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Una receta relativamente económica (sale entre 10 y 14 euros, es decir, entre 2,5 y 3,5 € por persona) y que puede usarse para cualquier tipo de comida tanto dominical como festiva.
INGREDIENTES (4 personas)
Precalentamos el horno a 200°C (400°F).
En una sartén, calentamos una cucharada generosa de aceite de oliva a fuego medio. Agregamos el ajo picado y salteamos hasta que esté fragante, aproximadamente 1 minuto.
Agregamos las espinacas frescas a la sartén y cocina hasta que se reduzcan, removiendo ocasionalmente. Esto debería tomar unos 2-3 minutos.
Retiramos la sartén del fuego y agregamos el queso feta desmenuzado y el zumo de limón. Mezclamos bien todos los ingredientes sazonando con sal y pimienta al gusto.
Con cuidado, abrimos por la mitad cada pechuga de pollo de manera que ambas mitades queden abiertas como un libro. Con un rodillo las aplanamos hasta que quedan más o menos finas.
Dividimos y repartimos la mezcla de espinacas y queso feta entre las pechugas de pollo, esparciéndola de manera uniforme sobre cada una.
Enrollamos las pechugas de pollo para que encierren el relleno, asegurándolas con palillos de dientes de forma momentánea para mantener la forma de los rollitos. Una vez estén bien cerrados, atamos con hilo de cocina para hornear que quede bien prieto evitando que el relleno se salga, consiguiendo una forma de rollito. Salpimentamos el exterior del rollito previamente pintado con aceite de oliva.
Colocamos los rollitos en una bandeja para horno y horneamos durante 25-30 minutos, o hasta que el pollo esté bien cocido y se muestre dorado. De vez en cuando los vamos girando y si vemos que están quedando un poco secos, podemos añadir a la bandeja (nunca sobre los rollitos) un poco de agua, caldo de pollo o carne o vino blanco.
Retiramos los hilos que se han usado para atar antes de servir.
Servimos los rollitos acompañados de patatas fritas, ensalada, verduras al vapor, arroz cocido etc.
¿A quién no le gustan las peladillas? Antiguamente constituían el pequeño obsequio que se daba a los invitados de los bautizos, sobretodo a los más pequeños, aunque supongo que por manías con el azúcar fueron cayendo en el olvido. Por fortuna poco a poco se van recuperando y de nuevo se entregan a los niños durante las fiestas navideñas, al igual que las garrapiñadas que parecían condenadas a las ferias y otras apariciones menores.
La verdad es que ambos dulces enriquecen las almendras y el "peligro" del azúcar no se arregla dejándolo de tomar, si no hacerlo con la mesura adecuada.
Las peladillas son originales de Alicante, como el turrón, pero están presentes que yo sepa tanto en Francia como en Italia.
Las peladillas son pequeños dulces elaborados con almendras que se recubren con una capa dura de azúcar. Explicada de una manera técnica, son almendras confitadas.
Esta es una receta básica para prepararlas. Puede que no os salgan tan perfectas como las que preparan los confiteros, pero saber, sabrán igual.
INGREDIENTES:
En una cacerola ponemos a hervir agua. Cuando esto ocurre, agregamos las almendras crudas y las hervimos entre 1 y 2 minutos.
Transcurrido el tiempo las escurrimos y pasamos por agua fría del grifo. De esta manera la piel que las recubre saldrá con suma facilidad.
A continuación calentamos el medio vaso de agua y el vaso de azúcar, a fuego medio, hasta que se disuelva por completo. Llevamos a ebullición.
Una vez que la mezcla de azúcar comienza a hervir, bajamos el fuego a medio-bajo.
Agregamos las almendras peladas a la mezcla de azúcar y revolvemos bien.
Continúamos cocinando las almendras a fuego medio-bajo, revolviendo ocasionalmente para que las almendras se cubran uniformemente con el azúcar.
Notaréis que el azúcar cristaliza y se adhiere a las almendras.
Una vez que las almendras estén bien cubiertas y el azúcar ha alcanzado una consistencia espesa, retiramos la sartén del fuego.
Con la ayuda de una espumadera, transferimos las almendras recubiertas a una bandeja para hornear forrada con papel pergamino y las separamos con cuidado antes de que el azúcar se enfríe por completo. Así evitaremos que se adhieran entre sí.
Dejamos que las peladillas se enfríen por completo antes de almacenarlas en un recipiente hermético. Aguantan mucho tiempo, así que las podréis disfrutar durante mucho tiempo.
Si queréis darle un sabor especial, añadid la esencia de vainilla o cualquier otra que os apetezca.
A diferencia de las peladillas - que se consumen como un caramelo, chupándolas hasta que desvela el corazón de almendra y por tanto son un confite - las garrapiñadas se realizan también con almendras crudas pero provocando que el azúcar se adhiera a su superficie. Es, básicamente, cubrirlas con una capa crujiente de azúcar mientras que las peladillas se confitan con el azúcar.
Así como las peladillas españolas tienen su origen en Alicante, las garrapiñadas son originales, si no me equivoco, de Alcalá de Henares, aunque no hay consenso al respecto ya que otros les asignan un origen burgalés o zamorano.
INGREDIENTES :
Con las garrapiñadas se pueden hacer muchas cosas : comerlas tal cual, emplearlas para poner un topping delicioso al cacao con nata o al yogur, incluso como relleno de dulces.
El Cozonac es un bizcocho esponjoso con un relleno que dibuja formas en espiral y que en cierta manera recuerda a los bizcochos mármol, aunque en realidad no sea mas que un parecido visual.
En Rumanía es extremadamente popular. Se suele hacer para las grandes festividades y también para Navidad, a pesar de que en los países cristiano ortodoxos la gran fiesta religiosa es la Pascua, no Navidad.
INGREDIENTES :
Para la masa :
Para el relleno :
En primer lugar rehidratamos las pasas con el licor. Así cuando toque usarlas ya las tendremos empapadas.
Vertemos la levadura en dos cucharadas de leche tibia y una cucharada de azúcar (20 gramos). Removemos bien y dejamos que crezca durante unos 20 minutos, bien cubierta y en lugar templado.
En un bol grande incorporamos la harina y haciendo un agujero en el centro, como si fuera un volcán, vertemos la levadura, dos huevos batidos, el resto de azúcar, el azúcar vainillado, la mantequilla al punto pomada y la leche tibia. Mezclamos y amasamos (si tenéis panificadora o robot amasador es el momento de usarlo).
Se ha de amasar al menos durante 20 minutos.
Se cubre con un paño y se deja que doble el tamaño durante al menos 2 horas.
Para el relleno:
Se prepara como si fuera un merengue.
Se bate la clara al punto de nieve. Para facilitar la labor agregamos un pellizco de sal y unas gotas de limón. Debe quedar bien firme (que al dar la vuelta no caiga del bol).
Mezclamos en bol aparte la harina de almendras, el azúcar, las pasas rehidratadas (y si algo de licor no ha sido absorbido, también), el chocolate y la leche. A esta mezcla le añadimos la clara montada con cuidado, mezclando de arriba hacia abajo.
Ahora vamos a rellenar la masa.
Extendemos la masa en una superficie plana enharinada, dándole una forma rectangular. Encima de la misma distribuimos el relleno, dejando un par de dedos de margen con el borde.
Empezamos a enrollar la masa sobre si misma desde el lado más largo del rectángulo. Al final obtenemos un cilindro grande con una espiral de relleno en su interior.
Precalentamos el horno a 180 grados. Dejamos reposar durante media hora para que crezca de nuevo, pintamos con la yema de huevo para que brille, e introducimos en el horno sobre un papel de hornear.
Con 30 minutos debería ser suficiente. Comprueba que queda dorado y que al clavar un palillo sale seco.
Es un bizcocho espectacular con un aroma increíble.
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| Foto: Polvorones La Estepeña |
Si queréis hacer alguna comida navideña con un toque oriental, esta receta gustará tanto a los que aman como a los que odian dicha gastronomía. Y si no es vuestro plan, para cualquier otra comida van también de lujo.
El "teriyaki" es una técnica de cocción japonesa y no una salsa como muchos creen. Es cierto que se trata de crear una salsa en la cual se sumerge o se unta la comida para ser horneada o bien pasada por la parrilla pero la gracia es la cocción conjunta de los ingredientes. Por tanto tampoco es correcto untar la comida una vez cocinada.
Esta es la comida más tradicional de las comidas familiares dominicales en Alemania y también de cualquier festividad. El nombre se compone de "rinder" (res) y de roulade (rollo). Es decir, rollo de carne bovina.
Es rara la Navidad en que no aparezca. Asi como en España es tradicional servir los llamados redondos de carne, generalmente el lomo o solomillo de ternera, en Alemania se emplean filetes grandes obtenidos de la pierna de la res, generalmente de los cortes llamados tapa o babilla Estos filetes se rellenan con bacon, pepinillos, cebolla y mostaza, enrollándose a continuación antes de pasar por el horno. Esto los hace más baratos ya que se pueden componer con partes de la res que en principio no estaban destinadas a tal fin.
Se suelen servir con una salsa de verduras. Son muy fáciles de hacer. Es una buena idea para cuando no tenéis redondo y queréis hacer un plato de carne contundente.
INGREDIENTES (4 personas) :
Se puede (y se suele) hacer un rollo por persona ya que será difícil encontrar filetes de tamaño suficiente para hacer un roulade "familiar". Calculad entre 150 y 200 gramos de filete por persona. Si fuera preciso, porque los filetes disponibles son pequeños, se puede hacer más de un roulade por comensal.
Para la salsa :
En primer lugar cogemos los filetes y con un mazo los golpeamos hasta obtener un grosor fino. Con esta operación también conseguiremos que aumenten de tamaño. Salpimentamos uno de los lados extendiendo además un par de cucharaditas de mostaza fuerte (o dulce, al gusto). Cubrimos a continuación con bacon y sobre esto colocamos a lo largo de toda la superficie un par de pepinillos grandes en vinagre filateados así como aros de cebolla. Con cuidado vamos enrollando la carne hasta conseguir una especie de espiral que finalmente atamos con hilo para cocinar, como si fuera un paquete. Salpimentamos el exterior.
Hacemos lo mismo con el resto de filetes.
En una fuente que podamos introducir en el horno incorporamos las dos cebollas moradas cortadas en trozos grandes, así como las zanahorias, el puerro y el apio (sin la hebras exteriores) igualmente picadas. Vertemos el vaso de vino. Salpimentamos.
Colocamos los rollos sobre esta cama de verduras con vino. Precalentamos el horno a 180 grados. Introducimos la bandeja y dejamos hacer durante 90 minutos, aproximadamente, dando la vuelta a la carne cada media hora.
Si el líquido se consume en exceso, podemos añadir un poco de vino, caldo de carne o agua, justo para reemplazar el que se ha evaporado. Terminado el horneado podemos dar a los rollos un poco de grill durante 10 minutos por lado para que se tueste.
Mantenemos los rollos en caliente y mientras trituramos las verduras con el caldo de la bandeja. Debe quedar una salsa bien fina. Servimos los rollos con la salsa obtenida bañándolos.
Se puede hacer variaciones. Si no os agrada la idea de usar bacon, reemplazadlo por jamón york o serrano. También es corriente freír los roulade ligeramente - para tostarlos, algo que hemos hecho en la receta con el grill del horno - y luego acabarlos en el horno, al igual que hacer una salsa con crema agria en lugar de con vino como hemos visto anteriormente. En ese caso se realiza en una cazuela con las verduras salteadas en mantequilla y se añade posteriormente, agregando los jugos del horneado. A menudo se acompaña con spätzle o semmelknödel (bolas de pan), aprovechando que a estos acompañamientos les va muy bien mojarse en los jugos de la comida.
Los Mince Pies tienen una larga historia en la tradición inglesa de Navidad. Originalmente contenían carne picada y frutas aunque as clases más pudientes se podían permitir añadirles especias gracias al comercio con Oriente Medio y a su mayor poder adquisitivo.
Combinar carnes y fruta era una tradición medieval pero también era necesario. Se añadían frutas porque a menudo la carne no se consumía en las mejores condiciones y las frutas disimulaban tal condición. Las especias cumplían la misma función de disimular olores y sabores "poco frescos" pero eran demasiado caras para el pueblo.
Con el tiempo, la receta evolucionó hacia la versión dulce y sin carne que conocemos hoy en día. Por alguna razón el nombre no se cambió, ya que "minced" significa "carne picada" y "pie" es pastel o empanada. Es decir, que un dulce sin un gramo de carne - excepto por la mínima manteca que incorporan - se sigue llamando hoy en día "empanada de carne", igual que hace mil años.
Los Mince Pies formaron parte de las festividades medievales hasta que en la época de Cromwell, durante la década de 1650, se prohibieron debido a su asociación con celebraciones y la Iglesia Católica. Sin embargo, la tradición resurgió con la restauración monárquica.
Hoy en día, los Mince Pies son una tradición navideña muy inglesa, juntamente con el Christmas Pudding, y la receta ha continuado adaptándose, incorporando una variedad de ingredientes en el relleno y formas creativas de presentación.
Mientras que el Christmas Pudding representa una tradición que no ha cundido fuera de Inglaterra, los Mince Pies son mucho más atractivos para su exportación y consumo en cualquier otra gastronomía.
INGREDIENTES:
* El "suet" es grasa que se encuentra alrededor de los riñones de los animales, típicamente de res. Tiene una consistencia firme a temperatura ambiente y se derrite fácilmente al cocinar, lo que lo hace ideal para agregar humedad y sabor a ciertos platos. En la cocina británica, el suet se utiliza comúnmente en la preparación de pasteles, pudins y rellenos.
Para adaptar la receta a ingredientes más fácilmente disponibles en España, se puede usar manteca de cerdo en lugar de suet en proporciones similares. Tened en cuenta que la manteca de cerdo puede tener un sabor ligeramente diferente, pero aún así proporcionará la textura y humedad deseadas en la receta.
Ingredientes para la masa:
Instrucciones previas para preparar el relleno:
Hay que preparar el relleno con antelación (al menos el día anterior). Para ello mezclamos todos los ingredientes de la Mince Meat en un bol grande, cubrimos y dejamos reposar en un lugar fresco durante al menos 12 horas para permitir que los sabores se mezclen. El alcohol del brandy evitará que se estropeen, así que no os preocupéis al respecto.
Al día siguiente, precalentamos el horno a 200°C. En un bol grande, frotamos la mantequilla con la harina hasta obtener migas finas (sí, has leído bien, frotada porque está fría y el frote la pondrá a punto pomada).
Agregamos el huevo y suficiente agua fría para formar una masa suave. A continuación refrigeramos la masa durante 30 minutos.
Ahora ya podemos proceder a montar los Mince Pies propiamente dichos.
Estiramos la masa y cortamos discos para la base y la parte superior de los mince pies. No muy grandes, lo suficiente para forrar un molde de magdalena grande.
Forramos moldes de papel grandes para magdalenas (o de silicona) con la masa y colocamos una cucharadita de Mince Meat en cada uno.
Cubrimos con la parte superior de la masa, sellando bien los bordes.
Hacemos un pequeño corte en la parte superior de cada empanada para que lo gases puedan salir.
Horneamos durante 20 minutos o hasta que estén dorados.
Os encantarán, seguro, y además cambiará la percepción que se suele tener de que Inglaterra no tiene una gastronomía que valga la pena. La tiene, otra cosa es que la gente quiera cocinar. Esa es otra historia.
Las galletas Braune Kuchen, son una especialidad de la ciudad de Hamburgo donde se consumen sobretodo en Navidad. Se realizan con una masa de harina endulzada con sirope de remolacha. El sabor de las mismas dependen en gran medida de las especias empleadas pero especialmente del sirope, por lo que es un ingrediente insustituible. Se puede adquirir en tiendas ecológicas o bien en herbolarios pero también se puede hacer en casa si se dispone de remolacha azucarera.
El sirope de remolacha tiene un sabor que recuerda ligeramente a la miel pero es menos viscoso. De hecho gran parte del azúcar que consumimos no procede de la caña de azúcar, sino que es extraído y refinado de la remolacha azucarera.
Las braune kuchen aguantan muy bien durante semanas si se las guarda en una caja metálica, así que si las hacéis a principios de Diciembre aguantarán perfectamente hasta la Navidad.
INGREDIENTES
En primer lugar en un bol mezclamos todos los ingredientes secos.
Antes de integrar el sirope de remolacha es conveniente calentarlo un poco sumergiendo el tarro que lo contiene en agua caliente o bien a baja potencia (descongelación) en el microondas. Con esto se volverá más líquido.
Una vez hemos realizado esta operación con el sirope procedemos a integrarlo muy poco a poco en la mezcla que hemos hecho al principio. Primero usando una cucharada de madera y luego amasando con las manos hasta que queda un masa homogénea.
Tapamos con un paño o un film y la dejamos reposar en el frigorífico toda la noche. Al día siguiente extraemos la masa del frigorífico y con un rodillo la aplanamos hasta conseguir una lámina fina, de unos 5 mm de grosor o incluso menos.
Con un molde para hacer galletas - en Alemania se emplean unas con motivos navideños como abetos, estrellas etc - vamos cortando las formas y colocándola sobre un papel de hornear.
Precalentamos el horno a 180 grados y horneamos durante unos 6-7 minutos (hasta que los bordes empiezan a oscurecer). No dejéis de vigilarlas porque ya sabéis que cada horno es un mundo y estas galletas se queman con mucha facilidad. No suben demasiado, así que no esperéis que se inflen o aumenten demasiado de tamaño.
Se extraen del horno y dejan enfriar completamente antes de retirarlas de la bandeja. Será entonces cuando queden con la dureza típica de las galletas.
Se guardan en un tarro metálico o de cristal que impida al máximo la entrada de aire y a degustarlas, son una delicia.
Hacer sirope de remochala
Si queréis hacer el sirope por vuestra cuenta, porque os apetece o no encontráis uno envasado, deberéis disponer de al menos 1 Kg de remolacha azucarera. La limpiamos bien y rallamos en una cazuela. Incorporamos dos cucharadas de azúcar integral (panela) y con la tapadera puesta, a fuego mínimo, dejamos hacer hasta que exuda la melaza. El sirope resultante lo colamos pudiéndose usar tanto para esta receta como endulzante natural de cualquier otra receta, incluso del café o el té.
El Boston Cream Pie (nombre original) no es técnicamente un "pie", es decir, una base que cuenta con un relleno, sino más bien un bizcocho relleno (es decir, lo que los americanos llaman un "cake").
Se considera uno de los postres más emblemáticos de la ciudad de Boston, tanto es así que desde 1996 es el postre oficial de Massachusset, el estado donde se encuentra la ciudad de Boston. La receta original se atribuye a un chef francés de ascendencia armenia llamado M. Sanzian, quien trabajó en el antiguo Parker House Hotel de Boston en el siglo XIX. Actualmente se vende una versión "donut" del mismo, es decir, una rosquilla rellena de crema pastelera y bañada en chocolate.
El Parker House Hotel, ahora conocido como el Omni Parker House, es famoso por ser el lugar donde se sirvió por primera vez la Parker House Roll (otro día explico) y donde se creó el Boston Cream Pie.
INGREDIENTES:
Para el bizcocho
Para el relleno:
Para la cobertura de chocolate (básicamente es un ganache)
Precalentamos el horno a 350°F (180°C). Engrasamos con mantequilla y enharinamos dos moldes para pastel redondos de unos 22 cm de diámetro (9 pulgadas). Con ellos haremos la base y la tapa.
En un bol, mezclamos la harina, la levadura química y la sal es decir, los ingredientes secos. Reservamos.
En otro bol, batimos la mantequilla y el azúcar hasta que la mezcla esté suave y esponjosa. Agregamos los huevos, uno a la vez, batiendo bien después de cada adición. Añadimos la vainilla.
Incorporamos los ingredientes secos en dos adiciones, alternando con la leche. Comenzaremos y terminaremos con los ingredientes secos.
Dividimos la masa entre los dos moldes preparados y alisamos la superficie. Horneamos durante 25-30 minutos o hasta que un palillo insertado en el centro salga limpio.
Dejamos enfriar los pasteles en los moldes durante 10 minutos, y luego los transferimos a una rejilla para que se enfríen por completo.
Una vez que los pasteles estén completamente fríos, extendemos la crema pastelera en la parte superior de uno de los bizcochos y colocamos el otro encima.
Para la cobertura de chocolate, derretimos el chocolate en el microondas o al baño maría. Una vez derretido, añadimos la nata para montar. Mezclamos bien hasta que esté suave y vertemos sobre el pastel.
Refrigeramos el pastel durante al menos 1 hora antes de servir. Se puede decorar si se quiere con frutos rojos (generalmente cerezas en almíbar), nata montada o lo que se desee ¡y a disfrutar!
Si queréis hacer la crema pastelera por vuestra cuenta :
Batimos las yemas y el azúcar hasta que éste queda bien diluido. Reservamos.
Diluimos la maizena en medio vaso de leche que hemos retirado del medio litro asignado a la crema pastelera y el resto de leche la ponemos al fuego con la piel del limón (sin la parte blanca que amarga). Cuando hierva reducimos el fuego e incorporamos la yemas con el azúcar y la maizena que hemos mezclado con el medio vaso de leche. Se deja cocer hasta que espesa, removiendo continuamente. Se deja enfriar y se coloca en una manga pastelera si la tenemos (si no pondremos la crema con una cuchara o similar).
En el centro de Sevilla encontramos el restaurante Recoveco, que se ha ganado justa fama en cuanto a la calidad de la cocina - tradicional andaluza pero también innovadora y moderna - como por su famosa terraza, donde se puede comer si el tiempo lo permite contemplando la Giralda.
Para esta Navidad presentan dos menús donde destacamos la Ensaladilla de Camarones, la Corvina de Conil, el Codillo Laqueado y los espectaculares Canelones de Rabo de Toro.
Si estáis buscando un postre para estas Navidades, la tarta de lima es ligera y fresca, algo que vuestros invitados agradecerán tras una comida abundante.
INGREDIENTES :
Para la base
Para el relleno
Para el "topping" (opcional)
Mezclamos las galletas trituradas con la mantequilla al punto de pomada (blanda, pero no líquida) y el azúcar. Removemos bien hasta formar una pasta.
Repartimos la masa obtenida por la base del molde (apretando bien con la ayuda de una cuchara) y subimos parte la misma por la paredes para dotar de borde a la tarta. Introducimos en el frigorífico.
Separamos las claras de las yemas (o empleamos yemas pasteurizadas, si las tenéis) y mezclamos bien las segundas con la leche condensada y el zumo de lima. Llevamos a una cazuela y a fuego muy bajo, sin dejar de remover, mantenemos durante unos 3 minutos a unos 80 grados de temperatura (se mide con termómetro o bien se evita en todo momento que hierva).
Vertemos el relleno sobre la base de galletas trituradas y llevamos de nuevo al frigorífico unas 8 horas (una noche).
Antes de servir la tarta, batimos la nata con el azúcar hasta que queda montada. Se coloca en una manga pastelera y se dibuja una cenefa o bien se distribuye por toda la superficie.
Para chuparse los dedos, de verdad.
El "Bolo de Natal" (literalmente Pastel de Navidad) es un bizcocho típico de la Navidad brasileña. Es en el país lo que para nosotros son los turrones. El problema es que no hay una receta "oficial", así que esta que os presento es una más de las muchas que hay en Brasil.
Se trata de un bizcocho que aderezamos con frutos secos y fruta confitada y que luego decoraremos con glasa real para darle un aspecto más atractivo. Es muy fácil de hacer, así que no tendréis ningún problema en que os salga un postre muy aparente. Es bastante denso, así que no esperéis un bizcocho muy inflado, más bien será tipo plum-cake.
INGREDIENTES:
Para la glasa real :
Precalentamos el horno a 180°C (350°F) y engrasamos con mantequilla un molde para pastel. El molde puede ser con un agujero en el centro, tipo bundt, pero no es crítico. Se va a hornear igual en un molde convencional.
En un bol grande, tamizamos la harina de trigo y mezcla con la levadura química, la canela, la nuez moscada, el clavo molido y la sal. Es decir, los ingredientes secos. Reservamos
En otro bol, batimos la mantequilla a punto pomada (unos pocos segundos en el microondas) con el azúcar hasta obtener una mezcla cremosa.
Agregamos a la mezcla de mantequilla y azúcar los huevos uno por uno, batiendo bien después de cada adición.
Cuando los huevos ya están bien integrados, agregamos la esencia de vainilla y mezclamos.
Incorporamos gradualmente la mezcla de harina a la mezcla de mantequilla y azúcar, alternando con la leche. Eso sí, se comienza y termina con la harina. Es decir, un poco de harina y luego un chorro de leche. De nuevo harina, tras lo cual más leche. Así hasta finalizar con harina.
Remojamos las frutas escarchadas en el ron o brandy durante al menos 30 minutos. Mejor si es ron, pero si no podéis utilizar brandy, orujo o anís, en ese orden.
Añadimos las frutas remojadas, las nueces o almendras picadas y las cerezas en almíbar (si las estamos utilizando) a la masa, asegurándonos de que estén distribuidas de manera uniforme. Si queréis evitar que se vayan al fondo lo mejor es rebozar estos "tropezones" en una fina capa de harina. La harina "frenará" la caída y quedarán distribuidas de forma perfecta.
Vertemos la masa en el molde preparado y alisamos la superficie. Como veis no hace falta ningún amasado.
Horneamos durante aproximadamente 60-70 minutos, o hasta que al insertar un palillo en el centro, este salga limpio.
Dejamos enfriar el pastel en el molde durante unos 15 minutos, para luego transferirlo a una rejilla para que se enfríe completamente.
Se puede decorar el Bolo de Natal con azúcar glas, dejarlo como está o pintarlo con una glasa. En este caso le haremos una glasa real, que queda más navideño, como simulando una nevada.
Para ello batimos en un bol con las varillas la clara de huevo, el azúcar glas y una cucharadita de zumo de limón. Se ha de batir un buen rato, así que si tenéis las varillas eléctricas mejor sacarlas del armario. Lo mejor es ir añadiendo poco a poco el azúcar glas hasta que la glasa queda con la consistencia suficiente para aguantar de pie las varillas. Con esta glasa pintamos por encima el bolo.
El bolo se deja al aire para que la glasa endurezca y ya está listo para comer. Como veis la clara del huevo está en crudo. Si tenéis cierta aprensión al uso de huevo crudo por una posible salmonela lo mejor es comprar clara de huevo pasteurizada.
Está buenísimo. El ron le da un sabor increíble y no os preocupéis, es apto para niños. El alcohol se evapora totalmente pero queda el sabor del licor que no es nada más que un derivado de la caña de azúcar.
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O "Bolo de Natal" é típico do Natal brasileiro. O problema é que não existe uma receita "oficial", então esta que estou apresentando é apenas uma das muitas que existem no Brasil.
É um bolo que enriquecemos com frutas secas e frutas cristalizadas, e depois decoramos com glacê real para dar uma aparência mais atraente. É muito fácil de fazer, então você não terá nenhum problema em preparar uma sobremesa muito apresentável. É bastante denso, então não espere um bolo muito fofo; é mais parecido com um bolo tipo plum-cake.
INGREDIENTES:
Para a cobertura real:
Pré-aqueça o forno a 180°C (350°F) e unte uma forma de bolo com manteiga. A forma pode ter um buraco no centro, tipo bundt, mas não é crítico. Ele assará da mesma forma em uma forma convencional.
Em uma tigela grande, peneire a farinha de trigo e misture com o fermento em pó, a canela, a noz-moscada, o cravo em pó e o sal. Ou seja, os ingredientes secos. Reserve.
Em outra tigela, bata a manteiga em ponto de pomada (uns poucos segundos no micro-ondas) com o açúcar até obter uma mistura cremosa.
Adicione à mistura de manteiga e açúcar os ovos um de cada vez, batendo bem após cada adição.
Quando os ovos estiverem bem integrados, adicione a essência de baunilha e misture.
Incorpore gradualmente a mistura de farinha à mistura de manteiga e açúcar, alternando com o leite. No entanto, comece e termine com a farinha. Ou seja, um pouco de farinha e depois um pouco de leite. Novamente farinha, após o que mais leite. Continue assim até terminar com farinha.
Deixe as frutas cristalizadas de molho no rum ou conhaque por pelo menos 30 minutos. Melhor se for rum, mas se não tiver, pode usar conhaque, aguardente ou anis, nessa ordem.
Adicione as frutas de molho, as nozes ou amêndoas picadas e as cerejas em calda (se estiver usando) à massa, garantindo que estejam distribuídas uniformemente. Se quiser evitar que afundem, é melhor envolver esses "pedaços" em uma fina camada de farinha. A farinha "freiará" a queda e elas ficarão distribuídas de maneira perfeita.
Despeje a massa na forma preparada e alise a superfície. Como você pode ver, não é necessário sovar.
Asse por cerca de 60-70 minutos, ou até que, ao inserir um palito no centro, este saia limpo.
Deixe o bolo esfriar na forma por cerca de 15 minutos e depois transfira para uma grade para esfriar completamente.
Você pode decorar o Bolo de Natal com açúcar de confeiteiro, deixá-lo como está ou pintá-lo com um glacê
Neste caso, faremos um glacê real, que tem uma aparência mais natalina, simulando uma nevasca.
Para isso, bata em uma tigela com as varetas a clara do ovo, o açúcar de confeiteiro e uma colher de chá de suco de limão. Deve bater por um bom tempo, então se tiver um mixer elétrico, é melhor usá-lo. É melhor adicionar aos poucos o açúcar de confeiteiro até que o glacê atinja a consistência necessária para ficar em pé nas varetas. Com este glacê, pinte a parte superior do bolo.
Deixe o bolo ao ar para que o glacê endureça e pronto para comer. Como você pode ver, a clara de ovo está crua. Se você tem alguma apreensão quanto ao uso de ovo cru devido à possível salmonela, é melhor comprar clara de ovo pasteurizada.
É delicioso. O rum dá um sabor incrível, e não se preocupe, é adequado para crianças. O álcool evapora completamente, mas o sabor da bebida permanece, que nada mais é do que um derivado da cana de açúcar.