Nuevo libro

churrasic park - capitulo 2

Capítulo 2º : 

Conociendo al enemigo, primera parte : Los inventores de la comida


“Acabo de descubrir la radioactividad y con ello cambiaré el Mundo “, dijo Marie Curie a su esposo.

“¿Qué hay de cenar?”, preguntó Pierre Curie tras escuchar atentamente lo que le acababa de comunicar su mujer

Extraído del libro “Diálogos vintage sin perspectiva de género”,  Pura Fome, 2004, Editorial A Chorro Limpio, Boston-Lisboa-Jumilla-Yakarta


Damos por supuesto que si un animal o vegetal se ha convertido en alimento apto para el ser humano es porque ya nació así de predispuesto. Raramente admitimos, salvo casos excepcionales, que hubo “algo” de trabajo de personas anónimas la cuales ni siquiera han merecido que recordemos su nombre. 

Un desconocido, hace miles de años, decidió darle un bocado a un pollo. Ya me diréis si eso es menos importante que el descubrimiento de la radioactividad. Una bandeja de alitas con salsa barbacoa nos han dado más de una vez la felicidad mientras que un bombazo termonuclear, más bien poca.

El ser humano come de todo, lo que se viene a ser un animalico omnívoro. Soltarían a un millar de nosotros en un planeta paradisíaco y en dos semanas las mariposas volarían con bocados en sus alas y los ponis de largas crines que pastaban dulcemente en los prados ya estarían clavados en espetos. 

Somos una especie que arrasa con todo. No se qué concepto tienes de ti mismo, pero en el Universo se nos conoce por esa razón como los "cerdos esos" de manera que las civilizaciones más avanzadas se han comprometido a guardar silencio cada vez que les llega uno de nuestros "oink, oink" a través de los radiotelescopios. Esa es la verdad de nuestra soledad cósmica. Ya podemos enviar robots a Marte o naves interestelares a galaxias lejanas con mensajes de buena voluntad,  que mientras comamos inmundicias por la boca y las saquemos todavía con peor aspecto por el garaje, pocos amigos extraterrestes vamos a hacer.

Hace millones de años, cuando ni siquiera existía la especie sapiens, los homínidos comían sobretodo fruta y verdura. De vez en cuando cazaban algún animal de pequeño tamaño o podían echar mano a una carroña que depredadores más dotados para la caza habían abandonado tras hartarse de la carne. 

A medida que el habitat cambiaba y la selva se retiraba, los hominidos se vieron obligados a ser bípedos a tiempo completo y explorar habitats desconocidos. Esto significaba acceder a nuevas fuentes de comida, frutas, plantas y proteína animal, que a menudo contenían sustancias perjudiciales para la salud. 

Hubo un momento en que uno de nuestros antepasados le pegó un mordisco a algo que parecía un alimento sin saber muy bien qué le pasaría a continuación. Alguna vez fueron atracones motivados por el hambre los que lo mataron y en otras la prudencia, en forma de pequeños mordisquitos, lo salvaron de la muerte a base de pasar algunas noches con mal de tripa, jurando que una y no más como Santo Tomás.  

Gracias a esta secuencia de prueba-fallo repetida miles, millones de veces, el hombre, acuciado por el hambre, adquirió una cultureja gastronómica donde tenían cabida alimentos de aspecto apetitoso pero también otros que parecían salidos de una pesadilla aunque inocuos. El primer antepasado que se echó a la boca un rape o era un valiente o tenía un hambre de la hostia, no queda otra explicación. 

Cuando todavía no se tenía ni idea de lo que era la genética, los seres humanos ya la empleaban para obtener nuevos alimentos a partir de especies vegetales y animales salvajes. Incluso antes de que se descubriera la agricultura. 

Tomemos como ejemplo las almendras primitivas. Los recolectores del paleolítico sabían que eran frutos que contenían una sustancia venenosa pero que de vez en cuando se encontraban árboles que por una mutación natural ofrecían almendras dulces comestibles. De forma sistemática aquellos humanos fueron arrancando los árboles venenosos dejando solo los de frutos comestibles. Fueron tan eficientes que llegó un momento en que solo quedaron los aptos para el consumo, a los que se permitió reproducirse generando vástagos comestibles,  de manera que los venenosos desaparecieron. Es más, aún hoy en día, de vez en cuando un almendro proporciona frutos amargos porque reaparecen genes primitivos, pero son tan raros que se consideran una verdadera extrañeza.

Con la aparición de la agricultura en el Neolítico el proceso prosiguió e incluso se aceleró. Las especies vegetales que antes se recolectaban pasaron a ser cultivadas y las semillas se seleccionaron entre aquellas que proporcionaban plantas con mejores características para la alimentación humana.    El proceso de selección fue tan metódico que en pocas generaciones las especies cultivadas divergieron de tal manera que ni siquiera se parecían a las especies salvajes de las que procedían.

De aquellos genios prehistóricos no sabemos nada. Pero de otras invenciones gastronómicas, ocurridas en épocas históricas, al menos tenemos alguna referencia y de vez en cuando, hasta el nombre del creador. Loados sean.

El tenedor

El tenedor fue inventado o perfeccionado en el Imperio Bizantino alrededor del siglo XI de nuestra era. Mientras Europa vivía la oscuridad medieval, Constantinopla era la ciudad más moderna y culta del continente y comer con los dedos se les antojaba cosa de bárbaros. En el siglo XII fue llevado hasta Venecia y en el siglo XVI fue popularizado en Francia. Su introducción fue muy lenta ya que los europeos de entonces encontraban snob y frívolo comer sin tener 'contacto digital' con la comida. 

Puede parecer un invento menor, menospreciado durante siglos, pero no lo es. No al menos hasta el momento en que hubo la primera matanza de cuñados en una mesa navideña de la que se tiene constancia. 

En aquella ocasión todos se comprometieron a dejar las armas en el recibidor y claro, tras media hora de chascarrillos, chulería y meter mano a hermanas ante la vista de los hermanos, por muy esposas que fueran,   algunos comensales echaron manos de los tenedores para volver a restablecer el orden del Universo. 

Desde entonces en las culturas donde los cuñados abundan los tenedores se han impuesto como una reminiscencia de las armas blancas que ya no nos dejan portar para defendernos de malhechores y forajidos, probablemente porque ahora son estos los que nos gobiernan y hacen las leyes. 

Esa es la razón de que usemos tenedores, por si no lo sabías.

La mahonesa

Oficialmente la mahonesa fue inventada por el cocinero del Duque de Richelieu en 1756, si bien fue la isla de Menorca donde los franceses se 'inspiraron' para confeccionarla. En la isla se sigue haciendo una salsa muy similar - de hecho la original - y por eso algunos defienden llamarla "mahonesa" (por la ciudad de Mahón) en lugar de mayonesa.

Tampoco fue invención de los franceses el croissant y otras salsas o comidas que fueron tomando “prestadas” de países aledaños. Luego revendieron sus “invenciones” con tal arte que hasta los países de donde las recetas fueron sustraídas las incorporaron a sus gastronomías sin darse cuenta de que en realidad les pertenecían.

Las patatas fritas 

La invención de las patatas fritas se la disputan franceses y belgas. Lo cierto es que en el siglo XVIII fueron introducidas en los Estados Unidos donde se las conoce desde entonces como "french fries" (fritos franceses). En Francia las patatas se acompañan con salsa de mostaza picante donde las vas mojando a medida que comes. En los Estados Unidos es más habitual servirlas con mahonesa y ketchup. 

Cuando Estados Unidos atacó a Irak alegando que almacenaban armas de destrucción masiva los franceses no quisieron secundar la iniciativa por considerarla basada en pruebas falsas, como más tarde se demostró. Esto provocó una airada respuesta de los norteamericanos que rebautizaron las "french fries" como "liberty fries".  

En la actualidad parece que las cosas han vuelto a su cauce y las patatas han recuperado el nombre original. Para que luego digan que este libro está lleno de memeces inventadas. La realidad siempre supera a la ficción.

El bocata

El sandwich - dos láminas de pan de molde que encierran un alimento - fue inventado en 1762 por John Montagu, un aristócrata inglés muy aficionado a las cartas. Era muy difícil despegar a este individuo de la mesa donde jugaba sus partidas por lo que solicitó a su  cocinero que le preparara un tentempié rápido que pudiera degustar sin interrumpir el juego.

Hay cosas tan simples que cuesta trabajo descubrirlas. Es el caso del bocadillo, la forma más económica de hincharte a pan con una mínima intervención del fiambre, que cortado en finas lonchas apenas supone el 1% del peso total. 

Antes de eso sujetabas un cacho de longaniza en una mano y en la otra el pan, en una proporción de uno a uno. Con la misma cantidad de embutido en la actualidad rellenas hasta diez bocatas. 

Seguro que algún cuñado me dirá que rellena su bocadillo con media libra de salchichón y no lo pongo en duda. Solo espero que tenga que dilatar tanto la mandíbula para morder semejante engendro que se quede así para siempre, con la boca abierta y sin poder articular palabra inteligible alguna.

Para que luego digan que el progreso trae la felicidad.

Bebidas carbonatadas 

Fue Joseph Priestley en 1767 el primero que consiguió añadir gas a un líquido. Sin embargo el primero que utilizó el método para aplicarlo a las bebidas fue un empresario alemán afincado en Ginebra llamado Johann Jacob Schweppe (de cuyo nombre procede la célebre marca Schweppes) que en 1792 ya comercializaba una bebida refrescante carbonatada. 

El gas inyectado a las bebidas tiene un efecto parecido al azúcar de las mismas, esto es, potenciador del sabor. Probad a beber cola sin azúcar, sin cafeína, a temperatura ambiente y sin gas. Es para suicidarse acto seguido.

La lata de conservas 

Aunque pueda parecer extraño, la invención de la lata de conservas tenía un interés "bélico". Uno de los mayores quebraderos de cabeza de los ejércitos antiguos era disponer de la logística necesaria para alimentar a las tropas sin tener que esquilmar el terreno que pisaban. De hecho el asunto era tan peliagudo que durante siglos se permitía el saqueo incluso de la población a la que aparentemente se protegía, tradición que continúa en la actualidad gracias a los impuestos aunque sin efusión de sangre (casi siempre). 

Poder transportar la comida en raciones directamente consumibles y además que estas fueran de larga duración simplificaban enormemente el aprovisionamiento del ejército. 

En 1810 Peter Durant inventó la primera lata de conservas, muy diferente de las actuales. Para abrirla era necesario emplear un martillo y un cortafríos o cincel. No fue hasta 1858 que Ezra Warner inventó el primer abrelatas. El moderno abrelatas con una rueda dentada que corta el perímetro de la lata no fue inventado hasta un cercano 1925.

En la actualidad la mayoría de envases se venden con abrefáciles que han tenido un efecto similar en nuestro cerebro que los smartphones : cada vez somos más gilipollas.

La tortilla de patatas a la española 

A pesar de que circulan innumerables leyendas relacionadas con el nacimiento de la receta más popular de la gastronomía española, lo cierto es que fue creada y perfeccionada en Navarra a finales del siglo XVIII e inicios del XIX por gente anónima.

Objeto de innumerables aberraciones en bares y hogares de toda España, es en la intelectualidad de nuestro país donde su esencia y espiritualidad mejor ha sido conservada.

Según se contaba en los círculos intelectuales madrileños,  el escritor Paco Umbral preparó una tortilla de veinte huevos que Camilo José Cela rechazó comer, a lo que el primero tildó al segundo de maricón. Como veis, intelectualidad de alto nivel.

Las chips 

Se conoce con todo detalle quien creó esta maravilla culinaria tan vilipendiada por los dietistas. El artista se llamaba George Crum, un cocinero afro americano del Moon Lake Lodge en Saratoga Springs, Nueva York, allá por el año 1853. 

Harto de que un cliente le recriminara que freía las patatas demasiado gruesas, las cortó con un cuchillo hasta hacerlas tan finas que transparentaban. Las frió y llevó al cliente seguro de que se daría cuenta de la burla. Para su sorpresa tuvieron un éxito enorme.

Habréis notado que he indicado “cocinero afro americano”, por traducción directa de la fuente norteamericana de donde he extraído la anotación.  Si se da la circunstancia, cuando no indique nada, se supondrá que se trata de un cocinero blanco americano.

La ensaladilla rusa 

Nombre geográficamente acertado para esta ensalada ya que su origen es Rusia y sigue siendo un plato muy popular en aquel país.

Fue inventada por Lucien Olivier, el chef del restaurante Hermitage, muy conocido en Moscú en 1860. Por esta razón en algunos países y en la misma Rusia se conoce como Ensalada Olivier. El restaurante Hermitage cerró en 1905 sin desvelar el secreto de la receta. Es decir, que nadie sabe cuál era la receta primigenia de la ensaladilla rusa. 

A los rusos les hace gracia que en España a su ensalada Olivier se la denomine "rusa" hasta que ven los engendros que hemos pergeñado, un poco por exceso de imaginación y otro poco por la nefasta educación recibida gracias a la LOGSE. 

A Molotov, el ministro de asuntos exteriores ruso durante la época de Stalin en cambio le ilusionaba, antes, después y siempre,  que a las botellas llenas de gasolina que se lanzaban contra los tanques se les llamara "cócteles molotov", ejemplo claro de que en una misma nación pueden coexistir diferentes tipos de sentido del humor.

La Coca-cola 

A pesar de la fama de esta bebida, pocos son capaces de recordar a su creador. Fue en 1886  cuando el doctor John Pemberton la inventó en Atlanta, Georgia. 

Ese mismo año Josephine Cochrane inventó la primera máquina lavaplatos con aplicación práctica. No hay relación alguna entre ambas invenciones, pero así mantengo la cuota de género.

En el apartado de MITOS Y LEYENDAS analizo en profundidad la cantidad de barbaridades y leyendas urbanas que de forma injustificada se han vertido sobre esta agua sucia con mucho azúcar.

Postre Melba 

Inventado por Auguste Escoffier en 1892 en honor de la cantante australiana de ópera Nellie Melba. 

Escoffier es el padre de la moderna cocina francesa. El postre no es gran cosa pero supongo, dado que no se conservan grabaciones de la cantante australiana, que estaba a la par con las dotes operísticas de la tal Melba. Solo espero que de mis obras alguien realice un postre con caca de caballo, hay que ser realista.

Tarta Tatin 

Esta tarta francesa es el resultado de cocinar manzanas para luego voltearlas sobre una base de hojaldre. 

Fue creada por dos hermanas francesas que regentaban un hotel  en 1898. La tarta que dió origen a esta receta se empezó a cocinar como una tarta de manzanas convencionales pero algunos trozos de fruta se quemaron y las hermanas trataron de salvarla colocando una pieza de hojaldre sobre la sartén. Este 'error' tuvo tanto éxito que se convirtió en la receta más solicitada del restaurante. 

Los errores gastronómicos han generado multitud de recetas nuevas.  Aparte de la Tatin me vienen a la mente el brownie y la bomba de neutrones.

Corn Flakes 

Fueron inventados en 1894 por los hermanos Kellog. Los hermanos Kellog regentaban un balneario y obligaban a sus clientes a seguir una estricta dieta vegetariana, en parte como método terapéutico pero principalmente porque dicha dieta era obligada por su confesión adventista. 

Probando nuevas maneras de suministrar cereales a sus clientes, crearon por error un copo de avena que una vez tostado fue bien aceptado por sus clientes. Más tarde decidieron comercializarlos añadiendo azúcar para hacerlos más agradables al paladar, razón por la cual ambos hermanos estuvieron a punto de pelearse. 

La dieta adventista también es el origen de los cereales Graham, anteriores a los Kellog. ¿Te vas a convertir en adventista o metodista por comer cereales Kellogs y Golden Graham? Por supuesto. Hay todo un submundo de conversiones subliminales ligadas al mundo de la cocina. A ver si te crees que comer natillas te sale gratis, espiritualmente hablando. 

Algodón de azúcar

Este elemento indispensable en las ferias y parque de atracciones fue inventado en 1897 por William Morrison y John  Wharton, confiteros de Nashville, Tennessee. 

Miley Cyrus y Taylor Swift son también nacidas en Nashville. Si, ya se, también me he dado cuenta. Algo pasa en Nashville...  

Vale, Betty Page nació así mismo en Nashville. Eso redime a la ciudad, pero por lo pelos.

La bolsitas de té 

Inventadas por Thomas Sullivan en 1908.  Hasta esa fecha las hojitas de té secas se picaban para añadirlas a cucharadas en el agua hirviendo. Luego, al servir la infusión, se retiraban con un colador o se dejaba reposar hasta que los sólidos caían en el fondo de la taza. 

La bolsitas traslúcidas solventaban el problema de los posos pero añadían la incógnita sobre su contenido. 

El caso más espeluznante le ocurrió a Mary Lou Pug la cual, azuzada por la curiosidad, abrió en su casa de Londres la bolsita de té para ver qué contenía. Allí halló una diminuta nota escrita por una recolectora de té de las montañas de Ceilán que suplicaba a quien la leyera que la ayudara a aprender a escribir y emigrar a Inglaterra para conocer de primera mano, cara a cara, a todos aquellos blanquitos que la mantenían en semi esclavitud por beber un aguachirri que no se lo daría ni a su gato. 

Sin reparar en la incongruencia de lo solicitado, Mary Lou pronunció su célebre frase colonialista justo después de leer la petición, arrugar el papelito y lanzarlo a la papelera : "haber nacido en Chelsea".

Envases de cartón para la leche 

Los primeros envases de cartón con plástico impermeable se empezaron a comercializar en 1932. 

El concepto del moderno tetra brik – con su aspecto de ladrillo - lo creó Erik Wallenberg patentando el tetra pak tetrahedron, dentro de la empresa sueca Tetra Pak. 

Parece ser - y digo esto elevando los brazos para entrecomillar la palabra "parece ser" - que el misterio del tetra brick reside en que su fortaleza no depende del cartón, si no del líquido que contiene, lo mismo que le ocurre a la endeble lata de aluminio. Te puedes subir a un brick sin que este se deforme pero a eso que le retires parte del contenido la pirueta de la cabra te sale bastante mal. 

Otro secreto del brick es que gracias a su opacidad no está obligado a que el contenido tenga buen aspecto, ni siquiera que tenga relación directa con lo que pretendías comprar. En mi pueblo es muy habitual que los de leche los rellenen con pintura plástica de forma aleatoria, así que por la mañana o bien tomas el desayuno o pintas el techo de la cocina.

Otro detalle interesante del brick es que poca gente sabe la manera de verter el líquido que incorpora. Al principio para extraer el líquido se debía cortar con las tijeras una de las esquinas del envase. Esto implicaba que debías contar con tijeras o cuchillo y que luego, si no consumías todo el producto, permanecía en la nevera con el pitorro que artificialmente habías creado  al aire, con el peligro de que se volcara accidentalmente  o que le entraran gérmenes y bacterias que echaran a perder el contenido. 

Luego aparecieron los bricks con una esquina marcada con el profético "cortar por la líneas de puntos". Se suponía que los puntos pre-cortaban el cartón y ya no era necesario emplear tijeras. No obstante la profundidad de los mismos no estaba muy lograda y al tirar del pico te solías llevar partes del envase no previstas. Así te quedaba un pico abierto gigantesco o bien era tan pequeño que el líquido parecía brotar como el chorrillo de un botijo. Así mismo el problema del volcado persistía. 

La siguiente generación de creadores, más evolucionados, comenzaron a trabajar en los aspectos más controvertidos del producto, esto es, vertido y almacenamiento. Primero dotaron al producto de una pestaña bajo la cual se encontraba una tira de aluminio. Levantando y retirando la tira se accedía al contenido. Si restaba líquido, se presionaba la pestaña hacia abajo para conseguir un cierre perfecto que evitaba los volcados accidentales. 

Parece ser que la tira de aluminio presentaba problemas en la producción por lo que fue sustituida por una membrana plástica que se perforaba así levantabas la tapita que hacía las funciones de tapón. 

Esto ocasionaba al consumidor problemas psicológicos derivados del razonamiento que parte del exterior del envase "penetraba" en el interior contaminándolo. ¿Para qué servía entonces esterilizar el líquido si a la primera de cambio lo contaminabas con la pestaña? 

Además apareció otro problema inesperado: al verter el líquido el aire exterior entraba en el envase de manera que el primero surgía a trompicones, provocando flujos descontrolados que con frecuencia acababan fuera del vaso que pretendían llenar. La solución consistía en girar el tetra brick, de manera que el orificio permaneciera en la parte alta evitando que el aire entrara.  Genial en teoría pero con una difícil solución en la práctica, ya que la ranura  no permitía apuntar el chorro en la correcta dirección provocando desastrosos vertidos.

Años después, tras bombardear con neutrones los cerebros de los creadores para así acelerar los procesos evolutivos, se llegó a la solución de añadir una boquilla parecida a la existente en las botellas cerrada a su vez con un tapón de rosca, con lo cual el vertido del líquido, hecho desde la parte superior del brick y no del más cercano al vaso, permitía un correcto apuntamiento y una mínima invasión de aire del exterior.

Parece ser que deberemos esperar dos o tres generaciones más para conseguir envases 100% reciclables así como para aumentar la disponibilidad y eficacia de los bricks. Según un estudio en unos cien años los bricks se habrán estilizado, las boquillas alargado , desparecerán las esquinas duras para ser sustituidas por bordes redondeados y probablemente se encuentre un material transparente que permita visualizar el contenido antes de verterlo en el vaso y aún antes de comprarlo, directamente en las alacenas del supermercado.

En efecto, lo habéis adivinado, los bricks evolucionarán hasta convertirse en botellas de cristal. Siento el spoiler. 

Café liofilizado instantáneo 

Inventado en 1938 por la empresa Nestlé por petición del gobierno brasileño para poder comercializar los excedentes de café de forma sencilla.

Confieso que siempre he sido muy de cafetera italiana y de moler el grano de café justo antes de emplearlo. El sabor de liofilizado me parecía o insípido o demasiado fuerte. 

He de decir que mi opinión ha cambiado y en la actualidad solo consumo café de ese tipo. Con la mezcla de los mejores granos de tipo arábica y gracias al perfeccionamiento de los procesos de conservación en vacío ahora los aromas son intensos y fragantes, mientras que el sabor posee la misma suavidad que el mejor café de máquina.

Vale, ya lo he dicho, señores de Nestlé. ¿Me pueden devolver ya el gato? Tiene artrosis, está muy mayor y necesita sus pastillas. El clima de Suiza no le va nada bien. ¿Qué más he de hacer? ¿Eh? ¡Por Dios, se lo imploro, que es un gato anciano!...

Horno de microondas 

Patentado en 1946 por  Percy LaBaron Spencer. En MITOS Y LEYENDAS hablaremos mucho más sobre este siniestro electrodoméstico, solo un peldaño de maldad por debajo de la nevera. 

De momento, hasta que alcancéis el capítulo en cuestión, cuando os calentéis el café con leche no os coloquéis delante del mismo.

Café frappé 

Fue inventado en una feria sectorial que se celebraba en Tesalónica, Grecia, en 1956. 

Uno de los comerciales del stand de Nestlé introdujo café instantáneo en una batidora manual destinada en principio a hacer batidos de chocolate para los niños, incapaz de soportar por más tiempo las visitas escolares. 

"Me tomo esto o me tiro al mar", parece ser que fueron sus palabras.

Puré de patatas liofilizado

Inventado en 1962 por  Edward  Asselbergs. Cuando ya se había retirado a vivir a una residencia de ancianos sus compañeros le echaban en cara el sabor del producto que  les obligaban a consumir a diario mientra el tipo se reía como el perro Pulgoso de los Autos Locos. Hay que ser mala persona.

Aceitunas rellenas de anchoa 

Inventadas por la conservera Serpis de Alcoy, el maridaje más perfecto entre mar y montaña jamás creado. En otros países las aceitunas se rellenan de jalapeños, queso o nitroglicerina, dependiendo de la mala leche del conservero.

Limón para el pescado 

Sazonar con zumo de limón el pescado fue una moda iniciada en el Renacimiento. La idea era que el ácido disolvía las espinas, evitando los mortales atragantamientos. 

Medio millón de muertos más tarde la idea primigenia se olvidó por falsa e ineficaz pero el limón ahí continua, servido con cualquier plato de pescado aunque no lo solicites. Eso ha permitido la supervivencia del limón como especie vegetal, no todo iba a ser gilipollez y estulticia. Por cierto, los mismos que pensaban que el ácido disolvía las espinas evolucionaron hasta pergeñar el tetra brick. Como veis todo tiene una explicación.

De la Prehistoria solo se conserva recuerdo de una invención gastronómica. La descubrieron los arqueólogos de mi pueblo gracias a los restos fosilizados de dos huesecillos del oído de un homínido, una chancla rota y dos pisadas que quedaron grabadas sobre el barro del camino hace doscientos mil años. Diréis que parece increíble que con tan poca cosa se haya construido el siguiente relato y os tengo que dar la razón. La verdad es que muy pocos los vieron excavar el terreno para  justificar los diez mil euros de la subvención. En cualquier caso si alguien conoce alguna subvención que justifique sus resultados, que tire la primera piedra.

El San Jacobo congelado, que como sabéis se cocina cuando aún no ha descongelado y se sirve quemadito por fuera pero durito y helado por dentro,  como la venganza, nació hace 50.000 años en la estepa congelada de lo que hoy es mi pueblo, en plena glaciación de Würm. 

Arrrrgggghhhhh formaba parte de un grupo de cazadores neardentales que deambulaba por la tundra helada. No era un cazador importante para la tribu porque su categoría, tal y como reflejaba su nómina, era el de oficial de segunda. A nadie le importaba una mierda lo que pensaba o sugería un oficial de segunda para mejorar la economía de la tribu. Eso le mortificaba de una manera indecible porque era un tipo inquieto que veía posibilidades y estrategias que chocaban contra milenios de tradición inamovible. 

El mayor obstáculo en su ascenso estaba en el líder de la partida de caza, Urrrrgggghhhhh, un tipo fuerte y más simple que el mecanismo de una boina. 

Cuando Arrrrgggghhhh le sugirió instalar un buzón de sugerencias en la entrada de la cueva para reunir sinergias y mejorar la interoperatibilidad del grupo de cazadores,  primero tuvo que explicarle qué era un buzón, luego qué era una sugerencia y finalmente qué era una caja con ranura. 

Después de seis agotadoras horas de explicaciones, el líder se levantó, se dio la vuelta y bajándose las calzas de piel de venado le mostró el pandero sugiriendo que usara aquella  ranura para meter todas las sugerencias que se le fueran ocurriendo. Todos le rieron la gracia a carcajada limpia mientras señalaban con el dedo al pobre oficial de segunda que con las orejas encendidas se retiró a una esquina a barruntar su venganza. 

En aquellos tiempos había dos maneras de solucionar los conflictos tribales : acudir a un  abogado para que presentara denuncia ante el juzgado y que ya fuera el juez decano el que decidiera qué sala iba a llevar el caso o usar una piedra bien gorda para aplastar la cabeza del que ofendía.  De forma general era más seguro ir directamente a la segunda solución porque con la primera se terminaba matando a tu abogado, al de la parte contraria, al juez y al que te ofendía, además del resquemor que te quedaba contra la tribu  para el resto de tu vida a la que ya no dejabas de ver como la parte que había testificado a tu favor y la facción que lo había hecho en contra, por no hablar de los que se habían hechos los suecos al recibir la citación.

Gracias a Dios que con el transcurso de los milenios la confianza en el sistema judicial ha crecido de forma exponencial y rara seria la persona en la actualidad que se sintiera agraviada por el funcionamiento del mismo.

Arrrrgggghhhhh refugió sus penas, su frustración y su odio en un rincón de la cueva, tallando un cuerno de mamut que escondía con celeridad en cuanto alguien se asomaba por su hombro para ver lo que hacía. Le estaba dando forma de martillo pilón y en el mango había garabateado algunos signos que no tenían significado alguno excepto para él y que rezaban : " ta boy a matá' " (perdonad las faltas de ortografía, es transcripción literal). 

Arrrrgggghhhh había perdido el respeto de la tribu y eso era terrible para él. Hasta los ancianos de treinta años cuando le veían pasar se arremangaban las pieles de búfalo para mostrarle sus buzones de sugerencias. Como veis nivelazo, nivelazo. 

Arrrrgggghhhh pasaba las noches escuchando los engranajes de su cabeza, lejos del grupo y de la hoguera, no sabiendo qué proeza realizar para ser el más popular de la tribu. Los que pasaban a su lado lo veían dormitar inquieto, abrazado al cuerno que tallaba, mostrando mientras dormitaba  la cólera previa al aplastamiento de cráneo de Urrrrgggghhhh y la paz que seguía a tal acto. El consenso de la tribu era que Arrrrggggghhhh se estaba amochalando.

La oportunidad se presentó unas semanas más tarde. La partida de caza había acorralado a un mamut que se había separado del grupo para ir a mordisquear las primeras margaritas que florecían en la primavera glacial. Sorprendido por una lluvia de lanzas y flechas en tan grata tarea emprendió una alocada carrera hacia un desfiladero del cual ya no salió.

La partida de caza tardó casi una hora en llegar al fondo del barranco y allí la temperatura era tan baja como en los crudos días del interminable invierno de manera que el animal aparte de muerto estaba congelado.  Urrrrgggghhhhh se pavoneó delante de los restos del mamut. Era el gran cazador que había abatido la pieza y a él le correspondían las mejores partes del despiece (básicamente el morcillo y el entrecot). Se tardaba un día en despedazar el animal y empaquetar los trozos de carne, además de otro par de días en regresar a la cueva para dar parte de la comida a los niños, mujeres y ancianos, eso si los cazadores no decidían parar a medio camino y asar las mejores partes para su propio disfrute alegando “dietas por desplazamiento”, igual que en la actualidad hacen los diputados del Congreso con idéntica cacofonía onomatopéyica. 

Arrrrgggghhhh pensó con rapidez. Si llevaba la carne a toda prisa a la cueva se ganaría el respeto y el afecto de los ancianos, que era la comunidad más respetada y querida por ser un pozo de sabiduría y por quedarse con los niños mientras la tribu estaba atareada cazando, recolectando o fornicando, siendo que por regla general recibían despojos como único premio a su desinteresada dedicación mientras que él llevaría carne fresca. Claro que los retrasos de las partidas de caza a veces desembocaban en una merienda infantil, todo sea dicho. 

El único paréntesis al respeto y amor que se  profesaba a los ancianos ocurría cuando enfermaban o la comunidad se quedaba corta de víveres y entonces los dejaban a la puerta de la caverna para que los perretes hambrientos se entretuvieran con ellos. 

Cabe decir que en aquella época la domesticación del lobo no estaba del todo bien perfilada. Grupos de ellos vivían entre los neardentales como los perros actuales, ayudando en las tareas de caza y comiéndose los menudillos que nadie quería, pero si te caías al suelo o mostrabas debilidad se les despertaba el instinto asesino y acababas despedazado.  Como es lógico eran los ancianos el platillo favorito de los perretes. No solo eran débiles, también los que más resbalaban. Y en época de escasez o hambre, cuando ni siquiera había menudillos, los perretes comenzaban a lamer en plan mascota los pies de los ancianos y de ahí a llegar al tuétano mediaban unos minutos.

Por fortuna tras miles de años de evolución la Humanidad ha evolucionado y tanta crueldad no sería posible en la actualidad. Nadie deja a los mayores en soledad, ni los utilizan para todos los menesteres, y si hay que darles un respirador o ingresarlos en la UCI ellos son los primeros en la lista de espera.

Arrrrgggghhhhh esperó a que anocheciera para acercarse con sigilo al mamut que ya había sido despedazado. Sus compañeros de la partida dormitaban y hasta el vigía que debía avisarles de la presencia de bestias que merodearan el campamento roncaba apoyado en la lanza.  El cazador intentó levantar una de las patas del animal pero le fue imposible por su enorme peso. Lo mismo ocurrió con el gigantesco solomillo o con parte de la culata. Desesperado agarró una lasca afilada desprendida de la cornisa y empezó a cortar la carne congelada. No lo sabía en ese momento pero estaba despiezando cuadrados de carne de un palmo de lado que iban a cambiar para siempre la Historia de nuestra gastronomía. 

Después de una hora de arduo trabajo había recogido unos cuantos kilos de aquellos cuadrados de carne. Miró a sus compañeros, ajenos al hurto. Con cuidado colocó cuanta carne pudo entre los pliegues de las pieles que le cubrían y atravesando su lanza en las correas de cuero masticado de su espalda sujetó con las manos un par de aquellos trozos cuadrados para emprender su huida en plena noche pensando que cuanta más carne llevara más satisfecha estaría la tribu. Miró hacia el cielo y sonrió porque la luna llena iluminaba el camino. De otro modo hubiera sido un suicidio aventurarse a ciegas por parajes llenos de osos, lobos y otras bestias.

Aquella luz nocturna no significó que la travesía de regreso careciera de incidentes. A medio camino  Arrrrgggghhhh tropezó y la carne que portaba en sus manos  cayó sobre la tierra. Intentó limpiarla pero solo sacudió parte de la tierra. Así, sin saberlo, inventó el rebozado. Milenios más tarde rememoramos de forma inconsciente aquel hecho trascendental para la Humanidad sustituyendo el polvo del camino por pan rallado.

En otro momento, cuando el alba empezaba a clarear el paisaje, se levantó un viento huracanado que empujó la carne contra su cara de manera que los granos de acné que cubrían la frente explotaron llenando de pus el alimento, todavía duro como el hielo. Desistió limpiarlo, deseoso como estaba en llegar cuanto antes a la caverna. Para tapar el desaguisado cubrió la pus vertida con el otro pedazo de carne componiendo un pastel de tres pisos. Así, sin saberlo, inventó el relleno que en la actualidad, a falta de pus suficiente, ha sido sustituido por queso fundido.

Su llegada fue recibida con alborozo. Los que se habían quedado parpadearon sorprendidos pues esperaban el regreso de los cazadores días más tarde. Se acercaron a él pidiendo explicaciones. Arrrrgggghhhh relató su hazaña sacando de entre las pieles que le cubrían los trozos de carne congelados. Ancianos, mujeres y niños estallaron de júbilo. Un viejo de veintinueve años, desdentado y ya camino de entretener a los lobos, intentó clavarle el diente a la pieza de carne y solo consiguió que el único diente que le quedaba abandonara su boca. Los niños frotaban sus estómagos y las mujeres babeaban ansiosas de probar el manjar.

Arrrrgggghhhh, con semblante de líder, pidió a la muchedumbre que le daba palmaditas que se hiciera a un lado y con andares ceremoniosos se dirigió a la fogata que siempre humeaba frente a la entrada de la caverna. Sopló en la brasas y a continuación colocó la carne rebozada con tierra y rellena de pus sobre el fuego recién avivado. Se giró y sonrió, pidiendo con un gesto de las manos que la gente se sentara con calma. Le obedecieron inquietos.

Pasaron unos minutos y el cazador se acercó a la carne para comprobar el punto de cocción. Poco a poco iba adquiriendo un color sonrosado pero seguía igual de rígida. Pidió un poco más de calma, aún no estaba hecha. La tribu se impacientaba. Unas voces pidieron comer ya. Los estómagos, soliviantados por el aroma de la carne, rugían como bestias de la noche. Arrrgggghhhh siguió pidiendo calma, que es lo peor que se puede pedir cuando la masa quiere desquiciarse. Si habían estado dispuestos a esperar dos días más por unos minutos no iba a pasar nada, gritaba el cazador. Craso error. Alguien adelantó la mano y recibió un palo. Luego fue otro y otro. Arrrrgggghhhh asustado comprobó de nuevo el punto de cocción con un semblante preocupado : empezaba a quemarse por fuera pero seguía congelado en su interior. Quiso pedir más tiempo pero fue en vano. La tribu empujaba hacia delante sin atender ninguna recomendación. 

El cazador, desbordado, cayó sobre las brasas gritando. El fuego no le hacía mella porque capas y capas de pieles curtidas le cubrían, pero veía a mujeres, niños y ancianos caminar sobre su cuerpo y pisotearlo para alcanzar el trozo de carne. Iba a morir, esa era su certeza. La muerte prematura del héroe. Cerró los ojos y esperó con total resignación mientras le pateaban.

De repente sintió que alguien tiraba de su tobillo, arrastrándole lejos de la hoguera y de la turba cegada por la carne. Levantó la cabeza para ver a su salvador con una sonrisa de inmenso agradecimiento. Duró muy poco. Sí, alguien le sacaba de la melé pero no para su salvación. Toby, uno de aquellos gigantescos perretes que rondaban la caverna, el cual la tribu toleraba porque su presencia parecía alejar a otras manadas salvajes y porque que se contentaba con comer las sobras o a los ancianos que ponían a su disposición, tiraba de Arrrrgggghhhh con esos mismos ojos enloquecidos de pupilas dilatadas con los que la tribu se disputaba el San Jacobo prehistórico. Y entonces, con resignación, Arrrrgggghhhh se dio cuenta que para aquel lobo manso, excitado por la carne asada de mamut, el San Jacobo era su propia persona.


Receta del día


Hostias como Panes


Ingredientes :

Tu propia persona

Un bar frecuentado por gente agresiva*

*alternativamente, infiltrarse en un grupo de aficionados al fútbol portando una camiseta del equipo contrario.

Grado de dificultad : Bajo

Esta receta es adecuada para aquellas situaciones en que la despensa y la nevera se encuentren absolutamente vacías. Además debe darse la circunstancia de que tu cuenta corriente, el saldo de la tarjeta de créditos y hasta el efectivo son inexistentes. Tampoco debe quedar nada en casa por vender ni por comer, incluido el gato. 

Podría parecer una situación delicada, pero no lo es en absoluto. Tómala como una oportunidad para aguzar el ingenio.

Uno de los objetivos de la comida es calentar nuestro cuerpo para que no baje de los 36 grados centígrados. Si te tomas la temperatura y se encuentra por debajo de la misma, ¡es hora de ponerse en marcha!*

* también es posible que estés muerto, se precavido.


Realización:

Dirígete al bar más cercano o al más concurrido, lo que te sea más fácil, y observa con atención a los parroquianos.

Si están embelesados contemplando el derby de fútbol en Canal+, cambia el canal del televisor para poner los dibujos de Peppa Pig. Es posible que en un primer intento solo te increpen – es gente deportista – pero a la segunda o tercera vez te lloverán hostias calentándote igual que si te hubieras comido una paella para ocho.

Si no hay fútbol ese día, lo mejor es enzarzarse con cualquier grupo que discuta las intelectualidades propias de los bares argumentando lo contrario y mentando a sus madres. El efecto inmediato será idéntico al obtenido con el cambio de canal visto anteriormente. 

No puedo dar una solución para cada situación posible, así que deberéis adaptaros a cada circunstancia. Ya sabéis, be water my friend.

De postre recomiendo pedir un vasito de agua del grifo que por Ley los bares están obligados a servir sin coste adicional. O no, así que según vuestra impertinencia, os llevaréis una hostia adicional de propina.

Ruegos y preguntas

“Hola,

he llegado hasta la página 60 de este libro y me ha parecido una gilipollez indigna de perder ni un minuto más con ella. El cabreo que me ha causa esta memez es considerable. Me gustaría saber dónde podemos encontrarnos cara a cara. Si vas a firmar ‘esto’ en alguna librería o similar. Me gustaría comentarte cuatro cosas con el canto de la mano.

Un lector ansioso por conocerte”


Respuesta :

Apreciado lector,

gracias por haber llegado tan lejos. No se, he tenido una sensación ambivalente. En primer lugar sospecho que eres ese tipo de persona que abandona la lectura si el libro no le atrapa de inmediato. Te puedo asegurar que a partir de aquí “Churrásic Park” se viene muy arriba, alcanzado niveles de alta literatura. Te pediría un poco más de paciencia.

En segundo lugar, no se, he sentido esa sensación agridulce de estar siendo invitado a una quedada para darnos de hostias. Si es así, lamento que mi libro remueva tus bajos instintos. Me gustaría que recapacitaras. Para charlar, lo que quieras. Para la violencia, el Congreso de los Diputados. De todas maneras, para lo primero, firmo libros en la Puerta del Sol mañana de 5 a 6 de la tarde. No suele venir nadie a que le firme libros así que no verás cola de ningún tipo. Me reconocerás porque me ayudo para caminar con una barra de acero al tungsteno. No sientas temor ante ella, siempre la uso con fines pacíficos.

Te espero ilusionado “

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