Una receta muy fácil de hacer y que constituye un primer plato o un acompañamiento diferente para carnes y pescados.
- 1 berenjena grande
- 100 gramos de queso para untar (tipo Filadelfia o similar)
- 1 huevo grande XL
- Queso rallado
- Sal
- Pimienta
Una receta muy fácil de hacer y que constituye un primer plato o un acompañamiento diferente para carnes y pescados.
Una colineta es un tipo de bizcocho que se hace con huevos, azúcar y harina de almendra o avellana. Y nada más, ni siquiera levadura. Son muy típicas del norte de España - la tarta de Santiago gallega podría clasificarse como tal - y aunque su nacimiento se debió a otras circunstancias derivadas de la disponibilidad de ingredientes, en la actualidad son útiles para todos aquellos que tienen intolerancia al gluten ya que no lo contienen en absoluto. En esta afirmación cabe hacer un inciso porque a menudo, si las compráis en los comercios, llevan una cierta cantidad de harina de trigo para abaratar costos. Si vosotros tenéis intolerancia al gluten o sois directamente celíacos y queréis ahorrar costos, lo mejor es emplear harina de maíz mezclada con la harina de almendra o avellanas. La harina de maíz, al igual que otros cereales de regadío, no contiene gluten.
Nada más fácil que hacer merengues puesto que se componen de dos únicos ingredientes : azúcar y clara de huevo.
Hoy aprenderemos dos palabras suecas. La primera es "tupp" y significa "gallo" y la segunda es "kaka" que significa "pastel". Por tanto tuppkaka significa "Pastel de Gallo".
Dice la leyenda que la esposa de un pescador de la isla de Tupparna, al norte de Estocolmo, al ver que su marido regresaba de improviso hizo un pastel rápido con lo que tenía en casa : harina, huevos, mantequilla, azúcar y almendras.
Leyendas aparte, el Tuppkaka es un bizcocho parecido a un Streusel alemán. La gracia del mismo reside en la rapidez de realización - ni levadura ni amasado - y que el resultado, horneado con bastante rapidez, conserva cierta humedad en el centro.
Para realizar tuppkaka es imprescindible disponer de un molde con la base desmontable ya que su fragilidad impide un desmoldado convencional. El mejor es el que se expone debajo, que suele emplearse para realizar quiches, con un diámetro de 22 cm. Ya veréis que es muy fácil de hacer.
Unos dulces muy sabrosos confeccionados con un ingrediente poco usual.
Este es el pastel de chocolate que todo chocoadicto debería probar al menos una vez en su vida. Solo con mirar la foto ya dan ganas de darle un bocado.
Es muy parecido al brownie porque como éste no lleva ningún tipo de levadura. Casi nunca se sirve caliente, siempre frío, acompañado de nata montada o de alguna compota de frutos del bosque. Además se hace rápido y requiere muy pocos ingredientes.
INGREDIENTES
En primer precalentamos el horno a 200 grados. Mejor si no se emplea un horno por convección de aire porque entonces el pastel tiende a secarse demasiado. Si es lo que tenéis, reducid la temperatura a 180 grados.
En primer lugar batimos con las varillas la mantequilla fundida con los huevos, hasta que se forma una crema. Si tenéis esencia de vainilla líquida, se añade ahora. Si es azúcar vainillado, esperad.
A continuación añadimos los componentes secos (harina, cacao, sal, azúcar y azúcar vainillado, si es el caso) convenientemente tamizados. Mezclamos bien y batimos para conseguir una pasta homogénea.
Vertemos la masa en un molde de unos 22 cm de diámetro para pasteles (de paredes bajas). No utilicéis uno que sea hondo o de tipo rectangular porque no queda bien. Debe hornearse por igual y con muy poco grosor, como mucho 2 cm de alto. Engrasad el molde - a no ser que sea de silicona - con mantequilla.
Se hornear exactamente 15 minutos y listo.
Se deja enfriar, se desmolda y luego se lleva al refrigerados y al cabo de un par de horas listo para ser consumido. Casi siempre se sirve con nata montada o compota de arándanos o frambuesas, también con vainilla.
Más fácil no podía ser.
En el Lejano Oriente no existen los dulces típicos que degustamos en Occidente. Las natas, cremas y otros ingredientes que derivan de la leche brillan por su ausencia porque, entre otras razones, la mayoría de los orientales son intolerantes a la lactosa. Eso no significa que no ingieran productos dulces aunque el orden en que los ingieren no suele ser el usual de Occidente. Así en China se sirven todos los platos a la vez y es el comensal quien decide en qué momento toma lo dulce o lo salado, cuando no simplemente toma bocados alternos de los mismos.
Seguramente conoces las köttbullar ya que son las típicas albóndigas que se sirven en los IKEA. Se trata de la receta más popular en Suecia y como todo lo que es popular hay mil recetas diferentes : la que hacen en la susodicha tienda de muebles, la que hace la madre sueca de cada uno y la de los restaurante. Al final nadie se pone de acuerdo al respecto, así que os doy la receta más neutra posible.
El paté de aceitunas está presente en todas las gastrononías de la cuenca mediterránea bajo diferentes nombres. En Francia se denomina tapenade, en español olivada, en griego pasta eliás...Aunque muchos creen que se trata de un simple dip para untar el pan, en realidad tiene muchos usos diferentes. En Italia se consume principalmente en los antipasti (entrantes fríos previos al almuerzo) pero también para aliñar ensaladas, pasta y en los rellenos de aves y carne.
Es una crema muy popular pero también hay bastantes detractores de la misma. Estos últimos suelen indicar que el sabor es demasiado fuerte, generalmente debido a que han accedido a productos envasados los cuales emplean algunos tipos de aceituna de sabor muy fuerte, casi amargo, y una excesiva cantidad de filetes de anchoa. Podemos encontrar también productos industriales que contienen brandy, mostaza, estragón etc, que en nada ayudan a rebajar la percepción negativa que perciben dichos consumidores.
Vamos a aprender a hacer una olivada casera empleando la receta griega. Esta vez quedará suave y agradará hasta a los más reacios.
INGREDIENTES :
* En primer lugar vamos a elegir las aceitunas que más nos agraden. Preferiblemente se debe optar por aceitunas con hueso que nosotros debemos deshuesar, pero si no tenéis tiempo se puede emplear frutos que se vendan ya deshuesados. Si probamos la aceituna y no la encontramos fuerte y además nos gusta, ese es el tipo de aceituna a emplear. Los griegos utilizan aceitunas de kalamata, pero en España podemos emplear las de Aragón o las Perlas del Guadalquivir. Una vez les retiremos el piñón deberemos obtener 200 gramos de pulpa. Importante : si la aceituna está en salmuera, antes de emplearlas las deberemos lavar ya que nos nos interesa la sal que las recubre.
Agregamos la pulpa a un procesador, vaso de batir, batidora...cualquier cosa que nos permita crear una pasta suave. Inmediatamente añadimos el zumo de medio limón para evitar que se oxide.
Lavamos las alcaparras y las añadimos. El propósito del enjuague es también eliminar el exceso de sal del exterior.
Añadimos los tres filetitos de anchoa en aceite y si queremos la olivada realmente suave, solo dos
Incorporamos el diente de ajo pelado y sin el germen verde central (esto evita que "repita"), así como el tomillo y el perejil.
Batimos hasta que queda una pasta suave y homogénea.
Ahora vamos a añadir, poco a poco, el aceite de oliva. Debe ser, no hay otra opción, virgen extra de oliva.
Batimos bien para que emulsione y ya tenemos nuestra olivada a la griega.
Se sirve sobre rodajas de tomate maduro montadas en una tosta de pan. Es la forma típica de hacerlo en Grecia y como hemos dicho, los detractores se volverán auténticos fanáticos de la olivada.
Una auténtica fuente de ácidos grasos muy saludables con un sabor magnífico.
Las frutas de Aragón son el típico recuerdo gastronómico que te llevas de Zaragoza junto a los Adoquines. Se trata de trozos de fruta cocidas en almíbar bajo una fina capa de cobertura de chocolate. Tienen formas irregulares dependiendo de aquello que encierren. Los gajos de algunas frutas son fácilmente identificables pero otras hasta que no les clavas el diente solo puedes suponerlas.
La Spanakopita es una empanada griega muy popular en su país que se realiza básicamente con un rellenos de espinacas y queso feta envueltos en pasta filo. Es la versión griega del börek turco.
El nombre se compone de σπανάκι (espinacas) y πίτα (tarta, empanada).
Es bastante fácil de hacer y en Grecia es una especie de comodín porque sirve para todo, para los desayunos, las comidas y hasta las merienda-cenas, ya sea en frío o en caliente. De hecho es bastante habitual que se hagan grandes bandejas con las raciones ya cortadas para que se vayan pillando a medida que se necesitan.
INGREDIENTES
* El queso feta está bastante salado. Si os gusta así, ningún problema. En caso de que se prefiera suave, entonces podéis emplear queso blanco, ricotta, requesón etc.
En primer lugar vamos a preparar el relleno.
Picamos las hojas de espinaca en cuadrados pequeños.
En una sartén con un poco de aceite de oliva pochamos la cebolla y los puerros (solo la parte blanca) muy picados. Cuando la cebolla transparenta añadimos las espinacas y dejamos hacer hasta que el agua que desprenden se evapora. Retiramos y dejamos enfríar.
Batimos los huevos con el yogur y a esta mezcla le agregamos las espinacas, la cebolla y el puerro frito. A continuación incorporamos el queso feta desmenuzado (o el que hayáis elegido). Si el queso es feta, añadid entonces el eneldo picado y la pimienta negra molida. Si es de otro tipo, añadid también eneldo, pimienta negra y media cucharadita de sal.
En una fuente plana metálica y redonda o rectangular, de bordes bajos, que pueda ir al horno untamos el fondo con aceite de oliva.
Abrimos el paquete de pasta filo y separamos las hojas en dos partes iguales. Es decir, si hay 8 hojas, 4 serán el fondo y 4 la tapa. Lo normal es que un paquete lleve 8 hojas, pero cada fabricante es un mundo. Si veis que dicen que hay 4 hojas, deberéis comprar 2 paquetes porque lo normal es poner 4 y 4.
Colocamos 4 hojas en el fondo. Con un pincel podemos pintar cada una de ellas con aceite de oliva.
Vertemos sobre este fondo de pasta filo el relleno, extendiendo bien. Encima del mismo otras 4 hojas, de nuevo si queremos untando con aceite de oliva (es recomendable porque así evitamos que se seque).
Aplanamos la superficie y con un cuchillo marcamos porciones cuadradas de unos 5 centímetros de lado. Así luego será más fácil fraccionarlo.
Precalentamos a 200 grados e introducimos durante 1 hora, aproximadamente. Veréis que la superficie se pone dorada y luego oscura, es normal.
Extraemos y ya podemos consumir, ya sea caliente o bien dejando enfriar.
En el norte de Grecia no se consume tanto el aceite de oliva como en el sur, así que se emplea más habitualmente el de maíz (el norte de Grecia es similar en clima a Galicia) y tampoco consumen mucho feta, siendo más habitual que empleen un queso similar, que no igual, denominado Tseligato, obtenido de leche de vaca.
Este postre de la Normandía es una variante curiosa del arroz con leche, una receta que se encuentra presente en muchas gastronomías.
En Pakistán a este postre se le conoce como Zarda.
"Zarda" significa amarillo en idioma persa y en urdu, el hablado en Pakistán. Alude al color amarillo que toma este arroz dulce que se consume como postre y que procede de colorante alimentario o del azafrán.
Es un postre muy fácil de hacer y que simplemente consiste en cocer arroz para luego añadirle almíbar y frutos secos.
INGREDIENTES :
Para hacer el arroz
Para hacer el almíbar de hebra
Para los frutos que se añaden
Para ello vertemos el agua en una cazuela a fuego muy bajo y añadimos el azúcar sin dejar de remover hasta conseguir que se disuelva y obtengamos el punto de hebra explicado anteriormente. Retiramos del fuego y reservamos. Si no queréis que cristalice - aunque es difícil que ocurra - añadid un par de gotas de zumo de limón. Reservamos.
En una sartén vertemos un poco de mantequilla y la misma freímos todos los frutos secos y las especias, solo brevemente. En la zona no se emplea mantequilla, sino ghee, que es mantequilla clarificada pero no hay gran diferencia.
En una cazuela a fuego bajo vertemos el arroz cocido y sobre el mismo el almíbar, así como los frutos secos. Removemos vigorosamente para que el arroz se impregne del dulce y cuando vemos que en el fondo de la cazuela ya no queda nada de líquido, listo para servir. Se come caliente o tibio, raramente frío.
Está realmente bueno.
El sukalki es el estofado de carne más popular en el país vasco. Se trata de cocinar el zancarrón, jarrete u osobucco (los tres nombres son sinónimos de lo mismo) con verduras. El resultado es una carne que se deshace en la boca y con un sabor potente.