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viernes, 5 de noviembre de 2010

La urraca, la embarazada, vampiros y el restaurante de buffet libre .:. The magpie, the pregnant, vampires and the buffet restaurant (english translation below)

Gracias a este blog  pude contactar hace algo más de un año con un individuo que se ha dedicado al negocio de la restauración durante muchos años. En concreto su especialidad, si puede llamarse de esta manera, era abrir restaurantes de buffet libre. 
De entre todos los negocios de restauración posibles, el que se basa en el buffet libre siempre me ha parecido el más arriesgado. El cliente de este tipo de locales suele tener el ojo más grande que el estómago y mucha de la comida que se pone en el plato nunca va a pasar por su boca. Es como cocinar directamente para el cubo de basura. Así se lo expresé a aquel hombre y para mi sorpresa se mostró muy extrañado de mis dudas. 
Había abierto un total de siete buffets libres en algo más de treinta años y todos ellos funcionaban con relativa prosperidad. Era cierto que un porcentaje de la comida se desperdiciaba pero no tanta como pudiera parecer. Luego le comenté que me parecía enormemente difícil organizar las compras y elegir las recetas sin saber a ciencia cierta qué cantidades ni que platos serían elegidos por los clientes.Y ante su respuesta mi sorpresa fue mayúscula. Afirmó que el cliente habitual de buffets libres a la larga tiene tendencia a comer de forma equilibrada. Que tal vez en las primeras visitas se harta de carne pero poco a poco pasa a consumir en comparación mucha más verdura, ensaladas y frutas. Daba igual que el buffet diera servicio a camioneros o a alumnos de una escuela, a la larga y por orden decreciente, los productos más consumidos eran los carbohidratos, legumbres, verduras, lácteos, frutas y carnes. Vamos, que era relativamente fácil organizar suministros y recetas. Estaba claro que los camioneros no podían sobrevivir comiendo sólo lechuga pero eso no significaba que no comieran lechuga. Y mucha. Y no se trataba de estar convencido de la necesidad de alimentarse de forma sana, ni siquiera que el buffet hubiera hecho algún tipo de pedagogía al respecto. Mi amigo tenía una sorprendente teoría al respecto : nuestro cuerpo sabe qué alimentos debe ingerir para conseguir los nutrientes necesarios. Expresado de un modo más contundente : el cuerpo necesita un determinado nutriente y nuestro cerebro nos "ordena" que consigamos un alimento en concreto porque sabe que contiene ese nutriente. Para afirmar tal aseveración el hombre me preguntaba si no había sentido en algún momento de mi vida la imperiosa necesidad de consumir un alimento que tal vez no era habitual en mi dieta. En efecto, tal cosa había ocurrido. A veces he necesitado comer carne roja o frutos secos lo cual, según este hombre, respondería a una necesidad muy concreta de mi cuerpo. Probablemente si se me hubiera hecho una análisis del "antes" y el "después" se habría manifestado la carencia de un nutriente y como se subsanaba con la ingesta. 
La verdad es que no volví a pensar en el tema durante mucho tiempo, seguramente porque me parecía muy fuerte afirmar que nuestro cuerpo es capaz de determinar que le falta cinc, selenio, vitamina b6 ... transmitir la alarma al cerebro y que este nos lo traduzca en el deseo de comer un determinado alimento.
Hasta que un día,  viendo "La semilla del diablo" de Roman Polanski, me llamó la atención una escena en la que Mia Farrow, embarazada del Príncipe de las Tinieblas, asaltaba la nevera para engullir carne cruda. La intención de la escena era remarcar el carácter tan monstruoso del fruto de su vientre que era necesario darle carne cruda para calmar el ansia. Pues bien, un "antojo" tal cual manifestaba la protagonista es perfectamente posible en las embarazadas. La razón auténtica que se esconde tras los llamados antojos de embarazada son todavía poco claros. Para la mayoría de ginecólogos se trata de incrementar la cantidad de calorías ingeridas y así "responder" a las necesidades de la madre y del feto. Esto no explicaría por qué a veces las embarazadas desean comidas poco calóricas. Y tampoco explicaría por qué se trata de alimentos concretos, a menudo inusuales o incluso indeseables en su dieta, que se vuelven a aborrecer una vez el cuerpo parece satisfecho. En determinados casos algunos médicos admiten la posibilidad de que con la ingesta se trate de paliar deficiencias vitamínicas o de minerales del cuerpo de la embarazada y por lógica del feto. Si la embarazada manifiesta un claro deseo de comer carnes rojas o embutidos confeccionados con sangre (morcilla, chorizo...)  es probable que tenga deficiencia de hierro. Si en cambio desea determinadas frutas o verduras es casi seguro que trata de solucionar un problema vitamínico o mineral. Todo esto cogido con pinzas porque como he dicho muchos expertos no ven nada clara la relación causa-efecto.
Claro que la cosa se complica cuando la embarazada se dedica a comer tierra, chupa tizas o traga monedas hasta hacer de la guarrada de Mia Farrow pecata minuta.
La urraca es un pájaro de color negro y blanco muy común en nuestro país. Su nombre latín es Pica pica, algo que hace referencia a su interés por engullir piedras y objetos en principio no comestibles y que utiliza principalmente en situaciones de cortejo y apareamiento. Pues bien, si un individuo engulle de forma incontrolable substancias en principio no comestibles estamos ante un síndrome de Pica o simplemente Pica. Se puede dar en cualquier persona pero es más habitual entre embarazadas y niños de corta edad.  La variedad de no-alimentos que pueden ingerir es muy larga. Omitiré la mayoría porque no me parece apropiado herir sensibilidades. La ingesta de tierra, por ejemplo, se puede dar cuando el individuo presenta una carencia de cinc. De hecho algunos Pica se han solucionado proporcionando dosis de cinc u otros minerales. Otros casos, como los individuos que tragan monedas o jabón en polvo de lavadora, son más difíciles de comprender. Es difícil saber por qué el cerebro emite la orden compulsiva de comer substancias no alimenticias, incluso aún a sabiendas que no podrá extraer de ellas el nutriente del que carece el cuerpo. No es un comportamiento exclusivo de la especie humana : muchos animales proceden de la misma forma, aunque es cierto que ninguno llega a las situaciones extremas del ser humano, capaz de llenarse el estómago de cabellos o alfileres.
La necesidad de tomar substancias aparentemente extrañas también está relacionada con determinadas enfermedades. Se cree que los vampiros representan la mitificación de enfermos de porfiria. Los enfermos de porfiria presentan algunas características que asociamos a los vampiros (palidez, sensibilidad a la luz). Parece ser que algunos enfermos de porfiria recurrían  a beber sangre de animales o de otros humanos para tratar en vano de curar su enfermedad. Esto es particularmente curioso si se piensa que hoy en dia el tratamiento es a través de infusiones venosas.
A pesar de que existe un posible campo de investigación sobre la capacidad del cerebro para controlar de manera inteligente qué ingerimos, la verdad es que encuentro poca bibliografía al respecto. La hay sobre el síndrome de Pica :
 

pero poco o nada sobre algún estudio amplio hecho sobre la selección de alimentos en restaurantes de buffet (aunque creo que hay un estudio realizado en Inglaterra que lamentablemente no he podido encontrar). Si esto fuera cierto abriría nuevas posibilidades sobre el potencial de nuestro cerebro para diagnosticar las necesidades de nuestro cuerpo y, por qué no, sobre las enfermedades que nos atacan. 

En efecto, digo enfermedad porque no es la primera vez que un sueño - un producto de nuestro cerebro - ha alertado a un individuo sobre una enfermedad que padecía sin saberlo. 
David Janssen fue un actor muy popular de la televisión, especialmente por haber interpretado al doctor Kimble en la serie "El fugitivo". Mientras rodaba una película tuvo un sueño muy extraño. Soñó que estaba dentro de un ataúd y a su alrededor se desarrollaba su propio funeral. Pudo escuchar la conversación entre dos de los presentes. Uno de ellos explicaba al otro que había muerto de un ataque al corazón. Al despertar Janssen sospechó que se trataba de un aviso que le enviaba su mente ante un problema cardiaco que hasta ese momento no se había manifestado. Acudió al hospital y le hicieron un chequeo a fondo. No detectaron nada. Al cabo de veinticuatro horas el actor falleció  víctima de un ataque al corazón.
Así que si el "cuerpo" os pide unos pies de cerdo con nata y fresas, por algo será...

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The magpie, the pregnant, vampires and the buffet restaurant

Through this blog I contacted a little over a year with a guy who is dedicated to the restoration business for many years. In particular his specialty, if you can call it in this way, was to open buffet restaurants.
Of all the possible restoration business, the one based on the buffet has always seemed to me the most risky. The ambition of the client is usually larger than its stomach and much of the food they put on their plate is never going to go through their mouth. It's like cooking directly for the trash can.  I explained him  my doubts about this kind of restaurant and to my surprise he was very surprised in turn at my misgivings. 

He had opened a total of seven free buffets during last  thirty years and they all worked in relative prosperity. It was true that a percentage of the food was wasted but not so much as it seems. Then I commented that it seemed to me extremely difficult to arrange the purchase and choose the recipes without knowing exactly how much food would be choosen by the clientes. Once again he surprised me. He said that the free buffets regular customer, in the long run, use to tend to eat a balanced diet. Maybe in the first visits they abused of meat and fat,  but gradually client consumes many more vegetables, salads and fruits. Never mind that the buffet would serve truckers or students of a school, cause in decreasing order, the products most consumed were carbohydrates, legumes, vegetables, dairy, fruits and meats. Indeed it was relatively easy to organize supplies and recipes. There was no need to make any educational effort to convince anyone. Healthy meals were more common than we use to think. My friend had a surprising theory about it: our body knows what foods to eat to get the necessary nutrients. Expressed in a more blunt: the body needs a certain nutrient and our brain "orders" that we get a particular food because it knows that contains that nutrient. To assert such a strange theory the man asked me if I had not felt at some point in my life the urgent need to consume a food that might not be regular in my diet. It was true. Such a thing had happened. Sometimes I need red meat or nuts - both I do not like -  which, according to this man, would respond to a very specific need in my body.Probably if I had done an analysis of "before" and "after" would have found the lack of a nutrient and how it was corrected by eating an specific food.
The truth is that I did not think about this theory  for a long time, probably because it seemed too strong to say that our body is able to determine that lacks zinc, selenium, vitamin, b6, whatever and then transmit the alarm to the brain that result in us the desire to eat a particular food.
Until one day, watching "Rosemary's Baby" by Roman Polanski, I was struck by a scene in which Mia Farrow, pregnant with the Prince of Darkness, assaulted the fridge to devour raw meat. The intent of the scene was to highlight the monstruous character of the fruit of her womb that was necessary to give raw meat to relieve anxiety. Well, a "craving" as is manifested by the character is perfectly possible in pregnant women. The real reason lies behind the so-called pregnant cravings are still unclear. For most gynecologists is to increase the amount of calories and thus "respond" to the needs of the mother and fetus. This does not explain why pregnant women often want little calorie meals. And do not explain neither why pregnants need particular foods, often undesirable or even unusual in their diet, which once again are hated once the body seems satisfied. In certain cases some doctors admit the possibility that the intake concerned to alleviate vitamin deficiencies or minerals in the body of the pregnant woman and fetus. If a pregnant woman expresses a clear desire to eat red meat or sausages made with blood  is likely to have iron deficiency. If instead they want some fruit or vegetables is almost certainly to solve a problem about vitamin or mineral. All this taken carefully because as I said many experts see no clear cause and effect.
Of course things get complicated when the pregnant wants to eat dirt, suck chalk or swallow. Things are not really edible.
The magpie is a bird of black and white feather, very common in Europe, Asia and West North America. Its Latin name is Pica pica, which refers to its interest in stones, golden and silver things and indeed in swallowing inedible objects used in situations of courtship and mating. Well, if a person swallows inedible substances this is a syndrome of Pica. It can occur to anyone but is most common among pregnant women and young children. The variety of non-foods you can eat is long. I will omit most of them not to hurt sensibilities. The ingestion of soil, for example, can occur when the individual has a zinc deficiency. In fact some have been fixed Pica syndrom  providing doses of zinc or other minerals. Other cases, like individuals who swallow coins or washing machine detergent, are harder to understand. It's hard to know why the brain sends the order to compulsive eating nonfood substances, even knowing that you can not extract from them the nutrient that the body lacks. This behavior is not unique to the human species: many animals do in the same way, although it is true that no one goes to the extremes of the human being, capable of filling the stomach with hair pins until cause death.
The need to take seemingly strange substances is also related to certain diseases.Vampires are believed to represent the myth of patients with porphyria. Sufferers of porphyria have some characteristics that we associate with vampires (pallor, sensitivity to light). It seems that some porphyria patients resorted to drink the blood of other animals or humans to try in vain to cure their disease. This is particularly interesting when one considers that the treatment today is through venous infusions.
Although there is a potential field of research on the brain's ability to control what we eat wisely, the truth is that I find little literature on it. Find the next article about Pica in Wikipedia:
 

but little or nothing about a comprehensive study done on the selection of buffet food restaurants (although I think there is a study in England which unfortunately I could find).If this were true it would open new possibilities for the potential of our brain to diagnose the needs of our body and why not, on the diseases that plague us.

Indeed, I say disease because it is not the first time that a dream - a product of our brains - have been alerted about an individual suffering from a disease without knowing it.
David Janssen was a popular actor of television, especially for interpreting Dr. Kimble in the series "The Fugitive". While filming a movie he had a strange dream. He dreamt he was in a coffin and around it developed its own funeral. He could hear the conversation between two of those present. One of them explained to someone that he had died of a heart attack. When waking up Janssen suspected that the dream was a warning sent by his mind about a heart problem that so far had not been revealed. He went to the hospital and did a check.  Doctors did not detect anything. Twenty-four hours later the actor died of a heart attack.
So if your "body" asks you meat with cream and strawberries, pay it attention ...

2 comentarios:

  1. ... con respecto a los buffets ... yo soy de las que llena más de la cuenta el plato ... jijiji ... y creo que no soy muy objetiva en mi elección... adoro comer lo que en casa no cocino ... en fin... conmigo pierden dinero ... jijiji ... un saludo! Montse.

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  2. Alimentación intuitiva, que defendia desde hace mucho Arnold, si, el chuache, y se le reían porque qué iba a saber el austriaco loco de esas cosas.
    ¿Incluso en el caso de que no se tenga conocimiento consciente o inconsciente de los nutrientes, cabría suponer una especie de memoria genética?

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