Cócteles de Champán o Prosecco para este Fin de Año
La Nochevieja ya está aquí, así que refresquemos la memoria con los cócteles que podemos preparar con champán y prosecco italiano.
- 2 melocotones maduros, pelados, partidos por la mitad y sin hueso, o su equivalente usando melocotones enlatados en zumo natural
- champán
- 1,5 litros de Prosecco
- 2 rodajas de melón
- 1 pepino grande
- 2 limas
- 10 hojas de menta
- Un cuarto de vaso (50 ml) de sirope de agave (opcional)
- 3 partes de Prosecco
- 2 partes de Aperol
- 1 parte de agua con gas (Pellegrino o similar, de burbuja fina y a ser posible, natural)
- Rodaja de naranja para decorar cada vaso
Rosquetes de Cádiz
Estas rosquillas con su forma característica de lazo son muy típicas de Cádiz. A diferencia de otras rosquillas tradicionales, estás no se fríen, si no que se hornean y además de tal manera que quedan blanquecinas y no doradas. De hecho, junto a su forma, el color es otro de sus signos distintivos.
Son muy fáciles de hacer. Se trata de componer una masa con aceite de oliva, aromatizada con limón, canela y sobretodo anís.
INGREDIENTES :
- 200 gramos de harina
- 120 gramos de azúcar
- 1 huevo
- 1/4 vaso (50 ml) de aceite virgen extra de oliva
- 1 cucharadita de semillas de anís*
- Media cucharadita de levadura química (tipo Royal o similar)
- Media cucharadita de canela en polvo
- La piel de un limón (sin la parte blanca que amarga)
* También podéis emplear anís estrellado, es solo para dar sabor al aceite
En una sartén a fuego medio vertemos el aceite y la mitad de la piel del limón. Cuando empiece a freírse la retiramos y apagamos el fuego, añadiendo entonces las semillas de anís o el anís estrellado. Dejamos que aromatice durante media hora, más o menos (recordad, solo el anís, la piel de limón se debe quitar). Es importante que el aceite quede templado, pero no frío y mucho menos caliente.
En un bol batimos el huevo con la otra mitad de la piel del limón pero rallada, la canela y el azúcar.
En otro bol grande mezclamos la harina tamizada y la levadura química y a este bol añadimos la mezcla de huevo y azúcar con el aceite pero, atención, si habéis empleado semillas de anís las debéis retirar con un colador. Con un anís estrellado será mucho más fácil. En cualquier caso, se introduce aceite sin ningún saborizante.
Amasamos bien con las manos untadas de aceite y una vez tenemos una masa homogénea la metemos en un plástico film y directa a la nevera durante 1 hora.
Extraemos la masa y arrancamos porciones que vamos convirtiendo en un cilindro largo de unos 12 cm y de 1 cm de grosor. No los hagáis demasiado grandes ni gruesos.
Hacemos el lazo que vemos en la imagen (más o menos, el dibujo representa un lazo de tela) y colocamos sobre un papel para hornear. Eso sí, si no apretáis bien la junta del lazo se abrirá, así que hacedlo con esmero.
El horno lo precalentamos a 180 grados y, ojo con esto, un máximo de 10 minutos de horneo. Nada de esperar a que se doren porque entonces se volverían demasiado duros.
Transcurrido el tiempo se sacan del horno y se dejan enfriar en la bandeja, sin tocarlos porque hasta que no enfríen no endurecerán lo suficiente.
Y cuando enfríen, listos para el festín ! Son una gozada, así que a disfrutar. Os diría que aguantan bastantes días dentro de una caja metálica de galletas, pero os van a durar una tarde como mucho. Hay que ser realista.
Menu para la cena de Nochevieja
ENTRANTES
1er ENTRANTE: CREMA DE CHAMPIÑONES CON TRUFA NEGRA O BLANCA
INGREDIENTES (4 comensales)
- 500 g de champiñones frescos
- 1 cebolla morada grande
- 1 zanahoria
- 1 patata pequeña
- 1 trufa negra o blanca
- 1.5 litros de caldo de verduras o pollo
- 1 vaso (200 ml) de nata para cocinar (18% MG)
- 4 cucharadas de parmesano rallado
- 1 cucharada de aceite
- Media cucharadita de sal
- Pimienta negra
Lavamos concienzudamente los champiñones para retirarles toda tierra y suciedad que pudieran tener. Separamos una docena que luego utilizaremos para decorar.
En una cazuela vertemos la cucharada de aceite y en el mismo, a fuego medio, freímos los champiñones fileteados que hemos separado para decorar. Cuando están bien fritos, retiramos y reservamos.
En la misma cazuela incorporamos la zanahoria, la patata, la cebolla y los champiñones restantes para que cuezan en el caldo hasta que se ablanden.
Pasamos todos los ingredientes por la batidora hasta que queda una mezcla muy fina.
Rectificamos de sal y pimienta negra.
Retiramos del fuego y dejamos enfriar brevemente antes de añadir la nata (si la introducimos muy caliente se podría cortar). Revolvemos bien para que se mezcle.
Antes de servir incorporamos a modo de decoración los champiñones que hemos frito al principio y una láminas muy finas de trufa blanca o negra.
Espolvoreamos también queso parmesano por encima y listo para servir.
2º ENTRANTE: CARPACCIO DE SALMÓN CON AGUACATE Y SÉSAMO
INGREDIENTES (4 personas)
- 300 g de lomo de salmón fresco, sin espinas
- 2 aguacates
- 1 cuarto de vaso de aceite virgen extra (50 ml)
- 4 cucharadas de vinagre balsámico de Módena
- 1 cucharada de semillas de sésamo (ajonjolí)
- Rúcula (opcional)
- Pimienta negra molida
En primer lugar introducimos en el congelador, si estaba fresco, el salmón para que se endurezca y sea más fácil de cortar muy fino. En caso de ser congelado, lo llevaremos a la parte alta del frigorífico para que se descongele pero no del todo.
Mientras el salmón endurece vamos a preparar la vinagreta. Mezclamos el aceite con el vinagre balsámico y la mitad de las semillas de sésamo majadas en el mortero, para que den sabor.
Pelamos los aguacates y retiramos el hueso central. Cortamos los aguacates y el salmón en finas láminas. Las vamos colocando alternadas en los platos que se servirán a los comensales., previamente pintada la superficie de los mismos con la vinagreta.
Cuando hayamos colocado las láminas de salmón y aguacate, los pintamos con la misma vinagreta.
Introducimos en el frigorífico los platos cubiertos de film transparente durante al menos 2 horas.
Transcurrido del tiempo extraemos y decoramos antes de servir con hojas de rúcula y semillas de sésamo tostadas, espolvoreando por encima pimienta negra recién molida.
PLATOS PRINCIPALES
LANGOSTA A LA PARRILLA CON SALSA DE MANTEQUILLA AL AJO
En el caso de que la compréis congelada deberéis averiguar si es una langosta cocida previamente o bien cruda. En ambos casos se debe siempre descongelar lentamente dejando el día anterior en la parte superior del frigorífico. Una vez descongelada se cocina como si se tratara de una langosta fresca pero muerta.
INGREDIENTES :
- Langostas según comensales (si son grandes, una cada dos y si son pequeñas una para cada comensal).
- Mantequilla clarificada
- Orégano (opcional)
- Limón
- Perejil fresco picado
- 1 diente de ajo picado, sin el germen verde
- Sal
Primero cocemos las langostas según las indicaciones que hemos visto anteriormente. Pero no agotaremos el tiempo de cocción, las sacaremos antes de que estén totalmente cocidas. Es decir, que si tenemos una langosta de 1 Kg la herviremos cinco o seis minutos en lugar de los 10 minutos recomendados.
Colocamos la langosta con la parte plana apoyada en una superficie lisa y con la ayuda de un cuchillo muy afilado hacemos un corte transversal de cabeza a extremo de la cola. No la llegamos a dividir en dos mitades, pero casi. Con ayuda de las manos separamos ambas mitades lo máximo posible pero procurando que no se separen.
Ahora vamos a clarificar la mantequilla. Fundimos unos 100 gramos en una cacerola pequeña a fuego lento y lo dejamos reposar. Al cabo de unos minutos el fundido se "ordenará" en tres capas. La más externa se desechará quitándola por medio de una espumadera. La siguiente es la que nos interesa (la mantequilla clarificada) y se separará por simple decantación. La última de color blanquecino (el suero) se elimina sin más. Con la mantequilla clarificada pintamos la parte visible de la carne de la langosta, mezclando con el diente de ajo picado.
Exprimimos el zumo de medio limón sobre la carne abierta de cada langosta y finalmente espolvoreamos un poco de perejil y orégano picado (si os molesta que el sabor del orégano impere en demasía simplemente lo obviáis). Incorporamos un pellizco de sal.
Colocamos las langostas sobre un grill eléctrico o incluso sobre la barbacoa CON LA ABERTURA HACIA ABAJO . Las asamos hasta que la carne empieza a tomar un sabor de grill, digamos, pero por poco tiempo ya que si nos pasamos la carne quedará gomosa. Con cinco o seis minutos debería ser más que suficiente.
SOLOMILLO DE TERNERA CON SALSA AGRIDULCE DE FRUTOS ROJOS
INGREDIENTES
- Solomillo de ternera (para poder servir alrededor de 250-300 gramos por comensal)
- 1 vaso lleno de frutos rojos (fresas, frambuesas, arándanos, etc.), frescos o congelados
- 1/4 vaso de azúcar
- 1/4 vaso de vinagre balsámico
- 1/2 vaso de caldo de pollo
- Sal y pimienta al gusto
- Aceite virgen extra de oliva
- Sal
- Pimienta negra
Frotamos el solomillo con sal y pimienta al gusto.
Calentamos aceite en una sartén y sellamos la carne por todos lados, hasta que queda dorada. Retiramos y reservamos.
En la misma sartén donde hemos hecho el solomillo, agregamos los frutos rojos y el azúcar. Cocinamos a fuego medio hasta que los frutos rojos se ablanden y el azúcar se disuelva.
Agregamos el vinagre balsámico (el de Módena o de otro lugar) y cocinamos por unos minutos para reducir la mezcla.
Añadimos el caldo de pollo y cocinamos a fuego lento hasta que la salsa espese ligeramente.
Probamos la salsa y salpimentamos para que queden a nuestro gusto.
Ya podemos emplatar.
Cortamos el solomillo en rodajas y las servimos en platos individuales o en una fuente.
Vertemos la salsa de frutos rojos sobre la carne o la servimos por separado en una salsera. También queda muy bien reservar algunos frutos rojos en crudo para decorar la bandeja o los platos.
SORBETE DE LIMÓN CON CHAMPAGNE
INGREDIENTES (4 comensales)
- 1 vaso de azúcar.
- 1 vaso de agua.
- 1 vaso de zumo de limón fresco.
- 1 vaso de champagne o cava.
- Ralladura de limón para decorar (opcional).
- Hojas de menta fresca para decorar (opcional).
En una cacerola, mezclamos el azúcar y el agua. Llevamos la mezcla a ebullición, revolviendo constantemente hasta que el azúcar se disuelva por completo. Luego, dejamos enfriar para obtener un jarabe simple.
En un bol grande, combinamos el jarabe simple con el zumo de limón. Mezclamos bien hasta que esté completamente integrado.
Vertemos e el champagne o cava en la mezcla de limón y revolvemos suavemente para que se incorpore. La mezcla debe tener una consistencia líquida.
Vertemos la mezcla en un recipiente hermético y la llevamos al congelador, revolviendo cada 30 minutos durante las primeras dos horas para romper los cristales de hielo.
Una vez que el sorbete esté listo, lo servimos en copas individuales. Se puede decorar con ralladura de limón, hojas de menta o una rodaja de limón en el borde del vaso.
Croquetas de Bogavante
Para los que aún creen que las croquetas son cosas pasadas de moda o que solo sirven para aprovechar restos de asados o cocidos, aquí dejo una receta que emplea carne de bogavante para crear un auténtico delirio de placer gustativo.
Si queréis empezar Año Nuevo con una receta que deje a todos epatados, este será vuestro entrante estrella. También os explico al final del post la manera de crear croquetas perfectas usando moldes.
Por cierto, la croqueta es una invención francesa y el nombre procede de "crocant", es decir, crujiente. Esta es una preparación que en el extranjero creen que es española, porque casi no se ve en Francia mientras que en España están omnipresente en restaurantes y nuestros hogares.
INGREDIENTES (4/6 personas)
- 250 g de carne de bogavante o gambas, cocida y picada finamente
- 50 g de mantequilla
- 1 cebolla, picada finamente
- 100 g de harina
- 500 ml de leche
- Nuez moscada al gusto
- Sal y pimienta al gusto
- 2 huevos (para rebozar)
- Pan rallado o panko*(para rebozar)
- Aceite para freír (girasol, maíz o mezcla con aceite de oliva)
* El panko es miga blanca de pan molida es decir, sin nada de la corteza. Se puede comprar hecho o bien hacerlo simplemente retirando la corteza al pan y metiendo la miga en el horno a 180 grados unos 10 minutos hasta que se seca. Luego lo pasamos por la procesadora o simplemente lo machacamos dentro de una bolsa y listo. El panko es de uso común en la cocina japonesa y como ventaja presenta que mantiene mucho mejor el crujiente al morder.
Para los que hayan olvidado la forma de hacer croquetas, lo primero es hacer una bechamel.
En una sartén grande, derretimos la mantequilla a fuego medio.
Añadimos la cebolla picada y cocina hasta que esté transparente.
Agregamos la harina tamizada y mezclamos bien para formar un roux, tomando un color marronoso.
Vertemos la leche gradualmente mientras revolvemos constantemente para evitar grumos.
Cocinamos la bechamel a fuego lento hasta que espese.
En ese momento añadimos la carne de bogavante o gambas picada y mezclamos bien.
Condimentamos con nuez moscada, sal y pimienta al gusto. Para los que duden sobre la sal, con media cucharadita debería ser suficiente.
Cocinamos a fuego muy lento durante unos minutos para que los sabores se mezclen.
Ahora viene el proceso que creará la "croqueta perfecta" y que tiene que ver con el frío.
En primer lugar dejamos que la bechamel quede a temperatura ambiente. En ese momento transferimos la mezcla a un recipiente y dejamos enfriar en el refrigerador durante al menos 2 horas o hasta que esté firme. De hecho si lleváis al congelador durante unos 15 minutos antes de empezar a darles forma, casi mejor. Mi truco es que cuando están a 4 grados es el momento de hacer las croquetas individuales (si les das forma "a mano" ésta debe doler un poco por el frío).
Con la mezcla fría, ya podemos formar pequeñas croquetas con las manos. Mi recomendación es que si vais a hacer una comida o cena de compromiso, lo mejor es que las croquetas las hagáis con algún tipo de molde. Hay de muchos tipos, incluso con moldes intercambiables.
Pasamos cada croqueta por huevo batido y luego por pan rallado, asegurándonos de que estén completamente cubiertas.
Si queréis que aguanten incluso mucho tiempo sin que queden blandas y pierdan el crujiente, podéis pasarlas primero por huevo, luego por pan rallado, de nuevo por huevo y finalmente de nuevo por pan rallado. Esto crea una doble capa que aisla mucho mejor aunque gasta el doble de huevo y pan rallado, claro está.
Otro truco es usar pan rallado grueso, no tipo harina. Esto mantendrá la croqueta en mejor estado mucho más tiempo.
Calentamos aceite en una sartén a fuego medio-alto.
Freímos las croquetas hasta que estén doradas y crujientes por fuera.
Retiramos y colocamos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite, sin amontonarlas ni que se toquen.
Si por alguna razón va a transcurrir cierto tiempo entre que se fríen y se sirven, lo mejor es encender el horno (no el microondas) a 50 grados e introducirlas para que se mantegan como recién hechas.
Aunque las croquetas se sirven solas, sin ningún tipo de salsa, se pueden acompañar con alguna especial para que el comensal moje en ella las piezas si así lo desea. Pueden ser salsas un poco picante o incluso tzatziki griego (yogur con pepino y ajo)
Y el método que os he explicado es casi igual para cualquier tipo de croqueta, con algunas variaciones obligadas por el producto, pero sirve para hacer croquetas de jamón, queso, cocido, pescado como salmón o bacalao etc.
Lo mejor de todo es cuando los invitados rompen la cubierta de la croqueta y aparece la bechamel humeante repleta de carne de bogavante o el marisco que hayáis elegido. La cara de felicidad que se les pone no tiene precio.
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ÍNDICE DE CONTENIDOS:
Lechón Baboy
En Filipinas, el lechón asado es un plato festivo muy popular y a menudo se asocia con celebraciones importantes como el Año Nuevo. El lechón asado se llama "Lechon Baboy" en tagalo y su origen más que probable es español, del tiempo en que Filipinas formaba parte del Imperio Español. De hecho el nombre "lechón" se escribe igual que en nuestro idioma, no es que haya traducido el título.
No tengo la seguridad de que el cerdo llegara a las islas filipinas también de manos de los españoles. Por regla general se admite que el cerdo fue domesticado simultáneamente en Oriente Medio y China alrededor del 8000 antes de Cristo pero cerdos salvajes hay prácticamente en todos los continentes y es posible que el archipiélago filipino existieran cerdos salvajes.
Las razas domésticas que conocemos descienden de algunos jabalís más o menos mansos que fueron seleccionados para producir carne pero también por tener algunas características que los hacían más interesante para el consumo humano, como carecer o ser pobres de pelambrera. No es lo mismo tener que quitar el pelo a un animal - o las plumas, o las escamas o lo que sea que lo cubre - que tenerlo ya así de natural. De hecho esta fue una característica importante para los primeros criadores porque llamamos al animal "cerdo" en referencia a las "cerdas" o pelos duros que los cubrían y que con el paso del tiempo, tras una minuciosa selección, prácticamente han perdido.
El cerdo es un animal de fácil crianza. Come de todo - es poco remilgado -, produce gran cantidad de productos cárnicos o de uso industrial y solo requiere algún lodazal donde refrescarse pues carece de glándulas sudoríparas. En China se consideran tan estratégicos a la hora de alimentar a la población que, junto al arroz, el Estado mantiene reservas estratégicas de estos animales y del cereal por si se declarara una hambruna o escasez.
El lechón baboy se marina y luego asa en hornos gigantescos o directamente sobre fogatas. Es aquello que se ve en las películas de piratas, cuando pillan un cerdo salvaje de una isla donde han desembarcado y luego lo empalan en un espeto para hacerlo girar sobre una hoguera.
Habitualmente se asan lechones enteros que pesan entre 8 y 12 Kg, pero son inviables para un horno casero normal. Por eso vamos a emplear medio lechón que no suele rebasar los 4 Kg. A menos que podáis encender una fogata y asar el bicho sobre las llamas, en plan pirata. Esta en realidad es la manera en que se prepara en Filipinas.
INGREDIENTES (6/8 comensales)
- Medio lechón (alrededor de 4 Kg de peso)
- Sal gruesa (medio vaso más o menos)
- 10-15 hojas de laurel
- 5-7 ramitas de tomillo
- 5-7 dientes de ajo, pelados y picados sin el germen verde
- 1 vaso (200 ml) de jugo de limón
- Pimienta negra al gusto
Primero limpiamos y lavamos bien el lechón, asegurándonos de que esté completamente descongelado para esta tarea (si es que no es fresco).
Secamos el lechón con papel de cocina.
El siguiente paso es hacer la marinada.
En un bol grande, mezclamos la sal gruesa, las hojas de laurel, el tomillo, el ajo picado y el zumo de limón para hacer la marinada.
Agregamos pimienta negra al gusto.
Con la ayuda de un cepillo de cocina, untamos generosamente el lechón con la marinada, asegurándonos de llegar a todas las partes, especialmente dentro de la cavidad.
Dejamos reposar el lechón marinando durante al menos 4 horas o, idealmente, durante la noche en el refrigerador. Verificaremos que la marinada impregne bien la piel.
Al día siguiente ya podemos asar el lechón.
Precalentamos el horno a una temperatura alta (aproximadamente 220°C / 425°F).
Coloca el lechón en una bandeja para asar en el horno.
Asamos durante las primeras horas a alta temperatura para lograr una piel crujiente y luego bajamos la temperatura (180 grados) para cocinar lentamente hasta que la carne esté tierna y jugosa.
Durante el proceso de cocción, giramos el lechón para asegurarnos de que se cocine uniformemente.
Es aconsejable bañar el lechón con los jugos de la cocción para mantenerlo jugoso.
Cuando la temperatura de la carne - usad termómetro - esté a punto de alcanzar los 80 grados aumentamos la temperatura al final para que la piel quede crujiente.
Una vez asado, dejamos reposar el lechón antes de cortarlo.
Se suele servir con una salsa a base de jugos de asado o una salsa de vinagre de ajo (basta aplastar dientes de ajo en el vinagre blanco de vino o manzana).
La piel crujiente del Lechón Baboy os encantará.
Oliebollen holandeses para Año Nuevo
Los Oliebollen son unos buñuelos tradicionales de los Países Bajos que tradicionalmente se solían hacer durante la temporada navideña y sobretodo en Año Nuevo, aunque en la actualidad se han convertido en un tipo de dulce disponible casi todo el año, así como en un reclamo en ferias y puestos de comida rápida.
El significado del nombre es bastante claro incluso para alguien que no hable neerlandés. Olie es aceite y bollen es bollo o buñuelo, así que viene a ser más o menos Buñuelos de Aceite.
Son muy fáciles de hacer y el resultado se parece a algunos buñuelos dulces españoles con el añadido de manzana y pasas. A pesar del parecido, su origen probablemente se originó mucho antes del primer contacto con los españoles, seguramente durante los contactos de las tribus germánicas radicadas en la actual Holanda con el Imperio Romano cuando este se estableció al oeste del Rhin.
INGREDIENTES:
- 500 g de harina para todo uso
- 300 ml de leche tibia
- 50 g de azúcar
- 1 huevo
- 10 g de levadura seca, de la que venden en sobres a veces con el nombre de levadura de panaadero (una cucharadita)
- 1 pellizco de sal
- 1 manzana, pelada y cortada en trozos pequeños (la podéis conservar en agua helada o con un poco de zumo de limón para que no se oxide)
- 100 g de pasas sultanas o corintias, es decir, sin hueso (opcional)
- Azúcar glas (impalpable) para espolvorear
- Aceite para freír (girasol, canola, maíz etc)
En primer lugar vamos a activar la levadura añadiéndola a la leche tibia endulzada con una cucharadita de azúcar.
Dejamos reposar la mezcla en un lugar cálido hasta que comience a espumar (unos 10 minutos).
Mientras, en un bol grande, mezclamos la harina tamizada (para que no haga grumos), el azúcar y la sal. Cuando estos ingredientes secos están bien mezclados, incorporamos la levadura activada y el huevo batido.
Mezclamos bien hasta obtener una masa suave. Si tenéis amasadora o robot de cocina que haga esa función, es el momento de usarlo.
Incorporamos los trozos de manzana y las pasas (si las estás utilizando).
Una vez mezclado todo, cubrimos la masa con un paño y la dejamos reposar la masa en un lugar cálido durante aproximadamente 1 hora, o hasta que haya duplicado su tamaño.
Ya podemos pasar a hacer los oliebollen.
Calentamos una buena cantidad de aceite en una sartén profunda a 180°C (podéis usar el termómetro o simplemente conectar a fuego medio la sartén, de manera que cuando acerquéis la palma de la mano el aceite se note bien caliente).
Con la ayuda de dos cucharas, tomamos porciones de masa y formamos bolas del tamaño de una nuez. Es decir, recogemos masa con una cuchara, con la otra damos forma y con esta misma deslizamos la masa hacia el aceite.
Freímos bolas de masa hasta que estén doradas por todos lados. Hay que tener la prevención de añadir bastante aceite de manera que flote en el mismo y que solo se tengan que voltear ligeramente para alcanzar algún punto de la esfera que no toque el aceite, pero que sea mínima. Con 3 ó 4 minutos debería ser más que suficiente.
Retiramos las bolas de masa ya fritas y colocamos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Antes de servir, ya tibias, se espolvorean con azúcar glas porque si no es que no tendrían apenas sabor dulce. Si las espolvoreáis muy calientes se van a quedar dulces igual pero el azúcar glas quedará absorbido y no tomarán el color blanquecino habitual.
Lo que no se suele hacer es comerlas en frío. Lo habitual es hacer la cantidad que vas a comer en ese momento porque en frío desmerecen mucho y no se pueden recalentar.
Menú sofisticado para una cena de Fin de Año
- 16 vieiras frescas
- 1 mango maduro, pelado y cortado en cubos
- 1 aguacate maduro, pelado y cortado en cubos
- Zumo de un limón
- Cilantro fresco, picado
- Sal y pimienta al gusto
- 8 tartaletas ya hechas (se encuentran en cualquier supermercado)
- 250 gramos de carne de cangrejo fresca o varitas de surimi en su defecto
- 1 aguacate, picado
- Cebolla roja, finamente picada
- Perejil fresco, picado
- Mayonesa
- Jugo de limón
- Sal y pimienta al gusto
- 2 solomillos de ternera (deben poder ofrecer unos 200-300 gramos de carne por comensal)
- Sal y pimienta al gusto
- Aceite de oliva
- 1 vaso (200 ml) de vino tinto
- Caldo de carne (1 vaso)
- 1 cucharada rasa de harina de trigo.
- Mantequilla
- 16 bizcochos de soletilla
- 250 g de queso mascarpone
- 3 yemas de huevo
- 100 g azúcar glas
- Café fuerte, enfriado
- Frutos rojos (fresas, frambuesas, arándanos)
- Cacao en polvo para espolvorear
- 4 vasos de cristal grandes, preferiblemente sin grabado ni dibujos y de paredes rectas.
El arte de las guarniciones
La elección de una guarnición o acompañamiento de un plato principal es un asunto importante pero siempre debe solucionarse de la forma más rápida y sencilla posible.
En primer lugar debe equilibrar el plato no ofreciendo más de lo mismo. Si la receta es grasa, en principio la guarnición debería ser muy ligera y a ser posible refrescante. Si el plato es poco contundente, tendente a la degustación, el acompañamiento acabará de completarlo con hidratos de carbono u otro ingrediente que sacie al comensal.
Los sabores de unos y otros no deben competir si no ajustarse mutuamente pero también se admite sorprender al comensal con algo inesperado en el contexto. Por ejemplo algunas recetas orientales casan muy bien con otras muy tradicionales
Mi recomendación es que siempre que se pueda las guarniciones se sirvan por separado y que el comensal pueda elegir entre un par de ellas o simplemente, entre ninguna. Si optáis por presentarlas por separado, que una o algunas sean ligeras y otras más contundentes para así ajustarse al apetito del comensal. En caso contrario, deberéis elegir aquellas según los criterios de complementariedad y facilidad en la realización.
Las guarniciones se deberían hacer por si solas aprovechando que horneamos el pavo o el cordero o tomar muy pocos minutos en su realización. Si además podemos hacerla con antelación, mejor que mejor. Todo lo que sea ahorrar tiempo y nervios es de agradecer.
También hay muchos platos que exigen no llevar guarnición de ningún tipo. Por ejemplo el marisco, las carnes de sabor muy delicado etc.
Aquí os listo algunas recomendaciones
Guarniciones para Carnes:
1. Ensalada de kumpir:
Consiste en servir a cada comensal una patata asada al horno rellena de algunos ingredientes como pueden ser encurtidos, maíz dulce, remolacha encurtida, mayonesa etc. Se puede emplear cuando la ración de carne no vaya a ser muy abundante. Es posible cocinarla a la vez que el asado principal aunque también con antelación para ahorrar tiempo.
INGREDIENTES (1 ración) :
- 1 patata mediana que lavaremos muy bien pues se hornea con la piel
- 2 cucharadas de mantequilla
- 6 aceitunas rellenas de anchoa
- Encurtidos (pepinillos, cebollitas en vinagre etc)
- Maíz dulce en lata
- Sal
- Pimienta negra molida
- Mayonesa
Asamos la patata entera y con piel a 180 grados hasta que se ablande.
Retiramos del horno y aún en caliente (sujetadla con un guante de horno) la abrimos longitudinalmente sin llegar a partirla (que quede como un libro).
Con un tenedor desmenuzamos la pulpa dentro de la patata, salpimentamos y la mezclamos con la mantequilla. Si la vamos a servir de inmediato, vertemos por encima las aceitunas rellenas de anchoa fileteadas, así como los encurtidos y el maíz dulce de lata. Por encima un chorro abundante de mayonesa.
Si no vamos a servir inmediatamente se puede guardar en el frigorífico y calentar en el microondas el día de la comida, siguiendo a continuación con la colocación de los toppings que se indicaban en el párrafo anterior.
2. Col agria (falso sauerkraut):
Esto es lo que conocemos como chucrut o sauerkraut (en alemán). Se trata de col fermentada que podemos comprar ya hecha o bien hacer un sucedáneo en casa como el que os explico a continuación. Es un acompañamiento muy típico para las carnes en toda Europa central. Se puede hacer con antelación pero es la típica guarnición que nunca se debe colocar en el plato del comensal, si no en un cuenco aparte. Esta es la típica comida que amas u odias con tus cinco sentidos, así que dejadla a la libre elección del comensal.
INGREDIENTES (5/6 personas o más)
- Una col de 1 Kg aproximadamente (grande)
- 100 gramos de bacon cortado en taquitos
- 1 cebolla grande
- Medio vaso de vinagre de vino
- Pimienta negra molida
- Sal
- Media cucharadita de azúcar
- Aceite virgen extra de oliva
Hervimos dos litros de agua con un poco de sal en una olla grande. Cuando el agua hierve apagamos el fuego y en el agua aún caliente incorporamos la col cortada en tiras finas. Las retiramos cuando se han escaldado y por tanto el agua está ya fría. Escurrimos y reservamos.
En una sartén o cazuela grande incoporamos un buen chorro de aceite y en él freímos la cebolla bien picada. Cuando la cebolla empieza a vencer incorporamos el bacon y a continuación añadimos la col. Salpimentamos. Vertemos el vinagre y el azúcar y cubrimos la sartén a fuego moderado hasta que el caldo se evapore completamente. Ya tenemos el falso sauerkraut listo para consumir.
Esta guarnición es muy ligera, de manera que puede acompañar a platos pesados sin problemas, dándoles un toque agridulce.
3. Gravy
El gravy o caldo se puede hacer de varias maneras. La mejor sería utilizar los jugos resultantes de asar la carne de res o ave para, juntamente con las verduras que también hemos asado, triturarla, salpimentarla y espesarla en la sartén con una cucharada de harina y si se quiere enriquecerla con otra cucharadita de mantequilla. Este gravy se sirve en salseras y el comensal es quien decide si se quiere echar o no el mismo sobre el asado.
Otra forma consiste en utilizar concentrados de carne como el Bovril disolviéndolo en un caldo de carne ya preparado, bien por vosotros mismos, bien adquirido en el mercado.
Este acompañamiento es adecuado para carnes que pudieran quedar algo resecas.
4. Cebollas Glaseadas con Balsámico:
Esta receta se puede preparar con antelación y sirve de contrapunto agridulce a la carne del asado. Al igual que con la col agria, es mejor que sea el comensal quien decida si la coloca en su plato o no. Es un
INGREDIENTES
- 4 cebollas moradas grandes (dulces)
- 4 cucharadas de vinagre balsámico de Módena
- 1 pellizco de sal
- Aceite virgen extra de oliva
En una cazuela o sartén con un poco de aceite de oliva vertemos las cebollas cortadas en juliana, un pellizco de sal y el vinagre balsámico, dejando hacer con la tapadera cubierta a fuego bajísimo. De vez en cuando levantamos para remover hasta que las cebollas hayan caramelizado. Es un proceso que puede tardar una hora.
Si no tenéis vinagre balsámico se puede emplear vinagre normal con media cucharadita de azúcar. La cebolla caramelizada se sirve en una salsera o bol con una cucharita para que cada cual se sirva la cantidad que desee.
5. Pasta de Trufa y Parmesano:
INGREDIENTES
- Pasta corta (penne, ñoquis etc), calculad para ofrecer un pequeño puñado por comensal
- Queso parmesano rallado
- 1 cucharadita de mantequilla (opcional)
- Sal y Pimiente
- Aceite aromatizado con trufa (se puede comprar en cualquier establecimiento)
Cocemos la pasta según las indicaciones del fabricante para que quede al dente. Mientras aún está caliente, sobre todo si no la vamos a servir de inmediato, le añadimos la cucharadita de mantequilla, la sal y pimienta molida al gusto y revolvemos.
Vertemos por encima un poco del aceite aromatizado con trufa y un puñado de queso parmesano, revolviendo de nuevo. Se sirve inmediatamente, puede ser tanto en el plato del comensal como en un bol o fuente aparte para que se sirva a su gusto.
Si lo preparáis con antelación, con pasar esta guarnición brevemente por el microondas quedará igualmente bien.
Este acompañamiento es perfecto para carnes con salsa.
6. Champiñones Rellenos con Queso Azul y Nueces:
INGREDIENTES:
- 300 gramos de champiñones enteros y frescos
- 200 gramos de queso azul
- 200 ml de nata paa cocinar
- 100 gramos de nueces picadas
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 1 pellizco de sal
Una guarnición perfecta para cualquier tipo de asado o carne con salsa.
Limpiamos y lavamos bien los champiñones, retirándole el pie que para esta receta no usaremos.
Colocamos los champiñones boca arriba, es decir, con la parte donde estaba el pie mirando hacia arriba en una sartén. En cada cazoleta del sombrero vertemos unos granos de sal, es decir, menos que una pizca.
Ponemos a fuego medio bajo hasta que vemos que la cazoleta se empieza a llenar de líquido del mismo champiñón. En ese momento agregamos una mezcla líquida que previamente hemos hecho al fuego mezclando la nata, el queso azul y las nueces picadas (evitad que hierva o la nata se cortaría). Lo mejor es ir rellenando los champiñones con la ayuda de una manga pastelera de boquilla ancha.
Cubrimos la sartén y dejamos hacer unos 5 minutos.
Guarniciones para Pescados:
1. Cuscús de Limón y Almendras:
INGREDIENTES:
- 1 vaso de cuscus
- 1 vaso de agua hirviendo
- Medio vaso de tomate triturado (no frito)
- El zumo de un limón
- 100 gramos de almendras tostadas picadas
En un bol vertemos el cus cus y el agua hirviendo, tapando a continuación durante unos 15 minutos hasta que la sémola se ha reblandecido.
Con un tenedor lo desapelmazamos. A continuación mezclamos el tomate triturad, el zumo de limón y las almendras picadas. Mezclamos bien y directo a refrigerar al menos una hora.
Se coloca esta ensalada en el plato de cada comensal sobre una o varias hojas de lechuga.
Es una guarnición perfecta para platos de pescado poco calóricos.
2. Ensalada de Mango y Aguacate:
INGREDIENTES:
- 2 mangos grandes
- 4 aguacates
- El zumo de una lima
- Aceite virgen extra de oliva
- Cilantro fresco
Pelamos y cortamos en trozos los mangos y los aguacates, aderezando de inmediato con el zumo de la lima y el aceite. Espolvoreamos con cilantro y listo para colocar en cada plato o en un fuenta de donde puedan servirse los comensales.
Es el acompañamiento fresco que da el contrapunto ideal a pescados grasos (pescados azules o similar).
3. Puré de Aguacate y Wasabi:
INGREDIENTES:
- 4 aguacates
- 1 cucharadita de wasabi (rábano picante)
- El zumo de 1 limón
4. Zoodles de Calabacín con Pesto de Albahaca:
Los zoodles son fideos hechos con verduras, generalmente con calabacín (de ahí el nombre, contracción de Zuchini, calabacín en inglés, y Noodles, fideos en el mismo idioma).
Para hacer zoodles necesitas una mandolina o un aparato especial dedicado a este menester. Cuando el zoodle se ha de cocinar se suele emplear calabacín y cuando no es así, porque se va a usar en ensaladas, se emplea rábano o zanahoria.
INGREDIENTES
- 1 ó 2 calabacines
Para el pesto:
- Medio vaso de queso parmesano rallado
- Alrededor de 30-40 hojas frescas de albahaca
- 1 diente de ajo
- 2 cucharadas de piñones
- Medio vaso de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de sal
- Opcional : 1 cucharadita de pimienta negra molida
En primer lugar con la mandolina pasamos los calabacines hasta obtener los fideos.
En una sartén con una cucharada de aceite y un pellizco de sal los pasamos hasta que sueltan el agua. En ese momento retiramos pero guardando los jugos obtenidos.
La preparación tradicional del pesto es en mortero pero prácticamente queda igual de bien empleando la batidora eléctrica. Basta echar todos los ingredientes en el vaso de mezclar y batir hasta que quede bien fino. Si queda una pasta demasiado compacta la deberemos diluir empleando los jugos resultantes de pasar los fideos de calabacín por la sartén. Si queremos que la salsa quede un poco fuerte basta añadir pimienta negra molida.
Colocamos la salsa sobre los zoodles y listo.
Esta guarnición se sirve en cada plato, siendo perfecta para pescados blancos al horno.
Hacer Skyr islandés en casa
El Skyr es un producto lácteo parecido al yogur griego pero más espeso y de sabor más suave aunque se clasifica como un queso porque emplea en su producción el cuajo. No se emplea como el yogur griego, si no que se come con cuchara o mezclado con ingredientes como la granola y los frutos rojos, sobretodo en desayunos. Lo cierto es que se ha puesto muy de moda últimamente.
Sí, ya se que vosotros coméis el yogur griego con cuchara y de postre, pero en Grecia y otros países del Este de Europa tal cosa suena a aberración. El yogur se emplea en las comidas como un ingrediente más, y raramente, por no decir nunca, constituye un postre o algo a endulzar.
En Islandia se puede comprar Skyr en cualquier supermercado, es de lo más habitual, pero fuera de la isla es más difícil encontrarlo. Algunos supermercado en España suministran algo parecido al Skyr, pero la sensación al probarlo no es la misma que el Skyr islandés auténtico. Supongo que es lo mismo que siente un griego al tomar yogur griego del fabricado fuera de su país. Se parece pero...
Hacer Skyr islandés en casa puede ser un desafío porque el Skyr tiene características únicas y específicas que son difíciles de replicar completamente con productos lácteos habituales disponibles en otros lugares. Además el proceso exacto de fabricación es complejo.
Aunque no es posible obtener exactamente el mismo producto en casa, se puede intentar hacer una versión similar utilizando yogur griego como base. Se lo he dado a probar a una islandesa y me ha dado el aprobado, así que con un 5 raspado me atrevo a explicarlo. Eso sí, se ha llevado medio litro del que había preparado, "presuntamente" para analizarlo más a fondo...
INGREDIENTES:
- 1 litro de yogur griego sin azúcar
- 1 taza de leche entera
- 1 gota de cuajo (se adquiere en farmacias o bien emplead cuajo del que se emplea para hacer cuajada en casa)
- Un pellizco de sal
En primer lugar combinamos el yogur griego con la leche en un bol grande.
Calentamos la mezcla a fuego bajo hasta que alcance una temperatura de alrededor de 40-43°C. Esto ayudará a que la mezcla espese más aunque mata bastantes de las bacterias que producen la yogurtización, todo hay que decirlo. Para este proceso se necesita un termómetro de cocina.
Cuando hemos alcanzado la temperatura, retiramos y agregamos una gota de cuajo a la mezcla (se puede encontrar cuajo en tiendas especializadas, farmacias y si no usando otros productos como la cuajada).
Dejamos reposar durante 15 minutos para que la mezcla cuaje ligeramente.
Ahora vamos a hacer el drenaje que es esencial. Sin esto no hay Skyr ni hay nada.
Colocamos la mezcla en un paño de queso o en una gasa y la colgamos sobre un recipiente para que escurra durante al menos 12 horas.
Transcurrido el tiempo añadimos sal al Skyr según tu preferencia personal. El Skyr islandés tradicionalmente tiene un sabor ligeramente salado, aunque personalmente no le pongo más allá de una pizca.
Se ha de refrigerar el Skyr casero antes de servir, igual que haríamos con el yogur.
Es importante tener en cuenta que esta versión casera será una interpretación aproximada del Skyr original, ya que la autenticidad del producto está relacionada con las condiciones geográficas y los métodos de producción específicos de Islandia.
Ñoquis de Papa Morada con Salsa de Queso Azul y Peras Caramelizadas
La papa morada es una variedad de patata que se caracteriza por tener una piel oscura casi negra y una pulpa de color morado intenso. En algunos lugares se conoce también como variedad vitelotte. Por cierto, el término papa que se emplea en sudamérica también se emplea en el sur de España y la islas Canarias, así que es tan correcto en nuestro idioma como el de patata.
Las papas moradas contienen antocianinas, que son compuestos antioxidantes responsables de su color morado. Además de su atractivo visual, las antocianinas también pueden tener beneficios para la salud.
En la cocina, las papas moradas se pueden preparar de diversas maneras, como hervidas, asadas, al vapor o incluso en puré. Su color y su sabor distintivo las convierte en una opción muy popular en la cocina gourmet.
A un habitante de los Andes, esta papa le resultará común pero para quienes no la conozcan este plato va a ser tan sorprendente como alucinante. Nadie espera semejante explosión de sabores combinados del queso, las peras y por supuesto la papa morada.
Para los Ñoquis de Papa Morada:
- 500 g de papas moradas
- 200 g de harina (aproximadamente, dependiendo de la humedad de las papas)
- 1 huevo
- Sal al gusto
Para la Salsa de Queso Azul y Peras Caramelizadas:
- 150 g de queso azul, desmenuzado
- 2 peras maduras, peladas y cortadas en rodajas finas
- 50 g de mantequilla
- 1/4 vaso de nueces tostadas, picadas (opcional)
- Sal y pimienta al gusto
Primero vamos a hacer los Ñoquis de Papa Morada.
Cocinamos las papas moradas en agua con sal hasta que estén tiernas. La pelamos y pasamos por un pasapurés hasta obtener un puré suave.
Dejamos enfriar el puré de papas. Agregamos entonces la harina, el huevo y la sal (con media cucharadita de sal será más que suficiente). Mezclamos hasta obtener una masa homogénea. Si veis que está demasiado líquida, añadid harina pero con mesura, cucharada a cucharada.
Dividimos la masa en porciones y formamos rollos largos y delgados. Cortamos en trozos pequeños para formar los ñoquis. El tamaño es casi lo de menos. Hay ñoquis grandes y otros más pequeño. Lo importante es que sean todos iguales para que se cuezan a la misma velocidad.
Hervimos agua con sal en una olla grande. Cocinamos los ñoquis en lotes hasta que floten en la superficie. Retiramos con una espumadera y colocamos en un plato, evitando que se enfríen.
Ahora es el momento de hacer la Salsa de Queso Azul y Peras Caramelizadas.
En una sartén grande, derretimos la mantequilla a fuego medio. Agregamos las rodajas de pera y cocinamos hasta que estén caramelizadas, aproximadamente 4-5 minutos por cada lado.
Reducimos el fuego y añadimos el queso azul desmenuzado a la sartén. Revolvemos hasta que el queso se derrita y se mezcle con la mantequilla y las peras.
Añadimos sal y pimienta al gusto. Si se desea, se pueden agregar las nueces tostadas picadas para un toque de crujiente y obtener un contraste de sabor muy sorprendente.
Repartimos los ñoquis cocidos en platos individuales.
Vertemos la salsa de queso azul y peras caramelizadas sobre los ñoquis.
Opcionalmente, espolvoreamos con más nueces tostadas y un poco de pimienta negra.
Una receta que hará que vuestros invitados se queden pasmados.































