- 750 ml (3 vasos) de leche entera
- 50 ml de leche condensada
- 1 cucharada de almendras fileteadas
- 1 cucharada de pistachos picados
- Media cucharada de cardamomo en polvo
- 250 gramos de requesón
- 1 cucharada de maizena
- 1 litro de agua
- 200 gramos de azúcar
La Piadina se puede considerar una especie de pan poco levado que se dobla en forma de media luna o triángulo para encerrar algún tipo de relleno, que puede ser tan simple como queso con rúcula. Es muy típica de la región italiana de Emilia-Romagna de donde se considera originaria (de hecho allí no dicen simplemente Piadina, si no que le añaden la coletilla Romagnola).
La Emilia-Romagna (formada como os habéis imaginado por las regiones de Emilia y Romagna) limita al norte con la Lombardía y el Véneto. La ciudad más importante es Bolonia pero en su interior hay algunos mitos gastronómicos como Módena y Parma, entre otros, origen del Vinagre de ídem, o el Prosciutto o el queso Parmesano.
La Piadina tiene consideración de comida rápida, por lo que en la zona es posible adquirirla en puestos callejeros al igual que ocurre con la Pizza al Taglio, las Fiore di Zucca y otras especialidades italianas.
Por cierto, por si alguna vez os habéis preguntado al despertaros por la mañana qué comen en la República de San Marino, es probable que muchos de los habitantes se desayunen o coman a lo largo del día alguna Piadina a forma de snack rápido.
Tened en cuenta también que no es una tortilla mexicana ni una crepe y mucho menos un pan pita. La Piadina solo se parece a la Piadina.
INGREDIENTES :
Para la piadina
En un bol grande vertemos la harina tamizada y le añadimos los componentes secos, con la manteca a punto de pomada. Mezclamos bien.
Vamos añadiendo poco a poco el agua, mezclando y amasando a la vez hasta obtener una bola homogénea.
Dividimos en cuatro la masa obtenida y las aplanamos con un rodillo hasta obtener unos círculos de unos 6 mm de grueso (la masa de la Piadina es bastante gruesa).
En una sartén grandes a fuego medio llevamos estas láminas y las dejamos hacer hasta que se tuestan, volteándolas con un plato o una espátula ancha. Si se forman burbujas grandes, es conveniente pincharlas con un tenedor.
Se colocan en un plato y se rellenan con Prosciutto, queso, dos o tres rodajas de tomate y la rúcula. Si aún lo queréis más simple, basta con rellenarlas de queso y rúcula. Luego se doblan por la mitad para darles forma de media luna. El relleno se puede hacer cuando aún está caliente y consumirse de tal forma o bien a temperatura ambiente.
Uno de esos "bocatas" que te abren el apetito nada más verlos.
Las patatas lorette son un acompañamiento muy popular en Francia. Se realizan con puré de patata y queso gruyere (aunque las he hecho de manchego semi-curado y también han quedado de vicio). La verdad es que son una bomba calórica, pero de vez en cuando y considerando que suelen utilizarse como acompañamiento de carnes rojas o asados potentes, por un poco más de pecar...
Los M'khabez (a veces los encontraréis escritos como Mkhabez o Mkhabaz) son unos pastelillos de almendra extremadamente populares en Argelia, donde nunca faltan en grandes celebraciones como el Iftar, bodas etc. Me gustaría daros el significado exacto de la palabra pero por desgracia mis conocimientos del árabe son muy escasos. Solo se que "khabaz" o "khbuz" puede ser "panadería" u "horneado".
Los M'khabez (se puede pronunciar makabez, más o menos) se componen de una masa de almendras que se baña en una glasa azucarada tan gruesa que puede parecer fondant, algo no muy habitual en la repostería árabe. Esto se debe a que estos pequeños pasteles (de unos 5 cm de diámetro) están muy influidos por la confitería francesa por un proceso de asimilación ocurrido durante los años de dominio francés. De hecho son casi tan populares en Francia como en la misma Argelia.
| M'khabez tal y como los encontraréis en las pastelerías |
Como he dicho los M'khabez se consumen en grandes ocasiones ya que suelen decorarse con profusión para epatar a los comensales. Se les dibuja cenefas u otros motivos con glasa o bien se adornan con flores o frutos secos. Es por esta razón que a menudos se regalan cajas con ellos al modo en que en Occidente regalamos bombones, esto es, porque además de buenos son muy vistosos.
Si prescindís de los motivos decorativos y os centráis solo en la base de almendras y en hacer una glasa simple, os será muy fácil hacer M'khabez. Además son muy rápidos de cocinar.
INGREDIENTES :
Para la glasa
En primer lugar mezclamos los componentes secos, es decir, la harina de almendras, el azúcar glass y la ralladura de la piel de limón. Tened cuidado con que la ralladura sea superficial, sin la parte blanca puesto que amargaría.
Una vez los ingredientes secos están bien mezclados añadimos el huevo entero y las dos yemas, así como la cucharadita de esencia de vainilla. Mezclamos bien - si tenéis amasadora es el momento de emplearla - y la bola de masa obtenida la envolvemos en un papel film, dejando reposar en un lugar fresco pero no frío durante al menos 1 hora. Con este reposo el aroma de vainilla se difundirá mucho mejor.
Transcurrido el tiempo de reposo, extendemos la masa sobre una superficie enharinada con la ayuda de un rodillo. Dejamos la masa con un grosor de algo menos de dos centímetros. Ahora vamos a cortar los pastelillos. Lo más fácil es emplear un vaso invertido que tenga una boca de unos 5 cm pero podéis emplear moldes de galleta si queréis. Las formas más habituales pueden ser redondas pero sobretodo con forma de diamante, triangulares y hasta de corazón.
Colocamos los pastelillos sobre un papel para hornear, precalentamos el horno a 170 grados e introducimos durante unos 20 minutos (o hasta que se doran de forma visible).
Extraemos del horno y dejamos enfríar. Mientras esto ocurre vamos a hacer la glasa.
La glasa que se hace es muy espesa (parecida a la pintura plástica con que se pintan techos y paredes, por hacer un símil). Para ello incorporamos en un bol las claras con todos los saborizantes que se indican en el listado. Ahora, atención a esto, incorporamos el azúcar glass cucharada a cucharada, sin batir con varillas, solo usando una cuchara para hacer la mezcla despacito. Si se batiera se formarían burbujas y eso daría a la glasa un aspecto no muy logrado.
Cuando integremos una cucharada de azúcar glass, vamos a la siguiente, hasta obtener aspecto de pintura plástica. Ha de ser de tal espesor que al ponerlo sobre el M'khabez no transparente. Si hubiera poco azúcar se agrietaría al secarse y quedaría parcialmente transparente.
Una vez tenemos la glasa preparada, sujetados con los los dedos los pastelillos y los mojamos por todos lados excepto por la base (os vais a pringar los dedos, aviso).
Luego los dejáis resposar en una rejilla hasta que sequen y quedarán como en la fotografía del encabezamiento. Si han quedado bien, que seguro que sí porque son muy fáciles de hacer, tendrán un aroma embriagador y al degustarlos prácticamente se deshacerán en la boca.
Uno de los mejores dulces árabes que existen, sin lugar a dudas.
Explicado de forma concisa el Himmel und Erde (donde Himmel es cielo y Erde, tierra aunque en dialecto Renano suele llamarse Himmel und Ääd) consiste en puré de patatas acompañado de compota de manzana. Suena raro pero os prometo que sabe muy bien. De hecho es unas de las recetas "top" para los alemanes.
El nombre de esta receta juega con el hecho de que las manzanas crecen en los árboles (en el cielo) y las patatas en el suelo (la tierra). Por otro lado en diversos países cuando llegó la patata le adjudicaron un nombre y por similitud la asociaron con la manzana (es lo que tiene poner nombres a cosas nuevas, que es más difícil de lo que parece y se recurre a cosas conocidas, como ocurrió con Nueva York que se parece a York como un huevo a una castaña). Así en francés la patata se llamó (y sigue llamándose) pomme de terre (manzana de tierra) y en alemán erdapfel (lo mismo, manzana de tierra, aunque este término ya está en desuso empleándose en su lugar en la actualidad kartoffel).
Ambos purés (de manzana y de patata) se complementan con una morcilla (blutwurst) por aquello de que solo con patata y manzana a los alemanes les parece que un plato no está completo. La morcilla alemana es muy parecida a la morcilla de cebolla española, así que no hay problema para hacer esta preparación.
La receta es popular en casi toda Alemania aunque es en Renania del Norte-Westfalia y Baja Sajonia donde suele ser más común.
Como he dicho al principio, en Colonia también se encuentra con el nombre dialectal de Himmel und Ääd, con idéntico significado.
Renania del Norte-Westfalia en un estado federal situado al oeste del país que cuenta con ciudades como Colonia, Düsseldorf y Bonn. La primera es famosa por una impresionante catedral que tardaron 600 años en terminar - para que luego digan de la eficiencia y rapidez de los alemanes - , siendo además una de las mayores ciudades alemanas mientras que Bonn fue el lugar de nacimiento de Beethoven y capital de la República Federal Alemana hasta 1999, además del lugar donde reside la fábrica de ositos gominola Haribo (perdón si parece irreverente colocarlo junto a Beethoven pero en términos gastronómicos, en el contexto de este blog, sería de hecho más relevante).
Ni una por su tamaño ni la otra por sucondición de antigua capital federal ostenta la capitalidad del estado que recae en Düsseldorf.
Düsseldorf es la ciudad pija y fashion de Alemania* concentrándose en ella la mayor parte de la industria de la moda y la publicidad alemana. Muy cerca de Düsseldorf nació la super modelo Claudia Schiffer y por si quedaba alguna duda, otra super modelo alemana, Heidi Klum, también nació en Renania del Norte-Westfalia, aunque esta vez en las proximidades de Colonia.
* que me perdonen todos esos habitantes de Düsseldorf que se levantan cada día a las 5 de la mañana y trabajan de sol a sol por esta generalización. Seguro que hay muchos así y viven sin apreciar glamour alguno.
La terminación de la toponimia alemana suele dar pistas de qué se trata, aunque a veces lleve a engaño. En Düsseldorf la terminación " dorf" significa villa o incluso aldea, algo alejado de los que es Düsselfdorf en la actualidad, una gran ciudad. La terminación " stadt" es la que significa ciudad, como en Darmstadt.
Laterminación "heim" puede ser hogar o asentamiento, por ejemplo Hildesheim o Mannheim. Si el nombre termina en "furt"(que suena a "ford" en inglés) significa"vado", es decir, un lugar donde se puedecruzar el río por tener menos produndidad, por ejemplo. Así Frankfurt vendría a indicar que la ciudad tiene un río (efectivamente, lo tiene) y se puede o pudo vadear en el pasado. Lo mismo ocurre con Erfurt. Dado el tamaño de los ríos en Alemania, probablemente no se trataba de un lugar menos profundo del cauce de agua, más bien indicaba la presencia de un puente o de una barcaza que hacía las funciones. En inglés ford también se traduce como vado, así que cuando conducimos un vehículo de la marca Ford, estamos pilotando un "vado".
La terminación "berg" significa montaña y forma parte del nombre de ciudades como Heidelberg o Bamberg, aunque no siempre se refieran a una montaña apreciable, a veces simplemente indican que la ciudad se fundó sobre un promontorio. Hay muchas más terminaciones, pero no todas las ciudades lo tienen. La ciudad de Colonia debe su nombre a ser una colonia romana aunque en alemán se escriba Köln (para que suene parecido al latín) mientras que Berlín es un nombre en realidad eslavo que significaría, toda ella, "tierra yerma". En pocos casos hay un sufijo que de una idea del tamaño del sitio puesto que cuando se fundó nadie imaginaba el tamaño que alguna vez tendría. Lo de que "Köln" suena a latín no es broma. La palabra "kaiser", que fue el título que se adjudicó el emperador prusiano, es la pronunciación más aproximada y correcta a la palabra "césar" que ni Augusto ni Tiberio hubieran reconocido pronunciada por un español, pero sí en alemán.
La terminación "burg" es especial. Puede significar castillo o ciudad, pero también "refugio", ya que las ciudades constituyeron durante mucho tiempo un refugio para los que huían de la servidumbre del campesinado y la rapiña de la aristocracia.
De ella derivan los sustantivos "burgués", "burgueses", "burguesía" etc.
A lo que íbamos. La receta consiste en confeccionar un puré de patatas al que se adiciona el blutwurst (morcilla) y cebolla frita. En un lateral se añade la compota de manzana (apfelmus).
Debe haber decenas de variaciones de esta receta y muchas regiones se disputan tener la "original". La que se indica a continuación es la habitual en la ciudad de Colonia.
INGREDIENTES (4 personas):
Para el puré de patatas
Para la compota de manzana
En primer lugar vamos a hacer el puré de patatas. Pelamos las mismas y las cocemos en agua con un poco de sal.
Una vez las patatas están cocidas las trituramos con el pasa purés y a continuación añadimos la nata, la mantequilla fundida, un pellizco de nuez moscada y salpimentamos. Con una cucharadita de sal debería ser suficiente.
Reservamos intentando que no se enfríe.
Ahora vamos a hacer la compota. Pelamos las manzanas y las cortamos en dados, mojándolas rápidamente con zumo de limón para que no se oxide.
Incorporamos las manzanas en una cazuela a fuego bajo con un dedo de agua y un palo de canela (o canela molida). Cubrimos las cazuela y mantenemos hasta que las manzanas se ablandan. Una vez ocurra esto con la ayuda de un tenedor trituramos la pulpa de las manzanas. Si probamos las mismas y son demasiado ácidas o bien insípidas, podemos añadir un poco de azúcarcon mesura.
En una sartén vertemos un poco de aceite de girasol. Cortamos las morcillas en rodajas gruesas y las freímos volteándolas para que queden bien hechas.
En el mismo aceite freímos las cebollas cortadas en aros hasta que queden crujientes.
Para montar el plato se procede a servir a cada comensal una parte proporcional de puré de patatas, sobre el cual se colocan las rodajas de morcilla y aros fritos de cebolla.
En un lateral se sirve un par de cucharadas de compota de manzana. Y lo dicho, aunque nos parezca una combinación extraña, está francamente buena.
Una receta muy fácil de hacer y que constituye un primer plato o un acompañamiento diferente para carnes y pescados.
Una colineta es un tipo de bizcocho que se hace con huevos, azúcar y harina de almendra o avellana. Y nada más, ni siquiera levadura. Son muy típicas del norte de España - la tarta de Santiago gallega podría clasificarse como tal - y aunque su nacimiento se debió a otras circunstancias derivadas de la disponibilidad de ingredientes, en la actualidad son útiles para todos aquellos que tienen intolerancia al gluten ya que no lo contienen en absoluto. En esta afirmación cabe hacer un inciso porque a menudo, si las compráis en los comercios, llevan una cierta cantidad de harina de trigo para abaratar costos. Si vosotros tenéis intolerancia al gluten o sois directamente celíacos y queréis ahorrar costos, lo mejor es emplear harina de maíz mezclada con la harina de almendra o avellanas. La harina de maíz, al igual que otros cereales de regadío, no contiene gluten.
Nada más fácil que hacer merengues puesto que se componen de dos únicos ingredientes : azúcar y clara de huevo.
Hoy aprenderemos dos palabras suecas. La primera es "tupp" y significa "gallo" y la segunda es "kaka" que significa "pastel". Por tanto tuppkaka significa "Pastel de Gallo".
Dice la leyenda que la esposa de un pescador de la isla de Tupparna, al norte de Estocolmo, al ver que su marido regresaba de improviso hizo un pastel rápido con lo que tenía en casa : harina, huevos, mantequilla, azúcar y almendras.
Leyendas aparte, el Tuppkaka es un bizcocho parecido a un Streusel alemán. La gracia del mismo reside en la rapidez de realización - ni levadura ni amasado - y que el resultado, horneado con bastante rapidez, conserva cierta humedad en el centro.
Para realizar tuppkaka es imprescindible disponer de un molde con la base desmontable ya que su fragilidad impide un desmoldado convencional. El mejor es el que se expone debajo, que suele emplearse para realizar quiches, con un diámetro de 22 cm. Ya veréis que es muy fácil de hacer.
Unos dulces muy sabrosos confeccionados con un ingrediente poco usual.
Este es el pastel de chocolate que todo chocoadicto debería probar al menos una vez en su vida. Solo con mirar la foto ya dan ganas de darle un bocado.
Es muy parecido al brownie porque como éste no lleva ningún tipo de levadura. Casi nunca se sirve caliente, siempre frío, acompañado de nata montada o de alguna compota de frutos del bosque. Además se hace rápido y requiere muy pocos ingredientes.
INGREDIENTES
En primer precalentamos el horno a 200 grados. Mejor si no se emplea un horno por convección de aire porque entonces el pastel tiende a secarse demasiado. Si es lo que tenéis, reducid la temperatura a 180 grados.
En primer lugar batimos con las varillas la mantequilla fundida con los huevos, hasta que se forma una crema. Si tenéis esencia de vainilla líquida, se añade ahora. Si es azúcar vainillado, esperad.
A continuación añadimos los componentes secos (harina, cacao, sal, azúcar y azúcar vainillado, si es el caso) convenientemente tamizados. Mezclamos bien y batimos para conseguir una pasta homogénea.
Vertemos la masa en un molde de unos 22 cm de diámetro para pasteles (de paredes bajas). No utilicéis uno que sea hondo o de tipo rectangular porque no queda bien. Debe hornearse por igual y con muy poco grosor, como mucho 2 cm de alto. Engrasad el molde - a no ser que sea de silicona - con mantequilla.
Se hornear exactamente 15 minutos y listo.
Se deja enfriar, se desmolda y luego se lleva al refrigerados y al cabo de un par de horas listo para ser consumido. Casi siempre se sirve con nata montada o compota de arándanos o frambuesas, también con vainilla.
Más fácil no podía ser.
En el Lejano Oriente no existen los dulces típicos que degustamos en Occidente. Las natas, cremas y otros ingredientes que derivan de la leche brillan por su ausencia porque, entre otras razones, la mayoría de los orientales son intolerantes a la lactosa. Eso no significa que no ingieran productos dulces aunque el orden en que los ingieren no suele ser el usual de Occidente. Así en China se sirven todos los platos a la vez y es el comensal quien decide en qué momento toma lo dulce o lo salado, cuando no simplemente toma bocados alternos de los mismos.
Seguramente conoces las köttbullar ya que son las típicas albóndigas que se sirven en los IKEA. Se trata de la receta más popular en Suecia y como todo lo que es popular hay mil recetas diferentes : la que hacen en la susodicha tienda de muebles, la que hace la madre sueca de cada uno y la de los restaurante. Al final nadie se pone de acuerdo al respecto, así que os doy la receta más neutra posible.
El paté de aceitunas está presente en todas las gastrononías de la cuenca mediterránea bajo diferentes nombres. En Francia se denomina tapenade, en español olivada, en griego pasta eliás...Aunque muchos creen que se trata de un simple dip para untar el pan, en realidad tiene muchos usos diferentes. En Italia se consume principalmente en los antipasti (entrantes fríos previos al almuerzo) pero también para aliñar ensaladas, pasta y en los rellenos de aves y carne.
Es una crema muy popular pero también hay bastantes detractores de la misma. Estos últimos suelen indicar que el sabor es demasiado fuerte, generalmente debido a que han accedido a productos envasados los cuales emplean algunos tipos de aceituna de sabor muy fuerte, casi amargo, y una excesiva cantidad de filetes de anchoa. Podemos encontrar también productos industriales que contienen brandy, mostaza, estragón etc, que en nada ayudan a rebajar la percepción negativa que perciben dichos consumidores.
Vamos a aprender a hacer una olivada casera empleando la receta griega. Esta vez quedará suave y agradará hasta a los más reacios.
INGREDIENTES :
* En primer lugar vamos a elegir las aceitunas que más nos agraden. Preferiblemente se debe optar por aceitunas con hueso que nosotros debemos deshuesar, pero si no tenéis tiempo se puede emplear frutos que se vendan ya deshuesados. Si probamos la aceituna y no la encontramos fuerte y además nos gusta, ese es el tipo de aceituna a emplear. Los griegos utilizan aceitunas de kalamata, pero en España podemos emplear las de Aragón o las Perlas del Guadalquivir. Una vez les retiremos el piñón deberemos obtener 200 gramos de pulpa. Importante : si la aceituna está en salmuera, antes de emplearlas las deberemos lavar ya que nos nos interesa la sal que las recubre.
Agregamos la pulpa a un procesador, vaso de batir, batidora...cualquier cosa que nos permita crear una pasta suave. Inmediatamente añadimos el zumo de medio limón para evitar que se oxide.
Lavamos las alcaparras y las añadimos. El propósito del enjuague es también eliminar el exceso de sal del exterior.
Añadimos los tres filetitos de anchoa en aceite y si queremos la olivada realmente suave, solo dos
Incorporamos el diente de ajo pelado y sin el germen verde central (esto evita que "repita"), así como el tomillo y el perejil.
Batimos hasta que queda una pasta suave y homogénea.
Ahora vamos a añadir, poco a poco, el aceite de oliva. Debe ser, no hay otra opción, virgen extra de oliva.
Batimos bien para que emulsione y ya tenemos nuestra olivada a la griega.
Se sirve sobre rodajas de tomate maduro montadas en una tosta de pan. Es la forma típica de hacerlo en Grecia y como hemos dicho, los detractores se volverán auténticos fanáticos de la olivada.
Una auténtica fuente de ácidos grasos muy saludables con un sabor magnífico.