Nuevo libro

Pastel de chocolate a la alemana

Este pastel se denomina en alemán Kalter Hund, lo cual a veces se traduce con "Perro frío".

El extraño nombre que posee alude al frío que se necesita para fraguarlo y a un error en la traducción. "Hund" en alemán no solo significa perro, también vagoneta. Dada la forma que toma el pastel tras pasar la noche en el molde rectangular está bastante claro que alude a una vagoneta y no a un perro. 

Se realiza alternando capas de galletas con crema de chocolate, sin usar horno (los dulces que no lo necesitan suelen hacerse muy populares). Para el fraguado basta usar el frigorífico.

INGREDIENTES :

  • 150 gramos de chocolate de cobertura
  • 150 gramos de chocolate con leche o con el tanto por ciento de pureza que deseemos (al gusto)
  • 125 gramos de galletas*
  • 80 gramos de manteca de coco**
  • 100 ml de nata para cocinar (18% MG) o bien para montar (35% MG)
  • 20 gramos de azúcar vainillado

* Las galletas que se emplean en Alemania son ricas en mantequilla, con forma rectangular. Pueden encontrarse en España en cualquier supermercado, a veces como galletas belgas o de mantequilla

** La manteca de coco es un ingrediente habitual de la respostería centroeuropea. Se puede conseguir en nuestro país pero en tiendas especializadas o grandes superficies.  No es un problema porque se puede crear manteca de coco simplemente triturando virutas o coco rallado. Tras triturar el coco queda con la consistencia de una crema gracias a los aceites que se desprenden en el proceso.

En primer lugar troceamos el chocolate de cobertura y el que hayamos elegido para complementar el sabor del mismo. Si os gusta el cacao fuerte, elegid al 70 u 80%. Si en cambio lo preferís suave, uno que sea mezcla de cacao y leche.

Incorporamos el chocolate en una cazuela a fuego muy bajo junto a la manteca de coco y la nata para cocinar (o para montar, si no os importa el exceso de grasa). A continuación se añade el azúcar vainillado, removiendo bien.

Para hacer 80 gramos de manteca de coco, si no la habéis podido conseguir en vuestro comercio habitual, debéis de triturar al menos 150 gramos de coco rallado o en escamas. Emplead para ello una trituradora potente que pueda reducir el tamaño de la ralladura al mínimo. Este proceso permitirá la liberación de los aceites propios consiguiendo una especie de crema.

Debéis disponer de un molde rectangular de silicona o metálico de los que se emplean para hacer pan de molde. Debe ser de unos 20 cm de largo por 10 de ancho.

Lo primero que hay que hacer es con una brocha pintar el interior del molde con mantequilla derretida. Da igual que el molde sea de silicona, ya su efectividad es casi igual a los de metal si no se emplea el calor, como es el caso.

A continuación se debe forrar con una bolsa de plástico de las que se emplean para congelados o bien con papel para hornear, aunque es más efectiva la primera. Debemos asegurarnos que queda bien pegada a las paredes internas del molde y que tirando de los extremos de la misma saldrá el pastel sin problemas.

Empezamos entonces a colocar las galletas en el fondo del molde, directamente sobre el plástico. Deben cubrir bien la superficie y si es necesario, romper algunas para que no quede ningún hueco grande.

A continuación cubrimos la capa de galletas con la crema de chocolate. Seguidamente otra capa de galletas y así sucesivamente hasta que finalizamos las mismas o bien queda 1 centímetro para alcanzar el borde del molde. En ese momento cubrimos con el resto de la crema de chocolate aunque el grosor sea muy superior al que hemos empleado con las capas intermedias. Esto es, cuando giremos el pastel la base será una capa de chocolate grueso y la parte superior, de galletas.

Ahora debemos dejarlo reposar en el frigorífico al menos unas 6 horas, así que lo mejor es dejarlo toda la noche.

Al día siguiente con un cuchillo separamos el plástico de las paredes internas del molde y con sumo cuidado damos la vuelta (lo mejor es emplear una tabla de picar, una bandeja o un plato grande) de manera que el pastel se desprenda sin romperse. Es el momento de retirar el plástico para dejar la "vagoneta" a la vista.

Siempre se sirve cortado en rodajas que el comensal pinzará de la fuente.


Extraído del libro "Recetas alemanas esenciales"