Este pastel o dulce es uno de los más curiosos de la gastronomía española. Existe otro pastel cordobés que sigue los cánones típicos de los dulces, es decir, todos los ingredientes son dulces o por lo menos neutros. Este no es el caso de esta variación - también tradicional, se vende habitualmente en las confiterías cordobesas - que combina dulce y salado y además el resultado queda armonizado. Por si fuera poco es fácil y bastante económico. Es cuestión de atreverse a hacerlo.
INGREDIENTES :
1 lámina de hojaldre
300 gramos de cabello de ángel
4 ó 5 lonchas de jamón serrano
1 huevo
Canela (opcional)
Si compramos una lámina de hojaldre congelada lo mejor es descongelarla toda la noche en el frigorífico. En todo caso, no lo hagáis en el microondas ya que se reseca.
La extendemos sobre el mismo papel de hornear que suelen incorporar y sobre ella ponemos el cabello de ángel de manera que la cubra por completo dejando un par de dedos libres en los extremos para que no rebose al hornear. No hagáis muy gruesa la capa, así que si sobra no intentéis meterlo a toda costa.
Sobre el cabello de angel colocamos las lonchas de jamón serrano (que no estén muy resecas, han de ser tiernas) de manera que monten un poco unas sobre otras. Deben cubrir completamente el cabello de ángel pero igualmente respetando el margen de protección a los lados.
Enrollamos el hojaldre de nuevo y cerramos los lados, presionando con un tenedor para que no se abra. Pintamos el hojaldre con el huevo para que quede dorado.
Precalentamos el horno a 180 grados y horneamos durante 30 minutos o hasta que esté bien dorado.
Sacamos del horno y si queremos espolvoreamos canela por encima. Se come tibio o frío, no hay problema.
La pinta es espectacular, ¿te atreves a combinar así lo dulce con lo salado?
Si os gusta el chocolate seguro que os encantan los coulant, esos pequeños pastelillos con el corazón de chocolate fundido. Puede parecer difícil hacerlos, pero en realidad es mucho más sencillo de lo que aparentan. El secreto reside en emplear unos moldes adecuados - que se venden precisamente como moldes de coulant en cualquier sitio, incluido Amazon -, en el tiempo de congelado y sobretodo de horneado. Este último hay que experimentarlo un poco porque cada horno es un mundo y a lo mejor mis 20 minutos son 15 en tu horno y 22 en el del vecino. De todas maneras sigue siendo fácil.
INGREDIENTES :
250 gramos de chocolate de cobertura (el que contiene al menos el 30% de manteca), también llamado para postres o para repostería
200 gramos de mantequilla
100 gramos de harina de repostería
100 gramos de azúcar glass (impalpable)
5 huevos
10 gramos de cacao en polvo
Un pellizco de sal
1 cucharadita de esencia de vainilla
En primer lugar sacamos del frigorífico la mantequilla para que quede a punto de pomada o lo hacemos en el microonda en posición descongelar durante 5 segundos (mejor lo primero, los microondas los carga el diablo).
Batimos la mantequilla con el azúcar y cuando haga espuma vamos añadiendo uno a uno los huevos, sin dejar de batir. Incorporamos el pellizco de sal y una cucharadita de esencia de vainilla.
Ahora añadimos, de nuevo sin dejar de batir, la harina previamente tamizada y la integramos lo mejor posible. Añadimos entonces el chocolate derretido - al baño maría o en el microondas - y removemos bien para obtener una masa homogénea.
Untamos mantequilla y espolvoreamos cacao en polvo en los moldes de coulant y vertemos la masa obtenida anteriormente.
Los llevamos al congelador y los dejamos al menos un par de horas.
Precalentamos el horno a 220 grados y una vez alcanza la temperatura - no antes, cuidadito con esto - sacamos de inmediato del congelador y directos los coulant al horno. Aparte del shock emocional que supone pasar de -20 grados a 220 grados, lo que pretendemos es hacer el exterior sin que el interior llegue a hornearse, solo fundirse. Con 20 minutos debería ser suficiente pero aquí pueden ocurrir varias cosas :
1. No esté suficientemente hecho : darle 1 ó 2 minutos más
2. Esta demasiado hecho y el centro está sólido : mala suerte. La próxima vez bajad 2 ó 3 minutos, mejor que quede poco hecho a que quede demasiado hecho.
Se sirven inmediatamente acompañados de helado de vainilla o nata montada.
Una receta de cierto precio, el besugo no es barato, pero perfecto para cualquier celebración de postín.
INGREDIENTES (4 personas) :
1 besugo de unos 800 gramos, eviscerado y desescamado
1 docena de pimientos choriceros
3 dientes de ajo
1 manojo de perejil
1 cucharada de harina blanca de trigo
1 cucharadita de pimentón (picante o dulce, al gusto, lo tradicional es dulce)
Sal
Aceite virgen extra de oliva
En primer lugar lavamos y cortamos en tiras los pimientos choriceros eliminando las semillas. Los metemos en una cazuela con agua fría y como flotan lo pertinente es colocar una tapadera invertida o un plato que los obligue a quedar sumergidos.
Llevamos el agua a hervir y cuando ocurra cerramos el fuego dejando en remojo durante una hora, aproximadamente. Con esto se consigue que se hidraten bien.
Una vez transcurrido el tiempo los escurrimos y colocamos en el fondo de una cazuela de barro plana o una sartén (lo primero es lo tradicional, pero bueno, si no tenéis o vuestro fuego es de vitrocerámica con una sartén normal también sale bien). Conservad el agua donde hemos hervido los pimientos, se utilizará más adelante.
Salamos el besugo por ambos lados, así como en el corte ventral, y lo colocamos sobre la cama de pimientos.
En un sartén aparte vertemos un chorro generoso de aceite de oliva y en el mismo freímos 2 dientes de ajo laminados. Cuando están dorados añadimos la cucharada de harina de trigo y la trabajamos hasta que queda disuelta en el aceite y tostada. Apagamos el fuego y añadimos el pimentón, removiendo bien, cuando el aceite no esté tan caliente. Esto es importante porque en caso de que lo estuviera se puede quemar y dar un sabor amargo. Reservamos. Hay gente que quita el ajo laminado y otros que lo dejan, va al gusto.
Colocamos la olla del pescado en el fuego a media potencia y vertemos el agua donde hemos cocido los pimientos hasta que lo cubra a ras.
A continuación vertemos la mezcla de harina con el frito de los ajos laminados por encima y dejamos hacer a fuego medio moviendo la olla de barro de atrás hacia delante con cierta frecuencia para que el caldo emulsione y ligue bien. Con 20 minutos debería ser más que suficiente, aunque va a depender del tamaño del besugo.
Antes de servir rectificamos de sal y justo antes, si queréis, picáis el perejil y el diente de ajo que quedaba para decorar las rodajas por encima.
Se emplata individualmente, cortándo el pescado en rodajas, primero unas tiras de pimiento, luego la rodaja y encima un poco de caldo aderezado por la picada. Está de vicio.
Algunos en lugar de emplear pimientos enteros utilizan la carne que se puede incluso comprar en enlatados. va al gusto. En dicho caso la carne del pimiento choricero se integra en el caldo que se obtiene con agua o caldo de pescado.
Y si os parece que es demasiado caro, podéis emplear otro pescado (atún, merluza o salmón). También es posible emplear lomos de pescado pero es importante que todos tengan el mismo tamaño para que al hacer el movimiento de ligar la salsa se distribuya de forma uniforme.
This recipe is extremely simple and the result depends exclusively on the quality of the meat used since the intervention of the cook is so little that it can be considered almost zero (it turns the meat, that's all). The recipe is typical from the city of Florence, in Italy, and slightly differs of the common one used in USA.
The first thing to consider before making this recipe is that the diner who is going to taste it is very hungry and loves meat. The average weight of the cut that is used is 1 kg (2.2 pounds), so even after deducting the bone weight from the weight, a considerable amount of meat is swallowed. The diner must also be a great fan of meat since the center of it shows little or very little done, almost raw, while the surface is well marked by the grill.
The piece of meat used in this recipe consists of a beef steak with a minimum weight of 800 grams (1.8 pounds) - the "normal" is 1 kg (2.2 pounds) - and a thickness of 4 centimeters (1.6 inches). It comes from a loin cut with a characteristic “T” shaped bone. This shape of the piece indicates that it contains sirloin and entrecote: the narrowest part on one side of the bone contains the sirloin and the widest is the entrecote. The age of the ox should not exceed 24 months to avoid that the meat is tougher and requires an excessively long maturation process. Even so, the meat requires a certain prior preparation.
INGREDIENTS (1 person):
1 beef fillet of 1 Kg (2.2 pounds), approximately
Maldon salt (flaked)
Extra virgin olive oil
Pre-preparation requires the meat to be at room temperature before cooking for at least two hours. It is not usual for a longer or hanging maturation to take place as long as the meat is of good quality and from a relatively young animal. The grill to be used must be charcoal and the meat is placed when it has made a little ash: first one side between 3 and 5 minutes and then the other side also between 3 and 5 minutes. What does time depend on? The thickness of the meat and if you want it rare, medium or well done. To keep it rare, measured with a probe thermometer in the center, the temperature will be 48 degrees Celsius (118 F). For medium between 52 and 55 degrees (125 to 131) and for well done - something that is almost never done - around 62 degrees (143 F).
While the meat is on the grill it should not be moved or punctured in any way. To turn it, a tweezers will be used to prevent the juices from escaping through the holes that a skewer, fork or similar could make. Once the meat is done, it is removed from the grill, letting it rest on a wooden board for a few minutes to allow the internal juices to be distributed and the meat to acquire the proper juiciness. NEVER eat it without letting it rest, even if it's only 3 minutes.
Once in plate, the diner is the one who adds the salt in the form of flakes, the freshly ground black pepper and the virgin olive oil. In this also the bistecca fiorentina is different, since as a general rule the meat rests before being cooked with the salt in the form of flakes so that it takes the amount it needs.
In any case, it is a real feast for true meat lovers.
In the United States, barbecues are usually accompanied by salads and these potatoes that are expected even if no one has announced them, that is, they are a side dish that everyone expects.
The way to cook them is usually on the grill, on the same barbecue where the meat is made, although in this case it is usually covered to reach the right temperature to soften the huge potatoes that are used. This way of cooking potatoes is complex and slow, so we will use the conventional oven.
INGREDIENTS (4 people):
4 very large potatoes *
4 slices of bacon
A dozen chives
1 large fresh onion
250 ml (1 cup) sour cream **
200 grams (7 oz)of cheddar cheese
60 grams (2 oz) of butter
Salt
Ground black pepper
* The recommended potatoes are called Russet. They are large, with rough skin and easy-to-bake pulp. Choose the largest ones and that they are all the same in size, so the baking time will be similar.
** You can find sour cream although it will be easier for you to make it at home with more common ingredients. To make sour cream, just use about 250 ml (1 cup) of cooking cream (approximately 18% GM) and add the juice of one lemon. Let it rest for an hour and you already have the sour cream.
First of all we wash the potatoes thoroughly because they are roasted with the skin. They must be very clean, without a trace of dust or dirt.
Then we wrap them one by one in aluminum foil so that the shiny part is inwards, towards the potato, and the dull part of the aluminum outwards. We preheat the oven to 190 degrees (375 F) and introduce. Bake time will vary depending on the size of the potato. A large but normal sized potato can bake in 40 minutes while an extra-large one can take up to an hour and a half. With a toothpick, poke from time to time and when it gets into the center of the potato with ease, it will be ready.
While the potatoes are being made, fry the bacon with a teaspoon of oil until it is crisp (it can also be done in the same oven in which we are roasting the potatoes). We cut the bacon into small pieces, just like we do with the chives.
Once this happens, the potatoes are collected from the oven (do not turn it off) and with the hand covered in a protective glove, we slice the skin of one long side of the potato and with a teaspoon we proceed to empty it leaving at least half an inch of pulp stuck to the skin. It is impossible to do this if the potato is cold, so it is best to do it carefully so as not to burn yourself.
The extracted pulp is simply chopped with a fork and mixed with the bacon pieces (we reserve a few that we will use to decorate), the chives (the same as with the bacon, we leave a few to decorate), the finely chopped onion, the cream sour, melted butter and grated cheddar cheese, of which we will also leave a little to top the potatoes. Also add salt (half a teaspoon per potato should be enough) and ground black pepper to taste.
We mix well until we obtain a kind of paste with which we will fill each potato. Once filled, sprinkle some of the leftover bacon, chives and a handful of grated cheese on top.
We return the potatoes to the oven, leave about 10 minutes and ready to eat.
They are served to the diner very hot, still wrapped in aluminum foil and eaten with the skin.
A side dish that is often better than the meat it goes with.
El chorizo y la morcilla, en cantidades moderadas y a ser posible en versiones "light" deberían estar presentes en nuestras dietas de forma regular ya que uno de sus ingredientes principales es el hierro a través de la sangre que contienen. Generalmente somos deficitarios en hierro y esa puede ser una de las causas del cansancio o el bajo rendimiento intelectual, además de desembocar en anemia en casos extremos. El hierro está también presente en alimentos vegetales pero la absorción del hierro "vegetal" es menos efectivo que el de procedencia animal. Si queréis que el hierro que toméis se absorba en la mayor cantidad posible lo mejor es acompañar las comidas con zumos naturales con alto contenido en vitamina C (zumo de frutos rojos, naranja etc).
INGREDIENTES (4 personas) :
2 patatas medianas-pequeñas por comensal
1 chorizo pequeño-mediano por comensal (picante o dulce, al gusto)
1 cebolla grande morada dulce o bien fresca
1 pimiento verde para freír
1 diente de ajo
Medio vaso de vino blanco
2 cucharadas de tomate triturado
1 cucharadita de pimentón dulce o picante (opcional)
2 hojas de laurel
Sal
Aceite virgen extra de oliva
En una cazuela vertemos un chorro generoso de aceite de oliva y a fuego medio freímos la cebolla y el diente de ajo bien picados. Cuando la cebolla transparenta añadimos el pimiento también picado y a continuación los chorizos cortados a trozos o bien enteros. En el segundo caso es mejor hacer alguna perforación con el tenedor o cuchillo.
Cuando el chorizo toma color rojo intenso añadimos las dos cucharadas de tomate triturado y el medio vaso de vino blanco, además de las hojas de laurel. Seguidamente añadimos algo menos de un litro de agua y si queremos el pimentón (en la versión dulce o picante). Mientras llevamos a ebullición pelamos las patatas y las cortamos en trozos chascándolas al final (esto es, rompiéndolas) para que la fécula espese la sopa. Si sólo las cortamos con cuchillo será difícil que la sopa espese.
Cuando el agua comienza a hervir añadimos las patatas, reducimos el fuego y cubrimos de manera que al levantar la tapadera cese la ebullición. Mantenemos de esta manera durante unos 20-30 minutos (o hasta que las patatas se ablanden, que teniendo en cuenta la calidad de las patatas que corren hoy en día, puede ser hasta mucho más tiempo).
Esta receta tan simple es muy popular y querida en Venecia y en general en toda la región del Véneto. Se trata de hígado de ternera, cerdo o vaca encebollado y servido generalmente con polenta. Es muy fácil de hacer.
INGREDIENTES (4 personas) :
600 g de hígado de cerdo (o ternera si se prefiere)
2 cebollas frescas tiernas
Mantequilla
Perejil picado fresco
Sal
Pimienta negra molida
Aceite virgen extra de oliva
Limpiamos bien el hígado eliminando con cuidado la hiel, si la hubiere.
Freímos la cebolla en rodajas en una mezcla de mantequilla fundida con aceite de oliva, una cucharada de agua y a fuego lento durante 20 minutos.
Cuando la cebolla transparenta añadimos el hígado cortado en tiras y el perejil picado durante 5 minutos como máximo a fuego muy alto. Se salpimenta y se sirve inmediatamente.
El hígado a la veneciana se debe comer de inmediato y jamás recalentarlo porque recalentado se endurece volviéndose incomestible
Esta es la comida más tradicional de las comidas familiares dominicales en Alemania y también de las festivas. En alemán el nombre es "rinderroulade". Es rara la Navidad en que no aparezca. Asi como en España es tradicional servir los llamados redondos de carne, generalmente el lomo o solomillo de ternera, en Alemania se emplean filetes grandes obtenidos de la pierna de la res, generalmente de los cortes llamados tapa o babilla Estos filetes se rellenan con bacon, pepinillos, cebolla y mostaza, enrollándose a continuación antes de pasar por el horno. Se suelen servir con una salsa de verduras. Son muy fáciles de hacer. Es una buena idea para cuando no tenéis redondo y queréis hacer un plato de carne contundente.
INGREDIENTES (4 personas) :
Se puede (y se suele) hacer un rollo por persona ya que será difícil encontrar filetes de tamaño suficiente para hacer un roulade "familiar". Calculad entre 150 y 200 gramos de filete por persona. Si fuera preciso, porque los filetes disponibles son pequeños, se puede hacer más de un roulade por comensal.
8 lonchas de bacon
8 pepinillos en vinagre
2 cebollas moradas
Mostaza fuerte
Sal
Pimienta negra
Para la salsa :
1 vaso de vino tinto (200 ml)
2 zanahorias
1 cebolla morada grande
1 puerro
1 rama de apio
Sal
Pimienta negra molida
En primer lugar cogemos los filetes y con un mazo los golpeamos hasta obtener un grosor fino. Con esta operación también conseguiremos que aumenten de tamaño. Salpimentamos uno de los lados extendiendo además un par de cucharaditas de mostaza fuerte (o dulce, al gusto). Cubrimos a continuación con bacon y sobre esto colocamos a lo largo de toda la superficie un par de pepinillos grandes en vinagre filateados así como aros de cebolla. Con cuidado vamos enrollando la carne hasta conseguir una especie de espiral que finalmente atamos con hilo para cocinar, como si fuera un paquete. Salpimentamos el exterior.
Hacemos lo mismo con el resto de filetes.
En una fuente que podamos introducir en el horno incorporamos las dos cebollas moradas cortadas en trozos grandes, así como las zanahorias, el puerro y el apio (sin la hebras exteriores) igualmente picadas. Vertemos el vaso de vino. Salpimentamos.
Colocamos los rollos sobre esta cama de verduras con vino. Precalentamos el horno a 180 grados. Introducimos la bandeja y dejamos hacer durante 90 minutos, aproximadamente, dando la vuelta a la carne cada media hora.
Si el líquido se consume en exceso, podemos añadir un poco de vino, caldo de carne o agua, justo para reemplazar el que se ha evaporado. Terminado el horneado podemos dar a los rollos un poco de grill durante 10 minutos por lado para que se tueste.
Mantenemos los rollos en caliente y mientras trituramos las verduras con el caldo de la bandeja. Debe quedar una salsa bien fina. Servimos los rollos con la salsa obtenida bañándolos.
Se puede hacer variaciones. Si no os agrada la idea de usar bacon, reemplazadlo por jamón york o serrano. También es corriente freír los roulade ligeramente - para tostarlos, algo que hemos hecho en la receta con el grill del horno - y luego acabarlos en el horno, al igual que hacer una salsa con crema agria en lugar de con vino como hemos visto anteriormente. En ese caso se realiza en una cazuela con las verduras salteadas en mantequilla y se añade posteriormente, agregando los jugos del horneado. A menudo se acompaña con spätzle o semmelknödel (bolas de pan), aprovechando que a estos acompañamientos les va muy bien mojarse en los jugos de la comida.
El Abrasador Bodegas Triana de Antequera es posiblemente uno de los mejores restaurantes de la ciudad y por extensión de toda Málaga. Productos de calidad y un trato humano inmejorable lo han situado como un referente gastronómico de la zona.
El restaurante presenta hasta 6 cartas distintas de Navidad, escaladas por precio, con opción de servicio a domicilio, lo cual es muy agradecido para una parte importante de la clientela que prefiere degustar en casa los manjares sin renunciar a la preparación de un equipo de cocina profesional.
Recetas muy típicas de la tierra, como las berenjenas fritas con miel y el rabo de toro, acompañadas de un ecléctico elenco de platos de carne y pescado donde destacan la carrillada, la presa de añoja a la brasa, la corvina, la lubina y mucho más. En resumen, unos menús que no defraudan a nadie ni por cantidad ni por variedad.
MENÚS EN SALA
Menús para llevar
¿Admite reservas por Internet? Sí, en el siguiente enlace
En la película "Malditos bastardos" ("Bastardos sin gloria" en Hispanoamérica) hay una escena en la cual Hans Landa, un SS psicópata interpretado magistralmente por Christoph Waltz, recomienda a la actriz francesa Mélanie Laurent que prueba el Apfelstrudel. La escena gira en gran medida sobre este postre, uno de los mejores de la Europa Central.
Si lo preparáis durante las próximas festividades navideñas seguro que sorprendéis a vuestros comensales. Afortunadamente en la actualidad es fácil encontrar en Occidente la pasta filo necesaria para confeccionarlo.
INGREDIENTES
Pasta filo
1/2 Kg de manzanas granny (ácidas, aunque no excesivamente)
1/2 vaso de azúcar
1/2 vaso de uvas pasas
1 limón
1/2 vaso de mantequilla derretida
1/2 vaso de leche entera
Canela en polvo
Pan seco
Ron (opcional)
Pelamos las manzanas y las cortamos en dados no muy grandes. En un bol mezclamos los dados de manzana con el azúcar, las uvas pasas, la piel rallada del limón y su jugo, media cucharadita de canela en polvo y un culín de ron si quereis. Apretamos la mezcla y dejamos reposar una media hora.
Mientras cogemos una cucharada de mantequilla y la fundimos en una sartén añadiendo una cucharada de azúcar y pan rallado (es recomendable rallarlo uno mismo, no utilizar harina de galleta, y que esté bien seco). Removemos hasta que el pan comienza a tostarse ligeramente.
Se supone que hemos descongelado la pasta filo en la parte superior del frigorífico durante toda la noche anterior (jamás fuera a temperatura ambiente) así que la extendemos en el mármol de la cocina sobre un paño limpio de su mismo tamaño o superior. La pintamos rápidamente con mantequilla fundida y espolvoreamos el pan semifrito dejando un par de dedos en los bordes. El pan sirve para absorber la humedad de las manzanas cuando las horneemos.
Repartimos toda la mezcla que hemos hecho de manzanas, uvas pasas etc sobre el pan y la lámina de pasta filo y sin perder tiempo cogemos los picos más cercanos a nosotros del paño y los levantamos para que se empiece a enrollar la pasta filo sobre sí misma. Cuando ya coge grosor podemos hacerlo con la mano directamente. Al final nos quedará un rodillo veteado de relleno. Cerramos los bordes sobre ellos mismos y pintamos el exterior del rodillo con mantequilla fundida.
Metemos en el horno a 190 grados durante una hora. Sacamos y vertemos el medio vaso de leche sobre el rollo. Volvemos a hornear a la misma temperatura durante unos 10 minutos.
Ya está listo.
Ahora vamos a cortarlo en porciones de tres o cuatro dedos de ancho y cubrirlo con salsa de vainilla. Para hacer la salsa de vainilla recomiendo simplemente hervir medio litro de leche semidesnatada con una rama de vainilla, una cucharada de azúcar y espesar con otra cucharada de maizena. Con la salsa cubrimos el apfelstrudel o hacemos "un charquito" al costado del pastelillo para que el comensal moje si le apetece. Otras veces simplemente se cubre con azúcar glas. En la película de Quentin Tarantino, Hans Landa prefiere comerlo con nata lo cual es poco ortodoxo.
Hace menos de una semana que el restaurante Las Botas de Castelldefels ha colgados sus menús de Navidad que cubren tan señalada fecha como San Esteban, Nochebuena, Fin de Año y Año Nuevo.
De este afamado restaurante solo nos llegan buenas referencias, tanto del ambiente del local como de la comida y por supuesto del trato del personal. Incluso en Tripadvisor, que suele contener algunas referencias "destructivas", el 99% de las críticas son más que positivas.
Existen dos cartas para las próximas festividades. La carta de Navidad es igualmente válida para Nochebuena y Año Nuevo mientras que la segunda es exclusiva para Fin de Año.
En la carta de Navidad destacamos el canelón de calabacín con cangrejo y langostino, los huevos rotos y el hojaldre de manzana caramelizada con foie. En los segundos tenemos rabo de buey guisado, la media espalda de cordero lechal y la tal olvidada - por desgracia - Zarzuela de mariscos.
Hay además un amplio surtido de postres donde destacan los buñuelos de crema y chocolate así como la torrija con helado de canela.
Pulsar para ver a mayor tamaño carta Navidad Rte Las Botas
El menú de Fin de Año es platos únicos con un parmentier de patatas con huevo pocheé y espalda de lechal al horno.
Pulsar para ampliar menú Fin de Año Rte Las Botas
¿Admite reservas por Internet? Sí, en el siguiente enlace
Spätzle es una palabra del alemán dialectal, que viene a significar "pequeños gorriones" y que se pronunciaría como "shpetzel".
El spätzle es la pasta típica que se emplea en el sur de Alemania. Puede degustarse igual que la pasta italiana o formar parte de acompañamientos o recetas bastante más elaboradas. Es un alimento muy versátil del que se hace uso como alimento "comodín".
Las primeras referencias a la misma se encuentran en textos de principio del siglo XVIII aunque es posible que se empleara desde mucho antes. En Alemania se puede encontrar en cualquier supermercado, pero también es costumbre hacerla en casa si hay tiempo para ello. Es más fácil de realizar que la pasta italiana que se puede hacer en casa y además incorpora huevo, lo que la hace más nutritiva. Si alguna vez os apetece hacer pasta o bien os habéis quedado sin suministros, el spätzle es una buena opción para salir del paso.
INGREDIENTES (4 comensales)
250 gramos de harina de trigo duro *
3 huevos
50 ml de agua tibia
Una cucharadita de sal
* Se debe emplear harina de trigo duro, no la normal que se emplea para hacer pan o pasteles. No siempre es fácil de encontrar. Si no la halláis, lo más fácil es comprar cus-cus o bulgur - que son de trigo duro - y lo reducís a harina usando un procesador, mortero o lo que sea. Hasta una batidora de vaso funciona bastante bien para este menester.
Mezclamos los huevos batidos con el agua tibia y la sal. Poco a poco vamos añadiendo la harina bien tamizada para evitar grumos. Batimos hasta que queda una masa suave y homogénea. Extendemos la masa resultante en una superficie lisa con la ayuda de un rodillo. En Alemania existen prensas y otros utensilios para cortar tiras de igual tamaño pero podemos hacerlo simplemente con la ayuda de un cuchillo afilado.
Ponemos a hervir agua en abundancia con un poco de sal y vamos incorporando las tiras cortadas en la misma.
Al cabo de 5 minutos, más o menos, flotarán en la superficie indicación de que ya están hechas. Extraemos los spätzle y los pasamos por agua fría para que no se peguen entre ellos, escurriéndolos a continuación.
Se pueden comer tal cual simplemente pasándolos en una sartén con un poco de mantequilla y añadiendo el comensal, ya en su plato, un poco de queso rallado o cebolla frita, al gusto
La pasta a la carbonara es una de esas recetas que cuando los italianos encuentran en sus viajes al extranjero más les hacen alzar las cejas en señal de incredulidad. Mientras que para muchos la salsa carbonara incorpora nata, para los italianos la adición de dicho ingrediente les resulta extrañísima y fuera de lugar. Desde luego en Italia a nadie se le ocurriría hacer la carbonara de esa manera.
Si bien la historia de la pasta a la carbonara puede remontarse a siglos atrás, lo cierto es que empieza a aparecer en recetarios a finales de los años cuarenta del siglo pasado. Según algunos tratados gastronómicos, fue la convivencia con las tropas norteamericanas durante la Segunda Guerra Mundial la que propició la adición de bacon y huevos a un plato de pasta que hasta aquel momento era parco en ingredientes. Esta receta que os proporciono es la auténtica de la pasta a la carbonara. Al menos la que cualquier italiano aprobaría.
INGREDIENTES (4 personas) :
300 gramos de spaghetti
150 gramos de bacon o panceta *
50 gramos de queso pecorino romano
6 yemas de huevo
Sal
Pimienta negra molida *
* En Italia se emplea en realidad “guanciale” que es una especie de chacina que se obtiene de la careta del cerdo. Como se trata de un producto local muy específico es posible sustituirlo por panceta o bacon, algo que por otra parte también hacen los italianos cuando les falta guanciale.
Cortamos el bacon o la panceta en tiras de 1 cm de grosor, aproximadamente, y las salteamos a fuego medio-bajo durante 10 minutos o hasta que se doran. No es necesario añadir aceite porque el mismo bacon desprenderá grasa.
Mientras freímos la panceta hervimos los spaghetti al dente según las indicaciones del fabricante. A la vez vertermos en un bol las seis yemas de huevo junto al queso pecorino, un pellizco de pimienta negra y otro de sal y batimos bien. Se puede reservar un poco de queso para decorar el plato. Si no encontráis pecorino podéis rallar algún queso de oveja.
Una vez está cocida la pasta, la escurrimos bien para llevarla directamente a la sartén donde hemos frito la panceta. Es importante que el fuego esté ahora al mínimo. Revolvemos bien e incorporamos a continuación la mezcla de huevos con queso. Salteamos hasta que el huevo cuaje ligeramente y listo para consumir.
Si vemos que la pasta queda muy seca se puede añadir agua de la cocción.
Un plato que se prepara en menos de veinte minutos y que aporta una gran cantidad de carbohidratos y proteínas. En algunos recetarios se indica que se debe incluir una yema de huevo por cada comensal, pero entonces hay que añadir a la mezcla de yemas con pecorino un par de cucharadas de agua de cocción o quedará demasiado seco.
Surely you know the köttbullar since they are the typical meatballs that are served in IKEAs. It is the most popular recipe in Sweden and like everything that is popular there are a thousand different recipes: the one made in the aforementioned furniture store, the one made by the Swedish mother of each one (if you are swedish, of course) and the one in the restaurants. In the end, no one agrees on this recipe, so I give you the most neutral recipe possible.
INGREDIENTS (4 servings):
500 grams (1.1 pounds) of minced veal beef
1 large red onion (sweet)
100 ml (half cup) heavy cream
Half a cup of stale bread crumbs
100 grams (3.5 oz) of unsalted butter
1 egg
Salt
Ground white pepper
For the sauce:
Half a cup (100 ml) beef broth
1 tablespoon of cornstarch
Grate the onion and poach it in a pan with a tablespoon of butter until transparent.
In a bowl we pour the minced meat, the cream, the beaten egg, the onion that we just sautéed and the breadcrumbs. Season with salt (a teaspoon) and pepper.
We knead with our hands until it is homogeneous. It is important to do a good kneading so that the meat releases the collagen.
Once we have the dough prepared, we separate pieces to form balls the size of ping pong balls. So that the dough does not stick to our hands, it is better to previously moisten them with a little water.
Once we have turned all the dough into meatballs, we must keep them in the refrigerator for at least an hour so that it consolidates.
We put the rest of the butter in a pan and when it melts we fry the meatballs until they are well browned on all sides. If the meatballs you have made are small they will cook quickly but if they are large they may take longer and they will come out of a darker color. Lower the fire in the second case.
Once fried, they are placed on absorbent paper to remove excess fat.
To make the sauce, pour the meat broth into the pan and deglaze the bottom with it, then add the cornstarch previously diluted in a little water. We keep the fire until it thickens and we add a little salt. We pour over the meatballs and direct to be served to the diner.
They are also usually served with mashed potatoes or with cranberry jam, very typical in Swedish cuisine.
Headache is one of the most common pathologies among human beings. It affects all social layers, both sexes - even children - and it is rare, if not impossible, that no one has suffered at least once in lifetime. Headaches can be symptoms of a serious health problem or of various circumstantial disorders that, even so, we should not ignore if they are disabling or recur with a certain frequency. Fortunately, the cause of most headaches are benign pathologies, although no less annoying for that reason.
Some types of headaches are so strong that they prevent people from developing their personal and work life normally: they are called migraines. There is no cure for this disease, although in recent years various surgical and therapeutic solutions have been proposed that seem to give positive results. At least partially.
There are many reasons why a headache can be triggered. The most common are the externalization of a health problem (hypertension, eye disorders ...), stress, poor head or neck position, long periods without consuming food, too hot or too cold enviroments, noisy places...many, indeed.
Food can be both a trigger for a headache and help to alleviate it, although by itself they are not usually enough for a quick relief of symptoms. If you have a tendency to suffer from headaches, it would be good if you knew how to differentiate both types of food and thus avoid the intake of the bad ones. If the pain has already been triggered, it is unlikely that any of the "good" foods will help you to relieve you immediately, but if you are reluctant to use pain relievers they may be the solution in the medium to long term.
The most common reason the food causes headache is for the ingestion of a certain food is because they cause the contraction and expansion of the veins that run through the scalp.
Water: although water is not a food in itself since it does not contribute any calories to the body, it is vital for our subsistence and the direct effect of its lack is dehydration. Although dehydration have been mild, it causes the blood to flow thicker and this can cause a headache. In this way we must drink water or take food that contains it in abundance. If we have done strong physical exercise with great sweating, water alone is not enough. We have lost minerals and they must be replaced. Eating a whole cooked potato - with the skin on - provides a large amount of potassium which helps to replace the lost electrolytes. Therefore this is a food that could relieve the pain.
Cherries: cherries not only provide water but also contain certain substances that are converted into nitric oxide in the blood. Nitric oxide regulates blood pressure by dilating the arteries and this results in a decrease in headach
Magnesium: magnesium is a mineral that helps to relax blood pressure and therefore relieves headaches. It also serves for a multitude of biochemical reactions in our body. We must be careful with its lack, not only to avoid headaches, since although it is found in abundance in certain foods (pumpkin seeds, almonds) these are not common in our diet. This can cause muscle aches, fatigue and other symptoms that, although they may not seem like it, are caused by the same reason that causes a headache.
Coffee, tea and mate: if the headache disappears when you take any of the three infusions, you can say that you are already addicted to caffeine, theine and mateine. These substances, by a mechanism that is not yet known, relax the walls of the veins and therefore facilitate the flow of blood. When the "dose" is missing, the veins constrict and pain appears. I have been hesitant to put these three substances in the category of "good" for headaches. Logically analyzing them, it is clear that if they had not been consumed previously, it would not be necessary to replace them. When the brain gets used to a substance is because 1) it relieves it of generating its own opiates such as endorphins and 2) it generates well-being, thus it is difficult to subtract it from that element. In any case, if you are already addicted, it is best to have a well-loaded cup and try to keep your intakes to a minimum. If you can go 6 hours without drinking coffee again, much better than if the interval is only 3 or 4 hours.
Vitamin B2: it is a vitamin that does not accumulate in our body - it is water soluble - so we tend to be deficient. Its lack, among other symptoms, triggers episodes of headache. It is found in milk, meat, cheese, green leafy vegetables, and whole grains. For reasons that we will see later, it is preferable to consume B2 through green leafy vegetables and especially whole grains.
Hot peppers: if you live in Mexico or another country where spicy is common, you're in luck. Capsaicin, the element that provides the heat to peppers, is also capable of desensitizing the areas that suffer from pain by suppressing a chemical messenger of the same. There are capsaicin patches that are applied locally to alleviate low back pain, and for severe migraines sprays are supplied that, when inhaled, relieve pain. Unlike other foods, capsaicin is toxic in large quantities and any application should always be consulted with the doctor.
We have already looked at foods that are considered positive for relieving symptoms or preventing headaches. On the other side of the scale we find those that can trigger a headache or that, if consumed while suffering, aggravate it.
Cheese: surely you know someone from your environment who just smelling the cheese causes a headache. It is not a mania, if not something scientifically proven. Cheese contains tyramine, a vasoactive substance. Therefore, it can cause severe headaches. If you cannot live without cheese, it is better to avoid the most cured ones (for example, in the fresh ricotta type, it is almost non-existent). Tyramine is also present in chicken liver and herring, so be careful. The plant world is also not tyramine-free. Banana and avocado - and of course the guacamole derived from the latter - can cause big headaches.
Sweeteners: this is such a controversial ingredient that I only mention it because many people have associated the intake of aspartame and other sweeteners, which have replaced sugar in many soft drinks, with the appearance of headaches. There are both studies in favor and against, although the food authorities of the most advanced countries have not found this association as true. In some cases it is suggested that the cause of the headache is actually sugar addiction: the brain understands that by ingesting a soft drink it is going to take its "dose" of sugar and not receiving it is when the headache is generated. In this case we would be talking about something similar to what happened with coffee, tea and yerba mate. So much so, that some manufacturers of cola soft drinks, who have changed sugar for sweetener, have greatly increased the caffeine content to compensate for this effect. Although it has nothing to do with the subject we are dealing with, it is known that some sweeteners such as Sorbitol, ingested in high quantities, have a laxative effect.
Wine and alcohol: surely more than one, absentmindedly reading the label of a wine, has seen the warning "contains sulphites". Sulfites are substances that wine generates naturally, although an extra amount of them is added so that it reaches the consumer with good quality. In other words, it is a totally harmless preservative for human health in the usual amounts that rarely exceed 10 mg / liter. However, these sulfites, derived from sulfur, seem to be able to trigger episodes of headache in people sensitive to sulfur, which are rare, but there are. And if it is not triggered by sulfites, it is triggered by the alcohol of wine or any other beverage. Alcohol inhibits the anti-diuretic hormone that normally sends fluids into cells and shifts them into the bladder. Therefore it dehydrates us ... and this leads us to the need to drink water to replace what curiously drinking alcohol takes away from us.
Monosodium glutamate (MSG): surely if you regularly suffer from headaches associated with food, you will look closely at the label to see if it contains MSG. MSG is a flavor enhancer that can cause adverse reactions, mainly headaches and nausea. When GMS is added directly, the manufacturer must indicate it, but when it appears as a by-product of hydrolyzed protein, almost no label indicates it. Plant protein that has been chemically broken down into amino acids can generate free glutamate. If this glutamate binds to free sodium in our body, MSG is then generated. So there is no use avoiding products that claim to contain MSG if it can be generated from ingested free glutamate. It is best to avoid processed or precooked foods if we want to avoid "headaches." Soy sauce is also often "seasoned" with MSG, which together with its high sodium content - dehydrating - makes it a potential source of headaches.
Bacon and other cured meats: in this case it is the presence of nitrites to preserve the meat that causes problems. These nitrates and nitrites dilate the veins creating the transition necessary to start a headache.
Chocolate: the theobromine it contains, with effects similar to caffeine, causes addiction and, as we have seen previously, it is capable of initiating pain when we do not take our "dose". That is, if we drink chocolate, the pain disappears. Why haven't we included it before with the coffee, tea or yerba mate? Because chocolate also contains tyramine, just like cheese. Thus, it is double dangerous.
Histamines: present in large quantities in not very fresh blue fish, they can cause major headaches, often accompanied by vomiting and hives. So now you know, blue fish such as mackerel, sardine or horse mackerel, are always eaten very fresh!
All of the above is valid for both common headaches and migraines. However, the last is so disabling for the person who suffers from it that they require an extra treatment that for a few years has been possible through botox or minor interventions. At least there is a little hope at the end of the tunnel.
Una receta muy fácil de hacer que convierte un presuntamente aburrido pollo en un festín.
INGREDIENTES :
Un pollo cortado en 8 mitades (como si fuera a hacerse al ajillo)
Medio vaso (100 ml) de vino tinto
1 vaso (200 ml) de caldo de carne
Para la salsa :
200 gramos de champiñones fresco o setas variadas
1 cebolla morada (dulce) o fresca
Un vaso de caldo de carne (200 ml)
Un vaso de nata para cocinar (200 ml)
Un cuarto (50 ml) de vaso de brandy, cognac o vino de Oporto
2 cucharadas de mantequilla
Perejil picado
Sal
Pimienta
Aceite virgen extra de oliva
Salpimentamos el pollo y los freímos en un chorro generoso de aceite de oliva hasta que queda dorado. A continuación añadimos medio vaso de vino y cuando reduce a la mitad incorporamos el caldo de pollo. Dejamos hacer durante unos 20 minutos. Retiramos y reservamos.
Limpiamos bien las setas si son frescas.
En una sartén a fuego medio incorporamos la mantequilla y doramos en ella las setas laminadas. Una vez las setas están doradas añadimos la cebolla rallada y mantenemos unos cinco minutos.
Añadir a continuación el licor y cuando reduzca a la mitad incorporad la nata y el caldo. Bajamos el fuego y salpimentamos.
Cocinamos a fuego lento, evitando que el caldo hierva, hasta que la salsa espese (con 10 minutos debería ser suficiente). Se espolvorea perejil picado y se vierte sobre los trozos de pollo.