- 1 pollo de corral al menos 2 Kg cortado como si fuera a hacerse al ajillo, con la piel*
- 250 gramos de ciruelas secas sin hueso
- 100 gramos de uvas pasas sin semilla (corintias o sultanas)
- 80 gramos de piñones
- 1 cebolla grande morada (dulce)
- 1 diente de ajo
- 1 zanahoria
- 2 tomates maduros rojos
- Medio vaso de vino
- Medio vaso de caldo de pollo o agua
- Harina de trigo
- Sal
- Pimienta
- Aceite virgen extra de oliva
Pollo de Navidad a la Cazuela
Sformatino di carciofi (flan de alcachofas)
El próximo libro que estamos preparando en MHPC lo hemos dedicado exclusivamente a los antipasti italianos. Uno de los platos que tradicionalmente se asocian a los mismo es el Sformatino di carciofi, muy popular en el país.
La alcachofa se utiliza mucho en la cocina italiana, desde las famosas Carciofi Ripieni de la festividad de San José, tradicionales en Roma, pasando por la Pizza con Carciofi y este Sformatino que hoy nos ocupan, que es un flan de un sabor muy suave que va bien tanto como entrante y como acompañante de platos de carne o pescado. Ahora que comienza el invierno y con él la temporada de alcachofas, es una buena ocasión para probar este impresionante antipasto.
INGREDIENTES (4 comensales) :
- 500 g de alcachofas, limpias y picadas*
- 200 ml de nata para cocinar (18% MG)
- 1 cebolla, picada finamente.
- 3 huevos.
- 50 g de queso parmesano rallado.
- Sal y pimienta al gusto.
- Mantequilla y pan rallado para engrasar los moldes
- 4 flaneras de tamaño medio
* Debéis calcular que para tener 500 gramos de alcachofa "aprovechable" debéis comprar al menos 2 Kg. ¿Por qué? Pues porque te venden el tallo, un montón de hojas duras como el pedernal y todo eso debe ir fuera.
Hay varias recetas de Sformatino. Algunas trituran completamente las alcachofas, en otras se realiza una especie de bechamel etc. Esta es una de tantas, aunque seguramente algún italiano pensará que incluir nata es una aberración (en cambio la bechamel, igual de francesa, la aceptaría en unos caneloni por ejemplo).
Precalentamos el horno a 180°C (350°F).
Limpiamos bien las alcachofas, retirando tallos y las hojas más duras. Solo os debe quedar la parte central, la más tierna. Una vez tengamos esta zona central, que apenas representa el 20% del total de la alcachofa, la picamos no demasiado fina. A medida que vamos limpiando las colocamos en agua con un chorro de zumo de limón para que no se oxide y ennegrezcan.
En una sartén, calentamos el aceite de oliva y salteamos la cebolla hasta que esté transparente.
Agregamos las alcachofas picadas y cocinamos hasta que estén tiernas. Añadimos sal y pimienta al gusto. ¡ Importante ! Si veis que la alcachofa es muy dura o que la parte tierna es tan poca cosa que prácticamente os vais a quedar sin nada que echar a este flan, podéis añadir hojas que sean algo más duras y una vez las pasáis por el aceite, vertéis un poco de caldo vegetal para que la cocción las ablande. Muy poco caldo y a fuego muy lento. De hecho cuando se terminen de cocer, el líquido de haber desaparecido por completo.
En un bol grande, batimos los huevos y agregamos la nata y el queso parmesano rallado. Mezclamos bien.
Incorporamos la mezcla de alcachofas a la mezcla de huevo y combinamos bien.
Engrasamos las flaneras con mantequilla y espolvoreamos pan rallado para evitar que se pegue.
Vertemos la mezcla en los moldes evitando que llegue hasta el borde. Los en una bandeja para horno con agua caliente hasta la mitad de los moldes (los vamos a hacer al baño maría). Recordad, es agua caliente. No esperéis a meter agua fría y que sea el horno el que la caliente, porque eso tardaría demasiado.
Horneamos durante aproximadamente 25-30 minutos o hasta que estén firmes al tacto.
Retiramos del horno y dejamos enfriar por unos minutos antes de desmoldar.
Una receta que seguro que repetís a menudo, con un sabor super delicado y espectacular. Y para las fiesta navideñas, un acompañamiento de lujo.
Pisto de hortalizas hecho en microondas
Una receta que se hace de manera muy fácil en el microondas y que sirve al igual como base para otras preparaciones de carne o pescado, como acompañamiento y hasta entrante.
INGREDIENTES
- 1 cebolla, picada en trozos pequeños
- 1 pimiento rojo, cortado en trozos pequeños
- 1 pimiento verde, cortado en trozos pequeños
- 1 calabacín, cortado en trozos pequeños
- 1 berenjena grande, sin quitar la piel, cortada en trozos pequeños
- 4 tomates maduros rojos, pelados, sin semillas y picados en trozos pequeños*
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Pimienta molida negra
* Se pueden sustituir por un vaso (200 ml) de tomate frito o bien tomate entero envasado sin piel (alrededor de 400 gramos)
En un bol grande con agua y una cucharada colmada de sal agregamos los trozos de berenjena y los dejamos reposar al menos media hora. Cuando transcurre el tiempo las escurrimos y reservamos. De esta manera llenamos de agua los huecos de la pulpa de la berenjena y además eliminamos el amargor.
En un recipiente apto para microondas, incorporamos una cucharada generosa de aceite de oliva, calentándolo durante 1 minuto a máxima potencia.
Añadimos entonces la cebolla, el pimiento rojo, el pimiento verde, la berenjena y el calabacín al recipiente. Removemos los ingredientes para cubrirlos con el aceite caliente.
Cocinamos en el microondas a máxima potencia durante aproximadamente 5 minutos, o hasta que las verduras estén tiernas.
Retiramos el recipiente del microondas y añade los tomates picados (o el tomate frito). Sazonamos con sal y pimienta al gusto.
Mezclamos bien los ingredientes y cubrimos con una tapa apta para microondas o utilizamos papel film con algunas perforaciones.
Volvemos a colocar el recipiente en el microondas y cocinamos a máxima potencia durante otros 5 minutos, o hasta que los tomates se hayan cocido y liberado sus jugos.
Retiramos el recipiente del microondas con cuidado, ya que estará caliente. Mezclamos nuevamente los ingredientes y rectificamos de sal y pimienta si fuera necesario.
Dejamos reposar el pisto durante unos minutos antes de servirlo. Se puede disfrutar como guarnición o como entrante acompañado arroz, por ejemplo. De la misma manera se puede emplear como plato único añadiendo huevos cocidos o cualquier otro aporte proteínico.
Panecillos rumanos rellenos de queso (Brânzoaice)
Estos panecillos dulces rellenos de queso probablemente sean una interpretación de panes similares existentes en centroeuropeo que llegaron a Rumanía cuando partes de esta eran parte del imperio austrohúngaro. Son muy fáciles de hacer y están muy buenos.
INGREDIENTES (para unos 10/12 panecillos)
Para la masa:
- 700 g harina
- 400 ml de leche
- 100 g de mantequilla
- 50 gramos de azúcar
- 3 yemas de huevo
- 10 g de levadura seca (levadura de panadero)
- 1 sobre de azúcar vainillado
- La piel de limón rallada
- Una pizca de sal
Para el relleno
- 500 g de requesón
- 200 gramos de azúcar
- 100 g de sémola
- 100 gramos de pasas (corintias o sultanas, sin hueso)
- 1 huevo
- 2 sobres de azúcar vainillado
- 2 cucharaditas de piel de limón rallada
- Una pizca de sal
- Opcional : 1 huevo batido para pintar externamente y azúcar glas
Para hacer la masa, mezclamos el azúcar con la levadura y la leche tibia. Luego añadimos poco a poco las yemas de huevo, la mantequilla a temperatura ambiente, la piel de limón rallada y la vainilla y mezclamos con un poco de harina. Luego añadimos la sal y el resto de la harina y amasamos alrededor de 150minutos. La dejaremos crecer hasta que doble el volumen (ya sabéis, en un lugar cálido, oscuro y lejos de corriente de aire).
Mientras sube la masa prepararemos el relleno.
Dejamos escurrir el requesón para eliminar el exceso de agua, mezclando a continuación con el resto de ingredientes excepto las pasas y en último lugar añadimos la sémola.
La cantidad de sémola varía según lo aguado que esté el requeson. Si se ve aún bastante húmedo, se añade más de la indicada. En caso contrario, si estuviera muy seco, se puede prescindir de poner sémola.
Finalmente se añaden las pasas. Las pasas no se deben remojar porque se hincharían al hornearse al absorber el exceso de suero del queso y también por eso se colocan al final, para que no tomen agua de los ingredientes.
Ahora vamos a montar los Brânzoaice. Antes de nada, vamos a precalentar el horno a 180ºC.
Una vez estirada la masa con un rodillos se corta en 10 ó 12 cuadrados iguales. Colocamos la mezcla de queso en el centro de cada cuadrado con una cuchara.
La masa se cierro como un sobre. Colocamos la primera esquina sobre el relleno y la pintamos con huevo batido. Levantamos la esquina opuesta y también la pintamos con huevo, y luego las otras dos de la misma forma. El huevo batido sirve para dar brillo al panecillo pero también a modo de pegamento. Si las esquinas no se pintan con huevo, los quesos se desharán durante el horneado.
Colocamos los panecillos rellenos sobre la bandeja del horno (sobre papel o silpat) y los pintamos bien con huevo batido si los queremos brillantes.
Se hornean durante 10 minutos a 180° y otros 10 minutos a 160°. Hay que calentar bien el horno antes de hornearlos, no los introduzcáis si la temperatura de 180 no se ha alcanzado.
Una vez horneados y bien dorados, se extraen y dejan enfriar. Opcionalmente se pueden espolvorear con azúcar glas.
Se consumen a temperatura ambiente, nada de guardarlos en la nevera.
Su sabor os recordará mucho al briox pero con un corazón de queso muy dulce. Están de vicio.
Pudin de pan hecho en microondas
Si te ha quedado pan duro de días anteriores no lo desprecies, puedes obtener un pudin de pan con un sabor increíble. Además, hecho en microondas solo te llevará unos 15 minutos tenerlo preparado.
INGREDIENTES
- 4 vasos llenos de pan duro cortado en trozos pequeños
- 400 ml de leche (2 vasos)
- 3 huevos
- 150 gramos de azúcar
- 1 palo de canela
- 1 limón
Calentamos la leche a potencia media en un recipiente apto para microondas durante unos 3 minutos, con el palo de canela y la piel del limón sin la parte blanca. No hace falta que hierva.
Extraemos la leche del microondas y retiramos los saborizantes.
Añadimos inmediatamente el azúcar y batimos para que se disuelva bien. Seguidamente añadimos el pan duro troceado y dejamos unos minutos para que se empape bien.
La leche ya se habrá enfriado un poco pero comprueba que puedes introducir un dedo sin quemarte aunque todavía notándola bastante caliente (eso significa que está entre los 37 y 40 grados). Es la temperatura perfecta para verter los huevos batidos y que no cuajen de inmediato por exceso de calor.
Batimos bien la mezcla de leche, huevos y pan hasta que queda un puré bastante espeso.
Introducimos la mezcla en un molde apto para microondas. Generalmente se suele emplear uno rectangular largo, para poder cortar porciones con facilidad. Estos moldes se venden en cualquier tienda de menaje y se caracterizan porque cuentan con válvulas que se abren para dejar salir los vapores resultantes de la cocción además, obviamente, de resistir el uso en el microondas.
Colocamos la tapa (si la tuviera) o papel film perforado.
Cocinamos a máxima potencia durante 8-10 minutos o hasta que el pudin está firme al tacto (esto puede variar según la potencia de tu microondas).
Extraemos, dejamos enfriar a temperatura ambiente y luego llevamos al frigorífico donde deberá permanecer al menos 4 horas.
Se puede servir con nata montada o caramelo líquido. Seguro que empezáis a dejar que el pan se ponga duro solo para tener excusa para prepararlo.
Esta es una receta, entre otras muchas, que puedes encontrar en nuestro libro "Recetario completo para el horno de microondas".
Tarta de arándanos
Esta tarta es muy popular en los Estados Unidos, de donde es originaría. Los arándanos son muy ricos en vitamina C y pueden crecer en climas fríos, por lo que en latitudes norteñas constituyen un aporte excelente de esta vitamina teniendo en cuenta que las frutas cítricas y las verduras de huerta no están disponibles. Aparte de esta característica, también carecen prácticamente de fructosa, por lo que son adecuadas para diabéticos. Por si fuera poco se sabe que el consumo continuado de arándano previene las infecciones de orina impidiendo que las bacterias proliferen.
Es una tarta muy rápida de hacer si optáis por comprar masa quebrada (la que no sube) en lugar de hacerla por vuestra cuenta. Esta es la receta original americana, de ahí que se exprese con vasos. Recordad que el vaso es el típico de agua, de unos 200 ml.
INGREDIENTES :
Para la masa:
- 2 vasos y medio de harina para todo uso
- Media cucharadita de sal.
- 1 cucharada de azúcar.
- 1 vaso de mantequilla fría, cortada en cubos pequeños.
- 6-8 cucharadas de agua fría.
(Todo lo anterior se puede sustituir por 2 hojas de masa quebrada. Si no queréis ponerle tapa para que los arándanos se vean mejor, comprad solo una)
Para el relleno:
- 4 vasos de arándanos azules frescos.
- 1 vaso de azúcar (o menos si os apetece menos dulce)
- 1/4 vaso de harina de maíz.
- 1 cucharada de jugo de limón.
- 1 cucharadita de ralladura de limón.
- 1 cucharadita de extracto de vainilla.
- 2 cucharadas de mantequilla.
Si queréis hacer la masa...
En un tazón grande, mezclamos la harina, la sal y el azúcar.
Agregamos la mantequilla fría y trabajamos la mezcla con las manos hasta que la mezcla quede más o menos homogénea.
Agregamos 6 cucharadas de agua fría y mezclamos (podemos usar una máquina amasadora o robot de cocina, si la tenéis). Agregamos más agua si es necesario, una cucharada a la vez, hasta que la masa se una.
Dividimos la masa en dos partes, formamos dos bolas y las envolvemos en papel film. Refrigeramos durante al menos 30 minutos.
Para hacer el relleno
En un bol grande, combinamos los arándanos azules, el azúcar, la harina de maíz, el jugo de limón, la ralladura de limón y el extracto de vainilla. Mezclamos bien para que los arándanos queden cubiertos con la mezcla. La harina de maíz se emplea como espesante. Se puede emplear en su lugar maicena que es, básicamente, fécula de maíz.
Es el momento de unir las partes:
Precalentamos el horno a 220°C (425°F).
Sacamos una de las bolas de masa del refrigerador y la estiramos en una superficie enharinada para que quepa en un molde para pastel.
Colocamos la masa en un molde para pastel y recortamos cualquier exceso de masa. Si habéis comprado dos masas quebradas, emplead una de ellas como base.
Vertemos la mezcla de arándanos en la base de la masa.
Colocamos pequeños trozos de mantequilla sobre los arándanos.
Sacamos la segunda bola de masa del refrigerador y la estiramos. Se puede hacer una tapa completa para el pastel o crear una rejilla para decorar la parte superior. O, si no queréis ni lo uno ni lo otro, simplemente no ponerla.
Colocamos la tapa sobre el relleno y presionamos los bordes para sellarla con la base.
Hacemos pequeños cortes en la parte superior de la masa para permitir que el vapor escape mientras se hornea. Esto es importante, no lo olvidéis.
Horneamos durante 45-55 minutos, o hasta que la corteza esté dorada y el relleno burbujee.
Dejamos enfriar a temperatura ambiente antes de servir, pero nunca se debe meter en la nevera.
Puedes servirlo con helado de vainilla o nata montada si lo deseas. Os encantará.
Galletas de parmesano
Estas galletas saladas constituyen un perfecto aperitivo para los amantes del queso parmesano, aunque también se pueden hacer con manchego o incluso cheddar curado.
INGREDIENTES:
- 1 vaso de harina de trigo
- 1/2 vaso de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
- 1/2 vaso de queso parmesano rallado
- 2 cucharadas de semillas de amapola*
- 1/2 cucharadita de sal
- 1/4 de cucharadita de pimienta negra molida
- 1 huevo
- 2 cucharadas de agua fría
Precalentamos el horno a 180°C (350°F) y forramos una bandeja para hornear con papel pergamino o silpat.
En un bol grande, mezclamos la harina, el queso parmesano, las semillas de amapola, la sal y la pimienta.
Agregamos la mantequilla a la mezcla de ingredientes secos y usando un tenedor mezclamos hasta que la mantequilla esté completamente incorporada y la masa tenga una textura como de crumble.
En otro bol pequeño, batimos el huevo y el agua fría. Agregamos esta mezcla a la masa y revolvemos hasta que la masa se una en una bola. Si es necesario, agregamos un poco más de agua fría.
Extendemos la masa sobre una superficie enharinada y la cortamos con un cortador de galletas de la forma que desees. Si no tenéis cortador, un vaso vuelto del revés será igual de efectivo.
Transferimos las galletas cortadas a la bandeja para hornear que hemos preparado antes.
Horneamos las galletas en el horno precalentado durante unos 12-15 minutos, o hasta que estén doradas.
Extraemos las galletas del horno y las dejamos enfriar en la bandeja durante unos minutos antes de transferirlas a una rejilla para que se enfríen por completo.
El sabor del parmesano unido al de las semillas de amapola, que recuerda a los frutos secos, os harán repetir la receta una y otra vez.
Carré de cordero en costra de hierbas
El carré de cordero en costra de hierbas es una especialidad muy apreciada de la gastronomía francesa, donde se denomina Carré d'agneau en croûte d'herbes. Por un lado está el sabor pero por otro la impactante presentación, donde el conjunto de costillas se hornean unidas y los palos de las mismas se muestran desnudos. Esto último añade dificultad a la realización ya que tales "palos", que forman parte de las costillas largas del animal, no están exentas de carne por lo que hay que desembarazarlas d la misma. Para ello se puede hacer en casa, con la ayuda de un cuchillo afilado, o encargar al carnicero la pieza (no suelen tenerla ya que las costillas se suelen separar y servir de forma individual) con dichos palos ya limpios.
En cualquier caso se trata de una presentación elegante muy apropiada para las festividades que se avecinan.
Cabe indicar que el tamaño de las costillas oscila entre las muy pequeñas, pertenecientes a un cordero lechal hasta aquellas de tamaño considerable y que suelen corresponder a un animal adulto.
En España no obstante casi nunca se consume cordero adulto porque su sabor y dureza no resultan atractivos al paladar. Como mucho se pueden encontrar corderos jóvenes. Dentro de este rango de corderos jóvenes se han establecido subdivisiones.
Los corderos lechales son animales con un mes de vida, pesan entre 5 y 6 Kg y sólo se han alimentado de leche materna. Las costillas para el rack o carré son muy pequeñas pero muy jugosas, por lo que se reservan más como degustación, acompañando otro plato más contundente, que como plato principal.
Los corderos recentales tienen 90 días, se han alimentado de leche materna pero también de hierba y vienen a pesar alrededor de 10 Kg. Finalmente los corderos pascuales tienen más de 3 meses y nunca superan el año.
El ganado ovino por encima del año de edad se sacrifica en España pero generalmente para suministrar mercados extranjeros, nunca el nacional. En España existen diversas IGP (Indicaciones Geográficas Protegidas) que salvaguardan la pureza y calidad de determinadas carnes de cordero. Una de ellas es el ternasco de Aragón que sería equivalente a la subdivisión recental que hemos visto. El ternasco aragonés ofrece una carne rosada de gran calidad, por lo que es la recomendada para este carré.
INGREDIENTES (4 personas)
- 1 rack / carré de cordero (aproximadamente 8 costillas)*
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta al gusto
- 3 dientes de ajo, picados finamente
- 2 cucharadas de mostaza Dijon (ya sabéis, fuerte, muy nasal)
- 1/2 vaso (200 ml) de pan rallado
- 2 cucharadas de hierbas frescas picadas (puedes usar una combinación de romero, tomillo, perejil y estragón)
- 2 cucharadas de mantequilla derretida
* Tocan a dos costillas por comensal, así que haced un buen acompañamiento o como parte de un menú abundante. En algunas carnicerías lo llaman rack, en otros carré (más habitualmente este último).
En primer lugar precalentamos el horno a 200°C (392°F).
Seguramente el carnicero ya os ha limpiado el carré de carne y grasa, pero una nueva inspección o repulido no suele estar de más.
En una sartén grande, calentamos el aceite de oliva a fuego medio-alto. Sazonamos el rack de cordero con sal y pimienta al gusto.
Sellamos el rack de cordero en la sartén caliente hasta que esté dorado por todos lados. Eso le dará un atractivo color dorado a la carne. Realmente la carne no queda "sellada" como antaño se aseguraba, pero facilita que el interior quede al punto rosado que es como se sirve la carne de esta receta.
Mientras el cordero se dora, mezclamos en un bol pequeño el ajo picado, la mostaza Dijon, el pan rallado y las hierbas frescas picadas.
Retiramos el cordero de la sartén y lo dejamos enfriar durante unos minutos. Luego, untamos la parte superior del rack de cordero con la mezcla de hierbas y mostaza (es decir la parte redondeada cercana al palo desnudo).
Colocamos el rack de cordero en una bandeja de horno y horneamos durante unos 20-25 minutos para un término medio. Se pone de "pie", con la parte ancha abajo y los palos hacia arriba, aunque hay gente que lo hornea tumbado - por falta de espacio en el horno o porque lo prefiere así - con lo que en este caso la mezcla de pan rallado se debe distribuir uniformemente. Si prefieres la carne más cocida, puedes aumentar el tiempo de cocción pero en Francia, ya sabéis, la carne te la sirven muy poco hecha, con el punto rosado o casi sangrante en el interior.
Durante los últimos minutos de cocción, cepillamos la mantequilla derretida sobre la costra de hierbas. Eso le dará un brillo y sabor adicionales a la costra.
Retiramos el rack de cordero del horno y lo dejamos reposar durante unos minutos antes de cortarlo en costillas individuales para servir. Este reposo es imprescindible para que los jugos de la carne se asienten, no os lo saltéis.
Ya en la mesa (importante que los comensales vean el espectacular plato), cortáis las costillas para servir a vuestros invitados.
La costra de hierbas frescas y mostaza Dijon crea un sabor y una textura crujiente que complementan perfectamente la carne tierna del cordero. Se puede acompañaron guarniciones como puré de patatas, vegetales asados o una salsa de vino tinto. Está realmente bueno y nadie saldrá insatisfecho de la mesa, tanto visual como gastronómicamente hablando.
También se pueden hacer carrés más baratos con costillas de cerdo, por ejemplo, aunque la preparación difiere bastante de la aquí expuesta.
Risalamande danés
El "Risalamande" es un postre danés tradicional que se suele disfrutar durante la temporada navideña. Es una especie de arroz con leche con un toque de almendras y se sirve con una salsa de cerezas. Esta es la receta danesa clásica de Risalamande:
INGREDIENTES (4 personas)
Para el Risalamande:
- 1 vaso (200 ml) de arroz de grano corto
- 2 vasos (400 ml) de leche (siempre el doble que el arroz)
- 1 vasa (200 ml) de nata montada (nata batida, no nata presurizada)
- Medio vaso (100 ml) de almendras molidas
- 1/4 de vaso (50 ml) de azúcar
- 1 cucharaditade extracto de vainilla
- 1 almendra entera, pelada y blanqueada (para ocultar en el postre)
Para la Salsa de Cerezas:
- 1 vaso (200 ml) de cerezas en conserva o salsa de cerezas
- 1 ó 2 cucharadas de azúcar (ajusta según tu preferencia)
Primero cocinamos el arroz con leche al estilo nórdico, es decir, primero no directamente en la leche si no en agua. En una cacerola grande, hervimos el arroz en el triple de agua (600 ml) durante unos 5 minutos. Tras ello lo escurrimos con la ayuda de un colador. Ya se, no está blando, pero lo terminaremos de cocer a continuación en leche.
Volvemos a poner el arroz en la cacerola y añadimos los dos vasos de leche. Cocinamos a fuego lento hasta que el arroz esté tierno y la leche se haya absorbido. Removemos ocasionalmente para evitar que el arroz se pegue al fondo.
Dejamos enfriar el arroz completamente antes de continuar.
Mientras se enfría vamos a preparar las almendras. Se muelen las almendras si aún no lo habéis hecho.
En un bol grande, mezclamos el arroz cocido, las almendras molidas, el azúcar y el extracto de vainilla.
A continuación, con cuidado, incorporamos la nata montada a la mezcla de arroz y almendras. La nata le dará al postre una textura suave y cremosa.
Ocultamos una almendra entera en el Risalamande. Tradicionalmente, quien encuentre la almendra en su porción recibe un pequeño regalo o premio (obviamente se sirven en cuencos individuales, en caso contrario no tendría gracia...)
Ahora vamos a preparar la salsa de cerezas. En una cacerola pequeña, calentamos las cerezas en conserva o la salsa de cerezas y añadimos azúcar al gusto. Cocinamos durante unos minutos hasta que la salsa esté tibia.
Se sirve el Risalamande en platos individuales vertiendo la salsa de cerezas por encima.
El Risalamande es un postre delicioso y una parte importante de la celebración navideña en Dinamarca pero nada impide degustarlo en cualquier otra ocasión. También se puede hacer vegano simplemente cambiando la leche de vaca por leche de almendras y sin emplear nata montada.
Buñuelos de limón
Una receta de buñuelos para los muy amantes del sabor a limón.
INGREDIENTES:
- 250 g de harina
- 2 huevos
- 250 ml de leche
- 50 g de azúcar
- El zumo de medio limón
- La ralladura de la piel del limón (sin la parte blanca que amargaría)
- 1 cucharadita de levadura en polvo, de tipo química (Royal o similar)
- Una pizca de sal
- Aceite de girasol (para freír)
- Azúcar glas (para espolvorear)
En un bol grande, tamizamos la harina y la levadura en polvo. Agregamos una pizca de sal y mezclamos bien.
En otro bol, batimos los huevos y añadimos el azúcar. Mezclamos hasta que esté bien combinado.
Añadimos la leche a la mezcla de huevo y azúcar y sigue batiendo hasta obtener una masa homogénea.
Vertemos la mezcla líquida sobre la harina tamizada y mezclamos todo hasta que no queden grumos. La masa debe tener una consistencia similar a la de un batido espeso. Añadimos entonces el zumo de medio limón y la ralladura, mezclando bien.
Calentamos suficiente aceite de girasol en una sartén profunda a fuego medio-alto. Los buñuelos deben poder flotar en el aceite. Dejamos que el aceite se caliente bien, pero no dejes que humee.
Con una cuchara, tomamos porciones de masa y las sumergimos en el aceite caliente. Los buñuelos se fríen por lotes, asegurándonos de no sobrecargar la sartén para que tengan espacio para expandirse.
Se fríen los buñuelos hasta que estén dorados, aproximadamente unos 2-3 minutos. Utilizamos una espumadera para ir dándoles la vuelta con cuidado.
Retiramos los buñuelos que ya estén dorados del aceite y los colocamos sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.
Espolvoreamos los buñuelos con azúcar glas antes de servir.
Se sirven calientes o del tiempo y es lo mismo que comerse un limón pero muy, muy dulce.
Banitsa tradicional búlgara
- 400 gramos de hojas de masa filo*
- 200 gramos de queso feta desmenuzado.**
- 3 huevos.
- 200 ml (1 vaso) de yogur natural sin azúcar ni edulcorantes
- 1/4 de vaso (50 ml) de aceite vegetal (girasol preferiblemente)
- Sal y pimienta al gusto.
- Mantequilla derretida para untar.
Pastel de Almendras y Membrillo
Un pastel que conjunta membrillo y almendra para ofrecer un sabor único. Seguro que os encanta.
INGREDIENTES
Para la masa:
- 200 g de harina de trigo
- 100 g de mantequilla fría
- 1 huevo
- 2 cucharadas de azúcar
- Una pizca de sal
Para el relleno:
- 2 membrillos grandes
- 100 g de almendras molidas
- 100 g de azúcar
- 2 huevos
- 200 ml de nata líquida (para cocinar o montar, al gusto)
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Azúcar glas para decorar (opcional)
Primero preparamos la masa. En un bol, mezclamos la harina con el azúcar y la sal. Agregamos la mantequilla fría cortada en cubos y trabajamos la masa con las manos hasta que tenga una textura homogénea.
Añade el huevo y amasamos hasta que se integre en la masa. A continuación la envolvemos en film transparente y la refrigeramos durante al menos 30 minutos.
Precalentamos el horno a 180°C.
Mientras la masa se enfría en el refrigerador, pelamos los membrillos y los cortamos en cubos pequeños.
En un bol grande, mezclamos las almendras molidas, el azúcar, los huevos, la nata líquida y la esencia de vainilla. Batimos hasta obtener una mezcla homogénea.
Estira la masa fría en un molde para tarta previamente engrasado y enharinado. Nos debemos asegurar de que cubra el fondo y los lados del molde.
Colocamos los cubos de membrillo sobre la masa en el molde.
Vertemos la mezcla de almendras sobre el membrillo.
Horneamos la tarta en el horno precalentado durante unos 35-40 minutos o hasta que esté dorada y firme.
Dejamos enfriar totalmente la tarta antes de desmoldarla.
Antes de servir, si se quiere, se espolvorea con azúcar glas para darle un toque de dulzura adicional.
Al primer bocado os daréis cuenta de por qué es tan popular en muchos países.
Pan de Muerto

- 250 gramos de harina blanca de trigo (+2 cucharadas para el fermento)
- 50 gramos de mantequilla sin sal
- 100 gramos de azúcar (+media cucharada para el fermento)
- 1 huevo
- Medio vaso de leche entera (100 ml) (+ un cuarto, 25 ml, para el fermento)
- Levadura de panadero, 10 gramos (seca, liofilizada)*
- Ralladura de la piel de una naranja
- Agua de azahar (una cucharadita)
- Un pellizco de sal
Pastel de calabaza típico de los Estados Unidos
Esta es la receta tradicional del pastel de calabaza que se degusta en los Estados Unidos para estas fechas y Acción de Gracias. Así que si compráis unas calabazas con intención de decorarlas, podéis sacarle toda la pulpa y en lugar de tirarla, hacer este pastel.
INGREDIENTES:
Para la base de pastel:
- Un vaso y medio de galletas de canela trituradas
- Medio vaso de mantequilla derretida
Para el relleno de calabaza:
- 500 gramos (15 onzas, aproximadamente 1 3/4 vasos) de puré de calabaza
- 2/3 vaso de azúcar (alrededor de 150 gramos)
- 1 cucharadita de canela molida
- 1/2 cucharadita de jengibre molido
- 1/4 cucharadita de clavo molido
- 1/4 cucharadita de nuez moscada molida
- 1/2 cucharadita de sal
- 2 huevos grandes
- 1 vaso (200 ml) de nata para montar (heavy cream)
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
Precalentamos el horno a 180°C (350°F).
Engrasamos ligeramente un molde para pastel de unos 20 cm (9 pulgadas).
En un bol mezclam las galletas de canela trituradas y la mantequilla derretida hasta que estén bien combinadas.
Presionamos la mezcla de galletas en el fondo del molde para pastel para crear una base uniforme.
A continuación, en un tazón grande, mezclamos el puré de calabaza, el azúcar, la canela, el jengibre, el clavo, la nuez moscada y la sal.
Agregamos los huevos uno a uno y batimos bien después de cada adición.
Incorporamos la nata para montar y el extracto de vainilla, y mezclamos hasta que la mezcla esté suave y uniforme.
Seguidamente vertemos la mezcla de relleno de calabaza sobre la base de galletas en el molde para pastel y ya podemos llevar al horno.
Horneamos en el horno precalentado durante 45-50 minutos, o hasta que el pastel esté firme en el centro y un palillo insertado en el centro salga limpio.
Dejamos enfriar el pastel en el molde durante unos 15 minutos antes de transferirlo a una rejilla para que se enfríe por completo.
Una vez que esté completamente enfriado, se puede llevar al frigorífico antes de servir si se prefiere frío, aunque también es normal comerlo del tiempo.
Se sirve a menudo con nata montada, a presión, o helado.
Está realmente bueno.
Panellets de espelta, quinoa y avena
- 250 gramos de harina de avena, quinoa o espelta
- 250 gramos de azúcar
- 150 gramos de boniato horneado
- 2 huevos
- Saborizantes varios : café, ralladura de la piel de limón, coco rallado
- Decoración : fideos de chocolate, guindas, coco rallado etc















