Una receta sencillísima de hacer pero con una presentación impactante.
INGREDIENTES (4 personas) :
4 peras duras y grandes
100 gramos de azúcar
150 gramos de pistachos picados
200 gramos de chocolate de cobertura
1 limón
Una receta sencillísima de hacer pero con una presentación impactante.
Esta receta bien podría servir para las fiesta navideñas sin problemas. Es barata, fácil de hacer y con la salsa shiitake se añade un toque exótico que sorprenderá a nuestros comensales.
El shiitake es una seta oriental que tiene cierta semejanzas con las setas de cardo que conocemos en nuestros lares. Se cultiva sobre madera y es esencial en la gastronomía del Lejano Oriente, donde se la considera una delicatessen gastronómica y un producto medicinal. El shiitake contiene un polisacárido, el Lentinan, que protege nuestro cuerpo del cáncer. De hecho en algunos terapias se inyecta como antitumoral. Conviene indicar que el shiitake NO SE DEBE CONSUMIR SIN COCINAR. He visto por ahí alguna receta de ensalada donde erróneamente esta seta no era cocinada. No pasa nada grave, pero algunas personas pueden padecer efectos adversos debido al Lentinan (creo que se trata de erupciones y picores en el cuero cabelludo y manos). Por otro lado si no cocinamos el shiitake el gusto ahumado tan característico no aparece con tanta rotundidad. Con cocinar la seta los posibles problemas desaparecen y apreciamos todo su aroma.
La simplicidad no está reñida con la obtención de postres deliciosos. La serradura portuguesa es fácil de hacer, precisa pocos ingredientes, no requiere fuego y es imposible que os salga mal. No se puede pedir nada más. Un postre perfecto para estas Navidad si no os queréis calentar la cabeza.
Una receta extremadamente sencilla. Otra cosa es el precio de los berberechos frescos...
INGREDIENTES (4 personas) :
1Kg de berberechos frescos
Pimentón picante
Sal
De todas las preparaciones a las que se pueden someter a los caracoles, probablemente ésta receta a la borgoñesa sea la más elegante y suntuosa y por tanto apropiada como entrante para los fastos navideños.
Se denomina kholodet a la sustancia gelatinosa empleada en la elaboración de platos fríos que pueden ser de ave, carne, pescado o frutas. Su preparación es muy rápida pero conviene indicar que debe reposar un mínimo de 24 horas antes de ser consumida. Para dejar con la boca abierta a los comensales con esta poco conocida receta rusa.
INGREDIENTES
Un molde de alumino circular de 22 cm
Un paquete de pan de molde (sin corteza a ser posible)
Un pote grande de mahonesa
Una lechuga
50 gramos de alcaparras
200 gramos de atún en aceite de girasol u oliva
250 gramos de salmón ahumado en lonchas (también sirve palometa, trucha etc)
Gelatina en polvo o lámina
Escurrimos el atún para quitarle el máximo del aceite de la conserva. En un bol mezclamos la mahonesa (reservamos una poca) con las alcaparras, el atún y la lechuga cortada muy fina hasta que obtenemos una pasta homogénea.
Untamos el fondo del molde con la mezcla y disponemos sobre él una capa de pan de molde. Como el molde es redondo lo recortaremos para que encaje sin que quede ningún resquicio. A continuación nueva capa de mahonesa, luego otra de pan y así sucesivamente hasta que llegamos al borde. Ahora vamos a colocar un plato de 22 cm sobre el molde - con un peso a ser posible - y metemos el molde en la nevera.
Transcurridas 12 horas sacamos el pastel de la nevera y le damos la vuelta retirando el molde con cuidado. Si todo ha ido bien el pan tiene ahora forma de pastel.
Con el resto de la mahonesa "pintamos" el exterior. Seguidamente vamos a ir colocando con cuidado las lonchas de salmón ahumado hasta cubrir el pastel. Es una tarea delicada porque el tamaño de las lonchas no es el adecuado así que deberemos recortarlo donde se precise. Además cuesta que se mantenga pegado al pan. Es importante esmerarse en esta operación porque la colocación del salmón es lo que visualizará el comensal en primera instancia. Mi experiencia dice que es preferible utilizar salmón ahumado cortado muy fino para que se pegue sin problemas y adquiera la forma por si solo. Luego bastará con superponer otras láminas si queremos que nuestro pastel tenga un sabor a salmón muy acusado.
Cuando hemos terminado de colocar el salmón sobre el pan deberemos crear la gelatina. Tanto si esta se halla en polvo o en láminas, deberemos disolverla siguiendo las instrucciones del fabricante, obteniendo un líquido algo denso. Con la ayuda de una brocha de cocina pintamos el pastel y lo volvemos a colocar en la nevera durante otras doce horas. Al terminar este periodo de tiempo, la gelatina habrá endurecido y ya sin miedo a que el salmón se desprenda podremos cortar el pastel en porciones para servirlo a los invitados.
Siempre repito lo mismo : la técnica del papillote realza el sabor del alimento por encima de cualquier otra técnica, incluida la cocción al vapor. Por tanto la verdura sabe más a verdura y el pescado, más a pescado. Eso haces menos "pasable" el ingrediente para aquellos que no son adictos al mismo. Eso sí, excepto esa salvedad, a facilidad de realización no le gana nadie.
La Humanidad le debe muchas cosas a Salamanca. De los matemáticos de su Universidad partió la idea del calendario llamado Gregoriano, que aún usamos en la actualidad en todo Occidente. También le debemos la primera gramática del castellano, la primera profesora de universidad del Mundo y el primer libro impreso sobre el ajedrez, entre otras cosas "menores" si las comparamos con estas.
Pero Salamanca, ni ella como ciudad ni la provincia como su entorno natural, viven del pasado y se muestran en la actualidad como una zona dinámica con un legado inmaterial de valor incalculable como es su gastronomía. Tierra bien conocida por su producción cárnica y cerealista, los platos típicos son el resultado de dicha tradición y del clima frío que obliga a cierta contundencia en los mismos.
Salamanca tiene grandes tesoros como el Jamón Ibérico de Guijuelo, curado a 1000 metros de altitud y cuyas finas vetas de grasa lo convierten en uno de los productos más buscados de nuestro país.
El hornazo es otro producto estrella. Para aquellos que no la conozcan se trata de una especie de empanada rellena de jamón, lomo adobado y chorizo picado, a veces también de huevo duro. Una variación del mismo se realiza en Cepeda con una capa de azúcar que lo cubre y potencia el contraste con el salado del interior. El Hornazo es claramente distinguible por su aspecto dorado, cubierto de un atractivo enrejado de masa, dispuesto en los aparadores de las confiterías de la ciudad en las cercanías de la Pascua con un aspecto tan sugerente que realmente te dan ganas de darle un buen bocado.
Del relleno del Hornazo se desprende que la chacinería es importante en la gastronomía de la zona. Destaca la Longaniza de Salamanca, el Chorizo Cular y sobretodo el Farinato, un embutido muy particular compuesto por manteca de cerdo, miga de pan y cebolla, todo ello especiado con pimentón, anís en grano, ajo y comino, entre otras cosas. Se trata de uno de esos productos tan, tan locales pero tan, tan especiales que al igual que ocurrió con otro embutido muy local como era la sobrasada, está destinado a una difusión más amplia en cuanto alguien se decida a ello, el éxito está asegurado.
La carne morucha es una de las joyas de la provincia. Procede de terneras que se han criado en las dehesas de la zona, distinguiéndose por su ternura y una coloración rosada muy intensa. También son muy populares el cabrito asado, el tostón y el lechazo asado. Y aunque Salamanca no cuente con mar, la trucha del Tormes es uno de los pescados más apreciados al igual que el bacalao, siendo famosa la receta del Bacalao a la Bejerana.
¿Y quién no ha comido los famosos garbanzos pedrosillanos? Pues son de Salamanca, por si no lo sabías, concretamente de Pedrosillo el Ralo. También son salmantinas las lentejas de la Armuña, una legumbre que no se despelleja al ser cocida y que además deja el caldo claro, signo de buena calidad.
Igualmente sería imperdonable olvidar recetas como la Chanfaina, Las Patatas con Chorizo y las Meneadas, las Habas a la Salmantina o el Limón Serrano, una sorprendente ensalada de cítricos.
No descuidemos el apartado dulce, con un bizcocho impresionante como el Bollo Maimón, las celebérrimas Rosquillas de Ledesma, los Chochos de Yema, el Repelao o las Perrunillas. Desayunar o merendar un pedazo de Bollo Maimón con un buen café con leche o un cacao a la taza sentado en la Plaza Mayor es una experiencia casi sobrenatural.
Como veis la variedad es impresionante, tanto que este artículo dificilmente puede condensar tamaña riqueza gastronómica. Podéis recrear las recetas salmantinas, de las cuales este blog posee un amplio rango, o acercarse por la zona y acudir a los muchos y buenos restaurantes de la provincia. Si tenéis dudas sobre dónde comer en Salamanca os recomiendo clickar en el enlace para tener una relación de los mejores restaurante. Y si sois más de "visualizar" las cosas, echad un vistazo al canal de Youtube que posee la web y que está bien interesante.
Salamanca y por extensión, toda Castilla-León, merece realmente la pena. No la dejéis escapar.