Spätzle es una palabra del alemán dialectal, que viene a significar "pequeños gorriones" y que se pronunciaría como "shpetzel".
El spätzle es la pasta típica que se emplea en el sur de Alemania. Puede degustarse igual que la pasta italiana o formar parte de acompañamientos o recetas bastante más elaboradas. Es un alimento muy versátil del que se hace uso como alimento "comodín".
Las primeras referencias a la misma se encuentran en textos de principio del siglo XVIII aunque es posible que se empleara desde mucho antes. En Alemania se puede encontrar en cualquier supermercado, pero también es costumbre hacerla en casa si hay tiempo para ello. Es más fácil de realizar que la pasta italiana que se puede hacer en casa y además incorpora huevo, lo que la hace más nutritiva. Si alguna vez os apetece hacer pasta o bien os habéis quedado sin suministros, el spätzle es una buena opción para salir del paso.
INGREDIENTES (4 comensales)
250 gramos de harina de trigo duro *
3 huevos
50 ml de agua tibia
Una cucharadita de sal
* Se debe emplear harina de trigo duro, no la normal que se emplea para hacer pan o pasteles. No siempre es fácil de encontrar. Si no la halláis, lo más fácil es comprar cus-cus o bulgur - que son de trigo duro - y lo reducís a harina usando un procesador, mortero o lo que sea. Hasta una batidora de vaso funciona bastante bien para este menester.
Mezclamos los huevos batidos con el agua tibia y la sal. Poco a poco vamos añadiendo la harina bien tamizada para evitar grumos. Batimos hasta que queda una masa suave y homogénea. Extendemos la masa resultante en una superficie lisa con la ayuda de un rodillo. En Alemania existen prensas y otros utensilios para cortar tiras de igual tamaño pero podemos hacerlo simplemente con la ayuda de un cuchillo afilado.
Ponemos a hervir agua en abundancia con un poco de sal y vamos incorporando las tiras cortadas en la misma.
Al cabo de 5 minutos, más o menos, flotarán en la superficie indicación de que ya están hechas. Extraemos los spätzle y los pasamos por agua fría para que no se peguen entre ellos, escurriéndolos a continuación.
Se pueden comer tal cual simplemente pasándolos en una sartén con un poco de mantequilla y añadiendo el comensal, ya en su plato, un poco de queso rallado o cebolla frita, al gusto
La pasta a la carbonara es una de esas recetas que cuando los italianos encuentran en sus viajes al extranjero más les hacen alzar las cejas en señal de incredulidad. Mientras que para muchos la salsa carbonara incorpora nata, para los italianos la adición de dicho ingrediente les resulta extrañísima y fuera de lugar. Desde luego en Italia a nadie se le ocurriría hacer la carbonara de esa manera.
Si bien la historia de la pasta a la carbonara puede remontarse a siglos atrás, lo cierto es que empieza a aparecer en recetarios a finales de los años cuarenta del siglo pasado. Según algunos tratados gastronómicos, fue la convivencia con las tropas norteamericanas durante la Segunda Guerra Mundial la que propició la adición de bacon y huevos a un plato de pasta que hasta aquel momento era parco en ingredientes. Esta receta que os proporciono es la auténtica de la pasta a la carbonara. Al menos la que cualquier italiano aprobaría.
INGREDIENTES (4 personas) :
300 gramos de spaghetti
150 gramos de bacon o panceta *
50 gramos de queso pecorino romano
6 yemas de huevo
Sal
Pimienta negra molida *
* En Italia se emplea en realidad “guanciale” que es una especie de chacina que se obtiene de la careta del cerdo. Como se trata de un producto local muy específico es posible sustituirlo por panceta o bacon, algo que por otra parte también hacen los italianos cuando les falta guanciale.
Cortamos el bacon o la panceta en tiras de 1 cm de grosor, aproximadamente, y las salteamos a fuego medio-bajo durante 10 minutos o hasta que se doran. No es necesario añadir aceite porque el mismo bacon desprenderá grasa.
Mientras freímos la panceta hervimos los spaghetti al dente según las indicaciones del fabricante. A la vez vertermos en un bol las seis yemas de huevo junto al queso pecorino, un pellizco de pimienta negra y otro de sal y batimos bien. Se puede reservar un poco de queso para decorar el plato. Si no encontráis pecorino podéis rallar algún queso de oveja.
Una vez está cocida la pasta, la escurrimos bien para llevarla directamente a la sartén donde hemos frito la panceta. Es importante que el fuego esté ahora al mínimo. Revolvemos bien e incorporamos a continuación la mezcla de huevos con queso. Salteamos hasta que el huevo cuaje ligeramente y listo para consumir.
Si vemos que la pasta queda muy seca se puede añadir agua de la cocción.
Un plato que se prepara en menos de veinte minutos y que aporta una gran cantidad de carbohidratos y proteínas. En algunos recetarios se indica que se debe incluir una yema de huevo por cada comensal, pero entonces hay que añadir a la mezcla de yemas con pecorino un par de cucharadas de agua de cocción o quedará demasiado seco.
Surely you know the köttbullar since they are the typical meatballs that are served in IKEAs. It is the most popular recipe in Sweden and like everything that is popular there are a thousand different recipes: the one made in the aforementioned furniture store, the one made by the Swedish mother of each one (if you are swedish, of course) and the one in the restaurants. In the end, no one agrees on this recipe, so I give you the most neutral recipe possible.
INGREDIENTS (4 servings):
500 grams (1.1 pounds) of minced veal beef
1 large red onion (sweet)
100 ml (half cup) heavy cream
Half a cup of stale bread crumbs
100 grams (3.5 oz) of unsalted butter
1 egg
Salt
Ground white pepper
For the sauce:
Half a cup (100 ml) beef broth
1 tablespoon of cornstarch
Grate the onion and poach it in a pan with a tablespoon of butter until transparent.
In a bowl we pour the minced meat, the cream, the beaten egg, the onion that we just sautéed and the breadcrumbs. Season with salt (a teaspoon) and pepper.
We knead with our hands until it is homogeneous. It is important to do a good kneading so that the meat releases the collagen.
Once we have the dough prepared, we separate pieces to form balls the size of ping pong balls. So that the dough does not stick to our hands, it is better to previously moisten them with a little water.
Once we have turned all the dough into meatballs, we must keep them in the refrigerator for at least an hour so that it consolidates.
We put the rest of the butter in a pan and when it melts we fry the meatballs until they are well browned on all sides. If the meatballs you have made are small they will cook quickly but if they are large they may take longer and they will come out of a darker color. Lower the fire in the second case.
Once fried, they are placed on absorbent paper to remove excess fat.
To make the sauce, pour the meat broth into the pan and deglaze the bottom with it, then add the cornstarch previously diluted in a little water. We keep the fire until it thickens and we add a little salt. We pour over the meatballs and direct to be served to the diner.
They are also usually served with mashed potatoes or with cranberry jam, very typical in Swedish cuisine.
Headache is one of the most common pathologies among human beings. It affects all social layers, both sexes - even children - and it is rare, if not impossible, that no one has suffered at least once in lifetime. Headaches can be symptoms of a serious health problem or of various circumstantial disorders that, even so, we should not ignore if they are disabling or recur with a certain frequency. Fortunately, the cause of most headaches are benign pathologies, although no less annoying for that reason.
Some types of headaches are so strong that they prevent people from developing their personal and work life normally: they are called migraines. There is no cure for this disease, although in recent years various surgical and therapeutic solutions have been proposed that seem to give positive results. At least partially.
There are many reasons why a headache can be triggered. The most common are the externalization of a health problem (hypertension, eye disorders ...), stress, poor head or neck position, long periods without consuming food, too hot or too cold enviroments, noisy places...many, indeed.
Food can be both a trigger for a headache and help to alleviate it, although by itself they are not usually enough for a quick relief of symptoms. If you have a tendency to suffer from headaches, it would be good if you knew how to differentiate both types of food and thus avoid the intake of the bad ones. If the pain has already been triggered, it is unlikely that any of the "good" foods will help you to relieve you immediately, but if you are reluctant to use pain relievers they may be the solution in the medium to long term.
The most common reason the food causes headache is for the ingestion of a certain food is because they cause the contraction and expansion of the veins that run through the scalp.
Water: although water is not a food in itself since it does not contribute any calories to the body, it is vital for our subsistence and the direct effect of its lack is dehydration. Although dehydration have been mild, it causes the blood to flow thicker and this can cause a headache. In this way we must drink water or take food that contains it in abundance. If we have done strong physical exercise with great sweating, water alone is not enough. We have lost minerals and they must be replaced. Eating a whole cooked potato - with the skin on - provides a large amount of potassium which helps to replace the lost electrolytes. Therefore this is a food that could relieve the pain.
Cherries: cherries not only provide water but also contain certain substances that are converted into nitric oxide in the blood. Nitric oxide regulates blood pressure by dilating the arteries and this results in a decrease in headach
Magnesium: magnesium is a mineral that helps to relax blood pressure and therefore relieves headaches. It also serves for a multitude of biochemical reactions in our body. We must be careful with its lack, not only to avoid headaches, since although it is found in abundance in certain foods (pumpkin seeds, almonds) these are not common in our diet. This can cause muscle aches, fatigue and other symptoms that, although they may not seem like it, are caused by the same reason that causes a headache.
Coffee, tea and mate: if the headache disappears when you take any of the three infusions, you can say that you are already addicted to caffeine, theine and mateine. These substances, by a mechanism that is not yet known, relax the walls of the veins and therefore facilitate the flow of blood. When the "dose" is missing, the veins constrict and pain appears. I have been hesitant to put these three substances in the category of "good" for headaches. Logically analyzing them, it is clear that if they had not been consumed previously, it would not be necessary to replace them. When the brain gets used to a substance is because 1) it relieves it of generating its own opiates such as endorphins and 2) it generates well-being, thus it is difficult to subtract it from that element. In any case, if you are already addicted, it is best to have a well-loaded cup and try to keep your intakes to a minimum. If you can go 6 hours without drinking coffee again, much better than if the interval is only 3 or 4 hours.
Vitamin B2: it is a vitamin that does not accumulate in our body - it is water soluble - so we tend to be deficient. Its lack, among other symptoms, triggers episodes of headache. It is found in milk, meat, cheese, green leafy vegetables, and whole grains. For reasons that we will see later, it is preferable to consume B2 through green leafy vegetables and especially whole grains.
Hot peppers: if you live in Mexico or another country where spicy is common, you're in luck. Capsaicin, the element that provides the heat to peppers, is also capable of desensitizing the areas that suffer from pain by suppressing a chemical messenger of the same. There are capsaicin patches that are applied locally to alleviate low back pain, and for severe migraines sprays are supplied that, when inhaled, relieve pain. Unlike other foods, capsaicin is toxic in large quantities and any application should always be consulted with the doctor.
We have already looked at foods that are considered positive for relieving symptoms or preventing headaches. On the other side of the scale we find those that can trigger a headache or that, if consumed while suffering, aggravate it.
Cheese: surely you know someone from your environment who just smelling the cheese causes a headache. It is not a mania, if not something scientifically proven. Cheese contains tyramine, a vasoactive substance. Therefore, it can cause severe headaches. If you cannot live without cheese, it is better to avoid the most cured ones (for example, in the fresh ricotta type, it is almost non-existent). Tyramine is also present in chicken liver and herring, so be careful. The plant world is also not tyramine-free. Banana and avocado - and of course the guacamole derived from the latter - can cause big headaches.
Sweeteners: this is such a controversial ingredient that I only mention it because many people have associated the intake of aspartame and other sweeteners, which have replaced sugar in many soft drinks, with the appearance of headaches. There are both studies in favor and against, although the food authorities of the most advanced countries have not found this association as true. In some cases it is suggested that the cause of the headache is actually sugar addiction: the brain understands that by ingesting a soft drink it is going to take its "dose" of sugar and not receiving it is when the headache is generated. In this case we would be talking about something similar to what happened with coffee, tea and yerba mate. So much so, that some manufacturers of cola soft drinks, who have changed sugar for sweetener, have greatly increased the caffeine content to compensate for this effect. Although it has nothing to do with the subject we are dealing with, it is known that some sweeteners such as Sorbitol, ingested in high quantities, have a laxative effect.
Wine and alcohol: surely more than one, absentmindedly reading the label of a wine, has seen the warning "contains sulphites". Sulfites are substances that wine generates naturally, although an extra amount of them is added so that it reaches the consumer with good quality. In other words, it is a totally harmless preservative for human health in the usual amounts that rarely exceed 10 mg / liter. However, these sulfites, derived from sulfur, seem to be able to trigger episodes of headache in people sensitive to sulfur, which are rare, but there are. And if it is not triggered by sulfites, it is triggered by the alcohol of wine or any other beverage. Alcohol inhibits the anti-diuretic hormone that normally sends fluids into cells and shifts them into the bladder. Therefore it dehydrates us ... and this leads us to the need to drink water to replace what curiously drinking alcohol takes away from us.
Monosodium glutamate (MSG): surely if you regularly suffer from headaches associated with food, you will look closely at the label to see if it contains MSG. MSG is a flavor enhancer that can cause adverse reactions, mainly headaches and nausea. When GMS is added directly, the manufacturer must indicate it, but when it appears as a by-product of hydrolyzed protein, almost no label indicates it. Plant protein that has been chemically broken down into amino acids can generate free glutamate. If this glutamate binds to free sodium in our body, MSG is then generated. So there is no use avoiding products that claim to contain MSG if it can be generated from ingested free glutamate. It is best to avoid processed or precooked foods if we want to avoid "headaches." Soy sauce is also often "seasoned" with MSG, which together with its high sodium content - dehydrating - makes it a potential source of headaches.
Bacon and other cured meats: in this case it is the presence of nitrites to preserve the meat that causes problems. These nitrates and nitrites dilate the veins creating the transition necessary to start a headache.
Chocolate: the theobromine it contains, with effects similar to caffeine, causes addiction and, as we have seen previously, it is capable of initiating pain when we do not take our "dose". That is, if we drink chocolate, the pain disappears. Why haven't we included it before with the coffee, tea or yerba mate? Because chocolate also contains tyramine, just like cheese. Thus, it is double dangerous.
Histamines: present in large quantities in not very fresh blue fish, they can cause major headaches, often accompanied by vomiting and hives. So now you know, blue fish such as mackerel, sardine or horse mackerel, are always eaten very fresh!
All of the above is valid for both common headaches and migraines. However, the last is so disabling for the person who suffers from it that they require an extra treatment that for a few years has been possible through botox or minor interventions. At least there is a little hope at the end of the tunnel.
Una receta muy fácil de hacer que convierte un presuntamente aburrido pollo en un festín.
INGREDIENTES :
Un pollo cortado en 8 mitades (como si fuera a hacerse al ajillo)
Medio vaso (100 ml) de vino tinto
1 vaso (200 ml) de caldo de carne
Para la salsa :
200 gramos de champiñones fresco o setas variadas
1 cebolla morada (dulce) o fresca
Un vaso de caldo de carne (200 ml)
Un vaso de nata para cocinar (200 ml)
Un cuarto (50 ml) de vaso de brandy, cognac o vino de Oporto
2 cucharadas de mantequilla
Perejil picado
Sal
Pimienta
Aceite virgen extra de oliva
Salpimentamos el pollo y los freímos en un chorro generoso de aceite de oliva hasta que queda dorado. A continuación añadimos medio vaso de vino y cuando reduce a la mitad incorporamos el caldo de pollo. Dejamos hacer durante unos 20 minutos. Retiramos y reservamos.
Limpiamos bien las setas si son frescas.
En una sartén a fuego medio incorporamos la mantequilla y doramos en ella las setas laminadas. Una vez las setas están doradas añadimos la cebolla rallada y mantenemos unos cinco minutos.
Añadir a continuación el licor y cuando reduzca a la mitad incorporad la nata y el caldo. Bajamos el fuego y salpimentamos.
Cocinamos a fuego lento, evitando que el caldo hierva, hasta que la salsa espese (con 10 minutos debería ser suficiente). Se espolvorea perejil picado y se vierte sobre los trozos de pollo.
El nombre en inglés "norteamericano" es baked loaded potatoe , que se traduciría como "patata cargada asada". Lo de "cargada" se refiere a todo lo que se añade a la patata una vez asada y que le añade como 3000 calorías, por lo menos.
En los Estados Unidos las barbacoas suelen ir acompañadas de ensaladas y de estas patatas que se esperan aunque nadie las haya anunciado, es decir, son una añadido que todos esperan.
La forma de asarlas suele ser al grill, en la misma barbacoa donde se hace la carne, aunque en este caso se suele tapar la misma para alcanzar la temperatura adecuada que consiga reblandecer la enormes patatas que se emplean. Esta forma de cocinar la patata es compleja y lenta, por lo que recurriremos al horno convencional.
INGREDIENTES (4 personas) :
4 patatas muy grandes*
4 lonchas de bacon
Una docena de cebollinos
1 cebolla fresca grande
250 ml de crema agria**
200 gramos de queso cheddar
60 gramos de mantequilla
Sal
Pimienta negra molida
* Las patatas que se emplean en los Estados Unidos son las llamadas Russet. Son grandes, de piel rugosa y de pulpa fácil de hornear. En España podemos emplear las llamadas patatas nuevas aunque tendremos problemas para encontrar una bien grande. Escoged las de mayor tamaño y que sean todas iguales, así el tiempo de horneado será similar.
** Podéis encontrar crema agria aunque os será más fácil hacerla en casa con ingredientes más comunes. Para hacer crema agria basta con disponer de unos 250 ml de nata para cocinar (MG del 18% aproximadamente) y añadirle el jugo de un limón. Se deja reposar durante una hora y ya tenéis la crema agria.
En primer lugar lavamos a conciencia las patatas porque se asan con la piel. Deben de quedar bien limpias, sin rastro de polvo o tierra.
A continuación las envolvemos una a una en papel de aluminio de manera que la parte brillante quede hacia dentro, hacia la patata, y la parte sin brillo del aluminio hacia fuera. Precalentamos el horno a 190 grados e introducimos. El tiempo de horneado variará según el tamaño de la patata. Una patata grande pero de medidas normales se puede hornear en 40 minutos mientras que una extra-grande puede tardar hasta una hora y media. Con un palillo ir pinchando de vez en cuando y cuando se clave hasta el centro de la patata con facilidad, ya estará lista.ç
Mientras se hacen las patatas freímos el bacon con una cucharadita de aceite hasta que queda crujiente (también se puede hacer en el mismo horno en que estamos asando las patatas). Cortamos el bacon en trocitos, al igual que hacemos con los cebollinos.
Una vez esto ocurra se recogen las patatas del horno (no lo apaguéis) y con la mano enfundada en un guante de protección, rebanamos la piel de un lado largo de la patata y con una cucharilla procedemos a vaciarla dejando al menos medio centímetro de pulpa pegada a la piel. Es imposible hacer esto si la patata está fría, así que lo mejor es hacerlo con sumo cuidado de no quemarse.
La pulpa extraída la troceamos simplemente con un tenedor y mezclamos con los trozos de bacon (reservamos unos cuantos que usaremos para decorar), el cebollino (lo mismo que con el bacon, dejamos unos pocos para decorar), la cebolla bien picada, la crema agria, la mantequilla fundida y el queso cheddar rallado, del cual dejaremos también un poco para coronar las patatas. Además se añade sal (media cucharadita por patata debería ser suficiente) y pimienta negra molida al gusto.
Mezclamos bien hasta obtener una especie de pasta con la que iremos rellenando cada patata. Una vez rellenas, esparcimos por encima un poco del bacon sobrante, los cebollinos y un puñado de queso rallado.
Volvemos a introducir las patatas en el horno, dejamos unos 10 minutos y listas para comer.
Se sirven al comensal bien calientes, aún envueltas en el papel de aluminio y se comen con la piel.
Si se quiere y estáis haciendo carne o pescado al grill, una vez horneadas se dejan sobre el mismo unos minutos para que queden marcadas.
Un acompañante que a menudo está más bueno que la carne a la que acompaña.
Uno de los entrantes más sabrosos y baratos que se pueden hacer.
INGREDIENTES (4 personas) :
8 huevos
200 gramos de carne picada
150 gramos de taquitos de jamón
1 vaso (200 ml) de tomate triturado o 4 tomates maduros
100 gramos de guisantes
1 cebolla morada (dulce) o fresca grande
1 cucharadita de pimentón dulce o picante (opcional)
Sal
Aceite virgen extra de oliva
En primer lugar cocemos los huevos para que queden duros. Metemos los huevos en agua fría con una cucharada de sal y un chorro de vinagre. La sal es para facilitar el pelado de los huevos - se pelan mucho mejor con ella que sin ella - y el vinagre para coagular la clara en caso de que una cáscara se quiebre antes de cocerse. Contamos 10 minutos desde que el agua rompa hervir y llevamos bajo el chorro de agua fría del grifo. Pelamos y reservamos, evitando que se enfríen.
Cocemos los guisantes hasta que estén blandos. Si están congelados con 20 minutos será suficiente. Retiramos y reservamos, evitando también que se enfríen.
En una sartén con un chorro de aceite freímos la cebolla bien picada hasta que transparente. Añadimos entonces la carne picada y los taquitos de jamón. Cuando la carne está bien hecha añadimos los tomates picados y sin piel ni semillas o bien el tomate triturado, lo que tengáis. Añadid los guisantes y dejad hacer unos 5 minutos. Si queréis se añade el pimentón.
Cortamos los huevos por la mitad. Llevamos la mitad de la salsa a una fuente, colocamos las mitades de los huevos, y los cubrimos a continuación con la otra mitad de la salsa.
Se llevan a la mesa en la fuente para que cada comensal retire su ración.
Este blog no suele reflejar demasiadas recetas sobre bocadillos porque no es corriente que desciendan de una tradición culinaria, si no que son más bien creaciones espontáneas muy variables y sin pautar. Podríamos hacer un blog entero con miles de variaciones de bocadillos con pimientos o sin ellos, calientes o fríos etc, pero esa no es nuestra intención que es la de simplificar recetas de las que existe un conocimiento general y que se transmiten de generación en generación. No obstante hay excepciones como el sandwich Montecristo o el Strómboli, que ya se encuentran aposentados en una cultura gastronómica compartida y cuyas recetas se han reglado lo suficiente para que reconozcamos lo que es auténtico de lo que es invención efímera del momento.
Otro bocadillo que incluimos en el escaso repertorio de Media Hora para Cocina es el bocadillo cubano. Esta preparación, con casi dos siglos de historia, fue revitalizada y popularizada mundialmente por el exilio cubano en Florida con elementos originales y otros tomados de la gastronomía norteamericana. El resultado es un bocadillo ecléctico que salvo algunos ingredientes, puede reproducirse en la mayoría de cocinas del mundo.
El bocadillo cubano contiene queso emmental (el de agujeros), jamón cocido ahumado, carne de cerdo, pepinillos en vinagre y una salsa suave de mahonesa y mostaza, todo ello encerrado en un pan cubano característico que se tuesta en la sartén.
De todos estos ingredientes en España es difícil encontrar el pan cubano y la carne de cerdo asada que se emplea. El primero parece por su textura un pan de molde con el aspecto de una barra de pan convencional que sería difícil de vender en nuestro país porque carece de una corteza dorada y crujiente. Es un pan "blando", por tanto. La carne de cerdo asada sí que es fácil de obtener pero para ello hay que hacer un asado de cerdo previo, desmigando la carne a continuación. Por fortuna para ambos tenemos alternativas.
INGREDIENTES (para 1 bocadillo cubano) :
1 pan de aceite o una torta de Aranda*
8 lonchas de queso emmental
8 lonchas de jamón cocido ahumado
50 gramos de lacón deshuesado de paleta*
2 pepinillos en vinagre grandes cortados en tiras longitudinales
4 cucharadas de mahonesa
4 cucharadas de mostaza dulce
* Ambos productos los he encontrado en el Carrefour :
Las cantidades reseñadas son aproximadas, así que tomadlas como referencia. Para algunos quedarán cortas, para otros se será demasiado.
En primer lugar mezclamos la mostaza y la mahonesa a partes iguales.
Abrimos el pan y untamos ambas caras internas con la mezcla de mahonesa y mostaza.
A continuación colocamos en una de las hojas el queso en lonchas, hasta cubrir toda la superficie. Encima colocamos el jamón cocido.
Seguidamente, colocamos el lacón que previamente habremos calentado en el microondas. Debe cubrir toda la superficie del jamón cocido.
Encima los pepinillos en rodajas finas y longitudinales (los venden así a menudo). Encima de los pepinillos si queremos ponemos más jamón cocido y finalizamos con lonchas de queso cubriendo todo esto con la otra mitad de pan.
En una sartén vertemos un poco de aceite, a fuego medio. Colocamos el bocadillo encima con un peso encima - puede ser un plato, otra sartén - hasta que se tuesta. Con 1 minuto ó 2 debería ser suficiente. Damos la vuelta y repetimos la acción. Así el queso se fundirá.
Se come caliente. Es un bocadillo superlativo, al primer bocado os daréis cuenta.
Una soufflé de rápida preparación excelente para acompañar platos de carne.
INGREDIENTES :
Medio kilo de patatas
50 gramos de mantequilla
1 pote de yogur natural sin azúcar (125 gramos)
2 huevos
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de perejil picado
Media cucharadita de pimienta negra molida
Queso parmesano rallado (opcional)
Hervimos las patatas peladas hasta que estén blandas. A continuación las pasamos por el pasapurés y mezclamos con los 50 gramos de mantequilla, el yogur, la sal, el perejil, la pimienta y las yemas de los dos huevos. Debe quedar una masa homógenea que reservamos.
Ahora vamos a montar las dos claras que hemos separado. Para ello echamos un pellizco de sal y unas gotas de zumo de limón y batimos con las varillas hasta que se vuelven firmes. Es entonces el momento de mezclar las claras montadas con el puré. La mezcla se debe hacer con cuidado, a base de movimientos circulares de arriba hacia abajo para que las claras no pierdan volumen.
Introducimos en el horno precalentado a 180 grados, posición media, durante treinta minutos. Si queremos gratinarlo podemos espolvorear un par de cucharadas de queso parmesano rallado casi al final del horneado. Si lo hiciéramos al principio el peso del queso haría bajar el soufflé, de manera que gratinando casi al final también evitamos que un descenso brusco de la temperatura del horno al abrir la puerta nos "hunda" el resultado.
Lo ideal es emplear cazoletas individuales expresamente diseñadas para los soufflés denominadas "ramekin" y desmoldar el soufflé directamente el el plato del comensal. Con las cantidades indicadas se pueden servir cuatro raciones. En la foto observaréis que se ha servido en un ramekin al lado del plato principal.
La palabra "sagar" procede el euskera y significa "manzana". A pesar del nombre este postre vasco utiliza la compota de manzana simplemente para decorar la superficie de una tarta de gelatina que emplea el queso y la nata como ingredientes fundamentales y que curiosamente cuenta con un sabor potente a limón. La tarta se compone de tres partes :
Una base de bizcocho
Una cuerpo de nata y queso gelatinizado
Una cobertura de compota de manzana
A pesar de lo aparatosa que pueda parecer es realmente muy sencilla de hacer.
INGREDIENTES (4 personas) :
Para el bizcocho de la base :
100 gramos de azúcar
100 gramos de harina de repostería
4 huevos
1 vaso de vino dulce (moscatel o similar) o bien almíbar. Si hacéis almíbar necesitáis 50 gramos de harina, 50 ml de agua y unas gotas de zumo de limón.
Para el cuerpo de la tarta :
350 gramos de nata para montar
250 gramos de queso fresco (tipo Burgos, Ricotta etc)
100 gramos de nata líquida para cocinar (o leche entera, es casi indiferente)
150 gramos de azúcar
1 limón
10 hojas de gelatina
1 pellizco de sal
Para la compota final :
3 manzanas
50 gramos de azúcar
1 limón
20 gramos de azúcar vainillada (o un poco de esencia de vainilla)
En primer lugar preparamos la compota.
Pelamos las manzanas, les quitamos la parte central y las troceamos pequeñas, metiendo los trozos en un bol que regamos con el zumo de un limón. Las llevamos a una sartén a fuego bajo, cubiertas con una tapa, y dejamos hacer durante media hora. Cuando se ablanden las trituramos con un tenedor y añadimos el azúcar y el azúcar vainillado (o una cucharadita de esencia de vainilla) y removemos bien para que no se pegue y se disuelva bien. Cuando adquiere el aspecto de una mermelada pero más densa, retiramos y dejamos enfriar.
Ahora vamos a hacer el bizcocho. Batimos los huevos con el azúcar y cuando hace espuma añadimos la harina tamizada poco a poco, removiendo para que se integre bien.
Vertemos la masa en un molde circular de 22 cm (el tamaño de un plato) o en uno rectangular que pueda ir al horno. Es preferible cubrirlo internamente con papel sulfurizado - no vale usar mantequilla o similar - para que luego se pueda desmoldar. Precalentamos a 200 grados y horneamos durante 10 minutos hasta que obtenemos un bizcocho para la base. Dejamos enfriar. Una vez frío lo pintamos con un poco de vino dulce o con almíbar, que haréis al fuego con los 50 gramos de azúcar y los 50 ml de agua, aparte de unas gotas de limón para que no cristalice. Cuando se disuelva el azúcar y quede todavía bastante líquido, mojad en el mismo una brocha y pintad la superficie del bizcocho.
Hidratamos las hojas de gelatina en agua fría (si empleáis granulada no hace falta). Calentamos la nata líquida para cocinar o la leche y cuando hace la primera burbuja de hervor, retiramos del fuego. Esperamos hasta que baja un poco de temperatura y finalmente disolvemos en ella las hojas de gelatina hidratadas y bien escurridas del agua remanente que pudieran portar.
En un bol montamos la nata (que sea con MG mínima de 35%, mejor del 38%) y cuando esté ya bastante firme añadimos los 150 gramos de azúcar. Emplead unas varillas eléctricas, será mucho más fácil. Añadimos el queso fresco desmenuzado, la leche o nata donde hemos disuelto la gelatina, el zumo de un limón y un pellizco de sal. Debe quedar una masa muy homogénea.
Vertemos la masa en el molde en el molde sobre el bizcocho, aplanad con una paleta de silicona o similar, y llevamos al frigorífico, en la parte baja más fría, hasta que solidifique. Con 4 ó 5 horas debería ser suficiente.
Transcurrido el tiempo desmoldamos y cubrimos la superficie con la compota de manzana.
Un postre realmente bueno y que a pesar de que pueda parecer difícil no lo es en absoluto.
This typical spanish recipe, consists of heating the wort of grapes to caramelize its own sugars, that is, the fructose. Since the grape is very rich in fructose, the result is so sweet that can replace the sugar not losing any sweetness.
Once the natural sugars of the wort have caramelized, we proceed to add pumpkin or melon, nuts, raisins, figs to give a solid consistency to the product. You can add large whole pieces to consume as a dessert or make the fruits in small pieces to spread on the bread. To make this arrope we are going to use typical autumn products.
INGREDIENTS :
2 liters (4.2 cups) of wort (obtained from 2.5 / 3 Kg of black grapes, 5.5/6.6 pounds)
The skin of 4 or 5 oranges
500 grams (1.1 pounds) of pumpkin
200 grams (7 oz) of dried figs
100 grams (3.5 oz) of walnuts
100 grams (3.5 oz) of seedless raisins
1 cinnamon stick
You can buy the wort but it is preferable to make it from grapes that we have purchased since it is very easy to obtain wort using a blender. White grape must can be made but the yield is lower.
Using a blender we get 2 liters (8.4 cups) of wort. We bring it to a simmer and cook it until it is reduced by half, preventing it from boiling. It is a slow process whose mission is to caramelize the sugars in the liquid.
Once it has been reduced to half we add the orange peels without the white part - which is bitter - and the cinnamon stick. We let it do for 10 minutes. This process is used to flavor the syrup.
Now is the time to add the pumpkin cut into 1 cm (less that half an inch) cubes, the dried figs, the raisins and the walnuts broken into two or three pieces. Now we are not interested in losing liquid, so we will cover the casserole and let it cook until the pumpkin softens. By then it will have acquired, like the rest of the fruit, a very dark red almost black color. The wort will have thickened enough but if we want it even thicker we can mix it with a tablespoon of flour or cornflour (not usually necessary).
It is served as a dessert or, if you have cut the fruit very small, to spread on the bread. It is an excellent snack for children because it does not contain more sugar than the fruit itself.
Autumn has arrived and with it the typical fruits of the season such as kaki and pomegranate. Surely many of you want to eat pomegranate but it bothers you to extract the grains from the fruit and especially chew the inside of the grain, which is hard because it contains like a small wood splinter. Giving up the pomegranate for these problems is a shame because it is a fruit that is very rich in vitamin C and antioxidants, with clear effects against cancer. But there is a solution widely used in the Middle East that consists of taking its juice and mixing it with orange juice.
To extract the juice from the pomegranate you can use the same type of juicer that is used with oranges. However, in the case of the pomegranate, the lever juicer that obtains the juice by crushing the grains is better. This has an explanation. When cleaning a pomegranate it is observed that the grains are separated by a very thin yellowish sheet. If we use a conventional electric juicer with a rotary motor, these blades can release some juice that is extremely bitter. On the other hand, with a lever the problem is minimized. In any case, if a rotary juicer is used, we should only be careful to add a little more orange juice to compensate for the bitterness.
INGREDIENTS (4 cups):
8/12 oranges
1 pomegranate
We cut the pomegranate into two halves and squeeze it. We do the same with oranges. We mix the juices and serve them. It is essential to drink the juice immediately or the properties of the pomegranate will be irretrievably lost.
In the Middle East it is very common to drink pomegranate juice with orange. There are street stalls everywhere serving this popular juice.
Si estás enganchado a Netflix y concretamente a la serie "El Juego del Calamar" esta es tu bebida. Nació en Corea del Sur durante el confinamiento provocado por el COVID-19 y se ha difundido con suma rapidez gracias a Instagram y TikTok (una aplicación, heredera de Vines, que permite hacer vídeos virales de muy corta duración), más por el aspecto visual que por la innovación que supone. De hecho esta preparación se podría considerar una copia de una bebida muy popular en India denomina Fenti Hui.
Se trata de una crema de café que flota sobre leche y es visualmente muy impactante. Para que la crema flote sobre la leche - al menos el tiempo suficiente para tomar la foto y subirla a las redes sociales - es preciso batir el café soluble con el azúcar durante mucho tiempo para 1) que tome aire suficiente y 2) adquiera un sabor parecido al caramelo (de ahí viene el nombre, pues Dalgona es una chuche, un caramelo, muy popular en Corea). Una vez habéis tomado la foto y compartido con todo el Mundo, ya podéis batirlo bien para mezclar la leche con la crema de café ya que tomarlo tal cual aparece en la foto no tiene mucho sentido. Esto es a fin de cuenta un café con leche, no primero una crema de café y luego la leche.
INGREDIENTES (4 personas) :
4 cucharaditas de café soluble (a gusto de cada comensal, algunos con una cucharadita es más que suficiente, otros lo prefieren más cargado)
4 cucharaditas de azúcar
4 cucharadas de agua caliente
400 ml de leche (medio vaso de leche por cada comensal), tibia o del tiempo
opcional : si hace calor, un par de cubitos de hielo por vaso
opcional : cacao en polvo para decorar
Para hacer dalgona es preciso disponer de una batidora de vaso o unas varillas eléctricas o un procesador de alimentos. Se puede hacer a mano con unas varillas pero es agotador.
En una batidora de vaso vertemos el café instantáneo, el azúcar y el agua caliente o tibia. Se debe batir a velocidad media-alta durante 8 minutos y 1 minuto adicional a máxima potencia para que se airee bien.
Mientras vertemos la leche del tiempo, tibia o fría - según la queráis - en un vaso de manera que queden al menos tres dedos entre la superficie de la misma y el borde (para que haya sitio para la crema). Si queréis cubitos es el momento de añadirlos.
A continuación se vierte la crema en cada vaso y se espolvorea por encima, si se quiere, con cacao en polvo.
Se sirve de inmediato, sacáis la foto para la red social y removiendo bien mezclamos ambas capas a menos que queráis tomarlo así con la ayuda de una caña de plástico.
Ha llegado el otoño y con él las frutas típicas de la estación como el kaki y la granada. A muchos seguro que os apetece comer granada pero os fastidia extraer los granos de la fruta y sobretodo masticar el interior del grano que es duro como una pequeña astilla de madera. Renunciar a la granada por estos problemas es una pena porque es una fruta muy rica en vitamina C y antioxidantes. Pero hay una solución muy empleada en Oriente Medio que consiste en tomar su zumo y mezclarlo con zumo de naranja.
Para extraer el zumo de la granada se puede utilizar el mismo tipo de exprimidor que se emplea con las naranjas. No obstante en el caso de la granada es mejor el de palanca que obtiene el jugo por aplastamiento de los granos. Esto tiene una explicación. Cuando se limpia una granada se observa que los granos están separados por una lámina muy fina de color amarillento. Si empleamos una exprimidora eléctrica convencional con motor rotatorio estas láminas pueden soltar algo de jugo que es extremadamente amargo. En cambio con uno de palanca se minimiza el problema. En cualquier caso si se emplea un exprimidor rotatorio sólo debemos tener la precaución de añadir algo más de zumo de naranja para compensar el amargor.
INGREDIENTES (4 vasos) :
8/12 naranjas para zumo
1 granada
Cortamos la granada en dos mitadas y la exprimimos. Hacemos lo mismo con las naranjas. Mezclamos los jugos y los servimos. Es imprescindible beber el zumo de inmediato o las propiedades de la granada se perderán irremediablemente.
En Oriente Medio es muy común beber zumo de granada con naranja. Hay puestos callejeros por todas partes sirviendo este popular zumo.
El mostillo, también denominado arrope, consiste en calentar el mosto hasta caramelizar los azúcares que le son propios, es decir, la fructosa. Dado que el mosto procede de la uva, y ésta es muy rica en fructosa, el resultado es tan dulce que apenas se echa de menos el azúcar.
Una vez caramelizan los azúcares naturales del mosto, se procede a añadir calabaza o melón, frutos secos, pasas, higos para dar una consistencia sólida al producto. Se pueden añadir trozos enteros grandes para consumir como postre o bien hacer las frutas en trozos pequeños para untar en el pan. Para hacer este mostillo vamos a emplear productos típicos del otoño.
INGREDIENTES :
2 litros de mosto (obtenidos de 2.5/3 Kg de uvas negras)
La piel de 4 ó 5 naranjas
500 gramos de calabaza
200 gramos de higos secos
100 gramos de nueces
100 gramos de pasas sin semillas (sultanas o corintias)
1 rama de canela
Se puede comprar el mosto pero es preferible hacerlo de uvas que hayamos adquirido ya que es muy sencillo obtener mosto usando una licuadora. Se puede hacer mosto de uva blanca pero el rendimiento es menor.
Usando una licuadora obtenemos 2 litros de mosto. Lo llevamos al fuego lento y lo cocemos hasta que se reduce a la mitad, evitando que hierva. Es un proceso lento que tiene por misión caramelizar los azúcares del líquido.
Una vez se ha reducido a la mitad añadimos las pieles de las naranjas sin la parte blanca - que amarga - y el palo de canela. Dejamos hacer durante 10 minutos. Este proceso sirve para saborizar el arrope.
Ahora es el momento de añadir la calabaza cortada en cubos de 1 cm de lado, los higos secos cortados, las pasas y las nueces rotas en dos o tres trozos. Ahora no nos interesa que se pierda líquido, así que taparemos la cazuela y dejaremos hacer hasta que la calabaza se ablande. Para entonces habrá adquirido, al igual que el resto de la fruta, un color rojo muy oscuro casi negro. El mostillo habrá espesado bastante pero si lo queremos aún más espeso lo podemos mezclar con una cucharada de harina o maízena (no suele ser necesario).
Se sirve como postre o bien, si habéis cortado la fruta pequeña, para untar en el pan. Es una excelente merienda para los niños que no contiene más azúcar que el propio de la fruta.
¿Se pueden rellenas las alcachofas? Pues si. De hecho si pensamos que se rellenan las aceitunas, los champiñones y las judías vernes, la alcachofa hasta nos parecerá un hangar de aviones. Esta receta es tradicional de la ciudad de Roma y se solía preparar para la fiesta de San José (19 de Marzo). Pese a lo complicado que pueda parecer, es bastante sencilla de realizar y puede utilizarse como entrante para cualquier comida navideña. El resultado es sorprendente, no solo a nivel gustativo, sino también estético.
INGREDIENTES (4 personas)
12 alcachofas frescas y a ser posible, grandes.
200 gramos de carne de ternera o ternera/cerdo picada
1 huevo
1 diente de ajo
2 cucharadas de pan rallado
2 cucharadas de perejil picado
Queso parmesano rallado (o cualquier otro que funda para gratinar)
El zumo de un limón
Sal
Aceite virgen extra de oliva
Primero vamos a preparar las alcachofas. Para ello les cortaremos el tallo y la punta. A su vez, retiraremos las hojas externas más duras y con un cuchillo eliminaremos el corazón para hacer sitio al relleno. Es importante que cada vez que terminemos de preparar una alcachofa la introduzcamos en un bol con agua y el zumo de un limón para evitar que se ennegrezcan. Las dejamos ahí hasta que terminemos el relleno.
Para hacer el relleno basta mezclar la carne picada con el pan rallado, el huevo, así como el perejil y el ajo bien picados y media cucharadita de sal. Cuando la mezcla esté homogénea rellenamos cada una de las alcachofas y las colocamos en una fuente que pueda ir al horno con un dedo de agua. Sobre cada alcachofa depositamos un puñado de queso parmesano. Precalentamos el horno a 190 grados y las dejamos cocer durante media hora o hasta que estén blandas y algo ennegrecidas por efecto del calor.
En ese momento conectamos el gratinador para dorar la "tapadera" de queso y ya están listas para servir.