- 2 huevos
- 2 cucharadas de manteca de cerdo
- 2 vasos (400 ml) de vino blanco no demasiado seco
- 1 vaso de anís (200 ml)
- 2 cucharadas de levadura química
- Un pellizco de sal
- Harina blanca de trigo según lo que pida la mezcla
- Azúcar glass
- Aceite virgen extra de oliva
Orejas de Carnaval
Nuevo libro de Media Hora para Cocinar : " Cocina de Oriente Medio"
Alcachofas de Alepo,
Alioli libanés,
Arak,
Baba ghanoush,
Babka,
Baklava,
Batata Harra,
Bebida de yogur,
Berenjenas rellenas de carne,
Börek,
Boza,
Buñuelos de yogur,
Café de azafrán y cardamomo,
Café turco,
Calabaza dulce,
Cig Köfte,
Chelow Kebap,
Cholent,
Conos de chufa,
Crema de pimientos y nueces,
Crepes turcas,
Delicia del Sultán,
Desayunos orientales,
Dugh,
Encurtidos orientales,
Ensalada de patatas,
Ensalada de pimientos y tomates,
Ensalada iraní de pepino,
Espinacas con zanahoria,
Estofado de alubias,
Estofado de cordero con quingombó,
Estofado de cordero a la árabe,
Etiqueta en la mesa árabe,
Falafel,
Ensalada Fatoosh,
Ful Medames,
Galletas de cardamomo,
Garbanzos con yogur,
Halawet Ahmad,
Halawet el Jeben,
Halva,
Helado turco,
Hígados de pollo encebollados,
Higos en jarabe,
Huevos a la libanesa,
Iskender Kebap,
Jachnun,
Kabsa,
Kebap iraquí,
Kibbeh,
Kunafah,
Laban,
Labneh,
Leche con cardamomo,
Lokum,
Mamul,
Mansaf,
Membrillo confitado,
Mezze,
Muhallebi,
Mujaddara,
Naan,
Pan árabe,
Pan Pita,
Pasta filo,
Pastel árabe de carne,
Pastel árabe de dátiles sin azúcar,
Pastel de almíbar,
Pastel de sémola,
Pasteles libaneses de carne,
Patata asada rellena, Kumpir,
Paté de garbanzos (Humus),
Pechuga dulce de pollo,
Pierna de cordero asada a la manera árabe,
Polo,
Pudin de almendras,
Relleno de verduras,
Rollo de langostino con kunafah,
Salsa de yogur y pepino,
Salsa picante yemenita,
Salsas tahini y taratur,
Sekerpare,
Shalab,
Sambusak,
Shakshuka,
Sharbat Khakshir,
Shawarma,
Sigara börek,
Simit,
Sopa de algóndigas,
Sopa de lentejas naranjas,
Sopa de novia,
Sopa de trigo,
Sopa fría de yogur y pepino,
Tabouleh,
Té árabe,
Té turco,
Tortilla de espinacas,
Tortilla de verduras,
Tulumba,
Zumo de naranja y granada,
Filloas gallegas
Con el carnaval a la vuelta de la esquina es buen momento de recordar algunas recetas típicas de estas fechas. Las filloas gallegas son parecidas a las crepes bretonas, aunque no son exactamente iguales. Mientras que las crepes se hacen con leche y mantequilla, las filloas pueden emplear leche, agua, caldo o incluso sangre.
- Medio litro de leche
- 5 huevos
- Harina blanca de trigo
- Tocino
- Miel
Bacalao al estilo sevillano
- 6/8 lomos de bacalao (fresco o desalado)
- 1 Kg de tomate triturado
- 4 dientes de ajo
- 1 cebolla grande morada (dulce) o fresca
- 2 hojas de laurel
- Sal
- Vino blanco (opcional)
- Pimienta negra molida
- Aceite virgen extra de oliva
Florones
Se encuentran en una amplia zona de España con diferentes nombres ( florones, flores, flores fritas, flores manchegas, flores extremeñas...).
- 300 gramos de harina de repostería
- 150 ml de leche
- 150 ml de agua
- 6 huevos
- 1 pizca de sal
- 30 ml de anís, orujo u otro licor al gusto
- 1 naranja o anís estrellado (al gusto)
- Azúcar glass (impalpable, azúcar polvo)
- Canela en polvo (opcional)
- Miel o Almíbar (opcional)
- 80% de aceite de girasol/maíz/canola + 20% aceite virgen extra de oliva
Almoixàvena de Xàtiva
Este dulce es muy típico de la población valenciana de Xàtiva, en clara competencia con el Arnadí, durante la época de Carnaval. Antiguamente solo se comía durante el jueves lardero aunque actualmente se despacha en las tahonas y confiterías de la zona todos los jueves e incluso a diario, al menos hasta el inicio de la Cuaresma.
Aunque el origen es árabe, la inclusión de la manteca de cerdo es un claro intento de "des-arabizar" esta coca, al igual que le ocurrió a la ensaimada mallorquina, de origen judío. Cuando los judíos fueron expulsados de la Península a finales del siglo XV y los moriscos (musulmanes españoles) en el XVII a ambos dulces se les agregó manteca de cerdo para evitar que quien los cocinara fuera tildado de cripto judío o cripto musulmán, según cada caso, dado que el cerdo está prohibido en ambas religiones. Valencia fue la región española que contaba con más población morisca y la que más sufrió con su expulsión ya que se dedicaban a la producción agrícola.
La almoixàvena se realiza igual que un roux (la masa que se emplea para realizar profiteroles) pero en este caso empleando aceite (la manteca se pone en la superficie, no en la masa).
Es muy fácil de preparar.
INGREDIENTES
- 250 gramos de azúcar
- 160 gramos de harina
- 200 ml de agua
- 120 ml de aceite virgen extra de oliva
- 5 huevos XL
- 50 gramos de manteca de cerdo
- Canela en polvo (al gusto)
- 1 pellizco de sal
En una cazuela honda a fuego medio vertemos el agua y el aceite.
Cuando los líquidos hierven se lanza un pellizco de sal y toda la harina de golpe, previamente tamizada.
Retiramos entonces la cazuela del fuego y con una cuchara de madera removemos con fuerza hasta que la masa se separa de las paredes.
La bola resultante la sacamos de la cazuela y la llevamos a un bol para que se enfríe un poco (solo un poco)
Cuando esto ocurre vamos añadiendo los huevos uno a uno e integrándolos en la masa. Mientras el huevo precedente no se ha incorporado a la masa, no se añade al siguiente. Trabajamos la masa hasta que queda homogénea.
En una bandeja rectangular o redonda poco profunda que pueda ir al horno colocamos un papel de hornear. Sobre el mismo vertemos el roux y con una espátula lo extendemos bien. ¿Y el azúcar? Tranquilidad, ahora viene.
Repartimos por la superficie el azúcar y encima de éste virutas de manteca. Además espolvoreamos canela en polvo. La idea es que la manteca de un sabor característico y el azúcar endulce y además proporcione una crujiente capa superficial.
Precalentamos el horno a 190 grados e introducimos la bandeja. Con media hora será más que suficiente (pinchad con un palillo y si sale seco, perfecto).
.Al probarla entenderéis por qué la costumbre de darla un solo día al año se abandonó : lo que está bueno es demasiado tentador para no probarlo muchos más días.
El Carnaval francés : Pets de Nonne
He escrito el título en francés para que quede más fino pero la traducción del mismo es tan escatológico como pedos de monja. Un dulce que se encuentra en muchísimas gastronomías y con el mismo nombre, convenientemente traducido, claro está. Suele ser típico de Carnaval, una época en la que vamos a entrar dentro de poco y que suele dar rienda suelta a todo tipo de mofas, sobretodo contra el clero. Su origen es francés, encontrándose en algunos manuales culinarios de dicho país a partir de la Edad Media. Actualmente se pueden degustar en Bélgica, Francia, Alemania, España e incluso en los países anglosajones. Son muy fáciles de hacer.
- 125 gramos de harina para repostería
- 4 huevos
- 80 gramos de mantequilla salada (atención, no es de la dulce)
- 2 sobres de azúcar vainillada (unos 20 gramos)
- 1 vaso de agua (200 ml)
- Aceite de girasol, maíz u oliva (por este orden de preferencia)
- Azúcar glass
Cuajada de Carnaval
La Cuajada de Carnaval es un postre típico de Granada que por estas fechas se consume utilizando, en teoría, el resto de mantecados y polvorones que quedaron de la Navidad. Digo en teoría porque en la práctica para estas fechas avanzadas de febrero pocas cosas quedan así que lo más habitual es tener que comprar algunas cajas de mantecados y polvorones adicionales con los que hacer la cuajada.
- Se realiza en un bol de cerámica típico de Granada, estrecho en la base y más ancho por arriba.
- Como se ha mencionado se usan restos de la Navidad pero si no los hay, se compran nuevos.
- Se dibuja una Granada sobre la cuajada al modo en que la Tarta de Santiago dibuja una cruz homónima.
- Medio kilogramos de mantecados y polvorones
- Medio litro de crema pastelera
- 250 gramos de cabello de ángel
- 250 gramos de bizcochos de soletilla
- 250 gramos de nata para montar (mínimo 35% MG, preferible 38% MG)
- 150 gramos de almendras tostadas
- Leche o almíbar
- Canela molida
- Azúcar glass (impalpable)
Soplillos de la Alpujarra
Los Soplillos de la Alpujarra son dulces típicos de la zona homónima (Granada) cuyo origen es claramente árabe. Se trata de merengues almendrados que requieren únicamente 4 ingredientes principales. La preparación es sencilla pero el horneado requiere al menos 2 horas a baja temperatura.
- 300 gramos de azúcar blanca granulada (la normal)
- 150 gramos de almendra tostada
- 6 claras de huevo (comprad claras pasteurizadas)
- 1 limón (el zumo y la ralladura de la piel)
- 1 pellizco de sal
Rollos de canela
Se han puesto de moda hasta el punto de que existen pequeñas tiendas que sirven diferentes tipos de panecillos como única oferta para acompañar una taza de café o té. La verdad es que existen desde hace mucho tiempo y como sucedió con los muffins centenarios que luego se convirtieron en cupcakes, los rollos de canela todavía están en la "fase 1" evolutiva como un Pokémon de los primeros días. Veremos cosas peores.
- 3 tazas de harina de repostería
- 1 taza de leche
- Media taza de azúcar blanca granulada normal
- Media taza de mantequilla sin sal derretida
- 2 huevos
- 1 cucharada de levadura fresca (que debe guardarse en nevera) aunque también se puede hacer con levadura seca de panadería
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 1 pizca de sal
- 100 gramos de mantequilla
- 3 o 4 cucharadas colmadas de azúcar morena
- 3 o 4 cucharadas colmadas de canela en polvo
- 100 gramos de queso crema
- 2 cucharadas de mantequilla derretida
- 2 cucharadas de leche
- 1 taza de azúcar glass
Scaccia siciliana
La Scaccia es una receta siciliana con origen en Ragusa, al sur de la isla, pero que se consume en casi toda Italia. Consiste en una masa que se enrolla sobre un relleno que puede ser muy variado - hay pocas reglas fijas - y que se hornea para que tome una consistencia firme propiciada por el fundido del queso que siempre incorpora.
Los rellenos más habituales son como se ha dicho los quesos - mayoritariamente caciocavallo y pecorino - , las verduras (patata, berenjena, cebollas etc) pero también con carnes como pueden ser salchichas.
Hay varias versiones de la Scaccia atendiendo a su tamaño. Se venden en puestos callejeros versiones reducidas, al igual que en bares y restaurantes, pero también se hacen "familiares" para el consumo en los hogares.
Vamos a hacer la versión habitual que se realiza en Siracusa, otra ciudad siciliana, que emplea patata, perejil y caciocavallo. El caciocavallo es un queso italiano con una forma muy característica originario de Sicilia pero que ahora se produce en toda Italia. Si no lo encontráis podéis emplear algún queso de vaca u oveja semi curado. Es una versión familiar y las porciones se cortan para cada comensal.
- 500 gramos de harina de sémola dura*
- 30 gramos de levadura fresca
- Un vaso de agua tibia (250 ml)
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de azúcar granulada
- 4 cucharadas de aceite de oliva extra virgen
- 200 gramos de queso caciocavallo
- 200 gramos de pulpa de tomate trituradas
- 200 gramos de patata
- 1 cebolla grande
- 1 rama de perejil
- Sal
- Pimienta negra
Cerdo agridulce
Esta receta oriental es muy fácil de hacer y si os gusta la cocina asiática y la mezcla de dulce y salado, os encantará.
- 1 Kg de lomo de cerdo
- 5 cucharadas de salsa de soja*
- 1 cucharada de jengibre
- 100 gramos de azúcar moreno
- Medio litro de caldo de pollo
- Limón
Mug cake
Esta es una receta estadounidense para hacer un pequeño pastel de chocolate individual ultra rápido que no se desmolda y que utiliza la típica taza de porcelana como recipiente contenedor. Se hace en el microondas en poco más de un minuto, perfecto para un desayuno o una merienda.
- 4 cucharadas de harina (de cualquier tipo)
- 4 cucharadas de azúcar blanca granulada (la normal)
- 4 cucharadas de cacao en polvo (puede ser cacao en polvo sin azúcar, Cola Cao, Nesquik etc)
- 2 cucharadas de leche (o bebida vegetal de soja, avena etc)
- 1 cucharada de aceite de girasol o maíz
- 1 huevo
Bocados húngaros de crema
Tras la tarta Dobos, los krémes son el dulce más popular de Hungría. La gran diferencia es que la Dobos es más dominguera y formal, mientras que los krémes se prestan mejor a una degustación acompañando de forma casual un café o como postre de día a día.
Se trata de una crema de vainilla gelatinizada encerrada entre dos capas de una pasta que no es exactamente hojaldre pero que, en aras de simplificar, es la que vamos a emplear.
Son un poco parecidos a los bocaditos de crema que encontramos por aquí pero mucho más esponjosos.
INGREDIENTES :
- 2 placas de hojaldre
Para la crema de vainilla
- 500 ml de leche
- 1 rama de vainilla
- 6 huevos
- 150 gramos de azúcar
- 50 gramos de mantequilla
- 6 láminas de gelatina
Para la decoración
- Azúcar glass
En primer lugar vamos a hornear las dos placas de hojaldre según las indicaciones del fabricante. Las desenrollamos sobre la bandeja del horno, con un papel sulfurado, y las calentamos a 200 grados hasta que se doran. Es conveniente, antes de iniciar el horneado, marcar unos cuadrados en la superficie de al menos una placa de hojaldre manera que luego sean más fácil de partir. Retiramos, dejamos enfriar y reservamos.
En una cazuela vertemos la leche y la rama de vainilla rota en varios trozos. Calentamos a fuego medio y cuando la leche hierve retiramos dejando la vainilla dentro durante al menos media hora.
Filtramos la leche para retirar la vainilla y la volvemos a colocar al fuego muy bajo. Batimos los huevos con el azúcar y la crema resultante la añadimos a la leche, sin dejar de remover, hasta que empieza a espesar. Añadimos entonces la mantequilla y removemos bien para que se disuelva. Retiramos y dejamos templar.
Ablandamos las láminas de gelatina en agua fría y la incorporamos en la crema, removiendo bien.
Colocamos la lámina de hojaldre que no estaba marcada en el fondo de una bandeja rectangular no muy alta.
Vertemos encima la crema y llevamos a la nevera. En 2 ó 3 horas la crema se habrá gelatinizado.
Sacamos de la nevera y colocamos encima la placa que habíamos marcado con los cuadrados. Cortamos las porciones y las espolvoreamos con azúcar glass, listas para servir,
Un dulce que no se os olvidará, seguro.
Comida rápida a la japonesa
El Oyakodón es un plato rápido y muy popular de la cocina japonesa, el típico que te sirven en puestos callejeros o el que preparas cuando tienes muchas prisa.
Se realiza con pollo, huevo y arroz cocido. El nombre vienen a significar Padre e Hijo (親子丼). El caracter japonés 親 significa padre y 子 es hijo, haciendo referencia a que te comes al padre (el pollo) y a su hijo nonato (el huevo). La pronunciación es o-ya-kodón, así que ahora ya sabéis leer una carta japonesa donde aparezca el plato así como solicitarlo.
A partir de aquí hay dos maneras de cocinarlo : siguiendo a pies juntillas la receta nipona o bien un sucedáneo con ingredientes más fáciles de encontrar. Os daré las dos.
Por cierto, los japoneses no comían demasiado pollo ni huevos hasta que un mandamás les dijo que lo hicieran porque le parecía poca proteína la que recibían de una dieta casi exclusiva de pescado y arroz, así que no busquéis el Oyakodón o el Omurice en recetarios antiguos japoneses porque directamente no existían.
Lo de "comer por mandato" no es exclusivo del disciplinado pueblo japonés. En el siglo XVIII Federico II de Prusia mandó a la población que comiera patatas para dejar de pasar hambre, lo cual debió ser traumático porque hasta ese momento los campesinos las empleaban para alimentar el ganado. Imaginad que os dijeran que a partir de mañana a comer pienso de gato...
INGREDIENTES (4 personas)
- 400 gramos de muslos deshuesados de pollos, cortados en trozos pequeños y sin piel
- 300 ml de caldo dashi*
- 1 vaso (200 ml) de arroz jazmín**
- 1 cebolla morada grande
- 4 huevos
- 1 cebolla
- 1 cebolleta (opcional)
- 2 cucharadas de salsa de soja*
- 1 cucharada de mirin*
- 1 cucharadita de azúcar moreno
* El caldo dashi se obtiene hirviendo alga kombu con pescado seco. Actualmente todo el mundo en Japón adquiere dashi en sobre liofilizados y les añade agua. Se puede encontrar en comercios especializados pero si queréis ahorraros el trabajo o no tenéis posibilidad de adquirirlo se puede hacer lo mismo con 300 ml de caldo de pollo y media cucharadita de miso (o incluso sin miso). La salsa de soja es fácil de encontrar y el mirin es vino de arroz, que se puede sustituir por vino blanco calentado para que pierda el alcohol.
Cortamos el pollo en trozos pequeños, del tamaño de un bocado.
A continuación vertemos el caldo dashi (o el sucedáneo, o solo caldo de pollo) en una cazuela grande a fuego medio. Seguidamente añadimos el mirin, la salsa de soja y el azúcar. Dejamos que hierva y luego bajamos el fuego para que se cocine lentamente.
Cocemos el arroz. El habitual en Japón es el jazmín pero se puede emplear basmati. En cualquier caso siempre arroz de grano largo.
Añadimos el pollo al caldo dashi y lo cocemos durante 15 minutos. Cortamos en juliana la cebolla y la añadimos cuando el pollo ya esté cocido.
En una sartén aparte vertemos los huevos batidos - tampoco mucho - y los cocinamos a fuego fuerte durante unos 2 minutos. Al final de la cocción seguirán estando bastante líquidos.
En cada tazón individual vertemos el arroz al fondo. Encima del mismo el pollo y la sopa que proporcionalmente le toque y finalmente el huevo, que terminará de cocerse en el bol del comensal.
Se sirve muy caliente espolvoreando la cebolleta picada por encima, si así nos gusta.






















