del glutamato libre ingerido. Lo mejor es evitar los alimentos procesados o precocinados si queremos evitar "males de cabeza". La salsa de soja también se suele "aderezar" con GMS, lo que unido a su alto contenido en sodio - deshidratante - , la convierten en una fuente potencial de dolores de cabeza.
Bacon y otras carnes curadas : en este caso es la presencia de nitritos para preservar la carne la que provoca problemas. Dichos nitratos y nitritos dilatan las venas creando la transición necesaria para iniciar una cefalea.
Chocolate : la teobromina que contiene, de efectos parecidos a la cafeína, provoca adicción y tal como hemos visto anteriormente, es capaz de iniciar el dolor cuando no tomamos nuestra "dosis". Es decir, si tomamos chocolate, el dolor desaparece. ¿Por qué no lo hemos incluido con el café, el té o la yerba mate? Porque el chocolate además contiene tiramina, al igual que el queso.
Histaminas : presentes en gran cantidad en pescado azul no muy fresco, pueden provocar grandes cefaleas a menudo acompañadas de vómitos y urticarias. Así que ya sabéis, los pescados azules tipo caballa, sardina o jurel, siempre se comen muy frescos !
Todo lo anterior es válido tanto para cefaleas comunes como para jaquecas / migrañas. No obstante las dos últimas son tan invalidantes para la persona que las padece que requieren un tratamiento extra que desde hace pocos años es posible por medio de botox o intervenciones menores. Al menos hay un poco de esperanza al final del túnel.
El Baba ghanoush es un puré de berenjena de muy fácil preparación y extremadamente popular en Oriente Medio. Se suele consumir con pan pita. No tengo muy claro si su origen es libanés o sirio, pero sea cual sea está igualmente delicioso.
INGREDIENTES :
2 berenjenas
1 cebolla grande
Comino molido (media cucharadita)
Semillas de sésamo molidas (una docena)
2 dientes de ajo (sin el germen verde que repite)
El zumo de un limón
aceite virgen de oliva (2 cucharadas)
sal
Pelamos la berenjena y la sumergimos en agua con sal durante 2 ó 3 horas para que suelte la sustancia que la vuelve amarga.
Picamos las berenjenas bien escurridas juntamente con la cebolla. Freímos ambas hasta que quedan bien vencidas. Cogemos todos los ingredientes reseñados y los pasamos por la trituradora hasta que queda una pasta sin grumos. Rectificamos de sal y servimos.
También es posible asar ligeramente las verduras antes de freírlas - o sólamente asarlas - y añadir un pote de yogur natural.
La harissa se puede considerar salsa o condimento, según se mire. Es muy picante y se emplea generalmente para sazonar recetas de cus-cus y de carne, si bien en algunos países como Túnez se emplea también para condimentar algunos tipos de bocadillos. El origen de la misma es el Magreb si bien es posible encontrarla prácticamente en todo Oriente Medio. Las amas de casa de la zona tienden en la actualidad a comprar los preparados de harissa que encuentran en el supermercado, tal y como nosotros hacemos con la mahonesa y otras salsas. Hay muchas recetas de harissa.
INGREDIENTES :
50 gramos de pimientos rojos picantes (chile, ají etc)
4 dientes de ajo
1 cucharadita de cilantro
1 cucharadita de alcaravea
Media cucharadita de sal
Aceite virgen extra de oliva
Las hierbas que se emplean (cilantro y alcaravea) no son reemplazables por ninguna otra. Al menos si queremos conservar el sabor auténtico de la harissa. El cilantro es fácil de localizar pero si no lo encontráis podéis usar perejil. El sabor de la alcaravea es algo más complejo. Es algo picante pero con el aroma del anís. Es decir, que se podría substituir por media cucharadita de pimienta negra en polvo y media de anís. Encontrar alcaravea puede ser complicado y probablemente tengáis que acudir a un herbolario.
En primer lugar ponemos en remojo los chiles para que se hidraten. Con una hora debería ser suficiente. Incorporamos todos los ingredientes (menos el aceite de oliva) en un mortero y machacamos con fuerza. Empezamos a añadir aceite de oliva poco a poco para conseguir una pasta suave. No puedo dar una cantidad de aceite concreta porque según la cantidad empleada tendremos una salsa o bien, añadiendo menos cantidad, una pasta para disolver en guisados, por ejemplo.
No hace falta decir que es muy picante y su uso es siempre en pequeñas cantidades.
Las magdalenas son un invento francés y no español como muchos creen. La prueba más fehaciente es la obra de Marcel Proust "En busca del tiempo perdido" con un conocido episodio donde el protagonista reflexiona sobre su vida mientras moja una magdalena en el té. Esto ocurría a principios del siglo XX cuando en España el desayuno no incluía bollería alguna.
La magdalena es una receta muy sencilla que siempre sale. Por tanto si sois de esos que se desaniman con los fracasos culinarios - sobretodo cuando cocináis postres - las magdalenas son el mejor inicio.
INGREDIENTES
125 gramos de harina
150 gramos de azúcar
125 gramos de mantequilla
3 huevos
La piel rallada de un limón
Levadura química (tipo Royal)
Bases de magdalenas
En primer lugar ponemos la mantequilla a punto de pomada fundiéndola ligeramente en el microondas o un cazo a fuego lento. La vertemos en una fuente honda añadiendo 125 gramos de azúcar. Lo removemos bien para que el azúcar se disuelva bien en la grasa. Ahora añadimos los tres huevos, la harina de repostería y dos cucharaditas de levadura química. Es recomendable pasar la harina y la levadura a través de un cedazo para evitar la formación de grumos. Finalmente mezclamos bien la piel rallada de un limón, teniendo cuidado de no rallar la parte blanca de la misma ya que amargaría. Amasamos bien con la ayuda de una espátula. No tendremos una masa como para hacer un pan, si no una masa semilíquida.
Ahora vamos a disponer sobre la bandeja del horno los papeles que nos van a servir de base para las magdalenas. Son generalmente rizados, gruesos y los hay de varios tamaños. Se encuentran fácilmente en cualquier supermercado o tienda de alimentación. Con la ayuda de una manga pastelera o de una cuchara los llenamos hasta la mitad ya que con la levadura subirán hasta rebosar ligeramente el borde del papel. Con los 25 gramos restantes de azúcar espolvoreamos sobre las magdalenas para que se forme la típica costra superior de las mismas (de todas maneras esto no es obligatorio). Las magdalenas estarán listas cuando al introducir un palillo éste surja seco que viene a ser aproximadamente a los veinte minutos. Recomiendo no abrir la puerta del horno a media cocción para evitar que las magdalenas se "desinflen", por eso haced la comprobación del palillo cuando a la vista ya se ven de un atractivo color marrón dorado.
La fabada es uno de las recetas que forman el "top-ten" de la gastronomía española, compartiendo ranking con la tortilla de patatas, la paella, el gazpacho, el arroz con leche, el pulpo a la gallega, el cochinillo asado, el cocido madrileño, la empanada gallega y el cordero asado. Aunque el origen de esta receta es Asturias se consume en gran parte de nuestro país si bien en mucho casos se tire de soluciones "de lata" o de menú de restaurante antes que cocinarla en casa. Supongo que la razón de esta "extraña" predilección se debe a que se trata de un plato sencillo pero que requiere una preparación larga. Por la misma razón tampoco había aparecido hasta ahora en este blog, consagrado en general a preparaciones más bien cortas.
La fabada es el cocido que se realiza con alubias blancas, llamadas "fabes" en Asturias. Algunos autores indican que el cultivo de les fabes se inicia en el Principado en el siglo XVI y otros en el XVIII, lo cual es más probable ya que todos los tipos de alubias proceden de América y el siglo XVI parece demasiado pronto para que los productos americanos se popularizaran.
Como ya hemos indicado en este blog en varias ocasiones, prácticamente todas las recetas españolas que se consumen en la actualidad poseen menos de doscientos años de historia. El caso de la fabada no es especial. La primera referencia que se tiene sobre la misma procede de un periódico regional datado en 1884, si bien es probable que la receta tal y como la conocemos en la actualidad naciera a principios del siglo XX.
El ingrediente principal de esta receta son las fabes. La más apropiada en las faba asturiana aunque también se puede utilizar el "judión de la Granja". Se adquiere seca y se debe remojar antes de utilizarla al menos durante 24 horas en agua fría. La cocción se debe realizar con un hervor muy suave y "asustarla" (echar agua fría) de vez en cuando. Tampoco se deben remover con una espátula o cuchara, sino mover la cacerola con movimientos circulares de vez en cuando. Con ello evitamos que se rompan o se dañe la superficie externa.
Las fabes se complementan con productos cárnicos procedente del cerdo. De esta manera la fabada es un plato hipercalórico y apropiado para los fríos meses de invierno.
Aprovecho para decir que hay multitud de "recetas verdaderas" de fabada, así que os presento una de ellas. Seguro que vosotros disponéis de otra, igual de buena que la abajo detallada.
INGREDIENTES :
Medio kilo de fabes o judión de la Granja
1 mano de cerdo
1 oreja de cerdo
100 gramos de morcilla ahumada
100 gramos de jamón
100 gramos de tocino ahumado
1 cebolla
1 cabeza de ajos
Laurel
Sal
Se hierven las judias - recordad, tras 24 horas de remojo - a fuego lento con la mano, la oreja del cerdo y la cebolla entera, a ser posible en una cazuela de barro y durante un mínimo de dos horas y media. Se debe evitar que la cebolla se rompa puesto que luego se elimina. Durante la cocción, en intervalos de media hora, añadimos un cazo de agua fría para asustar las legumbres. Incorporamos a continuación todos los ingredientes, dejando cocer hasta que las fabes están en su punto y el caldo haya espesado. De vez en cuando se rectifica de sal. Se sirve tal cual eliminando el laurel, los ajos y sobretodo la cebolla.
No hace falta adjetivar este plato que es una de las cumbres de la gastronomía mundial.
Kringle is a cinnamon braid that looks shocking but quite easy to cook.
INGREDIENTS :
1 sheet puff pastry
6 tablespoons cinnamon powder
8 tablespoons butter
10 tablespoons of sugar
3 tablespoons almond flour
First we preheat the oven to 200 degrees (392 F). Then we take the butter to the point of ointment - neither liquid nor solid, 10 seconds of microwave at the lowest power - and mix it with the sugar and cinnamon powder until it is well homogeneous.
We spread the puff pastry and cover it with half of the mixture we just made. On it we sprinkle the ground almond. Now we must roll up the dough until we get a kind of roll.
And now comes the trick to get the look we see in the picture at the top of this article. Cut the roll lengthwise, leaving a piece joined, and with the halves separated we make a braid that we put together at the end again, creating a kind of tortel.
Now we paint the exterior of the Kringle with the rest of the butter and bake 20 minutes. Isn't it easy? And the look, really impressive.
Sometimes meals are eaten by the appearance they have. If you are not convinced about the cinnamon filling you can do it with chocolate syrup, jam, custard etc. Whatever it is, with the presentation in the form of braid you will awaken "ohs" and "ahs" so place it on the table. Many will wonder how you have obtained the striated drawing of the puff pastry and you see that it is not as difficult as it seems.
Kids do not want to eat vegetables ? Be creative . One of the best vegetables for children in any dish , from starters to dessert thanks to its sweet taste, is the carrot . Rich in nutrients , it could be your salvation.
INGREDIENTS (4 puddings, 4 kids):
300 grams / 10.5 oz of carrots
2 eggs
100g / 3.5 oz cream cheese , Mascarpone or similar type
50 grams / 1.76 oz of grated cream cheese ( Emmenthal , havarti, cheddar etc)
1 tablespoon cornstarch
1 tablespoon chopped fresh parsley
salt
pepper
First you have to boil and peel whole carrots in salted water - just enough to cover them - until they are soft and can be crushed easily . Make purée of the carrots using processor, fork or similar.
Beat the eggs with the cream cheese , cornstarch , grated cheese and creamy parsley. We incorporate the mashed carrots. Sal and pepper slightly - carefully , cheese is already salty - and with the obtained paste fill molds to make puddings.
Preheat oven to 150 degrees C / 300 F and custards will be ready in half an hour. Unmold flans and serve hot directly . They will surprise and delight your kids
Una receta muy fácil y rápida de hacer. Además proporciona al pavo un gusto muy agradable.
INGREDIENTES (4 personas) :
4/8 filetes de pavo (dependiendo del tamaño)
4/8 lonchas de jamón serrano
400 gramos de mozzarella en láminas (o los típicos tranchettes, si no tenéis mozzarella)
Sal
Pimienta
Harina blanca de trigo
Aceite virgen extra de oliva
Salpimentamos y enharinamos los filetes de pavo y los freímos en un sartén con un chorro generoso de aceite de oliva.
Cuando están dorados colocamos encima de cada filete una loncha de jamón y sobre ella dos o tres rebanadas de queso mozarella (lo que se necesite para cubrir la carne). Bajamos el fuego al mínimo y tapamos la sartén para que el queso se funda. No os doy tiempo para esta operación porque será bastante rápida. Cuando se haya fundido retiramos y emplatamos cuidando de que cada comensal reciba su loncha de jamón serrano y una buena cantidad de queso fundido.
Supongo que no hace falta decir que está de vicio.
Un pastel muy fácil de preparar y que resuelve por si solo una cena. Como sabéis las setas no son verduras puesto que no generan clorofila y se consideran, nutricionalmente hablando, a medio camino entre los alimentos vegetales y los animales. Así que para hablar de una comida completa es preciso acompañar esta receta con una buena ensalada verde, un gazpacho o similar. Para solucionar el problema se puede añadir a la receta espinacas, por ejemplo, con lo que ya no sería necesario complementarlo.
INGREDIENTES (4/6 raciones) :
1 Kg de champiñones
2 hojas de hojaldre
200 gramos de tacos de jamón york
1 diente de ajo
Perejil
Sal
Pimienta
1 huevo
Aceite virgen extra de oliva
Para la bechamel
Medio litro de leche entera
2 cucharadas de mantequilla
2 cucharadas de harina de trigo blanca
Nuez moscada
Sal
En primer lugar lavamos y cortamos en mitades los champiñones. En una sartén con un chorro breve de aceite de oliva los salteamos añadiendo perejil y ajo picado, además de salpimentarlos. Cuando están ligeramente hechos - se oscurecen - retiramos y reservamos. El aceite sobrante no los tiréis que lo vamos a utilizar para hacer la bechamel.
Vertemos el aceite de los champiñones en una cazuela además de dos cucharadas de mantequilla, todo a fuego medio. Cuando está caliente incorporamos las dos cucharadas de harina de trigo bien tamizadas para que no formen grumos. En el momento en que la harina se ha frito - se oscurece - añadimos la leche, un pellizco de sal y otro de nuez moscada. Removemos hasta que espesa ligeramente.
En un molde de aluminio o silicona colocamos de fondo uno de los hojaldres. Lo pinchamos con un tenedor para que no suba demasiado.
Extendemos sobre el hojaldre los champiñones y añadimos los taquitos de jamón york. A continuación vertemos por encima la salsa bechamel colocando encima de todo, a modo de tapa, el otro hojaldre. Juntamos los bordes de ambas piezas de hojaldre y en el centro abrimos un agujero del diámetro de un vaso pequeño para que los gases de la cocción se liberen sin problemas (nos os olvidéis de hacer esto ! ).
La superficie del pastel se pinta con la yema del huevo para que quede bien dorada y ya podemos meter en el horno precalentado a 180 grados durante media hora aproximadamente.
Se come bien caliente o a temperatura ambiente. Una receta que seguro que repetís.
Otro postre, en este caso una crema, que se prepara en minutos. Le he dado un toque con las ciruelas deshuesadas pero se puede saborizar o adornar con frutos de bosque, pistachos etc.
INGREDIENTES (4 personas) :
2 vasos de leche (400 ml)
30 gramos de tapioca
20 gramos de azúcar
Extracto de vainilla (una cucharada), aunque también se puede emplear canela o corteza de limón
3 ó 4 ciruelas deshuesadas por comensal
En una cazuela llevamos la leche a ebullición. Si lo vais a saborizar con limón añadid desde el principio la piel del mismo sin la parte blanca o incorporad desde el principio la rama de canela. Cuando la leche empieza a subir bajamos la temperatura y añadimos la tapioca, el azúcar y el extracto de vainilla (si optáis por la vainilla). Se cocina sin dejar de remover durante cinco minutos hasta que espese.
Se reparte la mezcla en copas de helado o similar, se deja enfriar a temperatura ambiente y se lleva al frigorífico para que enfríe. Se sirve con las ciruelas deshuesadas por encima o con pistachos, frutos del bosque, almendras tostadas o un poco de canela en polvo.
Si no tenéis tapioca podéis emplear harina de arroz.
Esta receta es una de las diez más populares de nuestro país y también la más sencilla de elaborar. No obstante la mayoría consumimos el pulpo a la gallega en restaurantes y marisquerías por temor a no saber lidiar con la dureza de su carne, temor injustificado si seguimos unas reglas muy simples.
En primer lugar, si compramos el pulpo fresco lo mejor para ablandar su carne es congelarlo. La congelación del agua interna "rompe" el tejido fibroso y suaviza la carne lo suficiente para que una buena cocción lo haga comestible. En segundo lugar se debe aplicar la técnica de "asustar" al cocer. Algunos la aplican llevando el agua a ebullición para echar de golpe agua muy fría un mínimo de tres veces. Otros prefieren sacar al pulpo del agua en ebullición también tres veces como mínimo.
Para el tiempo de cocción se aplica la misma regla que para el marisco. Un pulpo de 1 Kg se debe cocer al menos durante media hora (en agua tumultuosa, no simplemente caliente) y dejarlo reposar al menos un cuarto de hora antes de manipularlo. Para otros pesos basta con aplicar una simple regla de tres.
INGREDIENTES (4 personas)
1 pulpo de 1Kg
1 Kg de patatas
1 cebolla
1 hoja de laurel (opcional)
Aceite virgen extra de oliva
Pimentón dulce
Pimentón picante
Sal Maldon
En primer lugar congelamos - si no lo está ya - el pulpo durante al menos un día. Un día antes de cocinarlo lo ponemos en la parte alta del frigorífico para que se vaya descongelando lentamente.
Ponemos suficiente agua en una cazuela para que cubra el pulpo junto a una cebolla y si se desea una hoja de laurel. Cuando el agua hierva introducimos el pulpo y comenzamos a contar el tiempo de cocción cuando el agua vuelva a un hervor tumultuoso. Aplicamos lo antes visto sobre "asustar" al pulpo.
Cuando está cocido retiramos la cazuela del fuego, la tapamos y dejamos reposar un cuarto de hora. Pasado el tiempo sacamos el pulpo del agua y reservamos.
En el mismo agua vamos a cocer las patatas en rodajas gruesas (no hace falta quitar ni el laurel ni la cebolla).
Ahora vamos a montar el plato. Se suele utilizar un plato de madera, pero si no disponéis del mismo no pasa nada. En primer lugar cubrimos el fondo con las rodajas de patatas. Echamos un poco de sal maldon y un chorrito bien repartido de aceite de oliva. Sobre esta capa ponemos el pulpo hecho rodajas y aliñamos con aceite y sal maldón. Finalmente se espolvorea por encima con ambos tipos de pimentón.
INGREDIENTES (4 comensales) : 4 pimientos verdes grandes para asar
6 tomates maduros grandes
1 cebolla grande
Sal
Aceite virgen extra de oliva
Vinagre de vino tinto
Lo ideal es hacer las hortalizas al fuego de gas o bien en la barbacoa. No os recomiendo hacerlas en el horno porque no sabe igual. La gracia de esta ensalada es el gusto que marca en los pimientos verde y los tomates el fuego.
En primer lugar asamos los pimientos y los tomates hasta que queden blandos. Quitamos la piel y las semillas y los cortamos en cuadrados muy pequeños. Hacemos lo mismo con la cebolla cruda. Incorporamos sal y un buen chorro de aceite de oliva, mezclando bien todos los ingredientes. Añadimos una cucharada de vinagre y dejamos reposar en el frigorífico al menos unas seis horas. Se sirve muy fría dejando que el comensal se ponga el punto que desee de sal, aceite y vinagre.
400 gramos de pechuga de pollo
Sal
Pimienta
Aceite virgen extra de oliva
Para la salsa
100 gramos de semillas de cacahuete peladas y sin sal
100 ml (medio vaso) de caldo de pollo
150 ml (3/4 de vaso) de leche de coco.
1 cucharada de pasta de curry rojo (o en su defecto, una cucharada de curry convencional)
El zumo de un limón (o de una lima)
En primer lugar troceamos las pechugas en cubos rectangulares de tamaño medio. Las salpimentamos. Vertemos un chorro generoso de aceite de oliva en una sartén y doramos la carne por todos lados. Retiramos y reservamos.
Para la salsa pelamos los cacahuetes y los trituramos tanto como podamos. A continuación añadimos el resto de ingredientes y mezclamos bien.
Vertemos el líquido resultante en una cazuela y a fuego lento reducimos hasta obtener una salsa con la consistencia que deseemos (algo más densa que la mahonesa es lo habitual, pero tampoco pasa nada si la queréis más líquida).
Cuando ha tomado la textura deseada, añadimos el pollo y mantenemos un par de minutos.
Se sirve caliente, generalmente acompañado de arroz o de verduras al vapor.