- 6/8 lomos de bacalao (fresco o desalado)
- 1 Kg de tomate triturado
- 4 dientes de ajo
- 1 cebolla grande morada (dulce) o fresca
- 2 hojas de laurel
- Sal
- Vino blanco (opcional)
- Pimienta negra molida
- Aceite virgen extra de oliva
Bacalao al estilo sevillano
Florones
Se encuentran en una amplia zona de España con diferentes nombres ( florones, flores, flores fritas, flores manchegas, flores extremeñas...).
- 300 gramos de harina de repostería
- 150 ml de leche
- 150 ml de agua
- 6 huevos
- 1 pizca de sal
- 30 ml de anís, orujo u otro licor al gusto
- 1 naranja o anís estrellado (al gusto)
- Azúcar glass (impalpable, azúcar polvo)
- Canela en polvo (opcional)
- Miel o Almíbar (opcional)
- 80% de aceite de girasol/maíz/canola + 20% aceite virgen extra de oliva
Almoixàvena de Xàtiva
Este dulce es muy típico de la población valenciana de Xàtiva, en clara competencia con el Arnadí, durante la época de Carnaval. Antiguamente solo se comía durante el jueves lardero aunque actualmente se despacha en las tahonas y confiterías de la zona todos los jueves e incluso a diario, al menos hasta el inicio de la Cuaresma.
Aunque el origen es árabe, la inclusión de la manteca de cerdo es un claro intento de "des-arabizar" esta coca, al igual que le ocurrió a la ensaimada mallorquina, de origen judío. Cuando los judíos fueron expulsados de la Península a finales del siglo XV y los moriscos (musulmanes españoles) en el XVII a ambos dulces se les agregó manteca de cerdo para evitar que quien los cocinara fuera tildado de cripto judío o cripto musulmán, según cada caso, dado que el cerdo está prohibido en ambas religiones. Valencia fue la región española que contaba con más población morisca y la que más sufrió con su expulsión ya que se dedicaban a la producción agrícola.
La almoixàvena se realiza igual que un roux (la masa que se emplea para realizar profiteroles) pero en este caso empleando aceite (la manteca se pone en la superficie, no en la masa).
Es muy fácil de preparar.
INGREDIENTES
- 250 gramos de azúcar
- 160 gramos de harina
- 200 ml de agua
- 120 ml de aceite virgen extra de oliva
- 5 huevos XL
- 50 gramos de manteca de cerdo
- Canela en polvo (al gusto)
- 1 pellizco de sal
En una cazuela honda a fuego medio vertemos el agua y el aceite.
Cuando los líquidos hierven se lanza un pellizco de sal y toda la harina de golpe, previamente tamizada.
Retiramos entonces la cazuela del fuego y con una cuchara de madera removemos con fuerza hasta que la masa se separa de las paredes.
La bola resultante la sacamos de la cazuela y la llevamos a un bol para que se enfríe un poco (solo un poco)
Cuando esto ocurre vamos añadiendo los huevos uno a uno e integrándolos en la masa. Mientras el huevo precedente no se ha incorporado a la masa, no se añade al siguiente. Trabajamos la masa hasta que queda homogénea.
En una bandeja rectangular o redonda poco profunda que pueda ir al horno colocamos un papel de hornear. Sobre el mismo vertemos el roux y con una espátula lo extendemos bien. ¿Y el azúcar? Tranquilidad, ahora viene.
Repartimos por la superficie el azúcar y encima de éste virutas de manteca. Además espolvoreamos canela en polvo. La idea es que la manteca de un sabor característico y el azúcar endulce y además proporcione una crujiente capa superficial.
Precalentamos el horno a 190 grados e introducimos la bandeja. Con media hora será más que suficiente (pinchad con un palillo y si sale seco, perfecto).
.Al probarla entenderéis por qué la costumbre de darla un solo día al año se abandonó : lo que está bueno es demasiado tentador para no probarlo muchos más días.
El Carnaval francés : Pets de Nonne
He escrito el título en francés para que quede más fino pero la traducción del mismo es tan escatológico como pedos de monja. Un dulce que se encuentra en muchísimas gastronomías y con el mismo nombre, convenientemente traducido, claro está. Suele ser típico de Carnaval, una época en la que vamos a entrar dentro de poco y que suele dar rienda suelta a todo tipo de mofas, sobretodo contra el clero. Su origen es francés, encontrándose en algunos manuales culinarios de dicho país a partir de la Edad Media. Actualmente se pueden degustar en Bélgica, Francia, Alemania, España e incluso en los países anglosajones. Son muy fáciles de hacer.
- 125 gramos de harina para repostería
- 4 huevos
- 80 gramos de mantequilla salada (atención, no es de la dulce)
- 2 sobres de azúcar vainillada (unos 20 gramos)
- 1 vaso de agua (200 ml)
- Aceite de girasol, maíz u oliva (por este orden de preferencia)
- Azúcar glass
Cuajada de Carnaval
La Cuajada de Carnaval es un postre típico de Granada que por estas fechas se consume utilizando, en teoría, el resto de mantecados y polvorones que quedaron de la Navidad. Digo en teoría porque en la práctica para estas fechas avanzadas de febrero pocas cosas quedan así que lo más habitual es tener que comprar algunas cajas de mantecados y polvorones adicionales con los que hacer la cuajada.
- Se realiza en un bol de cerámica típico de Granada, estrecho en la base y más ancho por arriba.
- Como se ha mencionado se usan restos de la Navidad pero si no los hay, se compran nuevos.
- Se dibuja una Granada sobre la cuajada al modo en que la Tarta de Santiago dibuja una cruz homónima.
- Medio kilogramos de mantecados y polvorones
- Medio litro de crema pastelera
- 250 gramos de cabello de ángel
- 250 gramos de bizcochos de soletilla
- 250 gramos de nata para montar (mínimo 35% MG, preferible 38% MG)
- 150 gramos de almendras tostadas
- Leche o almíbar
- Canela molida
- Azúcar glass (impalpable)
Soplillos de la Alpujarra
Los Soplillos de la Alpujarra son dulces típicos de la zona homónima (Granada) cuyo origen es claramente árabe. Se trata de merengues almendrados que requieren únicamente 4 ingredientes principales. La preparación es sencilla pero el horneado requiere al menos 2 horas a baja temperatura.
- 300 gramos de azúcar blanca granulada (la normal)
- 150 gramos de almendra tostada
- 6 claras de huevo (comprad claras pasteurizadas)
- 1 limón (el zumo y la ralladura de la piel)
- 1 pellizco de sal
Rollos de canela
Se han puesto de moda hasta el punto de que existen pequeñas tiendas que sirven diferentes tipos de panecillos como única oferta para acompañar una taza de café o té. La verdad es que existen desde hace mucho tiempo y como sucedió con los muffins centenarios que luego se convirtieron en cupcakes, los rollos de canela todavía están en la "fase 1" evolutiva como un Pokémon de los primeros días. Veremos cosas peores.
- 3 tazas de harina de repostería
- 1 taza de leche
- Media taza de azúcar blanca granulada normal
- Media taza de mantequilla sin sal derretida
- 2 huevos
- 1 cucharada de levadura fresca (que debe guardarse en nevera) aunque también se puede hacer con levadura seca de panadería
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 1 pizca de sal
- 100 gramos de mantequilla
- 3 o 4 cucharadas colmadas de azúcar morena
- 3 o 4 cucharadas colmadas de canela en polvo
- 100 gramos de queso crema
- 2 cucharadas de mantequilla derretida
- 2 cucharadas de leche
- 1 taza de azúcar glass
Scaccia siciliana
La Scaccia es una receta siciliana con origen en Ragusa, al sur de la isla, pero que se consume en casi toda Italia. Consiste en una masa que se enrolla sobre un relleno que puede ser muy variado - hay pocas reglas fijas - y que se hornea para que tome una consistencia firme propiciada por el fundido del queso que siempre incorpora.
Los rellenos más habituales son como se ha dicho los quesos - mayoritariamente caciocavallo y pecorino - , las verduras (patata, berenjena, cebollas etc) pero también con carnes como pueden ser salchichas.
Hay varias versiones de la Scaccia atendiendo a su tamaño. Se venden en puestos callejeros versiones reducidas, al igual que en bares y restaurantes, pero también se hacen "familiares" para el consumo en los hogares.
Vamos a hacer la versión habitual que se realiza en Siracusa, otra ciudad siciliana, que emplea patata, perejil y caciocavallo. El caciocavallo es un queso italiano con una forma muy característica originario de Sicilia pero que ahora se produce en toda Italia. Si no lo encontráis podéis emplear algún queso de vaca u oveja semi curado. Es una versión familiar y las porciones se cortan para cada comensal.
- 500 gramos de harina de sémola dura*
- 30 gramos de levadura fresca
- Un vaso de agua tibia (250 ml)
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de azúcar granulada
- 4 cucharadas de aceite de oliva extra virgen
- 200 gramos de queso caciocavallo
- 200 gramos de pulpa de tomate trituradas
- 200 gramos de patata
- 1 cebolla grande
- 1 rama de perejil
- Sal
- Pimienta negra
Cerdo agridulce
Esta receta oriental es muy fácil de hacer y si os gusta la cocina asiática y la mezcla de dulce y salado, os encantará.
- 1 Kg de lomo de cerdo
- 5 cucharadas de salsa de soja*
- 1 cucharada de jengibre
- 100 gramos de azúcar moreno
- Medio litro de caldo de pollo
- Limón
Mug cake
Esta es una receta estadounidense para hacer un pequeño pastel de chocolate individual ultra rápido que no se desmolda y que utiliza la típica taza de porcelana como recipiente contenedor. Se hace en el microondas en poco más de un minuto, perfecto para un desayuno o una merienda.
- 4 cucharadas de harina (de cualquier tipo)
- 4 cucharadas de azúcar blanca granulada (la normal)
- 4 cucharadas de cacao en polvo (puede ser cacao en polvo sin azúcar, Cola Cao, Nesquik etc)
- 2 cucharadas de leche (o bebida vegetal de soja, avena etc)
- 1 cucharada de aceite de girasol o maíz
- 1 huevo
Bocados húngaros de crema
Tras la tarta Dobos, los krémes son el dulce más popular de Hungría. La gran diferencia es que la Dobos es más dominguera y formal, mientras que los krémes se prestan mejor a una degustación acompañando de forma casual un café o como postre de día a día.
Se trata de una crema de vainilla gelatinizada encerrada entre dos capas de una pasta que no es exactamente hojaldre pero que, en aras de simplificar, es la que vamos a emplear.
Son un poco parecidos a los bocaditos de crema que encontramos por aquí pero mucho más esponjosos.
INGREDIENTES :
- 2 placas de hojaldre
Para la crema de vainilla
- 500 ml de leche
- 1 rama de vainilla
- 6 huevos
- 150 gramos de azúcar
- 50 gramos de mantequilla
- 6 láminas de gelatina
Para la decoración
- Azúcar glass
En primer lugar vamos a hornear las dos placas de hojaldre según las indicaciones del fabricante. Las desenrollamos sobre la bandeja del horno, con un papel sulfurado, y las calentamos a 200 grados hasta que se doran. Es conveniente, antes de iniciar el horneado, marcar unos cuadrados en la superficie de al menos una placa de hojaldre manera que luego sean más fácil de partir. Retiramos, dejamos enfriar y reservamos.
En una cazuela vertemos la leche y la rama de vainilla rota en varios trozos. Calentamos a fuego medio y cuando la leche hierve retiramos dejando la vainilla dentro durante al menos media hora.
Filtramos la leche para retirar la vainilla y la volvemos a colocar al fuego muy bajo. Batimos los huevos con el azúcar y la crema resultante la añadimos a la leche, sin dejar de remover, hasta que empieza a espesar. Añadimos entonces la mantequilla y removemos bien para que se disuelva. Retiramos y dejamos templar.
Ablandamos las láminas de gelatina en agua fría y la incorporamos en la crema, removiendo bien.
Colocamos la lámina de hojaldre que no estaba marcada en el fondo de una bandeja rectangular no muy alta.
Vertemos encima la crema y llevamos a la nevera. En 2 ó 3 horas la crema se habrá gelatinizado.
Sacamos de la nevera y colocamos encima la placa que habíamos marcado con los cuadrados. Cortamos las porciones y las espolvoreamos con azúcar glass, listas para servir,
Un dulce que no se os olvidará, seguro.
Comida rápida a la japonesa
El Oyakodón es un plato rápido y muy popular de la cocina japonesa, el típico que te sirven en puestos callejeros o el que preparas cuando tienes muchas prisa.
Se realiza con pollo, huevo y arroz cocido. El nombre vienen a significar Padre e Hijo (親子丼). El caracter japonés 親 significa padre y 子 es hijo, haciendo referencia a que te comes al padre (el pollo) y a su hijo nonato (el huevo). La pronunciación es o-ya-kodón, así que ahora ya sabéis leer una carta japonesa donde aparezca el plato así como solicitarlo.
A partir de aquí hay dos maneras de cocinarlo : siguiendo a pies juntillas la receta nipona o bien un sucedáneo con ingredientes más fáciles de encontrar. Os daré las dos.
Por cierto, los japoneses no comían demasiado pollo ni huevos hasta que un mandamás les dijo que lo hicieran porque le parecía poca proteína la que recibían de una dieta casi exclusiva de pescado y arroz, así que no busquéis el Oyakodón o el Omurice en recetarios antiguos japoneses porque directamente no existían.
Lo de "comer por mandato" no es exclusivo del disciplinado pueblo japonés. En el siglo XVIII Federico II de Prusia mandó a la población que comiera patatas para dejar de pasar hambre, lo cual debió ser traumático porque hasta ese momento los campesinos las empleaban para alimentar el ganado. Imaginad que os dijeran que a partir de mañana a comer pienso de gato...
INGREDIENTES (4 personas)
- 400 gramos de muslos deshuesados de pollos, cortados en trozos pequeños y sin piel
- 300 ml de caldo dashi*
- 1 vaso (200 ml) de arroz jazmín**
- 1 cebolla morada grande
- 4 huevos
- 1 cebolla
- 1 cebolleta (opcional)
- 2 cucharadas de salsa de soja*
- 1 cucharada de mirin*
- 1 cucharadita de azúcar moreno
* El caldo dashi se obtiene hirviendo alga kombu con pescado seco. Actualmente todo el mundo en Japón adquiere dashi en sobre liofilizados y les añade agua. Se puede encontrar en comercios especializados pero si queréis ahorraros el trabajo o no tenéis posibilidad de adquirirlo se puede hacer lo mismo con 300 ml de caldo de pollo y media cucharadita de miso (o incluso sin miso). La salsa de soja es fácil de encontrar y el mirin es vino de arroz, que se puede sustituir por vino blanco calentado para que pierda el alcohol.
Cortamos el pollo en trozos pequeños, del tamaño de un bocado.
A continuación vertemos el caldo dashi (o el sucedáneo, o solo caldo de pollo) en una cazuela grande a fuego medio. Seguidamente añadimos el mirin, la salsa de soja y el azúcar. Dejamos que hierva y luego bajamos el fuego para que se cocine lentamente.
Cocemos el arroz. El habitual en Japón es el jazmín pero se puede emplear basmati. En cualquier caso siempre arroz de grano largo.
Añadimos el pollo al caldo dashi y lo cocemos durante 15 minutos. Cortamos en juliana la cebolla y la añadimos cuando el pollo ya esté cocido.
En una sartén aparte vertemos los huevos batidos - tampoco mucho - y los cocinamos a fuego fuerte durante unos 2 minutos. Al final de la cocción seguirán estando bastante líquidos.
En cada tazón individual vertemos el arroz al fondo. Encima del mismo el pollo y la sopa que proporcionalmente le toque y finalmente el huevo, que terminará de cocerse en el bol del comensal.
Se sirve muy caliente espolvoreando la cebolleta picada por encima, si así nos gusta.
La historia del colesterol, tal vez uno de los bulos más duraderos
Cada época crea sus mitos alimenticios, también sus bulos, y los propaga de forma inexorable aunque durante décadas nadie los halla alimentado. ¿Quién no recuerda cuando hace años se invitaba a todo el mundo a consumir dos litros de agua? ¿O cuando se evitaba el consumo de pollo porque las hormonas que se les proporcionaba aumentaba el tamaño de las mamas entre los hombre?
El colesterol es necesario para el ser humano. Se trata de un lípido - una grasa - que se encuentra en el tejido y el plasma sanguíneo de los vertebrados cuya misión es variada : forma parte de la estructura de las membranas plasmáticas, transporta vitaminas liposolubles, es precursor de hormonas sexuales como la progesterona, estrógeno y testosterona etc, etc. En resumen, si nos quitan el colesterol del cuerpo literalmente moriríamos sin remedio. Pero hace más de medio siglo alguien estableció un paralelismo entre la cantidad de colesterol en sangre y las enfermedades cardiovasculares. Y ese "alguien" tiene nombre : Ancel Keys.
Desde el primer momento surgieron voces críticas con el estudio de Keys. Si bien había datos de unos 22 países sólo se habían elegido 7 de los mismos y la razón era obvia : si se incluían países como Francia*, con una altísima ingesta de grasas saturadas y una mínima incidencia de enfermedades coronarias, la gráfica de Keys quedaba desvirtuada. Lo mismo ocurría si se comparaba Noruega con los Estados Unidos : en la primera, a misma ingesta de grasas saturadas, sólo moría un tercio de las personas por problemas cardíacos. Pero para entonces la todopoderosa Sociedad Norteamericana de Cardiología se había posicionado al lado de los postulados de Keys y ya no se trataba de si dichos estudios eran correctos o se habían desvirtuado a propósito para apoyar una hipótesis, sino la manera de hacer llegar el mensaje a la gente.
Lo peor estaba aún por llegar. Cuando la industria alimentaria y la farmacéutica empezaron a lanzar productos bajos en grasa - los primeros - y las estatinas - los segundos -, el asunto se complicó y mucho. Todo el marketing de ambas todopoderosas industrias, las inversiones realizadas en el lanzamiento de nuevos productos y el aleccionamiento de los clientes y profesionales sanitarios hicieron casi inviable dar marcha atrás en un planteamiento inicial que por su facilidad de comprensión había calado hondo. ¿Quién no ha tenido problemas en casa con una cañería atascada por la suciedad? Explicar que la acumulación de grasa en las arterias impedía la circulación de la sangre era tan fácil de entender que requería poca pedagogía al respecto.
Claro que la realidad a veces obligaba a parchear la teoría. Muchas personas circulaban con unos niveles altísimos de colesterol sin que padecieran ningún tipo de problema. En ese momento el descubrimiento del colesterol "bueno" o HDL y el "malo" o LDL vinieron a solucionar el problema. Según esta teoría, el LDL se encargaría de transportar los elementos necesarios para la célula y el HDL de recoger el excedente para su eliminación. Cualquiera podía tener un alto nivel de colesterol siempre que éste fuera "bueno" mientras que era el "malo" el que se tenía que vigilar. Se fijaron unos valores y a partir de entonces - década de los 70 del siglo pasado - más de uno - y de una - han vivido mortificados por los análisis periódicos de sangre. Por no hablar de algunos alimentos como los huevos que muchos evitan por su alto contenido en colesterol.
Mientras todo ésto ocurría se desarrollaba un interesante experimento que ha venido a llamarse el Estudio del corazón de Framingham. ¿No has oído hablar de el mismo? Es probable que así haya sido a pesar de la importancia que posee para nuestra salud.
Dulces del Carnaval alemán
A los españoles este dulce nos suena muchísimo. Excepto pequeñas diferencias, es idéntico a las hojuelas o los pestiños. Eso no quiere decir que fueran los emigrantes españoles los que llevaran el dulce a Alemania. En realidad ocurrió mucho antes. Un par de miles de años antes, de hecho. Las masas fritas luego endulzadas con miel son un legado que Roma, aparte de acueductos e idiomas latinos, nos legó. Excepto el idioma, también en Alemania se siente el influjo romano.
Durante mucho tiempo la frontera romana quedó establecida en el Rhin. Al otro lado se encontraban las belicosas tribus germanas y frente a ellas se situaban unos fuertes donde vigilaban la integridad del Imperio miles de legionarios romanos.
Esta aparente impermeabilidad no significó que entre ambas partes no hubiera intercambios y no solo de mandobles.
Las masas fritas - de las que son hijas los churros, las porras, los pestiños, las hojuelas y estos mutzen - no solo eran de sabor agradable, sino también muy alimenticias. Así que también se quedaron en Alemania, precisamente en el área donde más tiempo se establecieron los romanos, en la zona de Renania donde además también dejaron las vides y con ellas el vino. ç
Los mutzen - literalmente "gorros" - son típicos del oeste de Alemania, consumiéndose habitualmente en época de Carnaval. El más famoso de los carnavales alemanes se celebra en la ciudad de Colonia, donde los mutzen son también populares. Muy cerca de la catedral se encuentra en el subsuelo de una plaza, a modo de museo, los restos de la antigua colonia romana, así que todo al final tiene una explicación lógica y plausible.
INGREDIENTES
- 250 gramos de harina blanca de trigo
- 3 huevos
- 3 cucharadas rasas de azúcar
- 1 cucharada de mantequilla sin sal
- 1 cucharada de leche
- 1 cucharada de ron
- Unas gotas de agua de rosas
- Azúcar glass
- Mantequilla, manteca o aceite vegetal para freír los mutzen
En primer lugar fundimos la mantequilla en el microondas y la agregamos a la leche. Reservamos.
Batimos los huevos con el azúcar hasta que se forme espuma. En un bol grande incorporamos la harina, el ron y el agua de rosas. Añadimos entonces los huevos batidos y la mantequilla fundida con leche. Mezclamos bien hasta obtener una masa lo más homogénea posible.
Amasamos sobre una superficie plana hasta que se suavice. A continuación la aplanamos con un rodillo hasta dejar una capa de unos 2 ó 3 mm de grosor.
Tradicionalmente se corta la masa con forma de diamante pero no hay problema en hacerlo de cualquier otra manera. Funciona muy bien hacerlo con un rodillo de los que se usan para cortar pizza.
Calentamos el aceite (de girasol, por ejemplo) y cuando está a punto de humear vamos incorporando los mutzen que hemos cortado para que se doren. Deben quedar cubiertos de aceite burbujeante para lo cual debe haber al menos dos dedos de profundidad y sobretodo no pongáis demasiados a la vez porque se pegarían entre si.
Cuando se han dorado los sacamos con una espátula para dejarlos en una rejilla para que escurran el aceite sobrante. Cuando están templados se les espolvorea con azúcar glass por ambos lados.
KARNEVAL ALEMÁN
El origen del Carnaval en Alemania difiere de un estado a otro pero en general se admite que tal y como lo conocemos en la actualidad - máscaras y disfraces, bailes, desenfreno y falta de respeto a la autoridad - se inició en Venecia y de allí pasó al resto de países católicos.
Desde Francia llegó a Renania y luego se expandió por las otras regiones católicas de Alemania. Si bien es una celebración católica, previa a la Cuaresma, también se celebra por mimetismo en zonas de mayoría protestante como Berlín.
En Alemania se emplean tres palabras para referirse al Carnaval : Karneval, Fasching y Fastnacht.
La primera se emplean en Renania mientras que el resto son más habituales en el sur del país.
En Renania el gran desfile se celebra el lunes mientras que en el sur se suele hacer el domingo previo. De todos los carnavales que se celebran en Alemania el más importante es el de Colonia (de renombre internacional), seguido del de Düsseldorf, Maguncia (los tres en las "Renanias") y luego el de Munich y Berlín, aunque de hecho hay carnavales en muchas otras ciudades y villas.
Hay diferencias entre los diferentes modos de celebrar el Carnaval. En Renania es similar al que se celebra en Cádiz, con abundante sátira y mofa de los políticos y hechos acontecidos a lo largo del año. En cambio en el sur hay mayor énfasis en los disfraces y los desfiles, siendo menos "punzante".
El Carnaval se empieza a preparar como muy tarde tras las fiestas navideñas, aunque lo habitual es que los trabajos se desarrollen a lo largo de todo el año anterior. Las asociaciones confeccionan disfraces para los desfiles y fiestas además de engalanar carrozas. Llegados los días se celebran los desfiles y otros actos tradicionales, finalizando todos los eventos la noche del martes que precede al Miércoles de Ceniza.
En Munich por ejemplo casi toda la celebración se lleva a cabo en la famosa y céntrica Marienplatz pero hay bailes, música y fiestas por toda la ciudad. El domingo de Carnaval se celebra una gran parada con carrozas, bailarines y bandas de música por el centro que culmina en la Hofbräuhaus con una gran fiesta. Durante la fiesta - y en general a lo largo de todo el Carnaval - los muniqueses consumen gran cantidad de comida y bebida, lo que a veces hace palidecer el Oktoberfest ya que a diferencia de éste, concentrado en un sitio concreto, el público invade toda la ciudad dándole mucho más colorido con sus disfraces.
La celebración de Carnaval más grande y conocida de Alemania tiene lugar en Colonia. Como en la mayor parte de Renania, el punto culminante es el gran desfile del Lunes de las Rosas (Rosenmontag), el más grande de toda Alemania, que se extiende en una longitud de seis kilómetros. Al igual que en Munich, la comida, la bebida, la música, los disfraces y las fiestas (algunas destacan por la enorme elegancia de los invitados, que parecen salidos de un cuento de los hermanos Grimm) invaden la ciudad.
Para darse cuenta de lo "gordo" que es el Carnaval en Colonia, el lunes de desfile no es un día festivo, pero muchas tiendas y empresas cierran y aunque no todo el mundo acuda por las aglomeraciones que se producen es bastante habitual que se siga por la televisión.
Que un alemán deje de trabajar es algo remarcable. No lo hacen ni en el Oktoberfest...
En Maguncia la celebración es muy similar a la de otras ciudades renanas como Colonia y Düsseldorf. La transmisión del desfile de los lunes a toda Alemania alcanza niveles de gran premier con más de 2 millones de espectadores. Para los españoles el desfile de cabezudos, típico de la ciudad, tiene un aire de deja vu muy potente.
El Carnaval tiene muchas particularidades según el sitio donde se celebre. Por ejemplo en Bonn se inició la costumbre de que las mujeres cortaran la corbata de los hombres que encontraban por la calle. El ejemplo cundió por toda Alemania y ahora los hombres durante determinadas fechas, si se encuentran en zona "carnaval", tienen mucho cuidado sobre la forma en que se visten...o eligen del vestuario aquella corbata que odian. A cambio de perder parte de la indumentaria reciben un beso en la mejilla, lo cual no está nada mal.
En Colonia es corriente hacer discursos satíricos - al modo de las comparsas gaditanas - y en otros lugares se queman efigies de paja, por mencionar algunas tradiciones.
Ir a Alemania en Carnaval sacude muchas ideas preconcebidas sobre la seriedad y falta de sentido del humor de los alemanes. Claro que, hagan lo que hagan, beban lo que beban, al día siguiente estarán en el puesto de trabajo con la puntualidad habitual. Hay cosas que no cambia ni el Carnaval.
Una receta maltesa
| foto: descubremalta.com |
La Timpana es uno de las recetas más populares en Malta. Se trata de un plato de macarrones que luego se envuelve en una masa quebrada para darle apariencia de empanada. Se puede comer fría o caliente. La verdad es que cuando se saca a la mesa el aspecto es bastante impresionante.
Malta es uno de los países más raros de Europa (en un sentido no peyorativo). En apenas 320 Km2 (la mitad de la superficie de Madrid) viven algo más de 400.000 personas, de manera que la densidad supera con creces los 1000 habitantes por km2. Hablan un idioma con una construcción basada en el árabe - algunos dicen que del fenicio/cananeo - pero con enormes influencias del italiano y el inglés. De hecho toda la población habla el inglés de forma fluida y gran parte se defiende también en italiano. Buena parte de su gastronomía es claramente influencia siciliana, de la que dependieron durante siglos.
Malta vive sobretodo del turismo, basado en sus bellezas naturales e históricas (alberga las construcciones megalíticas más antiguas de Europa) así como del clima de sol y temperaturas benignas durante todo el año.
INGREDIENTES (4 personas) :
- 2 hojas de masa quebrada (la que no sube)
- 250 gramos de sedani rigati o penne rigate
- 250 gramos de carne de ternera picada
- 2 zanahorias
- 1 cebolla morada grande
- 2 cucharadas de concentrado de tomate
- 1 huevo + 1 yema (para pintar la masa quebrada)
- Sal
- Pimienta negra
- Aceite virgen extra de oliva
En primer lugar en un chorro generoso de aceite de oliva freímos la cebolla y la zanahoria rallada. Cuando la primera transparenta añadimos la carne y las dos cucharadas de concentrado de tomate para que tome color. Salpimentamos.
En algunas recetas se emplea calabaza o berenjena en lugar de zanahoria. También se suele añadir queso e higados de pollo muy picados, además de trocitos de bacon. En realidad cada maltés hace "su" timpana.
Hervimos la pasta en abundante agua con sal para que quede al dente, según las indicaciones del fabricante. Una vez retiremos la pasta, podemos aprovechar y hervir el huevo en la misma agua para que quede duro (12 minutos).
Llevamos la pasta a la cazuela donde hemos hecho la carne y la mezclamos bien.
Pelamos el huevo y lo picamos, mezclándolo también. Reservamos.
En una fuente que pueda ir al horno, cuadrada o redonda, la untamos de mantequilla y sobre la misma disponemos una hoja de masa quebrada para que ocupe el fondo y los laterales. La pinchamos para que no suba mientras horneamos.
Vertemos la mezcla de pasta y carne. A continuación cubrimos con la otra hoja de pasta quebrada para que forme la empanada, cerrando bien los bordes.
Pintamos la tapa de la empanada con la yema de huevo.
Precalentamos el horno a 180 grados y horneamos hasta que la tapa queda dorada (fijaos en las indicaciones del fabricante de la pasta quebrada, ya que el relleno lo hemos metido cuando ya estaba cocinado). Si el fabricante dice que necesita 15 minutos para estar hecha, hacedle caso.
Se extrae del horno, se deja enfriar un poco y se desmolda con cuidado. Se puede servir caliente o incluso del tiempo, está igual de bueno.
Carnaval gallego : Bica de Trives
Ayer os di la receta de la Bica de Laza (que estos días ha sido la estrella del Entroido) y ahora es el turno de la de Trives, también deliciosa y tradicional para estas fiestas de Carnaval.





















